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	<title>Sárasuatī _v2.1 &#187; .Bio</title>
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	<description>Revista digital de Humanidades Sarasuati (Estudios americanos e hispánicos, fundacion atapuerca, biografias ...)</description>
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		<title>PETRARCA: “Los muchos libros a unos hicieron sabios y a otros locos”.</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Sep 2010 21:53:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pili</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>
		<category><![CDATA[F. Petrarca]]></category>

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		<description><![CDATA[Como hicieron los eruditos del siglo XIV, pasamos página y abandonamos la escolástica y la dialéctica para aproximarnos al estudio del ser humano. Dios existe, no les cabía duda alguna, pero los hombres pasan a ser ahora el objeto de su estudio. Si hasta ahora todo giraba alrededor de dios, ahora todo cambia de sentido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/09/francesco_petrarca.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-full wp-image-4440  aligncenter" title="francesco_petrarca" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/09/francesco_petrarca.jpg" alt="" width="348" height="400" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><em>“Aunque todas esas cosas fueran ciertas, no tendrían ninguna importancia para la vida feliz. Porque de qué me aprovecharía conocer la naturaleza de los animales, pájaros, peces y serpientes e ignorar o desdeñar la naturaleza de los hombres, el fin para el cual nacemos, de dónde venimos y a dónde vamos”</em> (Petrarca, De la ignorancia<em>).</em></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Como hicieron los eruditos del siglo XIV, pasamos página y abandonamos la escolástica y la dialéctica para aproximarnos al estudio del ser humano. Dios existe, no les cabía duda alguna, pero los hombres pasan a ser ahora el objeto de su estudio. Si hasta ahora todo giraba alrededor de dios, ahora todo cambia de sentido. La tierra dejará de ser el centro del universo para pasar a girar alrededor del sol, y dios dejará de ser aquel ente inalcanzable sólo para unos pocos privilegiados. Dios había gobernado el mundo durante toda la Edad Media y ahora unos hombres van a gobernar el mundo a su lado. El hombre renacentista pasa a estar “situado por Dios como cabeza y clave del Universo” (José Mª Valverde, <em>Vida y muerte de las ideas</em>, 78). Según Eugenio Garin (1909-2004), el filósofo e historiador florentino, el fin del humanismo fue “destruir la construcción de grandes catedrales de ideas”, y la filología pre-renacentista supuso el principio de “la nueva filosofía… el nuevo método de plantearse los problemas” (Reale y Antiseri, <em>Historia del pensamiento filosófico y científico,</em> 27-30). Aquellos literatos favorecieron también el desarrollo de las traducciones de los griegos clásicos y, el pensamiento heleno y oriental, resurgió.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Italia fue la cuna del <strong>humanismo</strong>,<strong> </strong>y <strong>Dante, Petrarca y Boccaccio,</strong> los tres grandes literatos italianos, fueron sus primeros representantes. Este artículo se centra en <strong>Francesco Petrarca</strong> (Arezzo, 1304 &#8211; Arquà, Padua, 1374), porque es considerado por muchos como &lt;&lt;<strong>el primer hombre moderno</strong>&gt;&gt;. Fue en Florencia donde estos tres hombres forjaron su papel decisivo para el futuro de la historia del pensamiento y de la cultura en general. Para ellos, la Antigüedad representaba “el ideal de la elegancia literaria” (Pedro R. Santidrían, <em>Humanismo y Renacimiento</em>, 17), y el modelo humanista a seguir era <a href="http://www.sarasuati.com/ciceron-el-primer-humanista/">Cicerón</a>, ciudadano que compaginó a la perfección su vida activa con la contemplativa. Es importante tener en cuenta que durante el Renacimiento no se concretó ningún pensamiento abstracto, y que “la mente renacentista únicamente habló en voz alta de elevados sentidos nobles… sin conflicto con el cristianismo” (Valverde, 77). Para estos tres grandes poetas “la Antigüedad clásica, latina y griega, era una especie de paradigma y de punto de referencia, en cuanto a lo que concierne a las actividades espirituales y la cultura en general” (Reale y Antiseri, 27).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Veamos pues cuál fue la obra de estos grandes artistas de las letras latinas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dante_Alighieri"><strong>Dante Alighieri</strong> </a>(Florencia, 1265 – Rávena, 1321), el famoso poeta italiano que vivió a caballo entre los siglos XIII y XIV, escribió <strong><em>La Divina Comedia</em></strong>, obra considerada como el puente entre el pensamiento medieval y el renacentista. El doctor en Literatura, Charles Van Doren, escribe sobre <em>La Divina Comedia </em>“Su deseo (Dante) de que aceptemos la armonía y la paz del Cielo es tan profundo y ferviente que lo hacemos… mientras le estamos leyendo” (Charles Van Doren <em>Breve historia del saber</em>, 199). Esta comedia, considerada como una obra de arte, está dividida en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso. Dante realiza un paseo por estos lugares de la mano del poeta Virgilio y Beatriz, una mujer de la cual estaba enamorado platónicamente y que murió joven. Beatriz es quien le acompaña hasta dios. En el Paraíso, el alma del poeta se reúne con Tomás <a href="http://www.sarasuati.com/el-siglo-xiii-fray-tomas-de-aquino-2%c2%aa-parte/">de Aquino</a>, Alberto Magno, Boecio y otros pensadores y teólogos que se le presentan en forma de luces parlantes. “Dante fue la culminación de todo lo que mil años de obsesión por Dios habían producido… su visión de un mundo estructurado por la razón y unificado por la fe encajaba y funcionaba” (Van Doren, 199). Desde entonces, Dante ha sido una inspiración para muchos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francesco_Petrarca"><strong>Francesco Petracco</strong> </a>(1304-1374), más conocido por su nombre latín, <strong>Petrarca</strong>, nació en Arezzo, una localidad vecina a Florencia, debido a que su padre había sido desterrado de Florencia a causa de su amistad con Dante. A partir de los ocho años vivió en Aviñón, ciudad de la Provenza francesa y sede de la curia papal entre 1326 y 1353. Durante su juventud marchó a Montpellier y a Bolonia para estudiar Derecho. Cuentan que su padre, a quien desagrada la pasión de su hijo por Cicerón y los otros clásicos, “arrojó esos libros al fuego” (Wikipedia, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francesco_Petrarca">Petrarca</a>). Volvió a Aviñón, y empezó sus estudios eclesiásticos menores. Fue en 1327 cuando conoció a su amor platónico, <strong>Laura</strong>, personaje femenino que fue su fuente de inspiración como lo había sido Beatriz para Dante. Fue entonces cuando el obispo, Giacomo Colonna, antiguo compañero de estudios, le consiguió la protección de su poderosa familia y le ayudó a entrar al servicio de su hermano, el cardenal Giovanni Colonna. A los 35 años su fama fue reconocida por el Senado de Roma, ciudad donde fue coronado con una corona de laurel que luego “colocó sobre la tumba de San Pedro” (Van Doren). En 1353, Petrarca abandonó la Provenza definitivamente para ir a vivir en Italia. En Milán trabajó como Secretario bajo la protección del arzobispo de Milán G. Visconti. Sus últimos días los pasó en Arquà, cercana a Padua. El catedrático Van Doren dice de él que fue un autodidacta a quien encontraron muerto “con la cabeza caída sobre una edición de Virgilio, sobre la que estaba escribiendo un comentario”.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Fue su <strong>pasión por los libros</strong> la que le empujó a viajar por Europa en busca de los códices de los autores clásicos. Cuando en Florencia conoció al escritor <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Boccaccio"><strong>Giovanni Boccaccio</strong> </a>(1313- 1375), nació entre ellos una gran amistad y su vocación humanista. Juntos llegaron a la conclusión de la necesidad de encontrar aquellos textos de los clásicos guardados en los antiguos monasterios. A ambos les unía la misma pasión y el mismo objetivo, “armonizar el legado grecolatino con las ideas del Cristianismo”. De sus viajes como bibliófilo rescató los libros de <span style="text-decoration: underline;">Cicerón</span> <em>Pro Archia poeta y Ad Atticum, Ad Quintum y Ad Brutum</em> y algunas de sus cartas a su amigo Ático en Verona. También encontró las elegías de <span style="text-decoration: underline;">Propercio</span> y algunas de las obras de <span style="text-decoration: underline;">Quintiliano</span>. En París, fra Dionigi da Borgo le regaló las <em>Confesiones</em> de <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.sarasuati.com/medievo-agustin-de-hipona/">San Agustín</a></span>. Leonzio Pilato, profesor de griego en la Universidad de Florencia, y profesor y amigo de Boccacio, tradujo la <em>Iliada</em> y la <em>Odisea</em> de <span style="text-decoration: underline;">Homero</span> al latín (“la primera traducción latina”, escribe el filósofo Paul Oskar Kristeller (1905-1999)). La traducción le fue entregada a Petrarca, quien le quedó eternamente agradecido pues él no tenía tanta facilidad con la lengua griega como la tenía su amigo Boccaccio. Ambos hicieron campaña de sus ideas sobre el renacimiento de los clásicos y sin lugar a dudas su labor triunfó entre los florentinos y luego entre todos los humanistas. Fue a partir de 1361, cuando en Florencia los humanistas empezaron a estudiar la lengua y la civilización griega.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Petrarca escribía en latín pero también en italiano vulgar (el dialecto toscano) y de esta forma le fue más fácil “llegar a un público más amplio” (Van Doren). Su intención era otorgar a la lengua cotidiana “un nivel de excelencia comparable al alcanzado por el latín en su época dorada” (Van Doren). Boccaccio hizo lo mismo con su obra <em>Decamerón</em>. Ambos, de clara tradición aristotélica, creían que la poesía era vehículo de la verdad y fuente de conocimiento, sólo que la verdad quedaba en la poesía ligeramente escondida bajo un cierto velo que se iba descubriendo “sólo a medias y poco a poco”.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Entre sus escritos en latín destacan poemas, discursos e invectivas, algunas obras históricas y un gran conjunto de cartas, escribe Oskar Kristeller. Obras algunas dedicadas a la filosofía moral donde expone sus opiniones filosóficas: <em>De los remedios de la buena y mala Fortuna, De la ignorancia suya, propia y de muchos</em>, etc. Y entre sus poemas destaca el <em>Canzoniere</em> (<em>Cancionero</em>), cuyo nombre original era <em>Rime in vita e Rime in morte de Madonna Laura</em>. El <em>Cancionero</em> es una serie de poemas (sonetos y odas) cuyo hilo conductor es su amor no correspondido por Laura. El autor expuso en verso su historia amorosa, amor siempre espiritual, en donde alaba la belleza de la mujer amada y la preciosidad de la naturaleza que la rodea. Escribió de Laura:</p>
<p style="text-align: center;">“No era su leve andar humana cosa,<br />
sino de forma angélica y volante;<br />
no mortal parecía, sino diosa:</p>
<p style="text-align: center;">y al mirarla así sola semejante<br />
por lo bella, modesta y pudorosa,<br />
yo ser juraba su inmortal amante.”</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En sus poemas de amor, Petrarca representó “las virtudes cristianas y la belleza de la antigüedad”. Amor y platonismo se fundieron entre los dedos de Petrarca. Fue tal su influencia que se llamó <strong>Cancionero petrarquista</strong> a todos aquellos poemas amorosos que siguieron la estructura y la temática de su fundador. El petrarquismo se expandió por toda Europa, en España son varios los poetas que utilizaron la forma del cancionero petrarquista entre ellos Garcilaso de la Vega, Lope de Vega y Francisco de Quevedo. En Inglaterra, con algunas modificaciones, William Shakespeare.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Entre sus obras históricas <em>África</em>, su poema épico que imitó a Virgilio y que trata sobre las conquistas de Escipión el Africano (235 a.C-183 a.C.). En <em>Hombres ilustres</em> una serie de biografías de personajes ilustres. En su obra <em>Secretum</em>, Petrarca escribió en prosa y verso textos alusivos a la unión del mundo cristiano. Nuestro autor sentía nostalgia “de la grandeza política de la República y el Imperio romano” (Kisteller, 19) y este ideal lo expuso ante políticos y prelados. Entre sus escritores latinos favoritos estaban Cicerón y <a href="http://www.sarasuati.com/lucio-anneo-seneca/">Séneca</a>, y de ellos copió su estilo literario y adaptó su pensamiento estoico. Gracias a Cicerón conoció la filosofía griega y “adoptó la forma de sus diálogos” (Kisteller, 20).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Platón</strong> y los neoplatónicos de Alejandría le sedujeron y quiso, como aquellos, liberar su alma de toda pasión. Para Petrarca, el filósofo ateniense fue “el más grande de todos los filósofos” y le llamó “el príncipe de la filosofía”. Aquel platonismo petrarquista “supuso para los humanistas del Renacimiento el camino a seguir” (Kristeller, 23).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En cuanto al <strong>cristianismo</strong>, la fe estuvo siempre en “el centro de su pensamiento”. Escribió: “Soy un cristiano, no un ciceroniano o un platonista”. San Agustín fue su escritor favorito entre los Padres de la Iglesia. En su obra <em>Secreto</em>, Petrarca entabla un diálogo entre él y el teólogo a quien presentaba como “su guía espiritual”. En la carta (Petrarca, <em>Epistolae Rerum Familiarum</em> Libro IV, nº1), en donde describe su subida al monte Ventoso de 1.909 metros, Petrarca describe que sacó “de su bolsillo” las <em>Confesiones</em> de San Agustín y “al azar dio con el siguiente pasaje: “Los hombres van a admirar las alturas de las montañas, los grandes flujos del mar, las playas del océano y las órbitas de las estrellas, pero no cuidan de sí mismos” (San Agustín, <em>Confesiones</em>, Libro X, cap.8). A raíz de esta escalada, algunos han considerado a Petrarca como el padre del alpinismo o “el precursor del turismo moderno”, en el caso de Kristeller, porque subió al monte “sólo por el deseo de ver la altura inusitada del lugar” (Petrarca).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El &#8220;primer gran humanista&#8221; contribuyó definitivamente a la instauración del italiano vernáculo como lengua literaria. Fue un autor medieval y moderno, un escritor que plasmó su opinión personal, que hablaba de sí mismo, de lo que había leído y de lo que había sentido. Petrarca consideró a la carta como un género literario “que le permitió tratar las cosas en primera persona” (Kristeller, 27). Él creía que “el hombre y sus problemas deberían ser el principal objeto e interés del pensamiento y de la filosofía”, dando al alma humana la mayor importancia. Para Kristeller, Petrarca fue “una persona ambigua y de transición cuando se le juzga en su papel en la historia del pensamiento filosófico” (pág. 33) y fue además, “uno de aquellos que previeron el futuro porque ayudaron a hacerlo” (pág. 34).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Durante el Renacimiento, el <strong>humanista</strong> fue el maestro de las humanidades, es decir, de la gramática, de la retórica, la poesía, la historia y la filosofía moral. El hombre renacentista a partir del modelo que representó Petrarca, debía ser “una persona con muchos logros y talentos”, poseedor de una “educación universal” que le permitiese ser crítico “en todas las áreas del conocimiento” (según la descripción de Aristóteles). Así pues, el humanista que tomó conciencia de todos sus potenciales, buscó los modelos en el pasado. La Antigüedad estaba compuesta por múltiples autores, entre ellos: Cicerón, Séneca (ver Biografías), Virgilio, Horacio, Tácito, Tito Livio, entre los latinos, y Sócrates y su discípulo Platón, Plotino, Diógenes, Arquímedes, entre los griegos. Ambrosio de Milán, San Agustín y Gregorio Magno entre los Padres de la Iglesia, ellos son los representantes del cristianismo primitivo. En conclusión, el humanista centró su estudio en el hombre “como protagonista de todo” y buscó, gracias al estudio de las humanidades, desarrollar todas las facultades humanas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Humanismo</strong> significa esta tendencia general que a partir de <strong>Francesco Petrarca </strong>se presenta de una manera radicalmente nueva, &#8220;hasta el punto de señalar el comienzo de un nuevo período en la historia de la cultura y el pensamiento” (Reale y Antiseri, 27). Fue un movimiento cultural que defendió “una nueva concepción del mundo” recuperando “lo mejor de la herencia humana clásica para incorporarlo y enriquecer la Cristiandad occidental” (B. Bartolomé, 18). Aquellos humanistas del Renacimiento tuvieron una gran importancia en la historia de la filosofía, no tanto por sus aportaciones filosóficas sino por el “enriquecimiento de su biblioteca filosófica” (P.O. Kristeller, 16).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;">Petrarca afirmó que “el humanismo supone un programa de lucha por el retorno de la Antigüedad que entraña una rebelión cultural y una esperanza, más que un resultado”.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">BIBLIOGRAFÍA</span></strong></p>
<p>1) Benassar, Bartolomé (1988) La Europa del Renacimiento. Biblioteca Básica de la Historia. Serie: Historia. Grupo Anaya, S.A., Madrid, 2004.</p>
<p>2) Oscar Kristeller, Paul (1964) Ocho filósofos del Renacimiento italiano. Breviarios. Editorial Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1996.</p>
<p>3) Reale, Giovanni; Antisei, Dario (1983) Historia del pensamiento filosófico y científico Tomo II, Del Humanismo a Kant. Traducción, Juan Andrés Iglesias. Herder Editorial, S.L., 4ª edición, 2004.</p>
<p>4) Santidrián, Pedro Rodríguez (1986) Humanismo y Renacimiento, Área de conocimiento: Humanidades. Alianza Editorial, S.A., Madrid, 2007</p>
<p>5) Valverde, José Mª (1980) Vida y muerte de las ideas. Pequeña historia del pensamiento occidental. Editorial Planeta, S.A., Barcelona, 3ª edición, 1982.</p>
<p>6) Van Doren, Charles (1991) Breve historia del saber, la cultura al alcance de todos, Editorial Planeta, S.A., Barcelona, 4ª edición, 2006.</p>
<p>7) Wikipedia on-line Petrarca y otros.</p>
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		<title>El siglo XIII, Fray Tomás de Aquino (2ª parte)</title>
		<link>http://www.sarasuati.com/el-siglo-xiii-fray-tomas-de-aquino-2%c2%aa-parte/</link>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2010 14:27:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pili</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofia]]></category>
		<category><![CDATA[Franciscanos]]></category>
		<category><![CDATA[Teología]]></category>
		<category><![CDATA[Tomás de Aquino]]></category>

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		<description><![CDATA[Tomás de Aquino nació en el castillo de Roccasseca, en el antiguo condado de Aquino, el año 1225. Era el pequeño de nueve hermanos criados “en un ambiente de gran nobleza, de armas, de cultivo de letras, de relaciones sociales y de profunda piedad religiosa” ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/04/Giovan-Francesco-Gessi-la-Tentación-de-STA-s.XVII_.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-thumbnail wp-image-3398 aligncenter" style="margin-top: 10px; margin-bottom: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/04/Giovan-Francesco-Gessi-la-Tentación-de-STA-s.XVII_.jpg" alt="" width="545" height="380" /></a></strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><em>Para la biografía de este fraile dominico me he basado en el libro biográfico Santo Tomás de Aquino {el oficio de sabio} (2007), del catedrático en metafísica en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona, Eudaldo Forment (1946-). [1] Y en el libro del filósofo alemán Josef Pieper (1904-1997) Introducción a Tomás de Aquino (1986). [2] Los datos recogidos por E. Forment están basados, sobre todo, en el mejor biógrafo de Tomás de Aquino, <strong>Guillermo de Tocco</strong> (ca.1250-ca.1323), contemporáneo y artífice de la canonización de fray Tomás.</em></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tomás de Aquino</strong> nació en el castillo de Roccasseca, en el antiguo condado de Aquino, el año 1225. Era el pequeño de nueve hermanos criados “en un ambiente de gran nobleza, de armas, de cultivo de letras, de relaciones sociales y de profunda piedad religiosa” (E. Forment, 18). Con 5 años, Tomás ingresó en el monasterio de Montecassino “como <span style="text-decoration: underline;">oblato</span>” (“niño ofrecido por sus padres a Dios y confiado a un monasterio para que se eduque culta y piadosamente”, DRAE). Como pago, su padre “donó treinta libras de oro y un molino al monasterio”. Permaneció entre los benedictinos durante 9 años y allí aprendió a la perfección el lema de la <em>Regla</em> de San Benito: <em>Ora et labora.</em> Cuando en 1239, las tropas del emperador <strong>Federico II</strong> (1218-1250) ocuparon el monasterio, el abad tuvo que cerrar el convento. El emperador había fundado en Nápoles una Universidad laica, el <em>Studium</em> (1224), donde enviaron a Tomás con el ánimo de formarle como burócrata imperial. [3] </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p><strong>NOVICIO DOMINICO</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En Nápoles, el joven Tomás se relacionó con los frailes dominicos pertenecientes a la Orden de los predicadores (ver artículo anterior), y con 19 años pidió ser admitido en su convento dominico. Entre las leyes de la Orden destaca la que hace referencia a su finalidad: “la salvación de las almas” gracias a la predicación. El estudio se convirtió en pieza clave para la “preparación para la predicación (…) era una obligación”, escribe Forment. Porque con el estudio se conseguía la verdad. <em>Veritas</em> es el “lema y divisa de la Orden” (Forment, 37).</p>
<p style="text-align: justify;"> Parece ser que lo hizo sin decir nada a su familia puesto que seguramente no habría comprendido el deseo de vivir en “la pobreza de la Orden dominicana”. Explica Tocco que cuando Tomás viajaba hacia Bolonia sus hermanos le secuestraron y le tentaron a fin de que dejase la Orden. Le encerraron en una habitación junto a “una mujer de mala reputación”, escribe Forment. El fraile la expulsó de la habitación y se prometió castidad hasta el final de sus días  (ver imagen). Entonces le llevaron junto a su madre en el castillo de Roccasecca. Allí estuvo encerrado cerca de un año y medio. Todo fue inútil, en vez de convencerle para dejar la Orden el encierro le vino como anillo al dedo y se dedicó al estudio de “la Biblia y el libro de <em>Sentencias</em> de <strong>Pedro Lombardo</strong> (1100-1160)”, obra que servía como “texto teológico en las Universidades medievales” (Wikipedia, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Lombardo">Pedro Lombardo</a>), también estudió a fondo las patrísticas (doctrina, obra y vida de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Santos_Padres">Santos Padres</a>). Cuenta Forment que el fracaso de los planes maternos fue completo ya que su hermano mayor acabó en la Orden benedictina. Las cosas se dispusieron de tal manera que Tomás pudo escapar saltando por la ventana (1245).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Fue en Nápoles donde Tomás inició su relación con las Órdenes mendicantes y <strong>Aristóteles </strong>(s. IV a.C.), las dos fuerzas que determinaron “su propio tiempo y el futuro de todo Occidente”, afirma J. Pieper. De la Orden dominicana le atrajo su radicalidad, “la perfección evangélica” que se traducía en la imitación de Cristo. De Aristóteles su explicación “puramente natural de la realidad” (J. Pieper).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p><strong>PARÍS-COLONIA-PARÍS</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En 1248, fray Tomás fue enviado a París. Allí acabó sus estudios de las Artes en la Universidad parisina y empezó los de Teología en el convento de Saint Jacques. En esta época, el papa Gregorio IX encargó a la Orden predicante la gestión de la Inquisición para dar caza al hereje. Los futuros inquisidores serían pues dominicos. En su obra <em>Suma Teológica</em>, fray Tomás se muestra a favor del castigo del hereje y escribió: “si al falsificador (de moneda) se le mata… también debe matarse a quien hace algo mucho peor como es falsear la fe”. Como bien apunta Pieper, no debemos juzgar la opinión del que es santo como cruel y debemos considerar el momento en el que dijo esas palabras. Hoy en día, juzgamos como bárbara aquella forma de impartir justicia.</p>
<p style="text-align: justify;">A petición de su maestro <strong>Alberto Magno</strong>, Tomás le acompañó a Colonia. Fue su ayudante y también le ayudó en sus clases. [4] Tomás asistía a las clases impartidas por el maestro Alberto Magno sobre Aristóteles y sobre el ateniense convertido al cristianismo, <strong>Dionisio Areopagita</strong> (siglo VI). Alberto Magno se maravillaba ante el trabajo de su discípulo que con sólo 25 años ya era <strong><span style="text-decoration: underline;">sacerdote</span></strong>. Su fama le precedía y el papa Inocencio IV le ofreció la abadía de Montecasino, fray Tomás se negó. En la Universidad de París necesitaban un bachiller para la cátedra de Teología para extranjeros. Alberto Magno recomendó al maestro de la Orden a Tomás de Aquino, tenía entonces 27 años.</p>
<p style="text-align: justify;">En la Universidad parisina se vivía un ambiente muy tenso y enrarecido, los profesores seculares se enfrentaban a los maestros regulares representados por los mendicantes. El motivo fue que la Orden obtuvo las dos cátedras de Teología y esto no gustó a los seculares quienes arremetieron contra los religiosos dominicos y franciscanos. El cabecilla era el canónigo <strong>Guillermo de Saint-Amour</strong> que quería que los mendicantes volviesen a sus conventos y viviesen como monjes. Consiguió que los tres catedráticos mendicantes de la <em>Universitas</em> fueran expulsados de la comunidad. Sólo tras la intercesión del papa Inocencio IV se aceptó su labor en una sola cátedra. Luego, Saint-Amour hizo llegar al papa un documento donde enumeraba las “herejías practicadas por las Órdenes mendicantes”. El objetivo era revocar sus privilegios y dejarlos “sujetos a las <span style="text-decoration: underline;">jurisdicciones diocesanas</span>” (“distrito o territorio en que tiene y ejerce jurisdicción espiritual un superior eclesiástico”, DRAE). Su objetivo se vio cumplido pero el nuevo papa Alejandro IV abolió la bula anterior y restituyó todos los antiguos privilegios. Los profesores mendicantes fueron readmitidos en la Universidad.</p>
<p style="text-align: justify;">E. Forment considera que las rencillas aparecieron a raíz de comprobar cómo los profesores mendicantes atraían a un mayor número de alumnos, seguramente por estar mucho mejor preparados. Otro motivo era la simpatía que estas Órdenes despertaban en el rey de Francia, <strong>Luís IX</strong>  (1214-1270), la antítesis del emperador Federico II. La política del monarca francés apoyó siempre al papado y se basó en el ideal cristiano. En el Concilio Ecuménico de 1245, convocado por el papa Inocencio IV, el monarca francés estuvo a favor de la deposición y excomunión del emperador Federico y fue designado como líder de la 7ª cruzada (1248-1254). Fue un desastre y pronto fueron derrotados, el propio rey Luís IX fue hecho prisionero, tuvieron que pagar para su liberación “un millón de onzas de oro”. Luís IX fue canonizado en 1297 (San Luís).</p>
<p style="text-align: justify;">En 1256, Tomás fue nombrado <strong><span style="text-decoration: underline;">maestro de Teología</span></strong>, pero a pesar de obtener el grado de maestro, el gremio no le aceptó. Escribió entonces su defensa en <em>Contra los que impugnan el culto divino y la religión</em> y demostró “la falsedad de todas las acusaciones” así como el derecho que tenían a enseñar. Finalmente, el papa Alejandro IV mandó quemar el segundo libro de Saint-Amour, y le acusó de escribir “cosas perversas y reprobables”, el rey francés le desterró de París. El Aquinate y el franciscano Buenaventura fueron readmitidos en la Universidad y se incorporaron al claustro. Fray Tomás leía y comentaba la Biblia, presentaba tesis para ser debatidas y predicaba sobre un tema, esa era su labor. Tres años más tarde, el dominico catalán <strong>Raimundo de Peñafort</strong> (1185-1285) encargó a fray Tomás un manual para los frailes “que se dedicaban en España a la conversión de musulmanes y judíos” (Forment, 87). Tomás empezó así la redacción de la <em>Suma contra los gentiles</em> (1259-1264).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p><strong>DE NUEVO EN ITALIA</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Reenviado a Nápoles en 1259, Tomás de Aquino nombró a fray Reginaldo de Piperno su secretario. El Aquinate era <strong><span style="text-decoration: underline;">predicador general</span></strong> en el convento de Santo Domingo y pasó la mayor parte de su tiempo dedicado a su obra la <em>Suma contra los gentiles</em>. También organizaba los estudios y fundaba nuevos “centros de instrucción para los misioneros dominicos en España”. Desplazado a Orvieto como <strong><span style="text-decoration: underline;">lector del convento</span></strong> conoció al papa francés Urbano IV quien cautivado por la erudición del fraile italiano le encargó tres importantísimos trabajos. El primero fue la transcripción de los comentarios hechos por los padres de la Iglesia (en griego y latín) de los cuatro evangelios, <em>Glosa continua sobre los cuatro evangelios</em>. El segundo, el estudio de los “textos griegos de distintos padres de la Iglesia de Oriente”, <em>Sobre la fe en la Santísima Trinidad</em>, y cuyo objetivo era recuperar la concordia de las dos iglesias cristianas. Estas estaban separadas desde el siglo IX, cuando el patriarca de Constantinopla, <strong>Focio</strong>, acusó a la Iglesia Occidental de alteración del credo y de menospreciar el patriarcado bizantino. Cuando se confirmó la unión en el Concilio de Lyon (1274), el papa Urbano y Tomás ya habían muerto. Por último, el tercer encargo tuvo que ver con la liturgia del <em>Corpus Christi</em> (eucaristía o comunión). Para el oficio del <em>Corpus</em>, el Aquinate preparó cinco himnos eucarísticos que “han permanecido en la liturgia de la Iglesia hasta nuestros días” (Forment).</p>
<p style="text-align: justify;">En 1265, el papa Clemente IV “le designa como arzobispo de Nápoles. Tomás no aceptó este honor” (Forment, 298). Viajó a Roma con el encargo de “abrir un estudio provincial”, es decir un lugar donde formar a los jóvenes dominicos de la provincia y fue nombrado “<strong><span style="text-decoration: underline;">maestro regente en Teología</span></strong>”. Empezó aquí su obra inacabada <em>Suma teológica</em> en donde dice: “… nos proponemos en esta obra exponer las verdades de la religión cristiana en forma apta para la enseñanza de los principiantes”. A partir de 1266, Aquino se dedicó al comentario de las obras de Aristóteles. También escribió <em>Sobre el gobierno de los príncipes</em> (1267), una pequeña obra donde exponía su “concepción cristiana de la política”. Tres eran las tesis que Tomás de Aquino desarrolló: la primera decía que la actividad política pertenecía “al campo de la razón natural humana”. La segunda, que ninguna autoridad puede ejercer el poder absoluto y tercero, que la religión y la política deben ser cuestiones independientes. Escribió Tomás: “… en lo que concierne al bien político, es mejor obedecer al poder secular antes que al espiritual, tal y como se dice en Mateo, 22, 21: “Dad al César lo que es del César”. Eran estas unas tesis que sin duda pesaron mucho en el futuro del pensamiento político.</p>
<p style="text-align: justify;">Se reanudaron las disputas entre seculares y mendicantes en la Universidad de París y volvieron a enviar a Tomás para que se pusiese al frente de nuevo de la <strong><span style="text-decoration: underline;">cátedra de extranjeros</span></strong> (1268). A modo de curiosidad, explica Forment que su viaje lo hizo a pie junto a otros dominicos y que “se ha calculado que durante toda su vida recorrió a pie, en sus traslados, no menos de 15.000 km”. Otras biografías describen el viaje en barco. Por su parte, Pieper también afirma que sus desplazamientos los realizó a pie como prueba de su ideal de pobreza. Por no tener, escribió Pieper, no tenía ni papel “escribía sobre pedazos y trozos diversos”. De vuelta en París, Fray Tomás escribió en defensa de las Órdenes mendicantes <em>La perfección de la vida espiritual</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p><strong>UN PAR DE MILAGROS</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Dejó París, al ser reclamado como <strong><span style="text-decoration: underline;">maestro regente de Teología</span></strong> en la Universidad de Nápoles y viajó con su secretario, fray Reginaldo y el dominico Tolomeo de Lucca (quienes serán testigos de su canonización y biógrafos del maestro). Cuentan sus biógrafos que en el camino hacia Nápoles, Reginaldo cayó gravemente enfermo de paludismo. Tomás le tocó con la reliquia de Santa Inés que siempre llevaba colgada al cuello y Reginaldo sanó inmediatamente. ¡Milagro!</p>
<p style="text-align: justify;">En la mañana del día 6 de diciembre de 1273 estaba celebrando misa cuando algo extraño le sucedió. Desde entonces no volvió a escribir ni tampoco a dictarle nada a fray Reginaldo quien no podía comprender cuál era el motivo de su postura. Fray Tomás le contestó: “Reginaldo, no puedo, porque todo lo que he escrito me parece paja… respecto de lo que he visto y me ha sido revelado”. Desveló a Reginaldo que había tenido revelaciones y que le quedaba poco tiempo de vida. Tal vez, supone Forment, “había llegado a la sabiduría mística”. Los estudiosos del dominico opinan que tal vez fue una “razón biológica”, es decir que fue la consecuencia de un derrame cerebral o bien de “un agotamiento tremendo que habría provocado una perturbación mental”. [5] Fuese como fuese, el Aquinate quedó todavía más ausente y silencioso que antes.</p>
<p style="text-align: justify;">Invitado por el papa Gregorio, fray Tomás se dirigió hacia Lyon para asistir al Concilio de 1274. Cuando llegaron a la abadía cisterciense de Fossanova, Tomás se encontraba “débil y enfermo”, explica Tocco en su biografía. Un día quiso comer arenques, “imposibles de encontrar durante aquella época”, apunta Forment, pero aun así Reginaldo salió de compras. Un pescador llevaba sardinas y Reginaldo le compró una cesta, al abrirla en su interior encontró arenques. ¡Milagro!</p>
<p style="text-align: justify;">Murió poco después, en la abadía de Fossanova, el día 7 de marzo de 1274. Su cuerpo fue enterrado y desenterrado en varias ocasiones (5 veces según Forment), para evitar que lo reclamasen y para extraer de su cuerpo algunas reliquias. Tanto se ha escrito de los traslados del cuerpo incorrupto del santo que no sabremos nunca con exactitud qué fue del cuerpo del santo, ni tampoco dónde está. Se ha escrito mucho acerca de las causas de la muerte del Aquinate. Historiadores y pensadores del siglo XX apuntan a que la causa fue un golpe que se dio en la cabeza al chocar con un árbol de camino a Lyon y que le dejó aturdido momentáneamente. También se ha sugerido que tal vez fuese envenenado por Orden de Carlos I de Anjou, el hermano de Luís IX de Francia, ya que se sospecha que iba a informar de “sus muchos hechos reprochables” (E. Forment, 289).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p><strong>SU CANONIZACIÓN</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El proceso de canonización empezó en 1319 y acabó en 1323. El papa nombraba a un canonista, o “abogado del diablo”, que tenía que cuestionar la canonización. Aquél era de la opinión “que había pocos milagros” realizados en vida, sólo “tres” fueron admitidos, nos explica Forment. Sin embargo, a pesar de los pocos milagros Tomás fue canonizado, pesó mucho el hecho de la anterior canonización de San Agustín a quien santificaron sin haber realizado ni uno sólo.</p>
<p> </p>
<p><strong>EN CONCLUSIÓN</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/SANTO.TOmas_.Aquino.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-medium wp-image-3850" style="margin: 10px;" title="SANTO.TOmas.Aquino" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/SANTO.TOmas_.Aquino-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Tocco describió a Tomás alto y “grande de cuerpo… rubio como el trigo… Tenía una gran cabeza… El cabello era un poco escaso”. Sus biógrafos coinciden en describirle como “un hombre leal, humilde y sencillo que amaba la paz y estaba entregado a la contemplación” (J. Pieper). Además, destacan su pasión por la enseñanza puesto que, según él, en la enseñanza se une la vida contemplativa y la vida activa.</p>
<p style="text-align: justify;">Muerto Tomás de Aquino, muchos fueron los que presentaron oposición a sus planteamientos, incluso por parte de algunos dominicos, pero tras su canonización ya nadie más puso en duda los planteamientos tomistas. Por aquellas fechas el tomismo ya no sólo lo contemplaban los dominicos, sino también la Orden agustina y la carmelita.</p>
<p style="text-align: justify;">Setecientos años después de su muerte, Tomás de Aquino sigue siendo considerado como “el fundador del aristotelismo cristiano de la Edad Media”. [6] Sin duda alguna, Fray Tomás no debía intuir la importancia de su trabajo ni de su pensamiento. No era consciente de que estaba liderando, entre los cristianos occidentales, una revolución del pensamiento que abriría las puertas al próximo Renacimiento y se las cerraría al oscurantismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Forment acaba su biografía con una frase de Abelardo Lobato (1997): “Tomás de Aquino es un maestro de humanidad y de la Humanidad, el gran defensor de la inteligencia humana como único camino para la conquista de la verdad”. [7]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p>Quiero añadir otras dos conocidas frases que dijo fray Tomás porque llamaron mi atención y no quiero que pasen por alto:</p>
<p style="text-align: center;">&lt;&lt;El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo&gt;&gt;.</p>
<p style="text-align: center;">&lt;&lt;Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso&gt;&gt;. </p>
<p style="text-align: justify;">Como nos recomienda Pieper, no debemos juzgar al hombre por las cosas que dice, más cuando son propias de su tiempo, pero desde luego hemos de agradecer que estas sentencias ya no formen parte de nuestra herencia cultural.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-3399"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h5 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Notas</span></h5>
<h5 style="text-align: justify;">[1] Eudaldo Forment, Santo Tomás de Aquino {El oficio del sabio}, Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 2007.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[2] Josef Pieper, Introducción a Tomás de Aquino. Doce lecciones, Biblioteca del Cincuentenario, Ediciones Rialp, S.A. Madrid, 2005.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[3] El emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II Hohenstaufen  fue coronado por el papa Honorio III a cambio de la promesa de su participación en la 5ª cruzada, el emperador no cumplió con su palabra y fue excomulgado. El emperador alemán se enfrentó en varias ocasiones al papado, incluso invadiendo en varias ocasiones sus territorios, por esta razón fue apodado el “Anticristo”.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[4] La ciudad de Colonia fue creada por el emperador Claudio en el año 50, era un centro importante del cristianismo medieval. Destacaba por su Universidad y por su catedral que guardaba celosamente las reliquias de los Reyes Magos.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[5] Biografía de J.A. Weisheipl, Friar Thomas d’Aquino: his life, Thought, and Works.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[6] Hans Meyes, Thomas von Aquin, 1938.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[7] Abelardo Lobato, Santo Tomás de Aquino. &lt;&lt;Maestro del humanismo cristiano&gt;&gt; para el tercer milenio. Col. Celebraciones Vivas de los &lt;&lt;Santos y Santas Dominicos&gt;&gt;, Burgos, 1997.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5><span style="text-decoration: underline;">Bibliografía</span></h5>
<ul>
<li>
<h5>Pieper, Josef (1986) Introducción a Tomás de Aquino. Doce lecciones, Biblioteca del Cincuentenario, Ediciones Rialp, S.A. Madrid, 2005.</h5>
</li>
<li>
<h5>Forment, Eudaldo Santo Tomás de Aquino {El oficio del sabio}, Editorial Ariel, S.A., Barcelona, 2007.</h5>
</li>
<li>
<h5>Ruíz, Josep M., Historia del pensamiento I, Módulo IV, La filosofía en el Occidente latino medieval (800-1277) UOC.</h5>
</li>
<li>
<h5>Y artículos de Wikipedia.</h5>
</li>
</ul>
]]></content:encoded>
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		<title>El pensamiento teocrático de la Alta Edad Media</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2010 22:58:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pili</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>
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		<category><![CDATA[Edad Media]]></category>
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		<description><![CDATA[La historia del pensamiento, a través de estas biografías, debe también hacerse eco de la edad oscura que representa la Edad Media para el humanismo. (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/02/Casiodoro1.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-full wp-image-2631" style="margin: 10px;" title="Casiodoro" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/02/Casiodoro1.jpg" alt="Casiodoro" width="180" height="289" /></a>     Son muchos siglos, unos diez, los que engloba la Edad Media y por ello se dividió en dos partes: La Alta Edad Media que arranca con la invasión de los bárbaros y la Baja Edad Media que empieza durante el siglo XI. Como nuestra próxima biografía versará sobre Tomás de Aquino (1225-1274), dejaremos la Baja Edad Media para el próximo artículo y nos centraremos ahora en la Alta Edad Media.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">      La historia del pensamiento, a través de estas biografías, debe también hacerse eco de la edad oscura que representa la Edad Media para el humanismo. El mismo concepto de Edad Media surgió entre los renacentistas para llamar así a aquellos tiempos que se dieron en la historia entre el mundo clásico y el Renacimiento. Para poder comprender el pensamiento de los teólogos/filósofos que veremos a continuación es pues indispensable asomarse lo más objetivamente posible al pensamiento casi exclusivamente religioso que se dio durante tantos siglos. La verdad ya no se buscaba entre los vivos si no en el cielo. La Edad Media fue para muchos una época de oscurantismo, para otros un tiempo de transición y para algunos un periodo de grandes cambios culturales y tecnológicos. Los románticos del siglo XIX interpretaron ese periodo como un momento histórico cargado de santos y héroes en donde triunfaba el amor cortés y la caballerosidad, la fidelidad y la lealtad. [1]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">El poder espiritual</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">     Como bien recordaréis en los tiempos de nuestros dos últimos pensadores, Agustín de Hipona e Hipatia, el Imperio romano agonizaba (siglo v) atacado como estaba en todos sus frentes por los pueblos germánicos (suevos, burgundios, sajones, vándalos, ostrogodos y visigodos). Pero esos bárbaros, término que utilizaban los romanos para denominar a aquellos extranjeros, no fueron los únicos causantes de su decadencia, también influyó la crisis social y económica que atenazaba al Imperio. El Imperio romano dividido en dos desde el año 395 con la muerte del emperador Teodosio, también influyó en la desaparición de Roma como centro del mundo. En el año 476, cuando fue depuesto por los germanos el último emperador romano, Rómulo Augusto, se dio fin al Imperio romano de Occidente. Depuesto el último emperador todo el Imperio se convirtió &#8220;en un mosaico de nuevas entidades políticas, los denominados reinos germánicos&#8221;.[2] Constantinopla, que pudo evitar la invasión se constituyó como continuadora del Imperio romano. En el siglo VI, el emperador de oriente, Justiniano I (483-565), atacó a los germanos &#8220;para reconstruir el antiguo Imperio&#8221; (<em>Recuperatio Imperii</em>).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Cayó el poder político pero continúo el sistema económico de finales del Imperio romano que fomentaba la explotación de los campos en detrimento de las ciudades. Los germanos se adaptaron a la estructura social romana y mantuvieron la lengua latina. En cuanto a la religión predominante por aquella época, la cristiana, no fue rechazada ni mucho menos, al contrario, muchos germanos se convirtieron al cristianismo y otros al arrianismo. Entre ellos el rey franco Clodoveo y el monarca visigodo Recaredo que abjuró del arrianismo. De esta forma, poco a poco el poder temporal se acercaba a &#8220;la autoridad sacerdotal&#8221;. &#8220;El pontífice Gelasio I elaboró, a fines del siglo V, la denominada <em>teoría de las dos espadas</em>. Afirmaba que existían los poderes, uno temporal y otro espiritual, y que el primero debía someterse al segundo. A principios del siglo VII, la Iglesia, a través de algunos de sus más cultos representantes ya planteaban la supeditación del poder temporal al espiritual. El obispo sevillano San Isidoro escribió: <em>Las potestades del siglo están sujetas a la disciplina de la religión y, aunque están puestas en la cima del reino, están ligadas por el vínculo de la fe; de modo que han de predicar la fe de Cristo en su leyes y conservar con buenas costumbres la predicación de la fe</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Durante la época de los reinos germánicos la Iglesia aseguró su poder gracias al papado y los prelados de Roma, así como a los monjes y a la expansión del monacato. Cuando desapareció el último emperador romano de occidente, ante el vacío de poder &#8220;los pontífices aparecían como la principal autoridad civil de Roma&#8221;, y &#8220;la Iglesia quedó como depositaria tanto de la lengua latina como, en general, de la cultura clásica&#8221;, escribe Julio Valdeón. Además, los papas de Roma siguieron considerándose como la sede principal de la Iglesia frente a los otros rivales de la Cristiandad (Antioquía, Alejandría, Jerusalén y sobre todo Constantinopla). Uno de los papas que fortaleció significativamente el poder pontificio fue Gregorio el Grande (540-604), papa desde el año 590.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Tomando como modelo el ascetismo oriental, muchos practicaron el aislamiento del mundo y se dedicaron a la práctica del ascetismo religioso, eran los eremitas o anacoretas. En Italia, el romano <strong>Benito de Nursia</strong> (480-543) formalizó el monacato. San Benito creó en el año 529 la orden Benedictina, la vida de sus monjes se repartía &#8220;entre la oración, la lectura, el trabajo manual y el reposo&#8221; (Julio Valdeón, <em>La Alta Edad Media</em>). Los monasterios benedictinos se expandieron por toda Europa y su labor se centró en la organización, clasificación y copia de los materiales clásicos, &#8220;a ellos les debemos prácticamente casi todos los textos que han sobrevivido&#8221;. Ese mismo año, el emperador Justiniano promulgó un decreto ordenando el cierre de la Academia platónica en Atenas. Fue &#8220;el fin de la educación superior griega en occidente&#8221;.[3] &#8220;Elementos diversos del pasado clásico se mantuvieron. Entre ellos cabe destacar el cuadro fundamental de las disciplinas sobre las que se organizaba la enseñanza: <em>las siete artes liberales</em>&#8220;.[4]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     No sólo los monjes benedictinos difundieron el monacato, sino que también lo hicieron los reyes, los aristócratas y los obispos creando abadías, afirma el historiador belga, especialista en la Edad Media, Henri Pirenne (1862-1935) en su obra <em>Mahoma y Carlomagno</em>.[5]  Los monasterios fueron durante toda la Edad Media los únicos centros del saber. Allí se conservaban los escasos códices de la época y se copiaban los textos de los pensadores antiguos. Surgió así &#8220;una nueva cultura protagonizada por los eclesiásticos y orientada hacia fines cristianos&#8221;.[6] La mayor parte de la población era iletrada y aquellos monjes eran los únicos que seguían teniendo acceso a la escritura. Durante los siglo VI y VII, muchos entraron en la Iglesia para &#8220;hacer carrera o guarecerse contra los temporales… pero también están los que entran en ella por convicción, empujados por la fe&#8221;, escribe H. Pirenne.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Pirenne opinaba que con las invasiones germánicas no había cambiado nada, y dejaron que la lengua latina continuase siendo el único medio de expresión. Se seguía por aquel entonces utilizando la lengua latina, lengua que poco a poco se fue adulterando para dar paso a las lenguas romances. Esta actitud de asimilación &#8220;fue la misma en lo intelectual que en lo político o en lo económico&#8221;.[7] La gran diferencia de la sociedad del siglo V en adelante es que ya no hay un único Estado sino que una pluralidad de estados. Sólo &#8220;la Iglesia representa por excelencia la continuidad del romanismo&#8221; y &#8220;su influencia es inmensa&#8221;, apunta el historiador H. Pirrene.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Occidente se &#8220;bizantinizaba&#8221; mientras que en la península arábiga Mahoma daba &#8220;a su pueblo una religión&#8221;. Nadie sospechaba de aquellas tribus poco civilizadas dos años después de la muerte del profeta (632) cruzarían las fronteras. Heraclio (575-641), el emperador bizantino desde el año 610, no pudo evitar que &#8220;el ejército bizantino, superior en número, fuese derrotado por los árabes en la batalla de Yarmuk (636). &#8220;La conquista árabe que se desencadena a la vez sobre Europa y Asia carecía de precedentes&#8221;.[8] En su avance, el derecho romano es sustituido por el Corán y el griego y al latín por el árabe. En opinión de H. Pirenne, en el transcurso de un siglo (del 650 al 750), &#8220;se pierde la tradición antigua&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Biografías</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">     La religión cristiana de Agustín de Hipona (354-430) condujo el pensamiento de los teólogos y pensadores de los siglos posteriores. Los temas que principalmente tratan son los binomios sobre la unidad razón-fe, la verdad-dios, la eternidad-tiempo, etc. Estas ideas que toman su referencia de la doctrina eclesial se llamará <em>escolástica</em>. Este nuevo pensamiento sitúa a la filosofía como criada de la teología ya que los escolásticos quisieron conciliar la religión con las ideas filosóficas clásicas. Entre ellos destacó Boecio, Casiodoro, Gregorio e Isidoro, todos ellos religiosos salvo Boecio, el último pensador laico.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>BOECIO, Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio</strong> <strong>(480-525)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">      El filósofo romano Boecio fue cónsul y canciller con Teodorico el Grande (454-526). El ostrogodo Teodorico, criado en Bizancio, llegó a Italia con la orden de vencer a Odoacro<span style="text-decoration: underline;">,</span> el germano que había depuesto al último emperador romano de occidente, Rómulo Augústulo. Boecio llegó a reunir tanto poder que sus opositores le denunciaron como conspirador del imperio bizantino y por orden del rey italiano &#8220;fue encarcelado, torturado y decapitado&#8221; (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Boecio">Wikipedia</a>).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Boecio tradujo y comentó a Aristóteles y sus comentarios tuvieron mucha influencia durante toda la Edad Media. Su obra más famosa es <span style="color: #0000ff;"><span style="color: #0000ff;"><span lang="ES-MODERN"><span style="color: #000000;">Consolatio philosophiae</span></span></span></span><span lang="ES-MODERN"> </span>es un diálogo entre Boecio y Filosofía, &#8220;personaje alegórico femenino&#8221; donde trata sobre el destino, la providencia y la felicidad, entre otros asuntos. Loa al ser supremo siempre desde una óptica filosófica, no desde la fe cristiana. Su pensamiento es una mezcla entre el cristianismo y la moral estoico-romana. El filósofo quiso transmitir en sus obras la cultura grecorromana y &#8220;armonizar las líneas fundamentales de la sociedad romana con los valores de los nuevos pueblos&#8221;, explica el papa Benedicto XVI (ver la web <a href="http://www.zenit.org/article-26647?l=spanish"><span style="color: #0000ff;"><span style="color: #0000ff;"><span lang="ES-MODERN">ZENIT</span></span></span></a> <span lang="ES-MODERN">&#8220;El mundo visto desde Roma&#8221;, artículo &#8220;El perfil de los escritores Boecio y Casiodoro&#8221; (12-03-2008)). También escribió De arithmetica, De música y sobre teología Opuscula theologiae.</span><span lang="ES-MODERN"> </span>Hoy se le considera hoy como &#8220;el último representante de la cultura romana antigua y el primero de los intelectuales medievales&#8221; (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Boecio">Wikipedia</a>).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>CASIODORO</strong>, <strong>Magnus Aurelius Cassiodorus Senator</strong> (<strong>ha.485- ha. 580)</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong>     El otro canciller de Teodorico, Casiodoro, se retiró del mundo terrenal y fundó en sus tierras el monasterio de Vivarium (540). Allí escribió sus principales obras literarias: <em>Instituciones</em>, <em>Exposition epistulae ad Romanos</em>, <em>Liber memorialis</em>, <em>Complexiones apostolorum </em>y <em>De orthographia&#8221;</em>. <em>Instituciones</em> es su obra más famosa y está dirigida a los monjes de Vivarium.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Dice Benedicto XVI de él: &#8220;procedente también de un elevado nivel social, se dedicó a la vida política y al compromiso cultural como pocos otros en el Occidente romano de su tiempo. Quizá los únicos que se le podían igualar en este doble interés fueron el ya recordado Boecio, y el futuro Papa de Roma, Gregorio Magno (590-604)&#8221;. Como Benito de Nursia, Casiodoro encomendó a los monjes de Vivarium que recuperasen y conservasen &#8220;el inmenso patrimonio cultural de los antiguos para que no se perdiera&#8221;. Vivarium fue &#8220;un cenobio&#8221; dedicado a la transcripción de los manuscritos para su posterior transmisión, afirma Benedicto XVI. En opinión de Casiodoro, con la ayuda de la gracia divina, se podía disfrutar mejor de &#8220;las conquistas científicas y culturales «profanas» que poseían los griegos y los romanos&#8221;. Creía que el saber pagano no debía abandonarse.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>GREGORIO MAGNO</strong> <strong>(ha. 540-604)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">     El patricio romano &#8220;vendió sus bienes y con sus ganancias fundó siete conventos&#8221; (H. Pirenne). En su residencia familiar instauró un monasterio &#8220;bajo la advocación de san Andrés&#8221; (hoy la iglesia de San Gregorio Magno). El papa Pelagio II le envió como nuncio a Constantinopla (580), diez años más tarde fue nombrado papa. En su faceta literaria quiso romper con la tradición de &#8220;la retórica antigua&#8221;. Gregorio Magno buscaba la &#8220;sencillez&#8221; para llegar al pueblo y apoyó que la iglesia se sirviese &#8220;de un latín sin retórica&#8221; (H. Pirenne). Escribió: <em>La pintura puede ser para los iletrados lo mismo que la escritura para los que saben leer</em> (Cita de <a href="http://es.wikiquote.org/wiki/Gregorio_I_Magno">Gregorio Magno</a>).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Gregorio es autor de una <em>Regula pastoralis</em> (<em>Regla pastoral) </em>un “manual de moral y de predicación destinado a los obispos” (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Magno">Wikipedia</a>). Según Benedicto XVI, “en ella Gregorio se propone trazar la figura del obispo ideal, maestro y guía de su rebaño”. En el año 600 ordenó que se recopilaran los escritos de los cánticos o himnos cristianos primitivos (conocidos también como <em>Antífonas o Cantos Gregorionos</em>, Salmos o Himnos). Fue proclamado Doctor de la Iglesia el 20 se septiembre de 1295 por Bonifacio VIII. Gregorio Magno creó la literatura de la Iglesia e Isidoro de Sevilla “hace el inventario de la civilización gracias al cual la Edad Media conocerá la Antigüedad” (H. Pirenne).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>SAN ISIDORO (ha. 560-636)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">     El erudito obispo de Sevilla en la España visigoda dominó el griego y el hebreo, “marcó la unificación litúrgica de la España visigoda e impulsó la formación cultural del clero” Para muchos autores fue uno de los primeros pensadores en formular la teoría del origen divino del poder regio: <em>Dios concedió la preeminencia a los príncipes para el gobierno de los pueblos</em> (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/San_Isidoro">Wikipedia</a>)<em>.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">     Escribió tratados filosóficos, lingüísticos e históricos. De entre sus numerosas obras destacan: <em>De natura rerum</em> (<em>Sobre la naturaleza de las cosas)</em>, <em>De ordine creaturarum</em>, <em>Regula monachorum</em>, <em>De differentiis verborum</em> y su obra magna <em>Originum sive etymologiarum libri viginti</em> (<em>Etymologiae</em> o <em>Etimologías</em>). Los veinte libros y 448 capítulos de <em>Etimologías </em>son considerados por muchos como uno de los pilares de la actividad cultural. En esta obra enciclopédica, Isidoro recogió todo el saber de los clásicos, sobre teología, historia, literatura, arte, etc. Esta recopilación fue apreciada hasta el Renacimiento y sirvió de base para la enseñanza. Para Pirenne, la compilación de Isidoro prueba su interés en “poner la ciencia antigua al alcance de sus contemporáneos… fue la enciclopedia de la Edad Media” comenta H. Pirenne. Fue canonizado en 1598 y en 1722 el papa Inocencio XIII lo declaró doctor de la Iglesia. En el año 2001 fue declarado patrón de Internet” (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/San_Isidoro">Wikipedia</a>).</p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-MODERN"><strong> </strong></span> </p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>La época carolingia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">     Para el historiador Henri Pirenne &#8220;la unidad mediterránea&#8221; no tocó a su fin hasta mediados del siglo VII, cuando tuvo lugar la expansión islámica. Entonces se &#8220;desplazó hacia el norte el eje de la vida histórica y creó las condiciones para la separación entre el Oriente bizantino y Occidente&#8221;. Según Pirenne, la Edad Media empieza a partir del año 634 y no antes.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     A partir del siglo VIII, la cristiandad europea convivía con Bizancio y el Islam, y en comparación con éstos, &#8220;la Europa cristiana parecía establecida en la precariedad permanente y en la penuria cultural y artística&#8221;.[9] Las cosas parece que empezaron a ir mejor con el nombramiento de Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio romano germánico. Se formó así la primera unión europea.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>CARLOMAGNO (742-814)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">     Carlomagno, rey de los francos, fue nombrado en Roma emperador de la cristiandad occidental europea en el año 800. El papa León III le coronó restableciendo así el desaparecido Imperio de occidente. En Bizancio, una mujer gobernaba el Imperio y &#8220;los papas consideraron que el título imperial se encontraba vacante&#8221;.[10] Pero lo que sin duda pesó en la decisión papal fue &#8220;su valía como combatiente&#8221;. En los <em>Anales</em> del monasterio de Lorsch consta el siguiente texto: <em>Habiendo consentido Dios todopoderoso colocar todos estos países bajo su autoridad sería justo… que llevara el título de emperador. El rey Carlos no pudo rechazar esta petición y, sometiéndose humildemente a Dios, el día de Navidad recibió este título y la consagración del papa León</em>. Carlomagno dividió el Imperio en condados y organizó las <em>marcas</em> o líneas fronterizas para defender el territorio de bretones, ávaros y musulmanes. &#8220;Una de estas marcas era la denominada <em>marca Hispánica</em> situada en el noreste de la península Ibérica.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Durante su reinado hubo un despegue económico importante y se mejoraron aspectos legales y culturales. Eginardo, autor de una biografía de Carlomagno <em>La vita Karoli</em>, escribió: <em>Cultivó con extraordinario celo las artes liberales y veneraba a los que las enseñaban… Practicó escrupulosamente y con la mayor devoción la religión cristiana…</em>. Se habla de renovación de la vida intelectual de <em>Renacimiento Carolingio</em>. Las bibliotecas de la segunda mitad del siglo IX y X se llenaron de obras de autores clásicos (Tácito, César, Tito Livio, Cicerón, Virgilio, Terencio, Suetonio, Ovidio, Séneca…). Entre los intelectuales destacó Alcuino de York encargado de la revisión de los textos religiosos y escritor &#8220;de manuales sobre la gramática latina novelas de las glorias literarias de la Antigüedad Clásica&#8221;.[11]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     El Imperio Carolingio fue &#8220;el primer gran ensayo de organización de la cristiandad occidental&#8221;.[12] [En su nueva capital, Aquisgrán, se levantaron el palacio y la catedral de estilo Románico Carolingio, una mezcla de arquitectura romana con influencias bizantinas y orientales. Sin embargo, el reluciente Imperio se desintegró en cuanto murió su fundador. En el año 843, los tres nietos de Carlos el Grande se repartieron el Imperio en el Tratado de Verdún. A finales del siglo X, el imperio había desaparecido. Sin embargo, no desapareció la idea de Imperio "entendido como supremo poder temporal y ordenador de la cristiandad"[13] y la dignidad imperial se restableció con los reyes alemanes, pertenecientes a la dinastía sajona, los Otones. El monarca de Germania, Otón I el Grande (912-973) ayudó al papa Juan XII frente a sus enemigos y fue coronado en Roma por el pontífice (962). Fue el primer emperador del Sacro Imperio Germánico.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-2618"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h5 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Notas</span>:</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[1] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[2] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[3] Charles Van Doren, Breve historia del saber.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[4] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[5] Henri Pirenne, Mahoma y Carlomagno.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[6] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[7] Henri Pirenne, Mahoma y Carlomagno.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[8] Henri Pirenne, Mahoma y Carlomagno.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[9] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[10] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[11] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">12] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[13] Julio Valdeón, La Alta Edad Media.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Biografía y Webgrafía</span></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Pirenne, Henri (1970) MAHOMA Y CARLOMAGNO, versión española de Esther Benítez, Alianza Editorial, S.A., Madrid, 2005.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">Valdeón, Julio (1988) La Alta Edad Media Colección Biblioteca Básica, Serie Historia, Grupo Anaya, S.A. ,7ª edición, 2005.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">Van Doren, Charles (1991) Breve historia del saber, traducción Claudia Casanova. Editorial Planeta, S.A., 4ª edición, 2006.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;">Boecio <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Boecio">http://es.wikipedia.org/wiki/Boecio</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Casiodoro <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Casiodoro">http://es.wikipedia.org/wiki/Casiodoro</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Gregorio Magno <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Magno">http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Magno</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;">San Isidoro <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/San_Isidoro">http://es.wikipedia.org/wiki/San_Isidoro</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;">Zenit, el mundo visto desde Roma, Papa Benedicto XVI: </h5>
<h5 style="text-align: justify;">Boecio y Casiodoro: <a href="http://www.zenit.org/article-26647?l=spanish">http://www.zenit.org/article-26647?l=spanish </a>(12-03-2008).</h5>
<h5 style="text-align: justify;">Gregorio Magno: <a href="http://www.zenit.org/article-27508?l=spanish">http://www.zenit.org/article-27508?l=spanish </a>(04-06-2008).</h5>
<h5 style="text-align: justify;">San Isidoro de Sevilla: <a href="http://www.zenit.org/article-27663?l=spanish">http://www.zenit.org/article-27663?l=spanish</a> (18-06-2008)</h5>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>HIPATIA, entre la realidad y la ficción.</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Dec 2009 11:52:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pili</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>
		<category><![CDATA[Sarasuati PDF]]></category>
		<category><![CDATA[Hipatia]]></category>

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		<description><![CDATA[Filósofa, matemática, astrónoma y maestra en Alejandría durante la última década del siglo IV hasta principios del siglo V. Una época a caballo entre la vieja tradición pagana y el nuevo orden cristiano.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/12/hipatia.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/12/hipatia21.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-full wp-image-2732  aligncenter" title="Hipatia" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/12/hipatia21.jpg" alt="" width="346" height="506" /></a> </strong></em></p>
<p style="text-align: right;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Filósofa, matemática, astrónoma y maestra en Alejandría durante la última década del siglo IV hasta principios del siglo V. Una época a caballo entre la vieja tradición pagana y el nuevo orden cristiano. La literatura europea ha creado a la mujer más atractiva de la historia, inteligente y hermosa de la cultura Mediterránea. La ha convertido en heroína y mártir, y en el símbolo del final de la época clásica y de la cultura pagana. Cabe preguntarse si su descripción es fiel a la realidad, o bien si han creado un mito.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Es esta la biografía de un personaje difícil de recomponer ya que no son muchas las fuentes fiables sobre Hipatia, a demás los pocos datos históricos rara vez coinciden. Incluso existen divergencias sobre la fecha de nacimiento de nuestro personaje. Si bien la mayoría de los documentos coinciden en que nació en el año 370, algunos historiadores lo retrasan hasta el año 355. Así opina la catedrática en historia romana antigua, Maria Dzielska, cuya investigación ha plasmado en su tratado sobre <em>Hipatia de Alejandría</em> (1995). [1] Según sus estudios la filósofa y matemática alejandrina cuando murió ya tenía los sesenta años. Por lo menos, no parece haber dudas en la fecha de su muerte, durante la cuaresma de marzo del año 415.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     La catedrática de la universidad Jagelónica de Cracovia, Maria  Dzielska, ha realizado un exhaustivo trabajo “detectivesco” para desmitificar el personaje histórico de Hipatia cuya biografía se resume en la <em>Conclusión</em> del libro (pág. 113 a 118, sólo tres páginas). La labor de investigación llevada a cabo por M. Dzielska se basa principalmente en la lectura de algunos libros y cartas que por contemporaneidad son para ella los más valiosos. El primero es el historiador contemporáneo de Hipatia,<strong> </strong>Sócrates de Constantinopla también llamado Escolástico (ca. 379-450) y que informa acerca de la vida de Hipatia en uno de sus capítulos de su obra <em>Historia eclesiástica (</em>ca.440), en donde relata lo sucedido en la Iglesia durante el siglo IV y principios del V. La catedrática polaca Dzielska afirma que en este “relato breve” las “fechas son históricamente fiables”. De una breve biografía de <strong>Hesequio de Mileto</strong> (siglo VI) que habla de la boda de Hipatia con el filósofo alejandrino Isidoro y que la catedrática califica de “sorprendente habladuría”. Y también, del libro de <strong>Juan de Nikiu</strong> (siglo VII), <em>Crónica</em>, en donde relata la historia del mundo desde Adán. Dzielska se interesó por este autor ya que como obispo del Bajo Egipto tuvo “acceso a la documentación de la Iglesia alejandrina”, asegura. Este historiador es el único que escribió desfavorablemente acerca de la filósofa, acusándola de realizar prácticas “ocultistas, brujería y adivinación”, escribe Dzielska quien califica esta fuente como de “las más coherentes”. Para acabar con el filósofo <strong>Damascio</strong> (ca. 458-538), cuya obra sobre la <em>Vida de Isidoro</em>, su maestro, aparece en la enciclopedia bizantina del siglo X, <em>Suda</em>. Texto incoherente, según la catedrática, pero valioso “por tratarse del de mayor extensión sobre Hipatia”. (Dzielska, <em>Fuentes</em>, 122 a 126). También se sirve de un cronista de Antioquía llamado <strong>Juan Malas</strong> (491-578) quien proporciona sobre todo datos sobre el padre de Hipatia, Teón. A modo de curiosidad, citar que el número de notas de este tratado sobre Hipatia y su época asciende a 316. Pero de entre todas estas fuentes, la más utilizada para su ensayo y la que directamente habla de Hipatia son las <em>Epístolas </em>que el filósofo <strong>Sinesio de Cirene</strong> escribe a su maetra y a sus compañeros de estudios, y que son para la historiadora “de un valor incuestionable”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>     Hipatia</strong> nació en Alejandría en la segunda mitad del siglo IV d.C. No sabemos nada de su madre. Por aquel entonces, su padre, el matemático y erudito Teón trabajaba en el Museo de Alejandría. Su padre enseñó a Hipatia filosofía, matemáticas y astronomía, y la educó como un a hombre libre, es decir alejada de las tradicionales labores femeninas. El famoso Museo donde trabajaban Teón y otros eruditos, había sido levantado bajo las órdenes de Ptolomeo I Sóter (rey desde 305 a. C. &#8211; 285 a. C.), el fundador de la dinastía Ptolemaica (o Lágida). Bajo su reinado Alejandría se convirtió en “uno de los mayores núcleos científicos y culturales del Mundo Antiguo”. [2]  Para la conservación de la cultura griega y helena Ptolomeo mandó construir el famoso &#8220;<em>Museo</em>&#8221; (palabra griega que significa &#8220;lugar donde habitan las musas&#8221;) y que inicialmente cumplió con las funciones de escuela. [3] El edificio albergaba la famosa Biblioteca de Alejandría, obra que terminó su hijo Ptolomeo II Filadelfo. Allí se reunieron los mejores filósofos, médicos, astrónomos, poetas, geógrafos y matemáticos de la época. El número de obras escritas fue aumentando y se hizo necesaria la construcción de un nuevo edificio. Con ese fin se utilizó el viejo templo dedicado al dios Serapis. La Biblioteca principal desapareció seguramente a manos de los romanos durante el siglo III y la biblioteca del Serapeo fue expoliada en el año 391 a raíz de la revuelta promovida por el obispo de Alejandría, Teófilo, desde el año 385 hasta 412. El emperador permitió la expoliación y la destrucción de otros templos paganos cuya consecuencia fue una terrible matanza liderada por los cristianos. El cristianismo, como vimos en la biografía anterior dedicada a Agustín de Hipona estaba empezando a expandirse y a tomar fuerza por todo el Imperio romano, hacia el occidente y hacia el oriente.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Como sucede con Hipatia, la falta de testimonios que rodea a la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y el hecho de que todavía hoy no se ha encontrado las ruinas del fastuoso Museo, permite que la especulación genere todo tipo de historias y cuentos. Según las fuentes, nuestra protagonista participó en la llamada Escuela de Alejandría, sita en el Museo, y que estuvo vigente desde el siglo III hasta el VII. Esta escuela, que  sólo cesó su actividad con <em>la conquista musulmana de Egipto en el año 640</em>, [4] se caracterizaba por el sincretismo de sus ideas filosóficas y el neoplatonismo, un sistema filosófico que se desarrolló en Alejandría y que recogía la filosofía griega de Pitágoras, Platón y Aristóteles entre otros. Su iniciador, Ammonio Saccas, fue maestro del egipcio Plotino (205-270) el verdadero responsable de su difusión. Cuando la escuela neoplatónica fue liderada por Hipatia varios fueron sus discípulos, entre ellos el libio Sinesio de Cirene (c.370-413/4). Gracias a su obra y a sus <em>Epístolas</em> nos es hoy posible reconstruir parte de la labor educativa y filosófica de la alejandrina Hipatia. Fue su discípulo a finales del siglo IV hasta que tuvo que dejar Alejandría para ir a Constantinopla como embajador. De vuelta en la capital egipcia (402), vivió con su familia en Cirene, donde fue nombrado obispo de Ptolemaida en agradecimiento a sus labores defensivas de la ciudad (409/10). Tenía mujer y tres hijos y parece ser que se vio obligado a renunciar a ellos para acceder el cargo.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     De las 156 <em>Epístolas</em> de Sinesio que se han conservado, unas cuantas están dirigidas a Hipatia y otras a sus <em>compañeros de estudio durante el tiempo de aprendizaje</em> (Dzielska, <em>Hipatia y su círculo</em>, 42). Para la catedrática esta es la mejor fuente ya que <em>Sinesio está siempre en contacto con Hipatia y le envía sus obras</em> (Ídem, 43) para que las corrija y comente. A través de estas cartas también conocemos los otros discípulos de la escuela alejandrina. A Herculiano, Sinesio le escribe sobre <em>la extraordinaria impresión que causan en ambos sus primeras reuniones con Hipatia</em> (<em>Epístola, 137</em>). En las cartas que se escriben con Olimpio nombran a otros compañeros: Isión, Siro y Pedro. A Hesequio (<em>Epistola 93</em>), en donde le habla de la clase que imparte Hipatia de <em>geometría divina</em>. A Euotopio (<em>Epistola 5),</em> a quien le pide que envíe sus saludos a <em>la más santa y reverenciada de los filósofos</em>. Y otros, como Teotecno, Atanasio, Teodosio y Gayo. Sinesio escribe desde Constantinopla cuánto echa de menos <em>el contacto intelectual con ella</em> (Dzielska, <em>Hipatia y su círculo</em>, p.59). En su <em>Epístola 10,</em> Sinesio se lamenta de<em> </em>que Hipatia no respondiese a sus últimas cartas, la historiadora de Cracovia considera que tal vez se debió a los problemas que la filósofa ya estaba teniendo, y a su decisión de no implicar al ya obispo en el conflicto sociopolítico que se estaba viviendo en Alejandría.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Pero en sus epístolas, no hay nada escrito sobre la vida de la filósofa. Hay un halo de misterio entre los discípulos de Hipatia. El círculo filosófico mantiene en secreto los dogmas recibidos en la escuela neoplatónica. Escribe Sinesio, <em>Por mi parte soy, y te aconsejo (a Herculiano) que lo seas tú también, un celosísimo guardián de los misterios de la familia</em> (<em>Epístola 143</em>). Porque en opinión de aquellos pensadores <em>la verdad divina debe permanecer escondida, pues la gente vulgar necesita un sistema diferente</em> (<em>Epístola 105</em>). Sabemos por sus cartas que aquellas clases trataban <em>sobre temas éticos y religiosos</em> (Dzielska, <em>Hipatia y su círculo</em>, 77). Esta era una comunidad hermética que transmitió poco o nada de sus creencias e ideas, y que fiel a su ideal platónico, consideraba el “culto a la aristocracia”, el Estado ideal de Platón. Aquellos discípulos formaban parte de la alta sociedad alejandrina, eran hijos de poderosas familias y después de formarse junto a Hipatia, algunos de ellos alcanzaron altos puestos entre la Iglesia y el poder civil. Según Damascio, Hipatia no era popular entre el pueblo bajo, <em>ella y sus alumnos viven apartados de la &#8220;demos&#8221;</em> (Dzielska, <em>Las circunstancias de su muerte</em>, 103).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Todas las fuentes concuerdan en definir a Hipatia como víctima del “fanatismo de las masas cristianas” y afirman que con su muerte decayó la filosofía y también la cultura mediterránea en general. <em>El ataque a Hipatia marca el fin de la Antigüedad</em> (Arnulf Zitelmann, <em>Hipatia</em>, Epílogo, 1989). El nuevo patriarca de Egipto y sucesor de Teófilo, el alejandrino Cirilo (c. 370/444), [5] <em>aumentó la presión contra paganos, herejes y judíos en Alejandría</em>. [6] El poder eclesiástico quería imponerse al civil representado por Orestes, el prefecto de Alejandría. El prefecto se oponía a sus métodos expeditivos (vandalismo y crímenes contra los judíos), y a su fanatismo (eliminación de los emblemas paganos). Orestes sufrió un atentado que todavía enemistó aun más a ambos poderes. Finalmente el emperador Teodosio II tomó parte y condenó a los monjes de Nitria. Hipatia y Orestes lucharon políticamente juntos contra el dominio del patriarca Cirilo. Damascio expone que Cirilo preparó una “propaganda negativa” hacia Hipatia que consistió en presentarla como una bruja de magia negra. Cuentan las fuentes que en el año 415, Hipatia fue hecha prisionera por una banda de cristianos fanáticos. Existen varias versiones que describen el asesinato de la filósofa, no voy a dar detalles sobre ellos, son muy desagradables. Sólo el poder del cine de Amenábar pudo evitar a Hipatia un horrible final. Como apuntan muchos, aquel fue un crimen político. El obispo Cirilo ha sido considerado por muchos como causante directo, o indirecto, de la muerte de la filósofa neoplatónica. Damascio se lamentó de que Cirilo y sus secuaces quedaran impunes. El asesinato político dio por finalizado el conflicto de intereses entre el poder eclesiástico y el civil representado por Orestes que abandonó en seguida la ciudad. La causa del crimen parece que fue la envidia, opinó Sócrates, otros dicen que la ignorancia.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>La literatura:</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     La literatura ha sido la responsable de la leyenda que rodea a Hipatia. Su primera aparición fue en el siglo XVIII, durante la Ilustración. Voltaire y, más tarde, el historiador inglés Edward Gibbon (1898) culpan al patriarca Cirilo de todos los males y del peor crimen en la Alejandría de principios del siglo V. Casi todas las obras hablan de la belleza de Hipatia combinada con su sabiduría. Durante el siglo XIX, Hipatia continúa siendo la representante de “los pensadores anticatólicos” (Dzielska, <em>La leyenda literaria de Hipatia</em>, 19). El clérigo inglés Charles Kinsley (1853) la convirtió y bautizó. En la obra dramática de Leconte de Lisle, <em>Hipatia y Cirilo</em> (1857), el poeta francés dijo de ella: <em>es el espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita</em>.  Todos coinciden en afirmar que con su muerte desaparecieron los valores griegos. El siglo XX siguió mostrándonos a Hipatia como una gran filósofa clásica que dejó huérfana de grandes pensadoras a Europa hasta la llegada de Mme. Curie. Las literatas feministas también supieron aprovechar el tirón de la leyenda de la sabia alejandrina. Entre estas escritoras destaca la obra de Ursula Molinaro, <em>A Christian Martyr in reverse. </em>Hipatia, a pesar de estar casada con Isidoro, tiene muchos amantes, uno de ellos es Orestes  (la mayoría de las fuentes afirman que era virgen por voluntad propia). En la obra de Molinaro, Hipatia es acusada de adúltera por Cirilo quien decide su muerte.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Sin duda alguna Hipatia era una mujer excepcional, todas las fuentes coinciden. Sócrates Escolástico la elogia por sus virtudes, su erudición y su popularidad y escribe que Hipatia trata <em>cuestiones municipales y políticas</em> porque la admiraban <em>por su prudencia y admiración</em>. Damascio dice de ella que <em>cuenta con la estima de los principales políticos de Alejandría debido a sus elevados principios</em> (Dzielska, <em>Hipatía y su círculo</em>, 51). De hecho, simpatizó con el cristianismo y protegió a sus alumnos cristianos. No se conoce su participación en ningún evento religioso, pagano o no. Es más, la escuela alejandrina continuó funcionando con Cirilo. ¿Por qué la condenaron entonces?</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Conocí a Hipatia a raíz de la lectura de un libro de bolsillo que me cautivó y cuya lectura aconsejo: <em>El incendio de Alejandría</em>, de Jean Pierre Luminet (2002), Ediciones B, S.A., Barcelona, 2004. En el apartado de Personajes principales se dice de Hipatia (hacia 370.415), <em>Matemática, astrónoma y filósofa de la escuela platónica, nacida y muerta en Alejandría. Primera mártir de la intolerancia religiosa contra la ciencia. Sus obras (perdidas todas ellas) incluían un &#8220;Canon astronómico&#8221;, un comentario a la &#8220;Aritmética de Diofante&#8221;, un comentario al &#8220;Tratado de los cónicos&#8221; de Apolonio de Pérgamo, y editó el tercer libro de los &#8220;Comentarios sobre el Almagesto de Tolomeo&#8221; de su padre Teón. Sólo subsisten algunas cartas que Sinesio dirigió a Hipatia, pidiéndole consejo para la construcción de un astrolabio y un hidroscopio</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-2004"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h5 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">NOTAS</span></h5>
<h5 style="text-align: justify;">[1] Maria Dzielska (1995), Hipatia de Alejandría, traducción de José Luís López Muñoz, Biblioteca de Ensayo, 29 (Serie Mayor). Ediciones Siruela, 2ª edición, diciembre 2006.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[2] Alejandría, El Museo,  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandr%C3%ADa">http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandr%C3%ADa#El_Museo</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;">[3] El Museo de Alejandría, <a href="http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm">http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;">[4] Escuela neoplatónica de Alejandría.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[5] Cirilo fue proclamado doctor de la Iglesia por el Papa León XIII (1882).</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[6] Cirilo de Alejandría, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cirilo_de_Alejandr%C3%ADa">http://es.wikipedia.org/wiki/Cirilo_de_Alejandr%C3%ADa</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">BIBLIOGRAFÍA</span></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Maria Dzielska (1995), Hipatia de Alejandría, traducción de José Luís López Muñoz, Biblioteca de Ensayo, 29 (Serie Mayor), Ediciones Siruela, 2ª edición, dic. 2006.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">Jean Pierre Luminet (2002), El incendio de Alejandría, de , Ediciones B, S.A., Barcelona, 2004.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">WEBGRAFÍA</span></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Wikipedia, enciclopedia libre: Cirilo de Alejandría, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cirilo_de_Alejandr%C3%ADa">http://es.wikipedia.org/wiki/Cirilo_de_Alejandr%C3%ADa</a> y El Museo de Alejandría, <a href="http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm">http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm</a></h5>
<h5 style="text-align: justify;">Red Escolar (México), El Museo de Alejandría, <a href="http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm">http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/mate/nombres/mate1h.htm</a></h5>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/10/logoPDF.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img title="logoPDF" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/10/logoPDF.jpg" alt="logoPDF" width="177" height="39" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Versión en PDF en el siguiente link</strong>: <strong><a class="downloadlink" href="http://www.sarasuati.com/wp-content/plugins/download-monitor/download.php?id=15" title="Versión0.9 descargado 722 veces" >Sarasuati 2010.04 (PDF) (722)</a></strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Benjamin Franklin</title>
		<link>http://www.sarasuati.com/benjamin-franklin/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 14:04:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Iván Matellanes</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>
		<category><![CDATA[.Estudios Americanos]]></category>
		<category><![CDATA[Benjamin Franklin]]></category>
		<category><![CDATA[Constitucion americana]]></category>
		<category><![CDATA[guerra independencia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[William Pitt elder]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablar de B. Franklin es adentrarse en uno de los periodos de la historia de EEUU mas fascinantes además de en uno de los emblemas mas característicos de esta nación (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="TEXT-ALIGN: right"><strong><em>Puedes ver este artículo en <a title="Benjamin Franklin (PDF)" href="http://www.sarasuati.com/wp-content/plugins/download-monitor/download.php?id=6#page=7" target="_blank">versión PDF</a>.</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Hablar de Benjamin Franklin es adentrarse en uno de los periodos de la historia de EEUU mas fascinantes. Este Leonardo del siglo XVIII acabo su larga vida como uno de los emblemas mas característicos de esta joven nación. De echo, EEUU era, mas que una nación, <strong>un sueño de pocos que gracias a gente como Benjamin Franklin se convirtió en realidad</strong>. En la época en la que vivió B. Franklin, EEUU no existían, sino que eran unas colonias que pertenecían al Imperio Británico, lo cual estaba muy presente en la mentalidad de la época. No hay que olvidarse que <strong>la mayoría de ciudadanos de las colonias americanas estaban muy orgullosos de ser ciudadanos ingleses</strong>. La razón por la que comenzaron las disputas entre las colonia y la <em>madre patria </em>fueron, de manera muy simplificada, por cuestiones <em>políticas</em> y de <em>poder</em>: La imposición de tasas por parte del Parlamento británico para financiar las guerras del Imperio, el papel del Parlamento sobre quien tenía el último derecho a legislar [1] o el papel de ciudadanos de segunda que parecía ser asignado a los colonos &#8230; Tampoco hay que olvidarse que estamos hablando de la época de la ilustración, en la que una nueva mentalidad está haciéndose paso en Europa. Paradójicamente, fueron los propios ingleses los que <em>comenzaron</em> este cambio de mentalidad [2], al situar la figura del Rey a un segundo plano, bajo el control del Parlamento (elegido <em>democráticamente</em> entre los ciudadanos ingleses) [3].</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     <a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/06/BenjaminFranklinDiscoversElectricity.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-medium wp-image-1351" style="margin-right: 15px;" title="BenjaminFranklinDiscoversElectricity" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/06/BenjaminFranklinDiscoversElectricity-221x300.jpg" alt="BenjaminFranklinDiscoversElectricity" width="221" height="300" /></a> La <strong>mente de este humanista era abierta y curiosa</strong>: tenemos ante nosotros a un científico, un escritor, un periodista, un editor, un intelectual, un lector ávido, un político y, sobretodo, a una persona que le encantaba estar rodeado de gente. Sus hallazgos científicos son aun reconocidos, pues fue la <strong>persona de su época que más sabia sobre electricidad</strong>. Enunció el <em><strong>Principio de Conservación</strong></em> de la electricidad, y tras su afirmación de que las nubes están cargadas de electricidad y los rayos son descargas eléctricas, apareció su invención más famosa: <strong>El pararrayos</strong>. No es de extrañar que una de las imágenes mas estereotipadas de su figura fuese la de un <em>joven</em> que, en un anoche de tormenta, estuviese <em>jugando </em>con su cometa. Su curiosidad sobre el mundo era tal que, ni en los múltiples viajes que hizo la dejaba descansar: estudios sobre las corrientes oceánicas, esquemas y dibujos sobre las proporciones y posibles mejoras de veleros (muy adelantados a su tiempo, como los dibujos de aeroplanos de Leonardo), etc. Su faceta de científico le gano el respeto de los grandes intelectuales ingleses de su época [4], además de tener la suerte de poderse codear con ellos en Londres y París.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Lo realmente formidable era su faceta como persona. B. Franklin podía haber sido uno de los ciudadanos más ricos de Pennsylvania. Sin embargo, cuando ya tuvo todo el dinero que necesitaba para vivir dejó el mundo de los negocios aparcado para dedicarse a su cara más pública. No solo fue uno de los primeros en potenciar la cultura a través de la creación de bibliotecas, sino que además fue el primero en crear un hospital público [5], la primera compañía de bomberos (como ente voluntario), e incluso una milicia voluntaria. Fue uno de los <strong>cabecillas en la formación del ejército del estado</strong>, sin la <strong>mas mínima ayuda por parte del gobierno</strong> (controlado por los pacifistas cuáqueros), en la defensa de un inminente ataque franco-indio. Su cara más personal también era famosa. Amigo de sus amigos, disfrutaba de la compañía de estos. Con todos aquellos que no podía verse, mantenía una férrea comunicación por carta. Gracias a la enorme cantidad de correo de su puño y letra que disponemos en la actualidad, podemos conocer al hombre joven e impetuoso que nadaba en el rio Thames, al amante maduro que exalta la belleza de su joven vecina francesa (obviamente, casada) o al comisionado reacio a seguir unas doctrinas que pensaba que eran incorrectas para los intereses de su país. Aún así, este hombre amante de la buena compañía, se dejaba conocer lo justo, sin dejar saber todo sobre él mismo. B. Franklin era una persona con mayor tendencia a escuchar que a hablar, aunque eso no implica que fuese tímido ni callado, sino más bien reacia <em>hablar demasiado</em>. Se podría decir que hablaba cuando tenía algo interesante que decir:</p>
<p style="text-align: center;"><em><strong> </strong></em> </p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>&#8220;If you would not be forgotten, as soon as you are dead and rotten, either write things worth reading, or do things worth the writing.&#8221; </strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em> </em></strong> <em>Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> </em></p>
<p style="text-align: right;"><em> </em>(Benjamin Franklin)</p>
<p style="text-align: right;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Primero tenemos al <strong>Benjamin Franklin editor</strong>, que se escapó de los abusos de su hermano en Massachussets para comenzar una nueva vida en Philadephia (Pennsylvania) a los 17 años. Comenzando de la nada, uso sus conocimientos sobre imprenta que ya tenía para hacerse camino en el mundo periodístico. Tras varios años en Londres, donde perfeccionó su técnica, volvió a Philadelphia y, con apenas 24 años, ya regentó su primer periódico: <em><strong>The Pennsylvania Gazett</strong></em>. El papel de Benjamin Franklin en su periódico no era únicamente el de editor, sino que también era columnista. Su primera gran obra fue el famoso <em>Almanaque del pobre Richard</em> (<em><strong>Poor Richard&#8217;s Almanack</strong></em>) que se publicó anualmente desde 1732 hasta 1758 bajo el seudónimo de <em>Pobre Richard </em>(Richard Saunders). Este <em>Best-seller </em>fue muy popular en la época pre-revolucionaria, pues los colonos lo usaban para prepararse según las predicciones del tiempo, leer consejos sobre el cuidado del hogar, hacer rompecabezas, y otros tipos de diversiones. Sin embargo, lo que realmente destaca de esta publicación son sus numerosos juegos de palabras, con profundos tintes éticos que defendían una serie de virtudes universales (13), desde un punto de vista muy cínico: La Templanza, el silencio, el orden, la resolución, la frugalidad, el trabajo, la sinceridad, la justicia, la moderación, la limpieza, la serenidad, la castidad y la humildad. Muchos de estos aforismos aún hoy están vivos en el dialecto e imaginario colectivos de los EEUU y muestran la obsesión de una época por cultivar la virtud del individuo.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>At the workingman&#8217;s house hunger looks in, but dares not enter.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"> <em>El hambre espía por la puerta de la casa del hombre laborioso, pero no se atreve a entrar.</em></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: right;">(Benjamin Franklin)</p>
<p style="text-align: right;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     <a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/06/BenFranklin.png" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-medium wp-image-1350" style="margin-left: 15px;" title="BenFranklin" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/06/BenFranklin-238x300.png" alt="BenFranklin" width="238" height="300" /></a> El <strong>Benjamin Franklin que se fue a Londres como representante y agente del estado de Pennsylvania </strong>contra las políticas de la familia Penn era un personaje muy distinto al que pasara a la historia como firmante y hostigador de la <em>Declaración de Independencia</em>. Con casi 50 años, su nombre era uno de los más conocidos dentro de los ámbitos culturales de la época. Su acogida dentro de la sociedad londinense fue abierta y calurosa, pues era tratado como un igual. Sin embargo, tras los años que pasó en la <em>madre patria</em>, poco a poco fue dándose cuenta de que <strong>el papel de la mayoría de los colonos americanos era el de ciudadano de segunda</strong>. Desde Inglaterra, se veía a las colonias como meros centros de cultivo, cuya obligación era la de enviar grandes cantidades de materias primas (obviamente, a buen precio). Aunque, en general, Ben Franklin creo <strong>grandes amistades dentro de círculos muy poderosos</strong>, también fue muy criticado por numerosos políticos y periódicos que lo identificaba con los colonos rebeldes que no querían ayudar a pagar las deudas que ellos mismos habían creado con la guerra Franco-India. Sea como fuera, su estancia en Londres durante esta época le mostró una realidad histórica: Que Inglaterra ya se había separado de EEUU antes de que ésta proclamase su independencia el 4 de Julio de 1776. La <strong>actitud de la <em>Casa de los Comunes </em>fue la de someter completamente a una población y negarle sus derechos</strong>. Imponer el poder del Parlamento sobre las legislaturas que durante siglos habían sido las responsable de gobernar el país, dar soluciones rápidas a los problemas que surgían y mantener relaciones de igual-a-igual con el Parlamento Británico. Pocos fueron los políticos británicos que vieron cómo las políticas totalitarias e Imperialistas de los sectores tories del Parlamento acabarían con una secesión no deseada por la mayoría de los colonos ingleses, pero necesaria al ver relegado su papel a ciudadanos de segunda. De entre esos pocos políticos, estaba el conocido <strong>William Pitt </strong><em><strong>El viejo</strong> </em>(Ex-primer ministro), que hará todo lo posible (desde la <em>Casa de los Lords</em>) para suavizar las tensiones que el ejército británico estaba creando en el Boston de 1770. Su admiración por Benjamin Franklin le llevó a invitarlo a varias sesiones parlamentarias en las que <strong>introdujo varias mociones para retirar las tropas del General Gage de Boston</strong>, para así <em>suavizar animosidades </em>y prevenir una <em>sudden and fatal Catastrophe </em>[6]. Sin embargo, el control ministerial de la cámara dejó esta moción en nada. Tras varios intentos más, siempre con la ayuda de William Pitt, y sus sucesivos fracasos en la cámara, Franklin decidió volver a su tierra con las ideas mucho más claras.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Benjamin <strong>Franklin tenía 69 años cuando su barco amarró en Filadelfia el 5 de Mayo de 1775</strong>. Este político sexagenario, curtido en todo tipo de batallas políticas, aun tenía mucho que hacer dentro de la historia. En un par de años, Franklin estará liderando, junto con muchos otros, el camino hacia la independencia de las colonias en el segundo congreso continental. Aunque se unió a la mayoría de congresistas que enviaron la famosa <strong><em>Olive branch petition</em></strong> (La última petición al Rey para que aceptase sus quejas), era consciente de que <strong>dicha petición iba a ser una pérdida de tiempo</strong>. Franklin, un político demasiado astuto, dedicó el tiempo de espera a la respuesta por parte del Rey para preparar a sus colegas congresistas para lo inevitable: <strong>La Independencia</strong>. En poco más de un año, Franklin estará en el <strong>comité que redactará la famosa <em>Declaración de Independencia</em></strong>, junto con su amigo-contrincante <em>John Adams </em>y el propio redactor de este documento: El joven Virginiano <em>Thomas Jefferson</em>. En poco más de año y medio, Franklin se <strong>convirtirá en el miembro principal de un comité secreto </strong>(promovido por el 2do congreso continental) <strong>de relaciones exteriores</strong>. En poco más de dos años, <strong>Franklin será el primer embajador norteamericano en París</strong>, donde pasará una segunda (o tercera) juventud. Sea como sea, este paso hacia la independencia fue más una necesidad (visto lo visto en Inglaterra y su política) que una determinación personal. <strong>Ben Franklin no era un revolucionario</strong> como <em>John</em> y <em>Samuel Adams</em>, <em>Thomas Jefferson,</em> <em>John Hancock </em>(famoso por ser el presidente del 2do congreso continental y el político que firmó la declaración de Independencia con la firma bien grande [7] ) &#8230; , sino <strong>más bien un estadista</strong>, que tras años analizando las relaciones Anglo-Americanas se dio cuenta de que la única solución posible era la de disolver dicha relación, fuese al precio que fuese.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     <a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/03/bfranklin.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-full wp-image-402" style="margin-right: 15px;" title="Ben Franklin" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/03/bfranklin.jpg" alt="bfranklin" width="254" height="300" /></a> Mientras se libraba la guerra de Independencia en tierras Americanas, Benjamin Franklin se dedicó a lo que mejor sabia hacer: representar los intereses de un país y buscar ayuda internacional a su causa. <strong>París y Benjamin Franklin tuvieron una relación de amor que ayudó en la creación de la figura idealizada que tenemos hoy en día de él</strong>. A los 72 años, Benjamin Franklin se convirtió en la imagen pública del <em>típico norteamericano </em>en Europa y en la corte de Francia. Supo encajar <strong>perfectamente en la vida lujosa y trivial de la corte francesa</strong>. Se convirtió en el invitado de honor en numerosas fiestas, en las que aparecía vestido con ropas planas y <em>pueblerinas. </em>No solamente era uno de los invitados de honor, sino que además era uno de los instigadores de dichas fiestas, en las que los excesos (alimentarios, alcohólicos, sexuales &#8230;) era la norma. Se integró de tal manera a este nuevo estilo de vida, que desde muchos bandos fue duramente criticado (la relación de su compañero <em>John Adams </em>se deterioró a causa de esta estratégica). Sea como fuera, al convertirse en un personaje más de la corte, consiguió introducirse dentro de los pequeños círculos cercanos al Rey, lo que finalmente le ayudarán a crear el <em><strong>Tratado de París </strong></em>en 1783, con lo que aseguraba una <strong>alianza militar y económica entre Francia y EEUU</strong>. Este tratado fue, posiblemente, uno de los legados más costosos de su carrera. Nos encontramos ante un hombre de 77 años, con dolores constantes y problemas de salud muy serios, que con muy poca ayuda, ratificó el Tratado que llevaría a EEUU a ganar la guerra.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Aun así, su papel dentro de la historia no iba a acabar ahí. Un Franklin ya muy mermado por la edad será <strong>elegido como representante del estado de Pennsylvania en la <em>Convención de Filadelfia</em> para reformar de los <em>Artículos de Confederación </em></strong>(lo que con el tiempo se llamará la <em><strong>Convención Constitucional</strong></em>, pues se creará la Constitución de los EEUU). Hay que admitir que <strong>su papel en dicha convención fue muy circunstancial</strong>, pues sus intervenciones fueron escasas. Sin embargo, aunque la cantidad de intervenciones fueron pocas, la calidad fue mucha, pues Franklin solo intervenía en los momentos mas complejos. A los 81 años, fue el único <em>padre fundador</em> que firmó la Constitución, pues los demás estaban muertos o con obligaciones federales o estatales.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>     Benjamin Franklin era un pragmático</strong>. En una era de idealistas, su papel dentro de la historia americana será la de ese gran político que era <strong>capaz de convencer a sus oponentes y maniobrar en la sombra para conseguir su objetivo</strong>. Este <em>camaleón</em> político era capaz de adaptarse tanto a las clases pudientes de la <em>high society </em>londinense como a la aristocracia francesa y sus trivialidades. Los diferentes caminos hacia el objetivo es lo que convirtió a este personaje en una imagen pública y alabada alrededor del mundo, solo comparable con el primer presidente de los EEUU, <em><strong>George Washington</strong></em>. Su faceta política y científica es la que le convirtió en <strong>el Humanista más laureado de su época</strong>. Su sed de conocimiento (tenemos esbozos fascinantes de su último viaje desde Paris a EEUU, en 1785, donde vemos que sus ganas por conocer y entender la realidad aun eran inmensas) no tenía fin, e incluso el día de su muerte aun estaba pensando en escribir una serie de artículos en contra de la esclavitud. ¡Una mente incansable!</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-829"></span></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h5 style="text-align: justify;">Notas:</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[1] El papel de las legislatura coloniales y el famoso slogan No taxation Without Representation, que mostraba el descontento con el nuevo papel intervencionista del Parlamento, al cual se le criticaba por imponer impuestos a subditos que no disponian de representación parlamentaria.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[2] Afirmar que la Ilustración comenzó con la Guerra Civil Británica es más que osado. Sin embargo, sí que creo que muchas de los ideales de la ilustración fueron puestos en práctica, más o menos conscientemente, en el papel del Parlamento Largo Británico. La desmitificación de la figura del Rey, la importancia sobre el papel de la ciudadanía en los asuntos cotidianos (a través de sus representantes en el parlamento) fueron dos factores que, unidos con muchos otros (Declaración de Independencia de EEUU, Constitución de EEUU, Revolución Francesa &#8230;) fueron los que divulgaron los ideales ilustrados.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[3] Para una explicación más detallada sobre este tema, mirar mi artículo sobre <a href="http://www.sarasuati.com/inicios-de-la-soberania-popular-en-las-colonias-norteamericanas/" target="_blank">L</a><a href="http://www.sarasuati.com/inicios-de-la-soberania-popular-en-las-colonias-norteamericanas/" target="_blank">os inicios de la soberanía popular en las colonias norteamericanas</a>, Sarasuati: vol.: 2009.01</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[4] En 1756 fue elegido miembro de la prestigiosa Royal Society, y en 1772 de la Academia de las Ciencias de París.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[5] Junto con el Dr. Thomas Bond</h5>
<h5 style="text-align: justify;">[6] Morgan, E.S. (2003): pag. 215.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/06/john_hancock_signature_civics.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1366" style="margin-right: 10px;" title="john_hancock_signature_civics" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/06/john_hancock_signature_civics-150x150.jpg" alt="john_hancock_signature_civics" width="90" height="90" /></a>[7] Las razones por las que se explica porque J. Hancock firmó la Declaración de Independencia con una rúbrica tan grande (en comparación con los demás) son varias. Primero, por ser el presidente. Segundo, por ser un comerciante vanidoso que quería que se viese bien su firma en tal documento. Tercero, y posiblemente la más cercana a la realidad, por su expreso deseo de que el Rey de Inglaterra leyese su firma sin problema alguno (se dice que Jorge III tenía problemas de vista, y su relación de odio con J. Hancock le había llevado a poner precio a su cabeza).</h5>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/06/john_hancock_signature_civics.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"></a></h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5 style="text-align: justify;">Bibliografía:</h5>
<h5 style="text-align: justify;">- <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Benjamin_Franklin">Benjamin Franklin (biografía)</a>: Wikipedia.org.</h5>
<h5 style="text-align: justify;">- Morgan, E. S. (2003), Benjamin Franklin. YaleNB: Yale University.</h5>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
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		<title>Lucio Anneo Séneca.</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Jun 2009 18:16:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pili</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>
		<category><![CDATA[Caligula]]></category>
		<category><![CDATA[Ciceron]]></category>
		<category><![CDATA[Erasmo de Rotterdam]]></category>
		<category><![CDATA[Neron]]></category>
		<category><![CDATA[Seneca]]></category>

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		<description><![CDATA[L. A. Séneca fue acusado de ser cómplice de los asesinatos cometidos durante el mandato de Claudio y de Nerón (...)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: center;"><em><strong>&#8220;Si la sabiduría se me otorgase bajo esta condición, de mantenerla oculta y no divulgarla, la rechazaría: sin compañía no es grata la posesión de bien alguno&#8221;</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/05/seneca-300x296.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-medium wp-image-1206" style="margin-right: 5px;" title="seneca" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/05/seneca-300x296.jpg" alt="seneca" width="300" height="296" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">     Lucio Anneo <strong>Séneca</strong> nació en <em>Corduba</em> (<a href="http://www.artencordoba.com/CORDOBA-ROMANA/Index-Cordoba-Romana.html"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #0000ff;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #0000ff;"><span lang="ES">Córdoba romana</span></span></span></span></span></a><span lang="CA">) en el año 4 a.C. y murió en Roma donde pasó la mayor parte de su vida (murió 65 d.C.). Era un hombre muy rico ya que provenía de una familia que pertenecía a la clase social de los <em>equites</em> (orden ecuestre), y también muy culto gracias a su padre, Séneca el Retórico, que trasladó a toda su familia a Roma para dar a sus tres hijos una mejor educación. Poco sabemos de su vida, no dejó nada escrito sobre sus propias experiencias. Sin embargo, conocemos los reproches que algunos pensadores le hicieron. Fue acusado de ser cómplice de los asesinatos cometidos durante el mandato de <strong>Claudio</strong> y de <strong>Nerón</strong>, entre ellos los de <strong>Mesalina</strong>, el propio Claudio, <strong>Agripina</strong> y Británico. También se le reprochó su riqueza y su opulenta vida pública, contradictoria con la filosofía estoica que él defendía. A esta acusación, Séneca hábilmente se defendió contestando que no debía buscarse la riqueza pero tampoco rechazarse. El historiador <strong>Dión Casio</strong> (155-229) le reprochó su silencio ante los crímenes de Nerón así como su codicia y usura. <strong>San Agustín</strong> (354-430), denunció la contradicción que hubo entre su doctrina y su vida y escribió: “Éste, al que la filosofía hizo libre (…) practicaba lo que reprendía, hacía lo que criticaba y adoraba cuanto censuraba” (<em>La ciudad de Dios</em>, VI, 10).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="CA"><br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;">     A pesar de las críticas personales, en su tiempo, Séneca destacó pronto por su oratoria y fue un famoso cuestor (magistrado), filósofo, escritor y político durante la vida de tres emperadores romanos, Calígula, Claudio y Nerón. En tiempos de <strong>Calígula</strong> (emperador del año 37 a 41), parece ser que Séneca estuvo a punto de perder la vida. Cuentan que el emperador, envidioso de su oratoria, o bien por su impertinencia, quiso acabar con él, pero la suerte estaba de su lado y alguien le convenció para que no lo hiciese puesto que su enfermedad, la tisis, pronto acabaría con él. En tiempos de Calígula, según el biógrafo <strong>Suetonio</strong> (70-140), Séneca era “el escritor en boga entonces”. Pero su suerte le abandonó cuando Claudio (emperador de 41 a 54), ya en el poder e instigado por su mujer <strong>Mesalina</strong>, decidió expatriarle acusándole de adulterio con Julia Livilla, una de las hermanas de Calígula. Séneca fue desterrado a Córcega donde vivió durante ocho años hasta que <strong>Agripina</strong>, la madre de Nerón, sobrina y quinta esposa de <strong>Claudio</strong>, le hizo llamar para convertirle en preceptor de su hijo, quien tenía entonces once años. Explica Suetonio, que tampoco muestra mucho aprecio por el filósofo, que Séneca le obligó a no leer a los “autores antiguos con objeto de que su discípulo fijara sólo en él su admiración” (Suetonio, <em>Nerón</em>, LII). También se dice que Agripina ayudó a Séneca para que accediese a la política, enseguida fue nombrado pretor (magistrado por debajo del Cónsul) y entró en el Senado, con una sola intención, ganar para su hijo el prestigio que el culto preceptor podía darle.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">     Educador y hombre de confianza de <strong>Nerón</strong> (emperador del 54 a 68), Séneca dirigió la política estatal en compañía de Burro, nombrado por <strong>Agripina</strong> prefecto del Pretorio. Séneca fue nombrado Cónsul Sufecto dos años más tarde. Con el paso del tiempo los poderosos y hábiles consejeros, <strong>Burro y Séneca</strong> vieron cómo Agripina poco a poco se hacía con el poder, queriendo incluso retirar a su hijo de la candidatura a emperador en favor del hijo de Claudio, Británico. Avisado Nerón, mandó envenenar a su adversario. Finalmente, también ordenó matar a su madre para frenar sus numerosas intrigas palaciegas. A raíz de los desmanes del emperador, Séneca dejó su cargo como consejero. Durante tres años, Séneca, se dedicó exclusivamente a la literatura y a la filosofía, entonces recibió de Nerón la orden de suicidarse. De nuevo los datos que tenemos sobre el motivo de su condena no son claros. Unos dicen que participó en el complot de Calpurnio Pisón para derrocar a Nerón. Otros historiadores opinan que no intervino pero que fue inculpado tras la tortura de alguno de los participantes. El resultado, fuese cual fuese la realidad, fue el siguiente: todos fueron ajusticiados y Séneca fue condenado a quitarse la vida por orden del emperador. Los historiadores coinciden en la forma de su muerte, Séneca se dio muerte con una estoica firmeza. Antes de quitarse la vida, escribió una carta de adiós, bebió cicuta y se cortó las venas mientras se bañaba en agua caliente. Cuentan que su mujer Paulina también quiso seguirle, pero los soldados evitaron que se desangrase.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">     Pero antes de que esto ocurriese, Séneca había dejado escritas varias obras literarias, tragedias, sátiras, epístolas y diálogos, pero ha destacado sobre todo por su producción filosófica en la que exponía los preceptos de la <strong>filosofía estoica</strong>. Esta doctrina filosófica, nació en Atenas cuando <strong>Zenón de Citio</strong> (333-264 a.C.) fundó su escuela bajo un pórtico pintado (en griego <em>Stóa poililé</em>, de la palabra <em>Stoa</em> derivó estoicismo). La principal escuela filosófica en Roma desde el siglo II a.C., durante la época de la Roma Imperial se interesó principalmente por la ética. El estoicismo consideraba que la finalidad de la vida era obtener la felicidad gracias a la Virtud y esta se conseguía viviendo en conformidad con las leyes de la naturaleza. La premisa era adaptarse a las circunstancias de la vida y esto implicaba verse interesado por los problemas prácticos del día a día. Al mismo tiempo, aquellos hombres estoicos se alejaron de los problemas lógicos y físicos, y consecuentemente aumentó su interés por el espiritualismo que se concretó en un fuerte sentimiento religioso. En sus <strong>tratados</strong> el filósofo promulgaba el autoconocimiento y la liberación de pasiones y temores para no verse afectado por las desgracias. Séneca amenizaba la lectura de su obra combinando sus propuestas con ejemplos concretos, históricos o de su experiencia personal. Su éxito ha radicado en que las normas expuestas son válidas para todos, son universales e intemporales.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">     Entre su numerosa producción literaria destacó su tratado <strong>Sobre la brevedad de la vida</strong>. Aquí Séneca quiso explicar porqué se mostró contradictorio con su forma de vivir, ya que a pesar de defender el retraimiento del filósofo él no lo practicó hasta dejar la política. También destaca su explicación a cerca del tiempo vital, para unos tan corto y sin embargo para él tan largo. La vida, decía Séneca, se alarga cuando la filosofía ocupa la existencia humana, es sólo corta para quien no hace un uso correcto de ella: “el sabio escapa, sólo él, a las leyes del género humano y domina, como un dios, todos los períodos de la historia que están incluidos en su interior”. En <strong><em>Sobre la constancia del sabio</em></strong> Séneca demostraba que el sabio, firme y sereno frente a la adversidad, era inmune a las desgracias. Escribió también <em>Sobre la tranquilidad del espíritu</em>, <em>Sobre el ocio</em>, y dos obras de poca extensión que también tuvieron mucho eco entre los posteriores pensadores, <em>Sobre los beneficios</em> y <em>Sobre la clemencia</em>, dedicado al joven emperador Nerón cuando cumplió los dieciocho años, era el principio de su mandato conocido como una época de moderación. El filósofo le exhortaba y elogiaba para que tratara de evitar la tiranía, argumentándole los beneficios de la ausencia de crueldad. Debía ante todo ganarse al pueblo romano gracias a la clemencia y a la benevolencia. Nerón ya se había desprendido de Británico y Séneca temía que se repitiesen los tiempos de Calígula y Claudio, y así ocurrió cuando unos años más tarde, Nerón olvidó los dictados morales de su preceptor. En su tratado <em>Sobre la providencia</em>, Séneca propone que la existencia del mal fortalece al hombre sabio y esto es así porque Dios quiere que éstos sean ejemplo para las demás personas. Es Séneca el primer estoico que se preocupa más profundamente por la idea de Dios y dice que el hombre, en contra de los preceptos estoicos que suponían que los sabios eran perfectos, es estructuralmente pecador porque si no pecase “no sería hombre”.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>     El humanismo de Séneca</strong> es indudable, a demás de toda su preocupación intelectual y su papel en la política, el filósofo de <em>Corduba</em> se opuso a la esclavitud y a las diferencias sociales, para él “todos los hombres eran completamente iguales”. El estoicismo de Séneca hablaba de la hermandad entre los hombres y de la necesidad de encaminar la moral humana para hacer el bien. Cuando Nerón culpó a los cristianos del incendio de Roma, el sacrificio de éstos lanzó a la fama al cristianismo. Todo parece apuntar a que muchos de sus textos fueron utilizados más tarde por la moral cristiana. Séneca debe su fama al cristianismo antiguo que incluso dijo que el filósofo se había convertido al cristianismo. No existe prueba alguna sobre esta proposición. Fue a partir del emperador <strong>Marco Aurelio</strong> (121-180), cuando el estoicismo comenzó su ocaso y a finales del siglo III dejó de ser una corriente filosófica independiente. Séneca se convirtió en un referente para muchos pensadores y sobre todo para los Humanistas que le admiraron, no sólo por su estilo literario, sino ante todo por sus ideas. <strong>Erasmo de Rotterdam</strong>, por ejemplo, fue el primero en preparar una edición crítica de sus obras (1515). <strong>El humanista holandés aconsejaba leer “principalmente a Platón y a Séneca”.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>     </strong>Como hemos visto en estas dos primeras biografías, <strong>Cicerón y Séneca</strong> fueron un modelo a seguir para los literatos, filósofos y políticos obstinados en la conquista de la libertad y la dignidad humana. Ambos dedicaron su vida al estudio de los antiguos y sus obras han sido referentes para muchos pensadores. Pero, mientras que Cicerón propuso cómo mejorar la sociedad, Séneca se preocupó de mejorar la moral del ser humano. Ambos murieron condenados por quienes ostentaban entonces el poder y cuando ya habían abandonado la política. Ambos hicieron lo que proponían los socráticos, estar al lado del que gobierna para iluminarles en sus decisiones y obrar bien, es verdad que no lo consiguieron pero no dejaron de intentarlo. Sus palabras resurgieron con fuerza durante el Renacimiento y se concretaron sus ideales durante la época moderna.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1010"></span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">BIBLIOGRAFÍA</span></strong></p>
<h5 style="text-align: left;">Cultura Clásica.com &gt; Literatura latina &gt; Filosofía: La filosofía en Roma <a href="http://www.culturaclasica.com/literatura/la_filosofia_en_roma.htm"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: none;">http://www.culturaclasica.com/literatura/la_filosofia_en_roma.htm</span></span></a></h5>
<h5 style="text-align: left;">Suetonio, Los doce césares. Cayo Calígula y Nerón Claudio. Biblioteca de la Historia. Traducción: Jaime Arnal. Editorial Iberia, SARPE, Madrid, 1985.</h5>
<h5 style="text-align: left;">Reale, Giovanni; Antiseri, Dario (1983) Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo I: Antigüedad y Edad Media. Traducción: Juan Andrés Iglesias, Herder Editorial, S.L. (1988), 3ª edición, 1ª impresión 2004.</h5>
<h5 style="text-align: left;">Historia, National Geographic, núm. 25. Séneca, bajo la sombra de Nerón. RBA Revistas, S.A., Barcelona, 03/2006.</h5>
<h5 style="text-align: left;">Espluga, Xavier; Miró, Mònica (febrer 2002). Llengua i Cultura llatines, Mòdul 2, Gèneres i tòpics de la literatura llatina. Fundació per la Universitat Oberta de Catalunya, Barcelona. Material realitzat per Eurecamedia, S.L.</h5>
<h5 style="text-align: left;">Montanelli, Indro (1994) Historia de Roma. Barcelona: Novoprint, S.A. De Bolsillo.</h5>
<h5>Sénèque, De la Clémence Traduit par Franck Lemonde. Rivages poche / Petite Bibliothèque. Éditions Payot &amp; Rivages, Paris, 2005.</h5>
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		<title>Cicerón, el primer humanista</title>
		<link>http://www.sarasuati.com/ciceron-el-primer-humanista/</link>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2009 08:54:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pili</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>
		<category><![CDATA[Ciceron]]></category>
		<category><![CDATA[humanistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los humanistas eran, según Cicerón (jurista y político, filósofo, escritor y también orador), aquellos hombres que se interesaban por la cultura, que mostraban curiosidad y un espíritu abierto hacia otras ideas y otros pueblos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span lang="ES"><br />
</span></p>
<p><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/03/ciceron.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-full wp-image-555" style="margin-right: 5px; border: 2px solid black;" title="ciceron" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/03/ciceron.jpg" alt="ciceron" width="300" height="214" /></a></p>
<p><span lang="ES">     La selección de nuestro primer humanista, <strong>Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.)</strong>, responde a que su prolífica obra fue una de las más estudiadas por los humanistas italianos del Renacimiento, a demás, Cicerón fue el primero en definir el término <em>humanitas</em> (humanismo). Los humanistas eran, según Cicerón, aquellos hombres que se interesaban por la cultura, que mostraban curiosidad y un espíritu abierto hacia otras ideas y otros pueblos. Este romano, nacido en Arpino, fue jurista y luego político, filósofo, escritor y también un gran orador romano. Según el elocuente Cicerón, el buen orador debía tener conocimientos en Historia, Filosofía, Literatura y también Leyes, es decir, ser un verdadero humanista (escribió <em>De oratore</em> que versa sobre la formación del orador).</span></p>
<p><span lang="ES"><br />
</span></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Cedant arma togae</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><em> </em>&#8220;Que se rindan las armas a la toga&#8221; (Cicerón [1])</p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="TEXT-ALIGN: center">
<p align="justify">     Durante el siglo I a.C., la República romana se vio perjudicada por grandes convulsiones sociales y políticas, César y Pompeyo se enfrentaron por el dominio del mundo romano. En aquella época turbulenta, los debates públicos eran numerosos y en sus discursos políticos los ciudadanos romanos argumentaban y defendían sus opiniones. Fue así como Cicerón triunfó en Roma. Gracias a su elocuencia utilizada tanto para sus <strong>discursos judiciales</strong> -como defensor o acusador-, como para los <strong>políticos</strong> -ante el Senado, asambleas, o en el Foro-, Cicerón alcanzó fama y éxito social.</p>
<p align="justify">
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">     Cicerón empezó su carrera profesional ejerciendo como <strong>abogado</strong>. En el año 70 a.C., fue escogido por los sicilianos para que ejerciese de fiscal contra el gobernador Verres acusado de corrupción. En sus discursos <em><strong>Acciones contra Verres</strong></em> el abogado romano consiguió demostrar su culpabilidad y Verres se exilió antes de ser condenado. Pero conocemos mejor al Cicerón <strong>político.</strong> Comenzó su carrera política con su ataque a los excesos de la dictadura de Lucio Cornelio Sila (138-78 aC.) y fue elegido cónsul en el año 63 a. C. Su primer discurso en el Senado, las <strong><em>Catilinarias</em></strong>, lo dirigió contra Lucio Sergio Catilina candidato a cónsul. Cicerón hizo públicas sus intenciones conspiratorias y al día siguiente lo hizo ante el pueblo: <em>En verdad, hemos vencido, sin combate, al único capitoste de esta guerra doméstica</em> (<em>Las Catilinarias</em>).</p>
<p align="justify">
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">     El nuevo cónsul, por un año, basó su <strong>ideal político</strong> en la obra del ateniense Platón y del estagirita Aristóteles. Cicerón escribió sus dos obras políticas, <em>De Re Publica</em> y <em>De Legibus</em>, basándose en las dos obras homónimas de Platón. Su objetivo era el de proporcionar a su querida Roma el mejor modelo de organización política y éste era el de la República. Cicerón proponía una constitución mixta donde se equilibraran las fuerzas de los poderes públicos. Según su propuesta: el pueblo es la fuente legítima del poder; la ley es la norma orgánica que surge de la comunidad, canon y guía de la justicia; la ley debe estar conectada con la moralidad; y debía existir una conexión entre el ejercicio y la responsabilidad del poder. El ciudadano quedaba así adherido al Estado, era responsable de éste y también su fiel servidor. Como se puede inferir, el ideal político de Cicerón fundamentó las constituciones políticas occidentales.</p>
<p align="justify">
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">     Cuando César se hace con el poder absoluto (48 a.C.), Cicerón escribió los <strong><em>Discursos cesarianos</em></strong> con el fin de obtener la clemencia de César quien quería desembarazarse de los senadores que le eran hostiles, entre ellos el propio Cicerón. César se mostró magnánimo, pero Cicerón consideró más conveniente retirarse de la actividad política. Volvió tras el asesinato de Julio César (44 a.C.) y se enfrentó al nuevo hombre fuerte de Roma, Marco Antonio (83-30 a.C.). Contra él van dirigidas sus últimas obras oratorias, las <strong><em>Filípicas</em></strong>. Esta serie de discursos políticos se caracterizaron sobre todo por su saña contra el triunvirato de Marco Antonio, Octavio y Lépido, e inscribieron a Cicerón en la lista de los proscritos. Cicerón murió asesinado por orden de Marco Antonio (43 a.C.).</p>
<p align="justify">
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">     Pero volvamos a su obra, esta vez la filosófica. Cicerón es considerado hoy como un <strong>filósofo</strong> escéptico y ecléctico, pero también hay quienes afirman que no era tal, sino tan sólo un hombre muy culto. En todo caso, el pensamiento de Cicerón se adhería a la teoría que le parecía la más probable, es decir, la que le aportase más pruebas para concluir que aquella propuesta era la más aceptable. Su posición filosófica se debatió siempre entre todas las doctrinas porque aceptaba la duda. Este era el motivo por el cual Cicerón se mostró siempre muy crítico con las doctrinas filosóficas del momento, la <strong>filosofía epicúrea y la estoica</strong>, si bien se decantaba hacia la última tampoco podía aceptarla puesto que sus seguidores se autoproclamaban poseedores de la verdad y su dogmatismo, según Cicerón, restringía su libertad. Sin embargo, como ellos, el polifacético Cicerón seguía a la naturaleza que era según él y los estoicos <em>la guía mejor, y la obedezco como a un dios</em>. La crítica radical a la filosofía epicúrea radicaba en que ésta basaba su conocimiento en una doctrina sensista (a través de los sentidos) y que sólo se preocupaba por su felicidad individual y los placeres. Bajo el influjo de la Nueva Academia –los filósofos que siguieron en la Academia platónica–, Cicerón huía de los dogmatismos absolutistas, aceptaba el debate y emitía análisis razonados.</p>
<p align="justify">
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">     El ideal ciceroniano, <em>humanitas</em>, consistía en la certeza de que las actividades espirituales, desarrolladas libre y harmónicamente, dominaban las tendencias inferiores y ponían orden y medida incluso en el comportamiento. Su obra filosófica quiso también ser una guía práctica para la conducta privada y pública. Estos postulados, entre otros, aparecen en sus numerosos tratados. Citaré <strong><em>Sobre la vejez</em></strong>, un breve tratado donde Cicerón refuta los inconvenientes de la vejez y propone un modelo de conducta para jóvenes y ancianos. Su exposición teórica utiliza la forma del diálogo para facilitar la exposición de sus ideas y hacer la lectura filosófica más amena. Tras su desaparición, y a pesar de los siglos transcurridos, se ha valorado siempre muy positivamente su obra filosófica, pero si por algo se le consideró un modelo a seguir entre los posteriores humanistas fue por la latinización de la filosofía helena. Gracias a su obra llegaron muchas traducciones de los filósofos griegos a manos renacentistas. Era su obsesión, en el buen sentido de la palabra, el comprender el pensamiento heleno y aplicarlo a la cultura latina, según él, profundamente vacía. Cicerón propagó en Europa el pensamiento filosófico griego y latino, lo transmitió al mundo occidental.</p>
<p align="justify">
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">     Toda la elocuencia del sabio neo-académico, Cicerón, estaba destinada a convencer, instruir y complacer a un público determinado, sus discursos siempre tuvieron una intencionalidad política o judicial. Cicerón era muy rico, cuenta el historiador Indro Montanelli (<em>Historia de Roma</em>, 2007) era propietario de numerosas villas, incluso <em>un palacio de tres millones y medio en el Palatino. Todo era comprado con préstamos de los clientes, pues la Ley prohibía a los abogados presentar minutas… Pero Cicerón imaginó, además, otro medio para enriquecerse: los testamentos, en los que se hacía nombrar heredero. En treinta años heredó de sus clientes veinte millones de sestercios…</em> (p. 221). Así pues, Cicerón no sólo dedicaba su sabiduría y arte de la dicción a menesteres altruistas, sus biografías parecen coincidir en que era un hombre muy ambicioso. Sin embargo, a pesar de toda su maña y elocuencia no pudo salvar su vida ni tampoco a la República romana.</p>
<p align="justify">
<p align="justify"> </p>
<p align="justify"><span id="more-522"></span></p>
<p align="justify">
<h5><span style="text-decoration: underline;">Notas:</span></h5>
<h5>[1]  &#8220;Ciceron&#8221; deriva de cicer (garbanzo) dado que su familia (los Tulia de Arpino) se dedicaba al cultivo del garbanzo.</h5>
<p> </p>
<p> </p>
<h5><span style="text-decoration: underline;">Bibliografía</span></h5>
<h5>Espluga i Corbalán, Xavier; Miró i Vinaixa, Mònica (2002). <em><span style="text-decoration: underline;">Material UOC: Llengua i cultura llatines. Gèneres i tòpics de la literatura llatina</span></em>. Barcelona: UOC. Eurecamedia, S.L.</h5>
<h5>Del Pozo Álvarez, Joan Manuel (1997). <em><span style="text-decoration: underline;">Material UOC: Història del pensament filosòfic i científic. Crisi Grega, transició romana, inici medieval</span></em>. Barcelona: RBA Realizaciones Editoriales, S.L.</h5>
<h5>Cicerón, Marco Tulio, <em><span style="text-decoration: underline;">Acerca de la vejez</span></em>. Introducción y traducción: Luís González Platón. Madrid: Ediciones Sequitur, 2008.</h5>
<h5>Lane Fox, Robin (2007), <em><span style="text-decoration: underline;">El mundo Cásico, la epopeya de Grecia y Roma</span></em>. Barcelona: Crítica, S.L.</h5>
<h5>Montanelli, Indro (1994), <em><span style="text-decoration: underline;">Historia de Roma</span></em>. Barcelona: Novoprint, S.A. De Bolsillo.</h5>
<h5>Cultura Clásica .com &gt;Secciones &gt; Literatura romana &gt; Filosofía &gt; La Filosofía en Roma &gt;<span style="color: #0000ff;"> </span><a href="http://www.culturaclasica.com/literatura/la_filosofia_en_roma.htm" target="_blank"><span style="text-decoration: none;"><span style="color: #0000ff;">2.3.2. Marco Tulio Cicerón</span></span></a>. (106-43 a.C.)</h5>
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		<title>Las Humanidades y los Humanistas</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Feb 2009 22:10:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pili</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Bio]]></category>

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		<description><![CDATA[ La mente humanista, entonces y hoy en día, sigue navegando sin quere adherirse a nadie ni a nigún pensamiento en concreto]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-medium wp-image-357" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2009/02/humanidadeshumanistas-300x231.jpg" alt="humanidades y humanistas" width="300" height="231" />     La revista <strong><em>Sarasuati </em><span style="font-weight: normal;">[1]</span><em> </em></strong>que empieza su singladura con este número está dedicada a las <strong><span style="text-decoration: underline;">Humanidades</span></strong>, concepto éste que engloba un gran número de temáticas que confluyen alrededor del ser humano como pensador y hacedor. Como afirmó el humanista florentino Giannozzo Manneti (1396-1459) <em><strong>agere et intelligere </strong></em>(obrar y comprender) esto es lo que nos caracteriza y nos diferencia del reino animal. Adquirir conocimientos y obtener logros de todo tipo son las metas que definen el camino del humanista. Intelectual que persigue un ideal, el de ser “capaz de juntar la vida activa y contemplativa (estudio) como expresión del hombre integral”, escribe Pedro R. Santidrián. [2]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     A principios del Renacimiento, el <strong><span style="text-decoration: underline;">humanista </span></strong>era un pedagogo, un profesor de lenguas clásicas. Pero el vocablo amplió su significado y englobó a todos aquellos que se interesaron por la historia, la política, la literatura, la filosofía, la ética o la religión, por ejemplo. Este era el caso del historiador humanista Leonardo Bruni (1370-1444) que consideró que se “debía formar a los alumnos para una vida al servicio activo de la comunidad civil” y que abogó porque la enseñanza incluyera estudios de gramática, retórica, filosofía moral e historia. El movimiento humanista “se convirtió en un modo de pensar y de vivir en torno a una idea principal, el hombre” [3].  En esta sección presentaremos las <strong>biografías de algunos de los humanistas que han influido en la concepción actual del mundo occidental</strong> y que iremos conociendo en los sucesivos números de Sarasuati.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     Son muchas las personas que me preguntan para qué sirve esta carrera –o grado– y qué es lo que estudiamos. Difíciles preguntas –aunque no lo parezca– que requieren un alto grado de perspicacia y de síntesis para evitar que al oyente se le arqueen las cejas o resuma él mismo diciendo: &lt;&lt;¡Ah, es como un hobby! Sí pero no, acabo contestando&gt;&gt; y se hace un silencio. En algunos casos recurro a la exposición teórica de los objetivos docentes de los estudios de Humanidades, y en otros nombro su oferta profesional circunscrita a las empresas culturales: editoriales, periódicos, etc. y labores culturales dentro de instituciones públicas o privadas.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     En mi opinión es imprescindible comenzar por la explicación y comprensión que en la actualidad se tiene de esta carrera universitaria llamada hasta la fecha Humanidades y que con el nuevo Plan Bolonia pasa a llamarse Grado de Humanidades. En la actualidad la <strong><span style="text-decoration: underline;">Licenciatura de Humanidades </span></strong>tiene por objetivo el de formar y capacitar “para la intervención crítica en el entorno cultural y social”, así como para “poder responder profesionalmente a la gestión cultural”, es decir, “potenciar el mundo del saber en ámbitos académicos o sociales”. Con este fin las materias para una “formación general crítica” son aquellas que se enumeran seguidamente: historia, literatura, historia del arte, cultura clásica, filosofía, técnicas de expresión oral y escrita, política y gestión cultural. Se supone que, tras estos estudios, el licenciado dispondrá de “unos conocimientos generales, con la posibilidad de especializarse en ciertos ámbitos” [4]. </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">     El filósofo José Mª Valverde escribió sobre la mente humanista: &#8220;es sintética, acumulativa y ecléctica&#8221; [5].  Esta afirmación querdará comprobada a lo largo de este viaje a través de las mentes más preclaras de nuestra historia. La mente humanista, entonces y hoy en día, sigue navegando sin quere adherirse a nadie ni a nigún pensamiento en concreto. Como veremos en nuestro próximo artículo dedicado a Cicerón, el abogado latino se adhería a la teoría que le parecía la más probable, la más creíble. Su eclecticismo le llevó a destacar, entre las doctrinas filosóficas de los antiguos griegos y las de su época, las propuestas que le parecían las mejores y que congeniaban con su pensamiento. El ideal ciceroniano nos espera.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<h2><strong><span style="text-decoration: underline;"><span style="text-decoration: none;">Bibliografia / Notas al Pie :</span></span></strong></h2>
<h5><em><span style="font-weight: normal;">[1] Sárasuatï, nombre de la diosa hindú de la música y la sabiduría.<br />
</span></em></h5>
<h5><em><span style="font-weight: normal;">[2] Valla, Lorenzo; Ficino, Marsilio; Poliziano, Angelo; Pico della Mirandola; Pomponazzi, Pietro; Castiglione, Baldassare; Guicciardini, Francesco; Humanismo y Renacimiento, selección y traducción Pedro Rodríguez Santidrián. Introducción. Área de conocimiento: Humanidades, Alianza Editorial, Madrid (1ª edición, 2007).<br />
</span></em></h5>
<h5><em><span style="font-weight: normal;">[3] ArteHistoria, Revista Digital, El humanismo: http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/1849.htm ISSN: ARTEHISTORIA 1887-4398 (15/2/2009)<br />
</span></em></h5>
<h5><em><span style="font-weight: normal;">[4] UOC, Universitat Oberta de Catalunya: Secretaría &gt; Plan de Estudios &gt; Licenciatura de Humanidades (2º ciclo). (15 febrero 2009).<br />
</span></em></h5>
<h5><em><span style="font-weight: normal;">[5] Valverde, José Mª (1980) Vida y muerte de las ideas. Pequeña historia del pensamiento occidental. Colección Ensayo, Editorial Planeta, S.A. Barcelona, 3ª edición, 1982, pág.78.</span></em></h5>
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