La Representación del Holocausto Judío en el Cómic Norteaméricano (II)

 

1. Introducción

En este artículo se va a tratar la representación del Holocausto en el cómic norteamericano. Siendo éste un medio predominantemente dominado por emigrantes o hijos de emigrantes judíos como se comentará a continuación, la presencia de la persecución de los judíos y del Holocausto ha sido abundante, primero implícitamente cuando el medio estaba fundamentalmente dirigido al público infantil y juvenil y, posteriormente, de forma más explícita cuando el cómic norteamericano empezó a atreverse a tratar directamente temas de contenido más adulto, por decirlo de alguna manera.

Para centrar un poco el tema es necesario hacer una pequeña reseña histórica para clarificar el contenido de este artículo. El cómic norteamericano nace a finales del siglo XIX incluido como una sección más en la prensa norteamericana. Los estudiosos no se ponen de acuerdo con respecto a su origen, siendo la principal fuente de discrepancia el determinar cuando la conjunción entre imagen y texto se le puede llamar cómic, de acuerdo al uso propio del lenguaje narrativo del medio. En todo caso, la teoría más extendida es que el cómic norteamericano comienza con la publicación de Yellow Kid en 1895 en el New York World de Joseph Pulitzer. A partir de ahí, el éxito de la serie hace que comience una disputa entre Pulitzer y William Randolph Hearst a través del Morning Journal por conseguir a los mejores autores de cómic para su periódico, que desembocaría en la paulatina presencia de secciones de cómic en prácticamente todos los periódicos norteamericanos, siendo en ocasiones uno de los motivos por los que los norteamericanos compraban los mismos: la posibilidad de seguir sus series favoritas. Esto creo un auténtico star-system en torno al cómic de prensa con fuertes connotaciones sociales que salen del ámbito de este trabajo y que se prolongó hasta bien entrados los años 50 del s. XX.

En este contexto se encontraban los dibujantes judíos a principios de los años 30. Debido a que los emigrantes judíos no estaban totalmente aceptados por la comunidad norteamericana no tenían acceso a trabajos artísticos como la publicidad que era una fuente de ingresos importante para los dibujantes de aquella época. Tampoco, salvo excepciones, podían acceder al cómic de prensa que también proporcionaba fuertes ingresos como se ha comentado. Por ese motivo, y visto el éxito del cómic de prensa, decidieron buscar un nuevo mercado. Así nacen los comic-books que son revistas de cómic que en lugar de distribuirse con la prensa se vendían independientemente en los kioscos y supermercados norteamericanos. En principio, estos comic-book se dedicaban a reimprimir cómic de prensa, pero a partir de 1935 con la aparición de More Fun Comics empiezan a publicar material original, creado fundamentalmente en su origen por autores de origen judío.

Así nace la llamada Golden Age del cómic norteamericano. En ese momento el comic-book era una de las principales fuentes de entretenimiento del norteamericano medio con tiradas de varios millones de ejemplares. Aunque dirigidos a un público mayoritariamente adolescente, la variedad de temas que trataba el comic-book en aquella época era inmensa: desde los conocidos superhéroes, hasta cómics de género bélico, terror, romance, adaptaciones de literatura clásica y cualquier temática que se pueda imaginar, con contenidos que en muchas ocasiones más dirigidos a un público adulto que a un público infantil, como podían ser los cómics de terror de la EC.

La publicación del libro Seduction of the Innocent por el Dr. Fredric Wertham, doctor en psicología, en 1954 en la que afirmaba que los cómics tenían una relación directa con la delincuencia juvenil inició un proceso contra el cómic. Este proceso, conocido como la caza de brujas del cómic norteamericano, desembocó en la creación del Comics Code un código de censura que velaba que los contenidos de los comic-book fueran aptos para niños. Este hecho, junto con la llegada de la televisión, produjo, en los años 50 una decadencia en la difusión del comic-book y en su tirón popular. Debido a que la recuperación del éxito del comic-book se produjo fundamentalmente con el éxito de superhéroes de la Marvel Comics (con Spiderman a la cabeza), que el contenido de lo cómics de superhéroes no presentaba problemas al Comic Code y que presentaban aventuras que no tenían equivalente en la televisión de la época dado que hubieran necesitado unos efectos especiales impensables en aquel momento, hizo que durante muchos años el cómic norteamericano de los años 60 y 70 fuera un cómic de un solo género: el cómic de superhéroes. Esta época se conoce como la Silver Age del cómic norteamericano y, ese necesario destacar, que sus autores, fundamentalmente los creadores del universo de superhéroes de la Marvel también eran mayoritariamente judíos.

A finales de los años 70, una serie de autores inconformistas, no están contentos con la situación de un medio de un solo género y consideran que el cómic es un medio tan valido como cualquier otro para contar cualquier tipo de historia. Así empiezan a aparecer historias de todo tipo, en principio, disimuladas dentro de aventuras protagonizadas por superhéroes y, posteriormente como historias independientes, trascendiendo incluso, el formato de comic-book imperante, para ser publicadas en forma de libro. Así nace lo que se conoce como novela gráfica iniciando la Bronze Age. Aunque evidentemente existen autores de todos los orígenes en el mundo del cómic actualmente, también es interesante reseñar que muchos de los más importantes autores que han hecho desarrollar la novela gráfica también son de origen judío

Después de este larga introducción, necesaria para familiarizar al lector no iniciado con el contexto en el que se mueven las obras que se comentarán a continuación, se van a tratar las obras que se han visto influenciadas por el Holocausto en el mundo del cómic. Se cubrirán tres aspectos fundamentales, que no siguen un orden cronológico, sino un orden en cuanto a su relación con el tema de este artículo. En primer lugar se tratarán aquellas obras que cuentan historias del Holocausto en forma de cómic, que quizá son las más directamente relacionadas con el tema bajo estudio. En segundo lugar se mostrará la influencia que la persecución del pueblo judío y el Holocausto tuvo en la formación del comic-book de superhéroes, influencia que no es tan explícita como en el primer grupo de obras, dada la época en la que se desarrolla y el género tratado, pero que también es de fundamental importancia porque ayudó a configurar un género que ha sido y sigue siendo parte fundamental de la cultura popular norteamericana. Finalmente, y aunque con relación más tangencial con el tema del trabajo, se comentará brevemente algunas novelas gráficas realizadas por autores judíos, que aunque no directamente relacionadas con el Holocausto, beben de la cultura de los autores de las mismas, una cultura, la judío-norteamericana, marcada en mayor o menor medida por el Holocausto.

Los títulos de todas las obras citadas corresponden con el título original, aunque en la sección de bibliografía se incluye su título en español en caso de existir una edición española.

2. Obras sobre el Holocausto

Cuando se habla de obras sobre el Holocausto en forma de cómic, evidentemente lo primero que viene a la cabeza es Maus. Pero antes de Maus e, incluso, antes de la aparición de la novela gráfica, existe una historia corta llamada Master Race que apareció en el número 1 del comic-book Impact de la editorial EC en marzo de 1955 en la que ya aparecen escenas del Holocausto. Master Race es una historia dibujada por Bernard Krigstein (autor de ascendencia judía) en la que se narra la historia de una persona que en el Nueva York de 1955 se siente perseguido. Según avanza la historia se nos muestra un flashback en el que se nos cuenta que el protagonista estuvo en el Holocausto, y en el que aparecen escenas de la persecución de los judíos (aunque nunca se menciona en la historia la palabra judío). El autor va aumentando el suspense intercalando escenas del pasado con escenas del presente dónde se nos da a entender que el protagonista es perseguido por alguien de su pasado. Al final descubrimos que el protagonista es un soldado alemán y que está siendo perseguido por un prisionero judío que al final de la guerra juró venganza contra él. Es fundamental en esta historia la estructura narrativa que usa el autor donde haciendo creer al lector que el que realmente es el verdugo, es una víctima, para finalmente sacudir al lector mostrando el horror de los hechos cometidos y por los que merece castigo. La importancia de esta historia, además de por su calidad al nivel de muchas otras de la EC de la época, es que es la primera que muestra el horror del Holocausto en cómic y afirma la postura de los judíos norteamericanos sobre el tema, pidiendo castigo para los verdugos.

A partir de ahí, y como se ha comentado, debido a la prohibición de mostrar escenas de contenido no apto para niños en el mundo del cómic, ese tipo de temática desapareció de forma explícita en el cómic norteamericano, hasta la aparición de la novela gráfica y concretamente hasta la aparición de Maus de Art Spiegelman. Maus comenzó como una historia de tres páginas en el número 1 de la revista Funny Animals en 1972, revista underground cuya condición era publicar historias cuya temática fuera más madura que los cómics que aparecían en aquella época en el mercado, pero utilizando animales antropomórficos. Spiegelman siente la necesidad de contar la historia de su padre y en esas tres páginas se da cuenta que necesita llegar más a fondo de la misma, también como forma de liberación personal. Así nace Maus como historia larga, en principio publicada por entregas en la revista Raw, autoeditada por el autor, y posteriormente publicada en libro en dos partes, en 1986 y 1991. La edición conjunta de la obra le valió a Spiegelman el premio Pulitzer en 1992. Maus es una obra ejemplar en todos los aspectos, tanto en contenido, contando la historia de Vladek, su padre, en el Holocausto, sin hacer de él un héroe, sino más bien tratando de comprender a la persona, como en la forma, siendo un prodigio del uso de la narrativa en forma de cómic, incluso utilizando el recurso de los animales antropomórficos, tradicionalmente utilizado por el cómic infantil, para transmitir su mensaje y llegar a todo tipo de lectores.

Maus abrió la vía de la posibilidad de contar historias sobre el Holocausto en forma de cómic. Posteriormente han aparecido otras obras, entre las que se puede citar un memoir como We are on our own de Miriam Katin publicada en 2006. Miriam Katin como la protagonista, junto con su madre, se fugó cuando era una niña de la invasión nazi en Budapest, llegando incluso a tener que fingir sus muertes. La aproximación gráfica que usa Katin es distinta a la de Speigelman con un dibujo totalmente realista, aunque sin caer en la tentación de mostrar el horror de forma demasiado explícita. Katin está más interesada en expulsar sus propios traumas y se centra más en narrar el periplo suyo y de su madre, para entender su relación y como las experiencias vividas han marcado su vida posterior, mostrando un relato conmovedor de supervivencia ante las adversidades.

Otra obra importante es Mendel’s Daughter. En esta historia también de 2006, Martin Lemelman, nos cuenta la historia de su madre, una superviviente del Holocausto, y de su familia. Lemelman, en su necesidad de entender, grabó en vídeo a su madre, Gusta, en 1989 contando sus experiencias en el Holocausto en un pequeño pueblo de Polonia. Estas cintas, en principio destinadas sólo al propio Lemelman son desempolvadas porque el autor siente la necesidad de contar la historia de su madre. Mendel’s Daughter es una historia muy emotiva, más aún porque dedica 50 páginas (un cuarto del libro) a contar cómo era la vida de su madre antes del Holocausto. El título viene por el nombre se su abuelo, una persona de gran reputación en su pequeña comunidad antes de que los Nazis les quitaran todo. Esa presentación de los personajes tan elaborada hace que el lector se identifique más con el sufrimiento de la familia (los padres y tres hermanos no sobrevivieron al Holocausto), especialmente por el cambio de tono del libro a partir de la invasión Nazi.

Finalmente, comentar que en 2003 apareció una obra curiosa tratando el tema del Holocausto como es Yossel de Joe Kubert. Joe Kubert es un dibujante de cómics desde los años 30 (empezó con 13 años dibujando superhéroes y obtuvo fama como dibujante de cómics bélicos), cuya familia emigró a EEUU en 1926 desde Polonia. La familia de Kubert huyó a Inglaterra y, en principio, trató de cruzar el océano cuando la madre de Kubert estaba embarazada de él. Debido a ese embarazo no les permitieron viajar y tuvieron que esperar varios meses para intentarlo de nuevo hasta que al final pudieron llegar a América. Con esos precedentes, Kubert cuenta la historia de lo que hubiera sido su vida si sus padres hubieran abandonado después del primer intento y hubieran regresado a Polonia (Yossel es el nombre judío de Joseph, que sería, probablemente el suyo de haber nacido en Polonia). La historia se centra en los levantamientos del gueto de Varsovia del 19 de abril de 1943, pero con un desasosegador flashback para contar la experiencia de uno de los personajes en Auschwitz. Con un dibujo publicado directamente a lápiz, para dar a entender que serían los bocetos que haría Yossel en el gueto, la historia consigue narrar todo el horror del Holocausto con un juego de luces y sombras que no por no ser demasiado explícito, es menos desasosegador. Algunas escenas, por ejemplo de las cámaras de gas, consiguen transmitir el horror del Holocausto con unos pocos trazos, gracias a la naturalidad con la que el autor afronta la obra.

 

 

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La Representación del Holocausto Judío en el Cómic Norteaméricano (II) por Francisco Saez de Adana (Máster en Estudios Americanos), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Francisco Saez de Adana

Francisco Saez de Adana Herrero es Dr. Ingeniero de Telecomunicación y profesor en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Alcalá. Ha publicado algunos trabajos científicos que no vienen al caso en una revista como ésta. En el campo de las humanidades es estudiante del Máster de Estudios Norteameticanos de la misma universidad en el marco del cual está trabajando en el Trabajo Fin de Máster de título "La influencia del gótico americano en Swamp Thing". Ha participado en la I Semana Gótica de Madrid en el año 2009 con una ponencia sobre la relación de Edgar Allan Poe y el mundo del cómic, tema sobre el cual va a publicar un artículo en un número especial dedicado a dicho autor de la Revista de Filología de la Universidad de La Laguna que aparecerá durante el verano de 2010.

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