Estratón y los muchachos, primera parte (poesía pornográfica clásica IV)

En este artículo se traducen y comentan epigramas de Estratón de Sardes, cuyo argumento principal son las relaciones homosexuales. En esta primera parte prestamos especial atención a los poemas dedicados al miembro viril y a la comparación entre el amor heterosexual y el homosexual.

El libro XII de la Antología Palatina[1] reúne una colección de poemas de temática homosexual, aunque entre ellos se hayan introducido unos pocos de asunto heterosexual, del mismo modo que en otros libros de la Antología se encuentra algún poema sobre las relaciones entre los hombres.[2] Los doscientos cincuenta y ocho epigramas del libro XII son obra de una treintena de autores, entre los que destacan Estratón de Sardes con noventa y cuatro poemas, Meleagro con sesenta y tres, Asclepíades de Samos con quince composiciones y Calímaco con doce.[3] La obra de Estratón de Sardes, conocida como La Musa de los chicos (Παιδικὴ Μοῦσα), formaba un conjunto coherente, si nos atenemos a su doble prólogo (AP XII 1 y 2) y a su epílogo (AP XII 258). A este libro de epigramas se añadieron otros poemas de la misma temática (es posible que fuera el propio Estratón quien diera acogida a los poemas ajenos entre los propios), y así debió de formarse el libro XII. De Estratón no sabemos sino su patria y la época en que vivió, el reinado de Adriano, es decir la segunda mitad del siglo II, según se sostiene tradicionalmente.[4] En este capítulo se recogen aquellos epigramas más procaces o pornográficos de este poeta.

Es broma…

En el segundo epigrama del libro XII de la Antología Palatina Estratón escribe acerca de su poesía lo siguiente:

No busques en mis tablillas a Príamo junto a las aras,
ni las penas de Medea y Níobe,
ni a Itis en el tálamo y ruiseñores entre las hojas,
pues los antiguos escribieron con profusión de todo ello;
sino, acompañado por las Gracias sonrientes, al dulce Eros,      5
y a Bromio; a éstos no les sentaba bien el ceño.[5]

En esta composición Estratón niega seriedad y patetismo a sus poemas;[6] no se hallarán en ellos personajes que, por antonomasia, pertenecen a la épica o la tragedia, como Príamo o Medea, y que, por otra parte, ya constituyen, en su opinión, asuntos manidos. Lo que se encontrará en sus poemas no se caracteriza por la seriedad ni la gravedad, sino que los temas principales serán el amor (las Gracias y Eros), así como el vino (Bromio es otro nombre de Dioniso).

El libro acaba[7] con un epigrama que parece una manifestación de modestia, pues llama sus poemas παίγνια, “bromas” o “chanzas”, restándoles importancia:[8]

En verdad, quien oiga el día de mañana estas chanzas mías,
considerará todas ellas relatos de mis penas de amor;
mas yo siempre grabo para otros amantes de los mozos
letras, ya que me concedió esta facultad un dios.[9]

Estratón atribuye a otros enamorados los amores que constituyen su argumento. En el uso de la expresión χαράσσω | γράμματ᾽, “grabo letras”, el poeta emplea la imagen del lapidario que graba en la piedra las inscripciones, de acuerdo con el encargo que ha recibido, de la misma forma que ocurría desde los remotos orígenes de los epigramas.

Lagartijas y serpientes

Entramos ya en materia con un epigrama de Estratón:

De los muchachos, Diodoro, los miembros cuelgan en tres
posiciones, y aprende las respectivas denominaciones.
Pues bien, a la punta aún intacta llámala “lalo”,
“cocó” a la que empezó a crecer hace poco;
a la que ya se agita en la mano, dile “lagartija”,             5
y a la más perfecta sabes cómo debes llamarla.[10]

Este epigrama se refiere a los nombres que se da al pene de los muchachos, según su desarrollo o según su estado durante la relación sexual. Son cuatro, pero el nombre del cuarto no se menciona.[11] Los otros tres son, no obstante, poco claros, puesto que no han sido explicados de una manera aceptada por todos los críticos. El primer tipo, aquel miembro cuyo glande no asoma todavía (eso creemos entender), se llama “lal”, nombre de la letra lambda, entre cuyas líneas, imaginadas como unas piernas separadas, no hay nada.[12] A propósito de “cocó” no hay tampoco una explicación convincente; en todo caso, designa el miembro, cuando el glande ya asoma y se dispone a entrar en acción (una acción que, como veremos ahora mismo, no parece la penetración).13] En cuanto al tercer tipo, “lagartija”, σαύρα, parece un buen nombre para algo que se agita en la mano, casi con vida propia y, como veremos, es usado por Estratón en otros epigramas; es un apelativo que recuerda, de alguna manera, a ὄφις, “serpiente”, forma de llamar al pene en la comedia aristofánica.[14] Finalmente, el cuarto tipo, el más perfecto, podría aludir al miembro flácido tras la eyaculación, pero, en todo caso, no parece, como se ha dicho,[15] que se deba entender que el ἃ χρή σε, “cómo debes”, del último verso sea un juego de palabras con ἄχρητρον, “inútil”, si es que realmente es el más perfecto.

Otro epigrama añade detalles sobre la descripción de los miembros viriles:

Anteayer, tu lagartija de rosáceos dedos, Álcimo, enseñaste;
ahora la tienes ya, incluso, de rosáceos brazos.[16]

Este dístico se refiere al rapidísimo crecimiento del pene de un tal Álcimo, un nombre parlante que significa “fuerte”. En otro libro de la Antología Palatina (XI 21) Estratón emplea las mismas palabras para describir el miembro de Agatón en tercera persona, no en forma de interpelación como aquí. La gracia del poema estriba en el epíteto ῥοδοδάκτυλον, “de rosáceos dedos”, empleado en la épica en compañía de Eos, la diosa de la mañana, y en el también epíteto épico ῥοδόπηχυν, “de rosáceos brazos”, empleado para diversos personajes femeninos,[17] siendo ambos, dedo y codo, medidas de longitud (0,0185 m. y 0,444 m. respectivamente). El rápido tránsito de uno a otro sorprende y divierte a Estratón y al lector.

Una de las formas de llamar al pene permite otro juego de palabras a Estratón:[18]

Es Dracón un efebo bastante bello; pero, siendo un reptil,
¿cómo recibe en la cueva otra serpiente?[19]

En este poema se establece un juego de palabras entre el nombre del protagonista, Dracón, que en griego también significa “serpiente” y ὄφις, que tiene el mismo significado, pero que además, como hemos visto anteriormente, es otro de los nombres del pene. Ni que decir tiene que la cueva de la que aquí se habla es el ano y, por tanto, queda bien caracterizado el comportamiento sexual de Dracón.[20]

Chicos. ¿Chicos? ¡Chicos!

Sin embargo, el interés taxonómico de Estratón no se detiene en las formas de los miembros viriles:

Disfruto con los de doce años en la flor de la edad. Mas es
el de trece mucho más deseable incluso;
y el que tiene dos veces siete es una flor más dulce que los Amores,
pero es más agradable el que cumple el tercer lustro;
el de dieciséis años pertenece a los dioses; pero conseguir         5
al de diecisiete no está a mi alcance, sino de Zeus.
Aunque si alguien siente deseo de chicos mayores, ya no juega,
sino que busca ya “que le dé… respuesta”.[21]

Ahora se trata de las edades en que los muchachos (hay que subrayar que no Estratón no aclara de qué habla sino hasta el séptimo verso, aunque resultaba evidente) son más agradables. Las edades preferidas por Estratón van de los doce a los diecisiete.[22] No son pequeños los elogios a cada una de estas edades y resulta difícil establecer qué edad es la preferida, si es que hay alguna. Aclaremos, por otra parte, que los versos 5-6 parecen aludir a Ganímedes, muchacho raptado por Zeus y convertido en copero de los dioses.[23] En cuanto a los interesados por los que pasan de los diecisiete, Estratón señala que buscan otras cosas: el τὸν δ᾽ ἀπαμειβόμενος, “contestándole”, “que le dé respuesta”, es una fórmula homérica[24] que aquí se usa con malicia, pues acusa a los interesados por los mayores de desear ser penetrados por ellos.

Mujeres abstenerse

En el capítulo anterior de esta serie de artículos nos ocupábamos del debate entablado entre los partidarios de la superioridad del amor heterosexual y los partidarios de la relación homosexual.[25] Estratón también tiene algo que decir:

En una virgen no hay esfínter, ni beso
franco, ni fragancia natural de la piel,
ni aquella agradable conversación cachonda, ni mirada
pura y la que es educada es peor.
Por detrás son frígidas todas; y el mayor defecto:          5
no tienen dónde poner la mano suelta.[26]

Esta composición reúne un conjunto de quejas contra las mujeres en general y, en particular, contra las vírgenes.[27] Entre esa variedad de argumentos destaca el hecho de su insensibilidad anal y, mayormente, el que no tengan dónde agarrarse; evidentemente los jóvenes sí tienen esas cualidades.

Otro epigrama de Estratón sitúa a los que prefieren a las mujeres en un nivel muy inferior:

Todo animal irracional sólo folla; los racionales, en cambio,
aventajamos a los demás animales en esto:
descubrimos el encular. Cuantos están sometidos por las mujeres,
en nada aventajan a los animales irracionales.[28]

El poema está construido casi como un silogismo: los machos animales sólo se aparean con las hembras; hay hombres que sólo se unen a mujeres; por tanto, esos hombres son animales.[29] En cuanto a la jerga sexual del epigrama, se usa el verbo βινέω, “follar”, que es corriente para hacer el amor con las mujeres (aunque no exclusivo), y πυγίζω, derivado de πυγή, “culo”, de uso también muy común.[30]

Sin embargo, en otro epigrama Estratón busca argumentos en los animales:

Entre ellos se dan gusto recíproco
los impúdicos potros enloquecidos;
sucesivamente ellos mismos se giran y se montan,
para dar y recibir, penetrándose por relevos.
Ninguno está por encima de los demás. Pues unas veces       5
está derecho el dador y otras veces recibe por detrás.
Es exactamente lo del refrán: pues en alternancia,
según se suele decir, el asno sabe rascar al asno.[31]

En este caso (y de forma contradictoria con el epigrama anterior), el comportamiento de los potros sirve de justificación al comportamiento humano; además el papel activo y el pasivo reciben la misma consideración. La última frase hace referencia, en efecto, a un refrán bastante corriente, aunque parece que se solía decir con otras palabras.[32]

Otro epigrama de Estratón alude también al amor a las mujeres:

“Conoce la ocasión”, dijo uno de los siete sabios, Filipo,
pues todo, en su apogeo, es más deseable.
Y el pepino, el primero, cuando lo ves en los huertos,
es apreciado; luego, maduro, es pasto de los cerdos.[33]

El καιρός, el “momento oportuno”, es un concepto esencial en el pensamiento griego antiguo, y aparece en la sentencia que inicia el poema, atribuida a uno de los siete sabios (Periandro, Pitaco de Mitilene o Quilón, según las fuentes);[34] en el amor masculino esta noción aparece por primera vez en el encomio de Teóxeno que escribió el poeta arcaico Píndaro.[35] Naturalmente, el poema es una llamada al amor, al carpe diem, como muchos que leemos en los libros V y XII de la Antología Palatina y algún otro que veremos más adelante. En cuanto al pepino, es evidentemente una metáfora del pene, mientras que el cerdo, que recibe diversos nombres en griego, designa a menudo el órgano sexual femenino.[36] Por eso, en el poema asoma otra vez el tema de la superioridad del amor homosexual frente al heterosexual: cuando la masculinidad ha perdido su apogeo sólo es aprovechable para las mujeres, cuyo amor, como hemos visto en estos últimos epigramas, es, a ojos de Estratón, inferior.

Ahora leamos otro epigrama de Estratón, que, en el fondo, también hace menos a las mujeres:

Ayer, cuando se aseaba, Diocles enseñó la lagartija
fuera de la bañera cual la Anadiómene.
Si en su día hubiera alguien mostrado ésta a Alejandro en el Ida,
por ella hubiera despreciado a las tres diosas.[37]

Tal como decíamos anteriormente, σαύρα, “lagartija”, es un nombre para el miembro viril; el pene de Diocles, que sobresale del agua de la bañera, es comparado por su belleza con Afrodita, cuando salió del mar.[38] Su belleza -la del pene- es tanta, que si Alejandro se hubiera visto en la disyuntiva de escoger entre el miembro y las tres diosas que se le presentaron, hubiera escogido el primero.

Notas

[1] Sobre el libro XII de la Antología, cf. R. Aubreton, “Le livre XII de l’Anthologie Palatine. La Muse de Straton”, Byzantion 39 (1969), 35-52; M. W. Clarke, “The Manuscripts of Straton’s Musa Puerilis”, GRBS 17 (1976), 371-384. Hay traducciones completas al español como las de L. A. de Villena (La Musa de los muchachos, Madrid, 1980) y G. Galán Vioque y M. Á. Márquez Guerrero (Epigramas eróticos griegos. Antología Palatina [Libros V y XII], Madrid, 2001).
[2] Poemas sobre mujeres que se han introducido en el libro XII son 114 y 147 (ambos de Meleagro), 131 (Posidipo), 161 (Asclepíades) y 173 (Filodemo). A su vez, en el libro V se colaron algunos poemas masculinos, cf. V 28 (de Rufino), 78 (pseudo-platónico), 117 (Mecio) y 167 (Asclepíades).
[3] Sobre Estratón, cf. M. González Rincón, Estratón de Sardes. Epigramas, Sevilla, 1996. Sobre Meleagro y sobre Asclepíades, cf. Espuela de oro y flechas del amor (http://www.sarasuati.com/espuela-de-oro-y-flechas-de-amor-poesia-pornografica-clasica-iii/). Como introducción a Calímaco, cf. Calímaco, Himnos, epigramas y fragmentos, ed. de L. A. de Cuenca y M. Brioso, Madrid, 1980; F. Nisetich, The Poems of Callimachus, Oxford, 2001; L: Lehnus – F. Montanari (eds), Callimaque, Entretiens de la Fondation Hardt 48, Vandoeuvres – Ginebra, 2002.
[4] Sobre la datación de Estratón y la relación de su obra con los poemas de Ausonio, Rufino y Marcial, cf. M. González Rincón, Estratón de Sardes. Epigramas, Sevilla, 1996, p. 11-23.
[5] XII 2: μὴ ζήτει δέλτοισιν ἐμαῖς Πρίαμον παρὰ βωμοῖς, | μηδὲ τὰ Μηδείης πένθεα καὶ Νιόβης, | μηδ᾽ Ἴτυν ἐν θαλάμοις καὶ ἀηδόνας ἐν πετάλοισιν· | ταῦτα γὰρ οἱ πρότεροι πάντα χύδην ἔγραφον· |ἀλλ᾽ ἱλαραῖς Χαρίτεσσι μεμιγμένον ἡδὺν Ἔρωτα | καὶ Βρόμιον· τούτοις δ᾽ ὀφρύες οὐκ ἔπρεπον.
[6] El hablar de sus tablillas, como dice en el poema, es también un detalle de supuesta modestia.
[7] De todos modos, el carácter de conclusión de este poema ha sido puesto en duda por M. W. Clarke (“The Manuscripts of Straton’s Musa Puerilis”, GRBS 17 [1976], p. 381).
[8] Así había llamado a su obra el helenístico Filetas, según Estobeo (II 4, 5). Esta expresión de modestia se puede comparar con Leónidas (AP VI 322), Calímaco (AP VII 415), Catulo (I) o Marcial (IX pr. 5).
[9] XII 258: ἦ τάχα τις μετόπισθε κλύων ἐμὰ παίγνια ταῦτα | πάντας ἐμοὺς δόξει τοὺς ἐν ἔρωτι πόνους· | ἄλλα δ᾽ ἐγὼν ἄλλοισιν ἀεὶ φιλόπαισι χαράσσω | γράμματ᾽, ἐπεί τις ἐμοὶ τοῦτ᾽ ἐνέδωκε θεός.
[10] XII 3: τῶν παίδων, Διόδωρε, τὰ προσθέματ᾽ εἰς τρία πίπτει | σχήματα, καὶ τούτων μάνθαν᾽ ἐπωνυμίας. | τὴν ἔτι μὲν γὰρ ἄθικτον ἀκμὴν λάλου ὀνόμαζε, | κωκὼ τὴν φυσᾶν ἄρτι καταρχομένην· | τὴν δ᾽ ἤδη πρὸς χεῖρα σαλευομένην λέγε σαύραν· | τὴν δὲ τελειοτέρην οἶδας ἃ χρή σε καλεῖν.


[11] Véase P. G. Maxwell-Stuart, “Strato and the Musa Puerilis”, Hermes 100 (1972), 215-240; Th. K. Hubbard, Homosexuality in Greece and Rome: A Sourcebook of Basic Documents, University of California Press, 2003, p. 299, n. 81.
[12] Seguimos, en cierta manera, la idea de W. M. Clarke (“Phallic vocabulary in Straton”, Mnemosyne 47 [1994], p. 469), quien considera que “lal” es el nombre de la lambda en Asia Menor y que la “punta de lambda” se aplicaría a los penes poco desarrollados. Por lo demás hay bastantes interpretaciones: para P. Chantraine (Dictionnaire étymologique de la langue grecque, III, París, 1974, s. v. λάλου, p. 616) no hay parentesco de la palabra con el hetita, como dice J. Friedrich (“Zwei kleinasiatische Lallwörter”, Glotta 23 (1935), 211); Chantraine sugiere el parentesco con el verbo λαλέω, “charlar”; cf. Th. K. Hubbard, Homosexuality in Greece and Rome: A Sourcebook of Basic Documents, University of California Press, 2003, p. 299, n. 82; M. González Rincón, Estratón de Sardes. Epigramas, Sevilla, 1996, p. 144.
[13] Para los problemas de lectura y las posibles interpretaciones (poco convincentes, a mi entender), cf. M. González Rincón, Estratón de Sardes. Epigramas, Sevilla, 1996, p. 144-145.
[14] Cf. J. Henderson, The Maculate Muse, Yale, 1991 (2ª edición), p. 127, n. 109. Al respecto, véase más adelante nuestro comentario sobre XI 22.
[15] Cf. W. M. Clarke, “Phallic vocabulary in Straton”, Mnemosyne 47 (1994), 466-472.
[16] XII 242: πρῴην τὴν σαύραν ῥοδοδάκτυλον, Ἄλκιμ᾽, ἔδειξας· | νῦν αὐτὴν ἤδη καὶ ῥοδόπηχυν ἔχεις.
[17] Para ῥοδοδάκτυλος, por ejemplo, cf. Il. VI 175; Od. II 1; Hesíodo, Op. 610; Coluto (98) lo emplea para Afrodita. Para ῥοδόπηχυς, cf. Hesíodo, Th. 246, 251; h.Hom. XXXI 6.
[18] Aunque ha sido puesta en duda su autoría, cf. W. M. Clarke, “The Manuscript of Straton’s Musa Puerilis”, GRBS 17 (1976), p. 383-384.
[19] XI 22: ἔστι Δράκων τις ἔφηβος ἄγαν καλός· ἀλλά, δράκων ὤν, | πῶς εἰς τὴν τρώγλην ἄλλον ὄφιν δέχεται;
[20] Por otra parte, el verbo δέχομαι, “recibir”, tiene connotaciones sexuales, cf. Arquíloco, fr. 189 West; AP IX 416 (Filipo), XII 19 (epigrama anónimo); APl 261 (Leónidas).
[21] XII 4: ἀκμῇ δωδεκέτους ἐπιτέρπομαι· ἔστι δὲ τούτου | χὠ τρισκαιδεκέτης πουλὺ ποθεινότερος· | χὠ τὰ δὶς ἑπτὰ νέμων, γλυκερώτερον ἄνθος Ἐρώτων, | τερπνότερος δ᾽ ὁ τρίτης πεντάδος ἀρχόμενος· | ἑξεπικαιδέκατον δὲ θεῶν ἔτος· ἑβδόματον δὲ | καὶ δέκατον ζητεῖν οὐκ ἐμόν, ἀλλὰ Διός. | εἰ δ᾽ ἐπὶ πρεσβυτέρους τις ἔχει πόθον, οὐκέτι παίζει, | ἀλλ᾽ ἤδη ζητεῖ ‘τὸν δ᾽ ἀπαμειβόμενος.’
[22] Para la edad de amar a los muchachos y de ser amados, cf. E. Cantarella, Según natura. La bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991 (reimpr. 2010), p. 58-66; A. W. Price, “Plato, Zeno, and the object of love, en M. C. Nussbaum – J. Sihvola (eds.), The sleep of reason: erotic experience and sexual ethics in ancient Greece and Rome, Chicago, 2002, p. 188-191; M. C. Nussbaum, “Eros and ethical norms”, op. cit. p. 80-81. En otros epigramas también se hace referencia a la edad, aunque no se trata de catálogos como éste, cf. AP XII 22 (Escitino), 125 (Meleagro), 205 (Estratón).
[23] Como frecuentemente sucede en este libro de la Antología Palatina, cf. AP XII 64-70, 133, 194, 221, 254 (epigramas de Meleagro, Alceo, Estratón y anónimos). En general, sobre Ganímedes, cf. Il. XX 231-235; h.Ven. 202-206; Apolodoro, Bibl. III 12, 2; Higino, Fab. 89, 271; etc. La figura de Ganímedes habría sido introducida en el la lírica erótica por Íbico de Regio (sch. A. R. 220.19) en el siglo VI.
[24] Cf. Il. X 382; Od. XII 384, etc.
[25] Cf. Espuela de oro y flechas del amor (http://www.sarasuati.com/espuela-de-oro-y-flechas-de-amor-poesia-pornografica-clasica-iii/).
[26] XII 7: Σφιγκτὴρ οὐκ ἔστιν παρὰ παρθένῳ, οὐδὲ φίλημα | ἁπλοῦν, οὐ φυσικὴ χρωτὸς ἐυπνοΐη, | οὐ λόγος ἡδὺς ἐκεῖνος ὁ πορνικός οὐδ᾽ ἀκέραιον | βλέμμα, διδασκομένη δ᾽ ἐστὶ κακιοτέρα· | ψυχροῦνται δ᾽ ὄπιθεν πᾶσαι· τὸ δὲ μεῖζον ἐκεῖνο, | οὐκ ἔστιν ποῦ θῇς τὴν χέρα πλαζομένην.
[27] Las limitaciones de las mujeres eran el tema de un epigrama de Agatías (cf. Solteras y casadas [http://www.sarasuati.com/solteras-y-casadas-poesia-pornografica-clasica-ii/]), pero allí la alternativa era otra.
[28] XII 245: πᾶν ἄλογον ζῷον βινεῖ μόνον· οἱ λογικοὶ δὲ | τῶν ἄλλων ζῴων τοῦτ᾽ ἔχομεν τὸ πλέον | πυγίζειν εὑρόντες. ὅσοι δὲ γυναιξὶ κρατοῦνται, | τῶν ἀλόγων ζῴων οὐδὲν ἔχουσι πλέον.
[29] El poema tiene un paralelo, cf. Luciano, Am. 36. En general, véase lo que más arriba decíamos sobre amor heterosexual y homosexual, cf. Espuela de oro y flechas del amor, nota 22 (http://www.sarasuati.com/espuela-de-oro-y-flechas-de-amor-poesia-pornografica-clasica-iii/).
[30] Sobre estos verbos, cf. J. Henderson, The Maculate Muse, Yale, 1991 (2ª edición), p. 151-152 y p. 202 respectivamente; D. Bain, “Six Greek verbs of sexual congress (βινῶ, κινῶ, πυγίζω, ληκῶ, οἴφω, λαικάζω)”, CQ 42 (1991), 51-76.
[31] XII 238: ἀλλήλοις παρέχουσιν ἀμοιβαδίην ἀπόλαυσιν | οἱ κύνεοι πῶλοι μειρακιευόμενοι· | ἀμφαλλὰξ δ᾽ οἱ αὐτοὶ ἀπόστροφα νωτοβατοῦνται | τὸ δρᾶν καὶ τὸ παθεῖν ἀντιπεραινόμενοι. | οὐ πλεονεκτεῖται δ᾽ οὐδ᾽ ἅτερος· ἄλλοτε μὲν γὰρ | ἵσταται ὁ προδιδοὺς ἄλλοτ᾽ ὄπισθε πάλιν. | τοῦτ᾽ ἐστὶν πάντως τὸ προοίμιον· εἰς γὰρ ἀμοιβήν, | ὡς λέγεται, κνήθειν οἶδεν ὄνος τὸν ὄνον.
[32] Lo encontramos en una forma ligeramente diferente, por ejemplo, en Elio Arístides (Or. XLV 112; XLVI 300), en el léxico Suda (τ 767 Adler) o Gregorio de Chipre (3, 78 [CPG I σ.374]): τὸν ξύοντα ἀντιξύειν (“Rascar a su vez al que rasca a uno”). También existió una versión latina de este refrán, cf. A. Otto, Die Sprichwörter und sprichwörtlichen Redensarten der Römer, Leipzig, 1890, p. 232, s. v. mulus.
[33] XII 197: ‘Καιρὸν γνῶθι’ σοφῶν τῶν ἑπτά τις, εἶπε, Φίλιππε· | πάντα γὰρ ἀκμάζοντ᾽ ἐστὶν ἐραστότερα· | καὶ σίκυος πρῶτός που ἐπ᾽ ἀνδήροισιν ὁραθεὶς | τίμιος, εἶτα συῶν βρῶμα πεπαινόμενος.
[34] Para los siete sabios, cf. C. García Gual, Los siete sabios (y tres más), Madrid, 1989.
[35] Fr. 123, 1-2 Maehler: Χρῆν μὲν κατὰ καιρὸν ἐρώ- | των δρέπεσθαι, θυμέ, σὺν ἁλικίᾳ. (“Es preciso con la ocasión las flores de los amores recoger, corazón mío, en la justa edad”). Sobre el tema en la Antología, cf. AP V 12, 74 (ambos de Rufino), 79 (pseudo-platónico), 103 (también de Rufino), 108 (Crinágoras); XII 29 (Alceo), 31 (Fanias), etc. (añádanse a éstos los relativos al crecimiento del vello en los muchachos, cf. Teognis 1327-1328; AP XII 10, 178, 228, 255 (todos de Estratón).
[36] Sobre el pepino y los cerdos, cf. P. G. Maxwell-Stuart, “Strato and the Musa Puerilis”, Hermes 100 (1972), p. 216; para cerdo como denominación de los genitales femeninos, cf. J. Henderson, The Maculate Muse, Yale, 1991 (2ª edición), p. 131-132.
[37] XII 207: ἐχθὲς λουόμενος Διοκλῆς ἀνενήνοχε σαύραν | ἐκ τῆς ἐμβάσεως τὴν Ἀναδυομένην. | ταύτην εἴ τις ἔδειξεν Ἀλεξάνδρῳ τότ᾽ ἐν Ἴδῃ, | τὰς τρεῖς ἂν ταύτης προκατέκρινε θεάς.
[38] Sobre Afrodita Anadiómene, esto es, surgiendo de las aguas, cf. Hesíodo, Th. 188-200; h.Hom. VI 3-13; etc. Es también el nombre de una célebre pintura de Apeles de Cos, cf. Estrabón XIV 2, 19; Plinio, HN XXXV 36, 15.

Ilustraciones

1. El rapto de Ganímedes de Julien di Parme (1778), Museo del Prado.
2. Periandro de Corinto, uno de los siete sabios (copia romana de un original griego del IV a. C.), Museos Vaticanos.
3. Afrodita anadiómene de Théodore Chasseriau (1838), Museo del Louvre.
4. El juicio de Paris de E. Simonet (1904), Museo de Málaga.

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Estratón y los muchachos, primera parte (poesía pornográfica clásica IV) por Sebastián Martínez García (Dr. en filología clásica), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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