La Neolitización para la historia de la Humanidad.

      El paso del Paleolítico al Neolítico es de suma importancia para la historia de la humanidad, puesto que la civilización como la conocemos ahora comienza a sedimentarse en este periodo. El Neolítico, en contra de lo que se consideraba anteriormente, no se define por un único tipo de material arqueológico (cereales o animales domesticados, piedras polimentadas …), sino que se define por un ambiente cultural preciso, con distintos grados de evolución, de los que los ingredientes que a continuación voy a explicar forman parte. Aun siendo este periodo una ruptura drástica con el anterior, es evidente que el pasado paleolítico parece haber desempeñado un papel importante en la formación de este nuevo modelo de vida.

 

neolithic     Aunque se pueda considerar como una Revolución neolítica [1], este no fue un proceso rápido o violento que cambiase la situación anterior, sino una serie de transformaciones que, entre 10000 y 5000aC, fueron modificando aspectos importantes en la conducta humana. El resultado de esta Revolución silenciosa [2] fue un cambio generalizado en la concepción de las relaciones del hombre con el medio, que afectó a todos y cada uno de sus aspectos de la vida. Durante este breve artículo usaré el término Neolitización [3] para referirme a este proceso, puesto que este término insiste en la misma dinámica del proceso y admite diversas vías paralelas, cosa que no pasa con otra terminología, que parece centrarse más en el fin.

 

     Posiblemente, una de las características más populares del proceso de neolitización es la aparición de la piedra polimentada, aun cuando ya se habían encontrado ejemplos en el Paleolítico superior. Sin embargo, gracias a esta técnica aparecen nuevas herramientas que no podemos encontrar en periodos anteriores, como hachas con mango. Hay que tener muy en cuenta que estas nuevas herramientas no substituyen a las del Paleolítico, las cuales se siguen usando de manera más especializada. Otras innovaciones tecnológicas menos importantes son los molinos de mano, las cestas y la cerámica.

 

     Otra característica que le sigue en importancia es la domesticación de los animales y plantas, es decir, el paso de una economía de subsistencia, basada en la caza y recolección, a una de producción, basada en la agricultura y la ganadería. El origen de la agricultura es un tema polémico, pues diversas teorías han aparecido: Desde el argumento gradualista [4] de Darwin [5], pasando por el argumento mecanicista [6] de Childe y su crítica de Brainwood [7] y acabando en las teorías demográficas [8] de Binford. Sea cual fuera el origen, una cosa está clara, la agricultura es una solución para un problema: Conseguir lo necesario para comer. Por lo tanto, surgió para resolver una dificultad a la que se enfrentaban algunos pueblos. Quizás por eso las teorías demográficas sean las mejores consideradas en la actualidad, pues postulan que una ampliación de la densidad de población y los problemas que surgen a raíz de esta ampliación (menos terreno para cazar debido a conflictos con otros grupos, etc.) son las causas de necesidad de más alimentos.

 

     A raíz de la aparición de la agricultura aparece otra característica básica en el proceso de neolitización: El sedentarismo. Si el sedentarismo fue anterior o posterior a la aparición de la agricultura, es un tema que entre los prehistoriadores no se han llegado a poner aun de acuerdo. Sea cual sea la respuesta correcta, la generalización del sedentarismo de manera estable es la consecuencia de la actividad agraria, aun cuando se pueda hablar de comunidades sedentarias entre algunas sociedades cazadoras-recolectoras. La mayoría de arqueólogos tienden a aceptar que el movimiento es algo que el hombre intenta suprimir y el sedentarismo es una condición deseada. Sin embargo, tras varios estudios con culturas nómadas [9] que han tenido que adaptarse al mundo sedentario de nuestra era, estas no consideran el movimiento como algo perjudicial, más bien todo lo contrario, lo consideran una idea insana pues cuando estoy en un lugar, desconozco lo que está pasando en el otro [10].

 

     La naturaleza de la agricultura obliga a la cooperación en tareas que requieren mucha mano de obra en fases muy concretas del circulo agrario, lo que ayuda en la creación de cabañas y estructuras arquitectónicas solidas de uso claramente comunal [11]. Este trabajo en grupo crea un vínculo social que pudo acabar en guerras territoriales para defender los campos y los recursos alimenticios almacenados. Inevitablemente, nos acercamos hacia un cambio social debido al agrupamiento de personas y a la territorialidad de estas, acabando, con el tiempo, en una jerarquización social.

 

     Los cambios más importantes, los cuales se han dejado de lado durante muchos años, han sido los cambios mentales y religiosos. El hombre del neolítico tiene una percepción del tiempo y del espacio completamente diferente a la que tenía su antepasado más cercano. Primero, El ritmo cíclico de las actividades agrarias hace nacer en el hombre la concepción del tiempo cíclico y la renovación periódica del mundo. Este cambio de mentalidad está profundamente influenciado por los ciclos periódicos de las estaciones y, por supuesto, por el nuevo sistema agrario, sin el cual esta visión cíclica y de constante renovación no sería posible. Segundo, el territorio en el cual el hombre neolítico vive se convierte en su Cosmos, opuesto al caos exterior. Este cosmos se organiza alrededor de un centro del mundo simbólico [12] lugar de comunicación entre el cielo (dioses), la tierra (los vivos) y el mundo subterráneo (los muertos). Un ejemplo muy ilustrativo del carácter simbólico del centro del mundo es la distribución de las viviendas de un poblado Neolítico en un territorio situado al sur del Valle del Aisne. Las viviendas se encuentran organizadas de manera radial alrededor de un monumento funerario situado en el centro. Por lo tanto, el hábitat se organiza alrededor de un centro, que tendrá el significado arquetípico del centro del mundo. Este cambio de mentalidad parte, posiblemente, del paso de una cultura nómada a una de sedentaria, puesto que todo aquello que no está en tu territorio da la sensación de caótico y peligroso. Posiblemente, esta nueva concepción del espacio ayudase, junto con el sentimiento de territorialidad, a desarrollar las disputas entre grupos vecinos.

 

     Estos cambios mentales acaban influenciando profundamente al hombre neolítico y a sus creencias religiosas. De tal importancia es la transformación mística del proceso de neolitización que hay quien la concibe como una Revolución religiosa [13]. El ritmo cíclico y la renovación periódica de las cosechas aparece en multitud de mitos de los orígenes [14] recogidos entre poblaciones primitivas que practican el cultivo de los tubérculos o cereales. A raíz de ese mito, todas las actividades religiosas constituyen una rememoración del asesinato primordial [15]. Por lo tanto, las plantas nutritivas son sagradas, puesto que en última instancia proceden del cuerpo de una divinidad. Incluso el concepto de la muerte sucumbe ante esta revolución religiosa, pues aparece como un simple cambio provisional de manera de ser: La muerte se considera un proceso análogo a los ciclos estacionales, El invierno no es nunca definitivo puesto que tras él viene una regeneración total de la naturaleza [16]. Consecuentemente, la existencia humana se valoran en términos de la vida vegetal, y de ahí que el ciclo cósmico se conciba como una repetición indefinida: Nacimiento -> Muerte -> Renacer. Así pues, ya no sólo nos encontramos con una repetición indefinida, sino con la relación de la muerte con la fertilidad, puesto que la muerte lleva de manera inexpugnable a el renacer.

 

     Lo que el hombre vio en los cereales, lo que aprendió en el trato con ellos y lo que le enseñó el ejemplo de las semillas que pierden su forma bajo la tierra ha sido una lección decisiva en la historia de la humanidad. La agricultura ha revelado al hombre la unidad fundamental de la vida orgánica. Las síntesis mentales más importantes tienen su origen en la revelación de la vida rítmica y de la muerte entendida como regresión. Estas síntesis mentales han sido esenciales para la evolución de la humanidad y sólo han sido posibles después del descubrimiento de la agricultura.

 

 

Bibliografía:

- Gordon Childe, V. (1978), Los orígenes de la civilización. Madrid: F.C.E.

- Redman, Ch. (1990), Los orígenes de la civilización. Ed. Crítica, Barcelona.

- Cauvin, J. (1992): El proceso de neolitización en el Próximo Oriente.  Arqueología Prehistórica del Próximo Oriente, UAB 1989, 1990, 1991, Treballs d’Arqueologia 2

- Eliade, M. (1978), De la prehistoria a los misterios de Eleusis, vol. I, cap. II. Madrid: Ed. Cristiandad.

- Eliade, M. (1981) Tratado de historia de las religiones. Madrid: Ed. Cristiandad.

- Eiroa, J. Jorge (2000), Nociones de Prehistoria general. Barcelona: Ariel S.A.

 

 

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Notas al pie:

[1] Gordon Childe, V. (1978), Los orígenes de la civilización. Madrid: F.C.E.
[2] Redman, Ch. (1990), Los orígenes de la civilización. Ed. Crítica, Barcelona.
[3] Cauvin, J. (1992), El proceso de neolitización en el Próximo Oriente. Arqueología Prehistórica del Próximo Oriente. UAB 1989, 1990, 1991, Treballs d’Arqueologia 2
[4] Teoría que argumenta que el conocimiento es el origen de la agricultura: Origen de agricultura como consecuencia inevitable de saber que una semilla plantada en la tierra se convierte en planta.
[5] DARWIN, C. (1875), The movements and habits of climbing plants, 2nd ed. John Murray, London, UK.
[6] También conocida como la Teoría del Oasis. Una crisis climática afectó negativamente a todos aquellos países que experimentarían una agricultura incipiente. Por lo tanto, los cazadores-recolectores se vieron obligados a refugiarse en las pocas áreas bien regadas que aún quedaban, produciendo una simbiosis entre el hombre y el ganado, que luego lleva a la domesticación.
[7] Las investigaciones posteriores al argumento mecanicista de CHILDE concluían que no se había producido un periodo de desecación importante antes de la aparición de la agricultura. Como DARWIN, BRAINWOOD creía que el conocimiento era un factor determinante. El hombre se instaló en su medio ambiente, siendo los hombres que habitasen en áreas donde abundase el trigo plantadores de trigo.
[8] La agricultura aparece como respuesta a una presión demográfica. La comunidad más sedentaria trastoca los niveles de equilibrio y densidad del grupo más móvil. La introducción de la agricultura fue un intento de atajar la crisis alimentaria surgida cuando los grupos humanos se vieron obligados a habitar en zonas de tensión.
[9] Ha habido muchos estudios prehistóricos comparándo culturas nómadas (como los aborígenes australianos …) actuales con las neolíticas. No se definen como un reflejo fiel del pasado, sino más bien algunas de sus conductas (ante un clima o territorio similar) pueden ayudar areconstruir lo que no se conserva en el registro arqueológico.
[10] Expresión popular de un anciano esquimal.
[11] Como por ejemplo podemos ver en el poblado de Çatal Hüyük, donde la organización aglutinante de las viviendas nos puede mostrar una predisposición a una convivencia en grupo.
[12] Las casas de planta circular con una cobertura semiesférica, a veces con una obertura en la parte superior central, del poblado de Khirokitia (Chipre – VI Milenio) son un buen ejemplo de cómo esta mentalidad integradora del Discurso Mítico respondía al seguimiento de unas formas arquetípicas celestiales y a ideas como la del centro del mundo. (Ver M. Eliade, El mito del eterno retorno, Madrid, Alianza, 1972, pàgs. 16-25).
[13] ELIADE, M. (1978), De la prehistoria a los misterios de Eleusis, vol. I, cap. II. Madrid: Ed. Cristiandad.
[14] Mitos que cuentan como los tubérculos, cereales y árboles de frutos comestibles han nacido de una divinidad inmolada.
[15] Característica muy común en sociedades de Discurso Mítico, donde un acontecimiento se traslada a un tiempo primordial para ser repetido de manera continua a fin de conmemorarlo para que este ser mítico ayude a los vivos. En este caso, este acontecimiento es un asesinato primordial y su conmemoración traerá buenas y abundantes cosechas. Dentro de estas conmemoraciones podemos incluso encontrar sacrificios humanos (con su ejemplo más conocido en la tribu de Bengala de los Khonds)
[16] ELIADE, M. (1981), Tratado de historia de las religiones. Madrid: Ed. Cristiandad, cap. IX.

 

 

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About Iván Matellanes

Administrador, editor y creador de la e-Revista de Humanidades Sárasuatī, soy Licenciado en Filología Inglesa (UAB) y estudiante de último año de Humanidades (UOC). Además, tengo un Máster en "Teaching English as a foreign language" (UPF) y actualmente estoy cursando otro Máster oficial en "Estudios Norteamericanos" (UAH). Soy profesor de Inglés de ESO en la provincia de Castellón. Me gusta mucho la historia Americana y el pensamiento político estadounidense, ámbitos en los que me estoy especializando y alrededor de los cuales me gustaría disertar en un futuro.

3 Comments

  • Montse
    8 marzo 2009 | Permalink |

    Ivan, desde Seattle WA te felicito por este blog tan interesante!

  • Gabriela
    14 agosto 2010 | Permalink |

    hola, es muy interesante es articulo..me gustaria saber de que manera podria otener una copia de este..gracias.

  • 15 agosto 2010 | Permalink |

    Buenas,

    Desde la dirección de la revista le invitamos a descargares la versión en PDF de la misma donde podrá encontrar este articulo. Perdone que la referencia no la tenga clara, pero creo que este articulo se publico en el primer o segundo numero de la revista. Visite la sección pertinente (en la parte superior de la web hay un link directo a la sección de la revista en PDF). Recuerdese de mencionar la autoría del mismo en sus trabajos futuros si usan este articulo como referencia bibliográfica.

    Un saludo cordial,
    Ivan Matellanes (editor de Sarasuati)

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