HIPATIA, entre la realidad y la ficción.

 

 

 

     Filósofa, matemática, astrónoma y maestra en Alejandría durante la última década del siglo IV hasta principios del siglo V. Una época a caballo entre la vieja tradición pagana y el nuevo orden cristiano. La literatura europea ha creado a la mujer más atractiva de la historia, inteligente y hermosa de la cultura Mediterránea. La ha convertido en heroína y mártir, y en el símbolo del final de la época clásica y de la cultura pagana. Cabe preguntarse si su descripción es fiel a la realidad, o bien si han creado un mito.

 

     Es esta la biografía de un personaje difícil de recomponer ya que no son muchas las fuentes fiables sobre Hipatia, a demás los pocos datos históricos rara vez coinciden. Incluso existen divergencias sobre la fecha de nacimiento de nuestro personaje. Si bien la mayoría de los documentos coinciden en que nació en el año 370, algunos historiadores lo retrasan hasta el año 355. Así opina la catedrática en historia romana antigua, Maria Dzielska, cuya investigación ha plasmado en su tratado sobre Hipatia de Alejandría (1995). [1] Según sus estudios la filósofa y matemática alejandrina cuando murió ya tenía los sesenta años. Por lo menos, no parece haber dudas en la fecha de su muerte, durante la cuaresma de marzo del año 415.

 

     La catedrática de la universidad Jagelónica de Cracovia, Maria  Dzielska, ha realizado un exhaustivo trabajo “detectivesco” para desmitificar el personaje histórico de Hipatia cuya biografía se resume en la Conclusión del libro (pág. 113 a 118, sólo tres páginas). La labor de investigación llevada a cabo por M. Dzielska se basa principalmente en la lectura de algunos libros y cartas que por contemporaneidad son para ella los más valiosos. El primero es el historiador contemporáneo de Hipatia, Sócrates de Constantinopla también llamado Escolástico (ca. 379-450) y que informa acerca de la vida de Hipatia en uno de sus capítulos de su obra Historia eclesiástica (ca.440), en donde relata lo sucedido en la Iglesia durante el siglo IV y principios del V. La catedrática polaca Dzielska afirma que en este “relato breve” las “fechas son históricamente fiables”. De una breve biografía de Hesequio de Mileto (siglo VI) que habla de la boda de Hipatia con el filósofo alejandrino Isidoro y que la catedrática califica de “sorprendente habladuría”. Y también, del libro de Juan de Nikiu (siglo VII), Crónica, en donde relata la historia del mundo desde Adán. Dzielska se interesó por este autor ya que como obispo del Bajo Egipto tuvo “acceso a la documentación de la Iglesia alejandrina”, asegura. Este historiador es el único que escribió desfavorablemente acerca de la filósofa, acusándola de realizar prácticas “ocultistas, brujería y adivinación”, escribe Dzielska quien califica esta fuente como de “las más coherentes”. Para acabar con el filósofo Damascio (ca. 458-538), cuya obra sobre la Vida de Isidoro, su maestro, aparece en la enciclopedia bizantina del siglo X, Suda. Texto incoherente, según la catedrática, pero valioso “por tratarse del de mayor extensión sobre Hipatia”. (Dzielska, Fuentes, 122 a 126). También se sirve de un cronista de Antioquía llamado Juan Malas (491-578) quien proporciona sobre todo datos sobre el padre de Hipatia, Teón. A modo de curiosidad, citar que el número de notas de este tratado sobre Hipatia y su época asciende a 316. Pero de entre todas estas fuentes, la más utilizada para su ensayo y la que directamente habla de Hipatia son las Epístolas que el filósofo Sinesio de Cirene escribe a su maetra y a sus compañeros de estudios, y que son para la historiadora “de un valor incuestionable”.

  

     Hipatia nació en Alejandría en la segunda mitad del siglo IV d.C. No sabemos nada de su madre. Por aquel entonces, su padre, el matemático y erudito Teón trabajaba en el Museo de Alejandría. Su padre enseñó a Hipatia filosofía, matemáticas y astronomía, y la educó como un a hombre libre, es decir alejada de las tradicionales labores femeninas. El famoso Museo donde trabajaban Teón y otros eruditos, había sido levantado bajo las órdenes de Ptolomeo I Sóter (rey desde 305 a. C. – 285 a. C.), el fundador de la dinastía Ptolemaica (o Lágida). Bajo su reinado Alejandría se convirtió en “uno de los mayores núcleos científicos y culturales del Mundo Antiguo”. [2]  Para la conservación de la cultura griega y helena Ptolomeo mandó construir el famoso “Museo” (palabra griega que significa “lugar donde habitan las musas”) y que inicialmente cumplió con las funciones de escuela. [3] El edificio albergaba la famosa Biblioteca de Alejandría, obra que terminó su hijo Ptolomeo II Filadelfo. Allí se reunieron los mejores filósofos, médicos, astrónomos, poetas, geógrafos y matemáticos de la época. El número de obras escritas fue aumentando y se hizo necesaria la construcción de un nuevo edificio. Con ese fin se utilizó el viejo templo dedicado al dios Serapis. La Biblioteca principal desapareció seguramente a manos de los romanos durante el siglo III y la biblioteca del Serapeo fue expoliada en el año 391 a raíz de la revuelta promovida por el obispo de Alejandría, Teófilo, desde el año 385 hasta 412. El emperador permitió la expoliación y la destrucción de otros templos paganos cuya consecuencia fue una terrible matanza liderada por los cristianos. El cristianismo, como vimos en la biografía anterior dedicada a Agustín de Hipona estaba empezando a expandirse y a tomar fuerza por todo el Imperio romano, hacia el occidente y hacia el oriente.

 

     Como sucede con Hipatia, la falta de testimonios que rodea a la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y el hecho de que todavía hoy no se ha encontrado las ruinas del fastuoso Museo, permite que la especulación genere todo tipo de historias y cuentos. Según las fuentes, nuestra protagonista participó en la llamada Escuela de Alejandría, sita en el Museo, y que estuvo vigente desde el siglo III hasta el VII. Esta escuela, que  sólo cesó su actividad con la conquista musulmana de Egipto en el año 640, [4] se caracterizaba por el sincretismo de sus ideas filosóficas y el neoplatonismo, un sistema filosófico que se desarrolló en Alejandría y que recogía la filosofía griega de Pitágoras, Platón y Aristóteles entre otros. Su iniciador, Ammonio Saccas, fue maestro del egipcio Plotino (205-270) el verdadero responsable de su difusión. Cuando la escuela neoplatónica fue liderada por Hipatia varios fueron sus discípulos, entre ellos el libio Sinesio de Cirene (c.370-413/4). Gracias a su obra y a sus Epístolas nos es hoy posible reconstruir parte de la labor educativa y filosófica de la alejandrina Hipatia. Fue su discípulo a finales del siglo IV hasta que tuvo que dejar Alejandría para ir a Constantinopla como embajador. De vuelta en la capital egipcia (402), vivió con su familia en Cirene, donde fue nombrado obispo de Ptolemaida en agradecimiento a sus labores defensivas de la ciudad (409/10). Tenía mujer y tres hijos y parece ser que se vio obligado a renunciar a ellos para acceder el cargo.

 

     De las 156 Epístolas de Sinesio que se han conservado, unas cuantas están dirigidas a Hipatia y otras a sus compañeros de estudio durante el tiempo de aprendizaje (Dzielska, Hipatia y su círculo, 42). Para la catedrática esta es la mejor fuente ya que Sinesio está siempre en contacto con Hipatia y le envía sus obras (Ídem, 43) para que las corrija y comente. A través de estas cartas también conocemos los otros discípulos de la escuela alejandrina. A Herculiano, Sinesio le escribe sobre la extraordinaria impresión que causan en ambos sus primeras reuniones con Hipatia (Epístola, 137). En las cartas que se escriben con Olimpio nombran a otros compañeros: Isión, Siro y Pedro. A Hesequio (Epistola 93), en donde le habla de la clase que imparte Hipatia de geometría divina. A Euotopio (Epistola 5), a quien le pide que envíe sus saludos a la más santa y reverenciada de los filósofos. Y otros, como Teotecno, Atanasio, Teodosio y Gayo. Sinesio escribe desde Constantinopla cuánto echa de menos el contacto intelectual con ella (Dzielska, Hipatia y su círculo, p.59). En su Epístola 10, Sinesio se lamenta de que Hipatia no respondiese a sus últimas cartas, la historiadora de Cracovia considera que tal vez se debió a los problemas que la filósofa ya estaba teniendo, y a su decisión de no implicar al ya obispo en el conflicto sociopolítico que se estaba viviendo en Alejandría.

 

     Pero en sus epístolas, no hay nada escrito sobre la vida de la filósofa. Hay un halo de misterio entre los discípulos de Hipatia. El círculo filosófico mantiene en secreto los dogmas recibidos en la escuela neoplatónica. Escribe Sinesio, Por mi parte soy, y te aconsejo (a Herculiano) que lo seas tú también, un celosísimo guardián de los misterios de la familia (Epístola 143). Porque en opinión de aquellos pensadores la verdad divina debe permanecer escondida, pues la gente vulgar necesita un sistema diferente (Epístola 105). Sabemos por sus cartas que aquellas clases trataban sobre temas éticos y religiosos (Dzielska, Hipatia y su círculo, 77). Esta era una comunidad hermética que transmitió poco o nada de sus creencias e ideas, y que fiel a su ideal platónico, consideraba el “culto a la aristocracia”, el Estado ideal de Platón. Aquellos discípulos formaban parte de la alta sociedad alejandrina, eran hijos de poderosas familias y después de formarse junto a Hipatia, algunos de ellos alcanzaron altos puestos entre la Iglesia y el poder civil. Según Damascio, Hipatia no era popular entre el pueblo bajo, ella y sus alumnos viven apartados de la “demos” (Dzielska, Las circunstancias de su muerte, 103).

 

     Todas las fuentes concuerdan en definir a Hipatia como víctima del “fanatismo de las masas cristianas” y afirman que con su muerte decayó la filosofía y también la cultura mediterránea en general. El ataque a Hipatia marca el fin de la Antigüedad (Arnulf Zitelmann, Hipatia, Epílogo, 1989). El nuevo patriarca de Egipto y sucesor de Teófilo, el alejandrino Cirilo (c. 370/444), [5] aumentó la presión contra paganos, herejes y judíos en Alejandría. [6] El poder eclesiástico quería imponerse al civil representado por Orestes, el prefecto de Alejandría. El prefecto se oponía a sus métodos expeditivos (vandalismo y crímenes contra los judíos), y a su fanatismo (eliminación de los emblemas paganos). Orestes sufrió un atentado que todavía enemistó aun más a ambos poderes. Finalmente el emperador Teodosio II tomó parte y condenó a los monjes de Nitria. Hipatia y Orestes lucharon políticamente juntos contra el dominio del patriarca Cirilo. Damascio expone que Cirilo preparó una “propaganda negativa” hacia Hipatia que consistió en presentarla como una bruja de magia negra. Cuentan las fuentes que en el año 415, Hipatia fue hecha prisionera por una banda de cristianos fanáticos. Existen varias versiones que describen el asesinato de la filósofa, no voy a dar detalles sobre ellos, son muy desagradables. Sólo el poder del cine de Amenábar pudo evitar a Hipatia un horrible final. Como apuntan muchos, aquel fue un crimen político. El obispo Cirilo ha sido considerado por muchos como causante directo, o indirecto, de la muerte de la filósofa neoplatónica. Damascio se lamentó de que Cirilo y sus secuaces quedaran impunes. El asesinato político dio por finalizado el conflicto de intereses entre el poder eclesiástico y el civil representado por Orestes que abandonó en seguida la ciudad. La causa del crimen parece que fue la envidia, opinó Sócrates, otros dicen que la ignorancia.

 

 

La literatura:

 

     La literatura ha sido la responsable de la leyenda que rodea a Hipatia. Su primera aparición fue en el siglo XVIII, durante la Ilustración. Voltaire y, más tarde, el historiador inglés Edward Gibbon (1898) culpan al patriarca Cirilo de todos los males y del peor crimen en la Alejandría de principios del siglo V. Casi todas las obras hablan de la belleza de Hipatia combinada con su sabiduría. Durante el siglo XIX, Hipatia continúa siendo la representante de “los pensadores anticatólicos” (Dzielska, La leyenda literaria de Hipatia, 19). El clérigo inglés Charles Kinsley (1853) la convirtió y bautizó. En la obra dramática de Leconte de Lisle, Hipatia y Cirilo (1857), el poeta francés dijo de ella: es el espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita.  Todos coinciden en afirmar que con su muerte desaparecieron los valores griegos. El siglo XX siguió mostrándonos a Hipatia como una gran filósofa clásica que dejó huérfana de grandes pensadoras a Europa hasta la llegada de Mme. Curie. Las literatas feministas también supieron aprovechar el tirón de la leyenda de la sabia alejandrina. Entre estas escritoras destaca la obra de Ursula Molinaro, A Christian Martyr in reverse. Hipatia, a pesar de estar casada con Isidoro, tiene muchos amantes, uno de ellos es Orestes  (la mayoría de las fuentes afirman que era virgen por voluntad propia). En la obra de Molinaro, Hipatia es acusada de adúltera por Cirilo quien decide su muerte.

 

     Sin duda alguna Hipatia era una mujer excepcional, todas las fuentes coinciden. Sócrates Escolástico la elogia por sus virtudes, su erudición y su popularidad y escribe que Hipatia trata cuestiones municipales y políticas porque la admiraban por su prudencia y admiración. Damascio dice de ella que cuenta con la estima de los principales políticos de Alejandría debido a sus elevados principios (Dzielska, Hipatía y su círculo, 51). De hecho, simpatizó con el cristianismo y protegió a sus alumnos cristianos. No se conoce su participación en ningún evento religioso, pagano o no. Es más, la escuela alejandrina continuó funcionando con Cirilo. ¿Por qué la condenaron entonces?

 

     Conocí a Hipatia a raíz de la lectura de un libro de bolsillo que me cautivó y cuya lectura aconsejo: El incendio de Alejandría, de Jean Pierre Luminet (2002), Ediciones B, S.A., Barcelona, 2004. En el apartado de Personajes principales se dice de Hipatia (hacia 370.415), Matemática, astrónoma y filósofa de la escuela platónica, nacida y muerta en Alejandría. Primera mártir de la intolerancia religiosa contra la ciencia. Sus obras (perdidas todas ellas) incluían un “Canon astronómico”, un comentario a la “Aritmética de Diofante”, un comentario al “Tratado de los cónicos” de Apolonio de Pérgamo, y editó el tercer libro de los “Comentarios sobre el Almagesto de Tolomeo” de su padre Teón. Sólo subsisten algunas cartas que Sinesio dirigió a Hipatia, pidiéndole consejo para la construcción de un astrolabio y un hidroscopio.

 

 

 

 

NOTAS
[1] Maria Dzielska (1995), Hipatia de Alejandría, traducción de José Luís López Muñoz, Biblioteca de Ensayo, 29 (Serie Mayor). Ediciones Siruela, 2ª edición, diciembre 2006.
[2] Alejandría, El Museo,  http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandr%C3%ADa#El_Museo
[3] El Museo de Alejandría, http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm
[4] Escuela neoplatónica de Alejandría.
[5] Cirilo fue proclamado doctor de la Iglesia por el Papa León XIII (1882).
[6] Cirilo de Alejandría, http://es.wikipedia.org/wiki/Cirilo_de_Alejandr%C3%ADa
 
 
BIBLIOGRAFÍA
Maria Dzielska (1995), Hipatia de Alejandría, traducción de José Luís López Muñoz, Biblioteca de Ensayo, 29 (Serie Mayor), Ediciones Siruela, 2ª edición, dic. 2006.
Jean Pierre Luminet (2002), El incendio de Alejandría, de , Ediciones B, S.A., Barcelona, 2004.
 
WEBGRAFÍA
Wikipedia, enciclopedia libre: Cirilo de Alejandría, http://es.wikipedia.org/wiki/Cirilo_de_Alejandr%C3%ADa y El Museo de Alejandría, http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm
Red Escolar (México), El Museo de Alejandría, http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm

 

 

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About Pilar Mur López

Nacida en Barcelona (1961). Diplomada en Magisterio y Licenciada en Humanidades por la UOC en febrero 2011. Experiencia laboral: administración, profesora de ofimática y contable. Idiomas: castellano (lengua materna), francés (Liceo Francés de Barcelona), catalán (nivel C) e inglés (First Certificate). Actualmente soy secretaria de la Associació de Diabètics de Catalunya delegació Barcelona.

2 Comments

  • Magda
    22 diciembre 2009 | Permalink |

    Hola Pili me ha gustado mucho esta biografia,precisamnete el otro dia estuve hablando com mis alumnos de cultura clàsica de esta cientifica, ellos habían buscado material pero había aspectos que no conociamos.

    Hasta pronto

  • 5 julio 2011 | Permalink |

    ta buena la informacion

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