“Caprica”, el mundo clásico en una teleserie

 

Presentación

La serie de televisión Caprica, emitida durante el año 2010, sólo constó de dieciocho capítulos, puesto que, al parecer, no llegó a alcanzar el éxito deseado. Está ambientada en el astro homónimo, que constituye una de las doce colonias del ficticio planeta de Kobol, integrante del universo de Battlestar Galactica (una serie televisiva emitida entre los años 1978 y 1980 con tanto éxito que fue vuelta a grabar en 2003). Caprica relata ciertos acontecimientos que ocurrieron años antes del comienzo de la acción de Galactica. No es mi intención relatar aquí su argumento, aunque me gustaría señalar que su universo irreal plantea ciertos conflictos que lo convierten en un mundo muy semejante al real: entre esas tensiones podemos subrayar el enfrentamiento generacional entre el matrimonio Graystone y su hija Zoe, o la oposición entre los naturales de Caprica y los inmigrantes procedentes del planeta Tauron. Un tema recurrente en la serie es el choque de religiones entre el politeísmo oficial y el monoteísmo, que trata de imponerse por todos los medios, incluido el terrorismo. Asimismo ocupan un lugar relevante las dudas acerca de la moralidad de determinadas prácticas científicas en los campos de la inteligencia artificial y la robótica, así como la nefasta influencia del mundo virtual, sobre todo sobre los jóvenes.

     Curiosamente, en este planeta imaginario abundan las referencias al mundo clásico, principalmente a la antigua Grecia, aunque también a Roma, y en ese aspecto Caprica supera a Battlestar Galactica, la serie madre. Encontramos expresiones, costumbres, frases en griego antiguo, nombres de la mitología… De todo ello trataremos en este artículo.

Dioses y héroes de los doce mundos

La religión más extendida entre los habitantes del mundo de Caprica es el politeísmo de los griegos antiguos. Por ello, los dioses clásicos aparecen en los más variados contextos, aunque, a veces, con el nombre que les daban los romanos. Y así ocurre desde el principio de la serie, en que se representa un sacrificio humano (en el mundo virtual, como podremos saber después) en honor a Hécate[1] (episodio I, 00:41:58).

     También al comienzo de la serie se produce un atentado en que mueren, entre otras personas, Shannon y Tamara Adama, esposa e hija de Joseph Adama, uno de los personajes principales. El hermano de éste, Sam Adama, recomienda a Joseph que invoque a Marte[2], para que el dios le ayude a vengarse de los terroristas (I, 00:28:07).Por otra parte, la mayoría de los personajes juveniles de la serie asiste a clase en un centro de enseñanza secundaria conocido como Athena Academy. Se trata de un nombre muy adecuado para el lugar, dado que el conocimiento era uno de los ámbitos en que la diosa ejercía su poder[3].

     Curiosamente, en Caprica no se celebra el día de san Valentín, sino el día de Eros, como podemos comprobar en una postal de felicitación que encuentra Amanda Graystone en su armario (IX, 23:30). El encargado de los asuntos del corazón es, por tanto, el mitológico dios del amor[4]. Por otra parte, Joseph Adama (XVIII, 38:31) alza al dios Júpiter[5] su plegaria en el primer aniversario de la muerte de su hijo William.

     Al empezar el episodio X (2:31), se habla de un reciente atentado con un coche bomba, que ha destruido una estatua de Ícaro; un showman televisivo, Baxter Sarno, aprovecha para hacer un juego de palabras llamando la atención sobre el hecho de que las alas de Ícaro[6] se derritieron con la explosión: en el mito, como es sabido, la cera con que estaban pegadas las plumas de las alas de Ícaro se derritió por el calor del sol. Ícaro, ciertamente, no es un dios, sino un simple mortal. Por otra parte, algunos personajes de la serie adoptan nombres mitológicos para sus identidades virtuales: Quirón[7] (Chiron, episodio VII) o Hércules[8] (episodio VII). En Caprica hay incluso un Parque de Orfeo (XVIII, 13:52), aunque Orfeo[9] más bien está relacionado con la música.

     Hallamos todavía otra alusión a la mitología en las noticias de la televisión (XIII, 03:19), que informa de que en el planeta Tauron tiene lugar una guerra civil entre los agrarios y los heracletes. No se dan más detalles, pero se puede creer que estos últimos guardan relación con Hércules, pues en la Esparta antigua sabemos de un grupo de aristócratas llamado heráclidas[10] (supuestos descendientes de Hércules). Al oír esa noticia (03:23), Sam Adama exclama νὴ τὸν Δία, es decir “¡Por Zeus!”, una exclamación corriente, que se encuentra en muchos autores de época clásica.

     En suma, los dioses de la religión griega y romana (en una curiosa mezcolanza), y los héroes ocupan un lugar importante en las palabras y en las vidas de los protagonistas: Marte, el dios de la guerra, se convierte en dios de la venganza; Hécate, diosa de la brujería, es honrada con sacrificios humanos en el mundo virtual; Atenea presta su nombre a un centro de estudios secundarios, Júpiter, Eros…

Productos y deportes

Entre la gama de productos que aparecen en Caprica, tenemos uno muy interesante: las pastillas que consume la doctora Graystone, que proceden la Peneus Pharmacy. El mitológico Peneo era un río, por cuya intercesión (según algunas versiones) los dioses olímpicos se apiadaron de su hija Dafne[11] y la convirtieron en laurel, cuando estaba a punto de caer en el abrazo de Apolo. Por eso quizá no sea muy desacertado suponer que el producto de la Peneus Pharmacy consiga salvar a Amanda Graystone de sus problemas.

     Otros elementos que contienen referencias al mundo clásico son las bebidas. Una de ellas, que escasea y procede del planeta Scorpion, recibe el nombre de Ambrosia (VI, 22:44). Por supuesto, la ambrosía era, en la mitología griega, el licor de los dioses y la bebida que sólo podían consumir ellos y quienes estaban destinados a convertirse en inmortales. Pero aún tenemos otra bebida de resonancias clásicas, una bebida refrescante o tal vez una cerveza llamada Lethe. Esta vez se trata de Lete, la fuente del olvido, de cuyas aguas bebían los difuntos para olvidarse de su vida pasada, antes de ingresar en el reino del dios Hades[12].

     En Caprica existe una gran afición por un deporte de equipo llamado “Pirámide”, deporte que, según el relato de Battlestar Galactica, sigue existiendo años después. La influencia clásica también llega hasta su liga, como podemos ver en las entradas: el equipo propiedad del doctor Graystone, los Buccaneers, se enfrenta a Delphi Legion, un buen nombre para un equipo, teniendo en cuenta el antecedente de las legiones romanas y el hecho de que en Delfos se celebraban cada cuatro años los Juegos Píticos[13] en honor al dios Apolo, encuentros deportivos que eran los segundos en importancia tras los Juegos Olímpicos[14]. Precisamente la ciudad donde se celebraban estos últimos da nombre a otro equipo del campeonato, el Olympia Stallions (II, 8:09).La fecha de celebración del encuentro es el jueves 11 del mes sextilis del año 42. Sextilis era el nombre que primitivamente recibía el sexto mes del calendario romano y que pasó a llamarse Augustus ocho años antes del nacimiento de Cristo[15].

     Siguiendo con la entrada que reproducimos en la ilustración adjunta, también se observa que está señalada con una letra griega, la omega, mientras que la liga de este deporte es la liga Alpha, otra letra griega, que se usaba además para representar el número uno. Por si esto fuera poco, tenemos que el recinto donde tienen lugar los partidos de los Buccaneers se llama Atlas Arena; otro nombre de la mitología griega, pues el titán Atlas[16] era aquel forzudo personaje que sostenía sobre sus espaldas los pilares del firmamento.

     Por cierto, también se llama Delphi el instituto de convalecencia (VII, 35:19), donde durante dos años y medio estuvo internada Amanda Graystone a raíz de las perturbaciones mentales que le causó la muerte de su hermano en un accidente de automóvil que ella presenció. El santuario de Delfos estaba consagrado a Apolo[17], dios que entre sus atribuciones incluía poderes curativos (Asclepio, dios de la medicina, fue hijo suyo).

     En la cara, concretamente en la mandíbula derecha, del jefe del grupo mafioso de la Halatha, llamado Guatrau, se puede observar un tatuaje que representa varias letras mayúsculas griegas (IX, 11:15) ΩΨΦΔ, cuyo significado se nos escapa; las tres primeras letras escritas verticalmente se leen también en el cuello de Sam Adama (IX, 16:40).

El idioma de Tauron

Si bien la mayor parte de la acción de la serie se desarrolla en el planeta Caprica, un buen número de personajes procede del planeta Tauron. Todos ellos pertenecen al entorno de Joseph Adama, un abogado de dudosa reputación. Como ya se ha dicho anteriormente, su esposa, Shannon, y su hija Tamara mueren en un atentado que se produce casi al comienzo del primer episodio. Joseph tiene un hermano, Sam, que milita en la Halatha. Este grupo obedece las órdenes de un individuo conocido como el Guatrau, que tiene, como sabremos en los últimos episodios, una hija llamada Fidelia. Estos personajes hablan entre ellos en la misma lengua que los otros habitantes de Caprica, aunque con frecuencia utilizan palabras, expresiones y frases enteras en griego clásico, que se puede suponer que es la lengua o la lengua antigua de su planeta.

     Comentaremos algunas de ellas, comenzando por algunas expresiones malsonantes o insultantes. Ya en el primer episodio (00:27:38) Sam Adama usa la palabra νόθος[18] para sugerirle a su hermano Joseph que el Guatrau les podría ayudar a vengarse del terrorista que ha asesinado a su mujer y a su hija; el significado del término es “bastardo”.

     En el episodio IV (6:36) Sam Adama recibe una llamada de su hermano Joseph, que le pregunta por las razones de su inacción, cuando se suponía que iba a matar a Amanda Graystone. Sam le increpa llamándole σοφιστής y trata de justificarse. Además de señalar que la forma es incorrecta (pues se esperaría el vocativo σοφιστά y no el nominativo), conviene anotar que parece que se usa el término con valor peyorativo[19] (“charlatán”), como también tuvo en época clásica, además de servir para designar a aquellos filósofos y maestros de retórica.

     En el episodio IV (18:12) el jefe de la policía amenaza al agente Duram diciéndole que lo tiene cogido de los ὄρχεις, esto es los testículos, así que más le vale no equivocarse en su investigación sobre los terroristas, que supuestamente se hallan entre los estudiantes de la Athena Academy. También se usa el mismo sustantivo en el episodio XIII (12:32). En griego clásico esta palabra es más bien neutra, es decir que no es particularmente vulgar (de hecho, la encontramos en autores médicos).

     En el quinto episodio (9:15) Joseph Adama insulta a su hermano llamándolo βίνων βλάξ[20], que sería una traducción literal del inglés fucking stupid, puesto que el verbo βίνω no se utiliza de este modo.

      En el episodio XVIII (11:22) la suegra de Joseph Adama increpa a Fidelia Fazekas, a la que considera culpable de la muerte de su nieto Bill, llamándola παιδοκτόνος, esto es “asesina de niños”, epíteto que encontramos en autores clásicos como Sófocles, donde aparece en boca de Eurídice (Antígona 1304-1305), que increpa a su esposo Creonte, causante del suicidio de su hijo Hemón. También aparece en Eurípides (HF 835), que lo aplica a Héracles, asesino de sus propios hijos.

     En cambio, también se pronuncian en griego algunas palabras corteses a lo largo de la serie. En el episodio II (32:59) Joseph Adama llama δέσποινα (“ama”, “señora”) a la persona que llama desde el colegio para interesarse por la ausencia de Bill Adama. Este término se emplea para la dueña de la casa, reinas o princesas, y también como epíteto de diosas.

      En el episodio III (5:42) Sam Adama expresa su agradecimiento al chófer de Daniel Graystone, antes de retener a éste para darle una paliza, diciéndole χάρις (“gracias”). Este sustantivo, no obstante, no se usaba de este modo ni con este sentido en griego clásico.

     En el episodio IV (29:46), cuando Sam Adama se cuela entre bastidores en un estudio de televisión, una encargada le pregunta por su pulsera de identificación. Él, al darse cuenta por un tatuaje de que la joven procede del planeta Tauron, le dice οὐ δέομαι οὐδενὸς (“no necesito nada”). La joven le da su propia tarjeta de identificación y le desea en griego algo semejante a una agradable visita[21].

     En el episodio XIII (15:47) Sam Adama habla con su pareja Larry y se despide de él, diciéndole κἀγώ σε φιλῶ, “yo también te quiero”. El verbo en griego clásico abarca numerosos sentidos afectuosos, entre ellos el amor entre varones.

     En el episodio XV (3:21) el Guatrau saluda a los hermanos Adama llamándolos παῖδες, sustantivo que significa “hijos”, “niños”, “muchachos”.

     Cuando el Guatrau acepta entrevistarse con los hermanos Adama (episodio XVIII 17:36) a propuesta de su hija Fidelia, dice καλῶς, καλῶς, “bien, bien”. Este uso del adverbio en respuestas afirmativas es corriente, por ejemplo, en los diálogos platónicos.

     Aún encontramos muchas expresiones de lo más variopinto. Por ejemplo, en el episodio II (11:16) la suegra de Joseph Adama llama εὐπατρίδας a los Graystone; la palabra significa “aristócratas”, “nobles”, pero en la antigua Grecia tenía un uso muy concreto, ya que se aplicaba a las familias nobles, especialmente a las atenienses, un conjunto de familias que, hasta las reformas democráticas, acapararon el poder en la ciudad y que, a pesar de de dichas reformas, mantuvieron gran influencia[22].

     En el episodio X (15:54) el Guatrau ordena a Joseph Adama encargarse de la vigilancia del nuevo asunto que emprenden con Graystone y le dice que es un gran paso para un ἄξιος ἀνήρ, “un hombre digno”.

     En el episodio XIII (13:23) Sam Adama se queja de su pareja Larry, porque no entiende su apoyo a la causa de la sublevación en Tauron, supuesto que no es como ellos, ἐγχώριος γεγωνώς, “nacido en el lugar”.

     También en el episodio XIII (22:36) Sam Adama pregunta al Guatrau τίς ἐστὶν ἡ ἡδονή σου; (“¿Cuál es tu placer?”), una expresión que parece traducción literal del inglés “What’s your pleasure?”). El Guatrau responde (22:43) a Sam Adama que debe demostrar quién es: “un hombre que no se rinde”, ἀνήρ ὃς οὐ κατακείσεται.

     El tintero, cuya tinta fue usada para señalar con la marca de la hombría propia del planeta Tauron, es denominado σκευὴ μέλανος (XV 04:35), “el recipiente de la tinta” (aunque quizá se hubiera podido esperar el singular de esta palabra o incluso otro término).

     Los participantes en cierta guerra que se desarrolla en el planeta Tauron son llamados στρατιῶται, “soldados”, en el episodio XVII (7:46).

      En el último episodio de la serie (10:14) Sam Adama recibe a Fidelia, la hija del Guatrau, diciéndole que tiene κάρυα[23] de presentarse en casa de su hermano Joseph, cuando ella es culpable de la muerte de su sobrino Bill. Este sustantivo, que significa “nueces”, puede ser una traducción literal del inglés “nut”, que se aplica en slang a los testículos, pero que en griego clásico no tiene este sentido. Fidelia responde a Adama que está allí bajo el derecho del πένθος, “duelo”.

     En el episodio final (21:14), Sam Adama, después de consumar la venganza contra el Guatrau, dice: “ἐκεῖνο ἦν πρὸ Willie”, “Esto era por Willie”.

     También se usa el griego clásico en frases que parecen sentencias o proverbios. En el primer episodio (00:27:44) Sam Adama se dirige a su hermano Joseph diciéndole: αἵμα ἀντὶ αἵματος· ἡ δίκη τῶν Ταυρωνείων, es decir “Sangre por sangre: la justicia de los tauronios”. No hace falta decir que la frase constituye una síntesis de la bíblica ley del Talión. Poco después, en ese mismo primer episodio (00:28:25) volvemos a oír de labios de Sam Adama una frase acerca de la necesidad de tomarse la venganza por su mano: μᾶλλον οὖν καὶ τεῦξαι τὴν ἡμῶν δίκην, ὦ ἄδελφέ μου[24], que significa algo así como “Entonces mejor incluso llevar a cabo nuestra venganza, hermano mío”.

     El mismo Sam Adama asesina al ministro de defensa de Caprica en su propia cama, mientras le dice (episodio I, 01:08:20): χαῖρε, ὦ θεραπων. La frase, casi ininteligible a causa de la dicción descuidada de los actores, significa por lo que sabemos por los subtítulos “Salud[25], ministro, nunca debiste volver la espalda a un hombre al que llamas amigo”. El asesinato se lleva a cabo usando unos cuchillos que seguramente son las σφαγίδες, “cuchillos sacrificiales”, con que Sam Adama amenaza a Amanda Graystone en el episodio IV (38:52).

     Sam Adama (V, 9:23) dirige unas palabras muy duras a su hermano Joseph a propósito de su desatención a su hijo Bill: εἰ τι ἀποβάλλεις καὶ τίς ἄλλος εὑρίσκει, τούτῳ προσήκει αἰώνιον: “Si arrojas algo y otro lo encuentra, le pertenecerá para siempre”.

     En el duodécimo episodio (37:51) un personaje apellidado Vergis, natural del planeta Tauron también él, dice a Graystone: ἄρχετε τὸν νόστον εἰς τὴν ἄρουραν[26], “controlad el regreso a la tierra”, que, según aclara a su interlocutor, supone controlar la propia muerte, morir en el momento elegido.

     En el episodio XV (18:35) Daniel Graystone alude a cierta amenaza que se cierne sobre él, cuando acabe la investigación que tiene entre manos, citando en griego clásico un proverbio de Tauron: ὅταν τὸ δένδρον τὸν καρπὸν ἀφίστηται, βέλτιστον (aunque parece oírse βελτίστη) ἐστί κείρειν ἀπὸ τοῦ ἄκρου κάτω, “Cuando el árbol deja ir la fruta, lo mejor es podarlo desde la copa hasta abajo”.

     En suma, la lengua original de los naturales de Tauron parece el griego clásico, aunque se puede observar alguna pincelada de griego moderno[27].

Funerales y espectáculos

La trama de la primera parte de la serie está centrada en las consecuencias del atentado en que mueren, entre otras personas, Zoe Graystone, y Shannon y Tamara Adama. El duelo por las dos últimas, esposa e hija de Joseph Adama, se cierra al final del quinto episodio con una ceremonia funeraria (34:05), que tiene lugar en la casa familiar. Al iniciarse el ritual, el oficiante pide a Joseph una moneda para su esposa y a Bill una moneda[28] para su hermana Tamara. Se trata del importe de un pasaje. No se dice expresamente qué clase de pasaje, pero es fácil suponer que es el pago del barquero Caronte[29], aquel personaje mitológico que llevaba a bordo de su barca las almas de los difuntos al otro lado de la laguna Estigia. Al acabar la ceremonia, mientras el oficiante realiza un tatuaje en el cuerpo de Joseph, los presentes entonan una canción (40:14), cuya letra, en griego clásico, dice[30]: αὕται εἰσι αἱ φωναὶ τούτων οὓς πεφιλήκαμεν, | οἳ οὐκέτι ἀλγήσουσιν, | συμπλεχθεῖσαι τῷ ἀθανάτῳ καὶ τῷ αἰεί, καὶ τῷ αἰεί. La traducción podría ser: “Éstas son las voces de aquellos a los que amamos, | quienes ya no sienten dolor, | enlazadas a lo inmortal y lo eterno y lo eterno”.

     Estos versos ya habían aparecido anteriormente en el episodio III (9:42) con un texto más largo y ligeramente diferente, y la música tenía forma de rap[31]. Dice así:

αὕται εἰσὶ αἱ φωναὶ τούτων
οἳ διεπέρασαν τὸν ποταμὸν
ἀκουσθεῖσαι ἐπὶ τὸν ἄνεμον,
συμπλεχθεῖσαι τῷ ἀθανάτῳ καὶ τῷ αἰεί.
αὕται εἰσι αἱ φωναὶ τούτων οὓς πεφιλήκαμεν,
οἳ οὐκέτι ἀλγήσουσιν,
οἳ ἐπανῆλθον ἐς τὸν βόρβορον.
αὕται εἰσὶ αἱ φωναὶ τῶν τεθνηκοτων.

Éstas son las voces
de los que atravesaron el río,
oídas en el viento,
enlazadas a lo inmortal y lo eterno.
Éstas son las voces de aquellos a los que amamos,
que ya no sufrirán,
que han regresado al lodo,
Éstas son las voces de los difuntos.

En la letra tenemos de nuevo una referencia al mundo clásico cuando habla del río; se trata del río Aqueronte[32], otro de los accidentes geográficos que encuentran los muertos en su viaje al más allá.

     Por otra parte, en el octavo episodio (27:10) Joseph Adama, durante la búsqueda de su hija muerta en el mundo virtual, visita un club dedicado al burlesque. En ese local llamado Mysteries un showman, vestido al estilo de Liza Minelli en la famosa escena de Cabaret, invita a los espectadores a resolver el enigma de la noche. Los secuaces del showman escogen a Adama para responder: si acierta, conseguirá alguna pista sobre el paradero de su hija; pero si falla, dispararán contra él y será expulsado para siempre de esa parte del mundo virtual. El enigma dice (29:52): “Los dioses derrocaron a los titanes y el hombre ha derrocado a los dioses. Pero cuando los pecados del hombre recaen en sus hijos, ¿cómo habría que recompensarle?”. Aparte de las referencias al mundo clásico que contiene el enigma[33], la situación recuerda, de un lado, el encuentro de Edipo con la Esfinge: el monstruo, mezcla de bestia y mujer (hasta cierto punto como el showman hombre y mujer), plantea también un enigma a Edipo y el castigo por no resolverlo es también la muerte, aunque una muerte real. Por otro lado, la visita al mundo virtual evoca, en cierta manera, la conversación que tiene Ulises con los difuntos en el canto XI de la Odisea o la visita de Eneas al mundo de ultratumba como la describe Virgilio en el canto VI de la Eneida.

     Otra curiosa referencia al mundo clásico se encuentra en el episodio XII (3:19), parte del cual se desarrolla en un anfiteatro virtual (de hecho, es una cancha de pirámide, el deporte del que hablábamos antes), donde se desarrolla una lucha sin cuartel entre los avatares de las jóvenes Zoe Graystone y Tamara Adama. En su entrada a la arena, Tamara Adama es saludada por el público con el grito “¡Ave, Deathwalker!”, detalle que recuerda a los juegos de gladiadores que se celebraban en la antigua Roma.

To be continued…

Según se puede reconstruir el relato del pasado del universo de Galactica, en un pasado remoto, la humanidad se dispersó desde el imaginario planeta llamado Kobol y fundó trece colonias; doce de ellas (todas con nombre zodiacal: Caprica, Tauron, Geminon, Scorpion, etc.) no perdieron el contacto, mientras que la décimo tercera, la Tierra, quedó aislada del resto. Cuando las doce colonias fueron arrasadas por el ataque de los cylons (unos robots con aspecto completamente humano), los escasos supervivientes se esforzaron por encontrar la Tierra. Sin embargo, cuando consiguieron llegar a esa Tierra, descubrieron que había sido completamente destruida a causa de una guerra total. Con todo, consiguieron llegar a otro planeta habitable, al que también llamaron Tierra (el nuestro), donde ya existía una raza de homínidos. Eso habría ocurrido hace 150.000 años.

     De alguna manera (y siguiendo la lógica de ese entramado de ficción), las creencias, las tradiciones y el lenguaje que encontramos en la serie Caprica se transmitieron a lo largo de esos 150.000 años hasta encontrar su momento de esplendor hace tan sólo 2.500 años aproximadamente, en la Grecia clásica. Una explicación curiosa, atractiva y simpática (por su evidente falsedad), al menos para los enamorados del mundo clásico.

Bibliografía

  • Ch. Daremberg – E. Saglio (eds.), Dictionnaire des Antiquités Grecques et Romaines, París, 1877-1919 (reimpr. Graz, 1969). (se puede consultar en internet en http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/index.xsp)
  • P. Grimal, Diccionario de mitología griega y romana, Barcelona, 1984.
  • W. Smith (ed.), Dictionary of Greek and Roman Biography and Mythology, Boston, 1867. (se puede leer en internet en http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/)
  • W. Smith et al. (eds.), A Dictionary of Greek and Roman Antiquities, Londres, 1890 (3ª edición). (se puede encontrar en internet en http://www.ancientlibrary.com/smith-dgra/)
  • K. Ziegler – W. Sontheimer (eds.), Der kleine Pauly, Munich, 1964-1975 (reimpr. 1979).

 

Sobre Caprica en internet

 

NOTAS

[1] Sobre Hécate, v. P. Grimal, “Hécate”, p. 225; P. Paris, “Hecate”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-1, p. 45-51 (enlace); L. Schmitz, “Hecate”, en W. Smith (ed.), II, p. 364 (enlace).
[2] Para Marte, v. F. Durrbach, “Mars”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-2, p. 1607-1623 (enlace); P. Grimal, “Marte”, p. 334-335; L. Schmitz, “Mars”, en W. Smith (ed.), II, p. 961-962 (enlace).
[3] Para Atenea, v. G. Fougeres, “Minerva”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-2, p. 1910-1930 (enlace); P. Grimal, “Atenea”, p. 59-61; L. Schmitz, “Athena”, en W. Smith (ed.), I, p. 397-400 (enlace).
[4] Para Eros, v. M. Collignon, “Cupido”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-2, p. 1595-1611 (enlace); P. Grimal, “Eros”, p. 171-172; L. Schmitz, “Eros”, en W. Smith (ed.), II, p. 50-51 (enlace).
[5] Sobre Júpiter, v. P. Grimal, “Júpiter”, p. 299-300; P. Perdrizet, “Jupiter”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-2, p. 691-713 (enlace); L. Schmitz, “Jupiter”, en W. Smith (ed.), II, p. 659-660 (enlace).
[6] Sobre Ícaro, v. P. Grimal, “Ícaro. 1”, p. 178; L. Schmitz, “Icarus”, en W. Smith (eds.), II, p.559 (enlace).
[7] Sobre Quirón, v. P. Grimal, “Quirón”, p. 462-463; L. De Ronchaud, “Chiron”, en Daremberg-Saglio, I-2, p. 1105-1106 (enlace); L. Schmitz, “Cheiron”, en W. Smith (ed.), I, p. 692-693 (enlace).
[8] Sobre Hércules, v F. Dürrbach, “Hercules”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-1, p. 78-128 (enlace); P. Grimal, “Heracles”, p. 239-257; L. Schmitz, “Heracles”, en W. Smith (ed.), II, p. 393-401 (enlace).
[9] Para Orfeo, v. P. Monceaux, “Orpheus”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 241-256 (enlace); P. Grimal, “Orfeo”, p. 391-392; P. Smith, “Orpheus”, en W. Smith (ed.), III, p. 59-62 (enlace).
[10] Sobre los heráclidas y Esparta, v. P. Oliva, Esparta y sus problemas sociales, Madrid, 1983, p. 119.
[11] Para este personaje, v. P. Grimal, “Dafne”, p. 124-125; L. Schmitz, “Daphne”, en W. Smith (ed.), I, p. 939 (enlace); L. Smitz, “Peneius”, en W. Smith (ed.), III, p. 183 (enlace).
[12] Sobre la ambrosía, v. K. Blondel, “Ambrosia”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-1, p. 225-226 (enlace); H. von Geisau, “Ambrosia. 2”, en K. Ziegler – W. Sontheimer (eds.), I, c. 295-296. Para Lete, v. P. Grimal, “Lete”, p. 315; L. Schmitz, “Lethe”, en W. Smith (ed.), II, p. 772 (enlace).
[13] Sobre las competiciones deportivas en Delfos, v. C. Gaspar [E. Portier], “Pythia”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 784-794 (enlace); L. Schmitz, “Pythia”, en W. Smith et al. (eds.), p. 976-978 (enlace).
[14] Sobre los juegos olímpicos, v. C. Gaspar, “Olympia”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 172-196 (enlace); O. W. Reinmuth, “Olympia. III”, en K. Ziegler – W. Sontheimer (eds.), IV, c. 286-287.
[15] Para el calendario romano, v. T. H. Key, “Calendarium”, en W. Smith et al. (eds.), I, p. 222-233 (enlace); W. Sontheimer, “Kalender. III”, en K. Ziegler – W. Sontheimer (eds.), III, c. 62-63.
[16] Para Atlas, cf. P. Grimal, “Atlante”, p. 61: L. Schmitz, “Atlas”, en W. Smith (ed.), I, p. 406-407 (enlace); E. Vinet, “Atlas”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-1, p. 526-528 (enlace).
[17] Para Apolo, cf. L. De Ronchaud, “Apollo”, en Daremberg-Saglio (eds.), I, p. 310-321 (enlace); P. Grimal, “Apolo”, p. 35-38; L. Schmitz, “Apollo”, en W. Smith (ed.), I, p. 230-232 (enlace).
[18] También se usa este insulto en el episodio XIII (17:04) y en el XVIII (12:14). Sobre el concepto de bastardía en la Antigüedad, cf. L. Beauchet, “Nothoi”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 106-108 (enlace); E. Bellen, “Nothoi”, en K. Ziegler – W. Sontheimer (eds.), IV, c, 165-166.
[19] Sobre el sentido de sofista, v. P. Chantraine, Dictionnaire étymologique de la langue grecque IV-1, París, 1968, s. v. “Σοφός”, p. 1031.
[20] En su blog D. Reed (enlace) propone que se oye πίνων βλάξ, que significaría “tonto borracho”.
[21] Según D. Reed (enlace), dice ἡδὺ τῇ σῇ εἰσόδῳ,
[22] Sobre los eupátridas, cf. Ch. Lécrivain, “Eupatrides”, en Daremberg-Saglio (eds.), II-1, p. 853-865 (enlace); L. Schmitz, “Eupatridai”, en W. Smith et al. (eds.), p. 477-478 (enlace).
[23] El término ya se había usado en el episodio XIV (15:07: ποῦ ἐστι τὰ κάρυα σου; “¿Dónde están tus nueces?”).
[24] En el blog Κτῆμα ἐς τὰ παρόντα (enlace) se da una versión ligeramente distinta de la frase: μᾶλλον οὖν χρὴ διῶξαι τὴν ἐμην δίκην, ὦ ἄδελφέ μου. La expresión (“Hermano mío”) se repite en alguna otra ocasión, cf. episodio III (42:29), episodio XIII ((16:54).
[25] Este saludo también se usará en el episodio V, cuando Joseph Adama recibe en su casa a los invitados a una ceremonia fúnebre de la que más adelante nos ocuparemos. Los saluda diciendo (34:06) χαίρετε, que es una forma cortés de saludo en griego clásico.
[26] Una expresión parecida en el episodio XIII (17:18).
[27] Por ejemplo, en el episodio II (27:46) se puede leer una frase en griego moderno en el rótulo de una tienda: ποίοτητα εκτύπωσης σε λογικές τιμές (frase que significa “Trabajos de imprenta a precios razonables”).
[28] Fidelia, la hija del Guatrau, introduce una moneda en el bolsillo de la americana de su padre, mientras dice (episodio XVIII 21:34): “Ibas a morir igualmente, πατέρ”.
[29] Sobre Caronte. v. P. Grimal, “Caronte”, p. 89; E. Saglio, ”Charon”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-1, p. 1099-1101 (enlace); L. Schmitz, “Charon”, en W. Smith (ed.), I, p. 689 (enlace).
[30] Se puede oír en el blog de su autor, Bear McCreary (enlace).
[31] Se puede oír completa y leer la traducción inglesa en el blog de McCreary (enlace).
[32] Sobre el Aqueronte, v. P. Grimal, “Aqueronte”, p. 39; L. Schmitz, “Acheron”, en W. Smith (ed.), I, p. 9 (enlace).
[33] Alude a la titanomaquia, v. A. Boulanger, “Titanes”, en Daremberg-Saglio (eds), V, p. 345-346 (enlace); L. Schmitz, “Titan”, en W. Smith (ed.), III, p. 1156 (enlace).

 

Observación: todos los enlaces fueron comprobados el día 27 de marzo de 2011.

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“Caprica”, el mundo clásico en una teleserie por Sebastián Martínez García (Dr. en filología clásica), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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