El rapto de Europa I

Consagramos este artículo a Europa con motivo de la aparición de su efigie en los billetes de 5 euros puestos en circulación hace unos meses. En los textos griegos y latinos antiguos,¹ este personaje representó un discreto papel como pareja amorosa de Zeus / Júpiter, aunque, a juzgar por los testimonios arqueológicos, tuvo cierta relevancia en el plano religioso. En cambio, a partir del Renacimiento adquirió un lugar destacado en las artes plásticas, principalmente en la pintura. Estudiaremos estos aspectos en el presente artículo.

El mito en las fuentes antiguas

Europa² es hija de Agenor, rey de Tiro, o de Fénix y de Telefasa o Argíope. El dios Zeus, que se había enamorado de la joven, mandó a Hermes traer la vacada de Agenor a orillas del mar; él mismo se transformó en un toro blanco y con su mansedumbre se ganó la confianza de Europa. El toro se ofreció para que Europa subiera a su lomo y, en ese momento, arrancó a toda velocidad. Se internó en las aguas del Mediterráneo y llegó a la isla de Creta. Allí Zeus mostró su verdadero aspecto a la muchacha y la sedujo en un lugar cerca de Gortina junto a un arroyo a la sombra de un plátano o de un sauce, que desde entonces fue de hoja perenne en contraste con los demás árboles de la zona.

Por su parte, Agenor envió a los hermanos de Europa, Cadmo, Cílix, Fénix y Taso (hagamos hincapié en que no todas las fuentes coinciden en su número y nombre) a buscarla, debidamente avisados de que no regresaran sin ella. Cadmo, siguiendo el consejo del oráculo de Delfos, fundó la ciudad griega de Tebas, después de haber desistido de la búsqueda. Cílix y Fénix se establecieron respectivamente en las regiones de Cilicia y Fenicia, a las que dieron nombre. Y Taso, al que se atribuyen otras filiaciones, se quedó en la isla griega homónima, desde entonces. Algunas fuentes añaden a Fineo entre los hijos de Agenor.
De Europa y Zeus nacieron tres hijos: Minos, Radamantis y Sarpedón. El primero es el famoso rey cretense, cuya esposa Pasífae concibió al Minotauro del toro enviado por Posidón. Radamantis desempeñó el papel de juez entre los vivos y entre los muertos. Finalmente, Sarpedón, personaje que se confunde con el héroe homónimo que luchó y murió en Troya en combate singular contra Patroclo, abandonó la isla para evitar enfrentamientos con sus hermanos y emigró a Licia. Algunas versiones atribuyen además a Europa la maternidad de Carno y Dodón.
Zeus casó a Europa con el rey de Creta, Asterión, y le dio tres regalos de bodas: el gigante de bronce Talos, una lanza infalible y un perro al que nunca se le escapaba la presa. Asterión aceptó a los hijos de Europa, de manera que Minos lo sucedió en el trono. Por otra parte, Cadmo habría estado en contacto con su hermana, puesto que, según Ferécides (3 F 86 Jakoby), le regaló a su esposa Harmonía un collar que Europa habría recibido de Zeus.
En cuanto al toro, cabe reseñar que Zeus hizo aparecer una constelación en el cielo, precisamente el Tauro zodiacal, para que quedase memoria de su aventura con Europa. Por otra parte, según Acusilao (2 F 29 Jakoby), el toro habría permanecido en Creta hasta los tiempos de Hércules, quien, en cumplimiento de su séptimo trabajo, lo llevó vivo a Micenas para presentarlo ante Euristeo. No obstante, otros consideran que el toro de Hércules era, en realidad, el toro que, a petición de Minos, había enviado Posidón y precisamente este animal engendró al Minotauro.

Representaciones antiguas del rapto de Europa

Sin ánimo de ser exhaustivo, se pueden citar bastantes representaciones antiguas del rapto de Europa. Comenzaremos por la pieza más antigua que podemos citar: se remonta al siglo VII a. C. o a los comienzos del siglo siguiente y se encuentra en el Museo Arqueológico Regional de Palermo; se trata de una métopa procedente del templo Y de Selinunte. Representa a Europa sentada, aferrándose a un cuerno del toro; el animal va navegando, pues entre sus patas se observa unos peces o unos delfines (ENLACE).
Continuemos ahora con la cerámica; el primer testimonio lo constituye una hidria etrusca de figuras negras, que data del siglo VI a. C. y que se exhibe en el Museo Nazionale Etrusco de la Villa Giulia en Roma. Esta pieza presenta ya algunos detalles que se convertirán en lugares comunes en épocas posteriores: el toro, llevando a Europa, surca el mar entre peces y delfines, mientras Eros lleva las guirnaldas nupciales (ENLACE).
Se atribuye al llamado pintor de Berlín la decoración de una cratera fabricada en la primera mitad del siglo V a. C. y conservada en el Museo Nazionale Tarquiniese en Tarquinia. Esta pieza del estilo ático de figuras rojas representa a Europa (muy vestida, en contraste con otras representaciones) sujetando con la mano izquierda el cuerno del toro, antes de subirse a sus lomos, según parece (ENLACE).
Una pieza de terracota ateniense realizada entre el 480 y el 460 a. C. representa a Europa recostada sobre el toro sosteniéndose con una mano en la cerviz del animal (ENLACE); se conserva en Munich (Staatliche Antikensammlungen). Aún podemos mencionar otra terracota, de una veintena de centímetros de altura y menos estilizada que la anterior; fue fabricada en Beocia hacia 470 – 450 a. C. y se conserva en el museo del Louvre; representa a Europa sentada a lomos del toro (ENLACE).
También en el museo del Louvre se encuentra la cratera que da pie a este artículo, pues contiene el retrato de Europa que aparece en el billete de 5 €. Lamentablemente no hemos podido encontrar una buena reproducción y tenemos que conformarnos con la de un folleto del Banco Central Europeo (ENLACE): Europa permanece sentada ligera-mente inclinada y con aire pensativo, mientras el toro pace cerca de ella. Tenemos pocas dudas de que se trata de la cara A de una cratera campaniforme de figuras rojas, obra del llamado pintor de la Iliupersis, pieza datada hacia el 360 a. C., que procede de Tarento; la otra cara de esta cerámica representa a Dioniso, una ménade y un sátiro (ENLACE).
En ese mismo museo, en un lécito con decoración en relieve vemos a Europa y el toro; se trata de una pieza de 350 – 300 a. C. procedente de Atenas (ENLACE). A su vez, el Museo Archeologico Nazionale de Paestum presenta (desde su restitución en el año 2005, pues anteriormente la pieza se conservaba en el J. Paul Getty Museum de Malibú) una espléndida cratera fabricada hacia el 335 a. C., obra del pintor Asteas. Representa a Europa surcando el mar a lomos del toro rodeada de peces, con la monstruosa Escila a su izquierda y Tritón a su derecha, mientras Poto, el deseo, sobrevuela la pareja; Europa aparece con un vestido ceñido y sujeta con la mano izquierda el velo y con la derecha la cerviz del toro (ENLACE, otro ENLACE y un tercer ENLACE).
El Kunst-historiches Museum de Viena exhibe una cílica apulia de figuras rojas datada hacia 330 – 320 a. C. En ella Europa, con el busto descubierto y con un vestido bastante transparente, se recuesta sobre el toro, apoyando la mano izquierda sobre el animal y sosteniendo su velo con la derecha (ENLACE).
También se han conservado algunos frescos relacionados con nuestro asunto. Al siglo I a. C. pertenece una pintura conservada en el Museo Archeologico Nazionale de Nápoles, procedente de las excavaciones pompeyanas; está enmarcada en el estilo III o de incrustación y podría tratarse de la imitación de una pintura griega. Este fresco representa el momento en que Europa, desnuda de cintura para arriba, acaba de subir a los lomos del toro, mientras se toca con una diadema la cabeza, adornada con un velo; esto ocurre en presencia de tres compañeras suyas, una de las cuales parece acariciarle el morro (ENLACE y otro ENLACE). En cambio, un fresco de las Termas del faro de Ostia, que se data a principios del II d. C., dibuja a Europa, también semidesnuda, a lomos del toro, rodeada de criaturas marinas (ENLACE).
Asimismo, se conserva, en mejor o peor estado, un buen número de mosaicos de Época Imperial romana procedentes de diversos puntos del imperio. La mayor parte presenta a Europa con el busto desnudo. El que se exhibe en el Museo Arqueológico de Naxos, procedente de las excavaciones de Aplomata, parece el de factura más primitiva, aunque tal vez no sea el de fecha más temprana; en él, además del toro y la joven recostada sobre él, se representan diversas criaturas acuáticas (ENLACE).
En los cinco siguientes mosaicos, de muy diversa procedencia, como veremos, Europa, recostada sobre el toro, sujeta con una mano o con ambas un velo que se le quiere escapar por el aire; el velo representaría la esfera celeste, mientras que Europa, identificable con Astarté, sería una diosa lunar, según se ha interpretado (Babelon 125). Tenemos el mosaico conservado en el Museo Nacional de Beirut en Líbano (ENLACE). Asimismo, en el Musée de L’Arles Antique (en Arles) se puede contemplar un mosaico procedente de una villa romana de la población (ENLACE). En el Musée du Château de Chantilly se exhibe un mosaico procedente de la Villa de San Marco en Stabia (Italia), que se puede datar en el I d. C. (ENLACE). En Mérida también se conserva un mosaico del siglo II d. C. relativo a este tema: el toro transporta a través del mar a Europa, cuyo velo flota en el aire (ENLACE). Al siglo II o III d. C, pertenece un mosaico conservado en el museo de Antakya en Turquía, que procede de la llamada “Casa del barco de Psique” (ENLACE).
En cambio, frente a los cinco recién mencionados, en el mosaico conservado en el museo arqueológico de Esparta son dos Erotes quienes sostienen en el cielo el velo de Europa. (ENLACE). Sólo un mosaico presenta completamente desnuda a nuestra protagonista; se trata del conservado fragmentariamente en el Museo Archeologico de Aquileia (Italia); en él se aprecia también un Eros (ENLACE).
Posiblemente el mosaico del rapto de Europa (ENLACE) procedente de la villa romana de Lullingstone en Farningham (Kent, Gran Bretaña) sea el más curioso debido, por una parte, a que uno de los Erotes que aparecen en él sujeta el toro por la cola, mientras que el otro parece saludar al público; pero es que además contiene una inscripción muy llamativa:

Invida si ta[uri] vidisset Iuno natatus
iustius Aeolias isset adusque domos.

Que podría traducirse así:

Celosa, si del toro hubiese Juno visto el viaje a nado,
con más motivo se hubiera encaminado hasta las mansiones eolias.

Estas líneas no carecen de elegancia, según Katherine Dunbabin (97-98); el anónimo poeta se hace eco de un pasaje de Virgilio, concretamente de los versos 50-80 del primer canto de la Eneida, en que Juno recurre a Eolo para impedir el avance de la flota de Eneas. El mosaico se encuentra en el triclinio de la villa, junto con otro que representa a Belerofonte matando a la Quimera. Estas imágenes datan de mediados del siglo IV d. C.

Europa y el toro en la pintura de los siglos XV y XVI

La representación más antigua del rapto de Europa, hasta donde nos ha sido dado investigar, es obra de Liberale da Verona, que pinta este suceso hacia 1470 en el panel anterior de un cassone florentino; Liberale se sirve de la técnica de la transición histórica para representar de derecha a izquierda a Europa con sus compañeras que se dirigen a la orilla del mar, a Europa subiendo a lomos del toro ante la mirada de sus amigas, al toro atravesando el mar con Europa recostada sobre él, y a Júpiter y Europa en la isla de Creta. Se podría decir que el veronés establece el canon de las escenas del rapto, puesto que la pintura posterior se limitará a variaciones sobre estos cuatro momentos narrativos, sobre todo sobre el segundo y el tercero (ENLACE).
Hacia 1550 tocó el tema Jean Cousin el Viejo; en un cuadro (Musée du Château de Blois) representa al toro, que, con una guirnalda al cuello, lleva a Europa recostada sobre él y cogida de sus cuernos; cruzan el mar rodeados de varios amorcillos, que, a su vez, navegan a lomos de monstruosos delfines (ENLACE).
También pertenece a la segunda mitad del siglo una pintura de autor desconocido (anteriormente atribuida a Schiavone), que se halla en el Rijskmuseum de Amsterdam: el toro blanco atraviesa el mar llevando a Europa, mientras a su izquierda, ya lejos, sus compañeras la llaman desde tierra firme, donde aún pastan otras reses (ENLACE).
Tiziano pintó entre 1559 y 1562 un óleo sobre el tema; se conserva en el Isabella Stewart-Gardner Museum de Boston: Europa, casi acostada sobre el toro, se aleja ante la desesperación de sus doncellas que quedan en la orilla; dos cupidos se ciernen sobre la pareja desde el cielo y otro navega sobre un pez junto a los fugitivos (ENLACE). Hacia 1628 o 1629 este cuadro fue copiado por Pedro Pablo Rubens, cuyo trabajo se expone en el Museo Nacional del Prado (ENLACE). El mismo Rubens retomó el tema para el encargo de la Torre de la Parada y lo representó de una forma muy diferente en un boceto que se ha conservado (ENLACE). Hacia 1630 este boceto fue plasmado por Jan Erasmus Quelinus en un lienzo que también se halla en el Museo del Prado: Europa mira hacia la derecha sentada sobre el toro (ENLACE).
Paolo Caliari o Cagliari, también llamado Paolo Veronese, pintó al menos dos cuadros sobre el asunto, ambos de los años 70 de este siglo XVI; se conservan en la londinense National Gallery (ENLACE) y en el Antecolegio del Palacio Ducal de Venecia (ENLACE). Los dos presentan un argumento común, puesto que retratan el momento en que Europa está a punto de subir, ayudada por sus doncellas, a lomos del toro. Pero además en los dos cuadros se sirve de la técnica de la transición histórica, para representar, en un tamaño cada vez más pequeño, primero al toro alejándose hacia el mar y navegando después en las aguas, mientras Europa alza un brazo.
En el Museo de Bellas Artes de Bilbao se expone una obra del pintor flamenco Marten de Vos, realizada hacia 1590; en ella Europa (desnuda por obra del viento, que le arrebata los vestidos) sujeta los cuernos del toro que surca las aguas. En el cielo tres cupidos vuelan hacia ellos aprestando sus flechas y en la orilla sus amigas se lamentan junto a la estatua de un dios río, mientras las vacas pacen y Mercurio las sobrevuela (ENLACE).
En el Museo del Prado se conserva un cuadro de finales del XVI obra de Leandro Bassano: Mercurio ocupa el primer plano entre ganado de varias especies, mientras en segundo término Europa se aleja por el mar a lomos del toro y sus compañeras la observan desconsoladas desde la orilla. Hay otras versiones, entre ellas una que se atribuye a su hermano Francesco (ENLACE).

Europa y el toro en la pintura de la primera mitad del XVII

Muy a finales del siglo XVI o a comienzos del XVII, Antonio Marziale Carracci (1583-1618) pintó el rapto de Europa en un cuadro que se guarda en la Pinacoteca Nazionale de Bolonia: la joven se aleja por el mar a lomos del toro, sus doncellas la miran desesperadas desde la orilla y dos cupidos navegan a su lado, mientras otros dos revolotean, uno con un arco y el otro con el velo (ENLACE). En la primera mitad del siglo XVII Guido Reni representó a Europa recostada sobre el toro, mientras abraza su cuello, en un lienzo que se expone en el Museo del Hermitage (ENLACE).
La Gemäldegalerie de Berlín conserva un cuadro de Jacob Jordaens, que data de 1615: Europa está sentada a lomos del toro en compañía de un numeroso grupo de amigas (ENLACE). También tenemos un dibujo de este autor realizado entre 1650 y 1655: Europa está desnuda, recostada sobre el toro, sus amigas la contemplan desde la orilla y un viento sopla desde el cielo, donde revolotean tres cupidos (ENLACE).
El J. Paul Getty Center de Los Angeles conserva un cuadro de Rembrandt pintado en 1632, en el que las criadas de Europa contemplan alarmadas cómo el toro se adentra en las aguas llevando consigo a Europa, que vuelve la mirada hacia la orilla; también parece alarmarse el auriga de una carroza; al fondo se divisan la ciudad de Tiro y unos barcos (ENLACE).
Entre 1635 y 1645 Alessandro Varotari el Padovanino pintó a Europa y el toro en un cuadro que se conserva en la Fondazione Cariplo de Roma: un cupido impone una guirnalda en los cuernos del toro plácidamente echado; sobre el animal está sentada Europa a horcajadas mirando hacia dos criadas suyas, que llevan unas flores en las manos (ENLACE).
La colección permanente del Museo Thyssen Bornemisza presenta un óleo de S. Vouet, pintado hacia 1640, en que Europa se sienta sobre el toro y la rodean dos doncellas que los adornan con flores; al mismo tiempo, dos cupidos vuelan hacia ellos llevando flores sueltas y en forma de corona (ENLACE).
A comienzos de la década de 1640 Cornelis Schut pintó un lienzo sobre Europa y el toro, que se guarda en el Museo del Hermitage. Representa al toro echado y tranquilo con Europa recostada sobre él en compañía de sus criadas; unos amorcillos acuden a cubrirla con un velo o traen flores; en la lejanía se observa el carro de Posidón que surca las aguas llevando a Anfítrite (ENLACE).
El Museo Nacional de Poznan alberga un rapto de Europa pintado entre 1640 y 1644 por Bernardo Strozzi el Cappuccino: da la impresión de que el toro acaba de echar a correr ante el apuro de las doncellas de Europa; varios amorcillos desde el cielo y un perrillo desde el suelo contemplan el desarrollo de los acontecimientos (ENLACE).
Francesco Albani pintó entre 1640 y 1645 una versión del rapto de Europa, que se conserva en el museo del Hermitage de San Petersburgo. El lienzo representa el toro que lleva por el mar a la joven con cuatro amorcillos que revolotean alrededor de ellos; en la orilla las amigas de Europa muestran su desesperación (ENLACE).
El francés Claudio de Lorena o Claude Gellée pintó hacia 1645 un paisaje con el rapto de Europa, que se conserva en el J. Paul Getty Museum de Los Angeles. En este cuadro, como en tantos otros del autor, el interés se centra en el escenario natural y el argumento mitológico queda relegado: a orillas del mar, Europa acaba de sentarse sobre el toro y al tiempo sus compañeras adornan con guirnaldas el animal; pacen los rebaños, mientras en el mar se ven barcas y bajeles, y en tierra se divisa la ciudad de Tiro (ENLACE). Años más tarde, en 1667, el mismo Claudio de Lorena volvió sobre el tema con un lienzo que representa el mismo tema con escasas diferencias: más doncellas acompañan a Europa; la ciudad está más alejada, casi insinuada. Este último cuadro pertenece a la Royal Collection (ENLACE).
El flamenco Nicolaes Pietersz Berchem tocó en 1649 este tema en un cuadro que se conserva en el Museo del Hermitage de San Petersburgo: el toro parece echar a andar con Europa en su lomo rodeado por las doncellas y algunas reses; en el cielo un conjunto de cupidos sujeta el velo de la muchacha y lanza flores sobre ella (ENLACE).

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Notas

1. Entre otras, las fuentes antiguas que informan sobre Europa son: Apolodoro III 1, 1; 4, 1-2; Baquílides XVII 29-33; Eurípides, fr. 820 Nauck; Heródoto I 2, 1; IV 45, 4-5; Hesíodo, fr. 140-141 M.-W.; Higino, Fab. 178; Horacio, C. III 27, 25 ss.; Ilíada XIV 321-322; Luciano, Syr.D. 4; DMar. 15; Mosco, II; Nonno I 45-136, 321-361; Ovidio, Met. II 836-875; Fast. V 603-618; Pausanias V 25, 12; Sch. Ph. 6; Teofrasto, HP I 9, 5.
2. Hay además otros personajes del mismo nombre: una de las muchísimas Oceánides, hijas de Océano y Tetis; una hija de Nilo, que fue esposa de Dánao; la madre de Telquis, que fue rey de Sición; la madre de Níobe, que casó con Foroneo; y la hija de Ticio y amante de Posidón, que fue madre del argonauta Eufemo. Por otra parte, en la ciudad beocia de Lebadea Deméter posee un santuario donde es conocida con el sobrenombre de Europa, según menciona Pausanias (IX 39, 4); se suele explicar que sería la asimilación de la hija de Ticio, una antigua divinidad de la tierra, con Deméter.

Índice de ilustraciones

1. Europa sentada sobre el toro, terracota beocia, hacia 470 – 450 a. C. (Museo del Louvre).
2. El rapto de Europa de Jean Cousin el Viejo, hacia 1550 (Musée du Château de Blois).
3. El rapto de Europa de Antonio Marziale Carracci, final del siglo XVI o comienzos del XVII, (Pinacoteca Nazionale de Bolonia).
4. El rapto de Europa de Bernardo Strozzi el Cappuccino, entre 1640 y 1644 (Museo Nacional de Poznan).

Nota bene

Todos los enlaces fueron comprobados el día 30 de noviembre de 2014.

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El rapto de Europa I por Sebastián Martínez García (Dr. en filología clásica), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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