SER o ESTAR

¿Quién  dijo que el conocimiento era personal e intransferible?

¡Cielos fui yo!

Y es cierto, pero con un maravilloso matiz: puede ser compartido.

La experiencia, los recuerdos, las vivencias, en definitiva, toda una vida no son más que un grano de arena en el desierto. Pero jamás hay que olvidar que para que haya desierto primero han de compartir el espacio multitud infinita de granos de arena.

Reconozco que de bien pequeña me gustó conocer y tratar con cada grano de arena que se cruzaba en mi camino, los recuerdo a todos y los evoco todos los días.  Soy un compendio de todos ellos, soy memoria viva.

Muchos marcharon, la mayoría no volvieron, pero no por ello sus voces quedaron apagadas, sus principios e ideales no murieron. Mientras haya una sola persona que recuerde, que vibre y que transmita lo que captan sus sentidos, todos ellos serán inmortales.

No fui la primera, no seré la última. Por ello mi voz se funde con la de Mª Asun Martínez de Osaba Madariaga…


Mª Asun y el el Sr. Joan Gubert

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Nací en Vitoria en 1941. Infancia y adolescencia, en Bermeo (Vizcaya), donde mis padres eran maestros. La espléndida naturaleza y el carácter de los habitantes del pueblo, pescadores en su mayoría, dejaron una fuerte huella en mi manera de entender la vida.  Estudié Filosofía y Letras en las universidades de Valladolid y Madrid. Acabada la carrera,viví, durante año y medio, en Inglaterra; intentando entender otra sociedad. He sido profesora de Instituto a partir de 1965, cuando entré como PNN en el Instituto Antonio de Trueba de Barakaldo. Aprobé las oposiciones en Madrid en 1968 y vine a Cataluña como profesora de Geografía e Historia en el Instituto “Torras i Bages” de Hospitalet de Llobregat. He trabajado, también, en el IES “Menéndez y Pelayo” y en el “Emperador Carlos” de Barcelona, donde, durante 20 años, impartí Historia e Historia del Arte de BUP i COU. Actualmente no doy clases. He escrito bastante sobre la historia de mi familia y sobre experiencias vitales o relacionadas con la vida académica que he vivido; son escritos que comparto con familiares y amigos. También me dedico al estudio. Estoy casada con Jaume Barallat y tenemos dos hijos…

A  Mª Asun la conocí un 20 de noviembre de un año en crisis, el 2010. Y junto a ella, su marido y un variopinto grupo de compañeros nos embarcamos en un viaje para conmemorar el 70 aniversario de la desaparición del filósofo, literato, crítico y ensayista, Walter Benjamin, a la localidad de Portbou, donde murió en 1940, de la mano de l’Associació Catalana de Filosofia (Institut d’Estudis Catalans) y del Regidor de Cultura i del Projecte Walter, el Sr. Joan Gubert. Su crónica posterior nos rememora un momento único con su mirada singular, que este grano de arena no pudo dejar pasar y por eso en un mundo globalizado para lo negativo se puede descubrir y contrastar que también lo es para lo positivo, por ello solicité compartir con el resto del “desierto” el viaje, su viaje …

 

 

 

 

PORTBOU 2010. HOMENAJE A WALTER BENJAMIN

por

Mª Asun Martínez de Osaba Madariaga

A comienzos de los años 70, con la ilusión de quien se está formando, leí algunos luminosos escritos de Walter Benjamin. Cuarenta años más tarde, el 18 de noviembre, escribí en mi diario lo siguiente: Tal vez en Portbou pueda pasar un día de paz y de recogimiento espiritual.

Amaneció el día 20 de noviembre de 2010, más claro de lo anunciado por los servicios meteorológicos, y, a las 9 h. mi marido y yo ya nos encontrábamos ante la puerta de la antigua Universidad con un grupo de personas de ambos sexos y diferentes edades: todos amantes de la Filosofía. Mi marido, Jaume Barallat, y yo nos habíamos enterado del viaje a través de l’Ateneu y la asociación de filósofos Joan Maragall, aunque la organización estaba a cargo de l’Institut d’Estudis Catalans.

De los allí presentes, yo conocía a Mariano Lisa, profesor de Filosofia del Instituto “Santa Eulalia” de l’Hospitalet. Iba acompañado por su hija Lavinia, joven de una gran cultura, formada en Harward y la Sorbona; actualmente estudia Derecho para obtener un título académico español y poder, así, tener más posibilidades de hallar un trabajo en el mercado laboral -la convalidación de sus títulos extranjeros es un proceso infinitamente largo-.

Éramos pocos. Más, desde el comienzo, me sentí a gusto entre los participantes. Los profesores Ramon Alcoberro y Gonçal Mayós nos presentaron al profesor Amengual, llegado expresamente desde Mallorca para viajar en nuestra compañía. Desde mi situación de jubilada, unos entusiastas jóvenes me hacían pensar en esa antorcha del saber que una generación entrega a la siguiente.

Paramos en el área de servicio de Girona; el bar tiene forma de pérgola, un espacio elegante desde el cual se divisan las verdes montañas de la Cataluña Norte.

Mientras tomamos un café, Mariano explica que da clase a una multitud de grupos de ESO; la Ética se considera sustituta de la Religión. Lástima que ejerza esa función sustitutoria y no se presente como el elemento socrático civilizador de unos adolescentes carentes precisamente de civismo.

Recuerdo a Elena Lumbreras, madre de Lavinia, quien fue hasta su muerte una apreciada compañera mía en el Instituto “Emperador Carlos”.

Por la plana del Ampurdà avanza el microbús, acogedor espacio contrastante con el exterior, donde llovizna. Nos despojamos de abrigos; incluso de los jerseys más gruesos, la gente habla; hay algo invisible que nos va uniendo, tal vez esa aura de la que habló Benjamin.

Pasada la llanura ampurdanesa, llegamos a las montañas tras las cuales está Portbou; son pizarras oscuras, de rala vegetación, bañadas por la luz pintada por Dalí; conservan, semiocultos, los bancales construidos antaño para el cultivo de las viñas, y hoy, abandonados. En tierras casi fronterizas, vemos restos de una antigua fortaleza.

Hace más de cuarenta años que vivo en Cataluña, pero es la primera vez que me dirijo a la frontera por esta precisa ruta, imagino vidas de fugitivos y contrabandistas, también el terrible éxodo del 39, personas llevando a sus hijos pequeños de una mano, en la otra, una maleta de madera y, al hombro, la manta parda protectora frente al viento y al frío de aquel cruel invierno.

Afortunadamente han cambiado los tiempos; al pasar observamos Llançà y Colera, con edificaciones destinadas a veraneantes y puertos deportivos propios de un presente turístico.

Tras muchas curvas, paramos en Portbou frente al mar cuya superficie brilla extrañamente suave bajo el viento. El color de las aguas se aleja del tópico azul mediterráneo y me recuerda las aguas de la bahía junto al cabo Matxitxako, cerca del cual vivieron mis padres, bahía tan querida por mí; y también pienso en el cabo de Gata, visitado por nosotros hace pocos años.

El teniente-alcalde de Cultura de Portbou nos espera y es quien nos guiará por la “ruta de Benjamin”.

Nos dirigimos a la Estación del tren, oteando en la montaña el camino que, desde la Francia ocupada, siguieron los fugitivos del terror nazi. Por las mismas montañas huyeron muchos republicanos españoles, del ominoso régimen de Franco.

El enorme tamaño de la estación contrasta con el pueblo, más bien pequeño. Una inmensa bóveda de cañón acristalada, contemporánea de la barcelonesa Estación de Francia y construida con motivo de la Exposición de 1929, cubre la multitud de vías y andenes.

Ya desde niña y toda la vida, me han interesado las estaciones de ferrocarril, al igual que los muelles portuarios y los aeropuertos, todos ellos, puntos de jubilosos de abrazos de encuentro, de despedidas, de regresos y, en el caso de Benjamin, de fatal punto final.

La bóveda nos hace recordar la intuición de Benjamin, quien opinaba que el cristal transparente no tenía, en realidad, interés estético, carecía de aura. En las ciudades actuales, placas de vidrio, sin encanto, sustituyen a los antiguos balcones de hierro forjado o de balustres propios de la arquitectura mediterránea.

El día sigue nublado, es fría la luz bajo la bóveda e imagino el golpe mortal que supuso para un pensador sensible, enfermo y solo, la notificación de que su viaje acababa allí mismo, sería deportado y no habría para él un nuevo mundo, ni contemplaría la estatua de la Libertad.

Actualmente, el ferrocarril y la enorme estación dan trabajo a 300 personas, gracias a ello en el pueblo no se planteó la construcción de urbanizaciones que afean otros puntos de la costa.

Continuamos la ruta benjaminiana descendiendo por empinadas escaleras. El frío es más invernal que otoñal, las hojas de los árboles han caído y ahora alfombran el suelo y vuelan transportadas por un viento incesante.

Paramos ante la fonda en la cual Walter Benjamin pasó las últimas horas de su vida en devastadora soledad, sin dinero abundante ni contactos que tal vez le hubieran ayudado a escapar o a esconderse.

Conociendo su fatal destino si era deportado, se despidió de la vida, según él dijo, en un pueblo de los Pirineos. Su corazón cansado, aquel otoño no podía esperar el machadiano milagro de la primavera.

Paramos ante la fachada del hotel, restaurada respetuosamente. No se conserva la habitación donde falleció, que era muy sencilla; la ventana no daba hacia el mar, sino a una estrecha calle posterior.

He leído relatos de lo que pudieron haber sido sus últimas horas.

En el Centre Cívic Ca l’Herrero, visitamos una pequeña exposición con fotografías de la infancia y juventud de Benjamin así como copias de documentos sobre su fallecimiento y entierro.

Hay misterio en cuanto al contenido de la maleta de Benjamin, respecto a papeles nunca hallados. Entre los objetos inventariados, me conmueve la presencia de un viejo reloj. Hay pocos bienes materiales al final de una vida tan creativa.

 

 

Foto: M. Duch

Se hacen fotos de grupo, unos y otros, y caminamos hacia el cementerio donde reposan los restos de Benjamin. El antiguo Ayuntamiento y futuro Centro de Estudios conserva medio borrada la inscripción Casa Consistorial; es un edificio grande, flanqueado por dos construcciones modernistas, antiguas escuelas de niños y niñas. En su fachada, lucen, algo deteriorados, unos escudos de la villa. Me acerco a observar los grandes ventanales laterales y pienso en las niñas, sentaditas ante los pupitres de madera, cosiendo, cantando las tablas de multiplicar, cabecitas pequeñas esmeradamente peinadas.

La carretera hacia el cementerio serpentea cuesta arriba; caen unas pocas gotas, varios compañeros hacen multitud de fotos con sus máquinas digitales, aparatos que habrían suscitado reflexiones benjaminianas sobre reproductibilidad de lo estético.

Me emocionan el aire libre y la paz del cementerio; en muchos pueblos costeros el cementerio está junto al mar, coexistiendo la serenidad y el dolor. El cementerio de Portbou me recuerda, en más pequeño, el de Bermeo, donde de niña, visitaba con mi familia las tumbas de dos hermanitas muertas al poco de nacer. La sensación de eternidad se impone ante el mar. Pienso en la huella imborrable del alma de un ser humano y su paso por el mundo. Incluso personas anónimas enterradas en una fosa común, habrán aportado a la Humanidad palabras, ideas y sentimientos.

El artista Dany Karavan ha diseñado un itinerario en memoria de Walter Benjamin: comienza por un camino rústico de fuerte ascensión hacia la zona más alta, el antiguo cementerio civil. Allí se conservan nichos de comienzos del siglo XX adornados con símbolos masónicos; triángulo o columna rota son los más presentes.

WALTER BENJAMIN

Walter Benjamin fue enterrado en un nicho alquilado por cinco años, nadie reclamó sus restos. En la negrura del tiempo franquista fueron a parar a la fosa común.

Actualmente, en el lugar donde presuntamente se hallan sus restos, hay una gran piedra en recuerdo del filósofo; y, siguiendo la tradición judía, no se depositan allí flores, sino pequeños guijarros en homenaje a un sabio.

Desde el cementerio, se divisa, al otro lado de la pequeña bahía, un búnker alemán, antaño vigilante de la frontera. Este tranquilo lugar elegido por Karavan -al igual que la hermosa catedral de Reims donde De Gaulle y Adenauer sellaron la reconciliación de franceses y alemanes- es ideal para simbolizar la paz entre europeos después de las masacres de la primera mitad del siglo XX.

Bajamos hasta lo más impresionante del Memorial: la férrea entrada al túnel escalonado que nos conduce al mar, cuyo fondo se nos acerca tras la separación de un cristal. Voy bajando las escaleras hasta el fondo, toco el cristal, las aguas se mueven abajo sin provocar sensación de vértigo, claras y limpias.

Explica el guía que se han hallado rayas y hasta una bala sobre la delicada superficie del vidrio: el ser humano avanza y retrocede entre barbarie y civilización.

 

La organización de la excursión es buena. Descendemos tranquilamente hasta el restaurante Tauro, donde comemos todos los participantes, juntos.

Para comer, nos sentamos en un extremo de la mesa frente a una pareja de Manlleu. Ella es enfermera y estudiante de Humanidades. Él trabaja como profesor de Plástica, dando clase a alumnos de ESO. Le manifiesto mi admiración hacia tan arduo trabajo, más duro que el de un minero. Los alumnos tienen una edad muy difícil, aunque los de Plástica ponen en movimiento sus manos y, a través de ellas, se sienten ocupados y sus inquietos cerebros juveniles, más tranquilos. El profesor manifiesta su afición a la fotografía y a la guitarra; toca la guitarra eléctrica, la acústica y la española -como andaluz que es-. La música ayuda a calmar el estrés de la docencia.

No entiendo de fotografía, pero hablo a mi compañero de mesa de las fotografías exhibidas en Caixafòrum con motivo de la exposición Tesoros de Arabia. Va cayendo la tarde mientras damos cuenta de un menú sencillo pero bien puesto.

La luz exterior es suave y clara; han desaparecido las nubes, la limpidez del aire invita a retratar recuerdos de un día inolvidable.

Ramón Alcoberro hace un breve discurso ensalzando la amistad, inseparable compañera de la Filosofía; y es verdad que en ese momento siento ignorar los nombres de muchos de los presentes, pues nos hermana una cálida cordialidad.

Caen los últimos rayos de sol sobre el muelle que conduce al puerto de yates, paseamos un rato para absorberlos, después charlamos un poco con Marta Doltra y otros compañeros y constatamos que en nuestras vidas hay un paralelismo hecho de oposiciones e institutos. Marta me invita a las conferencias de Filosofía del Ateneo, invitación que acepto con gusto.

Al final de la visita la curiosidad nos guía hacia el enorme túnel situado bajo la estación. Seguimos al profesor Amengual, deseoso de identificar recuerdos de la guerra; y nos cobijamos bajo la alta bóveda, refugio antiaéreo en tiempos atroces.

Al partir oscurece. Una inmensa luna llena brilla sobre el mar iluminando el final de nuestra estancia, pero el viaje aún no ha acabado. La conversación  recomienza.

En nuestro entorno del microbús, un profesor habla de Platón con un joven estudiante de veinte años; en la era de la informática sigue válida la transmisión oral del conocimiento, la conversación se generaliza y a Platón le siguen Kant y Hegel.

Al cabo de un rato, tengo una interesantísima conversación con una casual compañera de asiento. Los temas: mujeres pensadoras, como Simone Weil o María Zambrano, la vida de Hildegarda de Bingen, filmada por Margaretta Von Trotta, la influencia de la lectura de la Biblia en escritoras como Jane Austen y las hermanas Brontë, todas ellas, hijas de pastores protestantes.

El ambiente es física y psicológicamente cálido. Alguien, incluso ofrece una ronda de galletas.

Al acabar el viaje pregunto cuándo es la próxima salida; se ve que hay una al año y parece larga la espera.

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Nací en Vitoria en 1941.

Infancia y adolescencia, en Bermeo (Vizcaya), donde mis padres eran maestros. La espléndida naturaleza y el carácter de los habitantes del pueblo, pescadores en su mayoría, dejaron una fuerte huella en mi manera de entender la vida. Estudié Filosofía y Letras en las universidades de Valladolid y Madrid. Acabada la carrera,viví, durante año y medio, en Inglaterra; intentando entender otra sociedad. He sido profesora de Instituto a partir de 1965, cuando entré como PNN en el Instituto Antonio de Trueba de Barakaldo. Aprobé las oposiciones en Madrid en 1968 y vine a Cataluña como profesora de Geografía e Historia en el Instituto “Torras i Bages” de Hospitalet de Llobregat. He trabajado, también, en el IES “Menéndez y Pelayo” y en el “Emperador Carlos” de Barcelona, donde, durante 20 años, impartí Historia e Historia del Arte de BUP i COU. Actualmente no doy clases. He escrito bastante sobre la historia de mi familia y sobre experiencias vitales o relacionadas con la vida académica que he vivido; son escritos que
comparto con familiares y amigos. También me dedico al estudio. Estoy casada con Jaume Barallat y tenemos dos hijos.

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About Mayte Duarte

Nascuda a la Ciutat Comtal i en ple fenòmen Baby Boom (1962). Hi ha qui ha anomenat a la meva generació com a la Generació X. La meva opinió és que va ser una generació ni millor, ni pitjor..diferent. Vàrem trencar totes les prohibicions, ho vam provar tot, el món era quelcom que volguéssim que fos, tant sols depenia de nosaltres, tot estava per fer. El món actual en el que ens trobem és el resultat d’aquesta inabastable equació canviant. Crec que realment pertanyo a una generació que som energia pura en transformació constant. No teníem res, ho vàrem construir tot, no tot serveix i no tot es pot tenir al mateix moment. Hem estat binaris en costant desenvolupament. Un retret? Molts han estat pares sense deixar de ser fills i ara en paguem la factura, es passa del prohibit prohibir a prohibir i regular-ho tot. Amb els nostres antecedents no ens pertoca ser paternalistes. Toca tornar a començar, tornar a construir, assumir errades i responsabilitats i seguir caminant... Encara vull ser la primera Psicohistòriadora del planeta, terraformar les galàxies i contemplar amb bona companyia la multiplicitat de plans d’un univers fractal. Encara vull ser Leonardo da Vinci, quant sigui gran. Sí, jo també vull ser gran i, el meu somni segueix ple de llambordes. www.mayteduarte.com MAYTE DUARTE SEGUER, 07/05/1962 - Humanista Llicenciada en Humanitats en l’àmbit dels Estudis Culturals i l’antropologia religiosa amb una tesina sobre la significació simbòlica de l’arquetip del Drac “El Drac a Catalunya: Presència i evolució del Drac en el Bestiari català”. La seva experiència inclou investigació i recerca antropològica de la civilització catalana, documentant i estudiant la imatge del Drac en la cultura catalana com a significatiu tret identitàri. Cursant Màster de Ciutadania i Drets Humans a la UB amb el seu treball sobre “L’homo tecnològicus: què és lo humà?” Dedicada a la creació, gestió, promoció i difusió de cultura catalana arreu del món vinculada al territori, mitjançant programació i desenvolupament d'activitats destinades al consum cultural. Implicant dites accions culturals amb les xarxes socials mitjançat l'ús de les TIC'S 4.0. • Arqueologia experimental, didàctica de la prehistòria y evolució humana. Fundación Atapuerca y Sierractiva. Març 2011 • Formació de formadors: capacitació digital i creació de materials per a la didàctica presencial i a distància o E-learning. • Community Manager. Administració diversos grups a Facebook, Google+, blogger, twitter... • Creadora de diversos blogs (Project Scheherezade, Dracmaycat, Drako Teksilo, Reflexions des de Tràntor, Mayte Duarte o Lo Drac dixit entre d’altres). • Articulista, reportera i col·laboradora de la revista CATALONIA de l’AICS-American Institut for Catalan Studies) de Huston, Texas. En format digital i paper. www.aicsusa.org-http://aics-catalonia.blogspot.com.es/- https://issuu.com/cataloniamagazine • Enllaç cultural de l'entitat AICS (American Institut Catalan Studies) de Huston, Texas. www.aicsusa.org • Col·laboradora de Llegeix B@rcelona. • Editora i articulista de la revista digital d’humanitats SÀRASUATI-ISSN:1989-654X www.sarasuati.com • Membre del Grup Internacional de Recerca Cultura, Història ì Estat (GIRCHE) de la Universitat de Barcelona (UB). • Sòcia de l'Ateneu Barcelonès amb seu al carrer de la Canuda 6, 08002 Barcelona. • Sòcia i Secretaria del Liceu Joan Maragall de filosofia amb seu amb seu a l'Ateneu Barcelonès. http://liceu-joanmaragallfilosofia.blogspot.com.es/ • Membre de l'AELC (Associació escriptors en llengua catalana) amb seu a l'Ateneu Barcelonès. Secretaria del Liceu Maragall de Filosofia amb seu a l'Ateneu Barcelonès. http://liceu-joanmaragallfilosofia.blogspot.com.es/ • Membre del Circulo Holmes, Associació espanyola d' Amics de Sherlock Holmes. • Vocal de la Junta Directiva de la FIEC - Federació Internacional d'Entitats Catalanes. • Fundadora i presidenta de Dracmaycat. www.dracmaycat.com • Col·laboradora com experta en els treballs d’Adequació de qualificacions professionals del Catàleg de Qualificacions Professionals de Catalunya de l'Institut de Qualificacions Professionals de la Generalitat de Catalunya 2014/2015/2016. • Fundadora i presidenta de l'entitat Project Scheherezade pel rescabalament del coneixement femení que per tradició ha estat de transmissió oral. http://projectscheherezade.blogspot.com.es/ • Autora del relat "Boletaire" del Llibre Crims Nostrats d'Edicions Xandri a cura de JR Aramadàs. ISBN XX- 978-84943157-3-2. Barcelona 2015. • Sòcia fundadora i Cap de premsa i comunicacions de l’entitat SOS a la Capacitat intel·lectual, 2015- • Editora de Dracmaycat Edicions amb les publicacions Sherlock&Dragon ISBN 9788461627615 i Cultural is Political ISBN 9788461765102 Mails de contacte: mduarte@dracmaycat.com – mayteduarte62@gmail.com – mduarte@uoc.com

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