Creación Literaria (IV) Sobre la felicidad y la alegría
/ TEHTO EN ANDALÚ /
(Ortografía andaluza según el modelo NHFOA-Norma Henerà Funsionà Ortográfika Andalusa- Tehto Paralelo Andalú-Kahteyano, Por JM. Persánch)
kama pa tre, por fabò.
por JM. Persánch (persanch@sarasuati.com)
En la kama siempre éramoh tre. Pero kuando eya se metiera en la kama la prósima bé, me debería atrebè a exa a su akompañante. Al meno reproxárselo a mi muhè, anke sólo fuera un poko, pa asehle pensà ke no iba a soportahlo to la bida. Oh mentiría si dihese ke no lo e intentáo, de forma belá, kon anterioridá. Pero eya ebisensia un profundo apego ar dixoso, i no kiero ke ar pedírselo abiertamente desidan ke er ke sobra soi yo…
Muxah istória bienen sola en tu búhkeda, eh komo un imán ke atrae lo inehperado, ke sorprende i te ase kuehrionarte el orihen de lah kosa… efehtibamente, asi fue una beh má. Una noxe salí der trabaho un poko ante. Fui a mi kasa i le ehkuxé por primera bé. Me sorprendió un poko, pero no le di importansia, ar fin i ar kabo mi muhè no akohtumbraba. Debía spe su primera bé, i la dehé ke dihfrutara ahta er finà. Pa no molehtà, me fui ar salón. Me puse a leè un libro i así asè un poko de tiempo ahta ke mi muhè akabara.Komo tardaba bahtante i el libro no era de muxa kalidá, ensendí la telebisión pa ke me isiera un poko de kompañía, i de paso ke mi ehposa se diera por enterá ke yo ehtaba en er salón. Pero eya siguió a lo suyo por un buen rato. Entre tanto, un besino se asomó en er barcón d-en frente i preguntó por mi muhè. Yo, ar no kerè desì la berdà, dihe ke no ehtaba en kasa, ke abía ío ar sine kon unah amiga. Ahto seguido me dehpedí dándole lah buenah noxe. Komo eya no salía, me desidí a entrà yo, i, ke remerio, esa noxe me uní a eyo. Eya, súmamente sorprendía por mi reasión, ahtuaba un poko nerbiosa i abergonsá ar prinsipio, pero ar kabo de unoh minuto, se relahó, i kuando akabó tó sin mah noh dihpusimo a dehkanà ahta er día siguiente. Al amanesè, de nuebo éramoh do en la kama, kosa ke se agradese. Pero yo ihnoraba por akè entonse ke, dehde esa noxe en adelante, en mi kama siempre seríamoh tre. I no sólo por lah noxe. Rekuerdo ke ar tersè día, kuando eya kreía ke yo dormía, se lebantó silensiosamente i se metió en la duxa i -orrò!- borbíamo a sè tre…
Pasadoh treh mese, un tiempo ke ehtimo prudente, tomé la determinasión: prometo ke la prósima bé ke eya se meta en la kama, mi muhè no borberá a ehkuxà ar Fary kuando ehtemoh en eya. I si insihte en ke seamoh tre en la kama, le diré ke aora me toka elehì a mí.
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/ TRADUCCIÓN AL CASTELLANO /
Cama para tres… por favor.
por JM. Persánch (persanch@sarasuati.com)
En la cama siempre éramos tres. Pero, cuando ella se metiera en la cama la próxima vez, me debería atrever a echar a su acompañante. Al menos reprochárselo a mi mujer, aunque sólo fuera un poco, para hacerle pensar que no iba a soportarlo toda la vida. Os mentiría si dijese que no lo he intentado, de forma velada, con anterioridad. Pero ella evidencia un profundo apego al dichoso, y no quiero que al pedírselo abiertamente decidan que quien sobra en la cama soy yo…
Muchas historias vienen solas en tu busca, es como un imán que atrae lo inesperado, que sorprende y te hace cuestionarte el origen de las cosas… efectivamente, así fue una vez más. Una noche salí del trabajo un poco antes. Fui a mi casa y le escuché por primera vez. Me sorprendió un poco, pero no le di importancia, al fin y al cabo mi mujer no acostumbraba. Debía ser su primera vez, y la dejé que disfrutara hasta el final. Para no molestar, me fui al salón. Me puse a leer un libro y así hacer un poco de tiempo hasta que mi mujer acabara. Como tardaba bastante y el libro no era de mucha calidad, encendí la televisión para que me hiciera un poco de compañía, y de paso que mi esposa se diera por enterada que yo estaba en el salón. Pero ella siguió a lo suyo por un buen rato. Entre tanto, un vecino se asomó en el balcón de enfrente y me preguntó por mi mujer. Yo, al no querer decir la verdad, dije que no estaba en casa, que había ido al cine con unas amigas. Acto seguido me despedí dándole las buenas noches. Como ella no salía, me decidí a entrar yo, y, que remedio, esa noche me uní a ellos. Ella, súmamente sorprendida ante mi reacción, actuaba un poco nerviosa y avergonzada al principio pero, al cabo de unos minutos, se relajó, y cuando acabó todo nos dispusimos a descansar sin más hasta el día siguiente. Al amanecer, de nuevo éramos dos en la cama, cosa que se agradece. Pero yo ignoraba por aquel entonces que, desde esa noche en adelante, en mi cama siempre seríamos tres. Y no sólo por las noches. Recuerdo que al tercer día, cuando ella creía que yo dormía, se levantó silenciosamente y se metió en la ducha y – ¡horror!- volvíamos a ser tres…
Pasados tres meses, un tiempo que estimo prudente, tomé la determinación: Prometo que la próxima vez que ella se meta en la cama, mi mujer no volverá a ponerlos discos del Fary cuando estemos en ella. Y si insiste en que seamos tres en la cama, le diré que ahora me toca elegir a mí.
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/ TEHTO EN ANDALÚ /
(Ortografía andaluza según el modelo NHFOA-Norma Henerà Funsionà Ortográfika Andalusa- Tehto Paralelo Andalú-Kahteyano, Por JM. Persánch)
La niña felí
por JM. Persánch (persanch@sarasuati.com)
De tenè ke elehì sólo una, “sonrisa” sería la palabra prefería de Ehperansa Sesio. De pekeña, en kompañía de su pare, dibuhaba muñekoteh kon unah bocah enormeh ke koloreaba alegremente pa regalahlo loh fineh de semana a loh enfermoh terminale del ospità onde trabahaba su mare. Akeyoh garabatoh de akeya niña dehpreocupá, se konbirtieron en ehpléndidah bocanaleh de fe pa luxà por la bida. Kon er paso der tiempo, la niña kobró konsiensia de ehte exo. Pasado loh año, entusiahmá, ehtudió beyah arte i se borkó de yeno en la pintura: ehkudriñó loh kontohno, ehsaminó lah forma, se iso luseh i sombra.. pintó, pintó y pintó sin sesà, i, a pesà de sè tremendamente talentosa, nunka consiguió bendè na. Amontonaba fruhtrasioneh en su ehtudio. En su desehperasión, salió a la kaye a regalahlo. Nadie loh quería. Entendió ke er dinero no le proporsionaría la felisidá, i se borbió al ospità a pintà muñekoteh i garabato.
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/ TRADUCCIÓN AL CASTELLANO /
La niña feliz
por JM. Persánch (persanch@sarasuati.com)
De tener que elegir sólo una, “sonrisa” sería la palabra preferida de Esperanza Cesio. De pequeña, en compañía de su padre, dibujaba muñecotes con unas bocas enormes que coloreaba alegremente para regalarlos los fines de semana a los enfermos terminales del hospital donde trabajaba su madre. Aquellos garabatos de aquella despreocupada niña, se convirtieron en espléndidas vocanales de fe para luchar por la vida. Con el paso del tiempo, la niña cobró consciencia de este hecho. Pasados los años, entusiasmada, estudió bellas artes y se volcó de lleno en la pintura: escudriñó los contornos, examinó las formas, se hizo luces y sombras.. pintó, pintó y pintó sin cesar, y, a pesar de ser tremendamente talentosa, nunca consiguió vender nada. Amontonaba frustraciones en su estudio. En su desesperación, salió a la calle a regalarlos. Nadie los quería. Entendió que el dinero no le proporcionaría la felicidad, y se volvió al hospital a pintar muñecotes y garabatos.
De tener que elegir sólo una, “sonrisa” sería la palabra preferida de Esperanza Cesio. De pequeña, en compañía de su padre, dibujaba muñecotes con unas bocas enormes que coloreaba alegremente para regalarlos los fines de semana a los enfermos terminales del hospital donde trabajaba su madre. Aquellos garabatos de aquella despreocupada niña, se convirtieron en espléndidas vocanales de fe para luchar por la vida. Con el paso del tiempo, la niña cobró consciencia de este hecho. Pasados los años, entusiasmada, estudió bellas artes y se volcó de lleno en la pintura: escudriñó los contornos, examinó las formas, se hizo luces y sombras.. pintó, pintó y pintó sin cesar, y, a pesar de ser tremendamente talentosa, nunca consiguió vender nada. Amontonaba frustraciones en su estudio. En su desesperación, salió a la calle a regalarlos. Nadie los quería. Entendió que el dinero no le proporcionaría la felicidad, y se volvió al hospital a pintar muñecotes y garabatos.
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La escultura
por Edy Marta Muscio
Tomás, en su estudio, bosquejó en la mente la escultura de una mujer.
Tomó un trozo de arcilla percibiendo que dentro de esa tierra rojiza había algo para descubrir…como si fuera la primera vez que comenzara a modelar. Desde el comienzo notó algo distinto, que lo transportaba, que lo guiaba.
¡Apareció el milagro!… La escultura comenzó a tomar carácter casi de inmediato. Tomaba forma propia y se enredaba en ese cuerpo de hombre suelto, esbelto.
Desbordando alegría, Tomás apreció que la escultura lo transitaba, metiéndose en cada espacio, cada rincón, cada pliegue de su cuerpo con esa silueta blanda y húmeda que la representaba.
El contorno esculpido de mujer, lo untó, alcanzó inclinación, mientras la intención, el júbilo y el asombro de Tomás eran cada vez más intensos. Las manos jugando semejaban acariciarse dibujando formas seductoras, que lo colmaban de alegría disfrutando de su talento y revelación.
Hacía vivir a esa silueta imaginaria. La dejaba sentir.
Los brazos húmedos de la imagen rodearon suavemente la espalda de Tomás formando así dos cuerpos vibrantes, ágiles y pesados a la vez. La felicidad para el artista que había en Tomás, alcanzaba su punto cúlmine.
_ ¡un diseño mío toma vida! Se llamará Estela…_
dijo Tomás disfrutando ese tiempo misterioso de regocijo y deleite.
Ocurrió la magia con un trozo de tierra. Se enlazaron ambos con ternura.
Surgió un abrazo intenso, penetrante, tan fuerte y confuso que de la escultura emergió un sonido, semejante a un jadeo de gozo, mientras que de la opresión, la piel de Tomás se tiñó color arcilla y un fuerte olor a deseo impregnó el estudio…
Desbordando satisfacción, Tomás atinó a dibujar la boca a la figura para insuflarle aliento, entonces, la escultura abrió los ojos de color deleite, adquirió vida y pudo gritar:
_ ¡me has dado vida, me has extraído de ese panel de tierra…soy feliz! _
Olvidados del tiempo y empujados hacia lo sublime dos seres con vida, gritaron de alegría ante esa disparatada escena vivida.
Tuvieron el coraje de aceptarse reuniéndose Tomás y Estela ante el encanto de retazos de historia que brotaron desde la alegría y felicidad.
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The Creación Literaria (IV) Sobre la felicidad y la alegría by José María Pérez Sánchez (Licenciado en Filologías Inglesa e Hispánica), unless otherwise expressly stated, is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain License.


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