DOSSO DOSSI: HÉROES, LIBROS Y FANTASÍA (II)

Circe y sus enamorados en el bosque

Dossi pintó hacia 1525 esta Circe y sus enamorados en el bosque, que alberga la National Gallery of Art de Washington. En el cuadro podemos apreciar a una semidesnuda Circe que sostiene con las manos un escrito; a sus pies yace un libro abierto. A su alrededor se encuentran diversos animales: perros, un ciervo, un gamo, aves, en segundo plano un animal que quizá sea un león, etc. Estos deben de ser los amantes a los que hace referencia el título. Al fondo, en un bosque oscuro se observa una casa.

Circe y sus enamorados en el bosque

Circe y sus enamorados en el bosque

Tal como lo cuenta la Odisea, Circe es una maga que habita una isla remota, Eea, en un palacio perdido en los bosques; lobos y leones mansos rondan el edificio. Cuando llegan los compañeros de Ulises, Circe los transforma en cerdos, tocándolos con su varita mágica, y los manda a las cuadras; después Ulises domina a la maga y convive con ella durante un tiempo. Otras fuentes cuentan que de esa relación nace Telégono y, según algunas fuentes, otros hijos más; Circe también se enamora de Pico, que, casado con Pomona, rechaza a la maga y es convertido en el ave homónima.

Apolo y Dafne

Apolo y Dafne (Galleria Borghese) fue pintado en 1525 por Dosso Dossi. En el cuadro contemplamos en primer plano a un Apolo con el torso desnudo tocando el violín; a la derecha al fondo, además de una ciudad, entre los árboles hay una mujer, Dafne. Este cuadro sería un trasunto de hechos reales y representaría a Alfonso d’Este, que estaba a la sazón enamorado de Laura Dianti.

El mito de Apolo y Dafne es muy conocido: la ninfa Dafne, hija del dios río Ladón o Peneo, es tan bella que Apolo se enamora de ella. Pero no es correspondido. El dios persigue a la joven para unirse a ella, pero cuando está a punto de alcanzarla, los dioses olímpicos -o su propio padre-, atendiendo a sus peticiones de socorro, la transforman en laurel, árbol que en griego lleva su nombre.

Apolo y Dafne

Apolo y Dafne

Antes se ha enamorado de Dafne Leucipo, un hijo de Enómao, rey de Pisa, que se disfraza de mujer para acompañarla a ella y a sus amigas a la caza. Un día, Apolo, que ya desea a Dafne y que está celoso, pone en mente de las jóvenes el deseo de bañarse; como Leucipo no se desnuda, le arrancan la ropa y, al descubrir que es un muchacho, lo matan a lanzazos.

Psique abandonada por Cupido

(Venus despertada por Cupido)

En este cuadro de Dosso Dossi pintado hacia 1525 y propiedad de la Unicredit Group Art Collection, observamos a Psique que, recostada semidesnuda al pie de un árbol, tal vez un manzano, se protege los ojos con una mano para mirar al cielo: a lo lejos, en el cielo, al amanecer, se aleja volando Cupido. Hay otra interpretación del cuadro según la cual representaría a Venus despertada por Cupido.

Según los antiguos, Psique es la menor y la más bella de tres hermanas; es con mucho la joven más bella de toda la tierra. Por eso, despierta la envidia de la diosa Venus, que envía a su hijo Cupido, para que la hiera con una de sus flechas y la obligue a enamorarse de un hombre espantoso. Pero Cupido se enamora de ella y se la lleva consigo.

Cupido sólo se reúne con Psique por la noche, en total oscuridad, para evitar que su madre descubra que no ha cumplido sus órdenes. Psique no sabe con quién convive durante la noche, pero está muy enamorada. No obstante, echa de menos a sus hermanas y les cuenta su experiencia.

Psique abandonada por Cupido

Psique abandonada por Cupido

Ellas le aconsejan que para saber quién es su amante, encienda un candil después que se duerma. Así lo hace Psique, pero del candil cae una gota de aceite sobre la cara de Cupido. Él se despierta y al verse traicionado por su amada, la abandona. Es el momento que plasma Dossi en su cuadro.

Psique quiere recuperar el amor de Cupido y ruega a Venus; ésta le impone cuatro trabajos dificilísimos; supera, no obstante, los tres primeros y en el cuarto debe descender al reino de Hades para que Proserpina le dé algo de su belleza; de esta manera, Cupido podrá recuperarse de la cicatriz del aceite del candil. Es muy difícil, pero Psique lo consigue.

De regreso, Psique cree que puede abrir la pequeña vasija donde lleva esa belleza y usar un poquito para sí misma; pero al abrirla, se apodera de ella un sueño del que no puede despertar.

Sin embargo, Cupido ya la había perdonado y con sus besos borra el sueño de sus ojos. Júpiter y Venus conceden a Cupido desposar a Psique y hacen inmortal a la muchacha.

De este amor nace Voluptas (esto es, “placer” en latín).

Diana y Calisto

La Galleria Borghese exhibe una Diana y Calisto, lienzo pintado hacia 1528. Representa a una desnuda Calisto que, con el vientre ligeramente abultado, ocupa recostada el centro del lienzo; una vieja criada la sostiene, mientras a su izquierda una airada Ártemis se gira hacia ella con un gesto imprecatorio o se vuelve para irse con un gesto de repulsa.

Diana y Calisto

Diana y Calisto

Calisto es una ninfa que acompaña a Ártemis en sus cacerías. Su belleza es tan grande, que Zeus se enamora de ella y la seduce tomando el aspecto de Ártemis o de Apolo. Calisto queda embarazada y oculta el hecho a sus compañeras de caza, hasta que un día es descubierta, cuando se bañaba. Ártemis la convierte en osa para castigarla. Así pare a Árcade y luego madre e hijo son recogidos por unos pastores que los llevan ante el padre de Calisto, Licaón. Más tarde, Calisto entra en el santuario de Zeus; cuando están a punto de matarla por el sacrilegio, Zeus la salva y la convierte en la constelación que hoy conocemos como Osa mayor. También se cuenta que Calisto fue transformada en osa por Zeus para ocultársela a la celosa Hera y que Ártemis la mata voluntariamente a petición de Hera durante una cacería o bien por unas palabras de Calisto que le fueron desagradables.

El cuadro también es conocido como La transformación de Siringe; en el mito Siringe era una ninfa hamadríade, que despertó el deseo de Pan. El dios la persiguió, pero ella fue transformada en una caña a orillas del Ladón. Al soplar el viento, sonaban las cañas y Pan concibió la idea de fabricar una flauta con cañas de varias longitudes; ese instrumento musical tomó el nombre de la joven.

Alegoría de la Fortuna

Esta Alegoría de la fortuna, pintada hacia 1530, se conserva en el Getty Center. A la derecha contemplamos a la diosa Fortuna que, desnuda, sostiene entre sus manos la cornucopia. Su manto al viento recuerda su carácter mudable y el hecho de que esté descalza de un pie indica que también puede mostrarse contraria. Está sentada sobre una burbuja como prueba de que es inestable. A la izquierda un varón desnudo, personificación del azar, levanta un puñado de números de lotería con la mano derecha; es el emblema de Isabella d’Este, marquesa de Mantua.

Alegoría de la Fortuna

Alegoría de la Fortuna

La diosa Fortuna, Tique (Τύχη) en griego, es una abstracción de época clásica, que llega a tener gran importancia en época helenística; ciega a menudo, es representada con el cuerno de la abundancia y el timón.

Alegoría de la música

En este cuadro pintado por Dossi hacia 1530 y conservado en el Museo Horne tenemos al dios Vulcano forjando las notas musicales; a su izquierda se halla un genio inspirador; las dos mujeres son la música profana y, de espaldas, la música sacra.

La mitología clásica hace de Vulcano (Hefesto para los griegos) el dios de la forja y los metales; trabaja en su fragua para hacer objetos de toda clase. Su relación con la música y con las Musas es nula.

Alegoría de la Música

Alegoría de la Música

La sacerdotisa Melisa o La maga Circe

La identidad de la protagonista de este cuadro pintado hacia 1531 y conservado en la Galleria Borghese es controvertida, puesto que para unos representa a la sacerdotisa Melisa y para otros a Circe, de la que ya hemos hablado anteriormente. En el centro tenemos a un personaje femenino que, lujosamente vestido, mira hacia su derecha a lo alto, donde se encuentran unas extrañas formas humanas en un árbol. A su derecha en el suelo hay un perro y una coraza, sobre la cual está posada un pájaro. A su izquierda vemos a unos hombres, lejos, en un paisaje campestre y, más allá, una ciudad. En la mano derecha sostiene un dibujo cuyo contenido resulta difícil de apreciar, mientras que en la derecha enciende un objeto que podría ser una vela o algo semejante de un pebetero.

En el mito, Melisa es una anciana sacerdotisa de Deméter, a la que intentan obligar a revelar los misterios de la diosa; pero Melisa calla y es despedazada. Deméter hace que nazcan del cadáver abejas y envía una epidemia contra la ciudad.

La sacerdotisa Melisa o La maga Circe

La sacerdotisa Melisa o La maga Circe

Hércules y los pigmeos

Este lienzo fue pintado en 1535 y se conserva en el Universalmuseum Joanneum de Graz. Representa a Hércules que despierta rodeado de pequeños personajes, los pigmeos, y embolsando a algunos de ellos en la piel del león de Nemea, con la que el héroe suele cubrirse. La idea de la obra parte de la descripción de un cuadro antiguo hecha por Filóstrato (Im. II 22), de la que traducimos aquí los detalles más significativos; cabe notar, no obstante, dos diferencias sustanciales entre la descripción de Filóstrato y el cuadro de Dossi: en éste no aparecen ni Hipno ni el cadáver de Anteo. Dice Filóstrato:

En Libia los pigmeos atacan a Heracles, mientras duerme después del episodio de Anteo, afirmando que vengan a Anteo1 […]

Éstos van a por Heracles y dicen que lo van a matar mientras duerme, pero ni siquiera despierto le temerían; él, por su parte, duerme en la blanda arena, rendido por el esfuerzo en la lucha, y con la boca abierta respira a todo pulmón, hinchándose de sueño, y el propio Hipno, en la imagen, se halla a su lado, jactándose, me parece, de su poder por la derrota de Heracles. Yace allí también Anteo, pero el arte dibuja a Heracles vivo y caliente, mientras deja a Anteo en el suelo muerto y seco.2

Esto es lo que ocurre a su alrededor, mientras duerme, pero mira cómo se levanta y cómo ríe ante el peligro y, después de reunir aprisa a los enemigos, los coloca en la piel de león y, según creo, se los lleva a Euristeo.3

Hércules y los pigmeos

Hércules y los pigmeos

Según el mito, los pigmeos no rinden culto a los dioses, aunque sí a Gérana una mujer de su tribu, que tiene un hijo llamado Mopso. Hera se venga convirtiéndola en grulla, aves que suelen combatir los pigmeos. Gérana intenta siempre volver con su hijo, pero los pigmeos se lo impiden con sus armas.

Alegoría de Hércules

La florentina Galleria degli Uffizi conserva este cuadro, Alegoría de Hércules, pintado hacia 1535 o 1540. Su tema no está muy claro y, por ese motivo, se conoce por diversos títulos: Bambocciata (“Fantochada”), la Stregoneria (“Brujería”) o Alegoría de Hércules. En el lienzo vemos a ocho personajes alrededor de una mesa, donde hay algunos objetos variados cuya interpretación es controvertida. También se ha considerado que el personaje que está sentado en el extremo inferior izquierdo pudiera ser Baco, por su corona de flores y su torso desnudo, y que esos objetos a que aludíamos se relacionan con la iniciación en sus misterios. No sería la primera vez, como hemos visto en la primera parte de este artículo,4 que Dossi trata el tema báquico.

Alegoría de Hércules

Alegoría de Hércules

Si se tratase de una Alegoría de Hércules, el cuadro podría representar la elección del hijo de Júpiter entre la virtud y el vicio, un tema acuñado por el sofista Pródico en el siglo V antes de Cristo, como atestigua Jenofonte (Mem. 2.1.21–34); el personaje con el torso desnudo y coronado de flores sería entonces Hércules y las dos mujeres de la tela serían la Virtud y el Vicio. No obstante, la tradición (con pintores como Niccolo Soggi o Annibale Carracci) presenta al héroe como en el texto clásico: en una encrucijada de caminos eligiendo entre una y otra.

Ninfa y sátiro

El florentino Palazzo Pitti conserva esta Ninfa y sátiro de Dosso Dossi. A la izquierda del lienzo se aprecia una ninfa con un seno descubierto y a la derecha un sátiro en actitud amenazante.

Las ninfas de la mitología griega son divinidades menores de la naturaleza. Son amantes de Pan, los Sátiros y Príapo, entre otros dioses del bosque, aunque a menudo los rechazan; también hubo algunas que fueron amadas por dioses olímpicos. Entre ellas hay diversas categorías por el lugar que habitan: las Melíades, ninfas de los fresnos, las Náyades de las fuentes y los ríos, las Nereidas del mar, etc.

Ninfa y sátiro

Ninfa y sátiro

Conclusión

Como hemos visto, hay algunos cuadros de Dossi que han recibido diversos títulos a lo largo del tiempo; es una prueba de que, de alguna manera, el pintor no ha alcanzado (no me atrevo a decir que tal vez no la pretendía) una relación unívoca e inequívoca entre lo representado y lo que pretendía representar; aunque con esto no quiero decir que sea como aquel Orbaneja del Quijote.

Otro aspecto destacable es la traducción a la pintura de textos clásicos como por ejemplo el ciclo del Gabinete d’Alabastro; muy interesante es también el intento de devolver a la pintura el texto de Filóstrato en que se describía el contenido de un cuadro.

No quisiera acabar estas líneas sin llamar la atención sobre la creatividad de Dossi en el aspecto alegórico: Júpiter pintando mariposas o Vulcano forjando notas musicales constituyen sorprendentes innovaciones. Finalmente, la variedad de temas y personajes de la mitología que toca Dossi en sus obras también es digna de mención.

APÉNDICE: BATTISTA DOSSI, HERMANO MENOR

El hermano menor de Giovanni di Nicolò, Battista (1490-1548), también se dedicó a la pintura, aunque no alcanzó el nivel de su hermano. También tocó temas de la mitologia, a los que daremos un breve repaso.

La caza del jabalí de Calidón

La caza del jabalí de Calidón

La caza del jabalí de Calidón

Battista Dossi pintó después de 1520 este cuadro que conserva el Museum of Art de El Paso. En el lienzo podemos apreciar la escena final de la cacería en que el jabalí ha sido alcanzado y es herido por varios personajes.

Según el mito, el monstruoso jabalí de Calidón fue enviado por la diosa Ártemis para castigar al rey Eneo que había dejado de rendirle culto. La población se refugió en la ciudad y el rey convocó a los mejores héroes para dar caza a la fiera. Entre ellos se presentaron sus cuñados Anceo y Cefeo, algunos de los antiguos participantes en la expedición de los Argonautas, Atalanta y Meleagro. Atalanta fue la primera que hirió el jabalí, pero fue Meleagro quien le dio muerte. Meleagro quiso dar a Atalanta como trofeo la piel del jabalí, pero sus tíos se la arrebataron. Esto provocó una disputa que acabó con la muerte de sus tíos. Cuando Altea se enteró de que Meleagro había matado a sus tíos maternos, provocó la muerte instantánea de Meleagro al echar al fuego el tizón del que dependía su vida, según le habían anunciado las Moiras. Altea se arrepintió en el acto y se ahorcó. Las hermanas de Meleagro, salvo Deyanira y Gorge, fueron convertidas en aves por la compasión de Ártemis. Y así se completó la venganza de la diosa.

Venus y Cupidos

Venus y Cupidos

Venus y Cupidos

En la tela Venus y Cupidos, pintada hacia 1530 y conservada en los Staatliche Museen berlineses se aprecia desnuda a la diosa Venus, recostada al pie de un árbol y rodeada por varios Cupidos en diversas actitudes; uno de ellos, subido al árbol, entrega una rama cargada de frutos a otro; otro va a besar a la diosa en el cuello; un tercero duerme sobre las vestiduras de su madre; todavía otro prepara su arco; y finalmente dos cargan un cesto del que desbordan unas guirnaldas.

Venus y Cupido

Este Venus y Cupido, que se halla en el Philadelphia Museum of Art, fue pintado hacia 1540. Representa a la diosa Venus que avanza en el centro mientras Cupido le coge una mano; con la otra el diosecillo empuña una flecha. Ya nos hemos ocupado de Venus y Cupido en la primera parte de este artículo y, por ello, nos abstenemos de hacerlo ahora.

Venus y Cupido

Venus y Cupido

Aurora con los caballos de Apolo

La Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde alberga este cuadro, Aurora con los caballos de Apolo, pintado por Battista Dossi en 1544. En el centro vemos a la diosa Aurora, que, sobre las nubes, saca de las caballerizas a cuatro caballos tirando de las riendas.

La mitología clásica hace de Aurora, Eos para los griegos, la diosa de la mañana: sus propias manos abren la puerta del cielo al carro de su hermano Helios; es lo que plasma Battista en su obra. Es hermana también de Selene. Tiene un romance con Marte y es castigada por Venus que la convierte en la eterna enamorada: rapta a Orión; tiene un hijo, Faetón, con Céfalo; y con Titono dos, Ematión y Memnón. Antes había concebido de Astreo algunos Vientos, a Eósforo (la estrella de la mañana) y los Astros.

Aurora con los caballos de Apolo

Aurora con los caballos de Apolo

Ninfa de la fuente

La Ninfa de la fuente, conservada en el Museo del Hermitage, duerme recostada al pie de un árbol; está destapada hasta el pubis. A su espalda se aprecian tres figuras femeninas, posiblemente tres otras ninfas.

De las ninfas ya hemos hablado en términos generales anteriormente. Las ninfas de las fuentes son las llamadas náyades; entre ellas citaremos a Aretusa, Dríope, Hércina, Salmácide, etc. La figura principal se inspira, en último término, en una estatua helenística, que hoy llamamos Ariadna dormida (II a. C.) de la que se conocieron varias copias romanas realizadas entre los años 150 y 175 d. C., como las conservadas actualmente en el Museo del Prado o en los Museos Vaticanos,5 y que a la sazón se interpretaba como una ninfa, después de haber sido entendida como una Cleopatra yaciente.6

Ninfa de la primavera

Ninfa de la fuente

Bibliografía

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Elvira Barba, Miguel Ángel. “Cleopatra o Ariadna: retorno a un debate superado”, Anales de Historia del Arte, 2010, 20, 9-28.

Falcón Martínez, C. Fernández-Galiano, E. y López Melero, R. Diccionario de la mitología clásica 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1980.

García Gual, Carlos. Introducción a la mitología griega. Madrid: Alianza Editorial, 1992.

Graves, Robert. Los mitos griegos 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1985.

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Ed. Paidós, 1984.

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MacDougall, Elisabeth B. “The Sleeping Nymph: Origins of a Humanist Fountain Type”, The Art Bulletin, 57-3, 1975, 357-365.

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—, “Immortals y el mito de Teseo”, en www.sarasuati.com (13 V 2012).

—, “El rapto de Europa I”, en www.sarasuati.com (29 XIII 2013).

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— , “’Hércules (2014)': la película y la mitología clásica” , en www.sarasuati.com (11 IX 2014).

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—, “Los mitos de Tiziano I”, en www.sarasuati.com (15 I 2015).

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—, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (I)”, en www.sarasuati.com (8 X 2015).

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—, “Dosso Dossi: héroes, libros y fantasía (I)”, en www.sarasuati.com (8 III 2016).

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Ruiz de Elvira, Antonio. Mitología clásica. 2ª ed. Madrid: Editorial Gredos, 1982.

Schwab, Gustav. Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica. 2ª ed. Madrid: Gredos, 2011.

Notas

1 ἐν Λιβύῃ καθεύδοντι τῷ Ἡρακλεῖ μετὰ τὸν Ἀνταῖον ἐπιτίθενται οἱ Πυγμαῖοι τιμωρεῖν τῷ Ἀνταίῳ φάσκοντες,

2 ἐπὶ τὸν Ἡρακλέα οὗτοι, καὶ ἀποκτεῖναί φασι καθεύδοντα, δείσειαν δ᾽ ἂν οὐδ᾽ ἐγρηγορότα. ὁ δὲ ἐν ἁπαλῇ τῇ ψάμμῳ καθεύδει καμάτου αὐτὸν ὑποδεδυκότος ἐν τῇ πάλῃ, καὶ παντὶ τῷ στέρνῳ τὸ ἆσθμα ἐφέλκεται χανδὸν ἐμπιπλάμενος τοῦ ὕπνου, αὐτός τε ὁ Ὕπνος ἐφέστηκεν αὐτῷ ἐν εἴδει, μέγα, οἶμαι, ποιούμενος τὸ ἑαυτοῦ ἐπὶ τῷ τοῦ Ἡρακλέους πτώματι. κεῖται καὶ ὁ Ἀνταῖος, ἀλλ᾽ ἡ τέχνη τὸν μὲν Ἡρακλέα ἔμπνουν γράφει καὶ θερμόν, τὸν δὲ Ἀνταῖον τεθνηκότα καὶ αὖον καὶ καταλείπει αὐτὸν τῇ γῇ.

3 ταυτὶ μὲν περὶ τὸν καθεύδοντα, ἰδοὺ δὲ καὶ ὡς ὀρθοῦται καὶ ὡς ἐπὶ τῷ κινδύνῳ γελᾷ τούς τε πολεμίους πανσυδὶ συλλεξάμενος ἐς τὴν λεοντῆν ἐντίθεται καί, οἶμαι, τῷ Εὐρυσθεῖ φέρει.

4 “Dosso Dossi: héroes, libros y fantasía (I)”, en www.sarasuati.com (8 III 2016).

5 Número de catálogo E00167 del Museo del Prado y 548 de los Museos Vaticanos.

6 Sobre la escultura y su interpretación, cf. M. Á. Elvira Barba, “Cleopatra o Ariadna: retorno a un debate superado”, Anales de Historia del Arte, 2010, 20, 9-28; E. B. MacDougall, “The Sleeping Nymph: Origins of a Humanist Fountain Type”, The Art Bulletin, 57-3, 1975, 357-365.

OBSERVACIÓN: Las ilustraciones proceden de Wikimedia Commons (commons.wikimedia.org) y son de dominio público.

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About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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