Benjamin Franklin

 

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     Hablar de Benjamin Franklin es adentrarse en uno de los periodos de la historia de EEUU mas fascinantes. Este Leonardo del siglo XVIII acabo su larga vida como uno de los emblemas mas característicos de esta joven nación. De echo, EEUU era, mas que una nación, un sueño de pocos que gracias a gente como Benjamin Franklin se convirtió en realidad. En la época en la que vivió B. Franklin, EEUU no existían, sino que eran unas colonias que pertenecían al Imperio Británico, lo cual estaba muy presente en la mentalidad de la época. No hay que olvidarse que la mayoría de ciudadanos de las colonias americanas estaban muy orgullosos de ser ciudadanos ingleses. La razón por la que comenzaron las disputas entre las colonia y la madre patria fueron, de manera muy simplificada, por cuestiones políticas y de poder: La imposición de tasas por parte del Parlamento británico para financiar las guerras del Imperio, el papel del Parlamento sobre quien tenía el último derecho a legislar [1] o el papel de ciudadanos de segunda que parecía ser asignado a los colonos … Tampoco hay que olvidarse que estamos hablando de la época de la ilustración, en la que una nueva mentalidad está haciéndose paso en Europa. Paradójicamente, fueron los propios ingleses los que comenzaron este cambio de mentalidad [2], al situar la figura del Rey a un segundo plano, bajo el control del Parlamento (elegido democráticamente entre los ciudadanos ingleses) [3].

 

     BenjaminFranklinDiscoversElectricity La mente de este humanista era abierta y curiosa: tenemos ante nosotros a un científico, un escritor, un periodista, un editor, un intelectual, un lector ávido, un político y, sobretodo, a una persona que le encantaba estar rodeado de gente. Sus hallazgos científicos son aun reconocidos, pues fue la persona de su época que más sabia sobre electricidad. Enunció el Principio de Conservación de la electricidad, y tras su afirmación de que las nubes están cargadas de electricidad y los rayos son descargas eléctricas, apareció su invención más famosa: El pararrayos. No es de extrañar que una de las imágenes mas estereotipadas de su figura fuese la de un joven que, en un anoche de tormenta, estuviese jugando con su cometa. Su curiosidad sobre el mundo era tal que, ni en los múltiples viajes que hizo la dejaba descansar: estudios sobre las corrientes oceánicas, esquemas y dibujos sobre las proporciones y posibles mejoras de veleros (muy adelantados a su tiempo, como los dibujos de aeroplanos de Leonardo), etc. Su faceta de científico le gano el respeto de los grandes intelectuales ingleses de su época [4], además de tener la suerte de poderse codear con ellos en Londres y París.

 

     Lo realmente formidable era su faceta como persona. B. Franklin podía haber sido uno de los ciudadanos más ricos de Pennsylvania. Sin embargo, cuando ya tuvo todo el dinero que necesitaba para vivir dejó el mundo de los negocios aparcado para dedicarse a su cara más pública. No solo fue uno de los primeros en potenciar la cultura a través de la creación de bibliotecas, sino que además fue el primero en crear un hospital público [5], la primera compañía de bomberos (como ente voluntario), e incluso una milicia voluntaria. Fue uno de los cabecillas en la formación del ejército del estado, sin la mas mínima ayuda por parte del gobierno (controlado por los pacifistas cuáqueros), en la defensa de un inminente ataque franco-indio. Su cara más personal también era famosa. Amigo de sus amigos, disfrutaba de la compañía de estos. Con todos aquellos que no podía verse, mantenía una férrea comunicación por carta. Gracias a la enorme cantidad de correo de su puño y letra que disponemos en la actualidad, podemos conocer al hombre joven e impetuoso que nadaba en el rio Thames, al amante maduro que exalta la belleza de su joven vecina francesa (obviamente, casada) o al comisionado reacio a seguir unas doctrinas que pensaba que eran incorrectas para los intereses de su país. Aún así, este hombre amante de la buena compañía, se dejaba conocer lo justo, sin dejar saber todo sobre él mismo. B. Franklin era una persona con mayor tendencia a escuchar que a hablar, aunque eso no implica que fuese tímido ni callado, sino más bien reacia hablar demasiado. Se podría decir que hablaba cuando tenía algo interesante que decir:

  

“If you would not be forgotten, as soon as you are dead and rotten, either write things worth reading, or do things worth the writing.”

  Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.

 

 (Benjamin Franklin)

 

     Primero tenemos al Benjamin Franklin editor, que se escapó de los abusos de su hermano en Massachussets para comenzar una nueva vida en Philadephia (Pennsylvania) a los 17 años. Comenzando de la nada, uso sus conocimientos sobre imprenta que ya tenía para hacerse camino en el mundo periodístico. Tras varios años en Londres, donde perfeccionó su técnica, volvió a Philadelphia y, con apenas 24 años, ya regentó su primer periódico: The Pennsylvania Gazett. El papel de Benjamin Franklin en su periódico no era únicamente el de editor, sino que también era columnista. Su primera gran obra fue el famoso Almanaque del pobre Richard (Poor Richard’s Almanack) que se publicó anualmente desde 1732 hasta 1758 bajo el seudónimo de Pobre Richard (Richard Saunders). Este Best-seller fue muy popular en la época pre-revolucionaria, pues los colonos lo usaban para prepararse según las predicciones del tiempo, leer consejos sobre el cuidado del hogar, hacer rompecabezas, y otros tipos de diversiones. Sin embargo, lo que realmente destaca de esta publicación son sus numerosos juegos de palabras, con profundos tintes éticos que defendían una serie de virtudes universales (13), desde un punto de vista muy cínico: La Templanza, el silencio, el orden, la resolución, la frugalidad, el trabajo, la sinceridad, la justicia, la moderación, la limpieza, la serenidad, la castidad y la humildad. Muchos de estos aforismos aún hoy están vivos en el dialecto e imaginario colectivos de los EEUU y muestran la obsesión de una época por cultivar la virtud del individuo.

 

At the workingman’s house hunger looks in, but dares not enter.

 El hambre espía por la puerta de la casa del hombre laborioso, pero no se atreve a entrar.

 

(Benjamin Franklin)

 

     BenFranklin El Benjamin Franklin que se fue a Londres como representante y agente del estado de Pennsylvania contra las políticas de la familia Penn era un personaje muy distinto al que pasara a la historia como firmante y hostigador de la Declaración de Independencia. Con casi 50 años, su nombre era uno de los más conocidos dentro de los ámbitos culturales de la época. Su acogida dentro de la sociedad londinense fue abierta y calurosa, pues era tratado como un igual. Sin embargo, tras los años que pasó en la madre patria, poco a poco fue dándose cuenta de que el papel de la mayoría de los colonos americanos era el de ciudadano de segunda. Desde Inglaterra, se veía a las colonias como meros centros de cultivo, cuya obligación era la de enviar grandes cantidades de materias primas (obviamente, a buen precio). Aunque, en general, Ben Franklin creo grandes amistades dentro de círculos muy poderosos, también fue muy criticado por numerosos políticos y periódicos que lo identificaba con los colonos rebeldes que no querían ayudar a pagar las deudas que ellos mismos habían creado con la guerra Franco-India. Sea como fuera, su estancia en Londres durante esta época le mostró una realidad histórica: Que Inglaterra ya se había separado de EEUU antes de que ésta proclamase su independencia el 4 de Julio de 1776. La actitud de la Casa de los Comunes fue la de someter completamente a una población y negarle sus derechos. Imponer el poder del Parlamento sobre las legislaturas que durante siglos habían sido las responsable de gobernar el país, dar soluciones rápidas a los problemas que surgían y mantener relaciones de igual-a-igual con el Parlamento Británico. Pocos fueron los políticos británicos que vieron cómo las políticas totalitarias e Imperialistas de los sectores tories del Parlamento acabarían con una secesión no deseada por la mayoría de los colonos ingleses, pero necesaria al ver relegado su papel a ciudadanos de segunda. De entre esos pocos políticos, estaba el conocido William Pitt El viejo (Ex-primer ministro), que hará todo lo posible (desde la Casa de los Lords) para suavizar las tensiones que el ejército británico estaba creando en el Boston de 1770. Su admiración por Benjamin Franklin le llevó a invitarlo a varias sesiones parlamentarias en las que introdujo varias mociones para retirar las tropas del General Gage de Boston, para así suavizar animosidades y prevenir una sudden and fatal Catastrophe [6]. Sin embargo, el control ministerial de la cámara dejó esta moción en nada. Tras varios intentos más, siempre con la ayuda de William Pitt, y sus sucesivos fracasos en la cámara, Franklin decidió volver a su tierra con las ideas mucho más claras.

 

     Benjamin Franklin tenía 69 años cuando su barco amarró en Filadelfia el 5 de Mayo de 1775. Este político sexagenario, curtido en todo tipo de batallas políticas, aun tenía mucho que hacer dentro de la historia. En un par de años, Franklin estará liderando, junto con muchos otros, el camino hacia la independencia de las colonias en el segundo congreso continental. Aunque se unió a la mayoría de congresistas que enviaron la famosa Olive branch petition (La última petición al Rey para que aceptase sus quejas), era consciente de que dicha petición iba a ser una pérdida de tiempo. Franklin, un político demasiado astuto, dedicó el tiempo de espera a la respuesta por parte del Rey para preparar a sus colegas congresistas para lo inevitable: La Independencia. En poco más de un año, Franklin estará en el comité que redactará la famosa Declaración de Independencia, junto con su amigo-contrincante John Adams y el propio redactor de este documento: El joven Virginiano Thomas Jefferson. En poco más de año y medio, Franklin se convirtirá en el miembro principal de un comité secreto (promovido por el 2do congreso continental) de relaciones exteriores. En poco más de dos años, Franklin será el primer embajador norteamericano en París, donde pasará una segunda (o tercera) juventud. Sea como sea, este paso hacia la independencia fue más una necesidad (visto lo visto en Inglaterra y su política) que una determinación personal. Ben Franklin no era un revolucionario como John y Samuel Adams, Thomas Jefferson, John Hancock (famoso por ser el presidente del 2do congreso continental y el político que firmó la declaración de Independencia con la firma bien grande [7] ) … , sino más bien un estadista, que tras años analizando las relaciones Anglo-Americanas se dio cuenta de que la única solución posible era la de disolver dicha relación, fuese al precio que fuese.

 

     bfranklin Mientras se libraba la guerra de Independencia en tierras Americanas, Benjamin Franklin se dedicó a lo que mejor sabia hacer: representar los intereses de un país y buscar ayuda internacional a su causa. París y Benjamin Franklin tuvieron una relación de amor que ayudó en la creación de la figura idealizada que tenemos hoy en día de él. A los 72 años, Benjamin Franklin se convirtió en la imagen pública del típico norteamericano en Europa y en la corte de Francia. Supo encajar perfectamente en la vida lujosa y trivial de la corte francesa. Se convirtió en el invitado de honor en numerosas fiestas, en las que aparecía vestido con ropas planas y pueblerinas. No solamente era uno de los invitados de honor, sino que además era uno de los instigadores de dichas fiestas, en las que los excesos (alimentarios, alcohólicos, sexuales …) era la norma. Se integró de tal manera a este nuevo estilo de vida, que desde muchos bandos fue duramente criticado (la relación de su compañero John Adams se deterioró a causa de esta estratégica). Sea como fuera, al convertirse en un personaje más de la corte, consiguió introducirse dentro de los pequeños círculos cercanos al Rey, lo que finalmente le ayudarán a crear el Tratado de París en 1783, con lo que aseguraba una alianza militar y económica entre Francia y EEUU. Este tratado fue, posiblemente, uno de los legados más costosos de su carrera. Nos encontramos ante un hombre de 77 años, con dolores constantes y problemas de salud muy serios, que con muy poca ayuda, ratificó el Tratado que llevaría a EEUU a ganar la guerra.

 

     Aun así, su papel dentro de la historia no iba a acabar ahí. Un Franklin ya muy mermado por la edad será elegido como representante del estado de Pennsylvania en la Convención de Filadelfia para reformar de los Artículos de Confederación (lo que con el tiempo se llamará la Convención Constitucional, pues se creará la Constitución de los EEUU). Hay que admitir que su papel en dicha convención fue muy circunstancial, pues sus intervenciones fueron escasas. Sin embargo, aunque la cantidad de intervenciones fueron pocas, la calidad fue mucha, pues Franklin solo intervenía en los momentos mas complejos. A los 81 años, fue el único padre fundador que firmó la Constitución, pues los demás estaban muertos o con obligaciones federales o estatales.

 

     Benjamin Franklin era un pragmático. En una era de idealistas, su papel dentro de la historia americana será la de ese gran político que era capaz de convencer a sus oponentes y maniobrar en la sombra para conseguir su objetivo. Este camaleón político era capaz de adaptarse tanto a las clases pudientes de la high society londinense como a la aristocracia francesa y sus trivialidades. Los diferentes caminos hacia el objetivo es lo que convirtió a este personaje en una imagen pública y alabada alrededor del mundo, solo comparable con el primer presidente de los EEUU, George Washington. Su faceta política y científica es la que le convirtió en el Humanista más laureado de su época. Su sed de conocimiento (tenemos esbozos fascinantes de su último viaje desde Paris a EEUU, en 1785, donde vemos que sus ganas por conocer y entender la realidad aun eran inmensas) no tenía fin, e incluso el día de su muerte aun estaba pensando en escribir una serie de artículos en contra de la esclavitud. ¡Una mente incansable!

 

 

 

 

Notas:
[1] El papel de las legislatura coloniales y el famoso slogan No taxation Without Representation, que mostraba el descontento con el nuevo papel intervencionista del Parlamento, al cual se le criticaba por imponer impuestos a subditos que no disponian de representación parlamentaria.
[2] Afirmar que la Ilustración comenzó con la Guerra Civil Británica es más que osado. Sin embargo, sí que creo que muchas de los ideales de la ilustración fueron puestos en práctica, más o menos conscientemente, en el papel del Parlamento Largo Británico. La desmitificación de la figura del Rey, la importancia sobre el papel de la ciudadanía en los asuntos cotidianos (a través de sus representantes en el parlamento) fueron dos factores que, unidos con muchos otros (Declaración de Independencia de EEUU, Constitución de EEUU, Revolución Francesa …) fueron los que divulgaron los ideales ilustrados.
[3] Para una explicación más detallada sobre este tema, mirar mi artículo sobre Los inicios de la soberanía popular en las colonias norteamericanas, Sarasuati: vol.: 2009.01
[4] En 1756 fue elegido miembro de la prestigiosa Royal Society, y en 1772 de la Academia de las Ciencias de París.
[5] Junto con el Dr. Thomas Bond
[6] Morgan, E.S. (2003): pag. 215.
john_hancock_signature_civics[7] Las razones por las que se explica porque J. Hancock firmó la Declaración de Independencia con una rúbrica tan grande (en comparación con los demás) son varias. Primero, por ser el presidente. Segundo, por ser un comerciante vanidoso que quería que se viese bien su firma en tal documento. Tercero, y posiblemente la más cercana a la realidad, por su expreso deseo de que el Rey de Inglaterra leyese su firma sin problema alguno (se dice que Jorge III tenía problemas de vista, y su relación de odio con J. Hancock le había llevado a poner precio a su cabeza).
 
 
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Bibliografía:
- Benjamin Franklin (biografía): Wikipedia.org.
- Morgan, E. S. (2003), Benjamin Franklin. YaleNB: Yale University.

 

 

 

 

 

 

 

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About Iván Matellanes

Administrador, editor y creador de la e-Revista de Humanidades Sárasuatī, soy Licenciado en Filología Inglesa (UAB) y estudiante de último año de Humanidades (UOC). Además, tengo un Máster en "Teaching English as a foreign language" (UPF) y actualmente estoy cursando otro Máster oficial en "Estudios Norteamericanos" (UAH). Soy profesor de Inglés de ESO en la provincia de Castellón. Me gusta mucho la historia Americana y el pensamiento político estadounidense, ámbitos en los que me estoy especializando y alrededor de los cuales me gustaría disertar en un futuro.

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