“Las poesías” de Tiziano

El pasado 19 de noviembre se inauguró en el Museo del Prado la exposición Tiziano: Dánae. Venus y Adonis. Las primeras poesías con ocasión de la restauración de dos pinturas de Tiziano (Dánae y Venus y Adonis), restauración realizada en la misma institución.1 Estos dos cuadros forman parte de un conjunto mitológico conocido como “Las poesías”, que fue encargado por Felipe II a Tiziano. El pintor desarrolló su trabajo entre los años 1552 y 1563, inspirándose libremente en las Metamorfosis de Ovidio. La colección se compone además de Perseo y Andrómeda, Diana y Acteón, Diana y Calisto y El rapto de Europa. Este artículo pretende modestamente servir de guía mitológica de esos óleos, no sólo de lo que representan en concreto, sino también contextualizándolos en el relato mítico al que pertenecen.

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Dánae (1553) de Tiziano (Museo del Prado)

Dánae

La Dánae de Tiziano (la versión conservada en Apsley House de Londres es la restaurada, como hemos dicho, por el Museo del Prado) representa el momento en que Dánae, desnuda, recibe sobre su cuerpo una lluvia de oro en forma de monedas, mientras una criada suya trata de recoger alguna pieza en su delantal. Dánae había sido encerrada en una torre o un calabozo por su padre Acrisio, que se había enterado a través de un oráculo de que estaba destinado a morir a causa del nieto que naciera de ella. Pero Júpiter ya estaba enamorado de la muchacha y consigue unirse a ella en forma de lluvia de oro. Anteriormente Dánae había mantenido relaciones con Preto, su tío, hermano gemelo de Acrisio; por ello, cuando nace Perseo, Acrisio no cree que sea hijo de un dios y encierra a madre e hijo en un cofre que tira al mar, con la intención de que perezcan en las aguas. Pero el cofre llega hasta la isla de Sérifos, donde son rescatados por un pescador llamado Dictis.2

Años después, Polidectes, hermano de Dictis y rey de la isla de Sérifos, pretende obligar a Dánae a casarse con él, pero desiste ante la oposición del joven Perseo. Más tarde, Polidectes anuncia su intención de reunir una dote para desposar a Hipodamía, la hija de Enomao. Cada uno de los amigos y allegados de Polidectes le entrega un caballo, salvo Perseo, que carece de medios. El joven se compromete a traer a Polidectes la cabeza de la Gorgona Medusa. Otros cuentan que Polidectes quiere que Perseo lleve a cabo esa misión para deshacerse de él.

Atenea, que odia a Medusa y a sus hermanas, las Gorgonas, aconseja a Perseo que evite mirar directamente a Medusa, pues quedaría petrificado. Ella y Hermes dan al héroe sendos regalos, un escudo y una hoz. Perseo se pone en camino: para llegar a la morada de las Gorgonas, debe antes visitar a las Greas, que conocen el camino. Estos seres están dotados de un solo diente y de un solo ojo, que se alternan para alimentarse y ver. Perseo las sorprende cuando dos de ellas están cambiándose el ojo y las obliga a revelar el camino. Después Perseo se encuentra con unas ninfas, que le dan el casco de Hades, que confiere la invisibilidad, unas sandalias aladas y un zurrón.

Perseo llega al remoto lugar donde se encuentran las Gorgonas (el país de los Hiperbóreos o las cercanías de Tarteso) y, mirando el reflejo de Medusa en el escudo, le da muerte y le corta la cabeza, que guarda en el zurrón. Las hermanas de Medusa quieren tomar venganza, pero Perseo desaparece de su vista gracias al casco de Hades. Volveremos a las aventuras de Perseo un poco más adelante, cuando hablemos del cuadro Perseo y Andrómeda.

Venus y Adonis

En el óleo Venus y Adonis (una versión del cual se conserva en el Museo del Prado) vemos a una desnuda Venus que abraza a Adonis, que vestido, armado y acompañado por sus perros, se dispone a salir de caza; probablemente será su última cacería, pues morirá herido por un jabalí. Se cuenta que la bestia fue enviada contra él por Marte, celoso del amor que despertaba Adonis en Venus; otros dicen que fue Apolo quien encolerizó el jabalí para vengar la muerte de su hijo Erimanto, que había sido muerto por Venus, al ser descubierta desnuda; e incluso hay quien interpreta que se trató de una venganza de Diana por la muerte de Hipólito.

El origen de Adonis también es complicado: la joven Mirra o Esmirna, que había insultado a la diosa Venus proclamando que la superaba en belleza, es castigada por la diosa, que infunde en su corazón un incontenible amor por su padre Tías, rey de Asiria (o Ciniras, rey de Chipre). Mirra se vale de la oscuridad del dormitorio paterno para unirse a Tías, hasta que es descubierta la duodécima noche. Tías persigue a su hija con intención de matarla, pero los dioses se compadecen de ella y la convierten en el árbol de la mirra. Mirra había quedado embarazada de Tías; y al cabo de nueve meses, un jabalí hiere con un colmillo el árbol, del que nace un precioso niño, Adonis. Lo recoge Venus, que encarga su crianza a Ceres. Pero cuando Venus se lo reclama, Ceres se niega a devolvérselo. La discusión entre ambas llega a tal extremo, que Júpiter interviene para decidir que Adonis pasará la tercera parte del año con Venus, otra tercera parte con Ceres y el resto con quien él prefiera. Y Adonis prefiere a Venus.

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Perseo y Andrómeda (1553-1559) de Tiziano (Wallace Collection, Londres)

Perseo y Andrómeda

La colección está integrada por varios cuadros más, que no se presentan en la exposición que nos ocupa. Citemos, en primer lugar, el lienzo Perseo y Andrómeda (en la Wallace Collection londinense), En el cuadro se ve a Perseo enderezando su vuelo hacia el monstruo marino que aguarda en las aguas con la boca abierta, mientras Andrómeda desnuda y encadenada de pies y manos se vuelve hacia la escena. Ello ocurre porque Cefeo, rey de Etiopía, está casado con Casiopea, de la que tiene una hija llamada Andrómeda. Casiopea se vanagloria de ser la más bella de las Nereidas y de este modo atrae la cólera de Neptuno. El dios inunda Etiopía y envía un monstruo. Cefeo averigua, a través de un oráculo, que la situación sólo podrá resolverse, si entrega a Andrómeda al monstruo.

Perseo, después de matar a Medusa, ya en el camino de regreso hacia Sérifos, pasa por las costas del país de los etíopes, donde divisa encadenada en un acantilado a la bella Andrómeda, que está a punto de ser devorada por un monstruo marino. Perseo, a cambio de casarse con la joven, petrifica al monstruo con la cabeza de Medusa. En el momento en que se dispone a marcharse con Andrómeda, Perseo es atacado por un tío de ésta llamado Fineo, pero también lo convierte en piedra. El matrimonio con Andrómeda da a Perseo seis hijos y una hija. A su muerte, ella se convierte en una constelación.

Cuando Perseo llega a Sérifos encuentra a Dánae y a Dictis refugiados por un templo, puesto que son perseguidos por Polidectes, que pretende violar a Dánae. Perseo se presenta en el salón del palacio, donde Polidectes está reunido con sus amigos y los convierte a todos en piedra con la cabeza de Medusa. Libera a los asediados y hace rey de la isla a Dictis. Por otra parte, Perseo devuelve a través de Hermes los objetos que le habían prestado las ninfas y entrega a Atenea la cabeza de Medusa; la diosa la fija en la égida.

Finalmente, Perseo abandona Sérifos acompañado de Dánae y Andrómeda y se dirige a Argos para reconciliarse con su abuelo Acrisio.. Éste, sin embargo, ha huido a Larisa temiendo el cumplimiento del oráculo. Allí recibe la protección del rey Teutámides, cuyo anciano padre ha muerto recientemente. Durante la celebración de los juegos en honor del difunto, Perseo, que ha llegado a la ciudad buscando a su abuelo, mata a Acrisio de forma accidental en un lanzamiento del disco. Pero no reina aún en Argos, puesto que, avergonzado, intercambia la corona con su primo Megapentes, rey de Tirinto. Más adelante, el héroe recupera también Argos, que le había sido arrebatado a Megapentes.

Diana y Acteón

Por su parte, en Diana y Acteón (National Gallery de Edimburgo) se puede contemplar el momento en que el cazador Acteón descubre a Diana y a sus compañeras, cuando se aseaban desnudas. Ello le trae la desgracia, puesto que la diosa lo transforma en ciervo y sus propios perros lo descuartizan. También se dice que en realidad Diana se venga por otras causas: Acteón, que había sido instruido en la caza por el centauro Quirón, se vanagloria de superar en esa práctica a la mismísima Diana. Otros le atribuyen un intento de violación. Incluso se cuenta que Diana causa la perdición de Acteón, para vengar a Júpiter, dado que el cazador había propuesto matrimonio a Sémele, su amante por aquel entonces. Desaparecido Acteón, sus perros lo buscan por doquier, hasta que llegan a la cueva de Quirón. Éste los calma esculpiendo una escultura con los rasgos del cazador.

Diana y Calisto

El óleo Diana y Calisto (que alberga la National Gallery) representa una escena en que Diana y sus compañeras descubren el embarazo de la ninfa Calisto, que suele acompañar a Diana en sus cacerías. Su belleza es tan grande, que Júpiter se enamora de ella y la seduce tomando el aspecto de la propia Diana o de Apolo. Calisto queda embarazada, pero oculta tal circunstancia a sus compañeras de caza, hasta que un día es descubierta, cuando se bañaba. Diana la convierte en osa para castigarla. Así pare a Árcade, y luego madre e hijo son recogidos por unos pastores que los llevan ante el padre de Calisto, Licaón. Más tarde, Calisto entra en el santuario de Júpiter; cuando están a punto de matarla por el sacrilegio, el dios la salva y la convierte en la constelación que hoy conocemos como Osa mayor. También se cuenta que Calisto es transformada en osa por Júpiter para ocultársela a la celosa Juno y que Diana la mata voluntariamente a petición de Juno durante una cacería o que Diana la mata por unas palabras de Calisto que le fueron desagradables.

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El rapto de Europa (1562) de Tiziano (Isabella Stewart Garden Museum, Boston)

El rapto de Europa

El último cuadro de la serie es El rapto de Europa (Isabella Stewart Garden Museum de Boston), donde contemplamos a Europa recostada sobre el toro, que se aleja por el mar ante la desesperación de las doncellas de la joven; dos cupidos se ciernen sobre la pareja desde el cielo y otro navega sobre un pez junto a los fugitivos.3

Según lo cuenta la mitología, Europa, hija de Agenor, rey de Tiro, o de Fénix y de Telefasa o Argíope, ha hecho nacer el amor en el corazón de Júpiter. El dios manda a Mercurio traer la vacada de Agenor a orillas del mar; él mismo se transforma en un toro blanco y con su mansedumbre se gana la confianza de Europa. El toro se ofrece para que Europa suba a su lomo y, en ese momento, arranca a toda velocidad. Se interna en las aguas del Mediterráneo y llega a la isla de Creta. Allí Júpiter muestra su verdadero aspecto a la muchacha y la seduce en un lugar cerca de Gortina junto a un arroyo a la sombra de un plátano o de un sauce, árbol que desde entonces fue de hoja perenne en contraste con los demás de la zona.

Por su parte, Agenor envía a los hermanos de Europa, Cadmo, Cílix, Fénix y Taso (hagamos hincapié en que no todas las fuentes coinciden en su número y nombre) a buscarla, debidamente avisados de que no regresen sin ella. Cadmo, siguiendo el consejo del oráculo de Delfos, funda la ciudad griega de Tebas, después de haber desistido de la búsqueda. Cílix y Fénix se establecen respectivamente en las regiones de Cilicia y Fenicia, a las que dan nombre. Y Taso, al que se atribuyen otras filiaciones, se queda en la isla griega que toma de él su nombre. Algunas fuentes añaden a Fineo entre los hijos de Agenor.

De Europa y Júpiter nacen tres hijos: Minos, Radamantis y Sarpedón. El primero es el famoso rey cretense, cuya esposa Pasífae concibe al Minotauro del toro enviado por Neptuno. Radamantis desempeña el papel de juez entre los vivos y entre los muertos. Finalmente, Sarpedón, personaje que se confunde con el héroe homónimo que luchó y murió en Troya en combate singular contra Patroclo, abandona la isla para evitar enfrentamientos con sus hermanos y emigra a Licia. Algunas versiones atribuyen además a Europa la maternidad de Carno y Dodón. Júpiter casa a Europa con el rey de Creta, Asterión, y le da tres regalos de bodas: el gigante de bronce Talos, una lanza infalible y un perro al que nunca se le escapa la presa. Asterión acepta como propios a los hijos de Europa, de manera que Minos lo sucede en el trono. Por otra parte, Cadmo habría estado en contacto con su hermana, puesto que le regala a su esposa Harmonía un collar que Europa habría recibido de Júpiter.

En cuanto al toro, cabe reseñar que Júpiter hizo aparecer una constelación en el cielo, precisamente el Tauro zodiacal, para que quedase memoria de su aventura con Europa. Por otra parte, el toro habría permanecido en Creta hasta los tiempos de Hércules, quien, en cumplimiento de su séptimo trabajo, lo lleva vivo a Micenas para presentarlo ante Euristeo. No obstante, otros consideran que el toro de Hércules es, en realidad, el toro que, a petición de Minos, había enviado Neptuno y precisamente este animal engendra al Minotauro.

Bibliografía

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Falcón Martínez, C. Fernández-Galiano, E. y López Melero, R. Diccionario de la mitología clásica 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1980.

García Gual, Carlos. Introducción a la mitología griega. Madrid: Alianza Editorial, 1992.

Graves, Robert. Los mitos griegos 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1985.

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Ed. Paidós, 1984.

—, La mitología griega. Barcelona: Ed. Paidós, 1989.

Martínez, Sebastián, “El mito de Perseo y Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (12 IV 2010).

—, “Los monstruos clásicos de Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (4 VII 2010).

—, “Amazonas, mito y leyenda”, en www.sarasuati.com (22 XI 2010).

—, “Immortals y el mito de Teseo”, en www.sarasuati.com (13 V 2012).

—, “El rapto de Europa I”, en www.sarasuati.com (29 XIII 2013).

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—, “Las Furias, de torturadoras a víctimas”, en www.sarasuati.com (22 I 2014).

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— , “’Hércules (2014)': la película y la mitología clásica” , en www.sarasuati.com (11 IX 2014).

— , “En el décimo aniversario de “Troya” de W. Petersen”, en www.sarasuati.com (15 XI 2014).

Ruiz de Elvira, Antonio. Mitología clásica. 2ª ed. Madrid: Editorial Gredos, 1982.

Schwab, Gustav. Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica. 2ª ed. Madrid: Gredos, 2011.

Ilustraciones

1. Dánae (1553) de Tiziano (Museo del Prado).

2. Perseo y Andrómeda (1553-1559) de Tiziano (Wallace Collection, Londres).

3. El rapto de Europa (1562) de Tiziano (Isabella Stewart Garden Museum, Boston).

Notas

1. Para más información sobre la exposición, cf. el enlace del Museo del Prado https://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/tiziano-poesias.

2 Sobre el tema, cf. Martínez, Sebastián, “El mito de Perseo y Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (12 IV 2010); “Los monstruos clásicos de Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (4 VII 2010).

3 Sobre el rapto de Europa, cf. Martínez, Sebastián. “El rapto de Europa I”, en www.sarasuati.com (29 XIII 2013); “El rapto de Europa II”, en www.sarasuati.com (11 V 2014).

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About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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