ÉRASE UNA VEZ… LA LENGUA CASTELLANA

De Vulgari Eloquentia es el título por el que Alighieri reflexiona sobre el lenguaje y la identidad lingüística en relación al desarrollo de las lenguas romances de forma paralela al latín. Ese ensayo que, según se calcula, fue elaborado entre los años 1303 y 1305, está escrito en latín y en él, el autor le otorga a la lengua vernácula el mismo valor que pudo lograr el latín y, desde ese respeto, analiza el origen y la filosofía de un idioma que, de acuerdo a su criterio, era capaz de evolucionar y requería, por ese motivo, una contextualización histórica…

Es innegable que todo texto tiene una intencionalidad. Este que presento no es excepción. Con él pretendo hacer reflexionar (no convencer) sobre la rotunda negativa hacia la normativización y dignificación del andaluz como lengua a través de su escrita (¡Qué barbaridad!). Todos los escritos se ven condicionados en relación a la narrativa histórica oficial de un contexto histórico-territorial concreto. En este caso hablaríamos del contexto histórico que desemboca en la configuración actual del Reino de España. Desde un punto de vista lingüístico, España es hija del latín, y el Castellano “el niño bonito…”  Las lenguas romances de Hispania, excepto el mozárabe, nacen en el Norte de la Península y avanzan hacia el Sur a medida que los reinos cristianos van ocupando las tierras controladas por los musulmanes. Quizás es por ello que la oficialidad penaliza el uso del andaluz por su grado de arabización. Tras la reconquista de Granada en 1492, los reyes católicos incumplen las condiciones de capitulación y en 1502 obligan a los moriscos a convertirse o exiliarse. Hecho que repite Carlos I en 1526. Esto pone de manifiesto la importancia de la religión como elemento unificador de esta nación incipiente: El Reino de España es Católico. Por ello, todo vestigio de rasgos musulmanes son desprestigiados, despreciados, considerados inferiores, y en ultima instancia penalizados. Entre 1566 y 1567 Felipe II promulgó y ordenó la ejecución de un ley que imponía a los moriscos varias condiciones entre las que se encontraba el aprendizaje del castellano en un plazo máximo de tres años. Como resultado se produjeron expulsiones hasta 1610. Tal fueron los extremos  alcanzados por la obsesión del ya por entonces imperio del Reino de España por borrar todo aquello que recordara el pasado de Andalucía, que los reyes prohíben el uso arabizado del castellano en Al-Andalus. Y aquí, no encuentro forma para enfatizarlo lo suficiente, se prohíbe el uso arabizado del castellano, no se habla del Mozárabe… ¿tanto resentimiento? ¿tanta necesidad? (Para construir un Reino -o ahora Estado/Nación- deben existir elementos cohesionadores de la identidad, en el caso del Reino de España fueron la religión católica y el castellano.)

Esos son los cimientos sobre los que vienen construyendo el rechazo, el desprecio, la ridiculización, y el desprestigio de la forma de expresarse de un pueblo. El andaluz es tan digno como cualquier otra lengua romance histórica de España. Las lenguas son todas dignas. No hay lenguas superiores ni inferiores per se, por el contrario la proyección de superioridad de una lengua sobre otra es totalmente ficticia, creada por un discurso desde los centros de poder. ¿Qué es esto de centros de poder? Pues antes Castilla, los reyes y su iglesia. Ahora, les pongo tan solo dos ejemplos: La Real Academia de la Lengua Española y los medios de comunicación que fomentan el uso del castellano en detrimento del resto.

 ¿Por qué no aceptar la normativización del andaluz? ¿No lo hicieron el castellano y catalán o el gallego? … ¿es porque se considera dialecto castellano? ¿Acaso no se considera el valenciano dialecto del catalán y sin embargo cuenta con escritura y academia propias? Objetivamente no hay justificación para tanta persistencia,  en la negativa a, cuando menos, reflexionar abiertamente para, al menos, abrir este debate.

¿Alguien duda que el castellano pasó un día por la misma etapa en que se encuentra el andaluz actual? Veamos: Al andaluz se le considera un uso vulgar (eufemismo de inculto) del modelo castellano. Merece la pena mencionar que Alighieri ya decía lo mismo en el SXIV de las lenguas romances con respecto al latín en De Vulgari Eloquentia. Se dice que el andaluz es dialecto porque no tiene ortografía. Ninguna lengua natural nace con ortografía. Las lenguas son orales no escritas. Las ortografías son inventos culturales del hombre para transmitir y conservar conocimientos. En otras palabras, toda escritura es una ficción que no refleja la realidad, entre otros aspectos, porque las lenguas están vivas y cambian/evolucionan constantemente. Entonces, ¿Por qué es importante que el andaluz se escriba? Simplemente porque en este mundo se prestigia la escritura sobre el habla como elemento legitimador e indicador de superioridad intelectual y cultural. En otras palabras, para ayudar a desmantelar el entramado de prejuicios hacia Andalucía, el andaluz y los andaluces.

Pero, ¿Cómo hacerlo si parece que no hay un solo andaluz? No he encontrado mejor forma (asumo mi responsabilidad… entiéndase mi ironía) de legitimar la defensa del estudio del andaluz sino comparándolo al proceso histórico de un pariente cercano: el castellano. “El español de los siglos XII y XIII es una lengua sin fijeza, abandonada a tendencias espontáneas que, desarrollándose sin trabas, se entrecruzan y contienden” (Lapesa, 147).

En mis planteamientos para el estudio del andaluz abogo por trabajar desde el andaluz, para el andaluz por el andaluz. No desde el castellano, para el andaluz por el andaluz. Porque el andaluz es una realidad y Andalucía innegable. Y ni Andalucía ni el andaluz necesitan la aprobación de otros modelos lingüísticos ni los hablantes de esos modelos. Sin embargo, aunque no hay contradicción, me veo en la necesidad de explicar, someramente, por qué lo hago en castellano y a través de una comparativa con la historia del castellano: Este texto está escrito en castellano porque a día de hoy considero que lo importante es la divulgación de ideas que abran el debate, y en castellano encuentra potencialmente a un mayor número de lectores. (Por esto mismo, este artículo también se encontrará en inglés); Por otra parte, si me he decidido a utilizar la comparativa con el castellano a través de un estudio filológico de la evolución de los cambios en el castellano es tan sólo para con ello refrescar la memoria a los que critican el andaluz y demonizan a este pequeño reducto de personas (intelectuales, académicos, escritores y ciudadanos) que nos empeñamos en apuntar las necesidades de un estudio del andaluz desde un punto de vista científico-lingüístico para su dignificación y normativización.

Si esto no se hace es debido a factores extralingüísticos como, esencialmente, el de los nacionalismos independentistas catalán y vasco en España. No obstante, quede claro, que reivindico el estudio del andaluz puramente desde el punto de vista científico-lingüístico y no desde un nacionalismo andaluz independentista. Política y lingüística son dos cosas diferentes, aunque la política se empeña en hacer uso de las lenguas como elementos discursivos de la identidad y, no en pocos casos, como elementos excluyentes. Parámetros y usos que no comparto. Reitero que no pretendo ir en contra del castellano (lengua que hablo y cultivo), sino a favor del andaluz (lengua que hablo y tengo empeño en cultivar), que no es lo mismo…

A continuación me encargaré de elaborar un análisis enfocado en los cambios acaecidos en el castellano. Inducidos y/o provocados por la normativización de la Real Academia de la Lengua Española con su filosofía de limpiar, pulir y fijar. Para  ello tomaré los textos Del rey don Ferando de Leon  y  De la guerra entre Leon y Portugal,  y agruparé los fenómenos lingüísticos, elaborando una exploración del texto en aplicación y aprovechamiento de los estudios llevados a cabo por autores como Menendez Pidal y Rafael Lapesa entre otros. (Reseñados en bibliografía) Comenzaré por esbozar una introducción general que ofrezca una perspectiva global de la materia investigada, seguida de una contextualización particular de los textos objeto de estudio. Para luego aportar una explicación de los cambios, a nivel lingüístico, visualizados en los textos citados anteriormente. Sirviéndome de todas las herramientas necesarias con la intención de proveer un resultado final fidedigno a los procesos históricos. De acuerdo con los manuales clásicos el español ha concurrido en tres grandes periodos de transformación para mostrarse como lo es hoy día, inmerso en una evolución que refleja la interacción de múltiples factores, tanto lingüísticos como extra-lingüísticos. En dicha formación cabe establecer una división entre: una etapa primaria conocida como “español medieval o castellano antiguo” fechada entre los siglos X-XV; un segundo periodo donde el castellano evoluciona durante los siglos XVI-XVII bajo la nomenclatura de “español áureo” determinado por la publicación de la primera gramática castellana de Elio Antonio de Nebrija en 1492, que establece así una etapa de consolidación del idioma; Y una tercera fase que marca el inicio del “español moderno” desde que se fundara en 1713 la Real Academia Española.

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Textos: Del rey don Ferando de Leon  y  De la guerra entre Leon y Portugal

** Del rey don Ferando de Leon **

| Este rey don Ferrando, maguer fue aspero contral sobrino, quanto ensi bueno fue |  t ardit t  fazedor de bien; t maguer caso con doña Urraca, fija del rey de | Portugal, nunqua estido en paz con el, como que poblo çiudat Rodrigo t Ledesma en | territorio de Salamanca t Granada en termino de Coria t  Benauent t Coy-anca, que agora dizen Ualencia, en termino de Ouiedo t Uillalpando t Mansiel-la t Mayorga en termino de Leon t Castrotaraf en termino de Camora. Los de Salamanca, como eran poderosos, pesoles por que les poblauan los terminos t con aiuda de sus uezinos finieron cabo de si a Muño Rauia t sallie-ron a cabo a Ual de Muça; t uençioles el rey don Fernando t priso a Muño Rauia t | mandol cortar la cabeça t a ruego delos suyos perdono atodos los otros. Estonz | priso el cuerpo del rey don Remiro t traxieron lo t enterraron lo en Astorga enla | iglesia cathedral. Estonz era Ferrando Royz el castellano; este quando ouo dado al | rey lo que tenie por el, pasose a moros t de pues uino por furtar t destruyr | çibdat Rodrigo; t como dizen, Sant Ysidoro en uision appareçio enla yglesia alos | que la guardauan, como uinien y moros t fueron todos apercebidos t pusieron | derredor la uilla archas t corrales, ca non era cerçada. t entro el rey don Ferrando, de pues uinieron moros uençidos t mal apresos. De pues el rey don Ferrando enuio | por Ferrando Royz quel faire algo t el non quiso delaxar de guerrear a castellanos, | t ouo fazienda con ellos en Lubrigal, t mato asu suegro don Suero que estonz uiuie en Castiella t murio Aluar Gutierrez, hermano de Roy Gutier-rez, t muchos otros t fueron y presos el conde don Gomez. Es-tos pleytearon asi t fizieron omenage a don Rodrigo que tornasen a dias sabidos | quando ouiese su hermano enterrado; t retouolo por enterrar fasta que murio Ferrando Royz. Don Nuño uino al plazo con dc caualleros t dixo don Fernando: “Mandat | me prender”. El non tenie tal compaña t asi tornarse. Asi escaparon estos del | pleyto. Muerto don Suero, delexo su fija a Ferrando Ruyz t caso despues ella con Pedro | Arias t ouo en ella a Rodrigo Perez de Uilla de Porcos. De pues el rey don Fernando diol | su hermana de padre, doña Esteuania, a Ferrand Royz t ouo en ella a don Pedro Fer-nandez, el castellano.

** De la guerra entre Leon t Portugal **

Aca el rey don Alfonso de Portugal conpeço de guerrear al rey don Fernando, por | que poblara en su termino t enuio contra el su fijo don Sancho con su poder. Oyo lo don Ferrando, guerra que auie con castellanos t partiose su poder, los unos contra | castellanos t los otros lidiaron t uencieron a don Sancho en Arganal t mataron | muchos delos sin guisa. El rey de Portugal ouo ende pesar t non dexo | la guerra; mouio su hueste t priso Lauia t Turon t otros lugares t cerço Badaioz, que era conquista de Leon t priso bien las dos partes dela Uilla t los mo-ros estauan enel alcaçar. Aca uino el rey don Ferrando cabo la uilla; don Alfonso | entrara en la uilla t non oso y fincar, que auie dentro moros, fueras ene-migos. Al saliente dela puerta crebanto se la pierna t asi fue t adu-xo al rey don Ferrando t reconosçio quel guerreara a tuerto t rendiol el cuerpo | t el  suyo regno asu mandar. Don Ferrando ouo del duelo t perdonolo t non quiso prender | nada, si non que dexase lo quel prisiera t asi se quitaron por amigos. t don Al-fonso nunqua mas pudo caualgar. Estonz priso don Ferrando Badaioz t delexola | en fialdad aun moro Abenabel. Apocos dias denego la postura | t obedesçio al Miramomelin t fizo ende despues mucho mal a christia-nos. Los moros oyeron que non podie caualgar el rey de Portugal, | uinieron t cercaron lo en Sant Aren. El rey don Ferrando oyolo t uinolo aiudar, | los moros non osaron atender el rey. Don Alfonso gradesciolo a don Ferrando, que cuyda-ua quel uine entrar la tierra. El rey don Fernando delexo estonz su muger doña | Urraca, que era su terçera cormana t caso con doña Teresa, fija del conde | don Ferrando t fino sin fijos. Depues caso con hermana del conde don Lop de Na-guera, con doña Urraca t ouo en ella dos fijos: don Sancho t don Garcia t murieron | sin fijos derechos. El rey don Ferrando regno xxxj año t murio en Beña-uent, era mill cc.xxviij t fue enterrado en Sant Yague, cerça su | auelo el conde don Remond t cerça su madre doña Belenguera la enperdriz.

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 Procedencia: Ambos textos se sitúan dentro de la primera etapa de formación, ya puntualizada anteriormente como “español medieval o antiguo”, y, por tanto, dan muestras de un español sin consistencia alguna, abonado a la espontaneidad de estilos entre múltiples vacilaciones de todo tipo: fonética, morfológica, sintáctica… Sin amparo alguno ante la inseguridad fonética, la irregularidad y concurrencia de formas, con sintaxis confusa, indeterminación de funciones y un orden de palabras conflictivo.

Metodología: Para transferir al proyecto de una mayor agilidad concebiré los textos como una única unidad; clasificaré las palabras en grupos, hasta donde me sea factible, para así evitar explicaciones reiterativas sobre un mismo fenómeno; y, en dicho análisis, trataré de abarcar los diferentes niveles lingüísticos por lo que estableceré secciones diferenciadas para ofrecer una mayor claridad. La unidad analizada presenta una continua repetición de elementos, así, sirva como ejemplo, encontramos que palabras como quando, ouo y fija aparecen varias veces expresadas. Para llevar a cabo un trabajo abarcable, me limitaré a recoger los fenómenos más diversos sin ser pretensioso. Para ello he elaborado las listas de grupos que siguen (Grupos de análisis) y, por tanto, de ahora en adelante, me referiré, a excepción del grupo K, a grupos de palabras que comprenden el mismo fenómeno y, en consecuencia, reseñando tan sólo una palabra del grupo como modelo representativo del mismo, siguiendo, en una primera fase de estudio más generalizado, una estructura metodológica clara y concisa. Y al mismo tiempo, estas listas de análisis cubrirán la función de un valioso índice para la estructuración del proyecto.

   Grupos de análisis:

Grupo A:        fijo, fijos, furtar, fasta, fincar, fizo, fino, facedor.

Grupo B:        caualleros, Ualencia, Ouiedo, poblauan, rauia, ual, uino, uision,

                          guardauan, uienen, uilla, ua, uinieron, enuio, aluar, uencieron,

                          mouio, lauia, estauan, , uine.

Grupo C:        cathedral, sallie-ron, christia-nos, quanto, nunqua, mill.

Grupo D:        partiose, quel, contral, ensi, delos, enla, alos, enel, yaque,

                          apocos, ende, dela, asu. pesoles, pasose, rendiol, perdonolo,

                          dexase, delexola, diol.

Grupo E:        Benauent-Beñauent, iglesia-yglesia, de pues-depues-despues.

                          por que-porque

Grupo F:        sant, mandat.

Grupo G:        cabeça, terçera, Muça, cerçada, cerço, alcaçar, reconosçio,

                          obedesçio.

Grupo H:        dixo, delexar, delexo, dexo, adu-xo, dexase.

Grupo I:         vivie, podie, tenie,

Grupo J:         finzieron, faire, fazienda, Benauent, uezinos,

                          uençioles, uençidos, uinolo, çiudat, çibdat, apparesçio,

                          gradesçiolo, conpeço, delexola, retouolo.

(Hace alusión a la combinación de dos fenómenos lingüísticos encontrados a su vez en otros grupos de análisis, por lo que no se hará preciso un análisis del mismo)

Grupo K:       mayorga, esteuania, maguer, ysidoro, estonz, faire, dizen, auie,

                         ouo, ouiese, aiudar, aiuda, castiella, pleyto, plytearon, destruyr,

                         badaioz, traxieron, agora, apercebidos, non, aca.

 

Análisis del aspecto fonético y los procesos de cambio en las grafías de las palabras incluidas en los grupos anteriores:

“El extraordinario desarrollo de la evolución fonética impedía la regularización del sistema morfológico” (Lapesa, 150). Como se desprende de la cita anterior, el castellano del Medievo se encontraba en plena convulsión de variantes y cambios constantes que impedían una estabilización lingüística, donde aún no había nada fijado. De los cambios fonéticos que se produjeron en esta época en el castellano, el más inesperado o sorprendente consistió en convertir la f inicial del latín en una h aspirada en la lengua hablada. Y es por ello que el Grupo A del modelo fijo presenta dicha evolución  f>h  fijo>hijo.

“La sustitución de las fricativas f por h comenzó siendo un cambio esporádico, por influjo de la gente inculta, antes de hacerse normal” [normativa – aceptada] (Menéndez Pidal, 199) Este es un largo proceso en el que el fenómeno incurrirá en una oscilación de usos también durante la etapa posterior del “español áureo” para concluir siendo omitida en lengua hablada ya tras la labor de la Real Academia Española desembocando en el español moderno. “La f se conservó en la lengua escrita hasta fines del siglo XV – como se conserva hasta hoy en la generalidad de los romances, incluso el portugués y el catalán-, pero luego fue sustituida por la h, que era aspirada en los siglos XV y XVI” (Menéndez Pidal, 123).

Otro fenómeno encontrado en la época es la confusión existente  y el uso indistinto entre la b y la u, esta última con evolución posterior en v, a pesar de que la pronunciación difería entre ambas de forma evidente. La b se pronunciaba oclusiva, con cierre completo de los labios (cabeça, embiar, lobo), mientras que la v, escrita también u (cavallo o cauallo, aver o auer), era fricativa y seguramente labiodental en algunas regiones; probable que en Castilla, sobre todo en las zonas lindantes con el País Vasco, tuviera ya una articulación fricativa bilabial. Es por ello que los componentes del Grupo B del modelo caualleros sufren este proceso transformando la u en v o b actual, aunque b y v siguieran, según afirma Rafael Lapesa,  confundiéndose incluso tras la reforma de la academia.

La v y la b intervocálicas se confundieron en v ya en latín vulgar, y en romance se conservan como fricativa escrita v o u en la ortografia antigua: bibĕre beuer, bever, vivĕre bivir, probare provar, hibernum ivierno e invierno, lavare laver, nova nueva, pavone pavon, aviŏlum auelo. Cuando la antigua b procedente de p se confundió con esta v, y se hizo diferencia entre las dos labiales de sobervia supervia la ortografía moderna siguió en general el uso latino y escribe beber, probar, o sin razón prefiere la b: abuelo.-La v se pierde a veces, generalmente por disimilación ante u. (Menéndez Pidal, 133).

No obstante, el proceso sería el que sigue: u>v; u>b en los componentes del Grupo B del modelo caualleros como resultado de una equivalencia de consonantes oclusivas fricativas. Ualencia>Valencia; poblauan>poblaban (formando regla general con el imperfecto de indicativo)

Un cambio brusco del sistema consonántico tuvo lugar alrededor de la segunda mitad del siglo XVI dando un paso definitivo del castellano del Medievo al áureo, una revolución fonética que exigía el reajuste de las grafías. Como ejemplo de ello el Grupo C del modelo cathedral fue reducido o simplificado a los fonemas que sonaban, apartándose así de las formas latinas cultas y a la vez marcando su independencia como lengua romance.

La preocupación por la regularidad permitió resolver en el siglo XVIII dos de los problemas en que más habían durado las inseguridades. Quedaba por decidir si los grupos de consonantes que presentaban las palabras cultas habían de pronunciarse con fidelidad a su articulación latina, o si, por el contrario, se admitía definitivamente su simplificación, según los hábitos de la fonética española. La academia impuso las formas latinas rechazando las reducciones [Lapesa, 265).

Finalmente se impuso la forma no latinizada dando origen a duplicidad de formas que han servido a la lengua para, posteriormente, establecer diversidad de empleos o acepciones.[8] Y fue es este proceso donde quedaron en el camino cayendo en desuso hasta su eliminación absoluta los latinismos ph-, th-, ch-, qua-, quo-, en beneficio de f, t y c.  Por ello la conceptualización básica de este fenómeno es la simplificación de la escritura a la realidad fonética. El siguiente sería el resultado de los elementos que componen el Grupo C: cathedral>catedral;sallieron>salieron;christianos>cristianos; quanto>cuanto; nunqua>nunca; mill>mil.

Unida a esta simplificación de grafías encontramos también un esfuerzo por hacerlo más simple. Tratando de clarificar las diferentes palabras a las que se les aplicarán una posterior función propia. Es por ello que los componentes del Grupo D de los modelos partiose y quel sufren un proceso de eliminación en sus apocopaciones y conglomeraciones de varias palabras representadas como una. La siguiente cuota cubre la función de clarificar lo aquí expresado.

Las alteraciones fonéticas rebasaban los límites de los vocablos y alcanzaban a la frase. Los pronombres enclíticos me, se te, le se apocaban apoyados en participios, gerundios, pronombres y sustantivos. “A parte de los casos más generales diot, quem, nol, ques, donde la apócope tenía notable regularidad, los sonidos de distintas voces en contactose fundían o entremezclaban en conglomerados” (Lapesa, 149)

En definitiva, las palabras incluidas en el Grupo D de los modelos partiose y quel encuentran su explicación en el español actual. La representación del fenómeno en dicho grupo sería la que sigue: partiose> se partio; quel>que el; contral>contra el; ensi> en si; delos> de los; enla> en la; alos>a los; enel>en el; yaque>ya que; apocos>a pocos; ende>en de; dela>de la; asu>a su; Pesoles>les peso; pasose>se paso; rendiol>le rendio;  perdonolo>le perdono; diol>le dio.

Como se mencionó con anterioridad, el “español medieval o antiguo”,  dio muestras de un español su inconsistencia alguna, infectándolo de múltiples estilos resultando en vacilaciones como ejemplifican los componentes del Grupo E del modelo iglesia-yglesia extraídos de la unidad estudiada.

Un caso similar de inconsistencia la encontramos en el Grupo F, esta vez no como resultado de la alternancia de formas sino causada por una relajación de la sílaba final ensordeciendo la consonante que precedía o cambiando su articulación, como es el caso de sant y mandat en el primero desaparece la t y en el segundo se transforma en su par sorda d: sant>san; mandat>mandad. Las grafías ç y z equivalían a los sonidos africados equivalente a ts, si era sordo, y a ds, si era sonoro, como en plaça y facer. La ç se venía pronunciando como ts (quizá en algún caso ya como nuestra c, esto es, Θ) pero a fines del siglo XVI ç y z tenían por único sonido el de la moderna c, z (Θ) interdental (Lapesa, 240). Este caso se ve reflejado en las palabras del Grupo G de los modelos cabeça y terçera en su evolución: ç>z,  cabeça>cabeza; ç>c terçera>tercera. A comienzos del siglo XIX desaparece la grafía ç, las consonantes ç y z pasan a ser el fonema fricativo (con pronunciación equivalente a ts) que se escribirá ç durante el siglo XVI y pasará a tener el valor de la z (con su pronunciación actual) en el siglo siguiente, con lo que de esta manera se resolvió la vacilación ortográfica c, ç, z.

Los componentes del Grupo H del modelo dixo responden a la evolución de la x, que respondía a un sonido palatal fricativo sordo, como la actual ch del francés o la s final del portugués y también existía correspondiente sonoro, que se escribía mediante j o g ante e, i: así dixo>dijo, dicho. A comienzos del siglo XIX el signo x dejó de ser equivalente a la j y quedó reservado para representar la pronunciación actual de x como en examen. Además, las variaciones fonéticas que representaban x, g, j, se solucionaron también en favor del sonido velar fricativo sordo que en el XVII pasa a tener la pronunciación y grafía de nuestro castellano contemporáneo de g y de j.

El hiato del Grupo I del modelo vivie se submite al desarrollo en la ia que se conserva hasta nuestros días, pero en la Edad Media se pronunciaba también ie por una asimilación de la a que se acercaba a la precedente i: vivie>vivia.

Ese ie Medieval llevaba etimológicamente el acento en la i y aún perdía la e final, diciéndose aví, ení, traí; esto era raro, siendo medio más común de deshacer el hiato el formar un diptongo que necesitaba trasposición de acento sobre la vocal más abierta: tenién, comién, vinién, consonante de bien. Estas formas dominaron en el siglo XIII, pero ya en el XIV perdían terreno (Menéndez Pidal, 308). Esto es en favor de ie>ia.

El Grupo J hace alusión a la combinación de dos fenómenos linguísticos encontrados a su vez en otros grupos de análisis, por lo que no se hará preciso un análisis del mismo.

Para concluir con el aspecto fonético analizaré otros fenómenos lingüísticos acaecidos en los componentes del Grupo K, de forma individualizada por no conformar un grupo que confluya en un mismo aspecto.

mayorga, (Mallorca) huyendo del vulgarismo yave, foyeto, etc dicen muchos llo por yo, arrallan por arrayan, etc, por una ultracorrección semejante se dice en la lengua literaria Mallorca, en vea del antiguo Moyorca<Majorĭca (Menéndez Pidal, 194).

esteuania, (Estefania) la relajación de la sílaba final no se limitaba a la vocal, pues solía ensordecer la consonante que la precedía o cambiar su articulación u, como es el caso, a f. Pero también se daban otros como g>k, d>d, t ( la t con menor consistencia) (Lapesa, 148-49).

maguer, (que)   parte del sistema conjuntivo del español medieval, existían ca, porque, maguer, todos sustituibles por que ya que no se sentía la necesidad de precisar los distintos matices de subordinación (Lapesa, 153.54).

ysidoro, (Isidoro) simplificación y reducción de concurrencias denegando las formas latinizantes.

estonz, (entonces)  por medio de una metástasis recíproca

faire, facere>hazer> hacer

dizen, (dicen) El lenguaje del siglo XII ofrece, aunque muy en decadencia, mantenimiento de la e latina en casos donde más tarde había de ser forzosa la pérdida, esto es, tras r, s, l, n, z, y d… desde principios del siglo XIII son rarísimos los ejemplos de e tras alveolares z y d (Lapesa, 148).

auie, (había,) la h no se pronunciaba ya en Latín de modo que en romance no tuvo representación ningina. En la antigua ortografía, más fonética que la de hoy, se escribía ombre, onor, eredero, como aún se hace en las reimpresiones del Diccionario de Nebrija hechas en el siglo XVI; pero en el Tesoro de Covarrubias (1611)ya se escriben con h estas palabras para imitar la ortografía latina. En la ortografía de Nebrija la h representaba un verdadero sonido y se empleaba sólo en vez de una f latina (Menéndez Pidal, 121). Así es que se desarrollan acorde a esta labor incluyéndoles una h en analogía al latín. auie>auia>abia>habia.  (También el caso de omenage (homenaje) con evolución de la g>j.)

ouo, ouiese (oyo) por acción de la Yod ya que la i palatiza la d de audio.

aiudar, aiuda, (ayudar, ayuda) por acción de la Yod palatizando en y.

castiella, (castilla) es un diptongo que vacila con i.

badaioz, (Badajoz) confusión de las grafías j e i que finaliza con la consolidación de la j.

traxieron, (trajeron) traxieron>tragsieron>traisieron y esa Yod palataliza a la sibilante, el diptongo ie la velar implosiva g acaba en e se hace i como factum>faito>fecho>hecho

agora, (ahora) la posición interior hace que la consonante intervocálica tienda a asimilarse en algo a las vocales que le rodean; tomando la sonoridad de las vocales, y si es sonora tiende a perderse eliminando su articulación entre la de ambas vocales.

apercebidos, (apercibidos) vacilación de formas en e / i.

aca, arcaísco de aquí.

A continuación centraré los estudios en otra sección que cubrirá el nivel morfosintáctico, proporcionando ejemplos extraídos de la unidad explorada junto a citas que reflejen el marco teórico. La distribución de funciones gramaticales era menos rigurosa que en español moderno. Desde el punto de vista gramatical ya habían desaparecido las declinaciones del latín y, sirva de ejemplo, eran las preposiciones las que señalaban la función de las palabras en la oración.

De pues el rey don Ferrando diol su hermana de padre (Fernando II, líneas 23-24)

La frase no da la impresión de una sucesión meditada, sino de un conjunto expresivo… (Lapesa, 156). No había la separación actual entre las incongruencias de habla y la exactitud de escritura. El español arcaico se contentaba con dar a entender, sin puntualizar (Lapesa, 154). Destaca la supresión de nexos: (Lapesa, 154-55) uençioles el rey don Ferrando priso a Muño Rauia mandol cortar la  cabeça a ruego delos suyos perdonolo atodos los otros.(Fernando II, líneas 8-9) En lugar del orden rectilíneo, domina la frase quebrada y viva, llena de repeticiones y cambios de construcción (Lapesa, 155). Este rey don Ferrando, maguer fue aspero contral sobrino, quanto ensi bueno fue ardit fazedor de bien; (Fernando II, Líneas 1-2) No faltan alusiones a sustantivos inexpresos cuya idea se sobreentiende en otra palabra: mager fue aspero contral sobrino (Fernando II, Línea 2) don Ferrando t reconosçio quel guerreara a tuerto (Fernando II, Línea 34)

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El verbo haber todavía tenía el significado posesivo tener, como en había dos fijos y se empleaba para tener y para formar las perífrasis verbales de obligación que originarían a partir del siglo XIV los tiempos compuestos: con doña Urraca t ouo en ella doa fijos (Fernando II, Línea 44) En los tiempos compuestos con auer, el participio concuerda por lo general con el complemento directo: guerrear a castellanos, | t ouo fazienda con ellos en Lubrigal (Fernando II, linea 16) Los modos y los tiempos verbales tenían ya, en su mayoría, los significados fundamentales que hoy subsisten, pero con límites muy desdibujadosasi se quitaron por amigos (Fernando II, Línea 36) La acción perfecta se expresaba con la forma simple y lo mismo ocurría en el pluscuamperfecto: Aca el rey Alfonso de Portugal conpeço de gerrear al rey don Ferrando (Fernando II, línea 1)

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Las conjunciones ofrecen abundantes ejemplos de plurivalencia: Maguer caso con doña Urraca (Línea 2) como que poblo çiudat Rodrigo (Líneas 2-3) nada si non que dexase lo quel prisiera (Línea 36) Sant Ysidoro en uision appareçio enla yglesia alos que la guardauan (Líneas 12-13)

Perífrasis conjuntivas: como que  (Línea 3) De sistema conjuntivo pobre pero con el uso múltiple de que no parece obedecer a la falta de otros recursos. Existían ca, porque, maguer y sin embargo los encontramos sustituidos muchas veces por el simple que. No se sentía necesidad de precisar los distintos matices de subordinación. Maguer caso con doña Urraca (Linea 2) como que poblo çiudat Rodrigo (Líneas 2-3) Miembros de la oración subordinada pasan a la principal: guerra que auie con castellanos (Línea 28) Domina el orden en que el regente precede al régimen aunque también abandona la construcción inversa: Entro el rey don Ferrando (Línea 14) guerra que auie con castellanos (Línea 28)

El presente análisis evidencia un español aún en ciernes, con una carencia absoluta de consistencia, naufragando entre estilos y múltiples vacilaciones de todo tipo: fonética, morfológica, sintáctica… Sin amparo alguno ante la inseguridad fonética, la irregularidad y concurrencia de formas, con sintaxis confusa, indeterminación de funciones y un orden de palabras conflictivo.

Una vez más invito a reflexionar sobre los argumentos en contra de una normativización del andaluz. ¿No son todos ellos los mismos que un día el latín esgrimió en contra del castellano y otras lenguas romances?

   


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Obras Citadas

Alvar, M., Portier, B., Morfología Histórica del Español. Madrid: Gredos, 1982. Imprenta.

“Fernando II” Castillosdejirm, N. Pag. Web.

Lapesa, R., Historia de la Lengua Española. Madrid, 1980. Imprenta.

Menéndez Pidal, R. Orígenes del Español. Madrid: Espasa Calpe, 1989. Imprenta.

—. Manual de Gramática Histórica Española. Madrid: Espasa Calpe, 1986. Imprenta.

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About JM.Persánch

ESPAÑOL -------------- Licenciado en filologías inglesa e hispánica por la Universidad de Cádiz; fue estudiante internacional en the University of Birmingham (Reino Unido), TA y estudiante internacional simultáneamente en Amherst College (EEUU, MA.); Doctor en Estudios Hispánicos porla Universidad de Cádiz. Mi área de investigación es interdisciplinar. Tengo interés en estudios culturales, estudios fílmicos, sociología e identidades comparadas, lengua y literatura, lingüística y el andaluz, entre otros temas. Actualmente soy instructor de español en la University of Kentucky (EEUU, KY), director fundador y coordinador del grupo literario palabras indiscretas , cónsul de la provincia de Cádiz (España) de poetas del mundo, editor de la revista literaria palabras indiscretas (RLPI) y colaborador permanente de la sección de estudios hispánicos y co-editor en la revista digital de humanidades Sarasuati. Hago de revisor en revistas académicas como Nomenclatura, LL Journal y UDP. * * * * * ENGLISH --------------- I graduated in both English and Hispanic Philology at Universidad de Cádiz, Spain, previously an International Student at the University of Birmingham (England, U.K) in 2005-06, and in 2006-07 simultaneously TA and International Student at Amherst College (MA, U.S.A.). PhD in Hispanic Studies from the Universidad de Cádiz, Spain. My research field is interdisciplinary, the objects of which are the Latino and White identities in Films. I am interested in Cultural Studies, Film Studies, Sociology and Comparative Identities, Language and Literature, and Andaluz among other subjects. Currently, I am Instructor of Spanish at the University of Kentucky (KY, U.S.A.), Founding Director and project co-ordinator of the Literary Group Palabras Indiscretas (GLPI), Consul of the Province of Cadiz for Poetas del Mundo, Editor of the Literary Journal Palabras Indiscretas (RLPI), and permanent contributor to Hispanic Studies and Co-editor for the e-Journal of Humanities Sarasuati. And Revisor Peers Review in academic journals such as Nomenclatura, LL Journal and UDP. * * * * *

2 Comments

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