Concepciones de la divinidad en un mundo multiplánico

En términos generales, cuando pensamos en Dios nos lo imaginamos como algo infinito en el tiempo y el espacio, como el creador del universo y todo cuanto existe, como algo abstracto que está presente y que da sentido a nuestras vidas. Otras personas lo vemos como algo que realmente no existe, como la invención del hombre para dar sentido a nuestras vidas.

Carl Sagan (1934-1996) un prestigioso astrofísico americano en una ocasión dijo que “El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: es indiferente”. Sin embargo desde la antigüedad hombres y mujeres de todas las épocas han mirado al cielo y se han preguntado acerca de su identidad, sobre Dios y sobre otras preguntas existenciales que son las mismas que nos seguimos preguntando en la actualidad: qué, cómo, por qué… y han creado ideologías propias con raíces culturales muy diversas.

El presente artículo está enfocado en la ideología egipcia de dios a través de los tiempos y como un mismo significante puede tener varios significados –lo que se llama multiplicidad de aproximaciones-. Es posible que algunos lectores piensen que la civilización de la que les voy a hablar probablemente no tocara de pies en el suelo por el hecho de creer en divinidades con cabeza de carnero o que un mismo rey al morir pudiera ascender al cielo por varias vías a la vez, pero en el contexto mágico-religioso eso era posible.

La riqueza cultural que nos aportan las sociedades del discurso mítico nos aporta nuevos conocimientos sobre la concepción de dios a lo largo del tiempo. Los antiguos egipcios son henoteístas y creen en varias divinidades, pero siempre hay un dios que pondera: el sol. Este ardiente astro ha tenido varios nombres: “Atum”, “Harajte”, “Re” y en la reforma monoteísta de Amenhotep IV, “Atón”. Así pues creían en muchas divinidades hasta llegar a constituir unas 2000 pero todas ellas  tenían un núcleo central, el sol que era la base de su henoteísmo.

 

Sobre las divinidades y la multiplicidad de aproximaciones

Entre sus divinidades había aquellas que habitaban en el cielo como Sah, Soped y Sopdet, más conocida como Sothis. La imagen que ven a su izquierda pertenece a la nebulosa de Orión, la M42. En la antigüedad esta nebulosa era venerada como el dios Sah –la personificación de la principal constelación de la región meridional y representaba el alma de Osiris. Soped, aparte de estar relacionada con los dientes del faraón difunto, también era una constelación de Orión que significaba una estrella que nace como Osiris y en el caso de Sopdet como Isis. También tenían divinidades aladas como Horo –el rey de los vivos– e Isis –esposa y hermana de Osiris a la vez, y madre de Horo–. Aunque algunos animales también eran representados como divinidades con cabeza de carnero a quienes se les rendía culto como el toro Apis, Khnum –con cabeza de carnero-, o Hathor -la casa de Horo- que a la vez también es su madre. Veréis que hay alguna contradicción como por ejemplo que Isis sea madre de Horo y también lo sea Hathor y es que algunas veces a Isis también se la representa como Hathor –es decir tiene las propiedades de Isis y los cuernos de Hathor -la diosa vaca-. Esto sucede  porque la visión egipcia es multiplánica: Horo como hijo puede ser tener dos madres al mismo tiempo y su padre Osiris, ser al mismo tiempo su tío. Además una misma divinidad podía verse con aspectos diferentes. En el caso de Hathor se la podía ver como una mujer con orejas de vaca, como vaca – el animal- o como una mujer que lleva una peluca, cuernos y un disco solar entre ellos. La multiplicidad de aproximaciones también asimila dioses entre ellos por ejemplo el paralelo de la tríada de Sah, Sopdet y Soped es asimilable a la tríada de Osiris, Isis y Horo, por eso tampoco es de extrañar que el alma de Osiris sea Sah. Esta visión multiplánica va más allá del ámbito religioso y puede verse reflejado en los faraones que gobernaron en su época: el faraón no era realmente deificado pero nacía como Horus y se convertía en Osiris una vez muerto en el plano mitológico. De esta misma forma el faraón al morir tenía diversas vías para acceder a la otra vida.

Los faraones también vivían la multiplicidad de aproximaciones en su literatura y en sus textos. En los Textos de las Pirámides pueden verse escenas de multiplicidad de aproximaciones donde se narran algunas escenas del faraón ascendiendo al cielo a través de una escalera y también el mismo faraón a través de la pirámide. También los faraones se identificaban con los dioses a pesar de no ser realmente deificados: cuando nacían, nacían como Horo y cuando morían lo hacían como Osiris. También había faraones que se cambiaban el nombre en honor al dios que mejor les representaba, por ejemplo Menmaatre se cambió el nombre a Seti I que significa aquél que pertenece a Seth [i]. Los nombres también se podían cambiar por  motivos  religiosos  como  es  el  caso  del  iniciador  de  la reforma monoteísta, Amenhotep IV que se cambió el nombre a Akhenatón. En cambio su sucesor Tutankamón si hubiera seguido los pasos de Amenhotep IV probablemente se habría llamado Tutankaton –rindiendo culto a Aton-, pero como Tutankamón no estaba de acuerdo con la reforma que había hecho su predecesor en el trono quiso cambiarse el nombre a Tutankamón –aquél que adora a Amón-. Este cambio de nombre significaba la vuelta al henoteísmo y es de lo que les hablaré en las siguientes líneas.

 

La reforma de amenhotep IV (Akhenatón)

Fue en la Dinastía XVIII –Reino Nuevo- cuando los soberanos van a intentar disminuir el poder de los colectivos sacerdotales que rinden el culto a Amón  y en lugar de ello incentivar la devoción a Re y Ptah. Amenhotep IV quiso ir más allá y no sólo prohibió el culto a Amón sino que este pasó a ser un proscrito en tiempos de su reinado. Amenhotep IV se cambió en nombre a Ankhenatón –aquél que adora a Atón- creando una nueva religión: el monoteísmo. Sólo habría un único dios al que adorar: Atón –el sol del que hablábamos antes- donde todas las divinidades quedarían reducidas a un único dios.

De esta manera y por un período corto de tiempo, Egipto habría dejado de ser henoteísita y se habría cambiado al monoteísmo. En cambio el monoteísmo no surgió de la nada o sin explicación, sino que de algún modo ya estaba presente en sus inicios religiosos al proceder del henoteísmo–muchos dioses, pero uno de principal-. Así pues se sustituye Amón-Re por Atón, incluso dentro del templo de Amón en Karnak se borra su nombre de las paredes [ii] y se construye el templo de Per-Atón donde por primera vez hay pruebas del culto a Atón.

Antes de seguir hay que decir que Atón significa astro solar y posteriormente fue considerado una manifestación de Re. Es bajo el reinado de Tutmosis IV –abuelo de Amenhotep IV- cuando esta divinidad se personifica. Atendiendo a la multiplicidad de aproximaciones, en ningún momento Re fue sustituido por Atón –porque los dos representan al sol y son manifestación de la misma divinidad-. Re es el nombre del sol y en sí es neutro. Durante un tiempo –anterior a la Dinastía V- hubo una cierta oposición entre Re y Atón. El la Dinastía IV habían hecho intentos y actos fallidos de reconciliación mientras reinaba Kefren, haciendo aparecer a la esfinge como hipóstasis de Atón y como esta representaba al rey, era como si el propio rey se convirtiese en la imagen viviente de Aton, aunque nunca se pudo probar que Tutmosis IV adorara a Atón, pero sí a los dioses solares. Sin embargo, nada de esto tuvo éxito y tuvieron que esperar hasta la Dinastía V cuando se reconciliaron y pasaron a asimilarse el uno por el otro.

Existen otras manifestaciones del “sol” como divinidad que durante ese período también acabaron asimilándose a Atón: Atum –o el sol como demiurgo-, Khepri –el sol que nace o se hace- y es presentado con un escarabajo y el sol, Harajte –con forma del halcón y el antiguo dios-cielo más poderoso del cielo-.

Así pues con anterioridad a Akhenatón hay alguna mención en la literatura sobre Atón, pero como culto monoteísta sólo se hace presente bajo el reinado de este, quién se autoproclamó dios. Shaw afirma que seguramente asimiló dios a su padre, Amenhotep III. En el reinado de Amenhotep III ya se empieza a ver lo que será el nuevo culto a Atón. Durante los cinco primeros años del nacido monoteísmo, Amenhotep IV aún conserva algunos rasgos de la anterior divinidad como la cabeza de halcón y el cuerpo humano y posteriormente como un disco solar con unos brazos sosteniendo los hanks –lazos de la vida-, momento en que el faraón se cambia de nombre. De todas formas el centro teológico sigue siendo el sol y está bien definido dentro de la teología heliopolitana.

El monoteísmo de Ankhenatón se oponía frontalmente a la religión tradicional, por el hecho de que todas las otras divinidades eran anuladas, asimiladas o substituidas por Atón. El monoteísmo se impuso con violencia y cuando el rey “dios” muere se olvidan del faraón haciendo que Atón vuelva a ocupar el lugar que había ocupado en su antigüedad

Posteriormente llegaría Tutankhamon, a quién previamente se le habría llamado Tutankhatón -la imagen viviente de Atón-, pero como no estaba de acuerdo con el monoteísmo, quiso cambiarse el nombre y manifestar su adoración por Amón. De esta manera Egipto volvería a su normalidad con su multitud de dioses: volverían a ser henoteístas. Hasta su propia esposa Ankhesenpaatón –una hermana de Amenhotep IV- quiso cambiar su nombre por Ankhesenamón –aquella que ama y venera a Amón-

 

 

Notas:
[i] El dios maligno que asesinó a Osiris
[ii] Akhenatón no quería dejar rastro de su nombre en ellas.

 

Ilustraciones:
www.nasa.gov Ilustración de la nebulosa M-42 (Orión)
www.wikipedia.org adoración a Atón y Akhenatón
 
Bibliografia:
  •  I. Shaw, P. Nicholson. Diccionario Akal del Antiguo Egipto. Ed Akal. Madrid, 2004
  •  José Miguel Parra (coord.). El Antiguo Egipto. Ed. Marcial Pons.Madrid, 2009 pp 366-388
  •  Erik Hornung. El Uno y los Múltiples. Ed. Trotta. Madrid 1999. pp 65-80, 224-229.

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About Elena Moragas Pascual

Sóc tècnica en Gestió administrativa i Grau superior en Restauració per ESHTSI (Escola Superior d'Hosteleria i Turisme Sant Ignasi Sarrià). Actualment compagino la meva feina amb els estudis de psicologia i Humanitas a la UOC. Sóc col.laboradora de radio a Radio Martorell. El motiu pel que estic aquí es perquè em fascina el món antic, descobert per primer cop l'any 2006 on la concepció del món que coneixia va canviar radicalment la meva visió de veure i viure la història. Sens dubte aquest ha estat un fet que ha marcat la meva vida acadèmica.

One Comment

  • 9 octubre 2011 | Permalink |

    Las imágenes de Ajenatón no tratan de ser realistas sino afirmaciones ideológicas y teológicas sobre la relación entre Hapy, personificación del Nilo, hombre barrigón con pechos caídos, forma andrógina, y el rey con rasgos femeninos, símbolo de fertilidad. También Shu, padre de Gueb en su forma primitiva, la tierra, hombre asociado al aire, que en los días de la creación del mundo separó el cielo Nut de la tierra Guept interponiéndose entre ambos, está representado en el tocado de otra estatua del rey a través de las cuatro plumas derechas de avestruz. Además, el nombre de Ra Hur Ajty está grabado en el hombro.
    La religión amariense no fue tan diferente de la religión existente en Egipto desde su prehistoria, siendo su intención servir a la realeza para recuperar modelos anteriores en los que el poder real era prácticamente absoluto. Las razones por las que Ajenatón realizó su reforma religiosa son variadas; un deseo de liberarse del todopoderoso clero de Amón, el Oculto, establecer una misma religión, pero casi sin clero, y una representación divina, Atón, el Evidente, el Aparente en todas las cosas, que pudiera ser adoptada por todos los pueblos. La religión egipcia ha superado las fronteras de la egiptología señalándose las similitudes entre el salmo 104 y el himno a Atón. Pero, durante el Imperio Medio había también similitudes entre el salmo 104 y el himno a Hapy; salmo 104;
    10 Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos;
    Van entre los montes;
    11 Dan de beber a todas las bestias del campo;
    Mitigan su sed los asnos monteses.
    13 El riega los montes desde sus aposentos;
    Del fruto de sus obras se sacia la tierra.
    Himno a Hapy, compuesto durante el Imperio Medio
    Salve, Hapy, tú que has surgido de la tierra, que has venido para dar la vida a Egipto!
    Oculto de naturaleza, oscuro en (pleno) día
    Leche del Alto Egipto que irriga los campos
    Creación de Ra para vivificar a todo el que padece sed
    Que sacia al desierto (cuando) desciende el rocío del cielo
    Bienamado de Gueb, que gobierna a Nepri
    Que hace prosperar las artes de Petah.
    RA :única divinidad egipcia que emerge del Océano Primordial y asume el nombre de Ra. Es el único creador de los seres sin el auxilio de otra entidad. Con sus propios miembros engendró a Shu y Tefnut, de los cuales nacieron Gueb y Nut, que a su vez engendraron a Isis, Osiris, Set y Neftís. Ra se asoció a Sus atributos o advocaciones como Amón, Atón, Genum, Sóbek, etc. Con la forma de Amón-Ra se convirtió en la divinidad suprema de toda la religión egipcia. Con la triple forma de Jepri-Ra-Atón sintetizó los tres aspectos del sol; Jepri, el levante; Ra, a mediodía; Atón, el poniente que controla los dos mundos, el de los vivos y el de los muertos, se representa con cabeza de halcón, El rey, o de carnero, El demiurgo, coronada por el disco solar, el que abarca todas las cosas con Su conocimiento y poder. Hapy fue creado por Ra: Creación de Ra para vivificar a todo el que padece sed. Himno a Hapy.
    Hapy, el Padre de los representantes de los grandes hechos de Dios y Sus atributos divinos, es la manifestación divina del gran vivificador y generador de fecundidad y fertilidad en la mitología egipcia. Hombre desnudo, de piel verde o azul, el color del Nilo, barbudo con barriga y pechos caídos de mujer. Con una planta de loto sobre la cabeza. Con dos vasos que simbolizaban a los dos Nilos. Otras veces con dos cabezas de oca. Con una rama de palmera, como medidor del tiempo y como patrono del año agrícola. Hapy es el nombre del hombre asociado al Nilo, el gran río de Egipto que tenía a la vez realidad física y mitológica. La importancia simbólica del Nilo viene de su capacidad para generar riqueza cuando inunda y deja limo fértil en sus márgenes. El nombre Hep proviene del periodo predinástico de Egipto. Asociado a la región de Gábal el-Selsela. Creían que residía en una cueva, cerca de la primera zona de roca ígnea, conocida erróneamente como la primera catarata, con su harén de esposas rana, de donde emergía anualmente para generar la inundación. Las ranas se asemejan, en tamaño, forma, color y fertilidad, a los platitos alargados del limo fértil, depositados por el Nilo. Hapy representaba el río Nilo. Hapy estaba asociado a Osiris y a Nun, el océano primigenio, la materia prima, el agua, que había usado Dios para la creación de todas las cosas. El agua, sin duda es básico como instrumento religioso, pero también es objeto de veneración en sus diversas formas, como un río, una fuente, una cascada, un lago, un mar o un océano. Por eso, en los templos encontramos siempre el lago sagrado. Hapy, forma sagrada de lo divino, relacionado, en general, con el agua y, en particular, con el Nilo, fue venerado especialmente en Elefantina, y en un centenar de capillas a lo largo del Nilo. También estaba representado en los muros de la mayoría de los templos. Hay capillas rupestres dedicadas a él en Gábal el-Selsela. Hapy no tuvo templos porque el valle del Nilo era su templo.
    Shu: el hombre asociado al aire. Representado a veces con la forma de un león, pero en general se le representa como un hombre tocado con una pluma de avestruz o con cuatro plumas derechas.
    Padre de Gueb y esposo de Tefnut. Se le representa en figura humana con una pluma en la cabeza mientras sostiene el cielo. En algunos amuletos aparece mientras sostiene el sol. Según la tradición, Shu dejó el poder a su hijo Gueb.

    En Egipto se genera gran parte de los mitos recogidos posteriormente por los pueblos cercanos y por hebreos y cristianos en la Biblia, y más tarde esos mitos fueron elaborados en el Corán. La cultura egipcia es la primera que trata de sintetizar la creación del mundo.
    Egipto es la cuna indiscutible del monoteísmo; desde Egipto, esta proposición sale hacia el noreste con los hebreos que vivían y trabajaban para los faraones; los cristianos la retoman y el Corán la elabora con nuevos datos, conservando, en gran parte, el núcleo de los relatos bíblicos y añadiendo muchos elementos cristianos posteriores en su singular recopilación del relato de los libros santos.

    También aquí, con Set y Osiris, está el origen del mito de Caín y Abel. Más importante todavía, la vida eterna después de la muerte, es otra de las grandes ideas, tal vez la fundamental, sobre las que gira el espíritu religioso egipcio.

    La dinastía gobernante utiliza, promociona y fomenta el culto a uno de los atributos de Dios con el fin de determinar la política a seguir y de dotarse de una legitimidad: Ra en el Imperio Antiguo, Montu en los comienzos del Imperio Medio y Amón en el Imperio Nuevo, y en el caso de Ajenatón, Atón. Los faraones de la XVIII dinastía proclaman su linaje directo con Amón, excepto Ajenatón con Ra Hur Ajty, y adoptan una actitud heroica, dirigiendo a la sociedad y al ejército, todo ello con vistas a recuperar el prestigio y el carisma que habían ido perdiendo a lo largo de los siglos. Los nobles y los funcionarios de la XVIII dinastía se dirigen directamente a los nombres divinos de los atributos de un único Dios, ya no lo hacen a través de los reyes como en periodos anteriores. En los textos y en las escenas, el rey se limita a refrendar lo que el noble establece, dice o representa en su tumba, estela o dedicación a los templos. La idea de que el rey en Egipto siempre ha sido considerado como un dios debe abandonarse, ya que era considerado sacro.
    Samir Ahmed Hiweg
    Guía turístico de habla hispana
    Egipto

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