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	<title>Sárasuatī _v2.1 &#187; Grecia</title>
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	<description>Revista digital de Humanidades Sarasuati (Estudios americanos e hispánicos, fundacion atapuerca, biografias ...)</description>
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		<title>Solteras y casadas (poesía pornográfica clásica II)</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Dec 2011 23:59:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
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		<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[poesia]]></category>
		<category><![CDATA[pornografía]]></category>

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		<description><![CDATA[En este segundo artículo que dedicamos a la poesía griega y latina de asunto pornográfico, reúno una pequeña colección de epigramas de la Antología Palatina cuyos protagonistas masculinos tienen relaciones con mujeres libres solteras o casadas.
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En este segundo artículo que dedicamos a la poesía griega y latina de asunto pornográfico, reúno una pequeña colección de epigramas de la <em>Antología Palatina,</em>[1] cuyos protagonistas masculinos tienen relaciones con mujeres libres solteras o casadas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/12/pp-en-el-tepidario.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="aligncenter size-full wp-image-6267" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/12/pp-en-el-tepidario.jpg" alt="" width="800" height="577" /></a></p>
<h2 style="text-align: justify;">Vida marítima</h2>
<p style="text-align: justify;">De Dioscórides,[2] que vivió en la segunda mitad del III a. C., se conservan unos cuarenta epigramas, de un fuerte realismo, acaso obsceno. Este alejandrino, seguidor de Calímaco y Asclepíades, fue incluido en la <em>Corona</em> de Meleagro. He aquí la traducción de un poema suyo:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Nunca tumbes boca arriba a una embarazada<br />
en tu lecho, gozando de una fértil Cipris;<br />
pues entre ambos habrá gran marea y no pequeño esfuerzo:<br />
ella remará y tú te balancearás.<br />
Pero dale la vuelta y disfruta con las rosadas nalgas,                                 5<br />
considerando a la esposa una Cipris masculina.[3]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El poema da un consejo al lector sobre la forma más conveniente de tener relaciones sexuales con una embarazada; se trata de una relación conyugal, como se dice expresamente en el último verso. Según Dioscórides, es preferible el coito <em>a tergo</em>, pues evita las incomodidades provocadas por el vientre abultado de la mujer. Es notable la presencia de metáforas de la navegación: “gran marea”(v. 3, μέγα κῦμα) alude al vientre de la embarazada; en el verso siguiente “remar” y “balancearse” se refieren figuradamente a los movimientos de la mujer y el hombre durante el coito; también en esta línea está el uso de στρέψας (“dale la vuelta”), verbo que puede servir para un cambio de rumbo durante la navegación.[4] En este epigrama Dioscórides usa uno de los nombres de Afrodita, Cipris, para designar a la pareja.</p>
<h2 style="text-align: justify;">Madre e hija</h2>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, Marco Argentario[5] relata una aventura erótica con un curioso final:<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/12/pp1-03-hermes.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-6266" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/12/pp1-03-hermes.jpg" alt="" width="210" height="512" /></a></p>
<blockquote><p>A la virgen Alcipa amaba tanto, un buen día la seduje<br />
y a escondidas la poseí en su lecho.<br />
Nuestros pechos se agitaban con el temor de que alguien viniera<br />
y contemplase los secretos de nuestros prodigiosos deseos.<br />
Mas la madre no dejó de oír sus susurros, aunque, al verme,                 5<br />
dijo al instante: «Ese Hermes a medias, hija.»[6]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">La conocida aventura de la seducción de una muchacha, que cuenta con precedentes desde la poesía del siglo VII a. C.[7] se resuelve aquí de una forma bien curiosa, cuando la madre, al descubrir a los enamorados, reclama su parte. “Ese Hermes a medias” (v. 6, Ἑρμῆς κοινός) era una expresión corriente,[8] que se usaba cuando dos o más personas encontraban algo y tenían que repartírselo, pero un hermes era también un busto o cabeza del dios u otros personajes, puestos sobre una estela o un pilar que se encontraba en calles y plazas, y que a la altura correspondiente solía reproducir los genitales masculinos.<br />
Esta madre contrasta, desde luego, con las madres de los <em>Diálogos de cortesanas</em> de Luciano, que venden la virginidad de sus hijas, y les proponen o consienten que tengan amantes: en el tercer diálogo una madre reprende a su hija Filina por mostrarse arisca con su amante; en el quinto diálogo Cróbile habla con su hija Corina sobre la forma de complacer a los hombres, después de vender su virginidad; o en el sexto diálogo Musarion escucha las reticencias de su madre acerca de su enamorado Quéreas.</p>
<h2 style="text-align: justify;">Mi vecinita&#8230;</h2>
<p style="text-align: justify;">Agatías el escolástico[9] compuso en el siglo VI d. C. una antología llamada <em>Ciclo</em>, además de otras obras poéticas e históricas. El siguiente poema tiene un carácter marcadamente narrativo:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">La vieja envidiosa yacía junto a mi joven vecina,<br />
atravesada en el lecho, echada sobre la espalda,<br />
cual inexpugnable baluarte; mas como defensa<br />
cubría a la muchacha una ancha combinación;<br />
y una criada altanera, que había clausurado las puertas de la casa,     5<br />
descansaba aturdida por la bebida sin mezclar.<br />
Con todo, no me asustaron, cuando alcé suavemente<br />
con manos silenciosas el gozne de la puerta<br />
y las teas ardientes con el aire de mi manto<br />
apagué. Entonces me colé de refilón en la alcoba,                                   10<br />
evité a la guardiana que dormía y repté despacio<br />
sobre mi vientre por la cama bajo el dosel;<br />
me encaminé poco a poco a donde la muralla era accesible;<br />
y apoyando el pecho al lado de la joven,<br />
me apoderé de sus senos; y le llené de besos la cara,                              15<br />
gozando mi boca con la suavidad de sus labios.<br />
Y era, de este modo, la bella boca mi botín y tenía<br />
el beso como contraseña del nocturno combate.<br />
Mas no saqueé aún la torre de la amada virginidad,<br />
sino que está cerrada por una inevitable mora.                                       20<br />
Con todo, si de otra batalla emprendemos la refriega,<br />
pronto asediaré, sí, las murallas de su doncellez<br />
y ya no me pararán baluartes. Y si tengo suerte,<br />
trenzaré coronas para ti, Cipris, que concedes trofeos.[10]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Los veinticuatro versos de este largo epigrama narran una aventura, cuyo protagonista se cuela en casa de sus vecinos[11] y se mete en la cama de una virgen. El allanamiento de una casa de una manera muy parecida se encuentra relatado en un diálogo de Luciano, aunque la aventura acaba de una forma muy diferente, puesto que el joven sorprende a su amada (una hetera, por cierto) acostada con alguien que él cree un hombre.[12]<br />
Esta narración supone, en cierta manera, una burla a un tópico literario serio: el llamado <em>paraklausíthyron</em>, canto suplicante del enamorado ante la puerta de la casa en que vive su amada.[13] En la aventura que relata Agatías el joven consigue sortear todas las prevenciones (la vieja,[14] la criada, las antorchas, la puerta cerrada&#8230;) y tener una sesión de besos y caricias con la muchacha. No puede llegar más allá, dado que la vieja está atravesada en el lecho y obstaculiza otros acercamientos.<br />
A lo largo de estos versos se deslizan numerosas metáforas militares relacionadas con la toma de una fortaleza, tanto en lo que se refiere a la entrada subrepticia en la casa (baluarte, muralla) como en el <em>petting</em> con la muchacha (“nocturno combate”, “si de otra batalla emprendemos la refriega, pronto asediaré, sí, las murallas de su doncellez y ya no me pararán baluartes”, “Cipris, que concedes trofeos”); y por cierto que este epíteto, aplicado aquí a la diosa Afrodita, se encuentra usado para la Victoria.[15]</p>
<h2 style="text-align: justify;">La solución del problema</h2>
<p style="text-align: justify;">Entre los epigramas de Agatías el escolástico también se puede leer el siguiente, muy reflexivo en contraste con el anterior:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">¿Qué camino seguiría uno hacia Eros? En las calles<img class="size-large wp-image-6264 alignright" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/12/pp-Waterhouse-Diogenes-664x1024.jpg" alt="" width="245" height="377" /><br />
lamentarás la lujuria ansiosa de oro del puterío;<br />
mas si te arrimas a una cama virginal, llegarás a la boda<br />
conforme a la ley o a las penas de los estupradores.<br />
¿Con la legítima esposa? ¿Quién podría aguantar a una Cipris      5<br />
sin placer, arrastrado por la necesidad?<br />
El lecho adúltero es lo peor y ajeno a los amores:<br />
vaya con la perversidad de la pedofilia.<br />
Y la viuda, en su desorden, toma un amante vulgar<br />
y se sabe todas las astucias del puterío.                                               10<br />
La prudente, que a duras penas se entrega al amor,<br />
sufre los aguijones de una despiadada inconstancia<br />
y odia sus actos; conque, por un resto de pudor que le queda,<br />
se echa atrás con un mensaje para acabar con las citas.<br />
Pero, si te unes a tu propia sierva, tendrás que soportar                 15<br />
convertirte tú, a tu vez, en esclavo de la criada.<br />
Y, ¿con la ajena? En ese caso la ley te cubrirá de infamia<br />
por causar ultraje en un cuerpo propiedad de otro.<br />
Por ello, Diógenes rehuyó todo eso y el himeneo<br />
entonó con su mano, sin necesitar a Lais.[16]                                   20</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Este extenso epigrama no requiere demasiadas explicaciones; resulta muy difícil conseguir una vida sexual agradable, puesto que ningún tipo de mujer reúne todas las condiciones: las prostitutas están ávidas de dinero,[17] hacer el amor con las vírgenes es delito perseguido o implica acabar casado, tener relaciones con la propia esposa carece de interés, el adulterio es peor[18] y las viudas son desaconsejables, las mujeres decentes ni pensarlo, en cuanto a las esclavas ni las propias ni las ajenas. ¿Qué queda, entonces, según Agatías? La masturbación, como Diógenes el Cínico;[19] el poeta lo dice en una expresión primero refinada (“celebró el himeneo”) que deriva hacia la ironía (“con su mano”). Lais, una famosa cortesana,[20] en este poema representa por antonomasia la cumbre de los placeres. En realidad, el epigrama constituye una imitación de uno muy serio de Posidipo,[21] que se pregunta qué hacer en la vida: ante la falta de salidas, observa Posidipo que lo mejor sería no haber nacido o morir al ver la luz.</p>
<h2 style="text-align: justify;">Por las buenas o&#8230;</h2>
<p style="text-align: justify;">Paulo o Pablo el Silenciario[22] fue amigo de Agatías el escolástico y poemas suyos fueron recogidos en el <em>Ciclo</em> de éste; en el libro V de la <em>Antología Palatina</em> se pueden leer muchos versos suyos. Entre sus muchas composiciones encontramos una escena de sexo a la fuerza:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">La agraciada Menecrátide, entregada al sueño al atardecer,<br />
yacía, con el brazo cubriéndose los ojos;<br />
valientemente me metí en su cama, mas, cuando alegremente<br />
iba a alcanzar la mitad del camino de Cipris,<br />
la joven se despertó del sueño y con sus blancas manos                5<br />
quería arrancarme de la cabeza todo el pelo;<br />
mas, aunque luchaba, acabé el resto del acto del amor.<br />
Y ella, saltándosele las lágrimas, me dijo:<br />
«Criminal, ahora has logrado tu deseo, por el que<br />
a menudo juré rechazar mucho oro de tu mano.                            10<br />
Y te largarás a poner a otra bajo tu barriga,<br />
porque sois trabajadores de una Cipris insaciable.»[23]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El protagonista abusa de la joven Menecrátide, aprovechándose inicialmente de que está dormida y después de su superioridad física; por cierto, el nombre de la chica viene pintiparado, puesto que el adjetivo del que deriva, μενεκράτης, significa “fuerte y resistente”. No se dice en el poema si se trata de una hetera, ni tampoco se menciona si era virgen.[24] En el poema hay, por otra parte, algunas expresiones metafóricas que aluden al coito: “el camino de Cipris”, “el acto del amor” y “poner bajo la barriga”.</p>
<h2>¡Cuidado con el perro!</h2>
<p style="text-align: justify;">También Eratóstenes el escolástico pertenece ya al siglo VI d. C. y sus poemas fueron incluidos en el <em>Ciclo</em> de Agatías. Traducimos a continuación un epigrama sobre un encuentro casual en la calle:</p>
<blockquote><p>Al ver a Mélite, me puse pálido, pues su esposo<br />
con ella iba; tembloroso, le dije lo siguiente:<br />
«¿Puedo descorrer los cerrojos de tu puerta,<br />
soltando el glande de la doble hoja,<br />
y cruzar el húmedo umbral del doble vestíbulo                         5<br />
e introducir en medio el extremo del pasador?»<br />
Mas ella dice riendo, mientras mira de reojo a su hombre:<br />
«¡Aparta del vestíbulo, que te va a matar el perro!»[25]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El encuentro del protagonista y de Mélite acompañada por su marido da pie a un aparte entre ellos dos, conversación que está llena de dobles sentidos. “Los cerrojos de tu puerta” del tercer verso serían las hebillas o broches que, al soltarse, permitirían desnudar a la esposa, mientras que “el glande de la doble hoja” se puede referir al pasador de un collar, pero también al pene.[26] Eratóstenes también habla figuradamente, cuando menciona “el húmedo umbral del doble vestíbulo” y “el extremo del pasador”, que se refieren respectivamente a la vagina de Mélite y al miembro de su interlocutor. El perro del último verso hace alusión al marido de forma metonímica, pues alude al pene.[27] Por cierto, nótese la muy diferente actitud de él, pálido y trémulo, y de Mélite con sus risas.<br />
Además la alusión final al perro quizá pudiera recordar al lector antiguo cierto cuentecillo, según el cual el ladrido era la contraseña de un amante que visitaba a una casada; en cierta ocasión otro individuo, que se había percatado de la señal, se adelantó al amante habitual y, cuando éste llegó, contestó a su ladrido, ladrando más fuerte que él desde dentro de la casa.[28]</p>
<h2 style="text-align: justify;">Conclusión</h2>
<p style="text-align: justify;">En este segundo artículo sobre poesía pornográfica vienen a sumarse otros nombres de poetas (Dioscórides, Agatías, Paulo y Eratóstenes) a los ya conocidos.<br />
Los epigramas aquí reunidos adoptan tonos variados, desde la forma de consejo a la narrativa, pasando por la reflexión o el diálogo. Las situaciones son variadas: el lecho conyugal, el sexo a escondidas, el allanamiento de morada, la conversación callejera&#8230;<br />
La mayor parte de los juegos de estas composiciones se basa en el doble sentido: la acción de remar, los hermes, las metáforas militares, el allanamiento de una casa&#8230;</p>
<h2 style="text-align: justify;">Notas</h2>
<p style="text-align: justify;">[1] Para la <em>Antología Palatina</em>, véase la nota 1 del artículo <em>Prostitutas y heteras</em> (<a href="http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/">http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/</a>).<br />
[2] Sobre Dioscórides, cf. G. Galán Vioque, <em>Dioscórides. Epigramas</em>, Huelva, 2001; M. Fernández Galiano, <em>Antología Palatina I. Epigramas helenísticos</em>, Madrid, 1978, p. 257.<br />
[3] V 54: μήποτε γαστροβαρῆ πρὸς σὸν λέχος ἀντιπρόσωπον | παιδογόνῳ κλίνῃς Κύπριδι τερπόμενος. | μεσσόθι γὰρ μέγα κῦμα καὶ οὐκ ὀλίγος πόνος ἔσται, | τῆς μὲν ἐρεσσομένης, σοῦ δὲ σαλευομένου. | ἀλλὰ πάλιν στρέψας ῥοδοειδέι τέρπεο πυγῇ, | τὴν ἄλοχον νομίσας ἀρσενόπαιδα Κύπριν.<br />
[4] Para la navegación erótica con muy variados matices, cf. <em>AP</em> V 44 (de Rufino), 156 (Meleagro), 161 (Hédilo o Asclepíades), 190, 204 (ambos de Meleagro), 235 (Macedonio); IX 415 (Antífilo) y 416 (Filipo). Sobre el tema, cf. P. Murgatroyd, “The Sea of Love”, <em>CQ</em> 45 (1995), 9-25.<br />
[5] Para Marco Argentario, cf. la nota 6 del artículo <em>Prostitutas y heteras</em> (<a href="http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/">http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/</a>).<br />
[6] V 127: παρθένον Ἀλκίππην ἐφίλουν μέγα, καί ποτε πείσας | αὐτὴν λαθριδίως εἶχον ἐπὶ κλισίῃ. | ἀμφοτέρων δὲ στέρνον ἐπάλλετο, μή τις ἐπέλθῃ, | μή τις ἴδῃ τὰ πόθων κρυπτὰ περισσοτέρων. | μητέρα δ᾽ οὐκ ἔλαθεν κείνης λάλον ἀλλ᾽ ἐσιδοῦσα | ἐξαπίνης, ‘ Ἑρμῆς κοινός,’ ἔφη. ‘θύγατερ.’ (El quinto verso presenta problemas de lectura, al menos para algunos especialistas).<br />
[7] Cf. Arquíloco, fr. 196a West. Sobre la persuasión y el enamoramiento, cf. F. Rodríguez Adrados, <em>Sociedad, amor y poesía en la Grecia antigua</em>, Madrid, 1995, p. 205-213.<br />
[8] Cf. Aristóteles, <em>Rh</em>. II 24, 2; Teofrasto, <em>Char</em>. 30, 2.<br />
[9] Para Agatías como poeta, cf. A. Cameron, <em>Agathias</em>, Oxford, 1970, p. 12-29.<br />
[10] V 294: ἡ γραῦς ἡ φθονερὴ παρεκέκλιτο γείτονι κούρῃ | δόχμιον ἐν λέκτρῳ νῶτον ἐρεισαμένη, | προβλὴς ὥς τις ἔπαλξις ἀνέμβατος· οἷα δὲ πύργος | ἔσκεπε τὴν κούρην ἁπλοῒς ἐκταδίη· | καὶ σοβαρὴ θεράπαινα πύλας σφίγξασα μελάθρου | κεῖτο χαλικρήτῳ νάματι βριθομένη. | ἔμπης οὔ μ᾽ ἐφόβησαν ἐπεὶ στρεπτῆρα θυρέτρου | χερσὶν ἀδουπήτοις βαιὸν ἀειράμενος, | φρυκτοὺς αἰθαλόεντας ἐμῆς ῥιπίσμασι λώπης | ἔσβεσα· καὶ διαδὺς λέχριος ἐν θαλάμῳ | τὴν φύλακα κνώσσουσαν ὑπέκφυγον ἦκα δὲ λέκτρου | νέρθεν ὑπὸ σχοίνοις γαστέρι συρόμενος, |ὠρθούμην κατὰ βαιόν, ὅπη βατὸν ἔπλετο τεῖχος· | ἄγχι δὲ τῆς κούρης στέρνον ἐρεισάμενος, | μαζοὺς μὲν κρατέεσκον· ὑπεθρύφθην δὲ προσώπῳ, | μάστακα πιαίνων χείλεος εὐαφίῃ. | ἦν δ᾽ ἄρα μοι τὰ λάφυρα καλὸν στόμα, καὶ τὸ φίλημα | σύμβολον ἐννυχίης εἶχον ἀεθλοσύνης. | οὔπω δ᾽ ἐξαλάπαξα φίλης πύργωμα κορείης, | ἀλλ᾽ ἔτ᾽ ἀδηρίτῳ σφίγγεται ἀμβολίῃ. | ἔμπης ἢν ἑτέροιο μόθου στήσωμεν ἀγῶνα, | ναὶ τάχα πορθήσω τείχεα παρθενίης, | οὐ δ᾽ ἔτι με σχήσουσιν ἐπάλξιες. ἢν δὲ τυχήσω, | στέμματα σοὶ πλέξω, Κύπρι τροπαιοφόρε. En el tercer verso hay un problema de lectura, que se ha querido resolver mediante dos conjeturas, οἷα δὲ πύργος, la que preferimos nosotros, y οἷα δ’ ἐπ’ ἦρι (“como en primavera”).<br />
[11] También Rufino tiene un epigrama sobre su vecina (<em>AP</em> V 75).<br />
[12] <em>DMeretr</em>. 12, 3; sobre Luciano de Samósata, cf. el artículo<em> Prostitutas y heteras</em> (<a href="http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/">http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/</a>).<br />
[13] Sobre este motivo, cf. <em>AP</em> V 23 (de Calímaco), 164, 189 (ambos de Asclepíades), 191 (de Meleagro), 213 (Posidipo); XII 90 (anónimo). Para este tema en general, cf. F. O. Copley, <em>Exclusus amator: a study in Latin love poetry</em>, Madison, 1956; W. J. Verdenius, “Opening Doors again”, <em>Mnemosyne</em> 33, 1-2, serie 4, 175; C. Yardley, “The Elegiac Paraklausithyron”, <em>Eranos</em> 76 (1978), 19-34.<br />
[14] Que una vieja vigile a la joven parece habitual, cf. <em>AP</em> V 106 (de Diotimo), 262 (Paulo), 289 (Agatías).<br />
[15] En el poema rezuma, por otra parte, el topos elegíaco del <em>militia amoris</em>, cf. ex. gr. Ovidio, <em>Am</em>. II 12 (el poeta celebra la victoria en su conquista del amor de Corina). En general, véase E. Thomas, “Variations on a military theme in Ovid&#8217;s Amores”, <em>G&amp;R</em> n. s. 11 (1964), 151-165; P. Murgatroyd, “Militia amoris and the Roman Elegies”, <em>Latomus</em> 34 (1975), 59-79; J. C. McKeown, “Militat Omnis Amans”, <em>CJ</em> 90-3 (1995), 295-304.<br />
[16] V 302: ποίην τις πρὸς Ἔρωτος ἴοι τρίβον; ἐν μὲν ἀγυιαῖς | μαχλάδος οἰμώξεις χρυσομανεῖ σπατάλῃ· | εἰ δ᾽ ἐπὶ παρθενικῆς πελάσεις λέχος, ἐς γάμον ἥξεις | ἔννομον, ἢ ποινὰς τὰς περὶ τῶν φθορέων. | κουριδίαις δὲ γυναιξὶν ἀτερπέα κύπριν ἐγείρειν | τίς κεν ὑποτλαίη, πρὸς χρέος ἑλκόμενος; | μοίχια λέκτρα κάκιστα, καὶ ἔκτοθέν εἰσιν ἐρώτων, | ὧν μέτα παιδομανὴς κείσθω ἀλιτροσύνη. | χήρη δ᾽, ἡ μὲν ἄκοσμος ἔχει πάνδημον ἐραστήν, | καὶ πάντα φρονέει δήνεα μαχλοσύνης· | ἡ δὲ σαοφρονέουσα μόλις φιλότητι μιγεῖσα | δέχνυται ἀστόργου κέντρα παλιμβολίης, | καὶ στυγέει τὸ τελεσθὲν ἔχουσα δὲ λείψανον αἰδοῦς, | ἂψ ἐπὶ λυσιγάμους χάζεται ἀγγελίας. | ἢν δὲ μιγῇς ἰδίῃ θεραπαινίδι, τλῆθι καὶ αὐτὸς | δοῦλος ἐναλλάγδην δμωίδι γινόμενος· | εἰ δὲ καὶ ὀθνείῃ, τότε σοι νόμος αἶσχος ἀνάψει, | ὕβριν ἀνιχνεύων σώματος ἀλλοτρίου. | πάντ᾽ ἄρα Διογένης ἔφυγεν τάδε, τὸν δ᾽ ὑμέναιον | ἤειδεν παλάμῃ, Λαΐδος οὐ χατέων.<br />
[17] Sobre las prostitutas callejeras, cf. Aristófanes, <em>Eq</em>. 1400-1402; Teofrasto, <em>Char</em>. 28.3; Horacio, <em>Ep</em>. I 14, 21; <em>Sat</em>. I 2, 30; Juvenal XI 172-173. En general, v. S. B. Pomeroy, <em>Diosas, rameras, esposas y esclavas</em>, Madrid, 1990 (2ª ed.), p. 225.<br />
[18] Acerca del adulterio y su consideración delictiva, cf. E. Cantarella, <em>La calamidad ambigua. Condición e imagen de la mujer en la antigüedad griega y romana</em>, Madrid, 1991, p. 66-70.<br />
[19] Sobre Diógenes y la masturbación, cf. Dión Crisóstomo VI 17-20. Para la actitud de los cínicos ante el sexo y la mujer, véase F. Rodríguez Adrados, <em>El cuento erótico griego, latino e indio</em>, Madrid, 1994, p. 62 ss.<br />
[20] Sobre Lais de Corinto, cf. <em>AP</em> VII 218 (Antípatro), IX 260 (Secundo), XI 67 (Mirino); Ateneo XIII 570e; Claudio Eliano, <em>VH</em> X 2, XII 5, XIV 35; Marcial XI 104; Pausanias II 2, 4-5. Hubo otra Lais más joven, cf. Ateneo XIII 574e, 588cd, 589ab; Aulo Gelio I 8, 3-6.<br />
[21] <em>AP</em> IX 359. Aunque también se atribuye a Crates el cínico y a Platón el cómico. En <em>AP</em> IX 360 Metrodoro intenta refutar esta tesis.<br />
[22] Para este autor, cf. R. Keydell, “Paulus 9”, <em>Der kleine Pauly,</em> 4, 1974, c. 567.<br />
[23] V 275: Δειελινῷ χαρίεσσα Μενεκρατὶς ἔκχυτος ὕπνῳ | κεῖτο περὶ κροτάφους πῆχυν ἑλιξαμένη. | τολμήσας δ᾽ ἐπέβην λεχέων ὕπερ. ὡς δὲ κελεύθου | ἥμισυ κυπριδίης ἤνυον ἀσπασίως, | ἡ παῖς ἐξ ὕπνοιο διέγρετο, χερσὶ δὲ λευκαῖς | κράατος ἡμετέρου πᾶσαν ἔτιλλε κόμην | μαρναμένης δὲ τὸ λοιπὸν ἀνύσσαμεν ἔργον ἔρωτος. | ἡ δ᾽ ὑποπιμπλαμένη δάκρυσιν εἶπε τάδε· | σχέτλιε, νῦν μὲν ἔρεξας ὅ τοι φίλον, ᾧ ἔπι πουλὺν | πολλάκι σῆς παλάμης χρυσὸν ἀπωμοσάμην | οἰχόμενος δ᾽ ἄλλην ὑποκόλπιον εὐθὺς ἑλίξεις· | ἐστὲ γὰρ ἀπλήστου κύπριδος ἐργατίναι.<br />
[24] Que la virginidad estaba bien cotizada, lo prueba algún epigrama como <em>AP </em>V 45 (de Calíctor).<br />
[25] V 242: ὡς εἶδον Μελίτην, ὦχρός μ᾽ ἕλε· καὶ γὰρ ἀκοίτης | κείνῃ ἐφωμάρτει· τοῖα δ᾽ ἔλεξα τρέμων | τοῦ σοῦ ἀνακροῦσαι δύναμαι πυλεῶνος ὀχῆας, | δικλίδος ὑμετέρης τὴν βάλανον χαλάσας, | καὶ δισσῶν προθύρων πλαδαρὴν κρηπῖδα περῆσαι, | ἄκρον ἐπιβλῆτος μεσσόθι πηξάμενος; | ἡ δὲ λέγει γελάσασα, καὶ ἀνέρα λοξὸν ἰδοῦσα· | τῶν προθύρων ἀπέχου, μή σε κύων ὀλέσῃ.<br />
[26] Como en Aristófanes, <em>Lys</em>. 410, 413. Véase f. J. Henderson,<em> The Maculate Muse</em>, Yale, 1991 (2ª edición), p. 41 y 119.<br />
[27] Sobre el perro, cf. nota 8 del artículo <em>Prostitutas y heteras</em> (<a href="http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/">http://www.sarasuati.com/prostitutas-y-heteras-poesia-pornografica-clasica-i/</a>).<br />
[28] Cf. F. Rodríguez Adrados, <em>El cuento erótico griego, latino e indio</em>, Madrid, 1994, p. 70 ss. De todos modos, κύων puede no ser la lectura correcta, ya que la original es σκευὴν “equipación, vestimenta”, etc., que, aunque figuradamente puede referirse al miembro viril, no parece adecuada al contexto.</p>
<h2 style="text-align: justify;">Ilustraciones</h2>
<p style="text-align: justify;">1.<em> En el tepidario</em> (1882) de Sir L. Alma-Tadema (Lady Lever Art Gallery, Port Sunlight Village, Wirral Inglaterra).<br />
2. Hermes de la isla de Sifnos (520 a. C.), Museo Arqueológico Nacional de Atenas.<br />
3. Diógenes (1882) de J. W. Waterhouse (Art Gallery of New South Wales, Australia).</p>
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		<title>Prostitutas y heteras (poesía pornográfica clásica I)</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Nov 2011 23:59:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Featured]]></category>
		<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologia]]></category>
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		<description><![CDATA[Selección de poemas de la "Antología Palatina" en los que desempeñan un papel principal prostitutas y heteras.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Con el presente artículo <em>Schedae</em> inicia una serie de trabajos sobre poesía pornográfica griega y romana. Este primer escrito selecciona unos cuantos poemas de la <em>Antología Palatina</em>, en los que desempeñan un papel principal prostitutas y heteras.[1]</p>
<h2>Ofrenda a Afrodita</h2>
<p style="text-align: justify;">La mayor parte de los poemas del libro VI de la <em>Antología palatina</em> tiene carácter votivo. En ellos un personaje presenta a los dioses un objeto como muestra de agradecimiento por los favores solicitados o ya recibidos. Algunos de estos epigramas deben de ser auténticos, pero da la impresión de que otros muchos son pura literatura, incluso mera parodia en ocasiones. Entre ellos queremos comentar un epigrama que algunos atribuyen a Luciano de Samósata.[2] Luciano, autor de numerosos escritos en prosa, escribió entre ellos unos <em>Diálogos de cortesanas</em>, un conjunto de catorce breves cuadritos en que presenta las conversaciones de dos, tres o cuatro personajes, que departen principalmente sobre las relaciones entre las heteras y sus amantes. El epigrama, de ser realmente de Luciano, pertenecería al siglo II a. C.:</p>
<blockquote><p>Tres heteras te hacen ofrenda de estos juguetes,<br />
Cipris dichosa, cada una por su respectiva labor;<br />
Eufro ofrece por sus nalgas éste, Clío este otro<br />
por la forma lícita, la tercera Atis por el cielo de su boca.<br />
Por ellos envía a la primera los beneficios, señora, sodomitas,                            5<br />
a la segunda los femeninos y a la tercera los demás.[3]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Como ya se ha dicho, en el libro VI de la <em>Antología Palatina</em> se recogen epigramas votivos, algunos auténticos, otros no. Esta vez se trata de tres prostitutas que presentan a la diosa Afrodita exvotos representativos de sus particulares habilidades eróticas (el coito anal, el vaginal y la felación).[4] El poeta pide, en su nombre, la recompensa correspondiente al respectivo exvoto. Acerca de las tres especialidades amatorias[5] veremos un poco más adelante unos epigramas de Tucidio Galo y de Nicarco.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/11/pp0-pompeya.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="aligncenter size-full wp-image-6184" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/11/pp0-pompeya.jpg" alt="" width="499" height="402" /></a></p>
<h2></h2>
<h2>Cuanto abarca el universo</h2>
<p style="text-align: justify;">Marco Argentario[6] vivió entre los siglos I a. C. y el I d. C.; podría ser el Argentario que se dedicó a la declamación y que encontramos citado en la obra de Séneca el Viejo. Poemas suyos fueron incluidos en la <em>Corona</em> de Filipo, una antología de epigramas elaborada en el I d. C. y después refundida en la <em>Antología Palatina</em>. En su libro V se puede leer una docena de poemas de Marco Argentario; entre ellos éste, dedicado a una prostituta llamada Menófila:</p>
<blockquote><p>Dicen que entre las golfas otro es el mundo de Menófila,<br />
otro, porque cata todo vicio.<br />
Mas id, caldeos, a su vera, pues su cielo<br />
alberga dentro el perro y los gemelos.[7]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En otros poemas de la <em>Antología</em> que tratan de temas cercanos, se emplea una imaginería variada para la actividad sexual: la carrera, la equitación o la marina. En éste, en cambio, tenemos un contexto astrológico, ya desde el propio nombre de la protagonista, Menófila, “la amiga de la luna”, que tiene un universo propio. Los caldeos, habitantes de las tierras al suroeste de Babilonia, o al menos ciertos sacerdotes babilonios así llamados, tenían fama de astrólogos; este universo propio acoge en su cielo constelaciones como el perro de Orión y los gemelos (la que actualmente llamamos Géminis). Pero todo tiene doble sentido, porque el cielo es el cielo del paladar, la boca de Menófila (como en VI 17, el epigrama atribuido a Luciano que traducíamos más arriba), mientras que los gemelos representan los testículos y el perro es el pene.[8]</p>
<h2>Su especialidad no es el baile</h2>
<p style="text-align: justify;">Como Marco Argentario, Automedonte,[9] que vivió entre los siglos I a. C. y I d. C., fue incluido en la <em>Corona</em> de Filipo. Se conserva una docena de epigramas suyos, entre los cuales se cuenta éste:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">A la bailarina de Asia, a ésa que se mueve<br />
con gesto pícaro desde la punta de sus uñas delicadas,<br />
celebro, no porque se apasione tanto, no porque ponga<br />
así o asá delicadamente sus manos delicadas,<br />
sino porque sabe bailar incluso sobre una clavija                                           5<br />
gastada, y no evita las arrugas de la vejez.<br />
Besa con la lengua, estimula, abraza; y si levanta sobre ti<br />
sus piernas, sacará tu tranca del Hades.[10]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Bailarinas, flautistas y citaristas, que acompañaban a los hombres en el banquete, tenían fama de mujeres fáciles; en todo caso, el <em>lemma</em>[11] del epigrama no deja lugar a dudas: εἰς πόρνην ὀρχηστρίδα, “a una bailarina puta”. La bailarina asiática, cuyo arte alaban los dos primeros dísticos del epigrama, recibe alabanzas por su dominio de la danza, pero sobre todo porque emplea sus técnicas carnales incluso con los ancianos: es tan efectiva, que puede conseguir erecciones en casos desesperados (al reino de Hades descendían, como es sabido, los difuntos). La “clavija gastada” del v. 5 representa metafóricamente el miembro viril del viejo; en este contexto podemos pensar, y no sería una idea descabellada, que las “arrugas de la vejez” del verso siguiente quizá representen el pene arrugado. En cuanto a la expresión “levanta sobre ti sus piernas”, estamos también ante un doble sentido, pues puede entenderse que es aplicada al baile, pero también al acto sexual. Finalmente, el sustantivo κορύνη, que hemos traducido por “tranca”, designa habitualmente una maza como la de Hércules, pero aquí tiene otro significado, el miembro viril.[12]</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/11/pp1-02-juicio-de-paris.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="aligncenter size-full wp-image-6183" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/11/pp1-02-juicio-de-paris.jpg" alt="" width="602" height="800" /></a></p>
<h2 style="text-align: justify;"></h2>
<h2 style="text-align: justify;">Concurso de entrepiernas</h2>
<p style="text-align: justify;">A Rufino[13] se le ha situado entre finales del siglo I d. C. y el siglo IV, y es responsable de una treintena de poemas del libro V de la <em>Antología Palatina</em>. Escogemos una composición suya que trata de un concurso de belleza; el cuarto dístico no se ha conservado:</p>
<blockquote><p>Entre ellas riñeron Ródope, Mélite y Rodoclea:<br />
“De las tres, ¿cuál tiene el más poderoso muslo?”<br />
Y juez me eligieron; como diosas, admirables,<br />
quedaron desnudas de pie, rociadas de néctar.<br />
Y de Ródope brillaba el centro de los muslos venerable,                                        5<br />
cual rosas, abierto por un fuerte céfiro&#8230;<br />
Mas el delicado centro de Rodoclea era igual que cristal,<br />
cual en un templo una imagen recién labrada.<br />
Pero, conociendo claramente los sufrimientos de Paris por el juicio,<br />
juntas a las tres como inmortales en seguida coroné.[14]                                   10</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Este epigrama presenta un concurso de belleza, en que tres mujeres compiten por la hermosura de sus muslos, o mejor dicho, de lo que se encuentra entre ellos, como se dice muy explícitamente en el v. 5. Se nos dan los nombres de las tres protagonistas, Ródope, Mélite (el dístico dedicado a ésta es lo que falta) y Rodoclea, el primero y el último relacionados con la palabra que en griego significa “rosa” y el segundo nombre con el sustantivo que designa la miel.[15]</p>
<p style="text-align: justify;">El poema contiene algunos juegos de palabras más o menos maliciosos; en el v. 2 hay un juego de palabras intraducible, puesto que en lugar de escribir μηρίον, la palabra que se emplea para “muslo”, se escribe μηριόνης, justo como el nombre del héroe de la <em>Ilíada</em>, Meriones, y le añade un epíteto, el comparativo κρείσσονα, más adecuado para un héroe épico que para los muslos de las prostitutas.[16] También se puede considerar que hay una alusión maliciosa en el v. 4, donde se podría pensar que las mujeres han sido “rociadas de néctar”, aunque figuradamente.[17] En los dos dísticos siguientes se produce el contraste entre las vulvas de Ródope y de Rodoclea (recordemos que faltan los dedicados a Mélite): la muy honrada (probablemente por sus muchos visitantes) de la primera, rosada y abierta, contrasta con la blancura y delicadeza de la segunda, acaso virgen, si conferimos importancia a la alusión al cristal y a la parafernalia estatuaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, el protagonista da por vencedoras a las tres, habida cuenta de la experiencia de Paris (su decisión acarreó la destrucción de Troya, de su familia y su propia muerte). En la última palabra del poema, συνεστεφάνουν, “juntas coroné”, tal vez debamos ver un doble sentido, pues un sustantivo relacionado con este verbo, στεφάνη, es usado en terminología médica para el esfínter anal y para la corona del glande.[18]</p>
<p style="text-align: justify;">Rufino es además autor de otro poema sobre un concurso:</p>
<blockquote><p>Las nalgas de tres juzgué yo mismo, pues ellas me eligieron<br />
para mostrar el esplendor desnudo de sus cuerpos.<br />
Y ésta, con el sello de unas sonrisas redondeadas,<br />
florecía en sus glúteos con blanca suavidad;<br />
de ésa, abierta de piernas, se ruborizó la nívea carne,                           5<br />
más roja incluso que una rosa de púrpura;<br />
mientras aquélla, serena, rompía con suave oleaje,<br />
estremeciéndose ella sola en su delicada piel.<br />
Si el juez de las diosas hubiera contemplado estas nalgas,<br />
ni tan sólo mirar hubiera querido las anteriores.[19]                         10</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Así pues, Rufino presenta el concurso de nalgas desnudas de tres mujeres, bajo la capa del mitológico juicio de Paris; en ese relato Paris declara a Afrodita la más bella por encima de Atenea y Hera. No en vano se cuenta que la diosa del amor se desnudó ante el joven troyano y le ofreció, si era la ganadora, una mujer como ella. Rufino, si bien ensalza las bellezas de las tres mujeres, se abstiene de escoger a una, aunque considera que el propio Paris las hubiese preferido a las diosas que juzgó.</p>
<p style="text-align: justify;">Este juicio de culos podría haberse inspirado en un relato de época helenística sobre las Calipigias, las “Culibellas”, dos hermanas de Siracusa que discutían acerca de quién tenía las nalgas más bellas; se hicieron famosas y encontraron ricos esposos. Edificaron un templo en honor de Afrodita para agradecerle su fortuna.[20] Por su parte, el epigramatista Agatías (<em>AP</em> V 222) hace alusión a un concurso de belleza, mientras que Paulo el Silenciario (<em>AP</em> V 244) corona a la ganadora de un certamen de besos. También Alcifrón (IV 14) relata en sus cartas una competición de nalgas entre unas prostitutas llamadas Mirrina y Triálida, además de certámenes de cinturas y pechos.</p>
<h2></h2>
<h2>Lide, especialista en cuartetos</h2>
<p style="text-align: justify;">También es de fecha insegura Tucidio Galo,[21] aunque el epigrama que se le atribuye no es corriente:</p>
<blockquote><p>La que sirve a tres hombres en el acto, Lide, soy:<br />
a uno más arriba del vientre, a otro en él y a otro detrás;<br />
acojo al amante de los chicos, al mujeriego y al maltratador.<br />
Si traes prisa, aunque vengas con dos más, no te detengas.[22]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Podríamos decir que se trata del anuncio de una prostituta -y tal vez sería posible encontrar textos parecidos en las paredes de determinados lugares antiguos o modernos-, en que la protagonista, Lide, se ofrece para hacer el amor con tres hombres a la vez, complaciendo sus diversas inclinaciones; el “maltratador” del v. 3. (φιλυβριστήν) significa literalmente “aficionado a la violencia desenfrenada”, aunque, teniendo en cuenta el v. 2, tendría que referirse al que es objeto de una felación.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-6182" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/11/pp1-02-HetaeraOlisbos.jpg" alt="" width="622" height="611" /></p>
<h2></h2>
<h2>Con la vieja somos cuatro</h2>
<p style="text-align: justify;">Nicarco pertenece al I d. C., según testimonio de Diogeniano que lo incluyó en su antología. Traducimos un poema que guarda cierta relación temática con el anterior:</p>
<blockquote><p>Una vez, Hermógenes, yo y Cleobulo, conducíamos<br />
a una Cipris común a la única Aristodice;<br />
a mí precisamente me tocó habitar en su canosa mar.<br />
Pues nos la repartimos: cada uno a su parte, no todo de todos,<br />
Y Hermógenes recibió la odiosa morada anchurosa                                    5<br />
y remota, deslizándose en un paraje ignoto,<br />
donde las riberas de los difuntos e higueras golpeadas por el temporal<br />
se agitan con el soplo de vientos ominosos.<br />
Y por un Zeus ten a Cleobulo, a quien ascender al cielo,<br />
llevando en su mano el fuego humeante, tocó.                                          10<br />
Y la tierra quedaba como un bien común, pues en ella<br />
echamos una estera y así nos repartimos a la vieja.[23]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El epigrama trata de la forma en que el protagonista, acompañado por dos amigos, Hermógenes y Cleobulo, se distribuyen las zonas erógenas de una vieja prostituta.[24] El autor establece un paralelismo entre los tres personajes y los dioses Zeus, Hades y Posidón, que se repartieron mediante un sorteo el mundo, después de someter a las divinidades de la generación anterior, los Titanes. Pero además, y sobre todo, Nicarco parodia un pasaje homérico en que Posidón dirige la palabra a Iris:</p>
<blockquote><p>Pues tres somos los hermanos hijos de Crono que concibió Rea,<br />
Zeus y yo, y el tercero Hades, que reina sobre los difuntos.<br />
En tres partes quedó todo dividido, y cada uno consiguió un honor;<br />
así, a mí me tocó habitar siempre en el canoso mar,<br />
realizado el sorteo; Hades recibió el oscuro poniente<br />
y a Zeus correspondió el ancho cielo entre el éter y las nubes;<br />
y aún quedó como bien común la tierra y el alto Olimpo.[25]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Del mismo modo que a Posidón le correspondió el mar, al protagonista le toca el “canoso mar” de la vieja, metáfora que designa su pubis (la expresión remite al lector a la fraseología homérica, pues calca el verso 190). A Hermógenes le corresponden las nalgas, mientras que Cleobulo recibe en suerte la boca, “el cielo” en el texto;[26] en cuanto al “fuego humeante” que Hermógenes lleva en su mano, no podemos imaginar sino que se refiere a su pene.</p>
<h2>Conclusión</h2>
<p style="text-align: justify;">Los autores reunidos en esta pequeña recopilación (Luciano de Samósata, Marco Argentario, Automedonte, Rufino, Tucidio Galo y Nicarco) vivieron a partir del siglo II a. C.; sin perder de vista el trabajo de los poetas anteriores, tratan de ir más allá, de dar otra vuelta de tuerca a un tema, de aportar nuevas imágenes o puntos de vista.</p>
<p style="text-align: justify;">En estos pocos poemas encontramos metáforas e imágenes variadas usadas para el acto sexual o los genitales: la astrología, el clavo, la tranca, la flor&#8230; También quedan ilustradas situaciones diversas como la ofrenda, la danza, el concurso de belleza o el acto sexual, siempre en el contexto de la prostitución o de la relación con las heteras.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro aspecto que conviene destacar en esta poesía es el hecho de que los poetas producen variaciones sobre un mismo tema. Un buen ejemplo puede verse en el poema de Tucidio Galo sobre Lide y el de Nicarco sobre los tres amantes de la prostituta vieja: la concisión y la arrogancia de la Lide de Tucidio contrastan fuertemente con el empacho mitológico y la prolijidad del poema de Nicarco.</p>
<p style="text-align: justify;">El mito, omnipresente en la poesía griega, aporta buenos motivos para la parodia: el juicio de Paris, el nombre de Meriones y el reparto del universo entre los dioses Olímpicos.</p>
<h2></h2>
<h2>Notas</h2>
<p style="text-align: justify;">[1] La <em>Antología Palatina</em> es una voluminosa recopilación de epigramas griegos realizada en el siglo XI a partir de otros florilegios; al respecto pueden resultar de interés como fuente de información y punto de partida para otros estudios las introducciones de M. Fernández Galiano (<em>Antología Palatina I. Epigramas helenísticos</em>, Madrid, 1978), de G. Galán Vioque y M. A. Márquez Guerrero (<em>Epigramas eróticos griegos. Antología Palatina [Libros V y XII],</em> Madrid, 2001), de G. Galán Vioque (<em>Antología Palatina II. La guirnalda de Filipo</em>, Madrid, 2004) y de P. Waltz (<em>Anthologie Grecque. Anthologie Palatine [Livres I-IV],</em> París, 1960).<br />
[2] Como presentación de la vida y obra de Luciano se puede consultar la introducción general de J. Alsina en <em>Luciano. Obras, </em>I, Madrid, 1981, p. 7-70. También resultan de interés general algunos artículos de <em>Lucian of Samosata, greek writer and roman citizen</em>, F. Mestre y P. Gómez (eds.), Barcelona, 2010. Sus epigramas fueron reunidos por M. D. MacLeod en el tomo IV de <em>Luciani Opera</em>, Oxford, 1987, p. 411-431.<br />
[3] VI 17: αἱ τρισσαί τοι ταῦτα τὰ παίγνια θῆκαν ἑταῖραι, | Κύπρι μάκαιρ᾽, ἄλλης ἄλλη ἀπ᾽ ἐργασίης· | ὧν ἀπὸ μὲν πυγῆς Εὐφρὼ τάδε, ταῦτα δὲ Κλειὼ | ὡς θέμις, ἡ τριτάτη δ᾽ Ἀτθὶς ἀπ᾽ οὐρανίων. | ἀνθ᾽ ὧν τῇ μὲν πέμπε τὰ παιδικά, δεσπότι, κέρδη, | τῇ δὲ τὰ θηλείης, τῇ δὲ τὰ μηδετέρης.<br />
[4] Dentro del contexto erótico abundan los epigramas de temática votiva, particularmente en el libro V de la <em>Antología Palatina</em>: así V 199, obra de Hédilo, en que se consagran a Afrodita las prendas de una hetera llamada Aglaonice; V 200, de autor desconocido, en que se dedican a Príapo las prendas de la joven Alexo; V 201, también anónimo, consagración a Afrodita de un instrumento musical; V 202, epigrama de Asclepíades de Samos o de Posidipo, en que una hetera consagra unas riendas y una fusta que le dieron la victoria en una competición erótica; V 203, composición de Asclepíades, en que una hetera consagra a Afrodita un elemento que le servía para excitar a sus compañeros durante el acto sexual. También en otros libros se refieren asuntos semejantes, por ejemplo en VI 210 (epigrama tal vez obra de Filitas, consagración de diversos objetos -uno de ellos innombrable, según dice su autor- por parte de la hetera Niciade), en IX 332 (poema de Nóside, en que se hace referencia a una estatua de Afrodita dedicada por la hetera Poliárquide) o en XIII 24 (ofrendas varias a Afrodita por parte de la hetera Simon, epigrama de Calímaco).<br />
[5] Sobre el sentido de “cielo”, cf. <em>AP</em> V 105 (el epigrama de Marco Argentario que se traduce seguidamente).<br />
[6] Sobre Marco Argentario, cf. S. G. P. Small, <em>The epigrams of Marcus Argentarius: Introduction, revised text, commentary</em>, tesis doctoral, Universidad de Cincinnati, 1942; G. Galán Vioque, <em>Antología Palatina II. La guirnalda de Filipo</em>, Madrid, 2004, p. 229-230, n. 654.<br />
[7] V 105: ἄλλος ὁ Μηνοφίλας λέγεται παρὰ μαχλάσι κόσμος, | ἄλλος, ἐπεὶ πάσης γεύεται ἀκρασίης. | ἀλλ᾽ ἴτε Χαλδαῖοι κείνης πέλας· ἦ γὰρ ὁ ταύτης | οὐρανὸς ἐντὸς ἔχει καὶ κύνα καὶ διδύμους.<br />
[8] La metáfora del perro se encuentra en otros lugares, cf. <em>AP</em> V 242 (epigrama de Eratóstenes el escolástico). Cf. J. Henderson, <em>The Maculate Muse</em>, Yale, 1991 (2ª edición), p. 127.<br />
[9] Sobre Automedonte, cf. R. Höschele, “Dirty Dancing. A Note on Automedon AP 5.129”, <em>Mnemosyne</em> 59 (2006), 592-595; P. G. Maxwell-Stuart, “Automedon, the mordant wit”, <em>ZAnt</em>, 24 (1974), 73-88.<br />
[10] V 129: τὴν ἀπὸ τῆς Ἀσίης ὀρχηστρίδα, τὴν κακοτέχνοις | σχήμασιν ἐξ ἁπαλῶν κινυμένην ὀνύχων, | αἰνέω, οὐχ ὅτι πάντα παθαίνεται, οὐδ᾽ ὅτι βάλλει | τὰς ἁπαλὰς ἁπαλῶς ὧδε καὶ ὧδε χέρας· | ἀλλ᾽ ὅτι καὶ τρίβακον περὶ πάσσαλον ὀρχήσασθαι | οἶδε, καὶ οὐ φεύγει γηραλέας ῥυτίδας. | γλωττίζει, κνίζει, περιλαμβάνει· ἢν δ᾽ ἐπιρίψῃ | τὸ σκέλος, ἐξ ᾄδου τὴν κορύνην ἀνάγει. De todos modos, la alusión a las uñas también se podría traducir por “desde su más tierna infancia”, cf. Plutarco, <em>Mor</em>. 3c. Véase A. Cameron, “Tener unguis”, <em>CQ</em> 15 (1965), 80-83.<br />
[11] Los <em>lemmata</em> son unos breves títulos, que suelen informar del argumento del epigrama y que se encuentran en el propio texto o en los márgenes; son obra de distintas manos en el manuscrito principal que ha conservado la <em>Antología Palatina</em>, el <em>Palatinus</em> <em>23</em> y su segunda parte el <em>Parisinus suppl. gr. 384</em>.<br />
[12] Quizá la metáfora de la clavija para el órgano sexual masculino sea corriente, cf. Aristófanes, <em>Ec</em>. 1020. Sobre el levantamiento de piernas, cf. Aristófanes, <em>Pax</em> 332 (en el baile); <em>Ec</em>. 265 (en el sexo). Para κορύνη en el sentido de pene, cf. Nicandro, <em>Alex</em>. 409. Sobre trancas y estacas, cf. Marcial VI 49; <em>vid. et.</em> J. Henderson,<em> The Maculate Muse</em>, Yale, 1991 (2ª edición), p. 119, n. 60.<br />
[13] Sobre Rufino, cf. D. Page, <em>The Epigrams of Rufinus edited with an Introduction and Commentary</em>, Cambridge, 1978.<br />
[14] V 36: Ἤρισαν ἀλλήλαις Ῥοδόπη, Μελίτη, Ῥοδόκλεια, | τῶν τρισσῶν τίς ἔχει κρείσσονα μηριόνην, | καί με κριτὴν εἵλοντο· καὶ ὡς θεαὶ αἱ περίβλεπτοι | ἔστησαν γυμναί, νέκταρι λειβόμεναι. |Καὶ Ῥοδόπης μὲν ἔλαμπε μέσος μηρῶν πολύτιμος | οἷα ῥοδὼν πολλῷ σχιζόμενος ζεφύρῳ&#8230; | τῆς δὲ Ῥοδοκλείης ὑάλῳ ἴσος ὑγρομέτωπος | οἷα καὶ ἐν νηῷ πρωτογλυφὲς ξόανον. | ἀλλὰ σαφῶς, ἃ πέπονθε Πάρις διὰ τὴν κρίσιν, εἰδὼς | τὰς τρεῖς ἀθανάτας εὐθὺ συνεστεφάνουν.<br />
[15] De todos modos, Rufino dedica algún poema a Rodoclea (AP V 73, 74), a Ródope (V 92) y a Mélite (V 94).<br />
[16] Para este juego de palabras con el nombre de Meriones parece probable que Rufino se inspirara en un epigrama de Antípatro de Sidón (<em>AP</em> XII 97, 2).<br />
[17] Para esta metáfora, que aquí representaría el semen, cf. J. Henderson, <em>The Maculate Muse</em>, Yale, 1991 (2ª edición), p. 145 y n. 194.<br />
[18] Cf. <em>LSJ</em>, s. v. στεφάνη, I 3 c. También se juega con ese doble sentido en <em>AP</em> XII 8 (epigrama de Estratón).<br />
[19] V 35: Πυγὰς αὐτὸς ἔκρινα τριῶν· εἵλοντο γὰρ αὐταὶ | δείξασαι γυμνὴν ἀστεροπὴν μελέων. | καί ῥ&#8217; ἡ μὲν τροχαλοῖς σφραγιζομένη γελασίνοις | λευκῇ ἀπὸ γλουτῶν ἤνθεεν εὐαφίῃ· | τῆς δὲ διαιρομένης φοινίσσετο χιονέη σὰρξ | πορφυρέοιο ῥόδου μᾶλλον ἐρυθροτέρη· | ἡ δὲ γαληνιόωσα χαράσσετο κύματι κωφῷ, | αὐτομάτη τρυφερῷ χρωτὶ σαλευομένη. | εἰ ταύτας ὁ κριτὴς ὁ θεῶν ἐθεήσατο πυγάς, | οὐκέτ&#8217; ἂν οὐδ&#8217; ἐσιδεῖν ἤθελε τὰς προτέρας.<br />
[20] Según lo recoge Ateneo (XII 554cd; cf. XIII 609e-610a; Clemente de Alejandría, <em>Prot</em>. II 39, 3), lo cuentan Arquelao del Quersoneso y Cércidas de Megalópolis, autores del III a. C. Sobre estos concursos, cf. J. F. Martos, <em>Desde Lesbos con amor. Homosexualidad femenina en la Antigüedad</em>, Madrid, 1996, p. 21 y n. 2.<br />
[21] Sobre este poeta no se sabe nada más, pues incluso el nombre parece inseguro.<br />
[22] V 49: ἡ τρισὶ λειτουργοῦσα πρὸς ἓν τάχος ἀνδράσι Λύδη, | τῷ μὲν ὑπὲρ νηδύν, τῷ δ᾽ ὑπό, τῷ δ᾽ ὄπιθεν, | εἰσδέχομαι φιλόπαιδα, γυναικομανῆ, φιλυβριστήν. | εἰ σπεύδεις, ἐλθὼν σὺν δυσί, μὴ κατέχου.<br />
[23] XI 328: τὴν μίαν Ἑρμογένης κἀγώ ποτε καὶ Κλεόβουλος | ἤγομεν εἰς κοινὴν κύπριν Ἀριστοδίκην· | ἧς ἔλαχον μὲν ἐγὼ πολιὴν ἅλα ναιέμεν αὐτός· | εἷς γὰρ ἕν, οὐ πάντες πάντα, διειλόμεθα. | Ἑρμογένης δ᾽ ἔλαχε στυγερὸν δόμον εὐρώεντα, | ὕστατον, εἰς ἀφανῆ χῶρον ὑπερχόμενος, | ἔνθ᾽ ἀκταὶ νεκύων, καὶ ἐρινεοὶ ἠνεμόεντες | δινεῦνται πνοιῇ δυσκελάδων ἀνέμων. | Ζῆνα δὲ θὲς Κλεόβουλον, ὃς οὐρανὸν εἰσαναβαίνειν, | τὸ ψολόεν κατέχων ἐν χερὶ πῦρ, ἔλαχεν. | γῆ δ᾽ ἔμενε ξυνὴ πάντων ψίαθον γὰρ ἐν αὐτῇ | στρώσαντες, τὴν γραῦν ὧδε διειλόμεθα.<br />
[24] No sabríamos decir si la elección de la anciana se debe a la falta de dinero (cf. Marcial XI 87; <em>AP</em> XI 65 [Parmenión]), a su handicap sexual (cf. Marcial III 32) o a lo grotesco de la situación (<em>AP</em> V 38 [Nicarco]). No obstante, según la apreciación de los poetas, hay ancianas con gran atractivo sexual, cf. <em>AP</em> V 53 (Filodemo de Gádara), VII 217 (Asclepíades de Samos).<br />
[25] Il. XV 187-193: τρεῖς γάρ τ᾽ ἐκ Κρόνου εἰμὲν ἀδελφεοὶ οὓς τέκετο Ῥέα | Ζεὺς καὶ ἐγώ, τρίτατος δ᾽ Ἀΐδης ἐνέροισιν ἀνάσσων. | τριχθὰ δὲ πάντα δέδασται, ἕκαστος δ᾽ ἔμμορε τιμῆς· | ἤτοι ἐγὼν ἔλαχον πολιὴν ἅλα ναιέμεν αἰεὶ | παλλομένων, Ἀΐδης δ᾽ ἔλαχε ζόφον ἠερόεντα, | Ζεὺς δ᾽ ἔλαχ᾽ οὐρανὸν εὐρὺν ἐν αἰθέρι καὶ νεφέλῃσι· | γαῖα δ᾽ ἔτι ξυνὴ πάντων καὶ μακρὸς Ὄλυμπος.<br />
[26] Sobre esta metonimia, cf. <em>supra</em> el poema que dedica Marco Argentario a Menófila.</p>
<h2>Ilustraciones</h2>
<p>1.<em> </em>Casa del Centenario, Pompeya, siglo I d. C.</p>
<p>2. <em>El Juicio de Paris</em> (1599) de Hendrick Van Balen el viejo (Gemäldegalerie, Berlín)</p>
<p>3. Hetera con dos <em>olisboi</em> (cerámica de figuras rojas)</p>
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		<title>Lecturas para el verano de 2011</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Jun 2011 23:28:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologia]]></category>
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		<description><![CDATA[En este artículo se comentan una excepcional traducción de una tragedia excepcional, una obra monumental sobre las plantas en el mundo antiguo, un diccionario -sui generis- de mitología, un libro sobre la ciudad de Pompeya y una recopilación de curiosidades romanas.
Al final de este trabajo se encontrará una lista no exhaustiva con otras novedades bibliográficas, donde incluimos los correspondientes enlaces a las páginas de las editoriales para los lectores que precisen de más información.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En este artículo se comentan una excepcional traducción de una tragedia excepcional, una obra monumental sobre las plantas en el mundo antiguo, un diccionario -<em>sui generis</em>- de mitología, un libro sobre la ciudad de Pompeya y una recopilación de curiosidades romanas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final de este trabajo se encontrará una lista no exhaustiva con otras novedades bibliográficas, donde incluimos los correspondientes enlaces a las páginas de las editoriales para los lectores que precisen de más información.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-01-renoir.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="aligncenter size-medium wp-image-5294" title="lecturas-01-renoir" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-01-renoir-228x300.jpg" alt="" width="228" height="300" /></a></p>
<h2>1. Ésquilo, <em>Los persas, </em>versión rítmica de Agustín García Calvo, Zamora, 2010, 68 páginas.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Valgan estas primeras líneas para manifestar la admiración de quien esto escribe hacia García Calvo por su labor al frente de la editorial Lucina, donde, desde hace bastantes años, han visto la luz, además de creaciones suyas, traducciones y estudios muy valiosos.</p>
<p style="text-align: justify;">La breve introducción con que es presentada la obra resultará interesante, pues el autor relata su larga relación con el tema, y se detiene en la rara naturaleza del teatro griego y en particular de <em>Los Persas </em>de Esquilo, subrayando aquello que tiene de chocante: el coro, la métrica, el canto, el tiempo y el espacio.</p>
<p style="text-align: justify;">Veamos primero algunos aspectos discutibles de esta versión. Los neologismos creados para encajar en el verso y reflejar los compuestos griegos pueden parecer superfluos y extraños: “mildorado” (p. 21) trata de trasladar el πολυχρύσου del v. 9, “malagorero” (p. 21) refleja el κακόμαντις (v. 10), “torriarrasadoras” (p. 24) para πυργοδαΐκτους (v. 104), etc. En algún caso, las necesidades de la traducción provocan juegos de palabras que no están en el original griego: “y en cuenta sin cuento” (p. 22) produce un efecto etimológico que no está en πλῆθός τ&#8217; ἀνάριθμοι (v. 40). En cambio, otros juegos etimológicos quedan bien reflejados, como “¿qué penas pena esta nación?” (p. 49) en griego τίνα πόλις πονεῖ πόνον; (v. 682).</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, se encuentra algún anacronismo como “los ángeles de la guarda” (p. 28) para traducir ἀποτρόποισι δαίμοσιν (v. 203), “las divinidades que apartan el mal”. Y alguna vez se pierde alguna imagen valiosa: “Y de la sal malmordidos, ¡auh! |los desuellan las mudas, ¡ehe eh!, | crías de la mar brava, ¡oh oh ah!” (p. 44) pierde una bella expresión, πρὸς ἀναύδων | ἠέ παίδων τᾶς ἀμιάντου (v. 576-577), “los mudos hijos de lo impoluto” (se refiere a los peces, los mudos, nacidos en el mar, que permanece sin mancha). También puede parecer extraño traducir por “¡Oh, guay! ¡Oh, guay!” (p. 64) los alaridos de dolor, ya que, si bien <em>guay </em>equivalía a <em>ay </em>en tiempos pretéritos, hoy en día suena a otra cosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Conviene anotar dos carencias de la publicación: en ningún lugar se menciona la edición del texto que ha seguido García Calvo, y, por otra parte, se echan de menos algunas notas a pie de página, que aclaren mínimamente al lector profano algún detalle, por ejemplo, qué significa ese “Yerra”, que aparece en la p. 25 y siguientes.</p>
<p style="text-align: justify;">Un detalle muy positivo, a nivel formal, de la versión rítmica es que las distintas formas de ejecución (partes declamadas, habladas, recitadas y cantadas) son señaladas al margen. Asimismo es de celebrar el uso de arcaísmos y palabras inusuales como “retiñir” (p. 25), “garrida” (p. 26), “cuidos” (p. 27), “sumidad” (p. 35), etc. La traducción rítmica presenta muchos hallazgos eufónicos y económicos: “mas es por los ojos el temor: | que ojo de la casa estimo la presencia del señor” (p. 27) vierte el griego ἀμφὶ δ&#8217; ὀφθαλμῶι φόβος· | ὄμμα γὰρ δόμων νομίζω δεσπότου παρουσίαν (v. 168-169).</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, hay que advertir a los lectores sobre la peculiar ortografía de García Calvo (nadie entienda mis palabras como una crítica): a lo largo de estas páginas encontraremos “Ésquilo”, “Sofoclés”, “pués”, “mostruos”, “tí”, “ví”, “fué” y “espediciones”, entre otras formas que no son erratas ni descuidos, sino el resultado de una forma particular de entender la ortografía. <a href="http://www.editoriallucina.es/cms/index.php/catalogo-editorial?task=view&amp;id=85&amp;catid=94" target="_blank">ENLACE</a></p>
<p style="text-align: justify;">
<h2 style="text-align: justify;">2. S. Segura Munguía y J. Torres Ripa, <em>Historia de las plantas en el mundo antiguo</em>, Bilbao-Madrid, 2009, 478 páginas.</h2>
<p style="text-align: justify;">Tras una presentación sobre el nacimiento y desarrollo de este volumen, que tiene su origen en el libro <em>Los jardines en la Antigüedad </em>(Bilbao-Madrid, 2005, <a href="http://www.deusto-publicaciones.es/ud/paginas/vendidos/vendido_01_c.html" target="_blank">ENLACE</a>), nos introducimos en el primer capítulo (“Las plantas y los jardines en la Antigüedad”, p. 17-77), que está dedicado a los orígenes de los jardines, las plantas en la Biblia y en el Antiguo Egipto, los primeros escritores naturalistas (donde explica con detalle el contenido de las obras antiguas sobre la agricultura y las plantas, p. 52-61), los árboles y las plantas en la literatura greco-latina, y los jardines en la cultura griega y en Roma.</p>
<p style="text-align: justify;">El capítulo II (p. 78-199) trata de los árboles: árboles sagrados, coníferas, de hoja caediza, de hoja persistente, palmeras y árboles frutales. En total, son objeto de atención más de cincuenta especies. El tercer capítulo (p. 200-263) se ocupa de las plantas arbustivas (arbustos y semiarbustos, plantas industriales y trepadoras), con unas cuarenta especies estudiadas. El capítulo IV (p. 264-395) está consagrado a las plantas herbáceas y vivaces, las plantas aromáticas y las especias, las plantas bulbosas, las plantas acuáticas, las gramíneas, las plantas venenosas y las mágicas. Se estudian casi cien especies.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el capítulo II al IV se recoge una inmensa documentación sobre cada planta: la taxonomía moderna, sus nombres antiguos y actuales, etimología, papel en la cultura, vínculos mitológicos, descripción, usos terapéuticos, utilidad del fruto, la raíz, la madera, etc. Todo ello se acompaña de textos representativos de las obras de Teofrasto, la <em>Historia natural</em> de Plinio, de Dioscórides, y en menor medida de otros autores como Columela, Virgilio, etc. Las traducciones de estos autores, como se indica en una nota de la p. 14, son obra de Segura Munguía, salvo las versiones de los autores griegos que proceden de los volúmenes correspondientes de la editorial Gredos. La mayor parte de las entradas siguen una ordenación parecida, salvo alguna excepción como la dedicada al muérdago (p. 392), que empieza por su papel en la mitología.</p>
<p style="text-align: justify;">El quinto y último capítulo (p. 396-445), que tiene por asunto las plantas en la cocina romana y que describe el uso de unas cincuenta especies, se basa en las recetas que Apicio da para los vegetales en el <em>De re coquinaria</em>. Todos los apartados están ordenados siguiendo el orden alfabético de la lengua español<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-01.png" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-5288" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-01.png" alt="" width="225" height="301" /></a>a.</p>
<p style="text-align: justify;">El volumen se completa con un glosario (muy abundante y documentado, donde se explica un buen número de tecnicismos que aparecen en el volumen; en él sólo cabe señalar el defecto de que los étimos griegos aparecen transcritos y no en la grafía original), una bibliografía, índices onomásticos de las plantas en español y latín, agradecimientos y procedencia de las ilustraciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Un aspecto destacable y, por supuesto, digno de encomio es la abundancia y calidad de las ilustraciones, unas de gran tamaño, otras menores, monócromas o polícromas. Naturalmente, interesan particularmente al <em>homo urbanus</em>, para quien las plantas constituyen un tema alejado de su experiencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, se han observado muy pocas erratas: “sostercios” por “sestercios” (p. 116), “Les jardins romaines” por “Les jardins romains” (p. 72 y 465). Y se encuentran muy pocas interpretaciones erróneas: en la p. 53 se menciona como ejemplo de la influencia de Teofrasto en Teócrito el hecho de que este autor cita una taza de madera de ciprés, lo cual podría recordar una afirmación de Teofrasto, según el cual la madera de ciprés, incorruptible y adecuada para ser pulida, resulta un buen material. Pero Teócrito pudo haber obtenido la información de la observación directa, de los propios fabricantes o de cualquier otra fuente, supuesto que la madera de ciprés reunía tan buenas cualidades. <a href="http://www.deusto-publicaciones.es/ud/newsletter/historia_plantas.html" target="_blank">ENLACE </a></p>
<p style="text-align: justify;">
<h2 style="text-align: justify;">3. L. A. de Villena, Diccionario de mitos clásicos para uso de modernos, Madrid, 2011, 271 páginas.</h2>
<p style="text-align: justify;">Entre los numerosos diccionarios dedicados a la mitología clásica, este volumen de Luis Antonio de Villena ocupa un lugar especial a causa de la la limitación que pone de manifiesto su título: “para uso de modernos”. En esto se hermana con la <em>Biblioteca de clásicos para uso de modernos</em> del mismo autor publicada en 2008. Es un factor que conviene tener en cuenta a la hora de manejarlo, puesto que se limita a aquello que, a juicio del autor, debiera conocer o necesitaría consultar el “moderno” (término un tanto inquietante por lo que pudiera incluir y excluir). Quizás hubiera sido más adecuado llamarlo “diccionario personal”, como se lee en la p. 31 (“Aquí empieza el diccionario personal”).</p>
<p style="text-align: justify;">El volumen se abre con un prólogo (“Prólogo necesario. Mitología, mitos, familias divinas” se titula), que aborda concisamente las nociones más elementales sobre mito y mitología. En seguida, el prólogo se vuelve diccionario, puesto que dedica un largo apartado a los dioses principales del panteón (p. 13-20); seguidamente de Villena describe a grandes rasgos los principales enfoques con que se han interpretado o estudiado los mitos (p. 20-25), siguiendo la <em>Mitología clásica </em>de A. Ruiz de Elvira. Finalmente, el autor expone en unas breves páginas las fuentes que ha manejado. El prólogo acaba con una frase singular que merecería ocupar un lugar entre las más bellas escritas sobre el tema: “La mitología es necesidad. Además (y unido a ella) es poema. Ansia de más. Luz de belleza” (p. 30).</p>
<p style="text-align: justify;">Pasando ya al diccionario propiamente dicho, anotaremos en primer lugar que reúne, salvo error u omisión, ochenta y ocho entradas, cifra bastante poco elevada en relación con el amplísimo elenco de la mitología antigua. Todas esas entradas tienen una estructura muy parecida; el autor relata las peripecias del personaje mitológico en su versión o sus versiones más conocidas, menciona las principales fuentes antiguas y algunas de las obras modernas escultóricas, pictóricas o literarias en que aparece el personaje mitológico tratado, sin ánimo de exhaustividad como dice el autor (véanse la p. 77 o la p. 94). En ocasiones, de Villena cita además algún trabajo erudito sobre el tema.</p>
<p style="text-align: justify;">La exposición está bien llevada y la lectura resulta grata. No obstante, algunas afirmaciones son sorprendentes por su gratuidad y falta de rigor. Por ejemplo en la p. 10, donde se lee: “¿Qué diferencia puede haber entre María madre de Dios por obra del Espíritu Santo, sin presencia de varón, o la historia de una diosa que nace de la espuma del mar&#8230;?”. No hace al caso la mención de la Virgen María, pero además las diferencias saltan a la vista. Otro ejemplo: en la p. 11 se dice “Caos tiene cuatro hijos: de un lado el Cielo y la Tierra. Y de otro la Noche y el Ponto”, en cambio, en la p. 12 se dice que Urano “engendrado por Gea partenogenéticamente”, sin avisarnos de que hemos cambiado a la versión de la <em>Teogonía </em>de Hesíodo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se lee, por otra parte, alguna interpretación errónea o muy sesgada: el relato sobre Atalanta no tiene implicaciones feministas (p. 64), por más que a de Villena le parezcan evidentes: Atalanta es, como las Amazonas (hablábamos precisamente de esto en nuestro artículo sobre ellas, cf: <a href="http://www.sarasuati.com/amazonas-mito-y-leyenda/" target="_blank">ENLACE</a>), única entre las mujeres y, como tal, es vencida y sometida al yugo de la masculinidad: aquéllas son vencidas por la fuerza, ésta por la astucia, ambas consideradas por los antiguos helenos privilegios del varón.</p>
<p style="text-align: justify;">También se pueden observar algunos despistes. En la p. 85 se dice que el último trabajo de Hércules consistió en matar a Cérbero: no<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-02.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-5286" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-02.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>, simplemente en presentarlo ante Euristeo para después devolverlo a su guarida infernal. En la p. 90 de Villena olvida que Polifemo y los cíclopes vecinos suyos descienden de Posidón y de Toosa, que no todos los cíclopes son hijos de Gea y Úrano. En la p. 149 se lee que Diomedes, rey de Tracia, era dueño de unos caballos, pero en realidad eran yeguas.</p>
<p style="text-align: justify;">Encontramos una redacción descuidada en la p. 245, donde, acerca del drama satírico, se dan a entender cosas que no son: de Villena dice que “muchas tragedias solían terminar con un drama satírico”, cuando la realidad es que el drama satírico seguía a las tres tragedias que presentaba cada autor trágico en los festivales atenienses.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestra lectura hemos hallado algunas erratas, más de las habituales: frecuentes tropiezos con la palabra metamorfosis (p. 26 o p. 57), un “haya” en lugar de “halla”, (p. 80), unas comillas sin cerrar (p. 101), la falta de un interrogante inicial en el enigma de la Esfinge en la versión de Apolodoro (p. 102), “Ars gratia artis” (p. 145: en buen latín el ablativo <em>gratia </em>precede al sustantivo al que rige, de manera que se tendría que decir: “ars artis gratia”), la inexistente νύμφε en vez de νύμφη (p. 199), “de el viento” (p. 265), etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Para acabar, subrayaré que se trata de lectura sugerente más que de un trabajo erudito o una obra de consulta (para este propósito las obras más recomendables siguen siendo el <em>Diccionario de la mitología clásica </em>de C. Falcón Martínez, E. Fernández-Galiano y R. López Melero, el <em>Diccionario de mitología griega y romana </em>de P. Grimal y la <em>Mitología clásica </em>de A. Ruiz de Elvira), un volumen que puede proporcionarnos gratos momentos de ocio con una lectura pausada, buscando, leyendo, mirando o recordando textos y representaciones mitológicas. <a href="http://www.editorialgredos.com/diccionario-de-mitos-clasicos-para-uso-de-modernos_luis-antonio-de-villena_libro-GBNC031-es.html" target="_blank">ENLACE </a></p>
<p style="text-align: justify;">
<h2 style="text-align: justify;">4. M. Romero Recio, <em>Pompeya. Vida, muerte y resurrección de la ciudad sepultada por el Vesubio</em>, Madrid, 2010, 455 páginas.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Se podría decir que éste es un volumen doble, dado que su primera mitad trata del pasado de la ciudad de Pompeya, mientras<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-04.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-5285" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-04.jpg" alt="" width="250" height="366" /></a> que la segunda parte se ocupa de su descubrimiento y del desarrollo de los trabajos arqueológicos, así como de las repercusiones que tuvieron éstos, aspectos que, de una manera que quizá pueda parecer poco atinada, intenta plasmar el subtítulo “Vida, muerte y resurrección de la ciudad sepultada por el Vesubio”. La introducción incide en la razón de la fama de Pompeya, el hecho de que consigue “que el visitante se traslade en el tiempo” (p. 14) y destaca el detalle de que a lo largo de los siglos ha habido tantas Pompeyas como visitantes, dado que la forma de entender, de representar o de imaginar la ciudad ha variado de uno a otro. El propósito de la autora consiste en “que el lector observe cuantas Pompeyas se han gestado desde hace más de doscientos sesenta años” (p. 16).</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, la primera parte del libro se centra en Pompeya durante la Antigüedad, y está estructurada a través de la metáfora en que la ciudad es comparada con un ser vivo, que nace, crece, se desarrolla, sufre y muere. El primer apartado, dedicado a la historia de la ciudad, en la medida en que puede ser reconstruida, empieza con la narración de sus orígenes según la mitología (p. 21-23), hecho que, en cierta manera, puede confundir al lector: los mitos acerca de Pompeya no expresan necesariamente ni la realidad ni el punto de vista de los primeros pobladores ni sus creencias, puesto que esos relatos sólo están atestiguados por autores que vivieron en el siglo IV o más tarde. Por tanto, esas tradiciones deben entenderse como visiones de una ciudad que ya había dejado de existir y que sólo se conocía a través de fuentes escritas.</p>
<p style="text-align: justify;">El resto del capítulo trata de las fases más importantes de la historia de la ciudad hasta su madurez a través de un recorrido por los hallazgos arqueológicos y las fuentes epigráficas. Ese recorrido lleva al lector desde los primeros tiempos en que Pompeya estuvo bajo la influencia griega y etrusca, pasa por la presencia de los samnitas, un pueblo de lengua indoeuropea, y el posible abandono del lugar durante el siglo V, y llega hasta la caída de la ciudad en la órbita de Roma a consecuencia de las guerras samnitas. Después, Pompeya sufrirá los mismos avatares que la ciudad de Roma: las guerras púnicas o la Guerra social, por citar alguno; aunque padecerá sus propias tragedias, como la grave disputa con sus vecinos de Nuceria en el 59 d. C. y el terremoto del año 62.</p>
<p style="text-align: justify;">El capítulo siguiente trata de la vida en la ciudad; explica, de forma bastante vívida por cierto, las principales actividades económicas (la producción de vino y aceite, así como la elaboración de <em>garum </em>parecen las más destacadas, y en torno a ellas se trenzó una compleja red de talleres y negocios de muy variada índole). Después se pasa a la vida doméstica de los pompeyanos con la descripción de algunas casas pompeyanas y el transcurso de la vida en ellas, valiéndose de textos antiguos -como prácticamente sucede en toda esta primera parte del libro-, que hacen referencia a la vida cotidiana de los romanos. Se estudian las diversas estancias de las casas, las prácticas religiosas domésticas, los mosaicos y las pinturas, etc. El siguiente apartado trata de la vida política local para cuya explicación se cuenta con el testimonio de inscripciones y grafitos. A continuación, se pasa revista a las diversiones de la ciudad: termas y palestras, juegos de gladiadores y teatro. Posteriormente se dedican unas páginas a la vida religiosa con un repaso a las principales actividades de este tipo atestiguadas en Pompeya. El capítulo acaba con las repercusiones que tiene la muerte en la ciudad: las ceremonias fúnebres y los enterramientos.</p>
<p style="text-align: justify;">La segunda mitad del volumen trata de la visión moderna de Pompeya. Se inicia, como es natural, con el relato minucioso de las excavaciones desde su comienzo en el siglo XVIII hasta nuestros días. El siguiente capítulo se ocupa de los visitantes ilustres que tuvo la ciudad (Goethe, Stendhal, Chateaubriand, Dickens), pero sobre todo de los españoles (Moratín, el duque de Rivas, Alarcón, Valera, Pérez Galdós, Blasco Ibáñez, Unamuno y otros de menor renombre). A continuación, se pasa revista a la repercusión de la ciudad en la literatura, las artes decorativas (cerámica y porcelana, decoración de interiores, etc.), la pintura, el teatro, la ópera, el cine y la televisión, haciendo hincapié en sus repercusiones en España.</p>
<p style="text-align: justify;">Las aproximadamente doscientas notas del libro se reúnen al final (junto con una bibliografía suficiente), una ubicación incómoda para el lector interesado. El número de notas parece, por otra parte, escaso, si se tiene en cuenta el tamaño del volumen y la abundancia de fuentes y materiales consultados. Resulta por demás sorprendente que Romero Recio deje en el anonimato a los autores de diversas teorías y opiniones acerca de Pompeya; así, este volumen hubiera podido servir de punto de partida para profundizar en las cuestiones pompeyanas. Por ejemplo, las p. 181-182 tratan de un terremoto que causó graves daños en el año 62 o 63 d. C.; se alude a varias teorías y a la existencia de diversos partidarios de una u otra fecha, pero no se menciona a ninguno. Tenemos también una treintena de buenas fotografías fuera de texto que reproducen imágenes de los hallazgos arqueológicos de Pompeya y algunas obras relacionadas con la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de un libro muy cuidado en el que apenas se observan erratas (“plasmanron” en la p. 207, “se rebelan” en lugar de “se revelan” p. 332), descuidos (“decimoctavo aniversario de la destrucción de Pompeya”, p. 359, ¡hubiera sido el año 97 d.C.!; se quería decir “decimoctavo centenario”) y algún parágrafo mal redactado (como el que trata de Quío en la p. 178). <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497349642" target="_blank">ENLACE </a></p>
<p style="text-align: justify;">
<h2 style="text-align: justify;">5. J. C. Mc Keown, <em>Gabinete de curiosidades romanas. Relatos extraños y hechos sorprendentes</em>, Barcelona, 2011, 334 páginas (traducción de <em>A Cabinet of Roman Curiosities</em>, Oxford University Press, 2010).</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de un libro interesantísimo, amenísimo, agradabilísimo, que recoge un elevado<img class="size-full wp-image-5284 alignright" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/04/lecturas-03.jpg" alt="" width="273" height="403" /> número de anécdotas llamativas y narraciones extraordinarias. Ahora bien, por su propia abundancia y naturaleza, resulta difícil aprovechar toda la información que en él se expone. No es un libro para consultar, sino para releer, dado que, cuando el lector abre el volumen por una página cualquiera y se pone a leer de él, es arrastrado por la maravilla al interior de una selva de conocimientos y sorpresas.</p>
<p style="text-align: justify;">El volumen está encabezado por una cita de la <em>Historia natural </em>de Plinio (VII 8, p. 5): “Y sin embargo, no voy a empeñar mi credibilidad en la mayoría de estas cosas y más bien remitiré a los autores que se nombren en todos los temas dudosos”. Esta cita nos advierte de que McKeown recoge directamente textos griegos y latinos (textos a menudo traducidos, a veces extractados), y pocas veces se pronuncia sobre la veracidad de lo relatado. El autor se reconoce, por su forma de escribir, en la obra de Aulo Gelio: “Anotaba inmediatamente todo lo que me llamaba la atención de forma indiscriminada y desordenada” (p. 9). McKeown explica (p.10) la gestación del libro: de hecho, reúne las citas con las que acompañaba los ejercicios electrónicos de su método de lengua latina (<em>Classical latin</em>, Hackett Publishing Company, 2010; sobre éste puede verse el <a href="http://www.jcmckeown.com/index.php" target="_blank">ENLACE</a>), citas que los alumnos preferían saltarse para ir directamente a los ejercicios.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto en su composición como en su contenido el texto podría compararse a las obras que los antiguos clasificaban dentro del género de la paradoxografía, cuyos autores exponían curiosidades y hechos sorprendentes que obtenían de unas lecturas, a veces sistemáticas, a veces anárquicas. Es, sin duda, una excelente forma de acercarse a la obra de autores que <em>per se </em>deberían ser vendidos casi como <em>best sellers </em>y que, no obstante, causan un cierto temor reverencial a los lectores: Cicerón, Suetonio, Tito Livio, Marcial, Plinio, entre otros. Pero además permite tomar contacto con otro tipo de textos más desconocidos, pero no carentes de interés ni de valor, como inscripciones, autores médicos, comentaristas antiguos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro está dividido en veintitrés capítulos que tratan de la vida familiar, la mujer, los nombres, la educación, el ejército&#8230; El más extenso de esos capítulos es el último, dedicado a los emperadores. Se completa con un glosario, una breve explicación de las imágenes de las monedas reproducidas a lo largo del volumen y de los créditos de las ilustraciones (y por cierto que hubiera sido conveniente prestar más atención editorial a las ilustraciones y publicar buen número de ellas en color y a mayor tamaño, y tal vez con algún comentario).</p>
<p style="text-align: justify;">No se observan apenas erratas, aunque varias veces se produce la falta de concordancia en número del sujeto y del verbo: “Casi un millón de personas perdieron la vida” (p. 54), “toda esa gente&#8230; negocian” (p. 96).  <a href="http://www.planetadelibros.com/gabinete-de-curiosidades-romanas-libro-48576.html" target="_blank">ENLACE</a></p>
<p style="text-align: justify;">
<h2 style="text-align: justify;">Algunos títulos más (sin ánimo de ser exhaustivo)</h2>
<p style="text-align: justify;">
<h2 style="text-align: justify;">En la categoría de traducción:</h2>
<ul>
<li>
<div style="text-align: justify;">G. Galán Vioque, <em>Amor dorio. Epigramas eróticos griegos</em>, Madrid, 2011. <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=2650789&amp;id_sello_editorial_web=34&amp;id_sello_VisualizarDatos=34" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">Homero, <em>Ilíada</em>, Madrid, 2011, ed. de Ó. Martínez García. <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=1092107&amp;id_sello_editorial_web=34&amp;id_sello_VisualizarDatos=34" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">Ovidio, <em>Heroides</em>, Madrid, 2010, ed. de A. de Ramírez de Verger Jaén. <a href="http://www.akal.com/libros/Heroides/9788446024620" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">Plinio el Joven, <em>Panegírico de Trajano</em>, Madrid, 2010, ed. de R. Moreno Soldevila. <a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/inicio.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">Teognis, <em>Elegías (Libro I), </em>Madrid, 2010, ed. de E. Calderón Dorda. <a href="http://www.catedra.com/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=2038971&amp;id_sello_editorial_web=01&amp;id_sello_VisualizarDatos=01" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">S. Torallas Tovar – J. A. Alvarez-Pedrosa Nuñez, <em>Edición de textos mágicos de la Antigüedad y de la Edad Media</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/inicio.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">
<h2 style="text-align: justify;">Entre los estudios y ensayos:</h2>
<ul>
<li>
<div style="text-align: justify;">P. Barceló, <em>Aníbal. Estratega y estadista</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497349758" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">A. Bernabé &#8211; J. Pérez de Tudela (eds.), <em>Mitos sobre el origen del hombre</em>, Madrid, 2011. <a href="http://www.circulobellasartes.com/ag_ediciones-libros.php?ele=124" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">L. Bordas, <em>En torno a la Odisea. Paisajes y personajes</em>, Barcelona, 2010. <a href="http://www.ed-bellaterra.com/" target="_blank">Enlace </a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">L. Canfora, <em>El viaje de Artemidoro. Vida y aventuras de un gran explorador de la Antigüedad</em>, Madrid, 2011. <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497347969" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">R. L. Fox, <em>Héroes viajeros. Los griegos y sus mitos</em>, Barcelona, 2011. <a href="http://www.planetadelibros.com/heroes-viajeros-libro-49141.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">J. F. C. Fuller, <em>Las batallas decisivas del mundo antiguo. De Salamina a la Pax Romana</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.editorialgredos.com/las-batallas-decisivas-del-mundo-antiguo_de-salamina-a-la-pax-romana_john-frederick-charles-fuller_libro-GBNC024-es.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">A. Goldsworthy, <em>La caída del Imperio romano: el ocaso de occidente</em>, Madrid, 2011. <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497348645" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">P. Heather, <em>La caída del imperio romano</em>, Madrid, 2011. <a href="http://www.planetadelibros.com/la-caida-del-imperio-romano-libro-49171.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">J. de Hoz, <em>Historia lingüística de la Península Ibérica en la Antigüedad, </em>Vol. I, Madrid, 2010. <a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/inicio.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">P. Grimal,<em> El amor en la Roma antigua</em>, Barcelona 2011. <a href="http://www.planetadelibros.com/el-amor-en-la-roma-antigua-libro-49061.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">F. Lillo Redonet, <em>Héroes de Grecia y Roma en la pantalla</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.edicionesevohe.com/index.php?main_page=product_info&amp;products_id=31" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">R. Martín Hernández, <em>Orfeo y los magos. La literatura órfica, la magia y los misterios</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.abadaeditores.com/web/index.php" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">Ph. Matyszak, <em>Legionario. El manual del soldado romano</em>, Madrid, 2011. <a href="http://www.akal.com/libros/Legionario-RUstica/9788446033851" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">F. Rodríguez Adrados, <em>Nueva historia de la democracia. De Solón a nuestros días</em>, Barcelona, 2011. <a href="http://www.planetadelibros.com/nueva-historia-de-la-democracia-libro-49073.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">J. de Romilly, <em>Los grandes sofistas de la Atenas de Peric</em>les, Madrid, 2010. <a href="http://www.editorialgredos.com/los-grandes-sofistas-de-la-atenas-de-pericles_jacqueline-de-romilly_libro-GBNC027-es.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">P. Schmitt Pantel,<em> Dioses y diosas de la Grecia antigua explicados a todo el mundo</em>, Barcelona, 2011. <a href="http://www.planetadelibros.com/dioses-y-diosas-de-la-grecia-antigua-explicados-a-todo-el-mundo-libro-49379.html" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
<li>
<div style="text-align: justify;">G. Traina, <em>428 después de Cristo. Historia de un año</em>, Madrid, 2011. <a href="http://www.akal.com/libros/428-despuEs-de-Cristo/9788446027911" target="_blank">Enlace</a></div>
</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>(Todos los enlaces fueron comprobados el 25 de abril de 2011)</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Ilustraciones</h2>
<p>“La lectora” de P.-A. Renoir (1874-76), Musée d&#8217;Orsay, París.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sarasuati.com/lecturas-para-el-verano-de-2011/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/</creativeCommons:license>
	</item>
		<item>
		<title>&#8220;Caprica&#8221;, el mundo clásico en una teleserie</title>
		<link>http://www.sarasuati.com/caprica-el-mundo-clasico-en-una-teleserie/</link>
		<comments>http://www.sarasuati.com/caprica-el-mundo-clasico-en-una-teleserie/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 17 Apr 2011 15:42:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologia]]></category>
		<category><![CDATA[mitos]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Tradición clásica]]></category>

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		<description><![CDATA[La serie "Caprica", emitida durante el año 2010, contiene numerosas referencias al mundo clásico, que se estudian en este trabajo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/Caprica-06-cartel.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="aligncenter size-full wp-image-5183" title="Caprica-06-cartel" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/Caprica-06-cartel.jpg" alt="" width="500" height="331" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Presentación</h2>
<p style="text-align: justify;">La serie de televisión <em>Caprica</em>, emitida durante el año 2010, sólo constó de dieciocho capítulos, puesto que, al parecer, no llegó a alcanzar el éxito deseado. Está ambientada en el astro homónimo, que constituye una de las doce colonias del ficticio planeta de Kobol, integrante del universo de <em>Battlestar Galactica </em>(una serie televisiva emitida entre los años 1978 y 1980 con tanto éxito que fue vuelta a grabar en 2003). <em>Caprica </em>relata ciertos acontecimientos que ocurrieron años antes del comienzo de la acción de <em>Galactica</em>. No es mi intención relatar aquí su argumento, aunque me gustaría señalar que su universo irreal plantea ciertos conflictos que lo convierten en un mundo muy semejante al real: entre esas tensiones podemos subrayar el enfrentamiento generacional entre el matrimonio Graystone y su hija Zoe, o la oposición entre los naturales de Caprica y los inmigrantes procedentes del planeta Tauron. Un tema recurrente en la serie es el choque de religiones entre el politeísmo oficial y el monoteísmo, que trata de imponerse por todos los medios, incluido el terrorismo. Asimismo ocupan un lugar relevante las dudas acerca de la moralidad de determinadas prácticas científicas en los campos de la inteligencia artificial y la robótica, así como la nefasta influencia del mundo virtual, sobre todo sobre los jóvenes.</p>
<p style="text-align: justify;">     Curiosamente, en este planeta imaginario abundan las referencias al mundo clásico, principalmente a la antigua Grecia, aunque también a Roma, y en ese aspecto <em>Caprica </em>supera a <em>Battlestar Galactica</em>, la serie madre. Encontramos expresiones, costumbres, frases en griego antiguo, nombres de la mitología&#8230; De todo ello trataremos en este artículo.</p>
<h2>Dioses y héroes de los doce mundos</h2>
<p style="text-align: justify;">La religión más extendida entre los habitantes del mundo de <em>Caprica </em>es el politeísmo de los griegos antiguos. Por ello, los dioses clásicos aparecen en los más variados contextos, aunque, a veces, con el nombre que les daban los romanos. Y así ocurre desde el principio de la serie, en que se representa un sacrificio humano (en el mundo virtual, como podremos saber después) en honor a Hécate[1] (episodio I, 00:41:58).</p>
<p style="text-align: justify;">     También al comienzo de la serie se produce un atentado en que mueren, entre otras personas, Shannon y Tamara Adama, esposa e hija de Joseph Adama, uno de los personajes principales. El hermano de éste, Sam Adama, recomienda a Joseph que invoque a Marte[2], para que el dios le ayude a vengarse de los terroristas (I, 00:28:07).Por otra parte, la mayoría de los personajes juveniles de la serie asiste a clase en un centro de enseñanza secundaria conocido como Athena Academy. Se trata de un nombre muy adecuado para el lugar, dado que el conocimiento era uno de los ámbitos en que la diosa ejercía su poder[3].</p>
<p style="text-align: justify;">     Curiosamente, en Caprica no se celebra el día de san Valentín, sino el día de Eros, como podemos comprobar en una postal de felicitación que encuentra Amanda Graystone en su armario (IX, 23:30). El encargado de los asuntos del corazón es, por tanto, el mitológico dios del amor[4]. Por otra parte, Joseph Adama (XVIII, 38:31) alza al dios Júpiter[5] su plegaria en el primer aniversario de la muerte de su hijo William.</p>
<p style="text-align: justify;">     Al empezar el episodio X (2:31), se habla de un reciente atentado con un coche bomba, que ha destruido una estatua de Ícaro; un <em>showm<img class="alignright size-medium wp-image-5182" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/caprica-02-entradas-244x300.jpg" alt="" width="244" height="300" />an </em>televisivo, Baxter Sarno, aprovecha para hacer un juego de palabras llamando la atención sobre el hecho de que las alas de Ícaro[6] se derritieron con la explosión: en el mito, como es sabido, la cera con que estaban pegadas las plumas de las alas de Ícaro se derritió por el calor del sol. Ícaro, ciertamente, no es un dios, sino un simple mortal. Por otra parte, algunos personajes de la serie adoptan nombres mitológicos para sus identidades virtuales: Quirón[7] (Chiron, episodio VII) o Hércules[8] (episodio VII). En Caprica hay incluso un Parque de Orfeo (XVIII, 13:52), aunque Orfeo[9] más bien está relacionado con la música.</p>
<p style="text-align: justify;">     Hallamos todavía otra alusión a la mitología en las noticias de la televisión (XIII, 03:19), que informa de que en el planeta Tauron tiene lugar una guerra civil entre los agrarios y los heracletes. No se dan más detalles, pero se puede creer que estos últimos guardan relación con Hércules, pues en la Esparta antigua sabemos de un grupo de aristócratas llamado heráclidas[10] (supuestos descendientes de Hércules). Al oír esa noticia (03:23), Sam Adama exclama νὴ τὸν Δία, es decir “¡Por Zeus!”, una exclamación corriente, que se encuentra en muchos autores de época clásica.</p>
<p style="text-align: justify;">     En suma, los dioses de la religión griega y romana (en una curiosa mezcolanza), y los héroes ocupan un lugar importante en las palabras y en las vidas de los protagonistas: Marte, el dios de la guerra, se convierte en dios de la venganza; Hécate, diosa de la brujería, es honrada con sacrificios humanos en el mundo virtual; Atenea presta su nombre a un centro de estudios secundarios, Júpiter, Eros&#8230;</p>
<h2>Productos y deportes</h2>
<p style="text-align: justify;">Entre la gama de productos que aparecen en <em>Caprica</em>, tenemos uno muy interesante: las pastillas que consume la doctora Graystone, que proceden la Peneus Pharmacy. El mitológico Peneo era un río, por cuya intercesión (según algunas versiones) los dioses olímpicos se apiadaron de su hija Dafne[11] y la convirtieron en laurel, cuando estaba a punto de caer en el abrazo de Apolo. Por eso quizá no sea muy desacertado suponer que el producto de la Peneus Pharmacy consiga salvar a Amanda Graystone de sus problemas.</p>
<p style="text-align: justify;">     Otros elementos que contienen referencias al mundo clásico son las bebidas. Una de ellas, que escasea y procede del planeta Scorpion, recibe el nombre de <em>Ambrosia </em>(VI, 22:44). Por supuesto, la ambrosía era, en la mitología griega, el licor de los dioses y la bebida que sólo podían consumir ellos y quienes estaban destinados a convertirse en inmortales. Pero aún tenemos otra bebida de resonancias clásicas, una bebida refrescante o tal vez una cerveza llamada <em>Lethe</em>. Esta vez se trata de Lete, la fuente del olvido, de cuyas aguas bebían los difuntos para olvidarse de su vida pasada, antes de ingresar en el reino del dios Hades[12].</p>
<p style="text-align: justify;">     En Caprica existe una gran afición por un deporte de equipo llamado “Pirámide”, deporte que, según el relato de <em>Battlestar Galactica</em>, sigue existiendo años después. La influencia clásica también llega hasta su liga, como podemos ver en las entradas: el equipo propiedad del doctor Graystone, los <em>Buccaneers</em>, se enfrenta a <em>Delphi Legion</em>, un buen nombre para un equipo, teniendo en cuenta el antecedente de las legiones romanas y el hecho de que en Delfos se celebraban cada cuatro años los Juegos Píticos[13] en honor al dios Apolo, encuentros deportivos que eran los segundos en importancia tras los Juegos Olímpicos[14]. Precisamente la ciudad donde se celebraban estos últimos da nombre a otro equipo del campeonato, el <em>Olympia <img class="alignright size-medium wp-image-5181" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/caprica-01-pastillas-peneus-300x266.jpg" alt="" width="300" height="266" />Stallions </em>(II, 8:09).La fecha de celebración del encuentro es el jueves 11 del mes <em>sextilis </em>del año 42. <em>Sextilis </em>era el nombre que primitivamente recibía el sexto mes del calendario romano y que pasó a llamarse <em>Augustus </em>ocho años antes del nacimiento de Cristo[15].</p>
<p style="text-align: justify;">     Siguiendo con la entrada que reproducimos en la ilustración adjunta, también se observa que está señalada con una letra griega, la omega, mientras que la liga de este deporte es la liga Alpha, otra letra griega, que se usaba además para representar el número uno. Por si esto fuera poco, tenemos que el recinto donde tienen lugar los partidos de los Buccaneers se llama Atlas Arena; otro nombre de la mitología griega, pues el titán Atlas[16] era aquel forzudo personaje que sostenía sobre sus espaldas los pilares del firmamento.</p>
<p style="text-align: justify;">     Por cierto, también se llama Delphi el instituto de convalecencia (VII, 35:19), donde durante dos años y medio estuvo internada Amanda Graystone a raíz de las perturbaciones mentales que le causó la muerte de su hermano en un accidente de automóvil que ella presenció. El santuario de Delfos estaba consagrado a Apolo[17], dios que entre sus atribuciones incluía poderes curativos (Asclepio, dios de la medicina, fue hijo suyo).</p>
<p style="text-align: justify;">     En la cara, concretamente en la mandíbula derecha, del jefe del grupo mafioso de la Halatha, llamado Guatrau, se puede observar un tatuaje que representa varias letras mayúsculas griegas (IX, 11:15) ΩΨΦΔ, cuyo significado se nos escapa; las tres primeras letras escritas verticalmente se leen también en el cuello de Sam Adama (IX, 16:40).</p>
<h2>El idioma de Tauron</h2>
<p style="text-align: justify;">Si bien la mayor parte de la acción de la serie se desarrolla en el planeta Caprica, un buen número de personajes procede del planeta Tauron. Todos ellos pertenecen al entorno de Joseph Adama, un abogado de dudosa reputación. Como ya se ha dicho anteriormente, su esposa, Shannon, y su hija Tamara mueren en un atentado que se produce casi al comienzo del primer episodio. Joseph tiene un hermano, Sam, que milita en la Halatha. Este grupo obedece las órdenes de un individuo conocido como el Guatrau, que tiene, como sabremos en los últimos episodios, una hija llamada Fidelia. Estos personajes hablan entre ellos en la misma lengua que los otros habitantes de Caprica, aunque con frecuencia utilizan palabras, expresiones y frases enteras en griego clásico, que se puede suponer que es la lengua o la lengua antigua de su planeta.<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/caprica-04-ambrosía.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-medium wp-image-5180" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/caprica-04-ambrosía-102x300.jpg" alt="" width="102" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">     Comentaremos algunas de ellas, comenzando por algunas expresiones malsonantes o insultantes. Ya en el primer episodio (00:27:38) Sam Adama usa la palabra νόθος[18] para sugerirle a su hermano Joseph que el Guatrau les podría ayudar a vengarse del terrorista que ha asesinado a su mujer y a su hija; el significado del término es “bastardo”.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio IV (6:36) Sam Adama recibe una llamada de su hermano Joseph, que le pregunta por las razones de su inacción, cuando se suponía que iba a matar a Amanda Graystone. Sam le increpa llamándole σοφιστής y trata de justificarse. Además de señalar que la forma es incorrecta (pues se esperaría el vocativo σοφιστά y no el nominativo), conviene anotar que parece que se usa el término con valor peyorativo[19] (“charlatán”), como también tuvo en época clásica, además de servir para designar a aquellos filósofos y maestros de retórica.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio IV (18:12) el jefe de la policía amenaza al agente Duram diciéndole que lo tiene cogido de los ὄρχεις, esto es los testículos, así que más le vale no equivocarse en su investigación sobre los terroristas, que supuestamente se hallan entre los estudiantes de la Athena Academy. También se usa el mismo sustantivo en el episodio XIII (12:32). En griego clásico esta palabra es más bien neutra, es decir que no es particularmente vulgar (de hecho, la encontramos en autores médicos).</p>
<p style="text-align: justify;">     En el quinto episodio (9:15) Joseph Adama insulta a su hermano llamándolo βίνων βλάξ[20], que sería una traducción literal del inglés <em>fucking stupid</em>, puesto que el verbo βίνω no se utiliza de este modo.</p>
<p style="text-align: justify;">      En el episodio XVIII (11:22) la suegra de Joseph Adama increpa a Fidelia Fazekas, a la que considera culpable de la muerte de su nieto Bill, llamándola παιδοκτόνος, esto es “asesina de niños”, epíteto que encontramos en autores clásicos como Sófocles, donde aparece en boca de Eurídice (<em>Antígona </em>1304-1305), que increpa a su esposo Creonte, causante del suicidio de su hijo Hemón. También aparece en Eurípides (<em>HF </em>835), que lo aplica a Héracles, asesino de sus propios hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">     En cambio, también se pronuncian en griego algunas palabras corteses a lo largo de la serie. En el episodio II (32:59) Joseph Adama llama δέσποινα (“ama”, “señora”) a la persona que llama desde el colegio para interesarse por la ausencia de Bill Adama. Este término se emplea para la dueña de la casa, reinas o princesas, y también como epíteto de diosas.</p>
<p style="text-align: justify;">      En el episodio III (5:42) Sam Adama expresa su agradecimiento al chófer de Daniel Graystone, antes de retener a éste para darle una paliza, diciéndole χάρις (“gracias”). Este sustantivo, no obstante, no se usaba de este modo ni con este sentido en griego clásico.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio IV (29:46), cuando Sam Adama se cuela entre bastidores en un estudio de televisión, una encargada le pregunta por su pulsera de identificación. Él, al darse cuenta por un<img class="alignleft size-full wp-image-5179" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/caprica-05-lethe.jpg" alt="" width="336" height="318" /> tatuaje de que la joven procede del planeta Tauron, le dice οὐ δέομαι οὐδενὸς (“no necesito nada”). La joven le da su propia tarjeta de identificación y le desea en griego algo semejante a una agradable visita[21].</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio XIII (15:47) Sam Adama habla con su pareja Larry y se despide de él, diciéndole κἀγώ σε φιλῶ, “yo también te quiero”. El verbo en griego clásico abarca numerosos sentidos afectuosos, entre ellos el amor entre varones.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio XV (3:21) el Guatrau saluda a los hermanos Adama llamándolos παῖδες, sustantivo que significa “hijos”, “niños”, “muchachos”.</p>
<p style="text-align: justify;">     Cuando el Guatrau acepta entrevistarse con los hermanos Adama (episodio XVIII 17:36) a propuesta de su hija Fidelia, dice καλῶς, καλῶς, “bien, bien”. Este uso del adverbio en respuestas afirmativas es corriente, por ejemplo, en los diálogos platónicos.</p>
<p style="text-align: justify;">     Aún encontramos muchas expresiones de lo más variopinto. Por ejemplo, en el episodio II (11:16) la suegra de Joseph Adama llama εὐπατρίδας a los Graystone; la palabra significa “aristócratas”, “nobles”, pero en la antigua Grecia tenía un uso muy concreto, ya que se aplicaba a las familias nobles, especialmente a las atenienses, un conjunto de familias que, hasta las reformas democráticas, acapararon el poder en la ciudad y que, a pesar de de dichas reformas, mantuvieron gran influencia[22].</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio X (15:54) el Guatrau ordena a Joseph Adama encargarse de la vigilancia del nuevo asunto que emprenden con Graystone y le dice que es un gran paso para un ἄξιος ἀνήρ, “un hombre digno”.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio XIII (13:23) Sam Adama se queja de su pareja Larry, porque no entiende su apoyo a la causa de la sublevación en Tauron, supuesto que no es como ellos, ἐγχώριος γεγωνώς, “nacido en el lugar”.</p>
<p style="text-align: justify;">     También en el episodio XIII (22:36) Sam Adama pregunta al Guatrau τίς ἐστὶν ἡ ἡδονή σου; (“¿Cuál es tu placer?”), una expresión que parece traducción literal del inglés “What&#8217;s your pleasure?”). El Guatrau responde (22:43) a Sam Adama que debe demostrar quién es: “un hombre que no se rinde”, ἀνήρ ὃς οὐ κατακείσεται.</p>
<p style="text-align: justify;">     El tintero, cuya tinta fue usada para señalar con la marca de la hombría propia del planeta Tauron, es denominado σκευὴ μέλανος (XV 04:35), “el recipiente de la tinta” (aunque quizá se hubiera podido esperar el singular de esta palabra o incluso otro término).</p>
<p style="text-align: justify;">     Los participantes en cierta guerra que se desarrolla en el planeta Tauron son llamados στρατιῶται, “soldados”, en el episodio XVII (7:46).</p>
<p style="text-align: justify;">      En el último episodio de la serie (10:14) Sam Adama recibe a Fidelia, la hija del Guatrau, diciéndole que tiene κάρυα[23] de presentarse en casa de su hermano Joseph, cuando ella es culpable de la muerte de su sobrino Bill. Este sustantivo, que significa “nueces”, puede ser una traducción literal del inglés “nut”, que se aplica en <em>slang </em>a los testículos, pero que en griego clásico no tiene este sentido. Fidelia responde a Adama que está allí bajo el derecho del πένθος, “duelo”.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio final (21:14), Sam Adama, después de consumar la venganza contra el Guatrau, dice: “ἐκεῖνο ἦν πρὸ Willie”, “Esto era por Willie”.</p>
<p style="text-align: justify;">     También se usa el griego clásico en frases que parecen sentencias o proverbios. En el primer episodio (00:27:44) Sam Adama se dirige a su hermano Joseph diciéndole: αἵμα ἀντὶ αἵματος· ἡ δίκη τῶν Ταυρωνείων, es decir “Sangre por sangre: la justicia de los tauronios”. No hace falta decir que la frase constituye una síntesis de la bíblica ley del Talión. Poco después, en ese mismo primer episodio (00:28:25) volvemos a oír de labios de Sam Adama una frase acerca de la necesidad de tomarse la venganza por su mano: μᾶλλον οὖν καὶ τεῦξαι τὴν ἡμῶν δίκην, ὦ ἄδελφέ μου[24], que significa algo así como “Entonces mejor incluso llevar a cabo nuestra venganza, hermano mío”.</p>
<p style="text-align: justify;">     El mismo Sam Adama asesina al ministro de defensa de Caprica en su propia cama, mientras le dice (episodio I, 01:08:20): χαῖρε, ὦ θεραπων. La frase, casi ininteligible a causa de la dicción descuidada de los actores, significa por lo que sabemos por los subtítulos “Salud[25], ministro, nunca debiste volver la espalda a un hombre al que llamas amigo”. El asesinato se lleva a cabo usando unos cuchillos que seguramente son las σφαγίδες, “cuchillos sacrificiales”, con que Sam Adama amenaza a Amanda Graystone en el episodio IV (38:52).<img class="aligncenter size-full wp-image-5178" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/caprica-03-puñaL.jpg" alt="" width="560" height="233" /></p>
<p style="text-align: justify;">     Sam Adama (V, 9:23) dirige unas palabras muy duras a su hermano Joseph a propósito de su desatención a su hijo Bill: εἰ τι ἀποβάλλεις καὶ τίς ἄλλος εὑρίσκει, τούτῳ προσήκει αἰώνιον: “Si arrojas algo y otro lo encuentra, le pertenecerá para siempre”.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el duodécimo episodio (37:51) un personaje apellidado Vergis, natural del planeta Tauron también él, dice a Graystone: ἄρχετε τὸν νόστον εἰς τὴν ἄρουραν[26], “controlad el regreso a la tierra”, que, según aclara a su interlocutor, supone controlar la propia muerte, morir en el momento elegido.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el episodio XV (18:35) Daniel Graystone alude a cierta amenaza que se cierne sobre él, cuando acabe la investigación que tiene entre manos, citando en griego clásico un proverbio de Tauron: ὅταν τὸ δένδρον τὸν καρπὸν ἀφίστηται, βέλτιστον (aunque parece oírse βελτίστη) ἐστί κείρειν ἀπὸ τοῦ ἄκρου κάτω, “Cuando el árbol deja ir la fruta, lo mejor es podarlo desde la copa hasta abajo”.</p>
<p style="text-align: justify;">     En suma, la lengua original de los naturales de Tauron parece el griego clásico, aunque se puede observar alguna pincelada de griego moderno[27].</p>
<h2>Funerales y espectáculos</h2>
<p style="text-align: justify;">La trama de la primera parte de la serie está centrada en las consecuencias del atentado en que mueren, entre otras personas, Zoe Graystone, y Shannon y Tamara Adama. El duelo por las dos últimas, esposa e hija de Joseph Adama, se cierra al final del quinto episodio con una ceremonia funeraria (34:05), que tiene lugar en la casa familiar. Al iniciarse el ritual, el oficiante pide a Joseph una moneda para su esposa y a Bill una moneda[28] para su hermana Tamara. Se trata del importe de un pasaje. No se dice expresamente qué clase de pasaje, pero es fácil suponer que es el pago del barquero Caronte[29], aquel personaje mitológico que llevaba a bordo de su barca las almas de los difuntos al otro lado de la laguna Estigia. Al acabar la ceremonia, mientras el oficiante realiza un tatuaje en el cuerpo de Joseph, los presentes entonan una canción (40:14), cuya letra, en griego clásico, dice[30]: αὕται εἰσι αἱ φωναὶ τούτων οὓς πεφιλήκαμεν, | οἳ οὐκέτι ἀλγήσουσιν, | συμπλεχθεῖσαι τῷ ἀθανάτῳ καὶ τῷ αἰεί, καὶ τῷ αἰεί. La traducción podría ser: “Éstas son las voces de aquellos a los que amamos, | quienes ya no sienten dolor, | enlazadas a lo inmortal y lo eterno y lo eterno”.</p>
<p style="text-align: justify;">     Estos versos ya habían aparecido anteriormente en el episodio III (9:42) con un texto más largo y ligeramente diferente, y la música tenía forma de <em>rap</em>[31]. Dice así:</p>
<blockquote><p>αὕται εἰσὶ αἱ φωναὶ τούτων<br />
οἳ διεπέρασαν τὸν ποταμὸν<br />
ἀκουσθεῖσαι ἐπὶ τὸν ἄνεμον,<br />
συμπλεχθεῖσαι τῷ ἀθανάτῳ καὶ τῷ αἰεί.<br />
αὕται εἰσι αἱ φωναὶ τούτων οὓς πεφιλήκαμεν,<br />
οἳ οὐκέτι ἀλγήσουσιν,<br />
οἳ ἐπανῆλθον ἐς τὸν βόρβορον.<br />
αὕται εἰσὶ αἱ φωναὶ τῶν τεθνηκοτων.</p>
<p>Éstas son las voces<br />
de los que atravesaron el río,<br />
oídas en el viento,<br />
enlazadas a lo inmortal y lo eterno.<br />
Éstas son las voces de aquellos a los que amamos,<br />
que ya no sufrirán,<br />
que han regresado al lodo,<br />
Éstas son las voces de los difuntos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En la letra tenemos de nuevo una referencia al mundo clásico cuando habla del río; se trata del río Aqueronte[32], otro de los accidentes geográ<img class="alignright size-full wp-image-5177" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2011/03/caprica-07-personajes.jpg" alt="" width="229" height="343" />ficos que encuentran los muertos en su viaje al más allá.</p>
<p style="text-align: justify;">     Por otra parte, en el octavo episodio (27:10) Joseph Adama, durante la búsqueda de su hija muerta en el mundo virtual, visita un club dedicado al <em>burlesque</em>. En ese local llamado <em>Mysteries </em>un <em>showman</em>, vestido al estilo de Liza Minelli en la famosa escena de <em>Cabaret</em>, invita a los espectadores a resolver el enigma de la noche. Los secuaces del <em>showman </em>escogen a Adama para responder: si acierta, conseguirá alguna pista sobre el paradero de su hija; pero si falla, dispararán contra él y será expulsado para siempre de esa parte del mundo virtual. El enigma dice (29:52): “Los dioses derrocaron a los titanes y el hombre ha derrocado a los dioses. Pero cuando los pecados del hombre recaen en sus hijos, ¿cómo habría que recompensarle?”. Aparte de las referencias al mundo clásico que contiene el enigma[33], la situación recuerda, de un lado, el encuentro de Edipo con la Esfinge: el monstruo, mezcla de bestia y mujer (hasta cierto punto como el <em>showman </em>hombre y mujer), plantea también un enigma a Edipo y el castigo por no resolverlo es también la muerte, aunque una muerte real. Por otro lado, la visita al mundo virtual evoca, en cierta manera, la conversación que tiene Ulises con los difuntos en el canto XI de la <em>Odisea </em>o la visita de Eneas al mundo de ultratumba como la describe Virgilio en el canto VI de la <em>Eneida</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">     Otra curiosa referencia al mundo clásico se encuentra en el episodio XII (3:19), parte del cual se desarrolla en un anfiteatro virtual (de hecho, es una cancha de pirámide, el deporte del que hablábamos antes), donde se desarrolla una lucha sin cuartel entre los avatares de las jóvenes Zoe Graystone y Tamara Adama. En su entrada a la arena, Tamara Adama es saludada por el público con el grito “¡Ave, Deathwalker!”, detalle que recuerda a los juegos de gladiadores que se celebraban en la antigua Roma.</p>
<h2>To be continued&#8230;</h2>
<p style="text-align: justify;">Según se puede reconstruir el relato del pasado del universo de <em>Galactica</em>, en un pasado remoto, la humanidad se dispersó desde el imaginario planeta llamado Kobol y fundó trece colonias; doce de ellas (todas con nombre zodiacal: Caprica, Tauron, Geminon, Scorpion, etc.) no perdieron el contacto, mientras que la décimo tercera, la Tierra, quedó aislada del resto. Cuando las doce colonias fueron arrasadas por el ataque de los <em>cylons </em>(unos robots con aspecto completamente humano), los escasos supervivientes se esforzaron por encontrar la Tierra. Sin embargo, cuando consiguieron llegar a esa Tierra, descubrieron que había sido completamente destruida a causa de una guerra total. Con todo, consiguieron llegar a otro planeta habitable, al que también llamaron Tierra (el nuestro), donde ya existía una raza de homínidos. Eso habría ocurrido hace 150.000 años.</p>
<p style="text-align: justify;">     De alguna manera (y siguiendo la lógica de ese entramado de ficción), las creencias, las tradiciones y el lenguaje que encontramos en la serie <em>Caprica </em>se transmitieron a lo largo de esos 150.000 años hasta encontrar su momento de esplendor hace tan sólo 2.500 años aproximadamente, en la Grecia clásica. Una explicación curiosa, atractiva y simpática (por su evidente falsedad), al menos para los enamorados del mundo clásico.</p>
<h2>Bibliografía</h2>
<ul>
<li><strong>Ch. Daremberg &#8211; E. Saglio </strong>(eds.), <em>Dictionnaire des Antiquités Grecques et Romaines</em>, París, 1877-1919 (reimpr. Graz, 1969). (se puede consultar en internet en <a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/index.xsp">http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/index.xsp</a>)</li>
<li><strong>P. Grimal</strong>, <em>Diccionario de mitología griega y romana</em>, Barcelona, 1984.</li>
<li><strong>W. Smith </strong>(ed.), <em>Dictionary of Greek and Roman Biography and Mythology</em>, Boston, 1867. (se puede leer en internet en <a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/">http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/</a>)</li>
<li><strong>W. Smith et al.</strong> (eds.), <em>A Dictionary of Greek and Roman Antiquities</em>, Londres, 1890 (3ª edición). (se puede encontrar en internet en <a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-dgra/">http://www.ancientlibrary.com/smith-dgra/</a>)</li>
<li><strong>K. Ziegler &#8211; W. Sontheimer </strong>(eds.), <em>Der kleine Pauly</em>, Munich, 1964-1975 (reimpr. 1979).</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Sobre <em>Caprica </em>en internet</h2>
<ul>
<li><a href="http://www.ktema.org/blog/caprica/">http://www.ktema.org/blog/caprica/</a></li>
<li><a href="http://www.bearmccreary.com/blog/?p=1903">http://www.bearmccreary.com/blog/?p=1903</a></li>
<li><a href="http://www.syfy.com/caprica">http://www.syfy.com/caprica</a></li>
<li><a href="http://en.battlestarwiki.org/wiki/Caprica_(series">http://en.battlestarwiki.org/wiki/Caprica_(series</a>)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<h2>NOTAS</h2>
<p style="text-align: justify;">[1] Sobre Hécate, v. P. Grimal, “Hécate”, p. 225; P. Paris, “Hecate”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-1, p. 45-51 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=3&amp;partie=1&amp;numPage=49&amp;nomEntree=HECATE&amp;vue=image" target="_blank">enlace</a>); L. Schmitz, “Hecate”, en W. Smith (ed.), II, p. 364 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/1472.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[2] Para Marte, v. F. Durrbach, “Mars”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-2, p. 1607-1623 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=3&amp;partie=2&amp;numPage=730&amp;nomEntree=MARS" target="_blank">enlace</a>); P. Grimal, “Marte”, p. 334-335; L. Schmitz, “Mars”, en W. Smith (ed.), II, p. 961-962 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/2069.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[3] Para Atenea, v. G. Fougeres, “Minerva”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-2, p. 1910-1930 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=3&amp;partie=2&amp;numPage=1033&amp;nomEntree=MINERVA" target="_blank">enlace</a>); P. Grimal, “Atenea”, p. 59-61; L. Schmitz, “Athena”, en W. Smith (ed.), I, p. 397-400 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/0406.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[4] Para Eros, v. M. Collignon, “Cupido”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-2, p. 1595-1611 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=1&amp;partie=2&amp;numPage=842&amp;nomEntree=CUPIDO" target="_blank">enlace</a>); P. Grimal, “Eros”, p. 171-172; L. Schmitz, “Eros”, en W. Smith (ed.), II, p. 50-51 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/1159.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[5] Sobre Júpiter, v. P. Grimal, “Júpiter”, p. 299-300; P. Perdrizet, “Jupiter”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-2, p. 691-713 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=3&amp;partie=1&amp;numPage=695&amp;filtre=jupiter&amp;nomEntree=JUPITER" target="_blank">enlace</a>); L. Schmitz, “Jupiter”, en W. Smith (ed.), II, p. 659-660 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/1767.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[6] Sobre Ícaro, v. P. Grimal, “Ícaro. 1”, p. 178; L. Schmitz, “Icarus”, en W. Smith (eds.), II, p.559 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/1667.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[7] Sobre Quirón, v. P. Grimal, “Quirón”, p. 462-463; L. De Ronchaud, “Chiron”, en Daremberg-Saglio, I-2, p. 1105-1106 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=1&amp;partie=2&amp;numPage=352&amp;filtre=chiron&amp;nomEntree=CHIRON" target="_blank">enlace</a>); L. Schmitz, “Cheiron”, en W. Smith (ed.), I, p. 692-693 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/0701.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[8] Sobre Hércules, v F. Dürrbach, “Hercules”, en Daremberg-Saglio (eds.), III-1, p. 78-128 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=3&amp;partie=1&amp;numPage=80&amp;nomEntree=HERCULES&amp;vue=image" target="_blank">enlace</a>); P. Grimal, “Heracles”, p. 239-257; L. Schmitz, “Heracles”, en W. Smith (ed.), II, p. 393-401 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/1501.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[9] Para Orfeo, v. P. Monceaux, “Orpheus”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 241-256 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=4&amp;partie=1&amp;numPage=245&amp;nomEntree=ORPHEUS" target="_blank">enlace</a>); P. Grimal, “Orfeo”, p. 391-392; P. Smith, “Orpheus”, en W. Smith (ed.), III, p. 59-62 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/2392.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[10] Sobre los heráclidas y Esparta, v. P. Oliva, <em>Esparta y sus problemas sociales</em>, Madrid, 1983, p. 119.<br />
[11] Para este personaje, v. P. Grimal, “Dafne”, p. 124-125; L. Schmitz, “Daphne”, en W. Smith (ed.), I, p. 939 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/0945.html" target="_blank">enlace</a>); L. Smitz, “Peneius”, en W. Smith (ed.), III, p. 183 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/2516.html" target="_blank">enlace</a>).<br />
[12] Sobre la ambrosía, v. K. Blondel, “Ambrosia”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-1, p. 225-226 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=1&amp;partie=1&amp;numPage=238&amp;filtre=ambrosia&amp;nomEntree=AMBROSIA">enlace</a>); H. von Geisau, “Ambrosia. 2”, en K. Ziegler &#8211; W. Sontheimer (eds.), I, c. 295-296. Para Lete, v. P. Grimal, “Lete”, p. 315; L. Schmitz, “Lethe”, en W. Smith (ed.), II, p. 772 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/1880.html">enlace</a>).<br />
[13] Sobre las competiciones deportivas en Delfos, v. C. Gaspar [E. Portier], “Pythia”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 784-794 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=4&amp;partie=1&amp;numPage=788&amp;filtre=pythiques&amp;nomEntree=PYTHIA">enlace</a>); L. Schmitz, “Pythia”, en W. Smith et al. (eds.), p. 976-978 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-dgra/0983.html">enlace</a>).<br />
[14] Sobre los juegos olímpicos, v. C. Gaspar, “Olympia”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 172-196 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=4&amp;partie=1&amp;numPage=176&amp;nomEntree=OMEN&amp;vue=image">enlace</a>); O. W. Reinmuth, “Olympia. III”, en K. Ziegler &#8211; W. Sontheimer (eds.), IV, c. 286-287.<br />
[15] Para el calendario romano, v. T. H. Key, “Calendarium”, en W. Smith et al. (eds.), I, p. 222-233 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-dgra/0229.html">enlace</a>); W. Sontheimer, “Kalender. III”, en K. Ziegler &#8211; W. Sontheimer (eds.), III, c. 62-63.<br />
[16] Para Atlas, cf. P. Grimal, “Atlante”, p. 61: L. Schmitz, “Atlas”, en W. Smith (ed.), I, p. 406-407 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/0415.html">enlace</a>); E. Vinet, “Atlas”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-1, p. 526-528 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=1&amp;partie=1&amp;numPage=538&amp;nomEntree=ATLAS&amp;vue=image">enlace</a>).<br />
[17] Para Apolo, cf. L. De Ronchaud, “Apollo”, en Daremberg-Saglio (eds.), I, p. 310-321 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=1&amp;partie=1&amp;numPage=322&amp;nomEntree=APOLLO">enlace</a>); P. Grimal, “Apolo”, p. 35-38; L. Schmitz, “Apollo”, en W. Smith (ed.), I, p. 230-232 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/0239.html">enlace</a>).<br />
[18] También se usa este insulto en el episodio XIII (17:04) y en el XVIII (12:14). Sobre el concepto de bastardía en la Antigüedad, cf. L. Beauchet, “Nothoi”, en Daremberg-Saglio (eds.), IV-1, p. 106-108 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=4&amp;partie=1&amp;numPage=110&amp;nomEntree=NOTORIA&amp;vue=image">enlace</a>); E. Bellen, “Nothoi”, en K. Ziegler &#8211; W. Sontheimer (eds.), IV, c, 165-166.<br />
[19] Sobre el sentido de sofista, v. P. Chantraine, <em>Dictionnaire étymologique de la langue grecque </em>IV-1, París, 1968, s. v. “Σοφός”, p. 1031.<br />
[20] En su blog D. Reed (<a href="http://www.ktema.org/blog/caprica/thereisanothersky.html">enlace</a>) propone que se oye πίνων βλάξ, que significaría “tonto borracho”.<br />
[21] Según D. Reed (<a href="http://www.ktema.org/blog/caprica/gravedancing.html">enlace</a>), dice ἡδὺ τῇ σῇ εἰσόδῳ,<br />
[22] Sobre los eupátridas, cf. Ch. Lécrivain, “Eupatrides”, en Daremberg-Saglio (eds.), II-1, p. 853-865 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=2&amp;partie=1&amp;numPage=857">enlace</a>); L. Schmitz, “Eupatridai”, en W. Smith et al. (eds.), p. 477-478 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-dgra/0484.html">enlace</a>).<br />
[23] El término ya se había usado en el episodio XIV (15:07: ποῦ ἐστι τὰ κάρυα σου; “¿Dónde están tus nueces?”).<br />
[24] En el blog Κτῆμα ἐς τὰ παρόντα (<a href="http://www.ktema.org/blog/caprica/caprica.html">enlace</a>) se da una versión ligeramente distinta de la frase: μᾶλλον οὖν χρὴ διῶξαι τὴν ἐμην δίκην, ὦ ἄδελφέ μου. La expresión (“Hermano mío”) se repite en alguna otra ocasión, cf. episodio III (42:29), episodio XIII ((16:54).<br />
[25] Este saludo también se usará en el episodio V, cuando Joseph Adama recibe en su casa a los invitados a una ceremonia fúnebre de la que más adelante nos ocuparemos. Los saluda diciendo (34:06) χαίρετε, que es una forma cortés de saludo en griego clásico.<br />
[26] Una expresión parecida en el episodio XIII (17:18).<br />
[27] Por ejemplo, en el episodio II (27:46) se puede leer una frase en griego moderno en el rótulo de una tienda: ποίοτητα εκτύπωσης σε λογικές τιμές (frase que significa “Trabajos de imprenta a precios razonables”).<br />
[28] Fidelia, la hija del Guatrau, introduce una moneda en el bolsillo de la americana de su padre, mientras dice (episodio XVIII 21:34): “Ibas a morir igualmente, πατέρ”.<br />
[29] Sobre Caronte. v. P. Grimal, “Caronte”, p. 89; E. Saglio, ”Charon”, en Daremberg-Saglio (eds.), I-1, p. 1099-1101 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=1&amp;partie=2&amp;numPage=346&amp;filtre=charon&amp;nomEntree=CHARON">enlace</a>); L. Schmitz, “Charon”, en W. Smith (ed.), I, p. 689 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/0698.html">enlace</a>).<br />
[30] Se puede oír en el blog de su autor, Bear McCreary (<a href="http://www.bearmccreary.com/blog/?p=3761">enlace</a>).<br />
[31] Se puede oír completa y leer la traducción inglesa en el blog de McCreary (<a href="http://www.bearmccreary.com/blog/?p=3761">enlace</a>).<br />
[32] Sobre el Aqueronte, v. P. Grimal, “Aqueronte”, p. 39; L. Schmitz, “Acheron”, en W. Smith (ed.), I, p. 9 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/0018.html">enlace</a>).<br />
[33] Alude a la titanomaquia, v. A. Boulanger, “Titanes”, en Daremberg-Saglio (eds), V, p. 345-346 (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/feuilleter.xsp?tome=5&amp;partie=1&amp;numPage=355&amp;nomEntree=TITANES">enlace</a>); L. Schmitz, “Titan”, en W. Smith (ed.), III, p. 1156 (<a href="http://www.ancientlibrary.com/smith-bio/3489.html">enlace</a>).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Observación: todos los enlaces fueron comprobados el día 27 de marzo de 2011.</strong></p>
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		<title>Mundo clásico en internet</title>
		<link>http://www.sarasuati.com/mundo-clasico-en-internet/</link>
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		<pubDate>Sun, 26 Dec 2010 21:38:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso mitico]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
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		<description><![CDATA[En este artículo se comenta un buen número de páginas web que pueden resultar valiosas o atractivas para los interesados en los estudios clásicos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de lo que podría parecer a primera vista, el mundo clásico está bien representado en internet. Incluso da la impresión de que ocupa un lugar bastante más importante del que le correspondería en comparación con los grandes recursos materiales y humanos de que disponen otros sectores. Probablemente esa posición de inferioridad se ve compensada por el entusiasmo y el esfuerzo de autores y colaboradores. A continuación, quisiera comentar una sucinta lista de páginas clásicas de interés. Como es natural, no están todas las que son, pero el lector sabrá hacerse cargo de que es imposible ser exhaustivo y de que este artículo sólo pretende proporcionar una aproximación al tema.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-4710  aligncenter" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/01-interclassica.gif" alt="" width="738" height="156" /> </p>
<h3 style="text-align: justify;">PORTALES. PÁGINAS GENERALES</h3>
<p style="text-align: justify;">Muchas universidades y asociaciones de estudios clásicos ofrecen grandes posibilidades en sus páginas: enlaces, bibliografía, noticias, recursos didácticos, publicaciones, etc. Citaremos unas cuantas:</p>
<p style="text-align: justify;">     En la página de la <strong>American Philological Association</strong> (<a href="http://apaclassics.org/" target="_blank">ENLACE</a>) se encontrará una completísima información sobre actividades de la asociación, congresos, convocatorias, publicaciones en general y de la propia sociedad, petición de colaboraciones, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>The Center of Hellenic Studies</strong> (<a href="http://chs.harvard.edu/wa/pageR?tn=Welcome&amp;bdc=12&amp;mn=0" target="_blank">ENLACE</a>) de la Universidad de Harvard se hallan diversos elementos interesantes: <em>The Homeric Multitext Project</em> sobre la transmisión de los poemas homéricos, el contenido de varios debates, enlaces de interés, los interesantísimos archivos de un curso sobre Homero impartido por el profesor G. Nagy, etc. Incluye también<em> Classics@,</em> una revista digital cuyos primeros números se pueden consultar sin restricciones.</p>
<p style="text-align: justify;">     El portal del departamento de Filología clásica e indoeuropea de la <strong>Universidad de Salamanca</strong> (<a href="http://clasicas.usal.es/portal_recursos/" target="_blank">ENLACE</a>) ofrece desde 1998 una valiosa y muy abundante colección de recursos de todo tipo, como enlaces sobre revistas, textos, cursos de latín o griego, investigación, cómo escribir en griego, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     La <strong>Sociedad Española de Estudios Clásicos</strong> (<a href="http://www.estudiosclasicos.org/" target="_blank">ENLACE</a>) proporciona información sobre los fines, junta directiva y estatutos de la asociación, noticias, convocatorias, publicaciones, viajes y otras informaciones sobre las actividades de la SEEC.</p>
<p style="text-align: justify;">     Desde <strong>Interclassica. Investigación y Difusión del Mundo Griego y Romano Antiguo</strong> (<a href="http://interclassica.um.es/" target="_blank">ENLACE</a>), página de la Universidad de Murcia dedicada a la investigación y docencia del mundo clásico, se difunde material de muy diversa naturaleza: reproducción de tesis o de incunables, mapas, traducciones, enlaces, didáctica, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     La web <strong>Culturaclasica.com</strong> (<a href="http://culturaclasica.com" target="_blank">ENLACE</a>) se centra en noticias de actualidad sobre temas clásicos, pero reúne muchas páginas con vídeos, materiales para aprender y enseñar, biografías, cine y mucho, mucho más.</p>
<p style="text-align: justify;">     La <strong>Bibliotheca Classica Selecta</strong> (<a href="http://bcs.fltr.ucl.ac.be/" target="_blank">ENLACE</a>) de la Universidad Católica de Lovaina contiene una bibliografía orientativa, un espejo del TOCS-IN (del que después hablaremos), la revista <em>Folia Electronica Classica</em> y otros escritos, numerosos textos de autores griegos y romanos en versión original y traducción francesa (<a href="http://agoraclass.fltr.ucl.ac.be/concordances/intro.htm" target="_blank">ENLACE</a>), la <em>Lupa</em> <em>Capitolina Electronica</em> acerca de los orígenes mitológicos de Roma (<a href="http://lupacap.fltr.ucl.ac.be/" target="_blank">ENLACE</a>), etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>Electronic Resources for Classicists: The Second Generation</strong> (<a href="http://www.tlg.uci.edu/index/resources.html" target="_blank">ENLACE</a>) hallamos muchísimos recursos: portales, publicaciones electrónicas, colecciones de imágenes, cursos, bibliografías, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Classics Resources in Internet</strong> (<a href="http://www.ut.ee/klassik/links/pages/" target="_blank">ENLACE</a>) recopila más de 1100 enlaces relacionados con el mundo clásico divididos por temas: arqueología, geografía, paleografía, etc. y permite al lector hacer aportaciones.</p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/03-didaskalia.gif" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="aligncenter size-full wp-image-4709" title="03-didaskalia" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/03-didaskalia.gif" alt="" width="250" height="126" /></a> </p>
<h3 style="text-align: justify;">TEXTOS Y TRADUCCIONES</h3>
<p style="text-align: justify;">La página de <strong>Perseus Project</strong> (<a href="http://www.perseus.tufts.edu/hopper/" target="_blank">ENLACE</a>) reúne un amplio elenco de textos y traducciones de autores griegos y latinos, así como estudios sobre la Antigüedad, un extenso elenco en constante crecimiento. En cuanto a los textos, permite usar un diccionario y un instrumento para el análisis morfológico. Además se puede consultar una colección de imágenes muy amplia y bien organizada. La web cuenta con el apoyo de importantes instituciones y empresas estadounidenses.</p>
<p style="text-align: justify;">     El <strong>Thesaurus Linguae Graecae</strong> (<a href="http://www.tlg.uci.edu/" target="_blank">ENLACE</a>), a pesar de no ser gratuito, permite acceder a algunos textos y realizar búsquedas en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">     La <strong>Library of Ancient Texts Online</strong> (<a href="http://sites.google.com/site/ancienttexts/" target="_blank">ENLACE</a>) facilita el acceso a numerosas obras griegas antiguas, tanto en el texto original como en traducción, que no serían fáciles de hallar.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>The Latin Library</strong> (<a href="http://www.thelatinlibrary.com/classics.html" target="_blank">ENLACE</a>) hallamos, entre otras aportaciones, una muy completa colección de textos de autores latinos, entre los cuales se cuentan también humanistas</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>Documenta Catholica Omnia</strong> (<a href="http://www.documentacatholicaomnia.eu/" target="_blank">ENLACE</a>) encontramos toda clase de escritos eclesiásticos en latín: padres de la Iglesia, papas, doctores, etc.; por cierto, esta página está en latín, aunque con indicaciones complementarias en inglés.</p>
<p style="text-align: justify;">     La <strong>Bibliotheca Augustana</strong> (<a href="http://www.fh-augsburg.de/~harsch/saeca07.html" target="_blank">ENLACE</a>) contiene sendas colecciones de autores griegos y latinos, ambas de gran interés.</p>
<p style="text-align: justify;">     La página web de <strong>Ph. Remacle</strong> (<a href="http://www.remacle.org/" target="_blank">ENLACE</a>) reúne textos de autores griegos y latinos, y traducciones al francés (aparte de textos y sobre todo traducciones de otras lenguas), y está en crecimiento constante.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>Intra Text Digital</strong> <strong>Library: Bibliotheca Latina</strong> (<a href="http://www.intratext.com/LATINA/" target="_blank">ENLACE</a>) podemos consultar obras escritas en latín desde los primeros testimonios escritos hasta el presente.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>Tito Livio: Historia de Roma desde su fundación</strong> (<a href="http://tlivio.iespana.es/" target="_blank">ENLACE</a>) se encuentra una traducción completa (del siglo XIX) al español de la historia de Tito Livio y también una versión de las <em>Periochae</em>, resumen de cada uno de los libros.</p>
<p style="text-align: justify;"> <img class="aligncenter size-full wp-image-4708" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/04-theoi.jpg" alt="" width="1000" height="166" /></p>
<h3 style="text-align: justify;">LIBROS, BUSCADORES DE LIBROS, BIBLIOTECAS</h3>
<p style="text-align: justify;">Se puede acceder a la reproducción parcial o completa, habitualmente en formato PDF, de libros antiguos a través de <strong>Internet Archive</strong> (<a href="http://www.archive.org/" target="_blank">ENLACE</a>). Muchos de esos libros han sido digitalizados por <strong>Google</strong> y, por tanto, se pueden encontrar directamente a través de su buscador de libros (<a href="http://books.google.es/bkshp?hl=es&amp;ie=UTF-8&amp;tab=wp" target="_blank">ENLACE</a>), donde también se pueden encontrar vistas parciales de bastantes libros recientes.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>     Making of America</strong> (<a href="http://quod.lib.umich.edu/m/moa/" target="_blank">ENLACE</a>) facilita la consulta de más de 10.000 volúmenes del siglo XIX, entre ellos muchos relacionados con el mundo clásico, naturalmente; las búsquedas no afectan sólo a los títulos ni a las etiquetas, sino a los contenidos de cada página (unos tres millones y medio).</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>The Ancient Library</strong> (<a href="http://www.ancientlibrary.com/" target="_blank">ENLACE</a>) se pueden consultar libros como el <em>Dictionary of Greek and Roman Biography and Mythology</em> de William Smith (1867) o el <em>Dictionary of Greek and Roman Antiquities</em> del mismo editor y autor (1870), junto con una veintena de obras más.</p>
<p style="text-align: justify;">     Se puede consultar <em>online</em> el <em>Dictionnaire des Antiquités Grecques et Romaines</em> de <strong>Daremberg</strong> y <strong>Saglio</strong> en una página de la Universidad de Toulouse Le Mirail (<a href="http://dagr.univ-tlse2.fr/sdx/dagr/index.xsp" target="_blank">ENLACE</a>).</p>
<p style="text-align: justify;">     En el apartado de manuscritos, se puede ver <strong>British Library Digitised Manuscripts</strong> (<a href="http://www.bl.uk/manuscripts/Default.aspx" target="_blank">ENLACE</a>), donde se pueden encontrar manuscritos completos de obras clásicas.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">EDITORIALES, LIBRERIAS</h3>
<p style="text-align: justify;">Asimismo pueden resultar interesantes las páginas web de las editoriales que publican ediciones y/o traducciones de los clásicos: los <strong>Oxford Classical Texts</strong> (<a href="http://www.oup.com/us/catalog/general/series/OxfordClassicalTexts/?view=usa" target="_blank">ENLACE</a>), la <strong>Loeb Classical Library</strong> (<a href="http://www.hup.harvard.edu/collection.php?cpk=1031" target="_blank">ENLACE</a>), la <strong>Collection des Universités de France</strong>, conocida como <strong>Budé</strong> (<a href="http://www.lesbelleslettres.com/" target="_blank">ENLACE</a>) o la colección <strong>Teubner</strong> (<a href="http://www.degruyter.de/indexEn.cfm" target="_blank">ENLACE</a>).</p>
<p style="text-align: justify;">     Y por supuesto, también resultan útiles las españolas <strong>Biblioteca Clásica Gredos</strong> (<a href="http://www.editorialgredos.com/home-es.html" target="_blank">ENLACE</a>), <strong>Alma Mater</strong> del CSIC (<a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/tienda.jsp" target="_blank">ENLACE</a>) o la colección <strong>Bernat Metge</strong> del Institut Cambó (<a href="http://www.institutcambo.org/" target="_blank">ENLACE</a>).</p>
<p style="text-align: justify;">     Además pueden ser una buena fuente de información las páginas web de librerías como <strong>Marcial Pons</strong> (<a href="http://www.marcialpons.es/index.php" target="_blank">ENLACE</a>), <strong>Alibri</strong> (<a href="http://www.alibri.es/index.php?option=com_commerce&amp;page=index.php&amp;&amp;cPath=3_48&amp;bptp=&amp;osCsid=5965f034c8de59e29fa1d952f3fa17ff&amp;osCsid=5965f034c8de59e29fa1d952f3fa17ff" target="_blank">ENLACE</a>), la librería <strong>Aurea</strong> (<a href="http://www.libreriaaurea.com/seccion-clasicas-novedades.php" target="_blank">ENLACE</a>), etc.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-4707" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/05-chs.png" alt="" width="125" height="632" />REVISTAS</h3>
<p style="text-align: justify;">Se pueden consultar revistas especializadas por internet, muchas de ellas gratis. Sólo citaremos algunas, de acceso total o parcialmente libre: <em>Emerita</em> (<a href="http://emerita.revistas.csic.es/index.php/emerita/index" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Lexis</em> (<a href="http://www.lexisonline.eu/" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Estudios Clásicos</em> (<a href="http://www.estudiosclasicos.org/revistaEstudiosClasicos.php" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Ítaca</em> (<a href="http://publicacions.iec.cat/PopulaFitxa.do?moduleName=revistes_cientifiques&amp;subModuleName=&amp;idColleccio=58" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Faventia</em> (<a href="http://ddd.uab.es/record/21" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Myrtia</em> (<a href="http://revistas.um.es/myrtia" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos</em> (<a href="http://revistas.ucm.es/portal/modulos.php?name=Revistas2&amp;id=CFCL" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Griegos e Indoeuropeos</em> (<a href="http://revistas.ucm.es/portal/modulos.php?name=Revistas2&amp;id=CFCG" target="_blank">ENLACE</a>), <em>Greek, Roman and Byzantine Studies</em> (<a href="http://www.duke.edu/web/classics/grbs/index.html" target="_blank">ENLACE</a>), etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     Asimismo se pueden leer revistas que, como la propia <em>Sarasuati</em>, sólo existen en internet: la <strong>Bryn Mawr Classical Review</strong> (<a href="http://bmcr.brynmawr.edu/" target="_blank">ENLACE</a>) publica reseñas de libros sobre temas clásicos desde 1990. <strong>Aestimatio</strong> (<a href="http://www.ircps.org/publications/aestimatio/aestimatio.htm" target="_blank">ENLACE</a>) reúne reseñas sobre libros de historia de la ciencia. <strong>Ancient Narrative</strong> (<a href="http://www.ancientnarrative.com/index.html" target="_blank">ENLACE</a>) es una revista electrónica dedicada sólo a la narrativa, publicada desde 2001, con artículos y suplementos de gran nivel. <strong>Cahiers Mondes Anciens</strong> (<a href="http://mondesanciens.revues.org/index164.html" target="_blank">ENLACE</a>) no se limita sólo al mundo grecorromano, sino que trata también otros campos de la Antigüedad (el primer número, publicado en 2009, lleva el subtítulo <em>Écritures rituelles</em>). <strong>Didaskalia</strong> (<a href="http://www.didaskalia.net/" target="_blank">ENLACE</a>) trata desde 1994 del teatro clásico en la actualidad.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">BIBLIOGRAFÍA</h3>
<p style="text-align: justify;">Hay numerosos sitios donde podemos conseguir bibliografía sobre los temas que nos interesen; citaremos algunos.</p>
<p style="text-align: justify;">     Desde 1992 <strong>TOCS-IN</strong> (<a href="http://projects.chass.utoronto.ca/amphoras/tocs.html" target="_blank">ENLACE</a>) se hace eco del contenido de casi doscientas publicaciones periódicas y obras colectivas, incluyendo enlaces sobre reseñas electrónicas de las mismas.</p>
<p style="text-align: justify;">     Los servicios por internet de <strong>L&#8217;Année philologique</strong> (<a href="http://www.annee-philologique.com/aph/" target="_blank">ENLACE</a>), publicación esencial para cualquier consulta bibliográfica, son de pago, pero en su página podemos encontrar algún material útil y gratuito como la lista de abreviaturas de publicaciones periódicas (<a href="http://www.annee-philologique.com/aph/files/sigles_fr.pdf" target="_blank">ENLACE</a>).</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Pinax online</strong> (<a href="https://perswww.kuleuven.be/~u0013314/pinaxonline.html" target="_blank">ENLACE</a>) reúne bibliografías sobre el mundo griego antiguo publicadas en la red. Tiene un apartado general, y apartados sobre autores y temas.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>A Hellenistic Bibliography</strong> (<a href="http://sites.google.com/site/hellenisticbibliography/home" target="_blank">ENLACE</a>) presenta una bibliografía muy completa sobre los autores griegos de la época helenística e imperial así como autores latinos; esta recopilación alcanza ya los 20.000 títulos.</p>
<p style="text-align: justify;">     Una página de la <strong>Universidad de Nijmegen</strong> (<a href="http://www.let.ru.nl/~m.v.d.poel/index.html" target="_blank">ENLACE</a>), a cargo de M. van der Poel, recopila bibliografía latina selecta y contiene una interesante ayuda bibliográfica para el estudio de los textos de los humanistas.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;"><em>BLOGS</em> Y PÁGINAS PERSONALES</h3>
<p style="text-align: justify;">El número de <em>blogs</em> de clasicistas es notable. Muchos profesores se ponen en contacto con sus alumnos y/o sus conocidos a través de ellos; en España se está haciendo una gran labor en este sentido y merecen elogio muchos profesores que llevan a cabo un gran trabajo, consiguiendo implicar en él a sus alumnos. No es difícil encontrarlos en internet.</p>
<p style="text-align: justify;">     Por otra parte, también se encuentran <em>blogs</em> especializados en aspectos concretos del mundo clásico. Citaremos unos pocos. <strong>The Stoa Consortium</strong> (<a href="http://www.stoa.org/" target="_blank">ENLACE</a>) publica con cierta asiduidad artículos de gran interés desde 2003; también se encuentran enlaces a páginas de todo tipo y a otros <em>blogs</em>. En <strong>What&#8217;s New in Papyrology</strong> (<a href="http://papyrology.blogspot.com/" target="_blank">ENLACE</a>) aparecen <em>posts</em> muy valiosos sobre papirología. <strong>Current Epigraphy</strong> (<a href="http://www.currentepigraphy.org/" target="_blank">ENLACE</a>) trae muchas novedades sobre epigrafía y también mantiene un alto nivel.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">ESCRIBIR EN GRIEGO</h3>
<p style="text-align: justify;">Antes que se extendiese el uso de la informática, se tenían que emplear dos máquinas de escribir para combinar abecedario latino y alfabeto griego, o se añadían a mano los caracteres helénicos. En los primeros tiempos de los PC, escribir en griego fue un verdadero martirio por la carencia de recursos. Después, se pudieron emplear diversas fuentes como Sgreek o Graeca (en la página del <em>Thesaurus Linguae Graecae</em> [<a href="http://stephanus.tlg.uci.edu/canon/fontsel" target="_blank">ENLACE</a>], por ejemplo, se pueden encontrar fuentes descargables).</p>
<p style="text-align: justify;">     Actualmente parece que la tendencia mayoritaria es usar las fuentes <strong>Unicode</strong> que permiten escribir en griego, ver lo escrito e imprimirlo en todos los ordenadores, y casi siempre sin hacer cambio alguno en la configuración. Para usar Unicode, se pueden emplear diversas plantillas que vinculan a determinadas teclas las letras, los signos diacríticos y sus diversas combinaciones. Algunas de esas plantillas pueden verse en la página de la Universidad de Salamanca (<a href="http://clasicas.usal.es/portal_recursos/index.php?option=com_content&amp;view=category&amp;id=47&amp;Itemid=21" target="_blank">ENLACE</a>); y entre ellas se cuenta <strong>Euclides</strong> (<a href="http://www.ub.edu/filologiagrega/electra/euclides/esp/index.htm" target="_blank">ENLACE</a>), que es la usada en estos escritos de <em>Schedae</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"> <img class="aligncenter size-full wp-image-4706" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/06-la-caída-de-faetón.jpg" alt="" width="768" height="512" /></p>
<h3 style="text-align: justify;">CAJÓN DE SASTRE</h3>
<p style="text-align: justify;">El número de las webs clásicas es infinito, pero aquí sólo podemos citar unas cuantas más:</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Attalus: sources for Greek &amp; Roman history</strong> (<a href="http://www.attalus.org/" target="_blank">ENLACE</a>) es una página de gran interés dedicada a la historia antigua entre los años 322 y 45 a. C., que incluye listas de acontecimientos y fuentes sobre la época helenística y la república romana, así como traducciones al inglés, algunas difíciles de encontrar.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Theoi. Greek Mythology</strong> (<a href="http://theoi.com" target="_blank">ENLACE</a>) es una web dedicada a la mitología griega, que contiene más de 1.500 páginas dedicadas a los personajes mitológicos y reúne traducciones de textos antiguos y más de 1.200 imágenes antiguas sobre ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>The Philological Museum</strong> (<a href="http://www.philological.bham.ac.uk/" target="_blank">ENLACE</a>) está dedicado a los humanistas y recopila una biblioteca de textos de humanistas y una bibliografía sobre estos autores.</p>
<p style="text-align: justify;">     El importantísimo <strong>Diccionario Griego-Español</strong> tiene presencia en Internet (<a href="http://dge.cchs.csic.es/" target="_blank">ENLACE</a>) en una página donde se informa acerca del diccionario y del repertorio bibliográfico de lexicografía griega, pero donde también se encuentra la base de datos CLAROS (concordancia de las inscripciones griegas) y algunos materiales complementarios.</p>
<p style="text-align: justify;">     En el <strong>Ancient Word Mapping Center</strong> (<a href="http://www.unc.edu/awmc" target="_blank">ENLACE</a>) de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill se encontrarán mapas del mundo antiguo (Grecia, Roma, la cuenca mediterránea, etc.), así como información sobre cartografía y un índice de topónimos.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>Forum Romanum</strong> (<a href="http://www.forumromanum.org/index.html" target="_blank">ENLACE</a>) podemos encontrar, además del <strong>Corpus Scriptorum Latinorum</strong> (<a href="http://www.forumromanum.org/literature/index.html" target="_blank">ENLACE</a>) con textos y traducciones, sobre todo al inglés, de autores latinos, algunos libros interesantes sobre la vida cotidiana y la historia de Roma.</p>
<p style="text-align: justify;">     El <strong>APIS, Advanced Papyrological Information System</strong> (<a href="http://www.columbia.edu/cu/lweb/projects/digital/apis/index.html" target="_blank">ENLACE</a>), en el que participan instituciones de todo el planeta, reúne importantísimas informaciones sobre papiros.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>Encyclopaedia romana</strong> (<a href="http://penelope.uchicago.edu/~grout/encyclopaedia_romana/index.html" target="_blank">ENLACE</a>) encontraremos información sobre la antigua ciudad de Roma y sus monumentos.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Livius</strong> (<a href="http://www.livius.org/" target="_blank">ENLACE</a>), página a cargo del historiador holandés J. Lendering, presenta desde 1995 trabajos en inglés sobre temas históricos de Roma y Grecia en forma de artículos de enciclopedia dedicados a personajes, lugares, cargos públicos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Ancient History Encyclopedia</strong> (<a href="http://ancientopedia.com/" target="_blank">ENLACE</a>) aporta un buen número de artículos sobre Grecia y Roma, además de imágenes de interés, esquemas, mapas, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>The Tertullian Project</strong> (<a href="http://www.tertullian.org/" target="_blank">ENLACE</a>) reúne material sobre Tertuliano y sus obras; la página consta de textos, traducciones, comentarios de sus escritos, manuscritos, ediciones, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Ancient Olympics</strong> (<a href="http://ancientolympics.arts.kuleuven.be/" target="_blank">ENLACE</a>) constituye una clara y correcta explicación de los juegos olímpicos de la Antigüedad, tratando la mayor parte de los aspectos: la ciudad de Olimpia, desarrollo de los juegos, otros juegos deportivos antiguos, etc. Contiene además excelentes imágenes.</p>
<p style="text-align: justify;">     En <strong>Diotima</strong> (<a href="http://www.stoa.org/diotima/" target="_blank">ENLACE</a>) se podrán consultar materiales diversos para el estudio del papel de la mujer y del género en Grecia y Roma. Esta web, en funcionamiento desde 1995, proporciona una extensa bibliografía sobre el tema, una antología de textos sobre la mujer, enlaces varios y numerosos recursos en internet, como por ejemplo cursos relacionados con estas cuestiones.</p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>Legio XIII Gemina</strong> (<a href="http://ckoepfer.de/" target="_blank">ENLACE</a>) permite conocer el trabajo de un grupo de reconstrucción histórica y, además, su web puede ser un buen punto de partida para profundizar en el tema.<img class="alignright size-full wp-image-4705" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/07-ancient-olympics.jpg" alt="" width="156" height="600" /></p>
<p style="text-align: justify;">     <strong>The Ovid Project: Metamorphosing the Metamorphoses</strong> (<a href="http://www.uvm.edu/~hag/ovid/index.html" target="_blank">ENLACE</a>) reproduce bellísimos grabados de ediciones de las <em>Metamorfosis</em> de Ovidio, ediciones que datan del siglo XVII.</p>
<p style="text-align: justify;">     Y antes de acabar, reproduciremos diez enlaces que reservan pequeñas sorpresas a nuestros lectores: <a href="http://www.arkeo3d.com/byzantium1200/index.html" target="_blank">ENLACE 1</a>, <a href="http://home.arcor.de/angelion/index.html" target="_blank">ENLACE 2</a>, <a href="http://www.vincenzoavagliano.com/archeo.html" target="_blank">ENLACE 3</a>, <a href="http://www.parcoappiaantica.it/it/index.asp" target="_blank">ENLACE 4</a>, <a href="http://www.elionline.com/elimagazines/2010/ita/PDF/ADULESCENS.pdf" target="_blank">ENLACE 5</a>, <a href="http://ifc.dpz.es/publicaciones/ebooks/id/2314" target="_blank">ENLACE 6</a>, <a href="http://www.laukart.de/ctm/index.php?id=274" target="_blank">ENLACE 7</a>, <a href="http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/2_publico/espl20.php" target="_blank">ENLACE 8</a>, <a href="http://arachne.uni-koeln.de/drupal/?q=es/node/3" target="_blank">ENLACE 9</a>, <a href="http://www.fas.harvard.edu/~classics/poetry_and_prose/homer/homer.html" target="_blank">ENLACE 10</a>. </p>
<p style="text-align: justify;">     Por último, señalaremos que en la revista <em>Auriga</em> se publica desde hace una docena de años una sección llamada <em>Plèomen</em>, a cargo de nuestro buen amigo Xavier Yánez i Such, que reseña páginas web relacionadas con el mundo clásico.</p>
<p><strong>NOTA BENE: Todas estas direcciones de internet fueron comprobadas el día 19 de noviembre de 2010.</strong></p>
<p><strong> </strong> </p>
<h3>ÍNDICE DE ILUSTRACIONES</h3>
<p style="text-align: justify;">1. Imagen de <strong>InterClassica</strong> (<a href="http://interclassica.um.es/didactica/literatura/">http://interclassica.um.es/didactica/literatura/</a>, visitada el 14 de noviembre de 2010).</p>
<p style="text-align: justify;">2.  Revista <strong>Didaskalia</strong> (<a href="http://www.didaskalia.net/">http://www.didaskalia.net/</a>, visitada el 14 de noviembre de 2010).</p>
<p style="text-align: justify;">3. Imagen de <strong>Theoi Greek Mythology</strong> (<a href="http://www.theoi.com/">http://www.theoi.com/</a>, visitada el 15 de noviembre de 2010).</p>
<p style="text-align: justify;">4. Imagen de <strong>The Center of Hellenic Studies</strong> (<a href="http://chs.harvard.edu/wa/pageR?tn=Welcome&amp;bdc=12&amp;mn=0">http://chs.harvard.edu/wa/pageR?tn=Welcome&amp;bdc=12&amp;mn=0</a>, visitada el 15 de noviembre de 2010).</p>
<p style="text-align: justify;">5. Reproducción del grabado <strong>La caída de Faetón</strong> del <em>Bellissimum Ovidii Theatrum</em> (Nüremberg, 1703) de <strong>The Ovid Project</strong> (<a href="http://www.uvm.edu/~hag/ovid/baur1703/baur1703b2p16.jpeg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);">http://www.uvm.edu/~hag/ovid/baur1703/baur1703b2p16.jpeg</a>, vista el 20 de noviembre de 2010).</p>
<p style="text-align: justify;">6. Imagen de <strong>Ancient Olympics</strong> (<a href="http://ancientolympics.arts.kuleuven.be/">http://ancientolympics.arts.kuleuven.be/</a>, visitada el 20 de noviembre de 2010).</p>
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		<title>Amazonas, mito y leyenda</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Nov 2010 22:52:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
		<category><![CDATA[Amazonas]]></category>
		<category><![CDATA[Antropologia]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso mitico]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Mitologia]]></category>
		<category><![CDATA[mitos]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>

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		<description><![CDATA[Este artículo se ocupa del papel que desempeñan las amazonas en los mitos y leyendas de la Antigüedad clásica, basándonos en las fuentes escritas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/3-aquiles-pentesilea-470.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"></a><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/1-amazona-fugitiva-510.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"></a><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/2-amazonas-alabastro-470.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/1-amazona-fugitiva-510.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="aligncenter size-large wp-image-4640" title="1-amazona-fugitiva-510" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/1-amazona-fugitiva-510-1024x780.jpg" alt="" width="614" height="468" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Las amazonas, un pueblo de mujeres guerreras que vivían alejadas de los hombres, forman parte de nuestro imaginario colectivo. En este artículo nos ocupamos del papel que desempeñan en mitos y leyendas de la Antigüedad, basándonos en los escritos de los autores antiguos.[1]</p>
<p style="text-align: justify;">Según el mito, el pueblo de las amazonas proviene de <strong>Ares</strong>, el dios de la guerra (Marte para los romanos), o al menos se dice que son hijas suyas algunas de las más célebres (Hipólita, Antíope, Pentesilea). Su madre fue la ninfa Harmonía, de la que nada más se sabe.[2] Rendían culto principalmente a Ares y a la diosa Ártemis, razón por la cual se les atribuye la fundación de Éfeso y la construcción del templo de la diosa en la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Se las ubicaba en dos <strong>lugares</strong> principalmente, o bien en la actual península de Crimea (llamada Quersoneso Táurica por los antiguos) o bien a orillas del río Termodonte, cuya desembocadura se sitúa en la otra ribera del mar Negro; la capital de su reino se llamaba Temiscira. No obstante, Diodoro de Sicilia (III 52) habla de otras amazonas, las africanas, que se ocupaban de la guerra y los asuntos públicos, mientras los hombres permanecían en casa y realizaban las labores femeninas (hilar y criar). Estas amazonas africanas, a las órdenes de la reina Mirina, lucharon primero contra la Atlántida, que conquistaron, y después contra las Górgonas, a las que no acabaron de vencer; finalmente, fueron destruidas por Héracles. No obstante, antes hicieron una expedición por muchos territorios, llegando a fundar la ciudad de Mitilene en la isla de Lesbos, hasta que los tracios las derrotaron y las obligaron a volver a su tierra natal.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya he aludido más arriba a sus <strong>costumbres</strong> guerreras y a su actitud belicosa. Usaban las flechas y montaban a caballo, animales a los cuales alguna fuente hace vomitar fuego.[3] Vivían sin hombres, salvo las amazonas africanas de Diodoro.</p>
<p style="text-align: justify;">Su <strong>nombre</strong> Ἀμαζόνες, <em>amázones</em>,[4] resultaba evocador para los antiguos griegos y dio lugar a unas cuantas paretimologías, que describían su forma de vida y talante. En primer lugar, en la Grecia clásica este gentilicio podía aludir la carencia de un pecho, pues se explicaba como formado por el prefijo privativo ἀ- y por μαζός (“pecho”), ya que, según es fama, eliminaban el seno derecho cauterizándolo o lo aplastaban para disparar con mayor facilidad.[5] No obstante, hay otras etimologías fantásticas como la que recoge un escolio en el sentido de que no comían pan ni siqiuera del más basto (μάζα), sino que se alimentaban de tortugas, lagartos y serpientes. También se explicó el nombre del pueblo como resultado de llevar siempre el cinturón (ἅμα ζῶνα). Asimismo sirvió para recordar que vivían juntas (ἅμα ζώσαι), alejadas de los hombres. O servía para recordar que sus madres no las alimentaban de leche de sus pechos, sino de leche de yegua y de miel. Sus vecinos, los escitas, a decir del historiador Heródoto, las llamaban <em>eórpata</em>, “asesinas de hombres”.[6]</p>
<h2>El mito</h2>
<p style="text-align: justify;">No abundan, de todos modos, las narraciones mitológicas protagonizadas por las amazonas. El primer relato que consideraremos será la lucha que sostuvo contra ellas Belerofontes. Este héroe, tras matar accidentalmente a su hermano, se presentó ante Preto, el rey de Tirinto, que lo purificó de su crimen. Pero Estenebea, la esposa de Preto, se enamoró perdidamente del joven <strong>Belerofontes</strong>; como fue rechazada, Estenebea denunció a Belerofontes ante su marido de un supuesto intento de seducirla. Para matar a Belerofontes, Preto lo envió ante su cuñado el rey de Licia, Yobates; éste conoció las intenciones de Preto a través de un mensaje del que era portador el propio Belerofontes, después de haberlo acogido como huésped. Yobates no podía matar a Belerofontes sin violar las sagradas normas de hospitalidad, así que envió a Belerofontes a luchar sucesivamente contra la Quimera, los sólimos y las amazonas. Como resultó vencedor, le preparó una emboscada, de la que salió bien parado; por fin (aunque las aventuras y desventuras de Belerofontes no acaban aquí), Yobates lo convirtió en su yerno y le dio la mitad de su reino.[7] Un verso de la <em>Ilíada</em> recuerda esta tercera hazaña de Belerofontes: “En tercer lugar, mató a amazonas iguales a los hombres”.[8] Por su parte, Píndaro retrata la escena con la maestría acostumbrada:</p>
<blockquote><p>Y con aquél (sc. Pegaso) contra las amazonas,<br />
desde los helados golfos del desierto éter,<br />
disparaba sobre el arquero ejército femenil,<br />
y a la Quimera, que exhalaba fuego, y a los Sólimos mató.[9]</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Entre los célebres doce trabajos que <strong>Hércules</strong> llevó a cabo a las órdenes de Euristeo se cuenta su visita a las amaz<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/2-amazonas-alabastro-470.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-4642" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/2-amazonas-alabastro-470.jpg" alt="" width="328" height="728" /></a>onas, de cuya tierra tenía que traer el cinturón de la reina por deseo de Admeta, hija de Euristeo. El cinturón, que había sido regalo de Ares, el dios de la guerra y fundador del pueblo de las amazonas, constituía la insignia real. Hércules convenció a la reina Hipólita de que se lo entregase; pero la diosa Hera, siempre enemiga de Hércules, difundió el rumor de que Hipólita había sido raptada. Las amazonas atacaron la nave de Hércules, que dio muerte a Hipólita y se hizo a la mar llevándose el cinturón.[10]</p>
<p style="text-align: justify;">Entre otros héroes, <strong>Teseo</strong> participó en la expedición de Hércules[11] raptando a una amazona, llamada Antíope, Melanipe, Hipólita o Glauce, según las diversas fuentes. Ello provocó la invasión del territorio ático por parte de las mujeres guerreras, que llegaron a acampar en la colina del Areópago, pero fueron vencidas por los atenienses tras unos combates que duraron tres o cuatro meses. No obstante, otros autores cuentan que Teseo organizó una expedición propia.[12]</p>
<p style="text-align: justify;">Teseo, que, para la mayoría de nuestras fuentes, se casó con la amazona, tuvo de ella un hijo, que fue llamado Hipólito. Pero después Teseo quiso casarse con Fedra, la hija del rey Minos, y entonces se presentó aquella amazona acompañada de otras, todas en armas, aunque los invitados a la ceremonia las mataron. En cuanto a la amazona madre de Hipólito, la mató involuntariamente Pentesilea, el propio Teseo o los invitados. Diodoro (IV 28) añade algunos curiosos detalles, como el hecho de que los escitas se unieron a las amazonas invasoras y que Antíope luchó al lado de Teseo. Plutarco (<em>Thes</em>. 27), además de relatar muchos detalles de la invasión y del desarrollo de la campaña de las amazonas, glosa el texto de una <em>Teseida</em>, un poema épico perdido acerca de Teseo, obra a la que parece no dar mucho crédito; en ella Antíope atacó a Teseo, cuando se casó con Fedra, y Hércules mató a las amazonas que la ayudaron.</p>
<p style="text-align: justify;">En Atenas y sus alrededores se señalaban distintos restos de la invasión, en particular tumbas de amazonas y un templo consagrado a Ares por Teseo en recuerdo de la victoria que obtuvo en Trecén sobre las atacantes. Pero el avance de las amazonas llegó bastante más lejos, puesto que en Pírrico de Laconia hay un templo de Ártemis con la advocación de Astratea, pues allí detuvieron su avance las amazonas, y uno de Apolo Amazonio, con sendas estatuas votivas o <em>xóana</em>, ofrenda de las amazonas.[13] El dramaturgo Esquilo les atribuye incluso el nombre de la colina del Areópago:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Esta colina de Ares, sede de las amazonas y sus tiendas, cuando, por aborrecimiento a Teseo, llegaron dispuestas al combate; y contra esta ciudad de altas torres una nueva alzaron entonces, y en honor de Ares sacrificaban, de donde viene el nombre de la roca y la colina de Ares.[14]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Además Plutarco (<em>Thes</em>. 26, 4) recuerda el relato de un tal Menécrates, probablemente un historiador helenístico, según el cual <strong>Solunte</strong>, un acompañante de la expedición de Teseo, quedó prendado de Antíope y, al ser rechazado por ella, se suicidó ahogándose en un río. Teseo, al saber lo ocurrido, se dio cuenta de que así se cumplía cierto vaticinio del oráculo de Delfos y, siguiendo sus instrucciones, fundó en aquel lugar una ciudad, a la que dio el nombre de Pitópolis, y llamó Solunte al río. Hay más detalles y variantes sobre Teseo y las amazonas, pero no me extenderé más sobre el tema.</p>
<p style="text-align: justify;">También las amazonas aparecen vinculadas al ciclo troyano. La <em>Ilíada</em> recuerda que el rey <strong>Príamo</strong> fue a luchar al lado de los frigios y llegaron las amazonas: “Y, en efecto, yo me contaba entre ellos, siendo su aliado, aquel día en que acudieron amazonas iguales a los hombres”.[15]</p>
<p style="text-align: justify;">Ignoramos el desarrollo de aquellos acontecimientos, aunque se suele dar por supuesto que frigios y troyanos lucharon contra las amazonas. Pero, años después, en las postrimerías de la guerra de Troya, tras las muertes de Patroclo y de Héctor, las amazonas acudieron a socorrer a los asediados. Fueron finalmente vencidas por los atacantes, aunque no sin esfuerzo, gracias a la intervención de <strong>Aquiles</strong> y Áyax. Entre las luchas singulares que se dieron entonces destaca el combate que se trabó entre Aquiles y Pentesilea,[16] a la sazón reina de las amazonas. Aquiles, tras haber vencido a su enemiga, la despojó de sus armas, como era natural en las narraciones homéricas y homerizantes, y se percató de la extraordinaria belleza de aquella mujer, digna de ser su esposa. Así quedó embobado contemplándola,[17] lo cual le valió los reproches de Tersites. Pero Aquiles descargó sobre él su cólera y le dio muerte de un tremendo puñetazo. La devolución de los cadáveres y la celebración de las honras fúnebres cierran esta jornada de la guerra de Troya.[18]</p>
<p style="text-align: justify;">Unos versos de la <em>Alejandra</em> del siempre oscuro y exquisito Licofrón completan este panorama sobre Pentesilea:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Mas a las inaccesibles cumbres tilesias y al escarpado promontorio de Lino, bañado por el mar, a la llanura dominio de la amazona, arribarán otros y acatarán el yugo de la esclava. A esa mujer, la sierva de la rauda muchacha vestida de bronce, errante la llevará el oleaje hacia tierra extranjera. La herida del ojo, con el último aliento de la joven, traerá la perdición al simiesco y dañino etolio, atravesado por sangrienta lanza. Y los crotoniatas arrasarán un día la ciudad de la amazona, tras dar muerte a la intrépida muchacha, a Clete, reina de la tierra de su nombre.[19]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Un comentario antiguo[20] permite entender cabalmente estos versos, que tratan de la nodriza de Pentesilea. Se llamaba <strong>Clete</strong> o Clite y, como la amazona no regresó de Troya, salió a buscarla y llegó a Italia, donde fundó una ciudad, a la que dio su nombre y desde donde reinó sobre las tierras circunvecinas. Sus sucesoras fueron también llamadas Clete, y la ciudad prosperó durante muchas generaciones, hasta que fue atacada por los habitantes de Crotona, que mataron a la última reina y arrasaron hasta los cimientos la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">La última desventura de las amazonas tuvo lugar en la <strong>isla de Leuce</strong>, que Posidón había hecho surgir en el mar Negro, para dar acogida a Aquiles, después que su madre Tetis se lo llevara de su pira funeraria en Troya. En esta isla se celebraron los esponsales de Helena y Aquiles en presencia del dios, de su esposa Anfítrite y de un séquito de divinidades de ríos y demás aguas. En Leuce había un santuario de Aquiles, estaba prohibido pernoctar y edificar a cualquiera que llegase a sus costas y se oían los cánticos de Aquiles, los cascos de caballos y el estrépito de las armas. En Leuce destruyó Aquiles a la tropa más aguerrida de amazonas, al provocar el terror entre sus yeguas, que mataron a sus dueñas y se arrojaron al mar.[21]</p>
<p style="text-align: justify;">
<h2>La leyenda</h2>
<p style="text-align: justify;">El historiador Heródoto[22] se sirve de las míticas amazonas para explicar cierta tradición de los e<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/3-aquiles-pentesilea-470.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-full wp-image-4639 alignright" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/3-aquiles-pentesilea-470.jpg" alt="" width="437" height="361" /></a>scitas <strong>sármatas</strong> o saurómatas, entre los cuales ninguna mujer podía ser desposada, si no había dado muerte a un enemigo. El prosista relata que en tiempos míticos unas amazonas fueron hechas prisioneras por los griegos, que se las quisieron llevar a su tierra. Pero cuando se hallaban en alta mar, las amazonas consiguieron desatarse y mataron a todos los hombres. No sabían navegar y su periplo acabó en las costas del que es llamado actualmente mar de Azov, donde se apoderaron de una manada de caballos y se dedicaron al saqueo. Los escitas de aquellas tierras se dieron pronto cuenta de que se trataba de mujeres y elaboraron un plan para conseguirlas como esposas para sus solteros. En efecto, enviaron a los mozos con la orden de que acampasen cerca de ellas y de que huyeran cuando fueran atacados, pero que no por eso dejaran de seguirlas. Los jóvenes siguieron estas instrucciones, hasta que produjo un primer encuentro individual entre un escita y una amazona, a los que siguieron otros, de tal manera que acabaron todos emparejados. Las amazonas aprendieron pronto el lenguaje de los escitas y les propusieron habitar alejados de sus familias en la otra orilla del río Tanais (el actual río Don).</p>
<p style="text-align: justify;">También se relata el encuentro de <strong>Alejandro Magno</strong> con la reina de las amazonas, Talestris o Talestria,[23] aunque los historiadores antiguos no se ponen de acuerdo sobre si ocurrió realmente. Plutarco cita a numerosos historiadores a favor y en contra de la verdad del acontecimiento, pero da la impresión de que no confía demasiado en ello, más que nada por la falta de pruebas.[24] Estrabón (XI 5, 4) tampoco lo cree. Arriano (VII 13 -26) se muestra poco dispuesto a creer en el encuentro, dado que las fuentes más fidedignas lo niegan y que las amazonas debieron de haberse extinguido mucho antes. A su vez, Diodoro Sículo (XVII 77, 1-3) relata que Talestris, sin igual en belleza y valentía, se presentó ante Alejandro para engendrar un hijo con él; el macedonio pasó trece días con ella y, después de colmarla de regalos, la envió a su patria. Justino (XII 3, 7) añade que Talestris o Minitía se marchó, después de trece días, cuando creyó estar embarazada. Quinto Curcio (VI 5, 24-32) añade el detalle de que la amazona propuso que, si concebía una niña, se la quedaría, pero, si nacía un niño, se lo dejaría a Alejandro.</p>
<p style="text-align: justify;">La en general fantasiosa <em>Vida de Alejandro</em> (III 25-27) de Pseudo-Calístenes sitúa a las amazonas en una isla grandísima en un número de doscientas setenta mil; el autor imagina la correspondencia que mantuvo Alejandro con las jefas de las amazonas, hasta convencerlas de que, si le ofrecían tributos, no debían temer nada de él. Aunque el autor modera su fantasía cuando habla del encuentro de las tropas del macedonio con las amazonas que los recibieron a orillas del Termodonte y les presentaron los tributos previamente acordados.</p>
<p style="text-align: justify;">El último encuentro de las amazonas con personajes históricos tuvo lugar a orillas del río Abas, la batalla en que <strong>Pompeyo</strong> derrotó a los albanos durante su expedición contra Mitrídates. Entre los despojos se encontraron armas de amazonas, aunque no se halló ningún cuerpo de mujer.[25]</p>
<p style="text-align: justify;">
<h2>Observaciones finales</h2>
<p>Ahora quisiera subrayar los aspectos más destacados de este estudio sobre las amazonas. En primer lugar, conviene mencionar q<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/4-amazonas-enocoe-4601.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-4636" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/4-amazonas-enocoe-4601.jpg" alt="" width="267" height="431" /></a>ue algunos autores cuyos textos hemos leído anteriormente manifiestan cierto escepticismo a propósito de su <strong>existencia</strong>; esa desconfianza se entrevé en afirmaciones en el sentido de que no se encontraran cadáveres de amazonas en batallas en que presuntamente intervinieron o en el sentido de que debieron de extinguirse hace ya mucho tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Estrabón, por su parte, duda de que la totalidad de lo relatado sobre las amazonas sea cierto, puesto que, a su entender, una sociedad sin hombres difícilmente se mantendría y puesto que -y ésa es para él la razón de peso- en el mundo de las amazonas se han invertido los papeles (las mujeres hacen de hombres y viceversa):</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Y algo especial ha sucedido con la narración acerca de las amazonas; en efecto, otras narraciones mantienen separados lo mítico y lo histórico, pues los relatos antiguos falsos y monstruosos son llamados mitos, mientras que la historia aspira a la verdad, tanto antigua como reciente, y no contiene monstruosidad alguna o raramente lo hace; pero sobre las amazonas se dice lo mismo ahora que antes, relatos monstruosos y alejados de la credibilidad. ¿Quién creería que un ejército o una ciudad o un pueblo de mujeres podría sostenerse sin hombres? ¿Y no sólo sostenerse, sino además llevar a cabo incursiones en tierra enemiga y someter no sólo a los pueblos vecinos, hasta llegar incluso a la actual Jonia, sino enviar un ejército a través del mar hasta el Ática? Y es que eso sería igual que decir que entonces los hombres eran mujeres y las mujeres hombres. No obstante, todavía ahora se cuenta lo mismo sobre ellas. Y eso acrecienta su particularidad y la confianza en los relatos antiguos más que en los actuales.[26]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El caso más extremo de incredulidad sería representado por Paléfato, quien en las <em>Historias increíbles</em> (32) afirma que no eran mujeres, sino bárbaros vestidos con túnicas, pelo largo e imberbes, aunque excelentes guerreros.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde los poemas homéricos las amazonas son caracterizadas con el epíteto ἀντιανείραι, que se debe interpretar como <strong>iguales y opuestas</strong> a los hombres[27] y que marca su trayectoria en el mito y en la leyenda, aunque en determinados casos los antiguos les reconocen la capacidad de actuar de una forma diferente, colaborando con los hombres (como la amazona que luchó con Teseo contra las demás o las amazonas que se mostraron amistosas con Alejandro Magno).</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, un rasgo que convierte a las amazonas en personajes destacados de la mitología es su <strong>unicidad</strong>, que se reconoce en varios aspectos. Por ejemplo, dice el orador Lisias:[28]</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">En efecto, antiguamente las amazonas eran hijas de Ares, que habitaban a orillas del río Termodonte. Entre sus vecinos eran las únicas que usaban el hierro y las primeras entre todos ellos que montaron a caballo; con esas cabalgaduras, a causa de la inexperiencia de sus enemigos, capturaban inopinadamente a los fugitivos y dejaban atrás a sus perseguidores.[29]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Así pues, la superioridad técnica de las amazonas les permitió prevalecer sobre los pueblos limítrofes; pero su unicidad se manifiesta también en otros aspectos, como dice en el mismo discurso el propio Lisias:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Ellas fueron las únicas a las que no les fue posible aprender de los errores cometidos para tomar mejores decisiones en adelante, ni volver a la patria para anunciar su propia desgracia y la valentía de nuestros antepasados. Pues, como murieron y dieron el pago de su insensatez aquí, erigieron un monumento inmortal de esta ciudad por su virtud, mas dejaron sin nombre su propia patria por la desventura que les ocurrió aquí. En efecto, ellas, que habían deseado de manera injusta la tierra ajena, perdieron justamente la propia.[30]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para Lisias su carácter único radica también en su incapacidad de tomar mejores decisiones aprendiendo de los errores pasados. En cambio, Pausanias se fija en otra circunstancia:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Se trata, en efecto, de las únicas entre las mujeres cuyas derrotas no impidieron entregarse sin reservas a los peligros: aunque Temiscira había sido tomada por Héracles y después había sido destruido el ejército que habían enviado contra Atenas, con todo, fueron a Troya para luchar contra los mismos atenienses y contra todos los griegos.[31]</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En este pasaje Pausanias hace hincapié en el hecho de que se obstinan en seguir luchando contra los mismos enemigos, a pesar de haber sido derrotadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta unicidad también caracteriza los combates que se libraron contra ellas. Veámoslo con un ejemplo. En las métopas del Partenón se representaban cuatro luchas diferentes: en la cara norte la toma de Troya, en la cara sur la Centauromaquia, en el lado este la Gigantomaquia (es el lado que corresponde a la fachada del templo) y en el lado oeste la Amazonomaquia. Estudiosos como S. B. Pomeroy[32] se fijan en el emparejamiento entre Amazonomaquia y Centauromaquia, y consideran la oposición amazona – mujer – casta frente a centauro – macho – lujurioso. Pero nosotros creemos que es posible ir más allá y subrayar que se trata de cuatro <strong>combates únicos</strong>: la Gigantomaquia o lucha de los Olímpicos contra los gigantes, ocurrida tras la Titanomaquia, acaba de cimentar el orden olímpico, en que los dioses anteriores son sometidos o desterrados, y Zeus y sus hermanos se reparten el mundo. La guerra de Troya fue la guerra más importante en el mito y en ella se vieron implicados, además de numerosos pueblos, los dioses olímpicos. La Centauromaquia ilustra el enfrentamiento entre la naturaleza salvaje y la civilización: los centauros embriagados son derrotados por los lápitas. Y la Amazonomaquia retrata la lucha entre hombres y mujeres, y entre griegos y bárbaros.[33]</p>
<p style="text-align: justify;">También el escudo de la estatua criselefantina de Atenea Pártenos, que se encontraba en el interior del Partenón y que era obra del escultor Fidias, representaba una Amazonomaquia en su cara exterior y una Gigantomaquia en su lado interior. Y probablemente este carácter único fuera un factor que influyera en el auge que experimentó la narración y la representación del mito de las amazonas durante el apogeo del imperialismo ateniense en el siglo V.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto al <strong>valor simbólico del cinturón</strong> que fue a buscar Hércules al reino de las amazonas, a nadie se le habrá escapado que representa la virginidad[34] y que la entrega o la conquista del cinturón por parte del héroe implica la sumisión de la mujer al hombre y su incardinación en el papel sumiso que le confiere la sociedad patriarcal.[35]</p>
<p style="text-align: center;">
<h2>N<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/4-amazonas-enocoe-4601.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"></a>otas</h2>
<p style="text-align: justify;">[1] Sobre ellas se han realizado estudios de muy diversa índole, buscando identificarlas con un pueblo real o con rasgos<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/5-amazona-ánfora-4201.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-4635" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/11/5-amazona-ánfora-4201.jpg" alt="" width="347" height="583" /></a> de pueblos reales, indagando en los abismos de la mente humana para encontrar su sentido profundo, etc. La bibliografía es extensísima, véase, por ejemplo, J. H. Block, <em>The early amazones: modern and ancient perspectives on a persistent myth</em>, Leiden – New York – Köln, 1994, p. 443-459; W. B. Tyrrell, <em>Las amazonas</em>, México, 1989, p. 233-238.<br />
[2] Cf. Apolonio de Rodas II 990; Ferécides, 3 F 15 (<em>apud</em> sch. Ap. Rh. II 990); sch. <em>Il</em>. III 189.<br />
[3] Cf. Sch. <em>Il</em>. III 189.<br />
[4] Para la etimología de la palabra, cf. J. H. Block, <em>The early amazones: modern and ancient perspectives on a persistent myth</em>, Leiden – New York – Köln, 1994, p. 21-37; P. Chantraine, <em>Dictionnaire étymologique de la langue grecque 1</em>, París, 1968, s. v. Ἀμάζων, p. 69; R. Just, <em>Women in Athenian law and life</em>, Londres – New York, 1989, p. 242.<br />
[5] Cf. Apolodoro II 5, 9; Arriano, Anab. VII 13, 2; Servio, <em>Aen</em>. I 490.<br />
[6] Sch. <em>Il</em>. III 189 (no comían pan); Donato, <em>Int. Verg</em>. (portadoras del cinturón); Servio, <em>Aen</em>. I 490 (vivían sin hombres); Filóstrato, <em>Her</em>. 57, 7 (alimentaban a las pequeñas con leche de yeguas y miel); Heródoto, IV 110. C. Schrader (Heródoto, <em>Historia. Libros III-IV</em>, Madrid, 1979, p. 388-389, n. 406) se hace eco de algunas teorías según las cuales <em>eórpata</em> podría significar “dueña de hombres” o “caudillo de diez mil”.<br />
[7] Así lo cuenta por ejemplo Apolodoro (II 3, 1-2).<br />
[8] VI 186: τὸ τρίτον αὖ κατέπεφνεν Ἀμαζόνας ἀντιανείρας.<br />
[9] <em>O</em>. XIII 87-89: σὺν δὲ κείνῳ καί ποτ᾽ Ἀμαζονίδων | αἰθέρος ψυχρῶν ἀπὸ κόλπων ἐρήμου | τοξόταν βάλλων γυναικεῖον στρατόν | καὶ Χίμαιραν πῦρ πνέοισαν καὶ Σολύμους ἔπεφνεν.<br />
[10] Así lo relata Apolodoro (II 5, 9), aunque hay bastantes variantes; Apolonio de Rodas (II 968) narra que capturó a Melanipa, a cambio de la cual consiguió de Hipólita el cinturón. Aunque también se cuenta que Hércules luchó contra Hipólita, a la que dio muerte, llevándose el cinturón como trofeo. Diodoro de Sicilia (IV 16), entre otras cosas, informa de que Hércules después de exterminar a todo el pueblo de las amazonas, dio Antíope a Teseo y liberó a Melanipa a cambio del cinturón; cf. además Higino, <em>Fab</em>. 30; Eurípides, <em>HF</em> 408 ss.<br />
[11] Cf. Apolodoro, <em>Epit</em>. 1, 16-17 y 5, 2; Diodoro IV 16, 4; Justino II 4, 18-25.<br />
[12] Ferécides, Helánico y Herodoro, por los que se inclina Plutarco (cf. <em>Thes</em>. 25).<br />
[13] Pausanias I 2, 1 (tumba de Antíope a la entrada de Atenas); 41, 7 (tumba de Hipólita con forma de escudo de amazona en Mégara); II 32, 9 (templo erigido por Teseo en honor de Ares en Trecén). Plutarco (<em>Thes</em>. 27, 6) menciona que en el llamado Amazoneo estaban enterradas algunas amazonas. Los templos de Pírrico son recordados por Pausanias (III 25, 3).<br />
[14] <em>Eu</em>. 685-690: πάγον δ᾽ †Ἄρειον† τόνδ᾽, Ἀμαζόνων ἕδραν | σκηνάς θ᾽, ὅτ᾽ ἦλθον Θησέως κατὰ φθόνον | στρατηλατοῦσαι, καὶ πόλιν νεόπτολιν | τήνδ᾽ ὑψίπυργον ἀντεπύργωσαν τότε, | Ἄρει δ᾽ ἔθυον, ἔνθεν ἔστ᾽ ἐπώνυμος | πέτρα, πάγος τ᾽ Ἄρειος.<br />
[15] III 188-189: καὶ γὰρ ἐγὼν ἐπίκουρος ἐὼν μετὰ τοῖσιν ἐλέχθην | ἤματι τῷ ὅτε τ᾽ ἦλθον Ἀμαζόνες ἀντιάνειραι.<br />
[16] Sobre Pentesilea, cf. J. H. Block, <em>The early amazones: modern and ancient perspectives on a persistent myth</em>, Leiden – New York – Köln, 1994, p. 195-288.<br />
[17] Un escolio (sch. Lyc. 999) señala que Tersites acusó a Aquiles de yacer con el cadáver de Pentesilea. El texto es curioso: “Los ignorantes dicen que Aquiles, después de herir a Pentesilea, una vez producida su muerte, se enamoró de ella, cuyos ojos arrancó a escondidas Tersites. Pero Aquiles se encolerizó y lo mató hiriéndolo con una lanza; pero en mi opinión y en la de los demás, lo hirió de una puñada, esto es de un puñetazo, y no por el hecho de haberle sacado los ojos, sino porque había proferido palabras injuriosas contra Aquiles por haber tenido trato carnal, a causa de un supuesto amor, con el cadáver de Pentesilea”.<br />
[18] Así lo cuentan con diversos matices Apolodoro (<em>Epit</em>. 5,1), Quinto de Esmirna (en el primer canto de su continuación de Homero) y Proclo (p. 105-106 Allen, en su resumen de la <em>Etiópida</em>).<br />
[19] 993-1004: Ἄλλοι δὲ πρῶνας δυσβάτους Τυλησίους | Λίνου θ&#8217; ἁλισμήκτοιο δειραίαν ἄκραν, | Ἀμαζόνος σύγκληρον ἄρσονται πέδον, | δούλης γυναικὸς ζεῦγλαν ἐνδεδεγμένοι. | ἣν χαλκομίτρου θῆσσαν ὀτρηρῆς κόρης | πλανῆτιν ἄξει κῦμα πρὸς ξένην χθόνα. | ἧς ἐκπνεούσης λοῖσθον ὀφθαλμὸς τυπεὶς | πιθηκομόρφῳ πότμον Αἰτωλῷ φθόρῳ | τεύξει τράφηκι φοινίῳ τετμημένῳ. | Κροτωνιᾶται δ&#8217; ἄστυ πέρσουσίν ποτε | Ἀμαζόνος, φθέρσαντες ἄτρομον κόρην, | Κλήτην, ἄνασσαν τῆς ἐπωνύμου πάτρας.<br />
[20] Sch. Lyc. 996.<br />
[21] Cf. Filóstrato, <em>Her</em>. 54, 2 – 57, 17. E. Vinet (“Amazones”, en Ch. Daremberg y E. Saglio [ed.], <em>Dictionnaire des antiquités grecques et romaines</em>, I-1, p. 221) estructura las guerras de las amazonas en seis campañas: 1. Cuando invaden Licia, son rechazadas por Belerofontes. 2. Invasión de Frigia (Príamo es aliado de los frigios). 3. Hércules lleva a cabo el noveno trabajo en busca del cinturón de la reina. 4. Cuando atacan el Ática, son derrotadas por Teseo. 5. Pentesilea socorre a Troya y es derrotada por Aquiles. 6. Invaden la isla de Leuce, pero Aquiles las aniquila.<br />
[22] IV 110-117. Sobre este episodio, cf. W. B. Tyrrell, <em>Las amazonas. Un estudio de los mitos atenienses</em>, México, 1989, p. 90-93.<br />
[23] Sobre este encuentro, cf. C. García Gual, <em>Audacias femeninas</em>, Madrid, 1991, p. 93-111.<br />
[24] Plutarco (<em>Alex</em>. 46) cita a Clitarco, Policlito, Onesícrito, Antígenes e Istro, que dan por cierto el encuentro; y a otros que lo niegan Aristobulo, Cares, Tolomeo, Anticlides, Filón de Tebas, Filipo de Teangela, Hecateo de Eretria, Filipo de Calcis y Duris de Samos.<br />
[25] Cf. Plutarco, <em>Pomp</em>. 35, 3.<br />
[26] XI 5, 3: ἴδιον δέ τι συμβέβηκε τῷ λόγῳ [τῷ] περὶ τῶν Ἀμαζόνων· οἱ μὲν γὰρ ἄλλοι τὸ μυθῶδες καὶ τὸ ἱστορικὸν διωρισμένον ἔχουσι· τὰ γὰρ παλαιὰ καὶ ψευδῆ καὶ τερατώδη μῦθοι καλοῦνται, ἡ δ᾽ ἱστορία βούλεται τἀληθές, ἄν τε παλαιὸν ἄν τε νέον, καὶ τὸ τερατῶδες ἢ οὐκ ἔχει ἢ σπάνιον· περὶ δὲ τῶν Ἀμαζόνων τὰ αὐτὰ λέγεται καὶ νῦν καὶ πάλαι, τερατώδη τε ὄντα καὶ πίστεως πόρρω. τίς γὰρ ἂν πιστεύσειεν, ὡς γυναικῶν στρατὸς ἢ πόλις ἢ ἔθνος συσταίη ἄν ποτε χωρὶς ἀνδρῶν; καὶ οὐ μόνον γε συσταίη, ἀλλὰ καὶ ἐφόδους ποιήσαιτο ἐπὶ τὴν ἀλλοτρίαν καὶ κρατήσειεν οὐ τῶν ἐγγὺς μόνον ὥστε καὶ μέχρι τῆς νῦν Ἰωνίας προελθεῖν, ἀλλὰ καὶ διαπόντιον στείλαιτο στρατείαν μέχρι τῆς Ἀττικῆς; τοῦτο γὰρ ὅμοιον ὡς ἂν εἴ τις λέγοι, τοὺς μὲν ἄνδρας γυναῖκας γεγονέναι τοὺς τότε τὰς δὲ γυναῖκας ἄνδρας. ἀλλὰ μὴν ταῦτά γε αὐτὰ καὶ νῦν λέγεται περὶ αὐτῶν. ἐπιτείνει δὲ τὴν ἰδιότητα καὶ τὸ πιστεύεσθαι τὰ παλαιὰ μᾶλλον ἢ τὰ νῦν. Sobre este texto, cf. W. B. Tyrrell, <em>Las amazonas. Un estudio de los mitos atenienses</em>, México, 1989, p. 94-96.<br />
[27] Ya lo señala el sch. <em>Il</em>. III 189: ἶσαι ἢ ἐναντίαι τοῖς ἀνδράσιν. Un valioso estudio de esta fórmula épica y del epíteto puede leerse en J. H. Block, <em>The early amazones: modern and ancient perspectives on a persistent myth</em>, Leiden – New York – Köln, 1994, p. 155-185.<br />
[28] Sobre el uso político de estos pasajes, cf. R. Just, <em>Women in Athenian law and life</em>, Londres – New York, 1989, p. 250-251.<br />
[29] II 4: Ἀμαζόνες γὰρ Ἄρεως μὲν τὸ παλαιὸν ἦσαν θυγατέρες, οἰκοῦσαι [δὲ] παρὰ τὸν Θερμώδοντα ποταμόν, μόναι μὲν ὡπλισμέναι σιδήρῳ τῶν περὶ αὐτάς, πρῶται δὲ τῶν πάντων ἐφ᾽ ἵππους ἀναβᾶσαι, οἷς ἀνελπίστως δι᾽ ἀπειρίαν τῶν ἐναντίων ᾕρουν μὲν τοὺς φεύγοντας, ἀπέλειπον δὲ διώκοντας.<br />
[30] II 6: μόναις δ&#8217; αὐταῖς οὐκ ἐξεγένετο ἐκ τῶν ἡμαρτημένων μαθούσαις περὶ τῶν λοιπῶν ἄμεινον βουλεύσασθαι, οὐδ&#8217; οἴκαδε ἀπελθούσαις ἀπαγγεῖλαι τήν τε σφετέραν αὐτῶν δυστυχίαν καὶ τὴν τῶν ἡμετέρων προγόνων ἀρετήν· αὐτοῦ γὰρ ἀποθανοῦσαι, καὶ δούσαι δίκην τῆς ἀνοίας, τῆσδε μὲν τῆς πόλεως διὰ τὴν ἀρετὴν ἀθάνατον μνήμην ἐποίησαν, τὴν δὲ ἑαυτῶν πατρίδα διὰ τὴν ἐνθάδε συμφορὰν ἀνώνυμον κατέστησαν. ἐκεῖναι μὲν οὖν τῆς ἀλλοτρίας ἀδίκως ἐπιθυμήσασαι τὴν ἑαυτῶν δικαίως ἀπώλεσαν.<br />
[31] I 15, 2: Μόναις δὲ ἄρα ταῖς γυναιξὶν οὐκ ἀφῄρει τὰ πταίσματα τὸ ἐς τοὺς κινδύνους ἀφειδές, εἴγε Θεμισκύρας τε ἁλούσης ὑπὸ Ἡρακλέους, καὶ ὕστερον φθαρείσης σφίσι τῆς στρατιᾶς, ἣν ἐπ᾽ Ἀθήνας ἔστειλαν, ὅμως ἐς Τροίαν ἦλθον Ἀθηναίοις τε αὐτοῖς μαχούμεναι, καὶ τοῖς πᾶσιν Ἕλλησιν.<br />
[32] <em>Diosas, rameras, esposas y esclavas</em>, Madrid, 1990, 2ª edición, p. 39-40. Para las amazonas en relación con los centauros, cf. P. DuBois, <em>Centaurs and Amazons: Women and the Pre-History of the Great Chain of Being</em>, University of Michigan, 1991, p. 25-47; R. Just, <em>Women in Athenian law and life</em>, Londres – New York, 1989, p. 246.<br />
[33] Para esta oposición entre hombres y mujeres bárbaras, cf. N. Loraux en <em>Diccionario de las mitologías, vol. II, Grecia</em>, bajo la dirección de Y. Bonnefoy, Barcelona, 1996, p. 76; y J. Carlier, <em>id</em>., p. 320.<br />
[34] Cf. J. Carlier en <em>Diccionario de las mitologías, vol. II, Grecia</em>, bajo la dirección de Y. Bonnefoy, Barcelona, 1996, p. 322.<br />
[35] Cf. P. DuBois, <em>Centaurs and Amazons: Women and the Pre-History of the Great Chain of Being</em>, University of Michigan, 1991, p, 69-71; W. B. Tyrrell, <em>Las amazonas. Un estudio de los mitos atenienses</em>, México, 1989, p. 129-133.</p>
<p style="text-align: justify;">
<h2>Bibliografía</h2>
<p>J. H. Block, <em>The early amazones: modern and ancient perspectives on a persistent myth</em>, Leiden – New York – Köln, 1994.<br />
P. DuBois, <em>Centaurs and Amazons: Women and the Pre-History of the Great Chain of Being</em>, University of Michigan, 1991.<br />
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C. García Gual, <em>Audacias femeninas</em>, Madrid, 1991.<br />
&#8212;&#8211;, <em>Introducción a la mitología griega</em>, Madrid, 1992.<br />
H. von Geisau, “Amazones”, <em>Der kleine Pauly, 1</em>, Munich, 1979, c. 291-293.<br />
R. Graves, <em>Los mitos griegos</em>, 1-2, Madrid, 1985 (reimpr. 1992).<br />
P. Grimal, <em>Diccionario de mitología griega y romana</em>, Barcelona, 1984.<br />
&#8212;&#8211;, <em>La mitología griega,</em> Barcelona, 1989.<br />
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S. B. Pomeroy, <em>Diosas, rameras, esposas y esclavas</em>, Madrid, 1990 (2ª ed.).<br />
A. Ruiz de Elvira, <em>Mitología clásica</em>, Madrid, 1982 (2ª ed.).<br />
W. B. Tyrrell, <em>Las amazonas. Un estudio de los mitos atenienses</em>, México, 1989.<br />
E. Vinet, “Amazones”, en Ch. Daremberg et E. Saglio, <em>Dictionnaire des antiquités grecques et romaines</em>, I-1, p. 221-223.<br />
VV. AA., <em>Diccionario de las mitologías, vol. II, Grecia</em>, bajo la dirección de Y. Bonnefoy, Barcelona, 1996.</p>
<h2>Índice de ilustraciones</h2>
<p>1. Amazona fugitiva. Cílix ática de figuras rojas (510-500 a. C.), obra de Eufronio. Staatliche Antikensammlungen (Munich).<br />
2. Amazona con pantalones y armas. Alabastro ático de figuras negras (470 a. C.). British Museum, Londres.<br />
3. Aquiles mata a Pentesilea. Cílix ática de figuras rojas (470-460 a. C.). Staatliche Antikensammlungen (Munich).<br />
4. Amazona con arco. Enócoe ática de figuras rojas (460-450 a. C.). Reiss-Engelhorn-Museen, Mannheim.<br />
5. Amazona a caballo. Ánfora ática de figuras rojas (420 a. C.). Staatliche Antikensammlungen (Munich).</p>
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		<title>Los monstruos clásicos de &#8220;Furia de titanes&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Jul 2010 23:23:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso mitico]]></category>
		<category><![CDATA[Furia de titames]]></category>
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		<description><![CDATA[En este artículo se estudian los datos que proporcionan los autores antiguos sobre los monstruos clásicos (Grayas, Medusa, Pegaso y monstruo de Andrómeda) que aparecen en la película "Furia de titanes".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En un artículo publicado en esta revista el pasado mes de abril[1] se comentaban algunos aspectos generales de la versión del mito de Perseo que se daba en la película <em>Furia de titanes.</em> Hay, no obstante, algunos temas en los que se puede profundizar y entre ellos tal vez el más interesante sea el de los monstruos. Los monstruos clásicos que aparecen en <em>Furia de titanes</em> son Pegaso, las Grayas, Medusa y las Gorgonas, y una criatura del mar que en la película llaman Kraken, nombre que, como ya dije en su día, pertenece a la mitología nórdica, aunque el monstruo aparece en las aventuras de Perseo.</p>
<p style="text-align: justify;">     Introduciré brevemente el tema consagrando unas palabras a su <strong>ascendencia</strong>; resulta que, de acuerdo con los versos 270-336 de la <em>Teogonía</em> de Hesíodo, Forcis y Ceto, que descienden de Gea y de Ponto y que son hermanos de Nereo, Taumante y Euribia, tuvieron una prole monstruosa, siendo hermanas las Grayas o Fórcides (dos, siempre según Hesíodo, llamadas Penfredo y Enio) y las Gorgonas (Esteno, Euríale y Medusa), además de muchos otros seres como el dragón de las Hespérides, el león de Nemea, Equidna, Cerbero, etc. Autores posteriores añadieron parientes a esta estirpe, pero no es éste el lugar para ocuparnos del tema. A su vez, Pegaso nació de Medusa, pero veremos los detalles más adelante. Finalmente, de la progenie del monstruo que había de atacar a Andrómeda no sabemos nada.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/Perseus_Medusa_Louvre_CA795.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-medium wp-image-3976 aligncenter" title="Perseus_Medusa_Louvre_CA795" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/Perseus_Medusa_Louvre_CA795-300x250.jpg" alt="" width="300" height="250" /></a></p>
<h2>Las Grayas</h2>
<p style="text-align: justify;">La <strong>descripción</strong> que hace Hesíodo de las Grayas como viejas de cabello blanco es completada por fuentes posteriores, que añaden que entre las dos o las tres usaban un solo ojo y un único diente, razón por la cual da la impresión de que eran antropomorfas, aunque las fuentes no confirman ni desmienten este extremo.[2] Se oponen, en cierto modo, a otros seres monstruosos caracterizados por el exceso en partes de su cuerpo, como Gerión con su triple cuerpo o Cerbero con sus cabezas múltiples. El tragediógrafo Esquilo las califica de <em>kyknómorfoi</em> (κυκνόμορφοι), “de forma de cisne”, epíteto que los escoliastas tratan de explicar por su color blanco, por el tamaño de su cuello o porque realmente tenían aspecto de cisne.[3] También se destaca en ellas su naturaleza longeva o inmortal como justificación de su nombre.[4]</p>
<p style="text-align: justify;">     Se hizo <strong>residir</strong> a las Grayas en el extremo occidente, a donde no llega nunca la luz del sol, o al pie del Atlas, no lejos de las Gorgonas en ambos casos.[5] Y también se las hizo conocedoras del camino que lleva hasta esas parientes suyas[6] o hasta ciertas ninfas, que proporcionaron a Perseo diversos objetos con que pudo llevar a término su misión.[7]</p>
<p style="text-align: justify;">     También se puede obtener alguna información acerca de ellas estudiando sus <strong>nombres</strong>. Hesíodo dice que se llamaban Enio y Penfredo. El nombre de Enio evoca a una divinidad homónima, vinculada con la guerra, seguidora y familiar de Ares, y a Enialio, un sobrenombre de Ares, acaso una divinidad prehelénica.[8] A su vez, Penfredo se emplea como denominación de un insecto, una especie de avispa probablemente, pero resulta imposible encontrar ningún vínculo entre ambos seres ni en las descripciones antiguas del insecto ni en la etimología del sustantivo ni en la caracterización del personaje de la mitología.[9] Después de Hesíodo se concreta que les Grayas son tres y se añade el nombre de la tercera: Perso, Persis o Dino,[10] relacionados los dos primeros con una naturaleza destructora y el tercero con el miedo. Hay también un cangrejo marino que se llama <em>graîa</em> como las Grayas; es posible que estos crustáceos recibieran el nombre por su longevidad.[11] A través de los nombres, Enio, Perso o Persis y Dino, podemos imaginar un ámbito de guerra, destrucción y temor, pero de las Grayas no se sabe más.[12]</p>
<h3 style="text-align: center;"> </h3>
<h2 style="text-align: justify;">Medusa y las Gorgonas</h2>
<p style="text-align: justify;">Más arriba ya me he ocupado del <strong>linaje</strong> de las Gorgonas; no obstante, conocemos otras versiones como la que refiere un personaje de Eurípides, Creúsa, según la cual la Gorgona, Medusa por antonomasia, nació de Gea en ocasión de la guerra de los Olímpicos contra los Gigantes; en cambio, en Higino se puede leer que Medusa nació de Gorgona.[13]</p>
<p style="text-align: justify;">     Anteriormente también se ha aludido al <strong>nacimiento</strong> <strong>de Pegaso</strong>; resulta que Medusa había tenido relaciones con Posidón y, cuando Perseo le cortó el cuello, salieron de él Pegaso y Crisaor, quien más adelante habría de engendrar en Calírroe, hija de Océano, a Gerión.[14] Aún cabe añadir que otras fuentes antiguas narran que Pegaso no salió directamente del cuello de Medusa, sino que nació de la sangre derramada por Medusa.[15] En relación con este poder generador de la sangre de Medusa, encontramos algunos relatos muy chocantes: las innumerables serpientes de Libia surgieron de la sangre derramada de la cabeza de Medusa, cuando Perseo sobrevoló aquel territorio después de cumplir su misión; o todos los animales de este tipo, serpientes, víboras, arañas, nacieron de las salpicaduras de la sangre de Medusa o, según otros, de la sangre de Tifón.[16]</p>
<p style="text-align: justify;">  <a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/belerofonte-matando-la-quimera.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-medium wp-image-3975" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/belerofonte-matando-la-quimera-300x292.jpg" alt="" width="300" height="292" /></a>   En cuanto al <strong>físico</strong>, las Gorgonas son retratadas con la cabeza rodeada de serpientes, colmillos de jabalí, manos de bronce, alas y mirada penetrante; se cuenta que el cabello de Medusa, que había provocado la cólera de Atenea, por haberse jactado de él, se transformó en serpientes. Sin embargo, determinadas representaciones arcaicas de Medusa le confieren cuerpo de caballo y busto humano, por decirlo de alguna manera; recordaremos la representación de un <em>pithos</em> beocio de relieve, datado hacia el 670, en que Perseo está a punto de cortarle la cabeza.[17]</p>
<p style="text-align: justify;">     Según el pasaje de Hesíodo (<em>The</em>. 274-275), las Gorgonas <strong>viven hacia occidente</strong>, donde se hallan las Hespérides; pero también en este aspecto el poeta beocio es objeto de rectificaciones: las Gorgonas fueron ubicadas en el país de los hiperbóreos, en la isla de Sarpedón, en la isla Górgades, en Libia o en África.[18]</p>
<p style="text-align: justify;">     Ahora quisiera dedicar unas líneas a sus <strong>voces</strong>. A propósito de las Gorgonas se relata que el llanto de las dos hermanas que sobrevivieron cuando Perseo mató a Medusa, inspiró a la diosa Atenea la composición de un <em>nomos</em>, llamado “policéfalo”, para flauta. Aunque no sabemos más de las lamentaciones de las Gorgonas, otro relato nos permite hacernos cargo de la bestialidad de sus voces: cuando las Gorgonas perseguían a Perseo para tomar venganza por la muerte de Medusa, desistieron al darse cuenta de que no conseguirían alcanzarlo y lanzaron un mugido desde una colina que desde entonces recibió el nombre de Micenas. Además Euríale, al matar Perseo a su hermana, muge, característica que parece exclusivamente suya, mientras que Esteno silba.[19] En conjunto, si añadimos el sonido de escudo que acompaña a las Gorgonas, se observa que estos personajes se rodean de unos sonidos inquietantes, perturbadores, espantosos, no tanto por lo que son o representan por separado, sino por el conjunto y la confrontación entre ellos.[20]</p>
<p style="text-align: justify;">     Medusa posee todavía alguna <strong>facultad muy especial</strong>, además de petrificar con la mirada: su sangre tenía unas propiedades curiosísimas y era usada para envenenar o curar, mientras que un rizo suyo sirvió a Estérope para poner en fuga a los atacantes de Tegea.[21] Medusa era la única mortal de las tres Gorgonas, tanto es así que su espíritu se encontraba en el Hades y fue atacada por Hércules, que, en cumplimiento de las órdenes de Euristeo, había bajado a buscar a Cerbero.[22]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h2>Pegaso</h2>
<p style="text-align: justify;">Ya hemos hablado del nacimiento de Pegaso, pero a continuación nos interesaremos por su <strong>aspecto</strong>: es un caballo, como anotan numerosas fuentes, y además dotado de alas.[23] Asimismo conviene subrayar su carácter único, frente a la manada de caballos blancos alados que vemos en <em>Furia de titanes</em>. No obstante, Plinio escribe que una especie de caballo con alas que se cría en Etiopía, recibe el nombre de <em>pegasus</em>.[24]</p>
<p style="text-align: justify;">     Lo que queda por añadir sobre Pegaso no tiene que ver con Perseo, puesto que, a lomos de este corcel, <strong>Belerofonte</strong> luchó contra la Quimera, otro monstruo emparentado con los anteriores, y además venció a las amazonas; también cabalgando a Pegaso, Belerofonte quiso asaltar el Olimpo.[25] Y finalmente, Pegaso, ya desde el relato de Hesíodo, vive con los dioses olímpicos.[26]</p>
<p style="text-align: justify;">     El nombre del caballo alado es puesto en relación ya desde Hesíodo con las <strong>fuentes</strong>, <em>pēgaí</em> en griego (πηγαί), pues su nacimiento tuvo lugar junto a las fuentes de Océano; pero también tuvo que ver con otras fuentes, pues hizo brotar la fuente Hipocrene en el monte Helicón y otra fuente en Trecén.[27]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h2><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/andromeda-dore.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-medium wp-image-3974 alignright" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/andromeda-dore-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" /></a>El monstruo del mar</h2>
<p style="text-align: justify;">La <strong>naturaleza</strong> del monstruo encargado de acabar con los días de Andrómeda resulta más difícil de precisar. Fue enviado por Poseidón a petición de las Nereidas o de Hera, ofendidas por la declaración de Casiopea en el sentido de que su hija Andrómeda las superaba en belleza. Tenemos que los autores antiguos están bastante de acuerdo en el género de bestia que es: un <em>kêtos</em> o <em>cetus</em>, es decir un monstruo marino gigantesco y peligrosísimo. Ovidio da algunos detalles más: es una fiera monstruosa (<em>belua</em>), su tamaño es ingente, un enorme fragor le acompaña al surcar el mar, su lomo está cubierto de abultados caparazones (<em>cavis&#8230; conchis</em>), su cuerpo acaba en una cola de pez&#8230; y Perseo lo mata hiriéndolo repetidamente con su espada.[28]</p>
<p style="text-align: justify;">     Podemos completar nuestras impresiones sobre los monstruos que surgen del mar dedicando unas líneas a otros seres que aparecieron en <strong>contextos semejantes</strong>. Después de la construcción de las murallas de Troya por parte de Apolo y Posidón, ambos dioses reclamaron su recompensa, pero el rey Laomedonte se la negó. Los dioses se vengaron enviando Apolo una peste y Posidón un monstruo marino. De este ser no se han conservado descripciones, pero sí un detalle que resalta su tamaño ingente: Héracles se introdujo en sus fauces y permaneció en su interior tres días hiriéndolo, hasta que salió con la única pérdida del pelo de la cabeza.[29]</p>
<p style="text-align: justify;">     Otros seres monstruos relacionados con el ciclo troyano son las dos serpientes que fueron enviadas para castigar a Laocoonte: Petronio subraya el aspecto espantoso y el talante feroz de las dos serpientes salidas del mar, mientras que Quinto de Esmirna, que las considera descendientes de Tifón, las sitúa en una cueva inaccesible a los mortales, donde son despertadas por Atenea; en su avance provocan un maremoto y causan el espanto de los monstruos del mar y de todo espectador; devorados los hijos de Laocoonte, se internan en las profundidades terrestres.[30]</p>
<p style="text-align: justify;">     Otro monstruo que sale del mar como instrumento de venganza es el toro enviado por Posidón contra el carro de Hipólito. Su retrato más completo se encuentra en la tragedia <em>Fedra</em> de Séneca:[31] anunciado por estruendosos mugidos, surge del mar un monstruo con forma de toro enorme, cuyos ojos vomitan llamas; su cuerpo acaba en una gigantesca cola de pez; provoca el terror en todos los que lo contemplan, salvo en Hipólito.</p>
<p style="text-align: justify;">     Entre los autores de obras <strong>sobre los animales y su captura</strong>, algunos[32] proporcionan datos que nos pueden ayudar a completar este panorama sobre los monstruos. Opiano de Anazarbo describe en su poema sobre la pesca estos monstruos y su captura; aparte de numerosos, los califica de gigantescos, fortísimos, espantosos, agresivos, superiores a las fieras terrestres, famélicos. En la larga lista que da se encuentran seres reales (los atunes y diversas especies de tiburones, por ejemplo) y otros imaginarios o no identificables (la hiena marina, el leopardo de mar, etc.). Claudio Eliano abunda en lo anteriormente dicho y añade algunos seres monstruosos que se encuentran en los mares de la lejana isla de Trapobana.[33]</p>
<p style="text-align: justify;">     Por último, quisiera destacar la <strong>relación etimológica</strong> del nombre griego del monstruo, <em>kêtos</em> (κῆτος), con Ceto, que, como decíamos al principio de este artículo, fue la madre de las Grayas, las Gorgonas y otros muchos monstruos; es decir que, en cierto sentido, estos seres están vinculados con la familia de los monstruos.[34]</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h2><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/hercules-y-monstruo.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignleft size-medium wp-image-3973" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/hercules-y-monstruo-269x300.jpg" alt="" width="269" height="300" /></a>Nota final</h2>
<p style="text-align: justify;">Lugares remotos, monstruos descomunales, aventuras inimaginables, propiedades prodigiosas, héroes intachables,&#8230; tantos y tantos elementos que han encendido la imaginación durante tantas generaciones encuentran un pálido reflejo en <em>Furia de titanes</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">     En efecto, en la película se omiten muchos aspectos, pero además en otros hay gran confusión: las Grayas no son brujas, Medusa no tiene un cuerpo en forma de gran serpiente tubular, los monstruos marinos no están a disposición de Hades, Pegaso es único y no es la cabalgadura de Perseo, sino de Belerofonte.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-3971"></span></p>
<h5><span style="text-decoration: underline;">Notas</span></h5>
<h5 style="text-align: justify;">[1] Véase <a href="http://www.sarasuati.com/el-mito-de-perseo-y-furia-de-titanes-clash-of-the-titans-2010/">http://www.sarasuati.com/el-mito-de-perseo-y-furia-de-titanes-clash-of-the-titans-2010/</a> .<br />
[2] Cf. Apolodoro II 4, 2; Esquilo, Pr. 794-796; Ferécides, fr. 11 Jacoby (apud sch. A. R. IV 1515); Nonno, D. XXV 35-36; Ovidio, Met. IV 775-777 (no habla del diente, sino sólo del ojo; cf. Paléfato 31). Según ciertas fuentes tardías (Servio, Aen. VI 289), también las Gorgonas tenían un solo ojo.<br />
[3] Pr. 795; cf. sch. vet. A. Pr. 793a Herington; sch. rec. A. Pr. 793 Smyth; sch. rec. A. Pr. 793A Dindorf. También se podría vincular el epíteto al aspecto envejecido que se les atribuye; para la identificación de los cisnes con la vejez, cf. S. Martínez, “El poeta i les aus”, Anuari de filologia de la Universitat de Barcelona. Studia Graeca et Latina, 21, 9, 1998-1999, p. 116-117.<br />
[4] Cf. sch. rec. A. Pr. 794 Smyth; sch. rec. A. Pr. 794 Dindorf.<br />
[5] Para las Grayas en el extremo occidente, cf. Esquilo, Pr. 793-798. Para las Grayas al pie del Atlas, cf. Ovidio, Met. IV 772.<br />
[6] Cf. Paléfato 31.<br />
[7] Sobre estas desconocidas ninfas, cf. Apolodoro, II 4, 2; Ferécides, fr. 11 Jacoby (apud sch. A. R.  IV 1515).<br />
[8] Sobre el nombre, cf. P. Chantraine, Dictionnaire étymologique de la langue grecque 1, París, 1968, p. 352, s. v. Ἐνυάλιος.<br />
[9] G. Herzog-Hauser (“Die Graien”, WS 51, 1933, p. 67) se percata de la coincidencia del nombre de una Graya y del insecto. El insecto πεμφρηδών no es mencionado por muchos autores antiguos, cf. Epifanio, Haer. II 93.12; Nicandro, Al. 183, Th. 812. Los escolios de los dos pasajes de Nicandro citados son la fuente principal. Para E. Schwyzer, que es seguido por L. Gil (Nombres de insectos en griego antiguo, Madrid, 1959, p. 129; además, véase M. Davies &#8211; J. Kathirithamby, Greek Insects, Londres, 1986, p. 81), el nombre viene de la raíz indoeuropea *bh(e)re-, “zumbar”, de donde provienen algunas denominaciones de insectos en otras lenguas indoeuropeas.<br />
[10] Son tres, cf. Esquilo, Pr. 795, fr. 459 Mette. Para el nombre de la tercera, cf. Apolodoro II 4, 2 (Dino); Heráclito, Incred. 13 (Perso); Higino, Fab. pr. 9 (Persis o Dino); sch. A. R. IV 1515a (Dino). Pero siguen siendo dos para Ovidio (Met. IV 774); véase G. Herzog-Hauser, “Die Graien”, WS 51, 1933, p. 71-72.<br />
[11] Sobre el cangrejo γραῖα, véase D’A. W. Thompson, A Glossary of Greek Fishes, Londres, 1947, p. 50-51.<br />
[12] Un escolio (sch. Hes. Th. 273 di Gregorio) pretende vincular las Grayas con la navegación por sus ascendientes marinos, interpretando los epítetos que les atribuye Hesíodo.<br />
[13] Para Medusa, surgida de Gea, cf. Eurípides, Ion 989. Sobre Medusa como hija de Gorgona, cf. Higino, Fab. 151.<br />
[14] Para el nacimiento de Pegaso y Crisaor, cf. Apolodoro II 3, 2 y II 4, 2; Juvenal III 118; Ovidio, Met. IV 785-786. Sobre Gerión, cf. Apolodoro II 4, 2 y 5.10; Higino, Astr. II 18, 1; Fab. 151; sch. Pl. Ti. 24e.<br />
[15] Para la sangre de Medusa, cf. Ovidio, Met. IV 785-786 (Pegason et fratres escribe el poeta, mas no sabemos quién o quiénes son esos otros hermanos); sch. D. P. 870.<br />
[16] Para las serpientes libias nacidas de la sangre de Medusa, cf. Apolonio de Rodas IV 1513-1517; Lucano IX 700 ss.; Ovidio, Met. IV 617-620; sch. A. R. IV 1515. Todos los reptiles y similares surgidos de Medusa, cf. Apolonio de Rodas, fr. 4 Powell (apud sch. Nic. Th. 11). De la sangre de Tifón, cf. Acusilao, fr. 14 (apud sch. Nic. Th. 11).<br />
<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/Laoconte.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-large wp-image-3972 alignright" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/06/Laoconte-1024x1024.jpg" alt="" width="368" height="368" /></a>[17] Para el retrato de las Gorgonas, cf. Apolodoro II 4, 2; Esquilo, Pr. 798-799 (van vestidas de serpientes y son aladas); Hesíodo, Sc. 233-236 (llevan dos serpientes en la cintura); Nonno, D. XL 231; Píndaro, P. X 46 y XII 9; sch. vet. A. Pr. 793 ; sch. Pi. P. XII 15b. Sobre la metamorfosis de Medusa, cf. Diodoro de Sicilia III 54-55; Plinio, HN VI 35; Servio, Aen. VI 289; sch. A. R. IV 1515. Según Ovidio (Met. IV 793-803), el castigo provendría del hecho de que fue violada por Posidón en un templo de la diosa. También se dice que Posidón habría adoptado forma de pájaro, cf. Ovidio, Met. IV 119-120; Lactancio Plácido, Fab. VI 1. Sobre las serpientes de Medusa, cf. Nonno, D. XXV 38, XXV 44, XXX 265-267; Píndaro, O. XIII 63. Para las representaciones de Medusa como caballo, véase I. Kranskopf &#8211; S.-Ch. Dahlinger, “Gorgo, Gorgones”, LIMC 4.1, 1988, p. 312 (las ilustraciones correspondientes se encuentran en el LIMC 4.2, p. 182, numeradas 290 -cf. n. 284-).<br />
[18] Para la residencia de las Gorgonas en las Hespérides, cf. Eurípides, HF 394-395; sch. E. Hipp. 742. Para las Gorgonas en el país de los Hiperbóreos, cf. Píndaro, P. X 50 (sch. Pi. P. X 72b lo pone en duda). Para las Gorgonas en la isla de Sarpedón, cf. Cypr. fr. 32 Bernabé; Suda, σ.145 (s. v. Σαρπηδονία ἀκτή; lugar hacia Océano). Para las Gorgonas en la isla Górgades del Atlántico, cf. Plinio, HN VI 200. Para las Gorgonas en Libia: Nonno, D. XXV 51, XXX 264, XL 228; Suda, γ. 391 (s. v. Γοργόνες τιθράσιαι), τ.479 (s. v. Τίθρασος); sch. vet. Ar. Ra. 477. Para las Gorgonas en África, cf. Servio, Aen. VI 289 (cerca del Atlas).<br />
[19] Para la invención del nómos, cf. Nonno, D. XL 227-233; Píndaro, P. XII 14 y 39; sch. Pi. P. XII 12ab, 15ab, 35ab, 39a. Para las Gorgonas y Micenas, cf. Ps.-Plutarco, Fluu. 18.6. También su mugido explica el nombre de Mícale y Micaleso, cf. Suda, μ.1490 (s. v. Μυκάλη, Μυκαλησός); sch. Il. II 498b. Para las voces de las Gorgonas al morir Medusa, cf. Nonno, D. XXV 53 y 58 (véase además XXX 266).<br />
[20] Cf. J.-P. Vernant, La muerte en los ojos. Figuras del Otro en la antigua Grecia, Barcelona, 1996 (trad. de La mort dans les yeux, París, 1985), p. 69-71 (y por cierto que la idea de prestar atención a las voces de las Gorgonas ha sido inspirada por estas páginas de Vernant). Para el sonido de escudos, cf. Hesíodo, Sc. 232-233. Por otra parte, Vernant (op. cit., p. 71) observa que la voz del caballo forma parte de la composición de los monstruos y quiere poner en relación el caballo con los sonidos de las Gorgonas, pero en este caso parece que el argumento es débil, ya que nunca se dice que las Gorgonas emitan sonidos de caballo, ni que estos equinos relinchen con voz de Gorgona; en todo caso, cuando para caballos se usa gorgós (γοργός), palabra con la que está etimológicamente relacionada Gorgona (cf. A. Carnoy, Dictionnaire étymologique de la mythologie, París, 1965, p. 62; P. Chantraine, Dictionnaire étymologique de la langue grecque 1, París, 1968, p. 233, s. v. γοργός), las connotaciones son visuales; y lo mismo vale probablemente para el hápax γοργοῦμαι (Jenofonte, Eq. 10.4).<br />
[21] Para la petrificación, cf.: Apolodoro II 4, 3; Ovidio, Met. IV 779-781; Píndaro P. X 48; sch. A. R. IV 1515; sch. Pi. P. X 72a. También se reconoce esta facultad a Esteno (Nonno, D. XXX 265) y a las tres Gorgonas (Apolodoro II 4, 2; sch. vet. A. Pr. 793). Para la sangre de Medusa, cf. Apolodoro III 10, 3 (usada por Asclepio); Eurípides, Ion 1003-1015 (dos gotas en poder de Erictonio). Para el rizo de Medusa, cf. Apolodoro II 7, 3; Suda, π.1786 (s. v. πλόκιον Γοργάδος); Pausanias VIII 47, 5 (versión con otros protagonistas).<br />
[22] Para Medusa en el Hades, cf. Apolodoro II 5, 12.<br />
[23] Para Pegaso como caballo alado, cf. Apolodoro II 3, 2; Estrabón VIII 6, 21; Eurípides, Ion 202; Juvenal III 118; Ovidio, Met. IV 785; Píndaro, O. XIII 86, I. VII 44; sch. Il. I 255-268.<br />
[24] Para el caballo pegasus, cf. Plinio, HN VIII 72, X 136 (aquí los sitúa en Escitia, aunque la redacción es dudosa; además los considera fabulosos).<br />
[25] Para Belerofonte y Pegaso, cf. Píndaro, O. XIII 84-87, I. VII 44-47; Apolodoro II 3, 2; Higino, Astr. II 18; Pausanias II 4, 1-3; Estrabón VIII 6, 21; Paléfato 28; Horacio, C. IV 11, 26-28.<br />
[26] Pegaso fue a parar al Olimpo, cf. Píndaro, O. XIII 92.<br />
[27] Para Pegaso y las fuentes de Océano, cf. Hesíodo, Th. 282 s. Para la fuente Hipocrene, cf. Estrabón VIII 6, 21; Higino, Astr. II 18; Libanio, Or. XI 97; Hesiquio, s. v. Ἱππουκρήνης (ι 858). Para la fuente de Trecén, cf. Pausanias II 31, 9.<br />
[28] Cf. Apolodoro II 4, 3; Pausanias IV 35, 9; Higino, Fab. 64; Astr. II 11; Ovidio, Met. IV 688-734.<br />
[29] Lo cuentan el erudito bizantino Tzetzes (ad Lyc. 34) y un escolio a la Ilíada (AB XX 146, el relato parece proceder del historiador Helánico, cf. fr. 4 F 26 Jacoby).<br />
[30] Los textos citados pertenecen a Petronio (89) y Quinto de Esmirna (XII 449-480).<br />
[31] Cf. 1025-1056. Por su parte, determinadas fuentes (Servio, Aen. VII 761) atribuyen la muerte de Hipólito no al toro, sino a unas focas.<br />
[32] Para Aristóteles, en cambio, κῆτος constituye una categoría zoológica formada por animales marinos vivíparos que no tienen branquias (como el delfín, la ballena o la marsopa) y los que tienen las branquias al descubierto (selacios), cf. HA 489b2, 505b30, 556b3; etc. Véase también D’A. W. Thompson, A Glossary of Greek Fishes, Londres, 1947, p. 114.<br />
[33] Los pasajes referidos prodecen de Opiano (H. I 360-382 y V 21-357) y  Eliano (NA IX 49 y XVI 18).<br />
[34] Para el nombre Ceto, véase G. Herzog-Hauser, “Die Graien”, WS 51, 1933, p. 66; A. Lesky, Thalatta. Der Weg der Griechen zum Meer, Viena, 1947, p. 109 y 141.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5><span style="text-decoration: underline;">Bibliografia</span></h5>
<ul>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">A. Carnoy, Dictionnaire étymologique de la mythologie, París, 1965.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">P. Chantraine, Dictionnaire étymologique de la langue grecque 1, París, 1968.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">M. Davies &#8211; J. Kathirithamby, Greek Insects, Londres, 1986.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">C. Falcón Martínez, E. Fernández-Galiano y R. López Melero, Diccionario de la mitología clásica, 1-2, Madrid, 1980.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">C. García Gual, Introducción a la mitología griega, Madrid, 1992.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">L. Gil, Nombres de insectos en griego antiguo, Madrid, 1959.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">R. Graves, Los mitos griegos, 1-2, Madrid, 1985.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">P. Grimal, Diccionario de mitología griega y romana, Barcelona, 1984.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">&#8212;&#8211;, La mitología griega, Barcelona, 1989.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">G. Herzog-Hauser, “Die Graien”, WS 51, 1933, 66-72.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">I. Kranskopf &#8211; S.-Ch. Dahlinger, “Gorgo, Gorgones”, LIMC 4.1, 1988, 285-330.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">A. Lesky, Thalatta. Der Weg der Griechen zum Meer, Viena, 1947.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">LIMC = Lexicon iconographicum mythologiae classicae, Zurich-München 1981 s.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">S. Martínez, “El poeta i les aus”, Anuari de filologia de la Universitat de Barcelona. Studia Graeca et Latina, 21, 9, 1998-1999, 107-122.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">A. Ruiz de Elvira, Mitología clásica, Madrid, 1982 (2ª ed.).</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">D&#8217;A. W. Thompson, A Glossary of Greek Fishes, Londres, 1947.</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">J.-P. Vernant, La muerte en los ojos. Figuras del Otro en la antigua Grecia, Barcelona, 1996 (trad. de La mort dans les yeux, París, 1985).</h5>
</li>
<li>
<h5 style="text-align: justify;">M. L. West, Hesiod. Theogony, Oxford, 1966 (reimpr. 1997).</h5>
</li>
</ul>
<h5 style="text-align: justify;"> </h5>
<h5><span style="text-decoration: underline;">Ilustraciones</span></h5>
<h5 style="text-align: justify;">1. Perseo degüella a Medusa (cerámica del VII a. C., Museo del Louvre, CA 795).<br />
2. A lomos de Pegaso, Belerofonte da muerte a la Quimera (cerámica ática del V a. C., Museo Arqueológico Nacional de Atenas, nº 2179).<br />
3. Andrómeda de Gustave Doré (1869; colección privada).<br />
4. Hércules y el monstruo del mar, hidria del s. VI a. C. (colección Niarchos, Atenas).<br />
5. Laocoonte y sus hijos, período helenístico (Museo Pio-Clementino, Ciudad del Vaticano).</h5>
]]></content:encoded>
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		<title>Lecturas clásicas para el verano</title>
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		<pubDate>Thu, 27 May 2010 21:48:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[.Filología clásica. Schedae]]></category>
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		<description><![CDATA[Una divertidísima adaptación de Plauto, un estudio sobre los oráculos griegos, unas conferencias sobre Ulises y Perseo, un trabajo sobre los gestos, la narración de un día en la Roma del imperio y una reflexión sobre los griegos y la violencia, serán los libros que comente en este artículo. Al final se encontrará una lista no exhaustiva de otros aparecidos últimamente (para más información se incluyen enlaces a las páginas de las editoriales).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/Sappho_poem_an_old_age-3aC-Altes-museum-berlin.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="size-large wp-image-3793  aligncenter" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/Sappho_poem_an_old_age-3aC-Altes-museum-berlin-1011x1024.jpg" alt="" width="546" height="553" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Una divertidísima adaptación de Plauto, un estudio sobre los oráculos griegos, unas conferencias sobre Ulises y Perseo, un trabajo sobre los gestos, la narración de un día en la Roma imperial y una reflexión sobre los griegos y la violencia, serán los libros que comente en este artículo. Al final se encontrará una lista no exhaustiva de otros aparecidos últimamente (para más información se incluyen enlaces a las páginas de las editoriales).</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">1. J. de Romilly, <em>La Grecia antigua contra la violencia</em>, Madrid, 2010, 153 páginas (traducción de <em>La Grèce antique contre la violence</em>, París, 2000).</h3>
<p style="text-align: justify;">Con un retraso de diez años se publica en nuestro país la traducción (obra de J. Terré, no siempre demasiado entonado, por cierto) de un libro esencial, puesto que su importancia trasciende los estudios helénicos y toca el tema candente, la llaga abierta de nuestro tiempo: la violencia. De Romilly se pregunta qué puede aportar la Grecia antigua contra ella, para aborrecerla y para desechar su uso, y qué consejos podemos obtener de sus autores para paliar sus consecuencias. Jacqueline de Romilly es sobradamente conocida, pues ha publicado numerosos trabajos sobre la Grecia clásica (Tucídides, la tragedia, el pensamiento y los conflictos de la época, etc.), habiendo recibido las más altas distinciones.<br />
     En los textos clásicos quedan reflejados abundantes actos de violencia; no obstante, según de Romilly, estos actos violentos protagonizan los escritos en tanto que los autores los denuncian y condenan. Y precisamente estas denuncias constituyen un legado valioso –acaso el más valioso, hoy en día– de los autores antiguos. “La cultura griega –dice la autora (p. 16)– se define como una búsqueda apasionada de todo lo que pueda poner fin a esta violencia considerada brutal e indigna del ser humano.” Ello se produjo en dos etapas: primero, en el descubrimiento de la justicia y, en segundo lugar, en el descubrimiento de la benignidad.<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/la-grecia-antigua-contra-la-violencia.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-3792" style="margin: 10px;" title="la-grecia-antigua-contra-la-violencia" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/la-grecia-antigua-contra-la-violencia.jpg" alt="" width="200" height="299" /></a><br />
     El primero de los tres capítulos del libro está dedicado al estudio de la violencia en la tragedia; en efecto, la tragedia griega gira en torno de la violencia; podríamos decir que es su tema, si bien la condena de manera clara e inequívoca: contra el crimen familiar y su venganza en la <em>Orestíada</em>, contra la dictadura en <em>Las suplicantes</em> de Eurípides, contra la guerra en <em>Las troyanas</em> o <em>Los siete contra Tebas</em>&#8230; (quizá no en <em>Los persas</em>, a pesar de la opinión de J. de Romilly –p. 50-51– , tragedia que, a mi modesto entender, hace una apología de la guerra defensiva ateniense contra el invasor persa). Hay dos tragedias que parecen una excepción en esta condena (<em>Medea </em>y <em>Las Bacantes</em>), pero sobre ambas volverá más adelante de Romilly.<br />
     En la segunda parte del libro la autora pasa a ocuparse de la violencia divina en oposición a la benignidad humana. En este aspecto, J. de Romilly subraya que, en contraste con los humanos, los dioses actúan brutal y arbitrariamente. Esta actuación divina tiene, no obstante, unos límites y unas causas. En todo caso, fueron precisamente los dioses quienes infundieron la benignidad en los hombres, y a la esfera humana están limitados sentimientos como el perdón y la reconciliación. Y justamente la indefensión ante lo divino hace nacer el sentimiento de solidaridad entre los hombres. Con todo, el pensamiento griego (o al menos así se aprecia en autores tan relevantes como Píndaro, Eurípides o Platón) manifiesta también una tendencia a atribuir a los dioses bondad y benignidad.<br />
     El último capítulo trata de los recursos que se pueden oponer a las violencias cotidianas; es decir qué remedios puede ofrecernos la Grecia clásica contra la violencia: el ideal de la concordia (<em>homonoia</em>), “el apego vívido a las leyes de la ciudad, un cierto sentido de la solidaridad humana y, más profundamente todavía, un amor constante por la vida y sus bellezas” (p. 101).<br />
     J. de Romilly centra sus conclusiones en aclarar el hecho de que en numerosos casos los autores griegos hicieron un bello retrato de los actos violentos; y su explicación concluye que los autores no dejaron de comentar el contenido y las consecuencias de los actos violentos, de analizarlos y de advertir claramente contra ellos. Los griegos hicieron frente a la violencia con palabras –esto es, con conceptos–, “pero las palabras pueden ser más bellas que las armas y su acción ser más duradera” (p. 129). <a href="http://www.editorialgredos.com/la-grecia-antigua-contra-la-violencia_jacqueline-de-romilly_libro-GBNC022-es.html" target="_blank">Enlace</a></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">2. D. Hernández de la Fuente, <em>Oráculos griegos</em>, Madrid, 2008, 272 páginas.  </h3>
<p style="text-align: justify;">“El oráculo (…) es la respuesta más o menos misteriosa de un ser sobrenatural (…) a una pregunta acerca del porvenir, que se ofrece a través de un intermediario humano en un lugar determinado y siguiendo un ritual preciso”; la definición procede del propio Hernández de la Fuente (p. 23), pero, como muy bien dice poco después, en nuestra lengua esta palabra también se aplica al propio lugar y al intermediario. Los oráculos constituyeron un elemento clave, básico, en el mundo griego antiguo, tanto en la realidad cotidiana como en el imaginario mitológico y literario; en ellos, en la lengua, en las Olimpíadas, en la poesía de Homero, en los mitos, radica la identidad griega. De ahí el interés de este libro que, de un modo divulgativo, pero al mismo tiempo profundo y completo, toca numerosos aspectos relativos a los oráculos.<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/oraculos-griegos.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-medium wp-image-3791" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/oraculos-griegos-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" /></a><br />
     El autor, además de novelista y ensayista, ha trabajado en la traducción de Nono de Panópolis y de Plutarco, publicando estudios sobre el panopolitano y sobre temas mitológicos. Por eso, no nos sorprende la agradable redacción del libro ni, como obra de un profesor, su claridad pedagógica.<br />
     La primera parte del libro está dedicada a introducirnos en el origen de la adivinación y en los sus dos grandes géneros. Indaga en los primeros tiempos de los oráculos sobre todo a través del análisis de algunos mitos. En cuanto a los dos tipos de adivinación, el autor los relaciona con dos personajes de la mitología: la adivinación a través del trance, la visión, el sueño, el entusiasmo o posesión divina, encarnada en la figura de Casandra; el otro tipo se basa en la interpretación de señales como el vuelo de las aves, las entrañas de los animales sacrificados, los fenómenos meteorológicos, etc. y tiene un eximio representante en la figura de Héleno, hermano gemelo de aquélla.<br />
     La segunda parte, la más extensa del volumen, aproximadamente cien densas páginas, profundiza sobre las funciones de la adivinación en el mundo griego. Estudia los vínculos de los oráculos con los mitos y la literatura, su relación con los filósofos, con otros actos religiosos (plegarias o fiestas, por ejemplo), su papel en la identidad de lo helénico, sus vínculos con la política, etc.<br />
     La tercera y última parte trata de las sedes más importantes de los oráculos; describe de una manera tan exacta como hoy en día resulta posible los santuarios de Apolo en Delfos y Delos, además de otros menores como Dídima y Claros, situados en Asia Menor; también informa acerca de los oráculos de Zeus en Dodona y Siwa; y finalmente nos introduce en santuarios como Epidauro donde se practicaba la curación de enfermos y donde las prácticas oraculares, bajo la advocación de Asclepio, el dios de la medicina, desempeñaban un papel principal. De todos estos santuarios se describen, a grandes rasgos, el recinto (incluyendo algunos planos), las excavaciones y lo que se sabe del ritual.<br />
     El último apartado (“El crepúsculo de los oráculos”) está consagrado a explicar cómo se produjo la decadencia de los oráculos y la huella que dejaron en la posteridad.<br />
     El libro, cuya lectura resulta en sí misma placentera, es altamente recomendable, por la abundante y clara información que aporta, así como por el rigor filológico en los textos antiguos que aduce y la rica bibliografía con que está documentado. <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaElige.pl?id_sello_editorial_web=34&amp;id_sello_VisualizarDatos=34&amp;codigo_comercial=3464117" target="_blank">Enlace</a></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">3. M. A. Fornés Pallicer – M. Puig Rodríguez-Escalona, <em>El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy</em>, Barcelona – Palma, 2008, 92 páginas. </h3>
<p style="text-align: justify;"><em>Lo bueno, si breve&#8230;</em> Este librito, pese a su brevedad, resulta atractivo y se gana el interés, no menos que la simpatía, del lector desde los primeros párrafos. Está dedicado a la gestualidad en el mundo romano.<br />
     Se estudian diez gestos antiguos (las orejas de burro, levantar el dedo corazón, los cuernos, chascar con los dedos, etc.) a partir de testimonios antiguos, escritos y/o icónicos, para establecer la forma en que se hacían y el significado o los significados que tenían. De este análisis se deduce que muchos de nuestros gestos conservan sin cambios los que usaban los antiguos romanos, es decir que no sólo hemos heredado la lengua, sino también el acompañamiento gestual. Es bien cierto también que, como pasó con las palabras, algunos gestos han cambiado ligera o profundamente en su forma o en su significado, y que otros han desaparecido.<br />
     El trabajo se abre con una introducción donde se explican los objetivos del libro y se dan unas breves nociones teóricas sobre la gestualidad. Diremos que en los actos comunicativos se distingue una triple estructura: lo que se dice (el lenguaje), la forma de decirlo (paralenguaje) y los movimientos corporales (o cinésica). Entre estos últimos se encuentran los gestos, y entre ellos los emblemas, que son aquellos gestos convencionales, que tienen, en definición de las autoras, “un equivalente verbal sin ninguna ambigüedad –aunque pueden ser polisémicos, añadiremos nosotros– en el ámbito de una cultura determinada” (p. 14).<br />
     El volumen se completa con una bibliografía muy correcta y acertada, además de un breve diccionario acerca de los autores antiguos citados, que puede resultar de utilidad a los neófitos. <a href="http://www.octaedro.com/index.php?q=catalogo/articulos/ver/7004&amp;id=es" target="_blank">Enlace</a></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">4. A. Angela, <em>Un día en la Antigua Roma. Vida cotidiana, secretos y curiosidades</em>, Madrid, 2009, 380 páginas (traducción de <em>Una giornata nell&#8217;antica Roma. Vida quotidiana, segreti e curiosità</em>, Roma, 2007).</h3>
<p style="text-align: justify;"><em>700.000 italianos no pueden equivocarse</em>: discúlpeme el lector esta broma, nacida de la frase de la portada del libro, donde se informa de que se ha superado esa cantidad de ejemplares vendidos en Italia; es decir que, hasta cierto punto, nos hallamos ahora en la categoría de los <em>best-sellers</em>, apartado divulgativo y/o ensayístico. Por otra parte, el hecho de que el volumen haya sido galardonado con el premio Cimitile de ensayo también parece un aval. Ahora bien, conviene advertir de que el<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/un-dia-en-la-antigua-roma.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-medium wp-image-3790" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/un-dia-en-la-antigua-roma-214x300.jpg" alt="" width="214" height="300" /></a> autor, Alberto Angela, carece de formación especializada en la Antigüedad clásica, puesto que se especializó en paleontología y paleoantropología. Así que, por decirlo de algún modo, toca de oído, aunque lo hace bien, puesto que, si bien a veces deja algún tema un tanto en el aire y pasa de puntillas por otros, el libro está bien documentado y construido. Volviendo al autor, es bien conocido por sus obras destinadas al gran público (sobre los tiburones, el cosmos, la historia del planeta, etc.) y por sus programas de televisión.<br />
     Es la novela, bien escrita, aunque en ciertos pasajes algo morosa, de un día en la vida de Roma imperial desde el amanecer hasta el anochecer, recorriendo todos los lugares comunes y algunos menos comunes. De todos modos, da la impresión de que este libro ya lo hemos leído antes, y así es, puesto que hay algunos trabajos que ya se han ocupado de relatar la historia de la vida diaria. En el ámbito que nos ocupa destaca el libro de J. Carcopino <em>La vida cotidiana en Roma en el apogeo del imperio</em>, que, a pesar de haber sido publicado por primera vez en 1939, ha conservado en buena medida su interés y su valor, que deben atribuirse a la abundante documentación usada y que da la impresión de haber inspirado más de una vez a Angela. Por eso quiero insistir que el valor del libro de Angela radica sobre todo en su excelente narración y amena redacción. Además el volumen incluye algunas ilustraciones dentro y fuera de texto (éstas creadas infográficamente), que debemos alabar, lamentando al mismo tiempo que no haya más.<br />
     El libro abarca, como ya he dicho, la mayor parte de las actividades que llevaba a cabo un habitante de la ciudad, desde que despertaba hasta que se iba a dormir. Es cierto que las distintas clases sociales tenían una agenda bien diferente, a veces opuesta, a veces complementaria, y esta cuestión queda bien reflejada en el libro; el relato de la actividad de un patricio se complementa con los actos de sus esclavos o con los de los siervos ajenos que nos vamos encontrando en nuestro recorrido (y digo nuestro, porque el autor consigue hasta cierto punto que nos identifiquemos con su paseo de cámara, casi siempre oculta, algo en verdad televisivo) por las calles de la Ciudad Eterna.<br />
     Empezamos con el amanecer en una <em>domus</em> y la actividad que allí se desarrolla en torno al señor y a la señora de la casa, su manera de vestirse y de acicalarse. Saltamos a las primeras tareas que se emprenden en la ciudad, el trabajo de los barberos, visitamos las <em>insulae</em>. Recorremos tiendas, talleres y calles, observamos los juegos, asistimos a una clase de primaria, etc. Hay, desde luego, algunos datos de los que no se suelen explicar en las clases, como la equivalencia aproximada entre un sestercio y un euro, el precio de un esclavo, la <em>Forma Urbis</em>, entre otros. No faltan alusiones o descripciones un tanto morbosas de reos entregados a las fieras del anfiteatro, de la higiene en las letrinas, de las señoras en las termas o de la actividad sexual de los antiguos romanos. ¡Es la televisión, señores! ¡Pasen y vean!  <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497349062" target="_blank">Enlace</a></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">5. J. A. Martínez, <em>Totus Plautus (o casi)</em>, Alcira, 2010, 114 páginas.</h3>
<p style="text-align: justify;">El nombre de la colección en que se publica este título, <em>Joven teatro de papel</em>, ya aclara bastante la intención con que ha sido creado; como refiere José Antonio Martínez, la razón para publicar este <em>Totus Plautus</em> es que “no son fáciles de encontrar (&#8230;) adaptaciones de sus obras orientadas a los escolares, siendo, como es, sin embargo, el padre de la comedia y, por lógica, uno de los dramaturgos que más fácilmente puede llegar a nuestros alumnos. Por otra parte (&#8230;) pocos de sus textos al completo son adecuados a sus mentalidades, al aparecer situaciones y personajes pensados para un público adulto” (p. 9-10). Se trata, en efecto, de una adaptación orientada a los estudiantes, pero que también puede resultar de interés para el lector general o para el aficionado al teatro en particular. El librito cuenta asimismo con una introducción suficiente sobre Plauto y las características de sus comedias (los personajes, el lenguaje, la comicidad, etc.).<br />
     El objetivo que se propone el adaptador se consigue –y a fe que se consigue– dando “cuenta de los momentos más significativos de sus obras, estructurados en un nuevo texto cuya trama central se encuentra también en ellas mismas” (p. 10-11). El armazón de la nueva obra se apoya en las comedias <em>Anfitrión</em> y <em>Aulularia</em>, a la que se añaden elementos del <em>Miles gloriosus, Pseudolus</em> y algunas más. El truco está en hacer vecinos de la misma calle a Anfitrión, el marido burlado por Júpiter, y al viejo avaro Euclión. Probablemente esto disgustará a los puristas, puesto que mezcla varias comedias. Pero, aparte de recordar que lo mismo hacía Plauto, hay que admitir que el resultado está muy logrado, pues <em>Totus Plautus</em> se sigue con la sonrisa en los labios y a veces con una sonora carcajada. También podrá resultar desagradable a algún lector alguna escena añadida por el adaptador, que, a pesar de no encontrarse en el texto plautino, responde al espíritu del de Sársina.<br />
     Hay, de todos modos, algún detalle que parece innecesario y difícilmente justificable, como el hecho de que transforme a los esclavos en criados, puesto que los jóvenes son capaces de entender el concepto de esclavitud. Con todo, una fuerte y merecida ovación para J. A. Martínez. <a href="http://www.algareditorial.com/" target="_blank">Enlace</a></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h3 style="text-align: justify;">6. J.-P. Vernant, <em>Ulises/Perseo. Breve conferencia sobre los héroes de la Antigüedad</em>, Barcelona, 2010, 127 páginas (traducción de <em>Ulysse suivi de Persée. Petite conférence sur la Grèce</em>, París, 2004).</h3>
<p style="text-align: justify;">Después de haber publicado numerosos trabajos eruditos y penetrantes acerca de la Grecia antigua (<em>Los orígenes del pensamiento griego</em>, <em>Mito y pensamiento en la antigua Grecia</em>, <em>Mito y sociedad en la antigua Grecia</em>, y muchos más en solitario o en colaboración con M. Detienne y P. Vidal-Naquet, entre otros), J.-P. Vernant (1914-2007) muestra en este volumen una admirable faceta desconocida hasta ahora, al menos para nosotros, la de conferenciante para jóvenes. El libro reproduce el texto de dos conferencias que pronunció en la primera mitad de la pasada década y las preguntas –ignoro si todas– que le dirigió su joven auditorio.<a href="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/Ulises_Perseo.jpg" class="highslide-image" onclick="return hs.expand(this);"><img class="alignright size-full wp-image-3789" style="margin: 10px;" src="http://www.sarasuati.com/wp-content/uploads/2010/05/Ulises_Perseo.jpg" alt="" width="200" height="281" /></a><br />
     La primera de las dos charlas trata de las peripecias de Ulises, desde que salió de Ítaca para ir a la guerra de Troya hasta su regreso veinte años después a su isla patria y su reconocimiento por parte de los suyos. Vernant se extiende especialmente en algunos episodios como la estancia de Ulises en la isla de los Cíclopes y, en cambio, apenas alude a otros como la matanza de los pretendientes; por esa razón su joven auditorio le tiene que preguntar por las Sirenas. La segunda conferencia relata el mito de Perseo; empieza informándonos de la ascendencia familiar del héroe y acaba con su muerte y catasterización.<br />
     J.-P. Vernant sigue en sus charlas los argumentos de Homero y Hesíodo respectivamente y como dice al principio de la segunda, “estas historias, no las altero ni las invento, sino que las cuenta un antiguo poeta griego, Hesíodo, en el siglo VII antes de Cristo, poco más o menos tal como os las cuento yo, o más bien yo las cuento más o menos como lo hace él” (p. 80). Pero no todo es narración, sino que en algún momento Vernant deja en suspenso su relato y expone alguna reflexión: sobre el mundo al que viaja Ulises (p. 22-24), sobre lo efímero y lo inmortal (p. 57-58) o sobre qué representa la Gorgona (p. 90-92 y 110-111).<br />
     Se trata, pues, de una lectura amena y grata, recomendable para los jóvenes y para los no tan jóvenes que quieran tener un primer contacto con la mitología griega. La traducción es muy correcta y sólo he detectado un descuido (en la p. 81 se escribe “Tirinte”, a la francesa, en lugar de Tirinto). <a href="http://www.paidos.com/ficha.aspx?cod=38317" target="_blank">Enlace</a></p>
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<h3>Algunos títulos más (sin ánimo de ser exhaustivo)</h3>
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<h3>En la categoría de traducción:</h3>
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<li>Esquilo, <em>Tragedias IV. Coéforos. Euménides</em>, ed. F. Rodríguez Adrados y E. Calderón Dorda, Madrid, 2010. <a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/inicio.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Eurípides, <em>Fenicias. Suplicantes. Heraclidas</em>, trad. de A. Pérez Jiménez, Madrid, 2009. <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=946908&amp;id_sello_editorial_web=34&amp;id_sello_VisualizarDatos=34" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Filóstrato Aristéneto, <em>Cartas de amor</em> – Aristéneto, <em>Cartas</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.editorialgredos.com/vol.-382---cartas-de-amor---cartas_filostrato-aristeneto_aristeneto-..._libro-GBCC382-es.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Hefestión, <em>Métrica griega</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.sarasuati.com//www.editorialgredos.com/vol.-383---metrica-griega_hefestion_libro-GBCC383-es.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Higino, <em>Fábulas mitológicas</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.editorialgredos.com/vol.-380---fabulas_higinio-...._libro-GBCC380-es.html" target="_blank">Enlac</a>e. Otra traducción reciente es obra de F. M. del Rincón Sánchez. <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=2010285&amp;id_sello_editorial_web=34&amp;id_sello_VisualizarDatos=34" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Homero, <em>Ilíada</em>, trad. de Ó. Martínez García, Madrid, 2010. <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=2416429&amp;id_sello_editorial_web=34&amp;id_sello_VisualizarDatos=34" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Homero, <em>Ilíada</em>, III, ed. L. M. Macía Aparicio, Madrid, 2009. <a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/inicio.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Jenofonte, <em>Constitución de Esparta; Constitución de Atenas</em>, a cargo de P. Varona, Madrid, 2009. <a href="http://www.catedra.com/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=1722718&amp;id_sello_editorial_web=01&amp;id_sello_VisualizarDatos=01" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Luciano de Samosata, <em>Pleito entre consonantes; Pseudosofista</em>, a cargo de M.ª T. Amado Rodríguez, Madrid, 2009. <a href="http://www.catedra.com/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=1721517&amp;id_sello_editorial_web=01&amp;id_sello_VisualizarDatos=01" target="_blank">Enlace</a></li>
<li>Luciano, <em>El bibliómano ignorante</em>, trad. de Helena González e introducción de Iván de los Ríos, Madrid, 2009. <a href="http://www.erratanaturae.com/index.php/2009/el-bibliomano-ignorante/" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Macrobio, <em>Saturnales</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.editorialgredos.com/saturnales_macrobio-macrobio_libro-GBCC384-es.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>Virgilio, <em>Eneida</em>, I, ed. A. Ramírez de Verger Jaén, L. Rivero García, J. A. Estévez Sola y M. Librán Moreno, Madrid, 2009. <a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/inicio.html" target="_blank">Enlace</a></li>
<li><em>Líricos griegos. Elegíacos y yambógrafos arcaicos</em>, ed. F. Rodríguez Adrados, Madrid, 2010. <a href="http://www.publicaciones.csic.es:8080/CSIC/inicio.html" target="_blank">Enlace </a></li>
</ul>
<h3> </h3>
<h3>Entre los estudios y ensayos:</h3>
<ul>
<li>A. Bernabé y F. Casadesús (eds.), <em>Orfeo y la tradición órfica: un reencuentro</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.akal.com/libros/Orfeo-y-la-tradiciOn-Orfica/9788446018964" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>A. Birley, <em>Marco Aurelio</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.editorialgredos.com/marco-aurelio_anthony-birley_libro-GBNC018-es.htm" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>G. Bravo, <em>Teodosio</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497349260" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>E. Cantarella, <em>El dios del amor</em>, Barcelona, 2009. <a href="http://www.paidos.com/ficha.aspx?cod=52147" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>F. Castelló, <em>Hablar como los dioses</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.edicionesevohe.com/" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>O. Dickinson, <em>El Egeo: de la Edad de bronce a la Edad de hierro</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.ed-bellaterra.com/" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>M. Fernández Algaba, <em>Vivir en Emérita Augusta</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497348829" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>N. Fields, <em>Termópilas: la resistencia de los 300</em>, Barcelona, 2009. <a href="http://sellotest.rbalibros.com/termopilas_la-resistencia-de-los-300_nic-fields_libro-OSPC003-es.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>C. García Gual, <em>Encuentros heroicos. Seis escenas griegas</em>, Madrid. 2009. <a href="http://www.fcede.es/site/es/libros/detalleslibro.asp?IDL=6679" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>C. García Gual y otros, <em>Cinco miradas sobre la novela histórica</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.edicionesevohe.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=46" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>P. González Serrano, <em>Mitología e iconografía en la pintura del Museo del Prado</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.edicionesevohe.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=60" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>S. Gouguenheim, <em>Aristóteles y el islam. Las raíces griegas de la Europa cristiana</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.editorialgredos.com/aristoteles-y-el-islam_sylvain-gouguenheim_libro-GBNC019-es.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>W. Hecker, <em>Las conquistas de Alejandro Magno</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.editorialgredos.com/las-conquistas-de-alejandro-magno_waldemar-heckel_libro-GBNC023-es.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>K. Kerényi, <em>Hermes, el conductor de almas</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.sextopiso.com/esp/art_detalle.php?ida=188" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>K. Kerényi, <em>El médico divino</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.sextopiso.com/esp/art_detalle.php?ida=166" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>C. Martínez de la Torre, <em>Mitología clásica e iconografía cristiana</em>, Madrid, 2010. <a href="http://www.elcorteingles.es/tiendas_e/cda/cera/producto/0,5553,9788480049429,FF.html" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>F. Martínez Marzoa, <em>La cosa y el relato: a propósito de Tucídides</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.abadaeditores.com/web/index.php" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>J. Negrete, <em>La gran aventura de los griegos</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497348133" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>C. F. Quesada Sanz, <em>Armas de Grecia y Roma</em>, Madrid. 2008. <a href="http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497347006" target="_blank">Enlace </a></li>
<li>L. Sancho Rocher, <em>¿Una democracia “perfecta”?: consenso, justicia y demokratía en el discurso político de Atenas (411-322 a.C.), </em>Zaragoza, 2009. <a href="http://www.sarasuati.com//ifc.dpz.es/publicaciones/ver/id/2927" target="_blank">Enlace</a></li>
<li>G. Schwab, <em>Las más bellas leyendas de la Antigüedad</em>, Madrid, 2009. <a href="http://www.editorialgredos.com/las-mas-bellas-leyendas-de-la-antiguedad_gustav-schwab_libro-GBNC016-es.html" target="_blank">Enlace </a></li>
</ul>
<p> </p>
<h3>Ilustraciones:</h3>
<p style="text-align: justify;">1. Fragmento papiráceo del siglo III a. C., que contiene un poema de Safo (Altes Museum, Berlin).</p>
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