El camino a la Presidencia: Las Primarias.

United States Map 

 

Introducción

Cada Estado designará, (…), un número de Electores igual al número total de Senadores y Representantes que le corresponda en el Congreso; pero no será nombrado Elector ningún Senador o Representante, (..)

CONSTITUCIÓN DE LOS EEUU; Artículo II, Primera sección, cláusula 2

 

Los compromisarios se reunirán en sus respectivos estados y votarán por votación secreta para presidente y vicepresidente, (…); designarán en sus papeletas la persona votada para presidente, y en papeleta distinta la (…) para vicepresidente.

12ª ENMIENDA a la Constitución de los EEUU

 

     Este principio constitucional, bajo el cual se basa la idea de representación indirecta aun vigente en el sistema político estadounidense, es la meta final a la que cualquier candidato a la presidencia de los EEUU tiene que llegar para convertirse en jefe del ejecutivo. Históricamente, esta carrera era relativamente simple y con los años se ha ido complicando hasta el momento actual. Las primeras elecciones reales a la presidencia fueron las de 1976 [1], en las que J. ADAMS fue elegido como sucesor de G. WASHINGTON. La constitución nada decía de cómo se tenía que escoger a los candidatos de entre los cuales los compromisarios tenían que elegir. Durante estas elecciones, los candidatos parecían aparecer de la nada [2]. Desde las dos facciones [3] existentes en el momento, aparecieron varias candidaturas a la presidencia, de entra las cuales las de J. ADAMS (federalista), C. PINCKNEY (Federalista) y T. JEFFERSON (Anti-federalista) rehusaron cualquier tipo de campaña electoral [4], mientras que solamente A. BURR (Anti-federalista) hizo algún tipo de tímida campaña [5]. La prensa, por lo tanto, tuvo el monopolio informativo y dialéctico de esta campaña electoral, a través de artículos de opinión, panfletos y demás. Finalmente, tras más de dos meses de espera [6], J. ADAMS, como presidente del Senado [7], anunció que su candidatura había recibido 71 votos, mientras que el segundo candidato [8] había conseguido 68. Desde esta primera elección a la candidatura hasta nuestros días, las cosas han cambiado radicalmente. En este artículo, quiero centrarme básicamente en el proceso de nombramiento a candidato para la presidencia, sus consecuencias en el sistema político actual y las características principales de este proceso.

 

Las primarias y los caucus

     Este sistema oscuro que, paulatinamente, acabó convirtiéndose en un sistema oligárquico controlado por los líderes de los partidos de los distintos estados, no tiene nada que ver con el actual. Cualquier ciudadano que quiera ser presidente de los EEUU tendrá que pasar, obligatoriamente, a través de dos filtros electorales. Primero, tiene que ser elegido como candidato por parte de su partido político a través de unas primarias o caucus en cada uno de los 50 estados. Segundo, tendrá que enfrentarse a los candidatos de los otros partidos en el ámbito federal. Este sistema, tan largo y complejo, implica que cualquier candidato con aspiraciones a la Casa Blanca necesita como mínimo 1 año de campañas electorales continuas, a través de un territorio masivo y con diferentes reglas del juego en cada estado.

 

Hacia un sistema partidista.

     Hasta poco antes de mediados del siglo XVIII, el sistema para elegir a los candidatos a la presidencia era nopartidista. Este primer sistema de partidos [9] fue la norma durante la era de buenos sentimientos, en el que existía un único partido. Las razones a partir de las cuales apareció este sistema pueden ser muchas. Primero, porque los padres fundadores no compartían la idea de que los partidos políticos fuesen propicios para una republica de la virtud como la suya [10]. Segundo, porque tras la victoria de T. JEFFERSON (1800), el partido federalista fue cayendo en el olvido y desapareció de la vida política. Así pues, hasta 1832, existía básicamente un partido: El Demócrata-Republicano [11]. El punto de inflexión apareció en las famosas elecciones de 1824, pues debido a la disparidad de candidatos a la presidencia y su popularidad [12], ninguno de ellos consiguió los 131 votos electorales [13] para poder ser nombrado Presidente. En tal caso, la 12ª Enmienda afirma que la cámara de Representantes tenía que decidir de entre los 3 candidatos con más votos electorales. El speaker de la cámara (H. CLAY) quedó apeado de la candidatura a la presidencia, pero usó su papel de poder en la cámara para beneficiarse personalmente. H. Clay apoyó [14] la candidatura de J. Q. ADAMS, pues sentía animadversión por el otro candidato con opciones (A. JACKSON). Sea como fuera, esta serie de complots y jugadas políticas desplazaron de la presidencia al candidato con más votos electorales y populares (esta fueron las primeras elecciones donde los electores eran elegidos mayoritariamente por los votantes, no las legislaturas de los estados) y mostraron la necesidad de un nueva sistema de partidos. Aunque al principio A. JACKSON no estaba demasiado de acuerdo con un sistema de partidos, MARTIN VAN BUREN [15] consiguió convencerle de lo contrario. MARTIN V. BUREN está considerado como uno de los constructores institucionales más importantes en la historia de EEUU, y entendió que la tarea de resucitar el sistema partidista no podía fundarse en un cambio constitucional [16]. De una manera muy ingeniosa, convenció a A. JACKSON de la necesidad de que apoyase en el antiguo partido demócrata. Aunque A. Jackson era más partidario de un sistema nopartidista, y su cómoda victoria en 1828 dejó en un segundo plano este tema, la firme oposición liderada por H. CLAY en 1832 convenció al presidente de la necesidad de re-inventar el partido demócrata. Automáticamente, los detractores al presidente, que eran muchos, se reunieron y afiliaron bajo la cúpula dirigida por H. Clay y D. Webster del nuevo partido Whig (1834). Estos nuevos partidos políticos eran asociaciones de creación propia, no organismos públicos oficiales, que determinaban sus propios procedimientos y normas de elección [17]. A través del segundo sistema de partidos [18], se crearon las tradicionales convenciones, que se convertirían en la institución encargada de nominar al candidato a la presidencia del partido.

 

Hacia la democratización de la candidatura: Las primarias y caucus.

     A raíz de la guerra civil y de la desaparición del partido Whig, aparece lo que se conoce como Tercer sistema de partidos [19]. Este periodo (1854-1895) se define por un dominio mayoritario, tanto en el ejecutivo como en el congreso, del partido vencedor de la Guerra Civil: El Republicano de A. LINCOLN. Este nuevo sistema no implica grandes cambios en la elección del candidato a la presidencia, pero sí que sirve como incentivo para los cambios que le seguirán. El partido adquiere un poder total en la elección del candidato, a través de una jerarquización muy estructurada y una lealtad inquebrantable al partido, que desembocará en una época en la que los principios pasaran a segundo lado en un sistema de nominación corrupto, donde los candidatos se escogía por ser dóciles a los intereses del partido. Desde los sectores progresistas que surgirán a principios del siglo XX, se criticará duramente este periodo [20] y se intentará cambiar de manera progresiva. Este nuevo periodo, denominado cuarto sistema de partidos [21], se caracteriza por una representación mayoritariamente Republicana [22]. En la cuestión que nos atañe, el cambio realmente importante de este periodo es la crítica desde los sectores llamados progresistas (dentro del partido republicano, con el presidente T. ROOSEVELT a la cabeza) que democratizaron la elección del candidato a través de unas primarias en cada estado donde eran los electores del propio partido los encargados de elegir a los delegados que, en Julio, decidirían el candidato que representaría al partido por la carrera a la presidencia. La aparición de este nuevo sistema fue una respuesta por parte de los sectores más progresistas que estaban preocupados por el poder que las grandes compañías estaban ejerciendo en la nominación del candidato y su posterior política federal, si era elegido. En la época en la que este sector intentó paralizar los grandes monopolios empresariales (Trust Busters), esta medida de democratización cambió el panorama electoral de manera radical. Para los progresistas, la figura del presidente era primordial, pues este era el único mandatario escogido por todo el pueblo de los EEUU.

 

The nation as a whole has chosen him, and is conscious that it has no other political spokesman. Let him once win the admiration and confidence of the country, and no other single force can withstand him … [W. WOODROW (2006:68)]

 

     Así pues, los candidatos tenían que ser merecedores de tal confianza desde un principio, y ahí es donde las elecciones primarias, a través del voto popular, ejercían su papel democratizador. En 1912, 14 estados habían adoptado algún tipo de elecciones primarias, incluyendo varios métodos para obligar a los delegados a cumplir con la decisión de las urnas. Los partidos políticos consintieron un cambio en el proceso de nominación cuando aceptaron a estos nuevos delegados. Este nuevo proceso se estrenó en 1912 por parte del partido republicano, pues este partido disponía de dos grandes candidatos que, teóricamente y muy a pesar del presidente W. H. Taft, se disputaron la candidatura en una serie de elecciones primarias. Sin embargo, el sistema aun era muy joven y no fue efectivo en absoluto: W. H. Taft fue nombrado candidato por parte del partido republicano a pesar del gran éxito de TEDDY ROOSEVELT [23] en las primarias; W. Wilson, sin los 2/3 de apoyos requeridos por la convención, tuvo que esperar 4 días y 46 votaciones para ser confirmado como candidato demócrata. Sea como fuera, este nuevo tema salió a la palestra con el apoyo de los sectores más progresistas de ambos partidos. Lo vemos claramente en el discurso de T. ROOSEVELT del 18 de Junio de 1912, donde afirmaba que

 

the first essential in the progressive program is the right of the people to rule. (…) We should provide by national law for Presidential Primaries (T. ROOSEVELT, Republican National Convention [24])

 

o en discurso del estado de la nación del presidente W. WILSON de 1913, donde defendía la necesidad de crear una legislación

 

which will provide for primary elections throughout the country at which the voters of the several parties may choose their nominees for the Presidency without the intervention of nominating conventions. [25]

 

     Hubo una esperada reticencia por parte del congreso a legislar los procesos por los cuales los partidos decidían cuales iban a ser sus candidatos y desde los mismo partidos políticos se desoyó este requerimiento. Además, si le unimos el declive que el sector progresista experimentó tras los años 20, nos encontramos con una especie de sistema de primarias usado simplemente para impresionar y mostrar las dotes de liderazgo del candidato, siendo la convención la última autoridad para poder elegir al candidato del partido [26] desde los años 20 hasta finales de los 60. La elección de un candidato demócrata en 1968 por parte de los delegados en la convención nacional sin ni siquiera presentarse a ninguna de las primarias fue el detonante que acabó imponiendo el sistema progresista que T. Roosevelt y W. Wilson defendían. A través de la comisión McGovern-Fraser (1968), se reformó de manera radical la elección de delegados para la convención nacional. Se introdujeron las elecciones primarias en la gran mayoría de estados, tanto desde el bando demócrata como republicano. Tal fue el cambio, que desde 1976, todos los candidatos de ambos partidos han sido elegidos antes de la convención nacional a través de primarias y caucus.

 

La actualidad.

     La actualidad es aun más compleja que el pasado. La descentralización a la que el proceso se ha abocado conlleva que las 50 elecciones primarias que se efectúan con muchas diferencias entre ellas. Por ejemplo, las leyes estatales difieren sobre la posibilidad del partido a aprobar uno u otro candidato para las primarias: California lo prohíbe, pero Connecticut o Massachusetts lo permite. Sea como sea, la tendencia de este tipo de elección es debilitar el papel de los partidos en la elección al candidato a la presidencia. La elección del candidato es, como pasa en las elecciones generales, indirecta. Por lo tanto, como fósil histórico, los votantes del estado eligen a una serie de delegados y les dan la autoridad de hacer la nominación oficial a la candidatura del partido en su nombre. Los partidos políticos, siguiendo sus propias normas y en base a la población, determinan un número concreto de delegados en cada estado. Los candidatos obtienen una cantidad de delegados en relación con el apoyo de sus votantes en el estado. Estos delegados solamente están obligados, moralmente [27], a apoyar al candidato que han decidido los ciudadanos del estado en la primera votación de la convención nacional. Estos delegados puedes ser elegidos a partir de dos sistema electorales distintos: Las Primarias y los caucus. Las elecciones primaria o caucus no se convocan en todos los estados un mismo día, sino que cada estado decide cuando convocarlas desde Enero hasta Junio. Dependiendo del estado o del partido político, los delegados se pueden distribuir de manera proporcional (Proportional representation), asignar a todos los delegados al candidato con mayoría (winner-take-all) o unas elecciones a dos vueltas si no hay un candidato con una mayoría estipulada (Run-off system).

 

     En el Partido Demócrata, existe una cierta homogeneidad en su sistema de elección. Cualquier candidato que reciba más de un 15% de votos en cualquier distrito dentro del estado recibirá un porcentaje proporcionado de delegados de ese distrito. Los miembros del congreso y gobernadores demócratas se les asignan el rol de delegados automáticamente, con voz y voto. Estos superdelegados son el 18% del total con derecho a voto en la Convención Nacional (2008). Además, solamente los estados de Iowa, New Hampshire, nevada y Carolina del Sur pueden convocar primarias antes de una fecha concreta (en 2008 fue el 5 de febrero). En el Partido Republicano da mucha más libertad a los estados a la hora de definir sus sistemas de primarias o caucus. Esta diversidad la podemos ver en la distribución de los delegados por parte del partido: Puede ser tanto proporcional (Massachusetts), el-ganador-se-lleva-todo los delegados del estado (Nueva York), el-ganador-se-lleva-todo los delegados del distrito (California) o una combinación entre primarias y caucus (Texas).

 

     Las Primarias. El proceso más importante es el de las primarias, pues casi el 80% de los delegados son elegidos siguiendo este proceso. En este caso, los estados dan la oportunidad a votar en las primarias por un candidato u otro. Cada estado y cada partido tienen sus propias normas en relación al funcionamiento de las primarias, pero de manera muy simplificada, podemos distinguir cuatro procesos. Primero, en las primarias cerradas [28], los votantes tienen que registrarse en un partido para poder tener derecho a votar en sus primarias. Segundo, en las Primarias abiertas [29] los votantes del estado pueden ejercer su derecho a voto libremente, sin tener en cuenta su afiliación a algún partido en concreto. Tercero, en las primarias semi-abiertas [30], los votantes tampoco tienen que estar afiliados a un partido, pero solo pueden votar una vez (a un partido o a otro, pero no a los dos) y el votante tiene que decir, con antelación suficiente, en que primarias quiere participar [31]. Cuarta, las elecciones llamadas Run-off (o nonpartisan blanket primary), donde los candidatos de todos los partidos aparecen en uno mismo boleto electoral, pudiendo así elegir, por ejemplo, un gobernador Republicano y un congresista Demócrata. Este sistema fue derogado por la decisión del tribunal Supremo California Democratic Party v. Jones, 530 U.S. 567 (2000), por violar la 1ª enmienda (libertad de asociación) y sólo es vigente una versión similar en las elecciones estatales y locales de Luisiana.

 

     Caucus. El otro sistema minoritario para elegir delegados en esta etapa preliminar es el caucus. Igual que pasa con las primarias, las normas e idiosincrasias de los caucus cambian en relación de cada partido y estado. Como norma, los caucus son reuniones de simpatizantes que discuten sobre los diferentes candidatos y, de una manera u otra, votan por sus preferencias. De manera análoga al sistema de primarias, existen dos grandes grupos de caucus: Los cerrados [32], donde solo los votantes que se hayan registrado previamente pueden participar, y los abiertos. En este caso, los caucus abiertos [33] no obligan a los votantes a estar registrados, pero sí que es necesario firmar algún tipo de documento de elegibilidad que atestigüe que eres votante del partido. Para ver un ejemplo más concreto, en el caucus de Iowa, los simpatizantes del partido demócrata se reúnen en Enero, normalmente en la escuela o la iglesia del pueblo y votan, a mano alzada, a favor de uno de los candidatos. Si un candidato no reúne al menos 15% de los votos, los simpatizantes que le han elegido deben decantarse por otro candidato. La cosa se complica aún más, cuando los delegados elegidos en el caucus eligen a otros representantes a nivel del condado (en marzo), que elegirán a su vez, a otros delegados a nivel del distrito y del estado (en junio). El caucus Republicano de Iowa es bastante diferente, pues simplemente se cuentan los votos secretos y la cantidad de delegados es proporcional a los votos de que disponen los candidatos.

 

     Influencias estatales sobre las primarias. Los estados, conscientes de su papel en la elección de los candidatos a la presidencia, comenzaron a usar una serie de medidas para resaltar las primarias de su estado. Primero, se dieron cuenta de que los estados que convocaban las primarias antes ejercían mayor influencia sobre el resultado final. Desde 1976, los estados ha ido paulatinamente adelantando la fecha de convocatoria electoral, con la esperanza de tener un papel más decisivo en la resolución final del candidato. Este fenómeno, denominado Front-loading, influyó de tal manera que consiguió aglutinar la elección de ¼ parte de delegados a mediados de Marzo de 1984 y 1/3 parte a mediados de 1988. En el 2000, ganar las primeras primarias no era importante solamente como símbolo de viabilidad de la candidatura o para adquirir fondos para las siguientes primarias, sino porque la mayoría de delegados se elegían durante los primeros meses. La fiebre fue tal, que en 2000 el Comité Nacional Demócrata permitió a los estados [34] seleccionar delegados a partir del mes de Febrero (en lugar de Marzo). Sin embargo, este front-loading no ha aumentado el número de estados con un papel decisivo en la elección final del candidato, sino que ha reducido el tiempo entre el comienzo de la carrera electoral y el punto final en el que el candidato de facto aparece. Este proceso ha obligado a los candidatos a comenzar sus campañas a las primarias mucho antes de lo que antes se hacía (incluso con un año de antelación), pues las primarias de Iowa y New Hampshire son más bien el fin del proceso que el principio [35]. Una segunda medida de influencia sobre las nominaciones presidenciales ha sido la de hacer coincidir la fecha de la convocatoria a las primarias en estados vecinos con intereses similares. El intento más famoso fue el supermartes de 1988, cuando 9 estados sureños [36] más otros estados del norte y el oeste hicieron coincidir las primarias en el mismo día: El 8 de marzo [37]. Estos intentos no han tenido mucho éxito, porque los candidatos suelen concentrar sus esfuerzos en los estados más poblados. Así pues, en el supermartes de Nueva Inglaterra, los candidatos suelen centrar sus esfuerzos en el estado de Massachusetts. El objetivo primordial del primer supermartes (1988) era el de mantener a los candidatos más moderados en la carrera a la candidatura, atrayendo así a los votantes de las primarias posteriores a ejercer su derecho a voto, pero los porcentajes de participación de aquel año tampoco aumentaron considerablemente. La tercera medida que se ha usado es la manipulación de la convocatoria de primarias en función de los intereses de la candidatura preferida por el estado. La victoria del candidato Bill Clinton en el estado de Georgia (que se adelantó una semana para no coincidir con la de otros 6 estados sureños) posiblemente le ayudó de manera crucial en conseguir el apoyo de los otros estados vecinos.

 

     Desde muchos sectores se está criticando este tipo de elecciones primarias secuenciales, pues las influencias a las que se ven sometidos los votantes por elecciones anteriores son mucho mayores que las de un sistema más simultaneo. Este sistema provee a los votantes tardíos de la oportunidad de aprender acerca de la viabilidad e ideología de los diversos candidatos. Esta oportunidad puede a su vez conducir a efectos de momentum, definiendo este concepto como el efecto positivo de la primera impresión de un candidato en la actuación del mismo en los otros estados. Así pues, los efectos sociales y psicológicos de las primarias (sobre todo las primeras) suelen ser decisivos a la hora de lanzar una candidatura. Tenemos un ejemplo actual en la candidatura del Senador BARACK H. OBAMA, que comenzó las primarias como un candidato secundario y tras su victoria en Iowa y New Hampshire, supo aprovechar el momentum para hacerse con la candidatura oficial del partido demócrata ante su principal competidora H. Clinton. Está claro que un momentum temprano es de gran ayuda para conseguir el éxito, pero hay muchos otros factores indispensables para poder ganar unas primarias: Ser capaz de financiar las costosas campañas del sistema estadounidense; tener buenas críticas desde sectores periodísticos y televisivos, pues al fin y al cabo es gracias a los medios de comunicación donde se informa a los ciudadanos sobre las elecciones …

 

La convención nacional de los partidos

     Como resultado de esta serie de procesos actuales, el papel del partido ha sido relegado a un segundo plano. La convención nacional del partido, donde tradicionalmente se escogía al candidato, es en la actualidad más bien un proceso de ratificación y unión que no de elección. Aunque teóricamente podría existir la posibilidad de que la convención eligiese al candidato si las primarias no hubiesen dejado claro el vencedor [38], desde 1976 el candidato a la presidencia ha tenido los delegados suficientes muchos meses antes de la convención. Así pues, la función de esta reunión ha cambiado. Cómo las convenciones actuales son grandes fiestas televisadas, se han convertido en programas propagandísticos que muestran la unión de los distintos candidatos a las primarias bajo una misma cúpula y contra un adversario común. Aunque éste no siempre sea el caso, como la convención republicana de 1992 donde elementos ajenos a la candidatura oficial usaron la convención para beneficio propio (perjudicando al candidato), sí que podemos afirmar que es la norma y la tendencia que las actuales convenciones están promoviendo.

 

Opinión personal

     El sistema de primarias es un subproducto de la mentalidad americana, en la que se huye de toda administración política con demasiado poder central y se disipa a través de una elección popular por medio de unas elecciones primarias o caucus. Este sistema electoral joven, recordemos que nació a principios de los años setenta, ha ido adquiriendo un papel clave en la elección del candidato a la presidencia. Su función no se detiene en la nominación del candidato por parte del partido, sino que es el primer trampolín hacia la misma presidencia. Tenemos ejemplo de la importancia de hacer unas buenas primarias en varios candidatos que, gracias al momentum que las primarias han aportado a su candidatura, han sabido mantenerlo hasta las elecciones de Noviembre. El desconocido ex-gobernador de Georgia, JAMES E. CARTER, gracias a sus victorias en el caucus de Iowa y en las primarias de New Hampshire, consiguió adquirir el momentum necesario no solamente para ser convertirse en el candidato demócrata, sino también para ganar al entonces presidente republicano G. FORD en las elecciones generales.

 

     Aún así, tampoco podemos extrapolar los resultados de unas elecciones a unas generales por varias causas. Primero, la participación en las elecciones primarias es mucho más bajo que en las elecciones generales. Los porcentajes bajísimos de las generales (sin contar estas últimas elecciones, no se llegaba a un 60% de participación desde 1968) son aún más preocupantes en las primarias. Por ejemplo, el supermartes de las elecciones primarias de 2008 no superaron el 28%, muy lejos del 61% de las elecciones generales de ese mismo año. Así pues, un método cuya función era la de incentivar a los votantes a participar de manera activa en el proceso de elección del candidato ha pasado a ser uno de tantos fracasos en un país con un sinfín de elecciones. Segundo, los votantes que participan en las primarias son, como norma, de clase media e involucrados hasta cierto punto en la política del partido. Sin embargo, el tipo de votante en unas elecciones generales está mucho más polarizado, con sectores de clases bajas decisivos para los estados claves (como los Scot-Irish de los estados sureños …).

 

     Las primarias también han predeterminado un sistema electoral excesivamente largo, con una necesidad imperante de muchos fondos para poder sostener el ritmo mediático al que se ven abocados los candidatos. La necesidad de fondos, a raíz del proceso de front-loading que están experimentando las primarias, es necesaria antes que nunca. Un año antes de las primeras primarias, muchos candidatos ya comienzan sus campañas electorales, lo que implica que el ganador necesita adquirir dinero para casi dos años de campañas continuas. Esto ha conducido al sistema electoral a una privatización del mismo por parte de una serie de compañías interesadas en financiar a los candidatos para así poder tener ciertas ventajas dentro de la administración del siguiente presidente. No solamente esto, sino que este sistema de primarias ha cargado aun más la ya plena agenda electoral de un país con un gran número de comicios anuales. Así pues, desde muchos sectores, existe un sentimiento de desidia hacia el sistema democrático, que se puede ver en el descenso de la participación en las elecciones generales, que movilizaba poco más del 50% del electorado desde 1972.

 

 

Notas:
[1] En las dos anteriores había sido elegido G. WASHINGTON por total unanimidad. Durante esos primeros años, no había duda alguna que la única persona que podía ejercer el cargo de jefe del ejecutivo era G. Washington, por lo que no hubieron elecciones propiamente dichas.
[2] (…) in 1796, the nominees seemed to materialize out of thin air, as if by magic; en American History: The First Real Two-Party U.S. Presidential Election in 1796.
[3] Aún no existían partidos políticos en un sentido moderno y actual. Más bien, habían dos bandos bien diferenciados y antagónicos, como sus apelativos describen bien: Federalistas (G. WASHINGTON, J. ADAMS, A. HAMILTON …) y Anti-federalistas (T. JEFFERSON, J. MONROE, J. MADISON …).
[4] Ellos afirmaban que un hombre no tenía que buscar ser presidente, sino que la presidencia tenía que buscarle a él.
[5] No pronunció discurso alguno, pero si que se entrevistó con algunos de los electores de distintos estados (recordemos que solamente en 6 estados elegían a los delegados a través del voto popular, los otros 10 estados eran las propias legislaturas de los estados las que tomaban esa decision).
[6] La elección de electores se hizo en Diciembre y se hicieron públicas en Febrero.
[7] Cargo inherente a la vicepresidencia.
[8] THOMAS JEFFERSON
[9] R. C. BENEDICT, M. J. BURBANK & R. J. HREBENAR (1999: 11)
[10] Hay que tener en mente el ejemplo que ellos tenían en su momento: El Parlamento Inglés. A finales del siglo XVIII y principios del XIX, el parlamento inglés se caracterizó por una clase política corrupta y desinteresada por el pueblo.
[11] Padre del actual partido demócrata.
[12] JONH Q. ADAMS (Secretario de Estado desde 1817-25 y hijo del 2º presidente de los EEUU); ANDREW JACKSON (héroe de guerra gracias a su victoria en la batalla de Nueva Orleans -1815-); WILLIAM H. CRAWFORD (secretario de Guerra y del tesoro desde 1915 -25) y HENRY CLAY (Speaker de la cámara de representantes desde 1811-20 y 1823-25)
[13] Resultados de las Elecciones Presidenciales de 1824 (Fuente: Wiki)
Candidato                      Voto popular   Voto electoral
Andrew Jackson         151.271 41.        3% 99
John Q. Adams           113.122                 30.9% 84
William H. Crawford 40.856                  11.2% 41
Henry Clay                   47.531                   13% 37
[14] Aunque nunca se haya podido demostrar, desde muchos sectores del congreso del momento se afirmó que H. Clay vendió su apoyo a J. Q. Adams a cambio de la Secretaria del Estado (posición que tradicionalmente había sido la antesala del nuevo presidente). Este complot fue usado por A. Jackson (a corrupt bargain) en su próxima candidatura contra el presidente J. Q. Adams, a quien le vencerá ampliamente en las elecciones de 1828.
[15] Vicepresidente de A. Jackson en su segundo mandato (1833-37), tras la renuncia de J. C. Calhoun por la crisis de Nulificación, y 8º presidente de los EUA.
[16] J. Ferling (1996: Putting party over person)
[17] Por ejemplo, en 1832, el partido demócrata aprobó la norma que el candidato vencedor necesitaba el apoyo de 2/3 de los electores, lo que daba derecho a veto a cualquier sección geográfica (Estados de Nueva Inglaterra, Estados del Sur, Estados del Oeste …).
[18] R. C. BENEDICT, M. J. BURBANK & R. J. HREBENAR (1999: 11)
[19] R. C. BENEDICT, M. J. BURBANK & R. J. HREBENAR (1999: 11)
[20] Que históricamente ha dado presidentes con un papel bastante secundario en la política del país y con poca fuerza política a la hora de tomar decisiones.
[21] R. C. BENEDICT, M. J. BURBANK & R. J. HREBENAR (1999: 11)
[22] Con excepción de 1912, que ganó el candidato Demócrata Woodrow Wilson a causa de un cisma en el partido republicano entre el candidato oficial (W. H. Taft) y el progresista T. Roosevelt.
[23] El antiguo presidente se enfureció de tal manera con la cúpula del partido que creó un partido propio (El Partido Progresista) y se presentó a las elecciones de ese año bajo la bandera de su nuevo partido. Este cisma es considerada la causa del la victoria del partido demócrata en las elecciones de 1912.
[24] W. J. Bryan (1974:254)
[25] 1914 State of the Union Address, delivered at a Joint Session of the two Houses of Congress, December 2nd , 1913. Fuente original: Web Personal del profesor KENNETH JANDA.
[26] Tenemos una prueba extrema de este fenómeno en la elección de HUBERT HUMPHREY como candidato demócrata sin haber participado en una sola de las elecciones primarias.
[27] Aunque la obligación no sea vinculante, ninguna elección desde 1976 ha sido influenciada por los pocos delegados que hayan votado en contra de su promesa.
[28] Connecticut, Delaware, Florida, Kentucky, Maryland, Nebraska, Nueva Jersey, Nuevo Mexico, Nueva York, Carolina del Norte, Oklahoma, Oregon, Pennsylvania, Rhode Island, Dakota del Sur, Utah y Washington DC.
[29] Alabama, Arkansas, Georgia, Idaho, Indiana, Michigan, Mississippi, Missouri, Tennessee, South Carolina, Vermont, Virgina y Wisconsin.
[30] Arizona, California, Massachusetts, New Hampshire, Ohio, Texas y Illinois
[31] La aparición de este tipo de primarias semiabiertas es para impedir el sabotaje electoral que podía suceder en las primarias abiertas, donde votantes de un partido votaban al candidato con menos posibilidades de ganar del partido contrario para hacer perder votos al favorito.
[32] Colorado, Hawaii, Iowa, Kansas, Maine y Nevada
[33] Minnesota, Dakota del Norte, Alaska (semiabierto) y Washington (mezcla de caucus y primaria)
[34] Con las excepciones de las tradicionales Iowa y New Hampshire, que las hacían en Enero.
[35] John Sears.
[36] Texas, Florida, Tennessee, Louisiana, Oklahoma, Mississippi, Kentucky, Alabama y Georgia
[37] Este fue el primer supermartes de la historia
[38] Los delegados solo están obligados a votar lo acordado por los electores en la primera votación.

 

 

Bibliografía:
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5. B. BENENSON, A History of U.S. Presidential Primaries: 1912-64.
6. In the United States, What are the State-by-State Rules for Voting in the Primaries?

 

 

 

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El camino a la Presidencia: Las Primarias. por Iván Matellanes (Licenciado en Filologia Inglesa), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Iván Matellanes

Administrador, editor y creador de la e-Revista de Humanidades Sárasuatī, soy Licenciado en Filología Inglesa (UAB) y estudiante de último año de Humanidades (UOC). Además, tengo un Máster en "Teaching English as a foreign language" (UPF) y actualmente estoy cursando otro Máster oficial en "Estudios Norteamericanos" (UAH). Soy profesor de Inglés de ESO en la provincia de Castellón. Me gusta mucho la historia Americana y el pensamiento político estadounidense, ámbitos en los que me estoy especializando y alrededor de los cuales me gustaría disertar en un futuro.

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