DOMINIQUE INGRES: SUNTUOSIDAD Y MITO

La exposición que dedica el Museo del Prado (24 de noviembre de 2015 – 27 de marzo de 2016) a la obra de Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867) puede ser un excelente pretexto, si es que fuera necesario alguno, para estudiar los mitos en su pintura.1

Los argumentos de la Antigüedad Clásica abundan en la producción de Ingres, y no sólo los mitológicos,2 sino también los históricos; de ellos mencionaremos unos cuantos títulos, como Virgilio lee la Eneida ante Augusto, Octavia y Livia o “Tu Marcellus eris” (obra de 1819 conservada en los Musées Royaux des Beaux-Arts de Bélgica), la Apoteosis de Homero (de 1827, Museo del Louvre) o Atenas (1841-1849, Museo Ingres de Montauban; una vista de la Acrópolis sobre papel). Pero pasemos ya a los cuadros de asunto mitológico.

Aquiles recibe a los embajadores de Agamenón

Ingres pinta en 1801 esta tela, Aquiles recibe a los embajadores de Agamenón, que alberga la École Nationale des Beaux-Arts de París. La escena representa a Aquiles recostado con su cítara y acompañado por Patroclo en el momento en que llegan a su presencia los tres enviados de Agamenón.

Aquiles recibe a los embajadores de Agamenón

Aquiles recibe a los embajadores de Agamenón

Este cuadro plasma el núcleo del libro IX de la Ilíada,3 en que Fénix, Áyax y Ulises visitan a Aquiles en su tienda y le exponen la oferta que Agamenón le hace para que deponga su cólera. Como es sabido, la ira de Aquiles se había originado cuando el héroe se vio desposeído de una parte de su botín, la cautiva Briseida, por Agamenón, que, a su vez, se había visto obligado a renunciar a la cautiva Criseida para apaciguar al dios Apolo. Éste es el tema del poema y la causa por que Aquiles se niega a luchar. Ahora, cuando los troyanos están llevando la mejor parte en la guerra y los invasores desean que Aquiles regrese a la batalla, los legados ofrecen al héroe una compensación en nombre de Agamenón (la devolución de Briseida, la mano de una de sus hijas, siete ciudades, incontables riquezas y numerosas cautivas y esclavas) y buenos consejos acerca de las consecuencias de la ira. Pero Aquiles se empecina en mantenerse al margen del combate.

Venus herida por Diomedes

La Venus herida por Diomedes se fecha hacia 1803; está depositada en Kunstmuseum de Basilea. La escena presenta a Venus, que, con una leve herida en una mano, sube al carro que le ha prestado el dios Ares y que guía la diosa Iris, para escapar de Diomedes; en el suelo se contempla el cuerpo desmayado de Eneas entre la neblina que ha enviado Apolo para ocultarlo.

Venus herida por Diomedes

Venus herida por Diomedes

Este cuadro también plasma un pasaje de la Ilíada, concretamente del canto V (318-430), en que el héroe Diomedes destaca entre todos: llega a combatir con los propios dioses y a herir a Afrodita y a Ares. La diosa, que había acudido a salvar a su hijo Eneas, no es un rival de talla para el humano y resulta herida en una mano; después que Apolo ha escondido entre brumas el cuerpo de Eneas, la diosa consigue que su hermano Ares le deje su carro y parte conducida por Iris. Se refugia junto a su madre Díone y se queja. Otras diosas, Atenea y Hera se burlan de ella, mientras Zeus le aconseja dedicarse a los menesteres que le son propios. En mi opinión, el momento reflejado en el cuadro es:4

Así dijo, y Ares le dio los caballos de áureo atelaje,

ella subió al carruaje afligida en su ánimo;

a su lado iba Iris que sostenía en sus manos las riendas,

los fustigó para que partiesen y ellos, no sin desearlo, echaron a volar.

Edipo explica el enigma de la Esfinge

El Museo del Louvre conserva este Edipo explica el enigma de la Esfinge realizado en 1808 y agrandado antes de su exposición en 1827; un musculoso Edipo nos da la espalda para mirar a la Esfinge que se oculta a la izquierda en la oscuridad, aunque contemplamos su cuarto delantero dotado de senos y su cara dominada por el horror. La imagen corresponde al momento en que Edipo acaba de resolver el enigma.

Según el mito, en el camino a Tebas, Edipo se encuentra a la Esfinge, un monstruo mitad mujer y mitad león. La Esfinge plantea un enigma a los caminantes y devora a quienes no saben resolverlo. La pregunta que hace es “¿Cuál es el animal que por la mañana camina a cuatro patas, a mediodía sobre dos y al anochecer sobre tres?”. Edipo resuelve sin dudar el enigma, cuya respuesta es “El hombre”, y la Esfinge se lanza por un precipicio y muere; otros cuentan que fue el propio Edipo quien la hizo caer.

Edipo explica el enigma de la Esfinge

Edipo explica el enigma de la Esfinge

Algunas versiones cuentan un segundo enigma: “Dos hermanas son y cada una pare a la otra”. La respuesta es “La noche y el día”, ambos femeninos en griego. Otras tradiciones cuentan que la Esfinge se presentaba en el ágora de Tebas a diario y allí devoraba a un tebano, cuando no acertaban el enigma.

Después del suicidio de la Esfinge, Edipo llega a Tebas donde el pueblo lo recibe como a un héroe y le da en matrimonio a Yocasta, la reina viuda de Layo, de manera que se convierte en rey. Según otras versiones, el hermano de Yocasta, Creonte, reina tras la muerte de Layo y cede el trono a Edipo, por haber causado la muerte de la Esfinge, que había devorado a su hijo Hemón.

Venus Anadiómene

Esta tela, Venus Anadiómene, conservada en el Museo Condé de Chantilly, de la cual existe una versión casi idéntica, aunque de menor tamaño, en el Museo del Louvre, fue iniciada por Ingres en 1808 y abandonada hasta 1848, año en que fue acabada. Representa a Venus, que se arregla el cabello, mientras sale del mar, acompañada por cuatro cupidos: uno sostiene un espejo; un segundo le besa un pie, otro le abraza una rodilla y, a sus espaldas, el último apunta un arco.

Venus Anadiómene

Venus Anadiómene

Ya daremos más detalles del nacimiento en el mar de la diosa Venus, al referirnos al cuadro titulado Venus en Pafos; a ese nacimiento también nos referíamos con relación al cuadro El nacimiento de Venus de William-Adolphe Bouguereau.5

Júpiter y Tetis

El Museo Granet de Aix en Provence conserva este cuadro titulado Júpiter y Tetis, que fue pintado por Ingres en 1811. Tetis hinca la rodilla junto al trono del dios supremo, concretamente a su derecha, mientras apoya su brazo derecho en sus rodillas y acaricia su sotabarba con la mano izquierda.

El cuadro reproduce un pasaje del primer canto de la Ilíada (493-530), en que la diosa Tetis se presenta en el Olimpo para suplicar a Zeus que conceda la victoria en la guerra a los troyanos, hasta que los aqueos honren debidamente a su hijo Aquiles. Zeus se queda callado un buen rato y, ante la insistencia de la diosa, responde afirmativamente pese a los problemas que ello le causará con Hera, enemiga de los troyanos. Dice la Ilíada:6

Júpiter y Tetis

Júpiter y Tetis

Y entonces se sentó a sus pies y abrazó sus rodillas

con la mano izquierda, mientras con la diestra el mentón le acariciaba

suplicando le dijo a Zeus, hijo de Cronos, el rey.

Es de notar que en el lienzo las manos están dispuestas al revés: la derecha en la rodilla y la izquierda en la barbilla.

Rómulo, vencedor de Acrón,

lleva el opimo botín al templo de Júpiter

Ingres pintó en 1812 este cuadro cuyo título describe bastante extensamente su contenido: Rómulo, vencedor de Acrón, lleva el opimo botín al templo de Júpiter. La obra se conserva en la parisina École des Beaux Arts; en el centro de la imagen Rómulo alza la armadura de su enemigo, Acrón, que yace muerto en el suelo (el cadáver y el caballero son una alusión al célebre Rapto de las sabinas de David); a la izquierda vemos a las tropas romanas y a la derecha los soldados de Cenina, ciudad que arde al fondo.

Rómulo, vencedor de Acrón, lleva el opimo botín al templo de Júpiter

Rómulo, vencedor de Acrón, lleva el opimo botín al templo de Júpiter

Relata el mito que, tras el rapto de las sabinas, la ciudad de Cenina entró en guerra con Roma. El conflicto se resolvió mediante una lucha singular entre Rómulo, fundador de Roma, y Acrón, rey de Cenina; el sabino resultó muerto y Rómulo presentó la armadura de su rival en el templo de Júpiter Feretrio. Éste es el origen del rito de los Espolios Ópimos.

Júpiter y Antíope

En 1851 pintó Ingres este Júpiter y Antíope, que se encuentra en el Museo d’Orsay. El lienzo presenta a Antíope, recostada y desnuda, mientras Júpiter, convertido en sátiro (como se puede observar por sus cuernecillos), la mira desde la sombra y un Cupido se mantiene a su lado.

La bella Antíope despierta el amor de Júpiter, que se une a ella en forma de sátiro. La joven huye de su padre Nicteo, rey de Tebas, y se refugia en Sición, donde se casa con el rey Epopeo. Nicteo encarga a su hermano Lico que tome venganza y se suicida. Lico toma la ciudad de Sición, en cuyo asalto muere Epopeo, y captura a Antíope. En Eleuteras, de camino a Tebas, Antíope da a luz a Anfión y Zeto, hijos de Júpiter, que son abandonados por orden de Lico en el monte Citerón.

Júpiter y Antíope

Júpiter y Antíope

Dirce, la mujer de Lico, hace la vida muy difícil a Antíope, que años después consigue huir de Tebas y se reencuentra con sus hijos, que habían sido criados por un pastor. Los gemelos se vengan de Dirce atándola a los cuernos de un toro, que la hace pedazos. En el lugar brota la fuente Dircea.

Dioniso, a quien veneraba Dirce, se venga de Antíope, volviéndola loca; vaga por toda Grecia, hasta que en Fócide es curada por Foco, que se casa con ella.

Según otra versión del mito, Antíope está casada con Lico, que la repudia por su adulterio con Zeus y con Épafo, y que después se casa con Dirce. La celosa Dirce consigue que Lico encierre a Antíope en la cárcel, de donde es liberada por Zeus., antes del nacimiento de Anfión y Zeto.

Venus en Pafos

La Venus en Pafos fue pintada por Ingres hacia 1852; se expone en el Museo d’Orsay. El cuadro, que podría estar inacabado, presenta a Venus en una postura extraña, si uno se detiene en los detalles de su anatomía. A su lado, un Cupido le entrega una fruta; tras la abundante vegetación, pintada por un discípulo de Ingres llamado Alexandre Desgoffe (1805-1882), asoma al fondo a la izquierda un templo.

Venus en Pafos

Venus en Pafos

La diosa Afrodita nace, en la versión más corriente del mito, de la espuma que se forma en el mar en torno a los genitales de Urano; éstos fueron a parar a las aguas después de cortarlos su hijo Crono con un hoz que le había entregado Gea. Tras su nacimiento la diosa del Amor toca tierra en la isla de Citera y luego en Chipre, concretamente en Pafos, donde la reciben y visten las Horas, que luego la presentan en la morada de los dioses.

El nacimiento de la última Musa

En 1856 pinta Ingres El nacimiento de la última Musa, conservado actualmente en el Museo del Louvre. En el centro del cuadro Ilitía, la diosa que acompaña a las parturientas, asiste a Mnemósine de cuyo interior acaba de salir la última Musa, que probablemente sea Urania; a cada lado cuatro de sus hermanas se hallan presentes y el mismo Júpiter, siendo el padre, preside desde su trono el acontecimiento.

El nacimiento de la última Musa

El nacimiento de la última Musa

La mitología hace a las Musas hijas de Zeus y Mnemósine, la diosa de la memoria, con la que el dios se unió nueve noches consecutivas y engendró a las nueve Musas, las diosas de la música y en general del pensamiento. Sus nombres son Calíope, Clío, Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Erato, Melpómene, Talía y Urania; a cada una de ellas se les fue atribuyendo un campo musical concreto: épica, historia y pantomima son las atribuciones de las tres primeras, por ejemplo.

Marte

Este Marte, un tondo pintado en 1864 y conservado actualmente en el Kuntsmuseum de Basilea, forma parte de una serie dedicada a los dioses clásicos: Marte, Júpiter, Juno, Minerva, Venus y Amor. Fueron un encargo del arquitecto Jakob Ignaz Hittorff. En el cuadro vemos al dios mirando hacia lo alto, cubierto con su casco y armadura y levantando el puño derecho hasta su cabeza.

Marte es el dios romano de la guerra y, como es natural, es representado frecuentemente en armas mostrando una actitud beligerante.

Marte

Marte

Conclusión

Como hemos podido leer y ver, la huella de la mitología clásica (y en general de la antigua Grecia y Roma) en Ingres es profunda. Aparte de escenas y personajes tratados frecuentemente por otros pintores (Júpiter y Antíope, los retratos de los dioses, Venus Anadiómene), se encuentran cuadros que tocan temas poco corrientes, como El nacimiento de la última Musa o Rómulo, vencedor de Acrón.

Otro aspecto notable es el interés de nuestro pintor por las obras literarias antiguas, en particular por la Ilíada, cuyo texto es reflejado muy fielmente en tres cuadros (Aquiles recibe a los embajadores de Agamenón, Venus herida por Diomedes, Júpiter y Tetis). Esa admiración tiene también su reflejo en la Apoteosis de Homero, mencionada al comienzo de este artículo.

La fuente

La fuente

La mitología trasciende lo que podríamos llamar el mundo clásico, y surge aquí y allá en su obra. Pensemos, por un momento, en La fuente, cuadro que Ingres empezó en 1820 y terminó en 1854 (Museo de Orsay).7 Esta tela nos remite a la mitología en la medida en que la protagonista reproduce la postura de la Venus Anadiómene, pero también porque la joven que derrama agua de la vasija alude a las representaciones de dioses ríos, que tienen consigo vasijas de las que brota el agua.

Otro ejemplo: Napoleón en el trono imperial8 remite, en último término, dejando al margen cuál pueda ser la influencia directa, a la estatua de Zeus en Olimpia obra de Fidias en el siglo V a. C., una de las maravillas del mundo antiguo (estatua que, como es evidente, también está en el trasfondo de la representación del dios supremo en el lienzo Júpiter y Tetis, del que antes hemos hablado).

Napoleón en el trono imperial

Napoleón en el trono imperial

Bibliografía

Bonnefoy, Yves, ed. Diccionario de las mitologías, vol. II, Grecia. Barcelona: Destino, 1996.

Falcón Martínez, C. Fernández-Galiano, E. y López Melero, R. Diccionario de la mitología clásica 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1980.

García Gual, Carlos. Introducción a la mitología griega. Madrid: Alianza Editorial, 1992.

Graves, Robert. Los mitos griegos 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1985.

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Ed. Paidós, 1984.

—, La mitología griega. Barcelona: Ed. Paidós, 1989.

Martínez, Sebastián, “El mito de Perseo y Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (12 IV 2010).

—, “Los monstruos clásicos de Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (4 VII 2010).

—, “Amazonas, mito y leyenda”, en www.sarasuati.com (22 XI 2010).

—, “Immortals y el mito de Teseo”, en www.sarasuati.com (13 V 2012).

—, “El rapto de Europa I”, en www.sarasuati.com (29 XIII 2013).

—, “El rapto de Europa II”, en www.sarasuati.com (11 V 2014).

—, “Las Furias, de torturadoras a víctimas”, en www.sarasuati.com (22 I 2014).

—, “Hércules, el origen de la leyenda, un filme contra la mitología”, en www.sarasuati.com (26 I 2014).

— , “’Hércules (2014)': la película y la mitología clásica” , en www.sarasuati.com (11 IX 2014).

— , “En el décimo aniversario de “Troya” de W. Petersen”, en www.sarasuati.com (15 XI 2014).

—, “Las poesías de Tiziano”, en www.sarasuati.com (10 XII 2014).

—, “Los mitos de Tiziano I”, en www.sarasuati.com (15 I 2015).

—, “Los mitos de Tiziano II”, en www.sarasuati.com (18 VI 2015).

—, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (I)”, en www.sarasuati.com (8 X 2015).

—, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (II)”, en www.sarasuati.com (2 XI 2015).

Ruiz de Elvira, Antonio. Mitología clásica. 2ª ed. Madrid: Editorial Gredos, 1982.

Schwab, Gustav. Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica. 2ª ed. Madrid: Gredos, 2011.

Notas

1 Para más información acerca de la exposición, véase la página web del museo, https://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/ingres. De hecho, esta muestra sólo presenta un cuadro de tema mitológico (Aquiles recibe a los embajadores de Agamenón).

2 Dejamos al margen algunas imitaciones de Rafael y Tiziano. También resulta de interés recordar que nuestro pintor poseía una colección de 54 vasos griegos y diversas copias de esculturas clásicas.

3 IX 185-657. De hecho, ese canto de la Ilíada versa en exclusiva sobre la embajada, desde que se toma la decisión hasta que los embajadores comunican el fracaso de su gestión, pasando por las conversaciones entre los tres y Aquiles.

4 V 363-366: ὣς φάτο, τῇ δ᾽ ἄρ᾽ Ἄρης δῶκε χρυσάμπυκας ἵππους, | ἣ δ᾽ ἐς δίφρον ἔβαινεν ἀκηχεμένη φίλον ἦτορ, | πὰρ δέ οἱ Ἶρις ἔβαινε καὶ ἡνία λάζετο χερσί, | μάστιξεν δ᾽ ἐλάαν, τὼ δ᾽ οὐκ ἀέκοντε πετέσθην.

5 S. Martínez, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (I)”, Sarasuati.com (8 X 2015).

6 I 500-502: καί ῥα πάροιθ᾽ αὐτοῖο καθέζετο, καὶ λάβε γούνων | σκαιῇ, δεξιτερῇ δ᾽ ἄρ᾽ ὑπ᾽ ἀνθερεῶνος ἑλοῦσα | λισσομένη προσέειπε Δία Κρονίωνα ἄνακτα.

7 Dos discípulos suyos, Paul Balze y Alexandre Desgoffe, colaboraron en el cuadro pintando el fondo y la vasija.

8 Pintado en 1806, este cuadro se conserva en el parisino Musée de l’Armée.

OBSERVACIÓN: Las ilustraciones proceden de Wikimedia Commons (commons.wikimedia.org) y son de dominio público.

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About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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