DOSSO DOSSI: HÉROES, LIBROS Y FANTASÍA (I)

Dosso Dossi, el sobrenombre con que se conoce a Giovanni di Niccolò Luteri por su nacimiento en San Giovanni del Dosso (en los alrededores de Mantua) hacia 1490, tocó temas de la Antigüedad clásica, concretamente de la mitología de Grecia y Roma, en numerosos cuadros, de cuyo contenido nos ocuparemos a continuación, siguiendo, dentro de lo posible, el orden cronológico.

Bacanal

El Museo Nacional del Castillo de Sant’Angelo custodia esta Bacanal pintada por Dossi en 1512: un grupo, no demasiado numeroso, formado por hombres y mujeres celebra junto a un arroyo; unos niños están sentados a la derecha. A lo lejos se alza una ciudad.

Bacanal

Bacanal

He optado por incluir esta obra entre los cuadros mitológicos de Dossi, a pesar de no ser propiamente mitológica, porque Dossi pintó diversos cuadros de temática báquica (Triunfo de Baco y Ariadna, Baco), que también trataremos aquí.

Además se ha atribuido erróneamente a Dosso Dossi otra Bacanal pintada en la segunda década del XVI y expuesta en la National Gallery londinense; este lienzo presenta a diversos grupos y parejas de hombres y mujeres dispersos por un prado; desnudos o vestidos, comen, hablan o se abrazan.1

Triunfo de Baco

El Museo de Bombay conserva este Triunfo de Baco pintado en 1513-1514; en el cuadro ocupa el lugar principal un carro triunfal tirado por leopardos; en él Baco, sentado y desnudo, señala hacia adelante: lo rodea un cortejo de ménades, sátiros y hombres, que empuñan objetos como panderos, una pierna de ternera, un tirso; entre ellos vemos la mujer que podría ser identificada con Ariadna. Los últimos del grupo llevan a hombros a un individuo barrigón coronado de hiedra, que bien podría ser Sileno u otro de los habituales en las procesiones dionisíacas.

Triunfo de Baco

Triunfo de Baco

En el mito, Ariadna es abandonada en la isla de Naxos por Teseo; aparece Dioniso, que se enamora de ella y la desposa; la hace inmortal y engendra dos hijos con ella. Desde entonces Ariadna acompaña al dios en su recorrido por el mundo. El cortejo de Baco se origina, al parecer, en la India, donde el dios es escoltado por una multitud variopinta, humana y divina, animal y monstruosa.

Júpiter, Mercurio y la Virtud

El cuadro Júpiter, Mercurio y la Virtud, que fue pintado entre 1515 y 1518 y que se conserva en el castillo de Wawel (Cracovia), representa en su parte izquierda al jefe de los dioses que pinta mariposas en un lienzo; con su barba y el rayo a sus pies, no cabe duda de que se trata de Júpiter. En el centro vemos a Mercurio que, vistiendo su casco con alas y sosteniendo el caduceo en la mano izquierda, pide silencio a la Virtud llevándose a la boca el dedo índice. A la derecha, arrodillada y adornada con flores, la Virtud espera la ayuda del dios supremo en su lucha contra el Vicio. El cuadro no trata propiamente un tema mitológico, sino que es más bien una invención alegórica, una creación, una poesía, como aquellas que veíamos en Tiziano,2 pintor que, como es sabido, influyó en Dossi.

Júpiter, Mercurio y la virtud

Júpiter, Mercurio y la virtud

Dido

Esta Dido fue pintada en 1519 y la alberga actualmente el Palazzo Doria Pamphilj de Roma. El busto de la reina de Cartago presenta una imagen trágica: los ojos arrasados en lágrimas y la boca exhalando un suspiro o un grito; sostiene en sus manos un casco militar.3

Dido

Dido

El cuadro representa la reacción de la reina Dido en el momento en que Eneas, que ha despertado de nuevo la llama del amor en su corazón, abandona o va a abandonar Cartago para culminar su viaje en Italia, tal como narra Virgilio en el canto IV (450 ss.) de la Eneida: la reina es presa de la locura ante la inminente partida del héroe.

Eneas y Acates en la costa libia o Los Argonautas

En 1514 Alfonso d’Este encargó a Dossi diez pinturas para decorar el estudio (el Camerino d’Alabastro) de su castillo de Ferrara. Dossi pintó diez escenas de la Eneida. De ellas sólo se conocen actualmente tres: este cuadro, pintado por Dossi hacia 1520, se expone en la National Gallery de Washington; representa una escena en la costa, a la que se ha dado por título Eneas y Acates en la costa libia y también La partida de los Argonautas. El centro del lienzo está ocupado por un barco del que se ocupan algunos personajes, tal vez reparándolo; hay otros personajes a los lados, de entre los cuales destacan dos que están aparte en el lado derecho. Al fondo podemos apreciar una ciudad, Cartago.

Eneas y Acates en la costa libia

Eneas y Acates en la costa libia

Eneas y Acates corresponde al pasaje de la Eneida (I 157 ss.), en que los troyanos fugitivos han abordado en África después de una tempestad que los ha alejado de Italia; allí en la ciudad de Cartago será donde tendrán lugar los amores, a los que acabamos de hacer referencia, de Dido y Eneas.

El otro título con que es conocido el cuadro (y que debe ser descartado) hace referencia a la expedición de los Argonautas, aquellos héroes que, encabezados por Jasón, zarparon hacia la lejana Cólquide en busca del vellocino de oro.

Los juegos de Sicilia

Siguiendo con los cuadros pintados por Dossi para el Camerino d’Alabastro, tenemos Los juegos de Sicilia, que se conserva en The Barber Institute of Fine Arts de Birmingham. La escasa calidad de la reproducción de que he podido disponer y la complejidad de la escena dificultan una correcta interpretación de la imagen. A la izquierda vemos un grupo de hombres y mujeres, uno de los cuales cuelga de un árbol unos animales sacrificados, poniéndolos lejos del alcance de los perros, otro carga leña, las mujeres parecen lavar ropa… A la derecha, al fondo se alza el humo de un pavoroso incendio, pero más cerca un grupo de hombres está sentado en una tribuna. En el centro vemos a cuatro varones, tres de ellos con el torso desnudo. En el cielo se aprecian unas figuras de divinidades.

Los juegos de Sicilia

Los juegos de Sicilia

A través de la lectura del libro V de la Eneida se pueden entender algunos aspectos de este cuadro tan complejo; el contexto general son los juegos que organiza en Sicilia Eneas en conmemoración del primer aniversario de la muerte de Anquises, su padre. La escena central corresponde a la prueba de la carrera (286-361), en que hay muchos participantes, aunque son mencionados nominalmente sólo siete; la imagen que plasma el poeta corresponde al momento en que Niso, que ha resbalado, desde el suelo hace caer a Salio, para favorecer a su amado Euríalo. Tras las protestas del público que asistía en una tribuna (aquellos que Dossi pinta en la derecha), Eneas pone fin a la disputa añadiendo a los premios prometidos a los tres primeros grandes regalos para Niso y Salio.

La humareda que se aprecia a la derecha podría corresponder a las hogueras que se preparan para los sacrificios o podría corresponder a hechos posteriores, puesto que, después de la celebración del pugilato (362-483), del tiro al blanco (484 ss.) y del juego troyano (545-603),1 Iris, la mensajera de los dioses, es enviada por Juno para, haciéndose pasar por una troyana, convencer a sus compañeras de que prendan fuego a las naves y, de este modo, no prosigan sus inacabables peripecias por el mar. Las figuras divinas que se encuentran en el cielo pueden corresponder a esas dos diosas o a Venus y Neptuno que conversan acerca del viaje de Eneas (779-821).

Eneas a la entrada de los Campos Elíseos

Eneas a la entrada de los Campos Elíseos se fecha hacia 1520 y corresponde al libro VI (635 ss.) de la Eneida, el pasaje en que se describe la visita de Eneas al Inframundo. En la parte izquierda del cuadro la Sibila de Cumas acompaña a Eneas, que lleva la rama dorada, hacia un prado donde se hallan varios personajes en diversas actitudes, bailando, conversando, apacentando caballos, etc. El lienzo se conserva en la National Gallery de Canadá. El bello texto de Virgilio está bien plasmado en el lienzo, como podemos leer a continuación:

Una parte sus cuerpos ejercita en herbosas palestras,

se esfuerza en la competición y en la rubia arena lucha;

Otra parte con sus pies danza en coros y entona canciones.5

Allí el linaje antiguo de Teucro, bellísima prole,

magnánimos héroes, nacidos en mejores tiempos,

Ilo, Asáraco y Dárdano, fundador de Troya.

Asómbrase al ver lejos las armas y sin hombres los carros.

Están en tierra clavadas las lanzas y por doquier sueltos

en los campos pacen los caballos.6

Contempla aquí a otros, a derecha e izquierda en la hierba,

mientras comen, mientras un alegre peán a coro cantan

en un fragante bosque de laurel.7

Eneas en los Campos Elíseos

Eneas en los Campos Elíseos

Júpiter y Sémele

Júpiter y Sémele fue pintado por Dossi hacia 1520 y pertenece a una colección privada. En el lienzo vemos, entre nubes, a una asombrada Sémele que contempla a un semidesnudo y bien musculado, aunque canoso, Júpiter, que empuña el rayo.8

En la versión más conocida del mito, Sémele, embarazada de su amante Júpiter, lleva en su vientre a Baco, el que un día será un dios. La esposa de Júpiter, Juno, se entera y persuade a Sémele de que pida a Júpiter que se le muestre en su verdadera naturaleza. Él, que ha prometido a Sémele que hará por ella cualquier cosa, no tiene más remedio que cumplir su promesa y aparece ante la mortal con todos sus atributos, con tan mala suerte que fulmina con el rayo a su amada. Mercurio rescata al nonato y Júpiter se lo inserta en el muslo, en donde acaba la gestación. Cuando Baco baja años después al inframundo, rescata a su madre y la convierte en la diosa Tíone.

Júpiter y Sémele

Júpiter y Sémele

Baco

En este cuadro, pintado hacia 1524, que pertenece a una colección particular, vemos a un joven Baco, que en una noche oscura corre enajenado con el manto al viento; al fondo, a lo lejos se aprecia una ciudad.

Baco o Dioniso es el dios del vino y de la fiesta orgiástica, a cuyo nacimiento acabamos de hacer referencia. La carrera nocturna representada en el cuadro podría corresponder a alguna celebración del dios o bien a la locura enviada por Juno, que lo arrastró por Egipto y Siria hasta Tracia, después de haber descubierto la utilidad de la vid.

Baco

Baco

Venus y Cupido

Pintado hacia 1524 el cuadro Venus y Cupido, pertenece a una colección particular (Nelson Shanks). En el cuadro contemplamos a una desnuda Venus junto con un pequeño Cupido, también desnudo; a la izquierda se divisa un paisaje.

La iconografía de Cupido, identificado con el dios griego Eros, llamado Putto en el campo del arte cuando es un motivo ornamental, lo representa como un niño o un joven alado y armado con arco y flechas. Al dios se le atribuyen diversas genealogías, entre ellas la que lo hace hijo de la diosa del amor, Venus o Afrodita, a la que suele acompañar. Se le representa armado con una antorcha o con flechas que pueden provocar el amor, si son de oro, o el desamor, si son de plomo.

Venus y Cupido

Venus y Cupido

Escena mitológica, Pan y la ninfa (o Vertumno y Pomona)

En este lienzo, pintado hacia 1524 y custodiado en el Getty Center, una joven desnuda yace dormida en primer plano; dos mujeres se encuentran a su lado: una hace un gesto con las manos, acaso pidiendo calma y la otra la mira; a la derecha está sentado y muy atento Pan. Mientras, en el cielo un coro de cinco juguetones Cupidos disponen sus arcos. La mujer desnuda sería Eco, la anciana la Tierra y la del vestido verde una diosa no identificada.

Según la mitología clásica, el dios Pan se había enamorado de Eco y, al ser despreciado por ella, manda a unos pastores descuartizarla y repartir sus trozos por las montañas, donde su voz atestigua su presencia. El otro título con que se conoce el cuadro hace referencia a Vertumno, un dios de origen probablemente etrusco, que tiene la facultad de cambiar de forma a voluntad y que está enamorado o es el esposo de Pomona, la ninfa que protegía los frutos.

Escena mitológica, Pan y la ninfa, Vertumno y Pomona

Escena mitológica, Pan y la ninfa, Vertumno y Pomona

Sibila

La Sibila, que se exhibe en el Museo del Hermitage y que fue pintada por Dossi entre 1524 y 1525, mira hacia su izquierda, mientras, vestida de amarillo, sostiene en las manos una tabla.

Las Sibilas son sacerdotisas que pronuncian los oráculos del dios Apolo; encontramos a varias Sibilas: la de Cumas es tal vez la más famosa, como acompañante de Eneas; otras son la de Eritras o la de Samos.

Sibila

Sibila

Lucrecia

Pintado en los años 20 del siglo XVI y conservado en el Museo del Hermitage, este cuadro presenta el momento en que, con gesto de dolor, Lucrecia se clava un puñal en el pecho.

Según la leyenda romana, hallándose ausentes de Colacia el esposo de Lucrecia llamado Tarquinio Colatino y su padre Espurio Lucrecio, el rey Lucio Tarquinio el Soberbio aprovecha para introducirse en el dormitorio de Lucrecia y con amenazas consigue que ésta acceda a entregársele. Después de marcharse el violador, Lucrecia hace venir urgentemente a su esposo y a su padre, denuncia ante ellos al criminal y se suicida con un puñal que llevaba entre las ropas. Expuesto en el foro el cadáver, el pueblo se subleva encabezado por Lucio Junio Bruto y proclama el destierro del malvado rey. Mientras éste se dirigía a Árdea a sublevar el ejército que allí estaba en campaña, Sexto Tarquinio se dirige a Roma y en las puertas de la ciudad se le hace saber su destierro; seguidamente la ciudad nombra cónsules a Tarquinio Colatino y a Bruto.

Lucrecia

Lucrecia

Notas

1 Se encontrarán más detalles sobre esta obra en la página web de la National Gallery, cf. http://www.nationalgallery.org.uk/paintings/italian-ferrarese-a-bacchanal

2 Sobre las invenciones de Tiziano, cf. S. Martínez, “Los mitos de Tiziano II”, Sarasuati 18.06.2015

3 Otros interesantísimos detalles sobre el cuadro pueden leerse en la página web del Palazzo Doria Pamphilj http://www.doriapamphilj.it/roma/i-capolavori-doria-pamphilj/dosso-dossi-detto-giovanni-luteri/.

4 Anteriormente ya se ha celebrado otra prueba: la regata (104 ss.).

5 VI 642-644: Pars in gramineis exercent membra palaestris, | contendunt ludo et fulva luctantur harena; | pars pedibus plaudunt choreas et carmina dicunt.

6 VI 648-653: Hic genus antiquum Teucri, pulcherrima proles, | magnanimi heroes, nati melioribus annis, | Ilusque Assaracusque et Troiae Dardanus auctor. | Arma procul currusque virum miratur inanes. | Stant terra defixae hastae, passimque soluti | per campum pascuntur equi.

7 VI 656-658: Conspicit, ecce, alios dextra laevaque per herbam | vescentis, laetumque choro paeana canentis | inter odoratum lauri nemus.

8 Para más detalles sobre el cuadro, véase la página de su subasta en Sotheby’s, cf. http://www.sothebys.com/en/auctions/ecatalogue/2013/old-master-british-paintings-evening-l13033/lot.30.lotnum.html

Las ilustraciones proceden de Wikimedia Commons (commons.wikimedia.org) y son de dominio público.

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DOSSO DOSSI: HÉROES, LIBROS Y FANTASÍA (I) por Sebastián Martínez García (Dr. en filología clásica), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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