EL MITO, ADORNO DEL PAISAJE: JOOS DE MOMPER EL JOVEN

Se atribuyen más de quinientas obras al pintor flamenco Joos de Momper (nacido y fallecido en Amberes, 1564 – 1635), también conocido como Josse y Jodocus. Momper colaboró con Rubens, Hendrick van Balen y Jan Brueghel el Viejo. En su obra se aprecian influencias de Pieter Brueghel el Viejo, Paul Bril y Louis Toeput.

La mayor parte de la obra de Momper son paisajes, hasta el punto de que llega a componer paisajes antropomorfos, tal vez inspirados en la obra de Giuseppe Archimboldo, aunque en algunos óleos toca la mitología clásica. De estas últimas obras nos ocuparemos en este artículo.

Hércules roba los bueyes de Gerión

Hércules roba los bueyes de Gerión

Hércules roba los bueyes de Gerión

Hércules roba los bueyes de Gerión[1] presenta al hijo de Júpiter acarreando una boyada de una decena de reses; atraviesa lo que podría ser un paisaje neerlandés con río, puente, iglesia con campanario, varias aldeas, molino y pozo, un escenario donde pace un rebaño de cabras.

Según la versión más corriente de los trabajos de Hércules, el décimo trabajo que debe llevar a cabo el héroe consiste en presentar los bueyes de Geriones ante Euristeo. Para ello debe emprender viaje a la remota isla de Eritia. Los animales están a cargo de un boyero llamado Euritión, que tiene un perro llamado Ortro, un monstruo hijo de Tifón y de Equidna. Por allí cerca, un tal Menetes vigila las reses de Hades.

La isla Eritia se encuentra en occidente, al otro lado del Océano; para llegar hasta allí Hércules se embarca en la copa de Helio, el dios del sol. A bordo de esta gran copa sube Helio, con su carro y sus caballos, todas las noches para regresar a su palacio en oriente. Helio, amenazado por las flechas del héroe, no tiene más remedio que prestarle su medio de transporte. Durante el viaje, Océano molesta con sus olas a Hércules, que calma las aguas amenazándolo con sus flechas.

Al llegar a la isla, nuestro protagonista es atacado por Ortro y seguidamente por Euritión, pero se deshace fácilmente de ellos. Menetes, que se hallaba cerca, acaba con las costillas rotas (y hubiera sido peor si Perséfone no sale en su favor) por haber avisado a toda prisa a Geriones. Éste se enfrenta a Hércules, pero, a pesar de su triple cuerpo gigantesco, es muerto por sus flechas.

Durante su regreso a Micenas, Hércules vive muchas aventuras; al pasar por Tartesos, levanta dos columnas, una a cada lado del estrecho de Gibraltar. Lucha con varios cuatreros y tiene diversos amores. Finalmente, llegado a su meta, Euristeo sacrifica los bueyes en honor de Hera.

Helicón o La visita de Minerva a las Musas

Helicón o La visita de Minerva a las Musas

Helicón o La visita de Minerva a las Musas

Helicón o La visita de Minerva a las Musas[2] presenta la llegada de la diosa Minerva, a la izquierda, llevando la égida, casco y lanza. Una de las nueve Musas se ha adelantado a recibirla, mientras sus hermanas siguen tocando sus instrumentos (todos ellos de la época de Momper); entre ellas vemos también a un niño, que bien podría ser el pequeño Orfeo, hijo de la Musa Calíope. A la derecha se aprecian la fuente Hipocrene y, en lo alto, el caballo Pegaso.

La mitología hace a las Musas hijas de Zeus y Mnemósine, la diosa de la memoria, con la que el dios se unió nueve noches consecutivas y engendró a las nueve hermanas, las diosas de la música y en general del pensamiento. Sus nombres son Calíope, Clío, Polimnia, Euterpe, Terpsícore, Erato, Melpómene, Talía y Urania; a cada una de ellas se les fue atribuyendo un campo musical concreto: épica, historia y pantomima son las atribuciones de las tres primeras, por ejemplo. La visita de Minerva a estas diosas parece más bien una invención no atestiguada en la mitología: Minerva, diosa de la Razón y, por extensión, de las artes y las letras, se encuentra con las diosas de la inspiración.

En cuanto a la figura de Pegaso, se cuenta (además de las hazañas que acometió Belerofontes a lomos de este peculiar equino y su nacimiento a consecuencia de la decapitación de Medusa) que las Musas y las Piérides iniciaron una competición de canto en las cimas del monte Helicón. El monte sentía un gran placer y se hinchó hasta el extremo de que Posidón se dio cuenta de que podía constituir una amenaza para el cielo y envió a Pegaso. El caballo golpeó con sus patas al Helicón para que volviese a su tamaño habitual y en ese lugar nació la fuente Hipocrene, la “Fuente del Caballo”.

Mercurio, Venus y Cupido

Mercurio, Venus y Cupido[3] están representados en un dibujo firmado por Momper en 1598; observamos a la izquierda al diosecillo del amor con sus alitas; en el centro Mercurio abraza a Venus a su derecha, sentados ambos al pie de un árbol.

Como cuenta el mito, de los amores de Mercurio y Venus nació Hermafrodito. La diosa, avergonzada de su adulterio, dejó a su hijo en el monte Ida al cuidado de las ninfas del lugar.

Paisaje con la caída de Ícaro

Paisaje con la caída de Ícaro

Paisaje con la caída de Ícaro

En este Paisaje con la caída de Ícaro[4] observamos en el cielo a Dédalo, que contempla la caída de su hijo Ícaro, que todavía está más alto que él. Son dos figuras bastante pequeñas en un paisaje donde aparecen el mar, varias poblaciones, un bosque, un pastor con su rebaño y un labrador con una yunta. Existe al menos otra versión, conocida como Paisaje fluvial con la caída de Ícaro,[5] en que la disposición de Dédalo e Ícaro es semejante, aunque el paisaje es distinto. También tenemos conocimiento de un Paisaje con la caída de Faetón[6] que debe de ser un cuadro en la línea de este Ícaro. En este caso se puede señalar el antecedente directo de Momper, se trata de un cuadro homónimo[7] de Pieter Brueghel el Viejo En este cuadro vemos muchos elementos que aparecen en la pintura de Momper (el pastor con el rebaño, el pescador, el labrador con la yunta, etc.), pero hay una notable diferencia: Ícaro está dentro del agua y sólo se le ven las piernas.

Paisaje con la caída de Ícaro de Pieter Brueghel el Viejo

Paisaje con la caída de Ícaro de Pieter Brueghel el Viejo

Según el mito, el rey Minos ordena a Dédalo que construya un lugar donde encerrar al monstruoso Minotauro, que lo avergüenza. Dédalo, ayudado por su hijo Ícaro, construye el laberinto, donde son encerrados ambos, para que no descubran el secreto de la construcción. No obstante, logran escapar volando del edificio: han fabricado unas alas con cera y plumas que habían encontrado casualmente. Pero el joven Ícaro asciende excesivamente hacia el sol, desoyendo las advertencias de su padre, y muere al caer al mar que desde entonces lleva su nombre.

El juicio de Paris

El juicio de Paris[8] también presenta unas pequeñas figuras mitológicas, en este caso en el ángulo inferior derecho del óleo: se trata de Paris que contempla sentado a las tres diosas Minerva, Venus y Juno (o para los griegos Atenea, Afrodita y Hera) acompañada la segunda por Cupido. El resto del cuadro es ocupado por un paisaje montañoso y una ciudad, que sin duda es Troya, en cuyos cielos vuela una figura, tal vez la de Mercurio.

El juicio de Paris

El juicio de Paris

Cuenta el mito que Eris, la Discordia, lanza entre los asistentes de las bodas de Tetis y Peleo una manzana de oro con una inscripción, para que pertenezca a la más bella. Las tres diosas antes mencionadas se consideran merecedoras del título, mas como nadie quiere comprometerse, Júpiter las envía, acompañadas por Mercurio al monte Ida, para que la disputa sea resuelta por Paris (llamado también Alejandro, es el segundo hijo de Príamo, el rey de Troya). Para alcanzar la victoria, ofrecen a Paris ciertos presentes: Juno el poder en Asia, Minerva la prudencia y la victoria, y Venus a Hélena, una mujer comparable a ella misma por su belleza. Paris se decide en favor de la última.

La muerte de Eurídice

A estos trabajos añadiremos una obra anónima, La muerte de Eurídice,[9] que adorna la tapa de un clave. La pequeña escena mitológica que se aprecia en el extremo inferior izquierdo (la zona que se halla más cerca del intérprete) contrasta con el paisaje que la rodea: en ese aspecto podemos ver la mano de un imitador de Momper y en el hecho de que el elemento mitológico ocupe un lugar marginal. El panel representa a Eurídice que yace desnuda recostada sobre una capa roja con una serpiente enroscada en el brazo izquierdo; a sus pies hay numerosos instrumentos. Junto a ella un personaje masculino desnudo está sentado sobre una mesa sosteniendo una jarra con ambas manos y apoyando el pie derecho en otra; se trata de Orfeo, en duelo por su esposa, según se puede leer en la explicación del Rijksmuseum.[10]

La muerte de Eurídice

La muerte de Eurídice

En el mito, Aristeo intenta raptar a Eurídice y la joven huye al bosque donde muere mordida por una serpiente venenosa. Orfeo desciende al Hades con la intención de que su esposa vuelva a la vida. Hades y Perséfone, conmovidos por la belleza de su voz y la armonía de su música,  aceptan devolver a Eurídice a la vida, siempre y cuando, en el camino de vuelta, Orfeo no se vuelva para contemplarla, hasta que lleguen al mundo de los vivos. Sin embargo, Orfeo no puede contener su impaciencia y Eurídice regresa a los infiernos.

No quiero dejar de exponer mis dudas respecto a la identidad del personaje masculino: desnudo, con jarras, que probablemente contienen vino, y coronado de hiedra. Cabe preguntarse si no podría, en realidad, ser Aristeo. Este es un personaje con ciertas concomitancias báquicas: de hecho, es primo hermano de Dioniso y acompaña al dios en su conquista de la India, además de experto en la viticultura.

Conclusión

El mito, adorno del paisaje, el título que hemos dado a estas páginas, refleja bastante bien el papel que representa el mito en los cuadros de Momper: ocupa un reducido espacio en un amplio paisaje; es un adorno en un gran escaparate, aunque es, sin lugar a dudas, una joya valiosa, es lo que da sentido al paisaje.
Sin embargo, en el caso de los cuadros de Minerva y de Hércules el mito gana la partida y ocupa todo el espacio; en el primer caso las Musas con sus instrumentos, Pegaso y el recibimiento a la Minerva expanden la mitología por todo el escenario. También ocurre esto en el lienzo de Hércules: el mito, mediante la boyada que recorre el camino, llena todo el paisaje.

Bibliografía

Bonnefoy, Yves, ed. Diccionario de las mitologías, vol. II, Grecia. Barcelona: Destino, 1996.

Falcón Martínez, C. Fernández-Galiano, E. y López Melero, R. Diccionario de la mitología clásica 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1980.

García Gual, Carlos. Introducción a la mitología griega. Madrid: Alianza Editorial, 1992.

Graves, Robert. Los mitos griegos 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1985.

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Ed. Paidós, 1984.

—, La mitología griega. Barcelona: Ed. Paidós, 1989.

Martínez, Sebastián, “El mito de Perseo y Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (12 IV 2010).

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—, “Amazonas, mito y leyenda”, en www.sarasuati.com (22 XI 2010).

—, “Immortals y el mito de Teseo”, en www.sarasuati.com (13 V 2012).

—, “El rapto de Europa I”, en www.sarasuati.com (29 XIII 2013).

—, “El rapto de Europa II”, en www.sarasuati.com (11 V 2014).

—, “Las Furias, de torturadoras a víctimas”, en www.sarasuati.com (22 I 2014).

—, “Hércules, el origen de la leyenda, un filme contra la mitología”, en www.sarasuati.com (26 I 2014).

— , “’Hércules (2014)': la película y la mitología clásica” , en www.sarasuati.com (11 IX 2014).

— , “En el décimo aniversario de “Troya” de W. Petersen”, en www.sarasuati.com (15 XI 2014).

—, “Las poesías de Tiziano”, en www.sarasuati.com (10 XII 2014).

—, “Los mitos de Tiziano I”, en www.sarasuati.com (15 I 2015).

—, “Los mitos de Tiziano II”, en www.sarasuati.com (18 VI 2015).

—, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (I)”, en www.sarasuati.com (8 X 2015).

—, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (II)”, en www.sarasuati.com (2 XI 2015).

—, “Dosso Dossi: héroes, libros y fantasía (I)”, en www.sarasuati.com (8 III 2016).

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Ruiz de Elvira, Antonio. Mitología clásica. 2ª ed. Madrid: Editorial Gredos, 1982.

Schwab, Gustav. Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica. 2ª ed. Madrid: Gredos, 2011.

Notas

[1] Este óleo sobre tabla fue pintado entre 1590 y 1635. Se encuentra en el Rijksmuseum de Amsterdam. Sus dimensiones son de 117 cm de largo por 74 cm  de alto.

[2] Esta obra se conserva en el Koninklijk Museum voor Schone Kunsten de Amberes. Es un óleo sobre tabla. Fue pintado en la primera mitad del XVII. Formato apaisado; sus dimensiones son 199 cm por 140 cm.

[3] Tinta sobre papel. Fechado en 1598. Dimensiones 22,7 cm de alto por 18,1 cm de ancho. Courtauld Gallery de Londres. Una reproducción puede verse en el siguiente enlace: https://rkd.nl/explore/images/248894.

[4] Este óleo sobre tabla se exhibe en el Nationalmuseum de Estocolmo y mide 154 por 173 cm. No consta datación.

[5] Óleo sobre tabla, de 125 cm de largo y 80 de alto. El óleo fue subastado en París por Christie’s. Se puede ver una reproducción en el siguiente enlace: https://rkd.nl/explore/images/191264.

[6] Se trata de un óleo sobre tabla, apaisado de 176 x 156 cm; se encuentra en el Nationalmuseum de Estocolmo (inv./cat.nr NM 6792). Para la información sobre el mismo (sin imagen del óleo), véase https://rkd.nl/explore/images/253084.

[7] Pintado hacia 1558, se trata de un óleo sobre lienzo montado sobre madera; sus medidas son 112 cm de largo y 73,5 de alto, y se encuentra en Royal Museums of Fine Arts de Bélgica.

[8] Momper pintó este óleo sobre lienzo hacia el año 1600. De formato apaisado, mide  154,6 cm de largo y 114 de alto. Fue subastado por Christie’s.

[9] El óleo, pintado en la parte interior de la tapa de un clave y conservado en el Rijksmuseum de Amsterdam, fue pintado entre 1590 y 1675. Sus dimensiones son 81 cm de alto y 171 cm de largo.

[10] Como se puede leer en la página web del museo, https://www.rijksmuseum.nl/en/collection/SK-A-4263.

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About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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