El concepto de fealdad en el arte

Cristo.feo 

 

Introducción

     La estética se podría definir como la disciplina que tiene por objeto el estudio de la esencia y la percepción de la belleza. Sin embargo, conceptos como el de belleza o fealdad no son tan fáciles de definir, pues constituyen experiencias exclusivas para cada sujeto. Así pues, lo que una persona percibe como bello no lo tiene que ser obligatoriamente para otra. Por lo tanto, aunque todo objeto tiene posibilidades estéticas propias (y objetivas), necesita de una persona a quien esas características la afecten tocando su sensibilidad, experimentando así su valor estético. La fealdad, en cambio, tendría que alejarse de la concepción estética de belleza, pues entendemos como feo al fenómeno de la realidad adversos a lo bello [1]. Sin embargo, esta relación entre lo bello y lo feo es mucho más compleja que una simple oposición. Se podría afirmar que, a través del arte, la fealdad ha adquirido un valor estético. Incluso podría llegarse a afirmar que los efectos de la experiencia de Fealdad son más intensos que los de la experiencia de la belleza, logrando un impacto mayor y más duradero con la estética de lo feo. Ya incluso PLOTINO afirmaba que debemos recordar que lo feo y lo malo nos impresionan con mucha más fuerza que lo agradable (…), la enfermedad deja una huella más profunda (…) [2].

 

     Aunque es bien conocida la herencia clásica acerca de la exquisita concepción de lo bello (basado en la proporción y la harmonía), también en aquella época hubieron conocidos ejemplos en el mundo de la falta de medida: DIONISIOS, dios del vino y del disparate feo y desmesurado; Saturno matando a sus hijos… La fealdad, con el auge del cristianismo, sirve como contraste a la belleza representada por Dios y sus actos. Por consiguiente, en la Edad Media, la fealdad se identificó con todo aquello antagónico a Cristo: diablos, animales feos, esqueletos o calaveras. El Renacimiento es una vuelta a los cánones clásicos, un retorno al orden tras la edad media. En la época contemporánea, muchos han sido los artistas que han establecido una contemplación de lo feo, haciendo de éste un recurso para la expresión artística. El artista que cultiva la estética de la Fealdad toma todos los puntos convencionalmente feos de la naturaleza, para hacer de su obra un escenario feísmo, que mediado por el arte logra éxito en los espectadores. Esta idealización de la vida vista como belleza va cambiando poco a poco con el paso de los siglos. Por ejemplo, en El Quijote, podemos ver ya este aspecto de la modernidad a través de su descripción de las mujeres sin ocultar su desagrado físico.

 

     Así pues, el concepto de Fealdad ha ido cambiando en relación con los distintos períodos históricos o culturas y, citando a JENÓFANES DE COLOFÓN, si los bueyes, los caballos y los leones (…) pudiesen (…) hacer obras como las que hacen los hombres, semejantes a los caballos el caballo representaría a los dioses, y semejantes a los bueyes, el buey, y les darían cuerpos como los que tiene cada uno de ellos [3]. Sin embargo, afirmar que la fealdad es un concepto relacionados con una época o cultura, no significa que no se haya intentado siempre definirla en relación con un modelo estable. El mismo NIETZSCHE dice que lo feo se entiende como señal y síntoma de degeneración. Todo indicio de agotamiento, de pesadez, de senilidad, de fatiga, toda especie de falta de libertad, (…) esto provoca una reacción idéntica, el juicio de valor “feo” [4]. Este argumento de NIETZSCHE nos viene a decir el término de Fealdad está definido en relación con un modelo específico y objetivo.

 

 

La fealdad bajo criterios políticos o sociales

     Para comenzar y sin salirnos mucho de la línea de este trabajo, la atribución o no de fealdad también se ha hecho atendiendo no a criterios estéticos, sino políticos y sociales. En un pasaje de K. MARX se recuerda que la posesión de dinero puede suplir la fealdad: El dinero, en la medida en que posee la propiedad de comprarlo todo, de apropiarse de todos los objetos, es el objeto por excelencia. (…) Lo que soy y lo que puedo no está determinado en modo alguno por mi individualidad. Soy feo, pero puedo comprarme la mujer más bella. Por lo tanto, no soy feo, porque el efecto de la fealdad, (…), queda anulado por el dinero [5]. Si aplicamos esta reflexión al poder en general, podremos entender algunos retratos de monarcas de siglos pasados, cuyas facciones fueron devotamente inmortalizadas por pintores cortesanos, que desde luego no pretendían destacar demasiado sus defectos, y hasta hicieron todo lo posible por refinar sus rasgos. No cabe duda de que estos personajes nos parecen bastante feos (y probablemente también lo eran en su tiempo), pero era tal su carisma y la fascinación que les otorgaba su omnipotencia que sus súbditos los contemplaban con ojos de adoración.

 

 

Edmund Burke y la Novela gótica.

     Para comenzar con este breve estudio sobre el concepto de la fealdad en la época contemporánea, comenzaré a finales del siglo XVIII, cuando la fealdad aun no constituye una determinación estética precisa. Sin embargo, algunos grandes pensadores británicos de este periodo comienzan a postular definiciones más modernas del papel de la fealdad en la estética. Por ejemplo, EDMUND BURKE, en su Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y lo bello, afirma que la fealdad puede ser bella en tanto que excite agradablemente la imaginación [6]. Así pues, BURKE muestra como compatibles las ideas de sublime y fealdad. La irrupción de la fealdad en la teoría estética de BURKE se produce solamente del lado del sujeto. Es decir, BURKE se pregunta porque lo feo nos complace, porque la contemplación de lo terrible nos provoca emociones.

 

     Esta nueva faceta de la fealdad está bien reflejada en la literatura gótica de finales del siglo XVIII. A través de la literatura gótica, se nos muestra la fealdad (tanto interior como exterior) del ser humano. Como ejemplo, mencionaré posiblemente a su personaje más internacional y conocido: FRANKENSTEIN. En su novela, MARY SHELLEY nos muestra a su personaje principal como un ser sobrehumano, ya no solamente por sus cualidades físicas, sino también por su deformidad.

Its unearthy ugliness rendered it almost too horrible for human eyes. [7]

     La fealdad, que por sí sola no sería causa de lo sublime, sí lo es cuando aparece relacionada con cualidades causantes del terror. Se puede afirmar que la criatura nos parece sublime porque hay un sentimiento de inadecuación por parte de la imaginación para representarla: Este ser horroroso y falto de proporción se adecúa difícilmente al concepto de ser humano. Así pues, podemos decir que la criatura representa lo sublime monstruoso, ya que, lo monstruoso, como señala KANT, es definido como un objeto que por su mayor tamaño aniquila el fin que constituye su concepto [8]. La criatura es un monstruo porque desafía los límites que han de definir la humanidad moral. Además, tal como nos recuerda MICHEL FOUCAULT, un monstruo es algo o alguien que ha de ser mostrado (del latín monstrare) como un aviso visible del lado más oscuro del ser humano, y como resumen de aquello que no tenemos que ser [9].

 

 

Karl Rosenkranz y lo cómico.

     La primera gran estética de lo feo la elaboró KARL ROSENKRANZ en 1853. En ella se establecen varias analogías de cierto interés. Primero, se crea une relación entre lo feo y el mal moral, donde ROSENKRANZ retoma la idea tradicional de que lo feo es lo contrario de lo bello, de modo que cualquier estética se ve obligada a abordar también el concepto de fealdad. Sin embargo, cuando pasa a una fenomenología de las distintas encarnaciones de lo feo es cuando nos deja entrever una especie de autonomía de lo feo, que lo convierte en algo mucho más rico y complejo que una simple serie de negaciones de las distintas formas de belleza. Segundo, ROSENKRANZ sitúa lo feo entre lo bello y lo cómico.

 

Darwin ApeLo feo tiene por consiguiente dos fronteras: el límite inicial de lo bello y el límite final de lo cómico. Lo feo excluye de sí a lo feo. Lo cómico, por el contrario, confraterniza con lo feo, pero al mismo tiempo le extirpa su elemento repugnante haciendo ver su relatividad y nulidad con respecto a lo bello. Un estudio del concepto de lo feo, una estética de dicho concepto, encuentra por lo tanto su camino exactamente trazado. Debe comenzar recordando el concepto de lo bello, no para exponerlo en la totalidad de su naturaleza, sino en la medida en que se den las determinaciones fundamentales de lo bello, a partir de las cuales y como su negación se genera lo feo. Este estudio debe acabar con el concepto de la transformación que experimenta lo feo para convertirse en un medio de comicidad. Naturalmente lo cómico no es tratado aquí con todo detalle, sino sólo en la medida en que lo exige la demostración del paso de lo feo a lo cómico. [10]

 

     Esta nueva visión introduce otro elemento a la ecuación estética: La caricatura. Así pues, a través de la fealdad, se crea una belleza artística de lo cómico capaz de transformar una caricatura en un placer estético. Por lo tanto, lo cómico, de la mano de lo feo, encuentra un lugar en las bellas artes.

 

 

Movimientos vanguardistas.

Munch grito     La deformidad y la fealdad pasan de un segundo plano, o de un papel anecdótico (como es el caso de las caricaturas), a un lugar destacado dentro de los nuevos movimientos vanguardistas del siglo XX. Por ejemplo, el expresionismo, deforma el mundo visible como medio para trasmitir al receptor la conciencia trágica de la vida. El punto de vista del autor es el de un yo atormentado y oscuro. La reacción expresionista a la modernidad invoca una rebelión apasionada, utilizando formas expresivas grotescas primitivas. En consecuencia, la distorsión expresionista, lo grotesco y la fealdad, rasgos formales centrales del arte expresionista, son modos de visualizar e interpretar las experiencias de una emergente sociedad industrial. La estética expresionista, pues, queda empapada por una estética de la fealdad. Ningún otro movimiento hasta la fecha había apostado de igual manera por la deformidad, la enfermedad y la locura como el motivo de sus obras.

 

     De entre los múltiples ejemplos que podemos encontrar, he elegido a E. MUNCH. Este expresionista alemán se definió a sí mismo un artista que no pinta lo que ve sino lo que siente. Así pues, a través de la fealdad, nos muestra su yo más profundo y angustiado. Este autor, de vida tormentosa y con serios problemas psicológicos, es la viva imagen del nuevo papel de la fealdad en el arte: La fealdad como utensilio para llegar al espectador, para crear controversia (muchas de sus obras fueron duramente criticadas por sus contemporáneos), para mostrar el tormento de la sociedad y el alma del pintor. Este es el primer gran paso para que la fealdad no solo se reafirme como un elemento más dentro del mundo del arte, sino que una característica propia con un valor estético igual al de la belleza.

 

     No puedo acabar de hablar del movimiento vanguardista sin mencionar al cubismo. Posiblemente, este movimiento sea uno de los más transcendentes de la historia de la pintura occidental, por su ruptura radical con la estética clásica, el concepto de belleza y las nuevas formas de observar la naturaleza. A partir del cubismo, el concepto de belleza y fealdad cambia radicalmente. Suele considerarse al cubismo como una síntesis de dos visiones: la de G. BRAQUE, que daría forma a las facetas características del estilo, y la de P. PICASSO, que introduciría el rasgo escandaloso de lo feo, a través de sus rostros inspirados en las máscaras africanas por entonces de moda. Sus planteamientos, totalmente inéditos en el arte, crean un nuevo lenguaje estético. Lo que más molestó al público y los críticos de la época, y al mismo tiempo, lo que entusiasmó a los amigos, no fue el alejamiento de la perspectiva cónica, sino la fealdad de las figuras del cuadro que se considera fundador del estilo, Las señoritas de Aviñón.

 

 

Lo Kitsch.

     En la actualidad, el mal gusto está adquiriendo una notoriedad que luego ha pasado a la moda cara y lujosa. El mal gusto, comúnmente llamado kitsch (Palabra de origen alemán que significa algo de mal gusto), son las reproducciones cutres de obras maestras, las copias de columnas romanas metidas en el salón de casa o las figuritas de esculturas griegas en mármol pulido y con purpurina. En cierto modo es una exhibición de ignorancia o de desaliño cultural, pero si se mira con ternura revela algún rayo de irónica belleza. El kitsch se asocia al desarrollo del mercado de consumo masivo, tanto es así que desde varios ámbitos intelectuales, se ve como el hijo natural de la modernidad. Este nuevo concepto de la fealdad es una vuelta atrás, una vuelta a lo cómico y caricaturesco. Los medios de comunicación masivos, sobre todo las televisiones, bombardean diariamente al espectador con todo tipo de programación y personajes del más puro estilo Kitsch. Ya no solamente me refiero a la conocida como telebasura, sino que también a grandes producciones de cine españolas (Torrente y el brazo tonto de la ley, …) o Estadounidenses (Algo pasa con Mary …) o festivales de la canción (Eurovisión y el Chiky-chicky) donde se explota lo feo y grotesco desde un punto de vista humorístico y con el único fin de entretener al espectador. Por lo tanto, la fealdad y lo grotesco pasan a ser un utensilio fácil para provocar la risa y mantener une estado de interés en el espectador que está viendo el programa o película. T. ADORNO, en los años 30, ya percibió este movimiento en lo que él llamaba la industria cultural, donde el arte está controlado y planeado por las necesidades del mercado y es dado a un pueblo pasivo que lo acepta.

 

The_kiss      Aun así, existen maneras distintas de entender este movimiento. Una visión más purista, afirma que el kitsch elige de manera consciente objetos y actitudes descalificados por la estética dominante. De esta forma, la fealdad estridente de los objetos elegidos parodia el carácter convencional de lo considerado estéticamente aceptable. El kitsch, sistemáticamente adoptado por la postmodernidad, aparece en muchas de las películas de Almodóvar. En ellas, figurinas de plástico y escayola pintada, peinados y canciones camp son presentadas provocativamente en pantalla, llamando la atención sobre su presencia y reclamando el derecho a compartir los medios de representación con los objetos sancionados por la alta cultura. Este uso de la estética kitsch es más frecuentado en ámbitos culturales muy específicos, y se acerca más bien a mostrar una visión surrealista de la realidad con el fin de reclamar una posición cultural dentro del mainstream dominante. Como ya he comentado, Almodóvar es un buen ejemplo, pero podemos encontrar muchos más: El Pop Art, la Mardi Gras, el pintor noruego ODD NERDRUM … En resumen, para este colectivo, el Kitsch es una forma de expresión cultural más, la cual no tiene nada que envidiar a las formas de expresión cultural tradicionales.

 

 

 

Notas
[1] Diccionario soviético de Filosofía (1965): Lo feo
[2] PLOTINO V.8.11
[3] CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Stromata , V, 110
[4] Nietzsche, F. (1889), Crepúsculo de los ídolos.
[5] MARX, K. (1844).
[6] RODRÍGUEZ TOUS, J. A. (2002): pag. 71
[7] WOLLSTONECRAFT GODWIN SHELLEY, M. (1968): Pag 77
[8] KANT, I. (1991): Pag. 166
[9] FOUCAULT, M. (1976)
[10] ROSENKRANZ, K. (1853): Pag 58
 

 

Bibliografía
MUÑOZ, D. (2003), La estética de lo feo. Revista Salomé.
ASPIRANTE A DOMADOR (2009), El pensamiento del corazón (III): sobre la belleza y la fealdad, en el blog Cabalgando al tigre.
Traducción de PONS IRAZAZÁBAL, M. (2005), Umberto eco: la belleza y la fealdad. La Nación.
GONZÁLEZ MORENO, B. (2002), Lo sublime hecho carne: La representación estética de la criatura en Frankenstein. Departamento de Filología Moderna: Universidad de Castilla La Mancha.
ROSENKRANZ, K. (1853), Estética de lo feo. Madrid, Edición de Miguel Salmerón, Julio Ollero ed. (1992)
FERNÁNDEZ RUIZ, B. (2004), De Rabelais a Dalí: La imagen grotesca del cuerpo. Universitat de València. GOOGLE.BOOKS
RODRÍGUEZ TOUS, J. A. (2002), Idea estética y negatividad sensible: la fealdad en la teoría estética de Kant a Rosenkranz. Editorial Montesinos. GOOGLE.BOOKS
WOLLSTONECRAFT GODWIN SHELLEY, M. (1968), Frankenstein. Forgotten Books. GOOGLE.BOOKS
KANT, I. (1991), La crítica de la facultad de juzgar. Caracas: Monte Ávila.
FOUCAULT, M. (1976), Historia de la locura en la época clásica. Fondo de Cultura Económica.
MARX, K. (1844), Manuscritos economicosy filosoficos de 1844. Edición digital preparada por Juan R. Fajardo para el MIA (Enero de 2001). Fuente del texto digital: Biblioteca Virtual “Espartaco” (Enero de 2001).
http://www.selectividad.tv/S_L_3_1_2_S_los_movimientos_esteticos_de_vanguardia.html
http://www.ucm.es/info/especulo/numero27/expresio.html
http://www.elpais.com/articulo/arte/duelo/dionisiaco/apolineo/elpepuculbab/20080105elpbabart_2/Tes
http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Rehermann/Picasso.htm
http://www.realismoestetico.org/Picasso-Guernica-DK.html
http://www.humanidades.uach.cl/documentos_linguisticos/document.php?id=48
http://lecturaserrantes.blogspot.com/2009/03/historia-de-la-fealdad-cargo-de-umberto.html
http://www.bilbao.net/castella/residentes/vivebilbao/publicaciones/periodicobilbao/200712/pergola06-07.pdf
http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/libros/Literatura/f_fugitivos/fealdad.pdf
http://www.elpais.com/articulo/arte/esplendor/fealdad/elpepuculbab/20080105elpbabart_1/Tes

 

 

 

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About Iván Matellanes

Administrador, editor y creador de la e-Revista de Humanidades Sárasuatī, soy Licenciado en Filología Inglesa (UAB) y estudiante de último año de Humanidades (UOC). Además, tengo un Máster en "Teaching English as a foreign language" (UPF) y actualmente estoy cursando otro Máster oficial en "Estudios Norteamericanos" (UAH). Soy profesor de Inglés de ESO en la provincia de Castellón. Me gusta mucho la historia Americana y el pensamiento político estadounidense, ámbitos en los que me estoy especializando y alrededor de los cuales me gustaría disertar en un futuro.

6 Comments

  • 25 noviembre 2011 | Permalink |

    Deshonesto plagio de Historia de Fealdad, Umberto Eco

  • 30 noviembre 2011 | Permalink |

    La verdad es que no he usado esta referencia de manera directa en ningún momento, pues me fue imposible conseguirla para hacer el articulo. Sin embargo, era una referencia que aparecía constantemente en la literatura que menciono en el articulo. Obviamente, hablar sobre la fealdad en el arte implica referenciar (aunque sea indirectamente) la obra de Eco. Llamar deshonesto quizás sea un poco exagerado, aunque está claro que “Historia de la fealdad” de Eco es una obra de referencia (repito, indirecta) de este artículo.

  • cinthia
    27 mayo 2012 | Permalink |

    Buenisima pagina, de gran ayuda, gracias por todo =D

  • 24 febrero 2014 | Permalink |

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