LOS MITOS DE TIZIANO I

El pasado año 2014 se inauguraron en el Museo del Prado dos exposiciones relacionadas con las pinturas mitológicas de Tiziano. La primera Las Furias. De Tiziano a Ribera englobaba una serie de obras relacionadas con cuatro personajes míticos (Ticio, Tántalo, Sísifo e Ixión), mientras que la segunda Tiziano: Dánae. Venus y Adonis. Las primeras poesías se dedica a los cuadros de Tiziano mencionados en el título, que han sido restaurados en el museo.

Los aspectos mitológicos de ambas exposiciones han sido tratados en sendos artículos publicados en esta revista1 y ahora pretendemos abordar los restantes cuadros en que Tiziano toca la misma temática. Seguiremos el orden cronológico, aunque reservaremos para la segunda parte del artículo los cuadros dedicados a Venus, que merecen capítulo aparte.

El nacimiento de Adonis

Entre 1505 y 1510 pintó Tiziano este Nacimiento de Adonis que albergan los Musei Civici de Padua; en un lienzo apaisado extremadamente alargado, pues, igual que La leyenda de Polidoro, proviene de la decoración de un cassone. El lugar principal es ocupado por un grupo de personajes que extraen de un árbol a un recién nacido. Esta obra no debe confundirse con su complemento Venus y Adonis, del que hay varias versiones, una de ellas en el Museo del Prado. El nacimiento, la vida y la muerte ya han sido suficientemente tratados en el artículo que dediqué a las Poesías de Tiziano.

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El nacimiento de Adonis

La leyenda de Polidoro

Pintado en el mismo período que El nacimiento de Adonis, custodiado en la misma sede y con un formato similar, tenemos el cuadro La leyenda de Polidoro: en el centro, al fondo, se ve el incendio de la ciudad de Troya; a la derecha se observa a Eneas, que, con sus compañeros, tala un árbol, desde cuya copa una voz le avisa de que se trata de un lugar maldito donde está enterrado Polidoro, cuyo cadáver con la cabeza separada se observa a sus pies; y a la izquierda se ven dos figuras femeninas, que podrían ser Hécuba, la madre de Polidoro, y una esclava.

Según el mito, Polidoro es el hijo recién nacido de Príamo, el rey de Troya, quien para alejarlo de los peligros de la guerra, lo envía a Tracia bajo la protección de su yerno Polimestor. La mujer de éste Ilíone, la hija mayor de Príamo, tiene también ella un hijo de corta edad llamado Deípilo y, para conseguir que reine en Troya, lo hace pasar por Polidoro.

Cuando Troya cae, Agamenón desea aniquilar la descendencia de Príamo y pide a Polimestor que le dé a Polidoro a cambio de la mano de su hija Electra. Polimestor mata al muchacho que él cree que es Polidoro, aunque realmente es su propio hijo Deípilo. Años después, el verdadero Polidoro consigue que Ilíone le cuente toda la verdad, y que ella ciegue y asesine a Polimestor.

La leyenda de Polidoro

En otra versión el cambio de personalidades no se produce y Polimestor mata a Polidoro, para apoderarse de las inmensas riquezas que Príamo le ha dado para que lo trate debidamente. El cadáver, arrojado al mar, llega a la costa de Troya, justo en el momento en que Hécuba, la madre de Polidoro, iba a ser embarcada como esclava. Hécuba consigue engañar a Polimestor con la promesa de más riquezas y, con la ayuda de otras cautivas, le saca los ojos, después de matar en su presencia a sus dos hijos.

Por otra parte, según cuenta Virgilio en la Eneida, y es a eso a lo que hace referencia la parte derecha de la obra de Tiziano, Polimestor entierra a Polidoro a orillas del mar. Tras la caída de Troya, Eneas llega al lugar y, cuando cortaba unas ramitas de un árbol para adornar un altar en que iba a celebrar un sacrificio, brotaron de ellas gotas de sangre. Desde el árbol resonó una voz que, además de relatar la causa de la muerte de Polidoro, le hizo saber que estaba enterrado allí y que los árboles habían nacido de las lanzas que le habían dado muerte. La voz desaconsejó además a Eneas que fundase allí ciudad alguna y por ese motivo Eneas se marchó, tras rendir honras fúnebres a Polidoro.

Orfeo y Eurídice

Este cuadro, pintado hacia 1508 y conservado en la Accademia Carraradi di Belle Arti de Bergamo, representa una doble escena: en el cuadrante inferior izquierdo Tiziano pinta un primer plano de la joven Eurídice en el momento en que es mordida por una serpiente. En el cuadrante inferior derecho, en un segundo plano, se ve a Orfeo girándose hacia su esposa Eurídice durante su camino de regreso del inframundo, cuya entrada se divisa detrás.

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Orfeo y Eurídice

Cuenta la mitología que, cuando Aristeo intentaba violar a Eurídice, la joven huyó al bosque donde murió mordida por una serpiente venenosa. Orfeo descendió al Hades con la intención de rescatar a su esposa. Hades y Perséfone, conmovidos por la belleza de la voz de Orfeo y la armonía de la música, aceptaron devolver a Eurídice a la vida, siempre y cuando, en el camino de vuelta, Orfeo no se volviese para contemplarla. Orfeo no pudo contener su impaciencia y Eurídice regresó a los infiernos.

Flora

Hacia 1515 pintó Tiziano este cuadro que se conserva en la Galleria degli Uffizi. Se trata de un retrato de una mujer con un elemento floral en la mano derecha.

Flora

Flora

Flora es una divinidad itálica, relacionada con la primavera y el nacimiento de las flores. Según cuenta Ovidio, Flora en realidad se llamaba Cloris y era una ninfa. De ella se enamoró Céfiro y primero la raptó y después la desposó. Le concedió el regalo de hacer florecer jardines y campos. Ella misma dio a los hombres la miel y las semillas de las flores.

Tarquinio y Lucrecia

Tiziano trata el tema de Tarquinio y Lucrecia en dos ocasiones y de dos maneras diferentes: en primer lugar, tenemos un óleo pintado en 1516-1517, conservado en el Kuntshistorisches Museum de Viena, con un primer plano de Lucrecia que lleva un puñal en la mano, mientras Tarquinio la sujeta por detrás. Mucho más tarde, entre los años 1568 y 1571 Tiziano retoma el argumento, pero ahora Tarquinio se abalanza puñal en mano sobre Lucrecia, que intenta rechazarlo; esta última versión está representada en tres cuadros muy parecidos que se conservan en la Akademie der Bildenden Künste de Viena, en el Fitzwilliam Museum de Cambridge y en el Musée des Beaux-Arts de Bordeaux.

Tarquinio y Lucrecia (Kuntshistorisches Museum, Viena)

Tarquinio y Lucrecia (Kuntshistorisches Museum, Viena)

Tarquinio y Lucrecia (Musée des Beaux-Arts de Bordeaux.)

Tarquinio y Lucrecia (Musée des Beaux-Arts de Bordeaux.)

Según cuenta Tito Livio, cuando el esposo de Lucrecia llamado Tarquinio Colatino y el padre de la mujer, Espurio Lucrecio, se encontraban ausentes de Colacia, el rey Lucio Tarquinio el Soberbio aprovechó para introducirse en el dormitorio de Lucrecia y con amenazas consiguió que ésta accediese a entregársele. Después de marcharse el violador, Lucrecia hizo venir con urgencia a su esposo y a su padre, denunció ante ellos al criminal y se suicidó con un puñal que llevaba entre las ropas. Expuesto en el foro el cadáver, el pueblo se sublevó encabezado por Lucio Junio Bruto y proclamó el destierro del malvado rey. Mientras Bruto se dirigía a Árdea para sublevar el ejército que allí estaba en campaña, Sexto Tarquinio se dirigió a Roma y en las puertas de la ciudad se le comunicó su destierro; seguidamente la ciudad nombró cónsules a Tarquinio Colatino y a Bruto, y así se extinguió la monarquía romana.

La ofrenda a Venus, Bacanal de los andrios, y Baco y Ariadna

Entre 1517 y 1522 Tiziano pinta por encargo de Alfonso I de Este sus grandes obras mitológicas: La ofrenda a Venus (Los amorcillos), la Bacanal de los andrios y Baco y Ariadna. Las dos primeras se exhiben en el Museo del Prado y la tercera en la National Gallery. La ofrenda a Venus representa un cuadro descrito por Filóstrato (Im. I 6): numerosos amorcillos se congregan para ofrecer frutos a la estatua de Venus; dos mujeres están con ellos, al pie de la estatua.

Ofrenda a Venus

Ofrenda a Venus

También inspirada en Filóstrato (Im. I 25), la Bacanal de los andrios representa una escena en que diversos personajes celebran al dios Baco; una mujer desnuda en el ángulo inferior derecho podría ser Venus o Ariadna o una bacante sin identificar. En el fondo se observa a un Sileno y en el ángulo inferior izquierdo un arroyo por el que por voluntad del dios corre el vino en la isla de Andros.

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La bacanal de los andrios

Ariadna y Baco

Ariadna y Baco

El tercer lienzo de la serie, Ariadna y Baco, representa a la joven que se halla junto al mar y deja de observar el barco de Teseo, que se aleja, para ver la llegada de Baco con su cortejo. Según la mitología griega, Ariadna, hija de Minos y Pasífae, se enamoró de Teseo que había ido a Creta a matar al Minotauro. La muchacha dio al ateniense una espada y un ovillo de hilo, y Teseo consiguió su propósito. Teseo se llevó consigo a Ariadna, pero la abandonó en la isla de Naxos. Se dice que la abandonó, porque en realidad estaba enamorado de Egle, porque se lo habían ordenado los dioses, porque lo arrebató una tempestad o porque lo obligó Dioniso. El dios encontró a Ariadna y se enamoró de ella. Se casaron y tuvieron varios hijos.

Fauno y ninfa

Al círculo de Tiziano se atribuye un cuadro que representa a un fauno y una ninfa (1540-1550), albergado en el Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam. Él la abraza, mas ella se resiste.

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Los faunos son divinidades itálicas menores que deambulan por bosques y praderas. Como los sátiros griegos, tienen medio cuerpo de hombre y medio de cabra, cuernos y, a menudo, pezuñas. Al parecer, se remontan a un primitivo dios Fauno que vivía en la colina del Palatino y que fue identificado con otros personajes como Pan y Evandro; después fue introducido como mortal en las dinastías mitológicas de Roma. Por su parte, las ninfas son también divinidades menores de la naturaleza. Son amantes de Pan, los Sátiros y Príapo, entre otros dioses del bosque, aunque a menudo rechazan a éstos; también hubo algunas que fueron amadas por dioses olímpicos. Entre ellas hay diversas categorías por el lugar que habitan: las Melíades, ninfas de los fresnos, las Náyades de las fuentes y los ríos, las Nereidas del mar, etc.

Sísifo

El Museo del Prado conserva un Sísifo que fue pintado en 1548; el cuadro representa al personaje castigado cargando una roca en los hombros. El crimen y el castigo de Sísifo ya han sido convenientemente relatados en el artículo Las Furias, de torturadoras a víctimas, donde se encontrará una reproducción del mismo.

El castigo de Ticio

Pintado en 1549 y conservado en el Museo del Prado, en este lienzo vemos a Ticio encadenado al tocón de un árbol y tendido a merced del águila que devora sus entrañas. Sobre su crimen y su castigo me he extendido suficientemente en el artículo Las Furias, de torturadoras a víctimas.

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La muerte de Acteón

Esta composición, que se conserva en la National Gallery, se data entre los años 1559 y 1575: en el óleo tenemos a Acteón, que, transfigurado en ciervo, es atacado por sus perros, mientras Diana lo hiere con sus flechas. No dedicaré espacio a este mito, ya que me he ocupado de él en el artículo consagrado a las Poesías, cuando trataba de Diana y Acteón, obra que no debe confundirse con ésta.

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La muerte de Acteón

El castigo de Marsias

El óleo, pintado hacia 1570-1576 y conservado en el Kroměříž Archdiocesan Museum, representa al sileno Marsias sufriendo el tormento de ser desollado vivo colgado de un árbol.

El castigo de Marsias

El castigo de Marsias

Resulta que la diosa Atenea había inventado la flauta de dos tubos llamada díaulos; como Hera y Afrodita le habían dicho que se ponía fea al tocarla, abandonó el instrumento junto a un río de Frigia adonde había acudido a mirar si era correcta la afirmación de las diosas, y maldijo a quien lo recogiese. Marsias acertó a pasar por allí y encontró el díaulos; su sonido le pareció maravilloso y desafió a Apolo a superarlo con su lira: el ganador haría lo que quisiese con el derrotado. El dios superó fácilmente a Marsias, pues incluso tañó la lira al revés. Por eso, Apolo castigó a Marsias, aunque después se arrepintió, rompió la lira y convirtió a su víctima en un río.

Ninfa y pastor

Tiziano pinta hacia 1570 este cuadro conservado en el Kunsthistorisches Museum vienés; en él vemos a una ninfa recostada dando la espalda al espectador y a un pastor disponiéndose a tocar la flauta.

Ninfa y pastor

Ninfa y pastor

Nota

1 Cf. Martínez, Sebastián. “Las Furias, de torturadoras a víctimas”, en www.sarasuati.com (22 I 2014); “Las poesías de Tiziano”, en www.sarasuati.com (10 XII 2014). Se pueden consultar en los siguientes enlaces respectivamente: ENLACE y ENLACE.

Todas las ilustraciones proceden de Wikimedia Commons (commons.wikimedia.org) y son de dominio público.

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LOS MITOS DE TIZIANO I por Sebastián Martínez García (Dr. en filología clásica), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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