Más muchachos (poesía pornográfica clásica vi)

Complementamos las dos entregas anteriores dedicadas a los epigramas de Estratón de temática homosexual con cuatro poemas de otros autores, también pertenecientes a la Antología palatina. Leamos, en primer lugar, un epigrama de  Escitino:

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Me ha ocurrido gran desventura, gran guerra, gran fuego,

es Eliso, en la plenitud de la edad para el amor,

que tiene los dieciséis años perfectos, y con ellos

todos los encantos, pequeños y grandes:

voz de miel para leer y unos labios                               5

para besar y, para recibir dentro, intachable.

¿Qué será de mí? Pues dice que me conforme con mirar; sí, estaré insomne

a menudo, luchando con la mano contra una inútil Cipris.[1]

Escitino[2] refiere su mala suerte y su desesperación, por haber sido despreciado por Eliso. Éste, un muchacho, perfecto en todos los sentidos: en la plenitud de su juventud[3] y también en el sexual, como se lee en el v. 6, pues éste es el sentido que se debe dar al verbo λαβεῖν (“recibir”),[4] rechaza al poeta y le dice que puede mirarlo, pero nada más: eso condena al autor a la masturbación.[5]

 

Por su parte, Meleagro, el responsable de la antología de epigramas llamada Corona, y autor él mismo de tales composiciones,[6] habla del carácter efímero de la juventud:

 

Era bello Heráclito, cuando estaba vivo. Mas ahora, tras la juventud,

su piel está en pie de guerra contra los que se acercan por detrás.

Mas tú, Polixénides, al ver esto, no relinches con arrogancia:

existe, también en los culos, una Némesis que crece.[7]

 

Para Meleagro el crecimiento del vello en las nalgas[8] marca el final de la juventud, el fin del tiempo en que un joven puede ser amado. El primer dístico del poema habla de un joven llamado Heráclito, cuyo vello aleja a los amantes, y, por tanto, puede dársele por muerto (de ahí el funerario “cuando estaba vivo”). Con este ejemplo Meleagro recomienda en el segundo dístico a Polixénides que se abstenga de burlarse de Heráclito y del amor, puesto que en este aspecto también existe una diosa de la venganza, una Némesis.

 

En otro epigrama Meleagro describe las fantasías sexuales de un tal Filocles (o las que para él imagina el poeta):

 

Si los Deseos te quieren, Filocles, y la fragante

Persuasión y las Gracias, que recogen la flor de la belleza,

tendrías en tus brazos a Diodoro; frente a ti cantaría dulce

Doroteo; póngase de rodillas Calícrates;

Dión relajaría, sosteniéndolo en la mano, este certero objeto              5

tu lanza; Ulíada sacaría el cuero cabelludo a tu cosa

y un dulce beso te daría Filón; Terón te hablaría;

sobarías los pezones de Eudemo bajo la clámide.

Si un dios te otorga estos placeres, dichoso tú, ¡vaya

plato romano de chicos aliñarás![9]                                                      10

De acuerdo con el primer dístico, los Deseos, la Persuasión y las Gracias deben acompañar a Filocles, para que consiga sus propósitos amorosos. Al protagonista le gustan ocho muchachos,[10] con los que Meleagro le imagina en distintas circunstancias amorosas: Diodoro en su abrazo, Doroteo cantando para él,[11] Calícrates adorándolo de rodillas (aunque también percibimos un matiz erótico en esta genuflexión), Dión sosteniéndole la lanza (κέρας vale aquí por pene),[12] Ulíades sacándole el cuero cabelludo (es decir: le descubriría el glande),[13] Filón besándolo, Terón hablándole[14] y Eudemo dejándose acariciar. Esos muchachos podrían parecerse a un plato romano, una especie de surtido de primicias ofrecida a la divinidad, llamada satura lanx, o bien a un relleno, llamado satura, hecho con pasas, piñones, granos de granada y harina, bañados con vino, que se usaba para cocinar aves.[15]

 

Se desconoce el autor del último epigrama que traducimos en este capítulo; pertenece al libro IX y describe, de forma dialogada,[16] una escultura; no sería descabellado suponer que el epigrama estaba escrito al pie del grupo escultural:

 

“Me alegra ver al dios charlatán golpeado

en su coronilla calva por las peras, cabrero”.

“Cabrero, a ése le he dado tres veces por el culo. Y los bucos,

al verme, observaban las cabras.”

“¿De veras, Hermafrodito, te dio por culo?” “¡No, por Hermes,               5

cabrero!” “¡Sí, por Pan, cabrero, y bien que me reí!”[17]

 

Se trata de una escultura que debía de hallarse en un peristilo o en un hortus al pie de un peral. En ella estaban representados tres personajes: un cabrero, Sileno o Príapo,[18] y Hermafrodito. Sileno, un sátiro viejo lascivo, barrigón y borrachín, hijo de Hermes o de Pan y de una ninfa, pertenecía al cortejo de Dioniso, al que había criado. Hermafrodito, hijo de Afrodita y Hermes, enamoró a la ninfa Salmácide, que consiguió de los dioses fundirse en uno con él. Esculturas y pinturas de este tipo no debían de ser raras.

El primer interlocutor es Hermafrodito, que habla con el cabrero burlándose de Sileno sobre cuya cabeza suelen caer las peras (v. 1-2). La respuesta de Sileno trata de avergonzar a Hermafrodito, al informar al cabrero de que lo ha sodomizado tres veces, con el consiguiente regodeo del rebaño (v. 3-4).[19] El cabrero pregunta si ello ocurrió realmente, Hermafrodito lo niega y Sileno lo afirma (v. 5-6).

 

Notas

[1] XII 22: ἦλθέν μοι μέγα πῆμα, μέγας πόλεμος, μέγα μοι πῦρ, | Ἤλισσος πλήρης τῶν ἐς ἔρωτ᾽ ἐτέων, |  αὐτὰ τὰ καίρι᾽ ἔχων ἑκκαίδεκα, καὶ μετὰ τούτων | πάσας καὶ μικρὰς καὶ μεγάλας χάριτας, | καὶ πρὸς ἀναγνῶναι φωνὴν μέλι, καὶ τὸ φιλῆσαι | χείλεα, καὶ τὸ λαβεῖν ἔνδον, ἀμεμπτότατον. | καὶ τί πάθω; φησὶν γὰρ ὁρᾶν μόνον, ἦ ῥ᾽ ἀγρυπνήσω | πολλάκι, τῇ κενεῇ Κύπριδι χειρομαχῶν.

[2] Hay muy serias dudas de que este Escitino fuera el Escitino de Teos que en el siglo IV a. C. vertió en verso las sentencias de Heráclito de Éfeso.

[3] Véase AP XII 4, traducido y comentado en Estratón y los muchachos, primera parte [http://www.sarasuati.com/estraton-y-los-muchachos-primera-parte-poesia-pornografica-clasica-iv/] y la nota 22 de ese mismo artículo.

[4] Sobre este verbo, cf. J. Henderson, The Maculate Muse, Yale, 1991 (2ª edición), p. 156, nota 25.

[5] Para otra metáfora para la masturbación, cf. AP V 302 (Agatías), traducido en Solteras y casadas (http://www.sarasuati.com/solteras-y-casadas-poesia-pornografica-clasica-ii/).

[6] Sobre Meleagro, cf. la nota 29 de Espuela de oro y flechas de amor (http://www.sarasuati.com/espuela-de-oro-y-flechas-de-amor-poesia-pornografica-clasica-iii/).

[7] XII 33: ἦν καλὸς Ἡράκλειτος, ὅτ᾽ ἦν ποτε: νῦν δὲ παρ᾽ ἥβην | κηρύσσει πόλεμον δέρρις ὀπισθοβάταις. | ἀλλά, Πολυξενίδη, τάδ᾽ ὁρῶν, μὴ γαῦρα φρυάσσου· | ἔστι καὶ ἐν γλουτοῖς φυομένη Νέμεσις.

[8] Acerca de esta característica en general, cf. AP V 28 (Rufino); XII 10, 12, 24-27, 35, 36, 39, 40, 174, 176, 186, 191, 195, 220 (epigramas de Estratón, Estatilio Flaco, Laurea, Diocles, Asclepíades, Frontón y algunos anónimos). Para el vello en las nalgas y/o en los muslos, cf. AP XII 30 (Alceo), 31 (Fanias), 176 (Estratón). En general, cf. E. Cantarella, Según natura. La bisexualidad en el mundo antiguo, Madrid, 1991 (reimpr. 2010), p. 60-62; S. L.Taran, “Εἰσὶ τρίχες. An Erotic Motif in the Greek Anthology”, JHS 105 (1985), 90-107.

[9] XII 95: εἴ σε Πόθοι στέργουσι, Φιλόκλεες, ἥ τε μυρόπνους | πειθώ, καὶ κάλλευς ἀνθολόγοι Χάριτες, | ἀγκὰς ἔχοις Διόδωρον, ὁ δὲ γλυκὺς ἀντίος ᾁδοι | Δωρόθεος, κείσθω δ᾽ εἰς γόνυ Καλλικράτης, | ἰαίνοι δὲ Δίων τόδ᾽ ἐύστοχον ἐν χερὶ τείνων | σὸν κέρας, Οὐλιάδης δ᾽ αὐτὸ περισκυθίσαι, | δοίη δ᾽ ἡδὺ φίλημα Φίλων, Θήρων δὲ λαλήσαι, | θλίβοις δ᾽ Εὐδήμου τιτθὸν ὑπὸ χλαμύδι. | εἰ γάρ σοι τάδε τερπνὰ πόροι θεός, ὦ μάκαρ, οἵαν | ἀρτύσεις παίδων Ῥωμαϊκὴν λοπάδα.

[10] Se desarrolla un argumento parecido en AP XII 5 (Estratón), 93 (Riano), 94 y 256 (ambos de Meleagro, donde menciona a Diodoro, Dión, Ulíada, etc.), 198 y 244 (estos dos últimos pertenecen a Estratón).

[11] Para el amor y la música, cf. la nota 31 de Espuela de oro y flechas de amor (http://www.sarasuati.com/espuela-de-oro-y-flechas-de-amor-poesia-pornografica-clasica-iii/) y el epigrama V 99 de la Antología Palatina.

[12] Cf. J. Henderson, The Maculate Muse, Yale, 1991 (2ª edición), p. 127.

[13] Creo que el sentido obsceno del verbo περισκυθίζω es evidente en este contexto, sin embargo, en el diccionario LSJ este pasaje es considerado de sentido oscuro.

[14] Para el enamoramiento y la conversación, cf. Safo, fr. 31, 3-6 Voigt; AP V 131 (de Filodemo), 141 y 148 (dos epigramas del propio Meleagro).

[15] Para la satura lanx, cf. Diomedes en Grammatici latini, ed. Keil I, p. 485, 36; Isidoro, Orig. VIII 7, 8. Para la satura, cf. Diomedes en Grammatici latini, ed. Keil I, p. 486, 8.

[16] Espigando en la Antología se encuentran más epigramas dialogados, cf. AP V 43 (conversación con una hetera; epigrama de Filodemo), V 101 (conversación con una esclava), XII 143 (diálogo con una estatua), 155 (conversación entre un esclavo y un enamorado; los tres últimos epigramas son anónimos), etc. Y sin ir más lejos, AP XII 206 de Estratón, epigrama que hemos comentado en Estratón y los muchachos, segunda parte (http://www.sarasuati.com/estraton-y-los-muchachos-segunda-parte-poesia-pornografica-clasica-v/).

[17] IX 317: χαίρω τὸν λακέρυζον ὁρῶν θεὸν εἰς τὸ φάλανθον | βρέγμ᾽ ὑπὸ τᾶν ὀχνᾶν, αἰπόλε, τυπτόμενον. | αἰπόλε, τοῦτον ἐγὼ τρὶς ἐπύγισα· τοὶ δὲ τραγίσκοι | εἰς ἐμὲ δερκόμενοι τὰς χιμάρας ἔβλεπον. | ὄντως <σ᾽>, Ἑρμαφρόδιτε, πεπύγικεν; οὐ μὰ τὸν Ἑρμᾶν, | αἰπόλε. ναὶ τὸν Πᾶν᾽, αἰπόλε, κἀπιγελῶν.

[18] De Príapo nos ocuparemos más adelante en otras entregas de esta serie.

[19] Estos versos recuerdan el idilio V de Teócrito (v. 41-42): ἁνίκ’ ἐπύγιζόν τυ, τὺ δ’ ἄλγεες· αἱ δὲ χίμαιραι | αἵδε κατεβληχῶντο, καὶ ὁ τράγος αὑτὰς ἐτρύπη (“Cuando te daba por el culo, tú te quejabas; y estas cabras balaban y el buco las ensartaba”).

 

Ilustraciones

1. Hombre con un joven, mientras en la puerta otro observa, copa Warren (British Museum, Londres), s. I d. C.

2. Sileno y Hermafrodito. Pompeya, casa de Epidio Sabino (50-75 d.C.).

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About Sebastián Martínez

Doctor en filología clásica y catedrático de griego, ha publicado artículos y reseñas en revistas especializadas (Cuadernos de Filología Clásica, Prometheus, L’Antiquité classique, entre otras).

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