LOS TRABAJOS DE HÉRCULES EN ZURBARÁN

 Francisco de Zurbarán realizó en 1634 una serie de cuadros sobre Hércules para adornar el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. En la decoración participaron otros pintores (Velázquez, Maíllo, Carducho, Cajés, etc.) y el propio Zurbarán, con obras que representaban victorias de los ejércitos españoles o a miembros de la familia real. En este artículo nos ocuparemos del trabajo mitológico de Zurbarán. Son diez óleos sobre lienzo, conservados actualmente en el Museo del Prado; las dimensiones de todos ellos son semejantes y se situaban sobre las ventanas bajas del salón. El personaje de Hércules fue escogido por considerarse los Habsburgo descendientes del héroe.

Hércules separa los montes Calpe y Abila

 En Hércules separa los montes de Calpe y Abila1 vemos al héroe, en un difícil escorzo, separando las montañas para dar paso al mar que asoma entre sus piernas. Como detalles curiosos señalaremos que el hijo de Júpiter sujeta en las manos unas empuñaduras y que su maza se halla a sus pies.

Hércules separa los montes Calpe y Abila

Hércules separa los montes Calpe y Abila

 Cuenta el mito griego que Euristeo impone como décimo trabajo a Hércules el viaje a la remota isla de Eritía, de donde debe traer las manadas de bueyes de Gerion o Geríones. Durante su aventura atraviesa nuestra península y llega hasta el sur, donde erige, para dejar memoria de su paso, unas columnas, una a cada lado del que conocemos como estrecho de Gibraltar. Ésta es una hazaña muy difundida entre los antiguos, aunque no lo es tanto lo que representa el cuadro de Zurbarán:2 el héroe separa las tierras, y las aguas del océano Atlántico y del mar Mediterráneo quedan unidas en el estrecho.

Hércules vence al rey Gerion

 Hércules vence al rey Gerion3 presenta a nuestro protagonista de espaldas blandiendo su maza, dispuesto a asestar el golpe definitivo sobre Gerion. Éste se encuentra en el suelo, casi vencido ya, aunque conserva la corona real. En el fondo se aprecia un edificio y mucho más lejos aún la silueta de una ciudad.

Hércules vence al rey Gerion

Hércules vence al rey Gerion

 Según la mitología griega, las vacas de Gerion están a cargo de un boyero llamado Euritión, que tiene un perro llamado Ortro, un monstruo hijo de Tifón y de Equidna. Por allí cerca, un tal Menetes vigila las reses de Hades. La isla Eritía se encuentra en occidente, al otro lado del Océano; para llegar hasta allí Hércules se embarca en la copa de Helio, el dios del sol. A bordo de esta gran copa sube Helio, con su carro y sus caballos, todas las noches para regresar a su palacio en oriente. Helio, amenazado por las flechas del héroe, no tiene más remedio que prestarle su medio de transporte. Durante el viaje, Océano molesta con sus olas a Hércules, que calma las aguas amenazándolo con sus flechas. Al llegar a la isla, es atacado por Ortro y seguidamente por Euritión, pero se deshace fácilmente de ellos. Menetes, que se hallaba cerca, acaba con las costillas rotas (y hubiera sido peor si Proserpina no sale en su favor) por haber avisado a toda prisa a Gerion. Éste se enfrenta a Hércules, pero, a pesar de su triple cuerpo gigantesco (monstruosidad que tampoco es reflejada en el cuadro), es muerto por sus flechas. Durante su regreso a Micenas, Hércules vive muchas aventuras: además del episodio del estrecho, lucha con varios cuatreros y tiene diversos amores. Finalmente, llegado a su meta, Euristeo sacrifica los bueyes en honor de Juno.

Hércules lucha con el león de Nemea

 Hércules lucha con el león de Nemea4 también ilustra una escena de combate, en este caso contra un animal; en un paisaje desértico y abrupto, donde se observa la entrada de la guarida de la bestia, Hércules abraza con todas sus fuerzas el cuello de la fiera para ahogarla.

Hércules lucha con el león de Nemea

Hércules lucha con el león de Nemea

 La mitología relata que el monstruoso león que habita la región de Nemea es invulnerable y vive en una cueva con dos salidas. Realiza grandes matanzas en el ganado y entre las gentes. Hércules, como le resulta imposible matarlo con sus flechas, lo obliga a entrar en la cueva (nótese que la lucha tiene lugar fuera de la cueva en en cuadro que nos ocupa) y lo ahoga. Después le arranca la piel valiéndose de sus garras; ésta será una prenda que el héroe llevará siempre, junto con la maza, que talla en la propia Nemea, la espada que le había entregado Mercurio y las flechas aportadas por Apolo, la coraza recibida de Vulcano, el peplo de Minerva y los caballos de Neptuno.

Hércules y el jabalí de Erimanto

 En Hércules y el jabalí de Erimanto5 vemos de frente al hijo de Júpiter que blande su maza contra el jabalí; se apoya en un solo pie, en un extraño equilibrio. Abajo a la derecha vemos únicamente la cabeza y las patas delanteras del suido. Más arriba, también a la derecha, al fondo se aprecia al héroe cargando su presa sobre los hombros para presentárselo a Euristeo.

Hércules y el jabalí de Erimanto

Hércules y el jabalí de Erimanto

 Según los antiguos, Hércules obliga a salir de su cubil al monstruoso jabalí del monte Erimanto a fuerza de gritos. Después lo persigue a través de la nieve hasta agotarlo y capturarlo. Llega a Micenas y lo presenta ante Euristeo, que se refugia espantado en una jarra.

Hércules y el toro de Creta

 Hércules y el toro de Creta6 representa al hijo de Júpiter, mientras blande la clava sobre su hombro derecho. Frente a él, a la izquierda del cuadro, el toro baja la cabeza (apenas se ve nada más de él) preparando la embestida o esperando el golpe de remate. A la derecha se observa un paisaje con el mar o un lago, que puede ser de inspiración flamenca o italiana.

Hércules y el toro de Creta

Hércules y el toro de Creta

 El toro de Creta es la bestia que había raptado a Europa o el animal enviado por Neptuno a Minos; en todo caso, es un animal peligroso que Hércules debe traer de la isla por orden de Euristeo. El rey Minos le permite capturarlo, pero le niega ayuda. Con todo, el héroe domina al animal y se lo lleva a Grecia. Euristeo pretende consagrarlo a Juno, pero la diosa lo rechaza como ofrenda de Hércules y Euristeo lo deja en libertad.

Hércules luchando con Anteo

 En Hércules luchando con Anteo7 estamos ante el momento culminante de la lucha: Hércules se ha visto obligado a renunciar a su maza, que yace a sus pies, y levanta del suelo el cuerpo de Anteo, abrazándolo por detrás: las dos cabezas (Hércules mira, esforzado o irónico, al frente) se ajustan al marco superior. A la derecha se observa la entrada de la guarida de Anteo. En la realización de diversos detalles del cuadro participó el taller de Zurbarán.

Hércules luchando con Anteo

Hércules luchando con Anteo

 El gigante Anteo es hijo de Neptuno y Gea; por la fuerza hace que todos los caminantes luchen con él, pero nadie lo puede vencer si está en contacto con la Tierra. Usa los bienes de sus víctimas para adornar el templo de su padre. Hércules se lo encuentra, cuando iba en busca de las manzanas de las Hespérides, lucha con él y lo ahoga manteniéndolo en vilo.

Hércules y el Cancerbero

 Hércules y el Cancerbero8 ilustra el que, según la ordenación tradicional, es el último trabajo de Hércules, aunque en este artículo seguimos un orden diferente (la catalogación del Museo del Prado). En el mundo inferior (vemos el resplandor del fuego infernal a la izquierda), Hércules amenaza a Cérbero con la clava, mientras que con la mano izquierda tira de una cuerda que ata uno de sus tres cuellos.

Hércules y el Cancerbero

Hércules y el Cancerbero

 El penúltimo trabajo de Hércules consiste en traer a presencia de Euristeo el can Cérbero; para estar preparado, el héroe es iniciado en los misterios de Eleusis, que instruían sobre el más allá. En su descenso al reino de Plutón encuentra a ciertos personajes que ya han muerto, como Medusa, y a Teseo y Pirítoo, que han sido encadenados vivos por haber intentado raptar a Proserpina. El hijo de Júpiter consigue la libertad de Teseo. Hércules consigue que se le permita llevarse a Cérbero, siempre y cuando no use armas contra él. El héroe coge del cuello al can y se lo lleva, a pesar de los picotazos que recibe de su cola. Presenta su presa a Euristeo, que se esconde atemorizado, y luego lo devuelve al inframundo.

Hércules desvía el curso del río Alfeo

 En Hércules desvía el curso del río Alfeo9 se puede contemplar el agua del río que pasa por el canal abierto por el héroe. Éste, apoyado en la clava y con un brazo en jarra, mira satisfecho al espectador.

Hércules desvía el curso del río Alfeo

Hércules desvía el curso del río Alfeo

 Helio había donado a su hijo Augías, rey de Élide, unos abundantes rebaños; Augías no permitía que se limpiasen los establos, dejando improductivos los campos por falta de abono. Hércules convence al rey de que le pague con la mitad de su reino si consigue limpiar los establos en un solo día. Éste será su sexto trabajo: desvía el curso de los ríos Alfeo y Peneo, y logra culminar la limpieza. Pero Augías se niega a darle su recompensa y lo destierra del país.

Hércules lucha con la hidra de Lerna

 Hércules lucha con la hidra de Lerna10 presenta al héroe blandiendo la clava en otra posición, a punto de descargar un golpe sobre las cabezas del monstruo, que se muestra amenazante a la izquierda del cuadro. A la derecha tenemos al sobrino de Hércules, Iolao, que sostiene una tea con la que cauteriza las heridas para evitar que las cabezas se reproduzcan. A los pies del héroe se observa en la oscuridad un cangrejo.

 En las distintas versiones, la hidra de Lerna es un monstruo, algo así como una serpiente gigante, de varias cabezas, de cinco hasta cien, según las diversas fuentes; esas cabezas producen un aliento que puede llegar a causar la muerte. De cada cabeza cortada vuelve a crecer otra. La hidra arrasa sembrados y devora rebaños.

Hércules lucha con la hidra de Lerna

Hércules lucha con la hidra de Lerna

 Hércules corta las cabezas de la hidra, mientras su sobrino quema las heridas con teas, para que no vuelvan a nacer. No obstante, una de las cabezas es inmortal y el héroe la entierra bajo una roca. Conseguida la victoria, moja con el veneno de la hidra sus flechas. Durante este trabajo el hijo de Júpiter es atacado por un cangrejo monstruoso, enviado por Juno, pero lo mata de un pisotón.

Muerte de Hércules

 La Muerte de Hércules11 es el último de los diez cuadros de la serie: Hércules abandona gracias al fuego su vida mortal, vistiendo todavía la túnica de Neso; los rasgos de su cara están pintados con minuciosidad, una minuciosidad extraordinaria si se tiene en cuenta la altura a la que se destinaba el cuadro. A la derecha se adivina precisamente la figura del centauro que huye con los brazos en alto.

 Según la mitología, el centauro Neso, expulsado de Arcadia por Hércules, se dedica a ayudar a pasar el río Eveno a los caminantes por un módico precio. Hércules, después de abandonar Calidón a causa de un asesinato involuntario, se dirige a Traquis acompañado de su esposa Deyanira y tiene que cruzar el río. Neso lleva sobre sus hombros a la bella joven e intenta violarla. Hércules lo mata con sus flechas, pero Neso, en su agonía, aconseja a Deyanira que moje una túnica del héroe con la sangre de su herida; con ella podría en el futuro recuperar el amor de Hércules. Una vez en Traquis, Hércules conquista Ecalia y se lleva consigo a Íole, cuyo padre Éurito se había negado a entregársela años antes, a pesar de que el hijo de Júpiter había ganado el concurso de tiro en que estaba en juego la mano de la muchacha.

Muerte de Hércules

Muerte de Hércules

 Hércules envía a Traquis a Íole y encarga que Deyanira le envíe una túnica para celebrar la consagración de un altar en honor a su padre en conmemoración de su victoria en Ecalia. Deyanira, al ver a Íole, tiene miedo de ser repudiada por Hércules y le envía una túnica impregnada en la sangre de Neso; pero al estar la sangre mezclada con el veneno de la hidra de Lerna, con que mojaba Héracles sus flechas, el héroe sufre terribles dolores, cuando se viste la túnica; regresa a Traquis y Deyanira se ahorca, al ver el daño producido. Hércules prefiere la muerte antes que seguir soportando el dolor; asciende al monte Eta, donde su cuerpo mortal desaparece en una pira (momento plasmado en el cuadro de Zurbarán) y su parte divina es llevada al cielo en una nube. Desde entonces vive entre los dioses del Olimpo, donde es perdonado por Juno y desposa a Hebe.

Conclusión

 Hay que dejar constancia, en primer lugar, de que la serie de Zurbarán se inspira en grabados (de Durero, de Hans Sebald Beham, de Gabriel Salmon, de Schelte à Bolswert o de Cornelius Cort)12 y otras fuentes (la escultura de San Jerónimo penitente de Pietro Torrigiano)13 para la composición de sus obras, con un tratamiento general de claroscuro, por el que el cuerpo de Hércules contrasta con la oscuridad en que se hallan sus enemigos, humanos o monstruos. Por otra parte, con relación a los textos que pueden haber inspirado a Zurbarán, se puede pensar en distintas fuentes antiguas14 o modernas,15 pero no parece fácil encontrar una concreta que inspire el conjunto o, ni tan siquiera, un cuadro concreto.

 En segundo lugar, cabe subrayar que en los cuadros que nos ocupan, además de la representación más o menos literal de los mitos, hay una trascendencia moral, que, desde la propia Antigüedad clásica, trae consigo el propio personaje protagonista. En todos estos cuadros, las hazañas de Hércules, son el triunfo de la Virtud sobre el Pecado, el Bien sobre el Mal, el hijo de Dios sobre Satán. Pero hay además en esos cuadros una significación política por la identificación de la casa de Habsburgo con Hércules, de quien decían descender. Tenemos, en suma, de un lado a Hércules, Felipe IV, el catolicismo, Roma y la cruz, la Virtud y el Bien, Dios, y del otro lado a los monstruos, los enemigos del imperio, los protestantes, el Vicio y el Pecado, Satanás.

 La serie de Zurbarán no se corresponde a la lista de doce trabajos que tradicionalmente se atribuían a Hércules.16 Están representados, como hemos dicho, los siguientes: la muerte de Geríones, la muerte del león de Nemea, la captura del jabalí del Erimanto, la captura del toro de Creta, la aventura de Cérbero, la limpieza de los establos de Augías mediante las aguas del Alfeo y, finalmente, la aniquilación de la hidra de Lerna.

 En cambio, faltan varios de los trabajos: la persecución y captura de la cierva de Cerinía, la aniquilación de las aves de la laguna de Estínfalo, el robo de las yeguas de Diomedes, la consecución del ceñidor de la amazona Hipólita y la busca de la manzana del jardín de las Hespérides. No parece fácil determinar qué motivos provocaron su exclusión: enemigos de poca categoría, la desnudez de las Amazonas…

 Por otra parte, hay cuadros que no corresponden a trabajos del hijo de Júpiter, sino a aventuras acaecidas en sus viajes, aquellas hazañas que los mitógrafos llaman parerga: Hércules separa los montes Calpe y Abila, que tiene lugar en el camino de ida al reino de Gerion; otro parergon representado es la lucha con Anteo, que se produce en el viaje de ida hacia las Hespérides en busca de las manzanas de oro. A los dos parerga se añade la última de la serie, dedicada a la muerte de Hércules.

 Para concluir, anotaremos un último detalle: esta serie reúne los únicos cuadros que Zurbarán dedicó a la mitología clásica; en efecto, dejando aparte algún cuadro como la Defensa de Cádiz contra los ingleses,17 que también pintó para el Salón de Reinos, el resto de su obra se centra en la pintura religiosa, los bodegones y naturalezas muertas.

Bibliografía

Bonnefoy, Yves, ed. Diccionario de las mitologías, vol. II, Grecia. Barcelona: Destino, 1996.

Falcón Martínez, C. Fernández-Galiano, E. y López Melero, R. Diccionario de la mitología clásica 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1980.

García Gual, Carlos. Introducción a la mitología griega. Madrid: Alianza Editorial, 1992.

Graves, Robert. Los mitos griegos 1-2. Madrid: Alianza Editorial, 1985.

Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Ed. Paidós, 1984.

—, La mitología griega. Barcelona: Ed. Paidós, 1989.

Martínez, Sebastián, “El mito de Perseo y Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (12 IV 2010).

—, “Los monstruos clásicos de Furia de Titanes”, en www.sarasuati.com (4 VII 2010).

—, “Amazonas, mito y leyenda”, en www.sarasuati.com (22 XI 2010).

—, “Immortals y el mito de Teseo”, en www.sarasuati.com (13 V 2012).

—, “El rapto de Europa I”, en www.sarasuati.com (29 XIII 2013).

—, “El rapto de Europa II”, en www.sarasuati.com (11 V 2014).

—, “Las Furias, de torturadoras a víctimas”, en www.sarasuati.com (22 I 2014).

—, “Hércules, el origen de la leyenda, un filme contra la mitología”, en www.sarasuati.com (26 I 2014).

— , “’Hércules (2014)': la película y la mitología clásica” , en www.sarasuati.com (11 IX 2014).

— , “En el décimo aniversario de “Troya” de W. Petersen”, en www.sarasuati.com (15 XI 2014).

—, “Las poesías de Tiziano”, en www.sarasuati.com (10 XII 2014).

—, “Los mitos de Tiziano I”, en www.sarasuati.com (15 I 2015).

—, “Los mitos de Tiziano II”, en www.sarasuati.com (18 VI 2015).

—, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (I)”, en www.sarasuati.com (8 X 2015).

—, “William-Adolphe Bouguereau: mito y academia (II)”, en www.sarasuati.com (2 XI 2015).

—, “Dosso Dossi: héroes, libros y fantasía (I)”, en www.sarasuati.com (8 III 2016).

— “Ingres: suntuosidad y mito”, en www.sarasuati.com (16 V 2016).

Ruiz de Elvira, Antonio. Mitología clásica. 2ª ed. Madrid: Editorial Gredos, 1982.

Schwab, Gustav. Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica. 2ª ed. Madrid: Gredos, 2011.

Notas

1 Número de catálogo: P01241. Sus dimensiones son 136 cm. de alto y 167 de ancho.

2 Sólo se encuentra relatado por Séneca (Herc. fur. 235-238; Herc. Oet. 1240 y 1568-9), Diodoro de Sicilia (IV 18, 5), Plinio (NH III 4), Pomponio Mela (I 27) y Marcelo Capela (VI 625).

3 Número de catálogo: P01242. Mide 136 cm. de alto y 167 cm. de ancho.

4 Número de catálogo: P01243. Tiene 151 cm. de alto por 166 cm. de ancho.

5 Número de catálogo: P01244. Su altura es de 132 cm. y su anchura de 153 cm.

6 Número de catálogo: P01245. Sus dimensiones son 133 cm. de alto y 152 cm. de ancho.

7 Número de catálogo: P01246. Mide 136 cm. de alto y 153 cm. de ancho.

8 Número de catálogo: P01247. Tiene 132 cm. de alto y 151 cm. de ancho.

9 Número de catálogo: P01248. Su altura es de 133 cm. y su anchura de 153 cm.

10 Número de catálogo: P01249. Sus dimensiones son 133 cm. de alto y 167 cm. de ancho.

11 Número de catálogo: P01250. Mide 136 cm. de alto y 167 cm. de ancho.

12 Los trabajos de Salmon dedicados a Hércules se pueden ver en http://www.artic.edu/aic/collections/artwork-search/results/Salmon. Los grabados de Cornelis Cort sobre Hércules pueden contemplarse en https://rkd.nl/en/explore/images#query=Hercules+Cornelis+Cort. Y a ellos aún se pueden añadir otros grabadores que, como Giovanni Giacomo Caraglio, Heinrich Aldegrever o Hendrick Goltzius, hicieron protagonista de sus obras a Hércules.

13 Realizada hacia 1525, se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Pudo inspirar el tratamiento de la figura de Hércules en el cuadro en que se representa su apoteosis.

14 Mencionemos algunas fuentes antiguas que citan los trabajos de Hércules, doce en la abrumadora mayoría de ellos: Séneca (Herc. fur. 222-248), Apolodoro (II 5), Higino (fab. 30), Quinto de Esmirna (VI 208-268), Antología Planudea (IV 9, 6 = AP XVI 92), Diodoro (IV 11, 3- IV 28, 4), Tzetzes (Chil. II 490-503).

15 Las hazañas de Hércules son tratadas por autores modernos como Andrés Alciato (Emblemata, 1532) , Enrique de Villena (Los doce trabajos de Hércules, 1499; se puede consultar el texto en http://parnaseo.uv.es/Lemir/Textos/Hercules/Villena_Hercules.htm), Baltasar de Vitoria (El teatro de los dioses de la gentilidad, 1620 y 1623: http://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=ucm.532710799x;view=1up;seq=30) o Juan Pérez de Moya (Philosophia secreta de la gentilidad, Madrid, 1585)

16 Son éstos en el orden tradicional: 1º el león de Nemea; 2º la hidra de Lerna; 3º la cierva de Cerinía; 4º el jabalí del Erimanto; 5º los establos de Augías; 6º las aves de la laguna de Estínfalo; 7º el toro de Creta; 8º las yeguas de Diomedes; 9º el ceñidor de Hipólita; 10º las vacas de Gerion; 11º las manzanas de las Hespérides; y 12º Cérbero.

17 Óleo sobre lienzo conservado también en el Museo del Prado (número de catálogo P00656), fue pintado entre 1634 y 1635, y mide 302 cm. de alto y 323 cm. de ancho.

Articulos similares:

Licencia Creative Commons
LOS TRABAJOS DE HÉRCULES EN ZURBARÁN por Sebastián Martínez García (Dr. en filología clásica), a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Spain Licencia.

About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

Leave a comment

Add your comment below, or trackback from your own site. You can also subscribe to these comments via RSS.

Your email is never shared. Required fields are marked *

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD