La identidad española en la aldea global

La identidad es un concepto abstracto y cambiante, que media e interfiere en la relación de nosotros con el otro, porque la identidad es un contrato implícito y un discurso étnico, racial y cultural asumido. A priori, asumimos como propio lo que nuestra tradición, nuestra historia común y nuestros antepasados determinan que debemos ser, desde la forma de vestir a la religión pasando por la lengua que hablamos. Se nos hace cargar con las cadenas de la historia, pagar por sus errores y beneficiarnos de sus logros.
Los estereotipos suponen el mecanismo de simplificación ideal a través del cual se logra encapsular las ideas que un grupo tiene sobre otro. Prejuicios heredados de un discurso determinado en la línea del tiempo, de hecho, todos “sabemos” bien como son un inglés (borracho, agresivo, hooligan…), una inglesa (promiscua, facilona, rubia, ojos azules…), un gitano (sucio, violento, peligroso, pelo largo, escucha y canta o baila flamenco…) incluso si no hemos tenido contacto alguno con ellos; y todo debido a los prejuicios insertos en los estereotipos. Éstos corresponden a la visión sobre aquello que otros creen que somos, y no tiene por que coincidir con aquello que hemos asumido. Esto se debe a las distintas dimensiones que configuran nuestra persona, es decir, lo que realmente somos:
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Dimensión en la percepción de la identidad |
1 Como creo que soy |
2 Como cree el otro que soy |
3 Lo que quiero/ pretendo ser |
4 Lo que fui o creo que fui |
5 Lo que realmente soy |
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Aspecto |
Subjetivo: creencia |
Subjetivo: creencia |
Intención, deseo, Aspiración |
Subjetivo: Interpretación |
Conjunto(suma de todo lo anterior) |
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Modo |
Visión parcial ego-céntrica |
Visión parcial etno-céntrica |
Poder de Transformación de la propia identidad |
Herencia cultural, peso/cadenas de la historia |
La suma de todas las dimensiones |
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Marco Temporal |
Presente
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Presente |
Futuro |
Pasado |
Pasado, presente, futuro. |
España es un país imbricado en múltiples culturas: celtas, fenicios, cartagineses, íberos, griegos, romanos, musulmanes, visigodos… oficialmente, España existe como tal estado-nación desde el siglo XIX (antes unión de reinos), pero Julio Valdeón afirma que “la idea de España como cuerpo político existe en la Edad Media, aunque fuera entre las minorías. Incluso algunos escritores del final del Imperio romano aluden a los hispano no sólo como territorio, sino también como formas de vida y costumbres” (la palabra España es cristiana, pero los musulmanes aplicaron un término referido al conjunto de la Península: Al Andalus, y los Judíos hicieron lo mismo: Sefarad. Siempre se ha dicho que Al Andalus y Sefarad son sinónimos de España) [1]
No obstante, en el mundo globalizado actual, las identidades se van diluyendo y entremezclando unas con otras, creando formas híbridas (No se puede decir lo mismo de los estereotipos). El caso de la identidad española es extremadamente complejo: desde una perspectiva nacional o interna (perspectiva que no entraré a analizar en profundidad en el presente artículo) converge una rica diversidad cultural dual, que suscita polémica entre los nacionalistas españoles y los nacionalistas periféricos que reivindican su diferencia (Catalanes, Vascos, Gallegos, Andaluces…) Desde un prisma global, a día de hoy, todos son españoles. Pero, ¿qué es ser un español en el mundo? es ser… ¿europeo? ¿caucásico? (blanco) ¿Hispano? ¿Latin0? ¿Latino-europeo? ¿todo? ¿nada? [...]
¿Europeo? Sí, actualmente España continúa dentro tradición católica (como ejemplifican las tradiciones de Semana Santa y actos oficiales de estado, por citar sólo dos ejemplos) y es miembro de pleno derecho de la Unión Económica Europea (Remarco: Unión económica, no social ni cultural…) Por tanto, ser español es ser europeo desde un punto de vista contemporáneo, pero ¿quiere decir esto que dejamos de ser latinos herederos del legado romano? Actualmente, ser español no es ser latino, entre otras cosas porque el término ha sido subvertido y ha dejado de señalar la tradición cultural heredada del imperio romano para pasar a ser un indicador geográfico y cultural para Latino América. Hoy día, en consecuencia, cuando hablamos de los latinos, nos referimos a las personas de algún país de sud américa, quizás, debido a una partición semántica de los términos latino-americano y latino-europeo (latino para Latino América y europeo para la península Ibérica) El término Latino-europeo está obsoleto en castellano (si es que alguna vez tuvo arraigo), no obstante, es de resaltar que hoy día en Portugal aún se escucha dicho término para referirse a los habitantes de la península Ibérica, herederos de una tradición cultural del Imperio Romano y hablantes de lenguas romances derivadas del latín.
¿Blanco? Históricamente sí. Modernamente, también. Y contemporáneamente, a pesar del crisol cultural, la España de hoy sigue siendo eminentemente blanca, dentro del modelo occidental de civilización, religión (cristianismo) y tradición literaria entre otros muchos parámetros comunes. (La inmigración presenta actualmente un índice del 11,3% según el censo del 2008) [2]
¿Hispano? Sin duda España guarda una fuerte relación con el concepto de hispanidad. No obstante, en la actualidad, como ya pasara con el término “Latino“, un Hispano es una persona de tradición y descendencia latinoamericana residente en Estados Unidos. El término ha sido subvertido por la gran influencia de la cultura popular estadounidense, y dista mucho de la interpretación tradicional española del concepto de hispanidad, pasando a significar lo que tradicionalmente se entendía por “Latinoamericano que reside en Estados Unidos”. Por tanto, se podría afirmar que ser español es ser Hispano (y latino) sólo desde un prima histórico bajo una interpretación tradicional del término, pero nunca bajo la interpretación explicitada por el censo de los Estados Unidos, Hispano: “Persona de cultura y lengua española”. Debido a la estigmatización de esta categoría (comunidad) en la sociedad estadounidense, se me antoja de vital importancia aclarar este punto. Los latinos/hispanos quedan asociados a una marginalidad similar a la que sufren los gitanos en España, de ahí que de ser considerados hispanos perderíamos el estatus de blanco y de europeo. La revista Time (consciente o inconscientemente) reconocía la existencia de esa Jerarquía Social (un secreto a voces) en un artículo sobre Barack Obama: “Él entró en la escena americana como un trueno, volcando nuestra política, destrozando décadas de sabiduría convencional, y superando siglos de jerarquía social” [3]
Por tanto, la pregunta “¿qué es un español?” (Qué identidad proyecta), como hemos comprobado, encuentra difícil respuesta, dado que se entremezclan elementos biológicos o genéticos con otros sociales e históricos válidos con los que argumentar ser todos y ninguno; siendo crisol o amalgamo de identidades, y, a la vez, nosotros mismos, por habernos enriquecido sin rechazar las herencias de nuestro legado cultural y nuestra historia.
En Europa se nos considera europeos y blancos, pero también latinos o hispanos… (Es suficiente con preguntar a un alemán para encontrarse con esta realidad). Consecuentemente, la respuesta de lo que un español se considera así mismo y, en definitiva, sobre su identidad, ya no le pertenece en exclusiva sino que, por su complejidad, presentará una volatilidad dependiente de la interacción resultante de las diferentes dimensiones de la identidad (Como creo que soy, como creen que soy, lo que quiero o pretendo ser, lo que fui o lo que creo que fui y lo que realmente soy) entre un español(objeto) y la comunidad que presenta su propia cosmovisión sobre un español y lo español (observador).
No es menos cierto que, si empleamos este mismo análisis de las cinco dimensiones, cualquier identidad presenta cierto grado de volatilidad; no obstante, además del grado de volatilidad, se debe tener en cuenta otro factor: el de las mayorías, es decir, si todo el mundo nos ve como hispanos (o como cualquier otra cosa, obviando nuestra historia) poco podremos hacer para cambiarlo, porque la identidad, al igual que los estereotipos, tienen un gran componente de proyección externa sobre el grupo objeto (basadas en hechos del pasado, “de lo que fuimos o creen que fuimos”).
Para finalizar, creo conveniente señalar que la identidad española, al tratarse de un discurso étnico-racial o narrativa discursiva histórica (así entiendo yo el concepto de identidad) ha evolucionado a lo largo de la historia, y seguirá haciéndolo. Como evidencia de ello, no tenéis más que contrastar vuestra forma de ver las cosas con la de vuestros abuelos o vuestros padres: hoy, a nadie se lo ocurre defender abiertamente que una mujer es inferior y débil, o que la mujer no debe trabajar y en su lugar quedarse en casa, o que los homosexuales son enfermos, monedas de cambio corriente tan sólo hace unas décadas (bajo el régimen franquista) y bastará con contrastar vuestra visión del mundo con la de vuestros hijos para darse cuenta que algo está cambiando ahí fuera.
Bibliografia
[1] Valdeón, Julio. En la Edad Media, España ya existía como idea. Diario El Mundo, Domingo 22 de agosto de 2004. Año XV número 5.370 (Artículo disponible en http://www.almendron.com/historia/entrevistas_historiadores.pdf )
[2] Según el censo INE 2008, el 11,3% de la población de España es de nacionalidad extranjera. Desde el año 2000, España ha presentado una de las mayores tasas de inmigración del mundo (de tres a cuatro veces mayor que la tasa media de Estados Unidos, ocho veces más que la francesa. En 2005 sólo superada en términos relativos en el continente europeo por Chipre y Andorra. En la actualidad, sin embargo, con su tasa de inmigración neta ocupa el puesto n° 15 en la Unión Europea. Y es el 9° país con mayor porcentaje de inmigrantes dentro de la UE, por debajo de países como Luxemburgo, Irlanda, Austria o Alemania. (Visita la página oficial de INE en http://www.ine.es/ y ojea el especial de wikipedia sobre inmigración en España en http://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_en_Espa%C3%B1a#Evoluci.C3.B3n_de_la_migraci.C3.B3n_en_Espa.C3.B1a )
[3] Revista Time, reproducido en http://www.soitu.es/soitu/2008/12/17/info/1229551793_817199.html
Recomendaciones
-
(Autor) Cuadernos Básicos -2; Problemas de la identidad española. Editorial Identidad, 2009.
-
Balfour, Sebastián. España reinventada, nación e identidad desde la transición. Editorial Península, 2007.
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The La identidad española en la aldea global by José María Pérez Sánchez (Licenciado en Filologías Inglesa e Hispánica), unless otherwise expressly stated, is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain License.


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