La patrimonialización de la ciudad no patrimonial, el caso de Huelva, Linares y Castellón de la Plana.

Viejo es lo que ya no tiene uso y se tira (son los bienes sustituibles y desechables),[1] antiguo es lo que a pesar de haber sido realizado en otros tiempos sigue  manteniendo usanza. Ésta sería una definición del Patrimonio, pues en principio podríamos pensar que el ser humano inconscientemente da valor a lo antiguo que considera parte de su legado histórico. Una de las enunciaciones más claras del patrimonio es la que expresó el doctor Castillo Ruiz: el conjunto de bines materiales e inmateriales relacionados con la actividad del hombre a lo largo de la historia, los cuales disponen de significados para los ciudadanos en el presente, lo que exige su protección. [2]

Normalmente cuando visitamos una ciudad, tenemos la costumbre de intentar ver lo que en ella los lugareños han considerado su Patrimonio, bien puede ser arquitectónico, escultórico, pictórico, natural, gastronómico, industrial (la arquitectura industrial histórica más sus instalaciones, archivos y paisaje en el que se ubica recibe la calificación de Patrimonio Industrial),[3] intangible,… (ideas tenidas en cuenta por ejemplo en la Ley de Patrimonio de Andalucía).[4] Como diría el doctor Carlos Mauricio Bejarano, hasta el ruido de una ciudad es patrimonio.[5]

En este sentido las ciudades normalmente se identifican con unos determinados edificios primarios, una comprobada onomástica acompañada de una serie de actos llamativos (pensemos por ejemplo en la “tomatina” de Buñol o la semana santa de Sevilla).  No importa lo pequeño o lo grande que sea el lugar donde se celebre, sino la importancia que la psicología colectiva inconsciente le haya dado. Se comporta del mismo modo una hermandad en las calles de Sevilla que en las de Córdoba, sin embargo el presenciar una cofradía en Sevilla demuestra el poder decir “yo he estado allí y he compartido una tradición única con quienes la llevan a cabo y la conservan,” en el caso contrario los patios de Sevilla ni siquiera son considerados fiesta (independientemente de que Antonio Machado nos recordara “que su infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”), los patios son cordobeses y hay que visitarlos en el mes de mayo, como así han sido patrimonializados (en otra época del año no sería igual). Son ejemplos de grandes ciudades patrimoniales que han conseguido el rango de ser declaradas Patrimonio Mundial por su singularidad.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando una ciudad no tiene patrimonio o éste es muy restringido? El comportamiento de dichas ciudades a veces suele ser similar, el de intentar conservar al máximo lo que tienen y crear un nuevo patrimonio, pero ¿se puede crear patrimonio?

La respuesta la vamos a contestar con un símil que no deja de ser patrimonio, imaginemos que viajamos en el tren y vamos pasando por pequeñas estaciones que nos indican que la parada es en un núcleo pequeño, pero llegamos a Madrid y nos bajamos en Atocha, nos encontramos ante una verdadera mole de estación realizada por interesantes arquitectos y en determinadas fases que demuestran que nos hallamos en una de las ciudades más importantes de España (independientemente de que sea la capital). Sin conocer nada de Madrid, solamente su estación ferroviaria nos indica el peso del núcleo en donde nos localizamos, igualmente puede ocurrir con la de María Zambrano en Málaga (donde comercio y viaje se funden) o con la de Delicias en Zaragoza (con unión al recinto de Ranillas por la Exposición Internacional de 2008).

Efectivamente una estación de tren es patrimonio, ya lo indicó Monet al pintar una; pensemos simplemente en la lectura iconológica que tiene el metro de Moscú en el cual los trabajadores que iban por las cloacas de la ciudad en una revolución socialista debían de ir por lugares similares a los palacios de los zares.

En este sentido queremos fijarnos cómo están sufriendo un proceso de patrimonialización tres ciudades españolas que por su historia han crecido muy rápido pero no han tenido ni han conservado un patrimonio muy abundante. Nos referimos a Huelva, a Linares y a Castellón de la Plana.

Huelva es una ciudad portuaria a medio camino entre Sevilla y Faro, dos núcleos urbanos con una historia considerable tanto dentro de la corona castellana como de la lusa. Independientemente del rico patrimonio provincial onubense, la capital es una ciudad caótica. Curiosamente creada en un entorno natural magnífico como es la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel con una serie de islas que llevarían hasta Punta Umbría.

A diferencia de toda la costa provincial, la ciudad no es rica en playas, su puerto es comercial, pero no cubre líneas de pasajeros y su patrimonio arquitectónico muy débil. Pensemos que sólo existe una iglesia gótica (parroquia de San Pedro) comparable a los templos medianos de otros lugares, la catedral al ser una diócesis de nueva creación separada de la archidiócesis de Sevilla fue instalada sobre un convento de mercedarios, por lo cual su monumentalidad no es excesiva.

No es una ciudad que tenga un centro exacto, nunca se está en el centro de ella, sino una serie de determinados lugares que alcanzan una mayor vida comercial. De hecho la catedral se encuentra cerca de la plaza de toros y distante de ese punto que sería San Pedro y la ermita de la Soledad que podríamos llamar el principal de los centros de la ciudad. Cuenta la tradición popular que el estado de abandono de San Pedro llevó a que no fuera este templo ascendido al rango de catedral y la culpa la tuvo un diminuto roedor entrometido ante una importante visita a la iglesia.

Habría que entenderla como una ciudad de grandes avenidas que nos pueden llevar a cualquier lado, sin un orden determinado, la más importante la de Andalucía con su bulevar central, un lugar en el cual se han ido ubicando diferentes estatuas para crear un mayor patrimonio en la ciudad con imágenes de personajes o determinadas devociones que forman parte de la historia que se va fraguando en la ciudad, por ejemplo la dinastía de los Litri.

Para el mundo taurino y el deportivo, Huelva se comporta igual que otra ciudad, el campo del Recreativo no deja de ser uno más de los grandes estadios de España y que también es una forma de mantener y conservar un patrimonio en la ciudad, pues el fútbol onubense es un punto de encuentro para los aficionados a este deporte y todos los que visiten la ciudad. Del coso de la Merced se puede decir igual, es moderno y evidentemente no presenta el número de festejos que se puedan dar en la Maestranza o las Ventas, pero el patrimonio intangible está ahí y como bien dicen los aficionados no hay ninguna otra plaza en el mundo donde se escuche el sólo del pasodoble Nerva como en Huelva (esos 15 segundos son patrimonio intangible onubense, aunque se escuchen tres veces al año).

Otro nuevo patrimonio que se está comenzando a estudiar es el industrial y aquí verdaderamente la ciudad andaluza es muy fuerte (pensemos por ejemplo en los barrios de caserío inglés). Hace unos años todo el mundo veía el cargadero ferroviario de mineral como un trasto viejo y oxidado, hoy es uno de los paseos más exquisitos y más visitados del núcleo urbano. Se decía que el polo químico era un lugar pestilente para la población y que daba muy mala vista a la entrada de la ciudad, pues de él se pasaba al monumento de Colón (ubicado en una pequeña y cálida cala al inicio del puerto y en la entrada principal de la capital). En la actualidad la iluminación de dicho complejo por la noche está considerada como una de las mejores visiones patrimoniales existentes en el lugar, pues crea esa silueta especial que tiene que tener un entorno en el actual concepto del patrimonio paisajista, un patrimonio evidentemente territorial que como indica el profesor Ortega Ruiz, históricamente cuando se ha intervenido en el Patrimonio no se ha hecho referencia a este punto.[6]

Puerto de Huelva.

Efectivamente la figura de Cristóbal Colón se ha tomado como otro icono de la ciudad, bien es cierto que el almirante salió en 1492 del puerto de Palos de la Frontera, hoy el lugar en donde se encuentra la reproducción de las tres Carabelas (junto al monasterio de Santa María de la Rábida), sin embargo la distancia irrisoria entre Huelva y éste lugar (prácticamente la separación de un puente) han hecho que facultades de la Universidad de Huelva se encuentren en este espacio casi legitimándolo, aunque pertenezca al término municipal de Palos, al igual que la sede Iberoamericana de la Universidad Internacional de Andalucía. Lo que permite que en una ciudad de 148000 habitantes existan dos universidades, encontrándose la de Huelva con su rectorado en lo que era la zona del monasterio de la catedral, algo único en España.

Puente del Puerto de Palos.

Como ciudad episcopal se comportará con una serie de creación de parroquias (muchas de ellas modernas), pero que dejarán entender que es la cabeza de una Iglesia más creada por Roma, del mismo modo la tradición religiosa en la ciudad en determinadas kermeses será muy fuerte, por ejemplo el Corpus Christi o la Semana Santa, existiendo y ampliándose una interesante colección de imaginería mayormente del siglo XX en los diversos templos que harán de ellos auténticos museos. Tallas de la altura de Sebastián Santos Rojas o Antonio León Ortega.

Nazareno de Santos Rojas

custodia de la catedral.

Manifiesta un dicho popular que hasta que la Hermandad de Huelva no llega al Rocío, éste no empieza. Esa filial que realiza su salida en peregrinaje desde la catedral hacia una de las romerías más importante del mundo identifica a la ciudad con una advocación.

Otro punto sería su feria, las colombinas, donde el color azul y blanco de todos sus farolillos crean esa identidad de una feria única de Andalucía, colores que no dejan de ser los aceptados por la ciudad en muchos lugares (por ejemplo su bandera o los taxis) para identificarla.

Ferial de las Colombinas.

En resumen nos encontramos ante una ciudad que en principio parece no tener nada, pero que en introduciéndonos en ella podemos comprobar cómo tiene una sustentación y como ciudad moderna comienza a crear sus  nuevos lugares patrimoniales  que incluso se pueden entender dentro del caserío de nueva creación o de edificios primarios como mercados donde participen las mentalidades de nuevos arquitectos.

El caso de Linares es muy similar, en el siglo XIV es denominada por el condestable Miguel Lucas de Iranzo (valido de Enrique IV de Castilla) como una pequeña aldea cerca del despoblado de Cazlona[7] (Cástulo, antigua colonia romana y diócesis visigoda). En aquellos momentos ciudades como Úbeda, Baeza y Jaén crecían con gran esplendor. Siglos después  el núcleo se amplía débilmente apareciendo una parroquia de considerable tamaño y un convento franciscano a las afueras (hoy centro de la ciudad). Nada más, sin embargo la riqueza minera del lugar, la instalación de fábricas  metalúrgicas harán de ella a principios del siglo XX una enorme población (hoy alcanza los 61000 habitantes, pero casi duplicó la población en fases anteriores), hasta tal punto que en la ciudad se instala una sede del Banco de España (hoy archivo histórico).

En la actualidad es la segunda ciudad en tamaño de la provincia de Jaén, pero al mismo tiempo es imposible que tenga un patrimonio como Úbeda y Baeza declaradas Patrimonio Mundial o Jaén que persigue la misma declaración para su catedral. Aún así, Linares está manteniendo perfectamente un nivel patrimonial asequible que no está basado en los templos, independientemente de que tenga una tradición “semanasantera” considerable y tuviera la suerte de la presencia de otro gran imaginero del siglo XX como fue Víctor de los Ríos.

San Juan, Víctor de los Ríos.

Aún así, Linares se ha dado cuenta que tiene un rico patrimonio arqueológico e industrial, por ello que quiera poner en valor su periferia, toda la zona minera que la rodea, así como esos barrios de caserío que muestran el estatus y la vida cotidiana del minero donde se producían bienes tan intangibles como eran los cantos flamencos.

El museo arqueológico de la ciudad no deja de ser un atractivo turístico por ser uno de los más ricos en piezas procedentes de Cástulo (teniendo en cuenta que en la actualidad no se puede llevar a cabo una visita de interpretación en las ruinas por no estar excavadas). Del mismo modo la historia taurina de la ciudad es muy importante, posiblemente por la casualidad de que Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” fuera herido de muerte el 28 de agosto de 1947 en el coso de Santa Margarita y posteriormente falleciera en el hospital de los Marqueses de Linares, lo que llevó a una leyenda que permitiría una ruta cultural en torno al torero en la ciudad. Igualmente otro de los grandes hijos de Linares fue Andrés Segovia, curiosamente el famoso guitarrista no estaba enterrado en Linares, pero se conservaba en un estado de abandono su casa familiar. Era obvio que se podía patrimonializar, creando en ella un museo dedicado al músico, pero ¿cuál sería la pieza más importante de la colección?, el propio artista que sería trasladado a una cripta construida en el museo donde en la actualidad descansan sus restos.

Estatua de Manolete en Linares, Amadeo Ruiz Olmos.

Finalmente, podemos expresar que Linares hoy se quiere presentar como una ciudad cultural y está construyendo un pequeño campus universitario para que algunas facultades de ingenierías técnicas de la Universidad de Jaén coexistan en dichos edificios de arquitectura actual.

Con esta idea universitaria nos queremos introducir en Castellón de la Plana, pues quizás uno de los principales centros patrimoniales sea la Universidad Jaime I en honor al rey que permitiría a la población ocupar la Plana desde el cerro de la Magdalena.

Es una ciudad a camino entre Valencia y Tarragona (dos núcleos históricos de gran peso, el primero como la tercera ciudad de España y el segundo como la gran capital provincial romana de la Tarraconensis) y que por muy diversas circunstancias su patrimonio arquitectónico fue muy mermado. Aún así se trata de una capital provincial de unos 180000 habitantes y en cierto modo episcopal, ya que su concatedral es perteneciente a la diócesis de Segorbe.

Es evidente que Castellón no puede presumir de catedral, prácticamente se comienza su construcción en estilo neogótico en 1940, pues el templo anterior había sido destruido, aún así es un patrimonio, pues no hay muchas catedrales de este estilo en España, junto a la de San Sebastián y la Nueva de Vitoria.

Pocos lugares más se pueden hablar que tengan una cierta antigüedad, el parque Ribalta (jardín romántico), hoy junto a almacenes comerciales que le dan esa idea de ciudad de peso y moderna. Tampoco Castellón está en la misma playa, sino que hay una pequeña distancia hasta ésta, aún así es un bien de la zona.

La feria de la Magdalena también es de gran interés dentro del mundo taurino, la elección de reina de las fiestas (muy parecido a la fallera mayor valenciana), la pólvora (tan afín a todo el Levante español), la romería del lugar, el volteo de la campanas “María” y “Vicente,” la paella y quizás lo más llamativo de la ciudad, las Gaiatas, esas carrozas de luz con el escudo de la ciudad realizadas por diversas asociaciones que vienen a representar la fiesta en Castellón y que diferencia a la ciudad de Valencia con las fallas y de Alicante con las Hogueras de San Juan.

Gaiata.

Son muchas las formas en que se está patrimonializando, por ejemplo ofreciendo edificios primarios que no tienen otros núcleos como puede ser un planetario, ese tranvía ecológico que cruza toda la ciudad y que tanto problema tuvo ante su paso por el parque Ribalta demostrando la preocupación que comienza a existir por el patrimonio (en esta caso del paisaje) en la ciudadanía.

Con todas estas cuestiones, quizás, en la actualidad el edificio más patrimonial y merecedor de ser visitado en Castellón es la universidad. Es una institución muy joven de la que se ha hablado mucho sobre su factibilidad, aún así desde el momento en que se empieza a construir existe en ella un gran proyecto de crear una facultad unitaria que sería unida por un eje central ajardinado donde se representarían los cinco sentidos corporales, desembocando este lugar sobre un gran guante blanco en el suelo (centro de gobierno de la universidad) que representaría la máxima titulación, la de doctor. Ya que el doctor a diferencia de los rangos menores cuando viste el traje académico debe de ponerse guantes blancos.

No vamos a entrar en más ejemplos, pues no pretendemos realizar una descripción puntualizada de cada una de las tres ciudades. Simplemente a modo de conclusión, queremos demostrar como una ciudad independientemente de tener un parco patrimonio continuamente se patrimonializa creándose una identidad personal colectiva e intangible que la diferencia de cualquier otro núcleo poblacional.

Universidad Jaime I.

Con los ejemplos dados, creemos haber demostrado que el tener un gran patrimonio arquitectónico, escultórico o pictórico  no es lo único que importa, sino que el patrimonio es mucho más, es una serie de tradiciones intangibles, ideas heredadas y creadas a veces desde la nada que vienen a comprender el comportamiento de un determinado lugar y que no nos permiten hacer un uso de la geografía de la percepción en un simple paseo por unas calles. Una ciudad es un ente vivo y por lo tanto es mucho más de lo que podemos percibir personalmente en unas horas. Como diría el profesor José Policarpo la percepción del Patrimonio siempre es subjetiva[8] y como expresa López Gómez siempre necesitamos de una apreciación social del territorio[9] que existe en cualquier núcleo.

Bibliografía.

  • AGUDO TORRICO, Juan. “Reflexión sobre nuestro Patrimonio Etnológico. Pensando en Andalucía.” Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009, págs.96-137.
  • BEJARANO, Carlos Mauricio. “Ojos bien cerrados… Memoria sonora.” Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010, págs. 84-115.
  • CASTILLO RUIZ, José. “La dimensión territorial del Patrimonio Histórico. Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009, págs. 27-48.
  • CUEVAS MATA, Juan; DEL ARCO MOYA, Juan y DEL ARCO MOYA, José. Relación de los hechos del muy magnífico e más virtuoso señor, el señor Don Miguel Lucas, muy digno Condestable de Castilla. Jaén, universidad de Jaén, 2001.
  • LÓPEZ GÓMEZ, Jaime Fermín y CIENFUENTES VÉLEZ, Eugenio. “Lugares de nuestro pasado común: la definición del interés patrimonial del territorio.” Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009,  págs. 138-164.
  • LÓPEZ RECHE, Guillermo. “La Ley Andaluza de Patrimonio Histórico: novedades significativas.” Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010, págs. 20-40.
  • ORTEGA RUIZ, Antonio. “La mirada territorial: el Patrimonio rural y su valoración.”  Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010, págs. 117-146.
  • POLICARPO CRUZ CABRERA, José. “Polimiradas. Una visión subjetiva del Patrimonio de Baeza. Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010, págs. 171-191.
  • RODRÍGUEZ BECERRA, Salvador. “Cultura popular y fiestas.” Los Andaluces. Ediciones Istmo, Madrid, 1980.
  • RODRÍGUEZ BECERRA, Salvador. Fiestas de Andalucía. Folclore. Biblioteca de la cultura andaluza. Sevilla, 1985.
  • RODRÍGUEZ BECERRA, Salvador. Guía de fiestas populares de Andalucía. Consejería de cultura de la Junta de Andalucía. Sevilla, 1982.
  • SOBRINO SIMAL, Julián. “El Patrimonio Industrial y Minero.” Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009,  pág. 51-71.
  • XIMENA JURADO, Martín de. Catalogo de los obispos de las iglesias catedrales de la diócesis de Jaén y Annales eclesiásticos deste obispado. Madrid, 1652.

Notas.

[1]  AGUDO TORRICO, Juan. “Reflexión sobre nuestro Patrimonio Etnológico. Pensando en Andalucía.” Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009, págs. 97-98.

[2] CASTILLO RUIZ, José. “La dimensión territorial del Patrimonio Histórico. Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009, pág. 28.

[3]  SOBRINO SIMAL, Julián. “El Patrimonio Industrial y Minero.” Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009,  pág. 54.

[4] LÓPEZ RECHE, Guillermo. “La Ley Andaluza de Patrimonio Histórico: novedades significativas.” Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010, pág. 23.

[5] BEJARANO, Carlos Mauricio. “Ojos bien cerrados… Memoria sonora.” Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010,  págs. 84-115.

[6] ORTEGA RUIZ, Antonio. “La mirada territorial: el Patrimonio rural y su valoración.”  Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010, pág. 123.

[7] CUEVAS MATA, Juan; DEL ARCO MOYA, Juan y DEL ARCO MOYA, José. Relación de los hechos del muy magnífico e más virtuoso señor, el señor Don Miguel Lucas, muy digno Condestable de Castilla. Jaén, universidad de Jaén, 2001. Véase año 1458.

[8] POLICARPO CRUZ CABRERA, José. “Polimiradas. Una visión subjetiva del Patrimonio de Baeza. Patrimonio Histórico: retos, miradas. Asociaciones e industrias culturales. UNIA, Sevilla, 2010, pág. 172.

[9]  LÓPEZ GÓMEZ, Jaime Fermín y CIENFUENTES VÉLEZ, Eugenio. “Lugares de nuestro pasado común: la definición del interés patrimonial del territorio.” Patrimonio Histórico y desarrollo territorial. UNIA, Sevilla, 2009,  págs. 140-141.

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About Pablo J. Lorite

Doctor en Iconografía por la Universidad de Jaén con una tesis de angelología denominada “Iconografía de San Miguel en la diócesis de Baeza-Jaén.” Licenciado con premio extraordinario de grado en Humanidades por la misma universidad. Experto universitario en gestión del patrimonio “rutas e itinerarios culturales” por la Universidad Internacional de Andalucía y especialista en coros catedralicios e imaginería religiosa del siglo XX.

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